viernes, 28 de diciembre de 2012

El compromiso emocional... ha concluido



Nota: Perdónenme que hable hoy, en La Pasión Cultural, un poco de política. No pude, o quise, evitarlo. Deseaba aclarar lo antes posible la naturaleza de mi desencanto.

Desde hace unos días Héctor Acosta (el Torito), excelente artista popular dominicano, viene publicando en las Redes Sociales, que otorga hasta el 30 de diciembre a Miguel Vargas e Hipólito Mejía un chance para terminar las diferencias que, desde un tiempo para acá, dividen al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y que, estoy convencido, han sido las causas fundamentales de las diferentes derrotas que ha sufrido ese partido político.

La historia social del PRD es harto conocida. Por lo que referirme a ella es innecesario.

Pero ni los méritos acumulados constituyen una justificación para el desastroso desempeño que ha tenido ese partido en la última década.

Permítanme precisar que la primera militancia política del suscrito fue en el Partido Comunista Dominicano (PCD). De allí salí al regresar desencantado de la Unión Soviética, a la cual suponía "Capital del Marxismo" y en la que encontré vicios mas graves que el en Capitalismo; pero sin las ventajas de este sistema político.

Aún estando en el PCD mantenía una gran relación amistosa con el profesor Juan Bosch y hasta llegué a ser instructor artístico en algunos organismos del PLD. Sin embargo, cuando comprendí que debía tener nuevamente participación partidaria me decidí por el PRD. Esto, porque entendía que Peña Gómez constituía, para aquellos tiempos, la mas clara oposición al ultrajante balaguerato; del cual era el propio Peña una víctima ideológica, cultural y social. Mi amistad entrañable con el escritor, intelectual y político Tony Raful, la cual todavía se mantiene inalterable, también fue factor en la decisión de entonces.

Como no acostumbro a pasar factura, no enumeraré las posibles contribuciones políticas y culturales que hice al partido blanco en todos estos años de militancia. Me limito a informar que en la última campaña electoral fui Presidente en Funciones del Comando Cultural de Campaña, con todo el compromiso y sacrificio que tales atribuciones obligan.

Varias veces oralmente, y unas tres por escrito, he cuestionado al PRD por la falta de coherencia, ideología, metedura de pata, luchas internas y desnaturalización luego de la desaparición de Peña Gómez.

Hace unos meses que Tony Raful inició una saga de elaborados artículos en los cuales, precisamente, cuestiona la falta de ideología de su partido y reseña la forma en que una oligarquía, irracional e inculta, se ha adueñado del PRD luego del fallecimiento de su líder emblemático.

Sombríos fueron el panorama y el futuro diagnosticados al PRD por Raful, si no se producía una revisión ideológica profunda. Igual, si no quitan las riendas del partido a esa oligarquía despiadada e ignorante.

Recuerdo haber comentado con Raful que no había forma de que los cambios que solicitaba en sus artículos ocurrieran. Como tampoco había manera de que esa oligarquía, que asaltó en algún momento al PRD, soltara el control del mismo. No juzgo necesario argumentar esto ante todas las evidencias que vemos a simple vista.

Como observo los asuntos, este último pleito perredeísta no es una contienda entre Miguel Vargas e Hipólito Mejía. No es siquiera la simple lucha de dos caracteres. Por supuesto que no. Es algo mas profundo y tenebroso que eso. Es una contienda que se produce por el vacío cultural del partido y por la renuncia a la verdadera razón de ser del PRD, construida desde su propia historia.

Dirigentes y simpatizantes del partido del jacho gustan decir que este es un sentimiento arraigado entre muchos dominicanos. Aunque podría no voy a cuestionar esto. Empero, en mi caso demando mucho mas del partido con el cual me involucro. Aunque como artista desarrollo internamente exquisiteces emocionales, como intelectual resulto ser demandantemente Racional. Nada, ni las religiones, puedo aceptar si no pasa por el tamiz de la Razón. 

De todos modos hasta el cacareado sentimiento perredeísta en mí caso se ha perdido.

Por todo esto, y para no alargar innecesariamente esta declaración, digo públicamente a mis amigos, allegados y lectores que... ¡No mas! ¡Tiro la toalla! ¡Me alejo radicalmente del PRD! Nada hay en ese partido que despierte mis simpatías, sentimientos e interés.

Si el PRD encontrase el rumbo, aunque lo dudo, y descubriese una fórmula unificadora y triunfadora, lo voy a celebrar. Pero todo eso lo harán sin mi participación y concurso porque yo acabo de desmontarme del buey.

Sé que algunos amigos perredeístas no estarán de acuerdo conmigo. Bueno... yo tampoco estoy de acuerdo que ellos sigan en un partido que se ha traicionado a sí mismo. Aún así, respeto su decisión de continuar allí. Aunque no me sienta cómodo al decirlo, ellos deben  respetar la mía de alejarme... para siempre.

¡Telón!

domingo, 23 de diciembre de 2012

El incienso de Mirra: ¡Qué chisme tan grande!


El incienso de mirra: ¡Qué chisme tan grande!

Mirra: apasionadamente enamorada de su padre

Detrás de incienso de mirra se esconde todo una historia, con incesto y todo. Veamos los principales personajes de este chisme y algunos de los detalles que los dioses nos permiten ya contar.

Afrodita:
Afrodita y Adonis
Afrodita (en griego antiguo Ἀφροδίτη que significa algo así como "nacida de la espuma") era en la mitología griega la diosa del amor, la lujuria, la belleza, la sexualidad y la reproducción. Su origen es fenicio. Se decía que esta caprichosa diosa podía lograr que cualquier hombre se enamorase de ella solo con mirarlo. 
Tiene numerosas equivalentes: Inanna en la mitología sumeria, Astarté en la fenicia, Turan en la etrusca, Venus en la romana y probablemente Anaísa en el vudú nuestro.
Al parecer la bella Afrodita (hija de Dione, que sería un equivalente mas antiguo a Gea, la Madre Tierra) es de una generación anterior a la de Zeus.
¡Divinos dioses! ¡Que mujer tan vieja!

