lunes, 8 de julio de 2013

El dramaturgo perdido: F. J. Foxá

 El dramaturgo perdido: F. J. Foxá


Cuando generalmente hablo del dramaturgo  Francisco Javier Foxá (nacido en 1816) en mi conglomerado teatral, la mayoría de éste pone cara de asombro. Aunque ciertamente es dominicano, su vida literaria habría ocurrido, principalmente, en Cuba. 

Don Pedro de Castilla
Cronológicamente es el primer dramaturgo romántico de América y uno de los primeros de la literatura hispánica. Se sabe que compuso tres obras dramáticas: Don Pedro de Castilla, drama histórico en cuatro actos, en prosa y verso, escrito en 1836, estrenado en La Habana con un gran éxito y publicado en 1838. Igualmente suyo es El templario, drama caballeresco en cuatro actos, estrenado en La Habana en agosto de 1838 y publicado allí en 1839. También escribió Ellos son, juguete cómico en verso y en un acto; seguramente para ser presentado como el imprescindible entremés del Teatro de aquella época.

El crítico y escritor cubano Aurelio Mitjans, en Historia de la literatura cubana, dice que la noche del estreno de
Don Pedro de Castilla fue "célebre en Cuba, como la del estreno de El Trovador, en Madrid, como fecha de un acontecimiento teatral ruidoso nunca visto".

Sobre Foxá, el inmenso Pedro Henríquez Ureña escribió lo que aparece en el siguiente cuadro:


Esta obra de Foxá se presentó en España. Allí no fue muy bien tratada por la crítica. José Ramón Lomba y Pedraja (crítico y primer catedrático de Literatura en la Universidad de Murcia), en su Teatro Romántico, en un capítulo titulado El Rey don Pedro en el teatro, dijo que no conocía a Francisco Javier Foxá, pero que su drama nunca debió presentarse en la Península, sino en Cuba.


Plácido
No obstante, Francisco Javier Foxá fue reconocido y apuntalado por el existoso estreno de su obra de Don Pedro de Castilla cuando el celebrado poeta mulato Gabriel de la Concepción Valdés, más conocido por su pseudónimo de “Plácido”: probablemente el poeta de mayor incidencia popular entre los escritores cubanos del siglo XIX. Plácido Fue un muy singular y señalado versificador espontáneo al que algunos críticos colocan entre los iniciadores del criollismo y también del siboneyismo en la lírica cubana.

SONETO (inédito)

Genio fecundo, en cuya frente brilla
clara estrella de lumbre inspiradora,
inmensa y pura como el Sol que dora
el cielo azul de tu paterna Antilla.

Vate moderno cual moderno Ercilla,
diadema de laureo tu sien decora,
y al eco de tu cítara sonora
torna á vivir Don Pedro de Castilla.

Si arde tu corazón en viva llama
por morar en el templo de Memoria,
si la inmortalidad tu pecho inflama,

pide asuntos sangrientos á la Historia,
y harás tu nombre digno de la fama,
que así se arrancan palmas á la Gloria.


Aquí con lo de Foxá de esta manera he concluido.
Sería feliz si vuestro intelecto quedóse complacido.
Advierto, sin embargo, que no es este el colofón.
¡No lo es! Lo será el siempre inevitable... ¡Telón!

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