Perséfone:
Perséfone y Adonis
Perséfone es hija de Zeus y de la sobreprotectora Deméter. Su tío Hades (hermano de Zeus y dios del Inframundo) se enamoró de ella un día que la joven diosa recogía flores en compañía de Atenea y Artemisa. Justo en el momento en que Perséfone fue a tomar un narciso, Hades se la llevó a su subterráneo mundo. De esta manera Perséfone se convirtió en diosa del Inframundo. Deméter, que abandonó todos los cultivos de la tierra por el incidente, inició unos largos y tristes viajes en busca de su adorada hija durante los cuales la tierra se volvió estéril. Ante esta catástrofe Zeus ordenó a Hades que devolviera a Perséfone, pero esto ya no era posible pues la muchacha había comido un grano de granada. Y un bocado de cualquier producto del Tártaro (el lugar mas profundo del Hades) implicaba quedar encadenado a él para siempre.

El incesto de Mirra:
Mirra: convirtiéndose en árbol
Por otro lado, la princesa Mirra vivía aislada en el castillo de su padre Ciniras, rey de Asiria. Siendo este el único hombre que la princesa había visto en realidad. Mirra era muy bella. Tanto que se atrevieron, ella y su madre, a decir un día que era mas hermosa que la misma Afrodita. —¡Qué cosa tan grande!—
Entonces, la orgullosa diosa del amor pasional se enfureció y la castigó a sentirse atraída sexualmente por su padre. Algo que, siendo este el único hombre que ella conocía, no fue difícil que ocurriera.
Ayudada por su nodriza Hipólita, Mirra hizo creer a Ciniras que había una hermosa doncella enamorada de él y que lo esperaría una noche en su dormitorio. Por supuesto que el rey fue a la habitación de la supuesta doncella y sostuvo relaciones sexuales con ella durante doce noches; pero siempre en la penumbra. Sin embargo, una noche... Ciniras (también llamado Tías) decidió ver el rostro de su amante... y al encender un candil —¡vaya sorpresa— descubrió que se trataba de Mirra, su propia hija. Dispuso que fuese ejecutada inmediatamente.
Pero, otra vez ayudada por Hipólita, Mirra logró escapar. Durante largos años deambuló angustiada y arrepentida por las tierras orientales.
Una noche, luego de millones de súplicas, consiguió que Zeus la perdonase; aunque fue convertida como penitencia final en el aromático árbol que produce la perfumada materia que todos conocemos:  el incienso de mirra.
No obstante, el enojo de Ciniras contra Mirra no terminaba. Hasta ella llegó cuando ya la princesa había sido convertida en el afamado y aromático árbol. Al Ciniras verla disparó una flecha —¿una flecha? ¡Hm!— que se enterró en la corteza del dichoso árbol.
Justo a los nueve meses de esto nació un niño al que llamaron Adonis, cuya belleza fue celebrada, hasta cuando era adulto, en todo el universo espiritual y terrenal griego.

Y el chisme... sigue...
Adonis: eternamente bello
Ocurre que el bello Adonis fue encerrado en un cofre por Afrodita para que nadie disfrutara de su belleza. Luego puso el cofre al cuidado de Perséfone, que ya vivía en el Inframundo. Pero cuando la diosa, curiosa, abrió el cofre y descubrió lo que había dentro, se enamoró perdidamente del joven producto de un incesto. Y lo conquistó.
Desde luego que la celosa Afrodita no se quedaría tranquila viendo cómo Perséfone disfrutaba de la belleza del hijo de Mirra, Ciniras y una flecha puntiaguda que destilaba una sustancia blancuzca y espesa.
Entonces, Afrodita lanzó su mirada, como dardos sexuales, sobre el joven Adonis que no pudo resistirse.
Pueden imaginar los lectores la tremenda disputa que ocurrió entre las dos diosas. Cuando se juntaron una tarde en el salón de belleza, se jalaron las recientemente acondicionadas greñas...
¡No! ¡Perdón! ¡No fue allá! Eso ocurrió aquí hace ya mucho tiempo con dos conocidas artistas llamadas... (¡Giovanny, cállate!). Pero, ciertamente, las diosas pelearon por Adonis.

Afrodita cantó: "yo gané... y usted perdió, perdió, perdió"; pero...

Efectivamente, Adonis no pudo sustraerse a los encantados de la incomparable Afrodita. Con ella se deleitó sobre la tierra una gran parte de su vida. Cuando no estaba entre los brazos de la diosa se la pasaba cazando en los montes del Líbano.
Pero una tarde... Ares, el dios de la guerra (otra versión asegura que fue el celoso Apolo), convertido en jabalí asesinó al bello Adonis, quien moriría entre las piernas de una clamante Afrodita. Con cada lágrima por la diosa derramada se formaba sobre la tierra una anémona.
Pero ni modo, Adonis estaba muerto y se iría, dado que era el fruto de un incesto, a residir al Inframundo.
Cuentan que cuando Adonis llegó al Hades, Perséfone se puso las manos en la cintura (como hacen aquí las mujeres para tirar vainas) y dijo:
       —Y ahora ¿quién fue la que ganó?
Empero, el asunto no terminó ahí. ¡No, señor! Ocurre que Afrodita (haciendo con su boca la trompita de chismosa) cogió para donde Zeus a denunciar que sería una tremenda injusticia que Perséfone se adueñara de la belleza de Adonis por el resto de los tiempos. 
       —¡Y eso no puede se así, Zeus!
El jefe de los dioses entendió que tenían méritos los argumentos de Afrodita y dispuso que el eternamente joven Adonis viviese seis meses con Perséfone en el Inframundo y los otros seis sobre la tierra con Afrodita. 
      —¡Esto, por el resto de los tiempos!
¡Cuánta delicia! Hasta yo hubiese hecho ese sacrificio. ¡Ay sí!

Adonis, hacedor de las estaciones:
Este asunto de Adonis tiene su referente en los cambios de estación, pues su reencuentro con Afrodita marca el inicio de la primavera y el renacer de la naturaleza; mientras que su regreso al Inframundo con Perséfone da inicio al otoño y al invierno.

¡Ay no! No puedo con este chisme tan grande. Apenas soy un semidiós. ¡Corran... corran... corran... tiren, carajo carajete, el... Telón telonete!










viernes, 14 de diciembre de 2012

Honestidad elemental en el Teatro


Honestidad elemental en el Teatro

"Círculo de tiza caucaciano"; Bertolt Brecht.

¿Hay una moral teatral? Ciertamente la hay. Desde luego que no se trata de la moral humana per se. Claro que no. El Ser Teatral, como todo ente social, está sujeto a reglas como parte del conglomerado en el cual vive y se relaciona. Empero, como artista creador debe cumplir preceptos que le son inherentes desde el mismo momento en que adquirió la condición de artista profesional. El compromiso teatral es algo muy serio, aunque algunos actores y actrices de estos tiempos parecen tomarlo a la ligera.

El director teatral


Un director teatral tiene deberes iniciales con una puesta en escena (que es el universo y conglomerado que esta vez nos ocupa):

1- La escogencia de la obra: Es el primer acto que el director teatral hace en libertad, constituyendo, entonces, una premisa que nos indicará los propósitos y objetivos de ese director teatral, prácticamente como su esencia teatral de por vida. Inmediatamente nos enteramos del tipo de pieza por un director seleccionada, identificamos y sabemos si merece nuestro respeto. Y hasta si tiene el suyo propio. Cuidado, mucho cuidado, con el asunto ese de las adaptaciones. Adaptar una obra no es tomar un tijera, como se acostumbra, y comenzar a cortar. ¡Eso es una imoralidad literaria! Adaptar requiere de un estudio muy serio para no se pierda la esencia de la pieza en cuestión.

2- La elección de la fecha: Parecería un acto simple. No lo es. Cada texto y cada elenco llegan con sus procesos creadores y con sus exigencias dentro de ellos mismos. Un verdadero director teatral, se supone, ha estudiado profusamente el texto que piensa convertir en dramaturgia escénica. Así realizado, cabe suponer que el director descubre en sus estudios del drama, una gran parte del proceso interno que yace dentro de este. No se le impone un espectáculo a un texto, no se le aprisiona en verdades externas a él, no se le contamina con alguna lógica particular ni con valores ajenos a él. Si el director no está de acuerdo con los objetivos y súperobjetivos de los textos que ha leído con fines de convertirlos en puesta en escena, debería buscar otros o escribir el suyo.

3- La selección del elenco: Es de exclusiva responsabilidad del director aún cuando exista la figura del productor. Este último, por supuesto, tiene la potestad de recomendar actores al director. Pero nada más éste conoce sus necesidades escénicas. Solo él sabe la naturaleza del proceso que demandará su pretendida realización teatral. 
Así los asuntos, el director tiene que elegir con mucho cuidado cada uno de los actores que llevará, finalmente, al escenario. Ahí el margen de error tiene que ser muy pequeño. 
Acostumbro a recordar constantemente a los actores que nuestro compromiso es, únicamente, con el espectador. Un director teatral es, al fin de cuentas, un representante autorizado de los espectadores en los ensayos. Tiene el deber de cuidar que su producto elaborado llegue al público con honestidad, fe y sentido de la verdad, como nos enseñó Stanilavski (nunca envejecido en este tenor). 
Saber del compromiso que se adquiere con el espectador, una vez iniciado el proceso creador que nos convoca, es el Norte, la guía a seguir. Apartarnos de ahí es traicionar todo el compromiso artístico que hemos adquirido y toda nuestra formación. 
Una obra de Arte es tal cuando se enfrenta al "toro". En una ocasión me quedé, dentro del Hermitage, en la antigua Leningrado, durante horas contemplando una escultura inacabada de Miguel Ángel. Por supuesto que estaba maravillado con aquella escultura que parecía hablarnos desde su complejo universo interior. Lo mismo me ocurrió años mas tarde cuando en el Louvre me paré a tratar de descubrir los secretos inmemoriales conque la Gioconda, tampoco concluida, trataba de disimular con su sonrisa. Una de mis angustias consistía en que esas dos magníficas creaciones plásticas, solo eran Arte cuando yo me detenía a contemplarlas. Pues con el teatro ocurre lo mismo. En todo el tiempo de ensayo lo que hacemos es solo artificio. Virtuosismo si se quiere. Técnica teatral. Estrategia escénica. Así es hasta que llega ese temido, amado, odiado e impredecible personaje que llamamos Espectador. Así el caso, en cada segundo de trabajo teatral tenemos que pensar en ese primer objetivo de todo lo que hacemos.

4- Fidelidad a su propia "norma": En cada proceso hay una técnica de trabajo artístico. Esa técnica no es única para todas las realizaciones escénicas. Cada obra demandará su particular proceso. El mismo Stanilavski proclama que su singular "Método" no era una receta. Interpreto esto no solo en el sentido del estilo o lo formativo. No. Cada pieza tiene necesidades específicas. Igual que cada elenco. Más aún: cada actor. Hay artistas teatrales que requieren de estímulos especiales en el proceso creativo. Otros, en cambio, demandan presión. Pues, el director teatral, como buen capitán de barco, sorteará los obstáculos del camino para que no le ocurra como al del Titanic, que no se apartó de la ruta en la se encontró el fatal glacial aquél. 
Entonces, el director teatral elegirá una "norma" y una técnica adecuada. Y no importando cuál sea esta, él tiene que seguir en lo que suelo llamar "un guión de hierro". Se me dirá que eso es lo elemental. No es así. Muchos directores cambian su método cada día de trabajo, confundiendo de esta manera al elenco, trabando las piezas y desconsiderando a los espectadores. Otros ni métodos tienen.

5- El compromiso con el Objetivo y el "otro" (Súperobjetivo): Con cada realización teatral estamos diciendo "algo", cabe suponer. Algo que el director y el elenco saben, o deben saber, desde el inicio y que afirmarán o comprobarán dentro del proceso. Ese "algo" debe llegar incólume al espectador. Es un serio compromiso. No importa quien tenga que caer en el trayecto, a quien haya que matar, el "algo" (como una flecha en movimiento que recorre toda la trama) tiene, indefectiblemente, que llegar hasta la diana. Eso es lo que queremos decirle al espectador. Para lograrlo hemos invertido muchos recursos artísticos. Lo malo es que no siempre saben algunos directores lo que están diciendo.

Solo cuando tenemos todo esto convertido en verdad de Arte, el director ordenará que abran el telón. Si él entiende que las cosas no están terminadas, debe tener la honestidad de evitar que un producto deficiente llegue hasta los espectadores.

Los actores y actrices también tienen lo suyo:
 
1- Las dos primeras selecciones: Ellos están en el deber escoger piezas relevantes, profesionales y bien escritas. Se supone que su preparación y cultura son el aval para hacer esto. Nadie obliga, en ninguna circunstancias, a un actor o a una actriz a trabajar en una pieza. Por lo tanto nunca hay excusas para no elegir la correcta. Como nadie los obliga a elegir un mal director. Sólo se hace esto cuando se quiere aparecer en una realización escénica para pantallar o por asuntos puramente mercuariales.

2- La selección del personaje: No basta con desear fervientemente querer interpretar a Hamlet, Calígula o Julieta. Uno tiene que plantease con inteligencia sobre las posibilidades y oportunidades de hacerlo. A los personajes, así como no debemos juzgarlos, no se les traiciona. No importa que estemos o no de cuerdo con su moral, nuestro deber es interpretarlos con la fidelidad requerida. 
Para el viaje interior de la creación el intérpete teatral partirá siempre de su mundo interior, hasta llegar a ese complicado lugar que llamamos el Umbral del Subconsciente. Particularmente aconsejo a los actores no realizar personajes que recientemente han visto porque estarán contaminados. Algunos elencos hasta acostumbran a reunirse para ver realizaciones fílmicas y fotografías de obras en las que están trabajando. Un grave error y una inmoralidad. Esa realización artística que están viendo, esos personajes, son el resultado de un proceso de estudio, investigación e invocaciones emocionales. Como el elenco que nos ocupa no tuvo en el otro proceso, siempre resultará una burda y ridícula copia (o plagio) el resultado en el sentido de que hablo.

3- La honestidad en el escenario: He admitido que el actor inicia el viaje desde su propio y singular universo sicológico. No obstante, el personaje tiene sus particularidades, su sicología, sus emociones y su intelecto. No es el director teatral el que sale a enfrentarse al "lobo". Al que exponemos, a través de la creación actoral, es a Bernarda Alba, Tartufo, Drácula, Otelo, María Callas, Stanley Kowalski, Amanda, Bianka Morrison; etcétera. Actuar los personajes correctamente es un compromiso que se adquiere en el proceso de ensayos. Esto no entraña solamente un deseo. Sino un correcto uso de los recursos de los cuales dispone el actor. Cada acción, cada gesto, cada movimiento, cada palabra, cada sentimiento que expresemos en el escenario tiene -¡tiene-! que ser el verdadero. El que corresponde al personaje. Finalmente ese es el mayor compromiso, la mejor moral de un actor o de una actriz. Para esto nos hemos convertido en actores. 
Todas esas otras ilusiones baladíes de ver nuestros nombres en las marquesinas de los teatros o nuestras retocadas caras en los medios de comunicación, resultan pueriles ante esta verdad teatral.
El actor es la célula madre del teatro. Podría no haber director y hay teatro. Conozco obras donde, aunque hay dramaturgia, no hay un dramaturgo específico. Podríamos hacer una obra sin consola de sonidos o luces. Pero no podemos hacer una obra sin el actor. ¿Están los actores y actrices siempre consciente de esto? 

Cuando veo que alguien nuestro se desvía, que traiciona los principios elementales de nuestro "asunto", en muchos casos siento pena, en otros vergüenza; pero en la mayoría de las veces lo que siento... es desprecio.

¡Telón!

martes, 11 de diciembre de 2012

7 Actores del Misterio



S i e t e  A c t o r e s  d e l  M i s t e r i o

                              
                                —¡Rueden sonido!
                               —¡Rodando sonido!
                               —¡Rueden cámara!
                               —¡Rodando cámara!
                                —¡Acción!

Ayer informé en FB que...

"En los próximos días se reunirán en mi casa un grupo secreto de siete actores profesionales... de aquí (los Siete Actores del Misterio), para discutir la conformación de un comité captador de actores y actrices profesionales dominicanos de Cine, que a su vez formarían un ampliado comité gestor que creará, luego, la primera Asociación Dominicana de Actores Profesionales de Cine. Cada uno de esos siete actores líderes convocarán a los actores y actrices de su conglomerado para los fines propuestos. Luego se creará, democráticamente, la primera directiva de la Asociación de marras."

Pero lean esta maravilla:

Son siete los actores que "legislarán" por su participación en el Séptimo Arte y lo harán el día 14 (múltiplo de siete en el cual se multiplicarán, por muchos múltiplos de siete, la cantidad de actores y de actrices... y de sus beneficios).

¡Eso da magia actoral por toda parte!

En la reunión de marras (en la que participarán actores emblemáticos y jóvenes de indiscutida calidad y sapiencia), y en otras muchas ampliadas que vendrán, nos estamos jugando el futuro cinematográfico de los actores y actrices... de aquí.

                         ¡La tenemos! ¡Se imprime!



domingo, 2 de diciembre de 2012

El misterioso Conde Saint Germain


El misterioso Conde Saint Germain


Quienes acostumbran a leerme saben que para esta época suelo escribir sobre asuntos "mágicos". No soy exactamente un creyente. Tampoco soy un ateo. Me he declarado... un dudante al que la magia le deambula en sus espacios interiores. Por ella, y durante todo el mes de diciembre y los primeros días de enero me pongo, escrituralmente hablando, a tono con todo lo hechizante que hay en el ambiente. Continúo esta serie “mágica”con el misterioso Conde Saint Germain

¿Quién era Saint Germain?
Yo soy el sendero” y “Yo soy la mágica presencia”, son frases que se atribuyen a varias personas; pero que en realidad corresponden al Maestro o Conde Saint Germain.

Con exactitud meridiana no se sabe de dónde era. No se le conocieron esposas e hijos, como tampoco sabemos el origen de su inmensa fortuna. Ni siquiera conocemos su verdadero origen. Él mismo admitía que era otro su nombre y quienes lo trataban afirmaban que cuando aparentaba cuarenta años tenía en realidad mucho mas de cien. El mismo decía: Yo soy mucho mas viejo todavía.

Su sobrenombre francés proviene del latín y significa Sanctus Germanus, es decir, Santo Hermano, posiblemente por algo que explicaré mas adelante.

Nadie puede asegurar cuándo nació. Aunque se tiene al 26 de mayo de 1696 como una fecha probable, al menos en la última encarnación que todos conocemos.

Aquí es preciso formular algunas precisiones: Este personaje irrumpe en Europa por el año 1740 haciendo gala de sus grandes conocimientos de alquimia (algunos aseguraban que podía transformar la materia en diamante y en oro, piedra y metal que exhibía en abundancia), de su calidad extraordinaria como músico, cantante y compositor; sus habilidades lingüísticas (que sepamos hablaba rumano, francés, ruso, alemán, chino, italiano, ingles, español y por supuesto sánscrito) y sus amplios conocimientos de política, historia y poesía.

La espectacular aparición del personaje en la Historia:
Se asegura que Saint Germain, quien habría sido jefe y hasta fundador de los Illuminati en el Egipto perdido, hace su primera irrupción justo cuando los sumerios comienzan a crear la escritura.

Según su leyenda es un personaje de relevancia en la misma Biblia judaica. Ocurre que para no pocos estudiosos, Jesús tenía un hermano gemelo, al cual habría utilizado bastante veces como contraparte. La famosa boda de Caná, en la cual María pronuncia las últimas y significativas palabras que dice en la Biblia (“Hagan lo que él les diga”), sería la boda, no de Jesús con María de Magdala como presuponen muchos, sino la de su hermano gemelo, que a Europa, al África y al Tibet llega como el Conde Saint Germain.

El nacimiento en el cuerpo que hoy le conocemos:
Habría nacido en un castillo de los montes Cárpatos, hijo del último rey de Transilvania Francisco Rákóczi II y su primera esposa Teleky. Su muerte, nunca verificada con exactitud, está registrada el 27 de febrero de 1784 en Eckerförde (Prusia). Su historia está escrita en “La muy santa trinosofía”. Siendo este el único libro que puede decirse fehacientemente que publicó. Otros que se le atribuyen son apócrifos.

 Personalidades que le son atribuidas:
Fue conocido, en épocas y lugares distintos, como "marqués de Montferrat", "marqués de Aymar", "conde de Belmar", de "Soltikov", de "Wendome", de "Monte Cristo", "caballero de Schoening", "monsieur Surmont", "Zanonni" , "príncipe Rackoczy" y Soberano de la Orden de Malta.

También se asegura que habría ocupado transitoriamente el cuerpo de Colón justo en el momento en que este parecía estar perdido en la odisea que constituyese el viaje del Almirante a estas tierras. Lo mismo aseguran habría hecho con el cuerpo de Bolívar alguna que otra vez; dado que se hacía presente en las causas trascendentales de la humanidad.

La tri-unidad Illuminati:
Una de acciones mas comentada lo constituye la llamada “Trilogía Iluminati”. Se afirma que Saint Germain, George Washington y Adam Wiishaup (Fundador de la Orden Illuminati en Baviera) eran las mismas personas. El parecido físico de los tres todavía nos asombra.

Saint Germain y la Revolución Francesa:
Se supone que los poderosos Illuminati y los Rosacruz fueron auspiciadores y promotores de la Revolución Francesa. No debemos asombrarnos entonces que Saint Germain, o Weishaupt, fuese de los gestores de un movimiento que involucró a los archimisteriosos Illuminati y que varió la Historia de la humanidad. Se sabe que para esa época Saint Germain era uno de los hombres mas cercanos e influyentes en las Cortes Francesas y que, según se desprende de una carta suya, habrían apresado y acusado de conspiración por orden del Rey.

Saint Germain en varios lugares:
 En 1768 aparece en Rusia junto a la Emperatriz Catalina la Grande (él habría convencido al ejército de nombrarla emperatriz). Fue nombrado consejero del conde Alexei Orlov, jefe de las Fuerzas Imperiales Rusas. Y mas tarde fue declarado oficial del ejército ruso, haciéndose llamar "general Welldone".
En 1774 se le sitúa en Ñúremberg con Carlos Alejandro y Margrave de Brandeburgo, haciéndose llamar "príncipe Rackoczy".
En 1776 se presenta en Leipzig ante el príncipe Federico Augusto de Brunswick como francmasón de cuarto grado.
En 1779 aparece en la que sería una de sus últimas residencias conocidas, Eckerförde, Schleswig, Alemania. Documentos de Francia dicen que murió en la residencia del príncipe Carlos de Hesse-Cassel.

¿Dónde está Saint Germain ahora?
Cuando el templario Cristóbal Colón afirmaba que accionaba a nombre del verdadero “Portador de Cristo”, se estaba refiriendo a Saint Germain. A Colón se le acusa de haber asesinado al primer marino que trazó la verdadera ruta para llegar a nuestra isla: Alonso Sánchez de Huelva. Pero según mis investigaciones Sánchez de Huelva, que efectivamente habría llegado con Colón aquí antes del “Descubrimiento” oficial; esperaba a Colón en nuestra isla, puesto que era el guardián del verdadero Santo Grial; que no era exactamente una copa con la sangre de Jesús, sino el mismo cuerpo del Mesías conteniendo su sangre incorruptible. 

En este sentido el “Descubrimiento” fue una empresa decidida, no en las Cortes Españolas, sino entre los Masones, Templarios e Illuminati de Inglaterra y Francia. Siendo la conformación de la Nación Norteamericana (de indudable origen Masón e Iluminati), uno de los varios objetivos secundarios del viaje. Por supuesto que entre el grupo que planificó todo este asunto se encontraba el incomparable y enigmático Saint Germain.
Para los practicantes del esoterismo, Jesús era hasta hace unos años el Regente del planeta Tierra. Ahora lo es nuestro Conde Saint Germain, o Santo Hermano, que viste con una bata dorada confeccionada mágicamente con hilos de oro y llamada “Manto sin costura”; que se pega al cuerpo solo sostenida por un cinturón hecho con diamantes entretejidos. Algunos textos de la Literatura Hermética nos dicen que nuestro personaje es tan antiguo como el mismo Hermes Trimegisto (el tres veces grande). En esta mítica figura coinciden tres seres ascendidos. Ocurre que se trata de una figura sincrética del dios griego Hermes y el egipcio Tot.

Algunos teóricos ocultistas aseguran que era un sabio —¡Saint Germain-Hermes Trimegisto!— asociado a Tot, que habría creado en Egipto los principios de la alquimia, pronosticó el advenimiento de Cristo y descubrió los secretos del breve texto que constituye la "Tabla Esmeralda". Sobre esta última cito:
Ve reflejada su esencia en el fundamento ontológico último de la filosofía, en la finalidad del Ser. Apercibido el ser humano de su carencia y limitación vitales, se provee de un acercamiento perpetuo a la posibilidad de lo trascendente, lo eterno. Eternidad en la búsqueda de lo absoluto, aquella respuesta que satisfaga lo limitante y abrace al Universo. Saciedad de la inconformidad terrenal a través del encuentro con la esencia del Uno, del Todo, para poder ingresar en él, para formar parte de él. En definitiva, llegar a Ser la Totalidad que ya se Es.

¿Historia o leyenda?
Sé que habrá lectores que solo verán esta historia como buena leyenda. Espero con humildad, en ese caso, que disfruten simplemente esta lectura, escrita por alguien que nunca ha pretendido desvincularse radicalmente de la magia... y lo Mítico.
Tengo, no obstante, una prueba irrefutable de la veracidad de todo esto; pero no me alcanzará el tiempo para escribirla porque alguien dio la orden de me cierren el... ¡Telón!






sábado, 17 de noviembre de 2012

Crónica de un encuentro con Vargas Llosa



Crónica de un encuentro con Vargas Llosa

El viernes 16 en la mañana, un grupo de escritores dominicanos sostuvimos un encuentro en la Fundación Global con Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura. En estos días presentan en el Casa de Teatro su pieza “Al pié del Támesis”, que debemos asistir a verla aunque se sabe que su dramaturgia no tiene la calidad de sus narraciones y ensayos. Algo que no es extraño en un narrador. A estos se les hace muy difícil manejar las unidades dramáticas del teatro, el perfil de sus personajes, las líneas de acción de la trama, los códigos del ritmo escénico; entre otros asuntos.

Pero debo agradecer, eso sí, que Vargas Llosa resalte que el Cine, a pesar de su enorme incidencia, no ha podido destruir el teatro. Esto, porque el primero nunca ha logrado la profundidad y relación directa, como testigo, que tiene el segundo con los espectadores.
Sin embargo, el encuentro con Vargas Llosa en la Global resultó memorable. Lo primero que cautiva de este portento de la Literatura Universal, es su amabilidad, sencilleces y fino trato.

Dicho esto... entremos en materia.

Obviando mencionar a cada uno del casi medio centenar de asistentes, destaco la gran preocupación del autor del polémico libro “La civilización del espectáculo” (creación literaria comentada no pocas veces durante el encuentro por el invitado y varios de los asistentes), por el futuro del libro y de la Literatura Universal.

En particular nos llamó la atención, puesto que es una preocupación generalizada entre todos los que cultivamos la Literatura, la visión del señor Vargas Llosa sobre el porvenir del libro en estos momentos. Don Mario hizo una interesante exposición sobre el peligro al que someten el libro impreso frente al digital. Expuso el invitado de honor en la Global, que hay dos posiciones destacables sobre este fenómeno. Aunque a todos les preocupa el asunto, hay quienes piensan que el libro impreso, y con ello posiblemente la gran Literatura, sobrevivirá siempre y cuanto se alié a las “pantallas digitales”. 

Otros, en cambio, ven con pesimismo lo que resultará finalmente de este inevitable y supuestamente desigual enfrentamiento.

Ocurre que, según reconoce Vargas Llosa, el libro escrito como entretenimiento es el que parece progresar en las avenidas digitales, con la consecuente banalidad que hay en el acontecimiento. Una Literatura digital que, y lo comprobamos todos los días, cede ante la falta de profundidad de la universalidad de los usuarios, resulta indudablemente vacía.
A Vargas Llosa esto le preocupa y alarma porque el lector no encontrará, en los códigos de la Literatura que encontramos en el Ciberespacio, la reflexión intelectual que es propia de la hoy llamada Literatura tradicional. La rapidez conque se vive en estos tiempos, la especialidad profesional, la ligereza generacional y la pobreza de lenguaje utilizado en las pantallas digitales, no pronostican nada bueno para la supervivencia del libro de contenido y de una Literatura provocadora y evocadora.

El descalabro del lenguaje en Internet alarma al Nobel de Literatura que nos ocupa en esta entrega. Como frustrante experiencia citó que cuando ve la manera que sus propios nietos se comunican con sus allegados, en una jerga que Vargas Llosa ni comprende bien, nota la escandalosa tendencia a cortar las palabras, a suprimir partes de las oraciones, cambiar consonantes, sustituir conjunciones por letras que ni les corresponden y toda suerte de errores gramaticales. Don Mario reflexiona que llegará un momento, dada la pobreza del léxico de estas generaciones, perderemos la capacidad de reflexión, de comprensión y del ejercicio intelectual. Cabe suponer, justamente plantea el invitado de la mañana, que estaremos conformando en caso extremo una generación de tarados.

Aunque reconoció que las redes sociales se han convertido en ejercicio de libertad, entiende que no pocas veces se mal utilizan para banalidades, extorsiones, difamaciones y hasta plagios peligrosos.

En este tenor narró que el mismo autor de “La Casa verde” ha sido víctima de las inconsecuencias que frecuentemente ocurren en las llamadas redes sociales. Ocurre que una ocasión encontró una señora que lo felicitó por un artículo que habría publicado defendiendo a la mujer de estos tiempos. Creyó que la dama se había equivocado porque el no recordaba haber escrito y publicado algún artículo como el indicado por la señora de marras. Semanas mas tarde en un país sudamericano le comentaron también el supuesto artículo que él habría escrito sobre la mujer. Cuando, a petición suya, le remitieron el artículo en cuestión, resultó que se trataba de una entrega mal escrita y llena de cursilerías. Quiso descubrir la fuente de tal adefesio e ilegalidad. No obstante, le aconsejaron no intentarlo porque gastaría dinero sin que pudiesen garantizar los resultados propuestos.

Tiempo después lo llamaron de un periódico argentino para cuestionarlo por un artículo insultante que habría escrito en contra de los argentinos. Nunca escribió semejante asunto. Esa vez estaba dispuesto constituir abogados para descubrir la fuente de aquel escrito que tomaba frases auténticas suyas y las colocaba entre insultantes oraciones ajenas. Pero otra vez le comunicaron que era prácticamente imposible llegar a la fuente en la cual se produjo aquello.

Que sirvan estos ejemplos para escritores, diletantes y lerdos. Asuntos como los expuestos aquí nos pueden ocurrir, y nos ocurren, en cualquiera ocasión.

Sobre el llamado Boom Hispanoamericano, Vargas Llosa comentó que este cumplió un rol estelar en la difusión de la Literatura y la cultura latinoamericanas. La visión que se tenía de nuestra región en el resto del planeta era la de una amplia zona geográfica solo habitada por vagos, salvajes e iletrados, incapaces de producir la reflexión literaria que había en otros países desde luengos años. Antes del boom sobresalían escritores como Dario, Borges, Carpentier; entre muchos otros. Pero eran prácticamente desconocidos en el resto del mundo. El boom sirvió, entonces, para proyectar otra imagen cultural Hispanoamérica.

También teorizó el autor de “Conversación en la catedral” sobre la violencia dentro de la Literatura. El viejo cuestionamiento de si la Literatura incluye la violencia del medio o, de alguna manera, la induce, le fue expuesto al invitado. Juzgó que esa sería una respuesta que nunca se va a obtener porque no hay manera de comprobar tal asunto. Nunca lo ha habido. Citó el caso de las obras del marqués de Sade. En ellas la violencia humana es el tema, presentada en todas sus vertientes y depravaciones. Pero la reflexión que hace es que la violencia estaba ahí. Sade solo la expuso. Desde luego que se trataba de algo que la gente, en términos generales, no quería que le enrostraran.

Ante una pregunta analizó rápidamente el hoy popular libro-betsellers. Aclaró que se trata de una sub literatura, siendo este el motivo por el cual a los autores de tales obras, carentes de profundidades y valores culturales reales, no se le cita entre escritores verdaderos. Precisamente, son ellos los cultivadores de la dañina escritura del entretenimiento simple, que hoy amenaza destruir los cimientes en los cuales se ha sustentado la gran Literatura Universal. Desde luego, planteó Vargas Llosa, es preferible leer estos libros que no leer nada.

También analizó el cambio positivo que ha dado el latinoamericano desde la publicación de aquel ensayo titulado “Manual del perfecto idiota latinoamericano”; escrito por él, Montaner y Apuleyo. Resaltó que salvo en un par de países, no hay verdaderas dictaduras militares en América Latina. Aunque existan, mencionó el caso de Chavez en Venezuela, unos tiranillos (probablemente el vocablo es mío) que “ganan elecciones... pero las ganan”.

Es probable que se me haya escapado uno o mas temas abordados por el distinguido escritor de “La ciudad y los perros” o por aquellos que fuimos convocados para la ocasión; empero, en términos generales, esto que he expuesto fue lo tratado, con mayor profundidad que en esta crónica, en la magnífica mañana que ninguno de los allí presentes vamos a olvidar, estemos de acuerdo o no con Mario Vargas Llosa.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Pánico y confusión en el sector cultural



Pánico y confusión en el sector cultural


En estos momentos hay una cantidad alarmante de todo tipo de comentarios en los mentideros culturales. Esto así, y dada la gran incidencia social del Ministerio de Cultura, porque es harto sabido que no andan muy felices los asuntos en el referido Ministerio.

Tengo que decir, para ser justo y rendir culto a la verdad, que el nuevo incumbente, mi querido amigo José Antonio Rodríguez, llegó al Ministerio con grandes expectativas e inmensos planes. Pero el necesario impulso inicial se ha perdido por motivos que expondremos en esta entrega.

Ocurre que hasta el momento de la elaboración de este artículo, prácticamente el único funcionario de importancia designado por el Presidente Medina en Cultura es el propio José Antonio. 

Un Ministro requiere de un equipo de acompañante identificado con la política cultural y con la filosofía de trabajo que marcará el rumbo de su nueva gestión. 

Acostumbro a decir que “se apuesta a ganar solo cuando se cuenta con un equipo identificado con el nuevo hacer”.

En ese tenor me consta que el actual Ministro de Cultura confeccionó un interesante equipo de artistas y “culturólogos”, con el cual apostaba al éxito de su gestión. 

Mientras, los “viejos” funcionarios culturales estaban a la espera del papelito fatal de sus despedidas. ¡Pero este no les llega! Extrañamente no ha llegado, dando esto pie a innumerables conjeturas, a algunas travesuras y a ciertas diligencias de algunos procurando quedarse... cuatro añitos mas.

En cultura existe hoy un período como de España-boba. Esto, porque los funcionarios... “viejos” no se atreven a hacer casi nada... nuevo, puesto que suponen que vendrán... nuevos funcionarios. Y aquellos que suponen serán los... nuevos elegidos están a la espera del papelito feliz que oficializará sus asuntos y garantizará el... viejo cartoncito de Hacienda.

Mientras la guadaña epistolar comienza a cortar algunas cabezas (su tétrico balanceo no ocurre todavía) los rumores suplen la falta de información de la actitud del Presidente Medina sobre su sector Cultural.

Todos sabemos que en el partido ganador de las elecciones pasadas, daban como un hecho que el designado frente al Ministerio sería el notable escritor Pedro Vergés. Quien hasta había conformado un tremendo equipo para ocupar los cargos en el Ministerio Cultural de Medina (Augusto Feria, Cayo Claudio Espinal, Manuel Núñez, Alexis Gómez, Reynaldo Disla; entre muchos otros). Pero, sorpresivamente, el llamado “Grupo Pedro” no salió agraciado con los premios que generalmente consigna el tipo de papelito que he citado. ¡No señor! ¡El flu blanco del cambio de gobierno se lo puso José Antonio, con colita y todo!

Todavía hoy los miembros del “Gabinete Pedro” no logran explicarse qué pasó por la mente de Danilo Medina que lo llevó a cambiar su decisión cultural y designar, polémicamente, al buen compositor Rodríguez. También sobre eso hay un paquete de rumores y recriminaciones a algunos que, dicen, habrían repartido amenazas por doquier.

Ya imaginará el lector la cantidad de comentarios, a favor y en contra, que estos hechos todavía provocan en el sector oficial. Y hasta en el sector de “afuera” (por aquello de “e pa fuera que van”).

No obstante, el sorpresivo nombramiento de José Antonio ha tenido serios inconvenientes hasta para el mismo compositor popular que, dizque, se está arrancando la colita por la preocupación que tiene. Quizás solo procura no tener cola que le pisen.

Se comenta, por otro lado, (no puedo comprometerme en asegurarlo) que Medina habría hablado con la gente del “Equipo Pedro” sobre un regreso a los planes de inicio. Y que esta sería la causa, supuestamente, por la cual no nombran a ninguno de los recomendados por el actual Jefe Cultural.

Otros, en cambio, aseguran que el Presidente se comprometió con el Fondo (ya saben a cual barril me refiero) en cerrar al Ministerio de Cultura y enviar los estamentos culturales  —¡pero otra vez!— a los predios de Educación. Algo que, dadas las experiencias pasadas, sería desastroso para nuestro sector y un bochornoso retroceso.

Aunque luego fue negado, sí había clara intención de quitar los privilegios que todavía goza la naciente Industria Cinematográfica en el país. Apenas ayer se anunció que serán los diputados quienes evitarán despojar al Cine de sus privilegios fiscales en la sazonada Reforma. Lo que constituye un claro indicio de que sí estaban en eso, tal y como nosotros reseñamos en las avenidas digitales. Que si ocurriese sería como asesinar, prácticamente, el joven proyecto del Cine y no haría buen servicio a la confusa imagen cultural del actual gobierno, acosado por el FMI.

Como sabemos que para la mayoría de los políticos, sobre todo para aquellos que gustan de los barrilitos, la Cultura es una “vaina” que conviene tener como vela en iglesia (ni tan lejos del santo que no lo vea ni muy cerca que lo empañe) no es de dudar que se pretenda eliminar de un plumazo (¿?) al Ministerio de Cultura. Advierto que si eso ocurriera habrá muchos problemas. Ojalá solo sean rumores y chismes de pasillos.

Entenderá el lector que sector cultural de Estado está paralizado. Nada, o casi nada, está ocurriendo por ahí. Solo intentan flotar en el pánico que ya se ha hecho presente y esperar que el milagro presupuestal llegue en enero. Hasta el recién creado Consejo Ministerial de Cultural (del cual soy miembro, supuestamente, está a punto de naufragar; si es que no lo hecho ya sin que alguien lo haya comunicado oficialmente.)

Mientras nuestros asuntos se definen exijo que los tramoyistas —¡carajo!— corran el... ¡Telón!

sábado, 27 de octubre de 2012

El cuento dominicano y la voz del otro (M. A. Fornerín)

 Anoche me acosté temprano; pero me dormí tarde. Ocurre que algo, que no lograba identificar, me obligaba a estar alegre. El personaje principal de "Los Cuentos del Otro" dice en varias páginas de libro, que "alguien" le envía mensajes en su
 estómago cuando algo trascendente le va a ocurrir. Mi alegría de anoche era un presagio. Ocurre que esta mañana el inmenso intelectual y escritor dominicano Miguel Ángel Fornerín (catedrático de Literatura en Puerto Rico) ha publicado en la revista MEDIAISLA un fascinante comentario crítico que, todavía sonrojado, agradezco sobremanera. No escondo mi alegría. Tanta que me apresuro a compartirla de inmediato con todos ustedes.

 

 El cuento dominicano y la voz del otro, a propósito de un libro de Giovanni Cruz II


MIGUEL  ÁNGEL FORNERÍN [mediaisla] Con «Los cuentos del otro», Giovanny Cruz ha recuperado la voz de una otredad perdida, también el relato tradicional, popular y folklórico. Es su texto el trabajo de un sujeto dentro de la cultura-literaria.

Sobre la existencia de los cuentos orales y folklóricos, los letrados impusieron una sintaxis en la escritura que funcionó como modernidad en el cuento. Bosch ha sido nuestro puntal en la narrativa breve hispanoamericana. En el país, luego de la muerte de Trujillo el cuento se desarrolló gracias a  las nuevas generaciones que vieron en otros autores como los del Boom latinoamericano y otros anteriores al Boom  que se dieron a conocer mundialmente a través de este acontecimiento, como Jorge Luis Borges, y que fueron modelos a seguir.

El cuento de ser criollista, exótico, modernista, romántico, pasó a ser un artefacto artístico moderno. Es bueno mencionar que todo el cuento que se escribió en Santo Domingo no tuvo la impronta de Bosch. Dos casos especiales que vuelven el cuento a la ruralía son Tomas Hernández Franco con su Cibao (1951) y Ramón Lacay Polanco con el sur (1958). En los autores que no siguieron a Bosch tenemos a Sanz Lajara con El candado (1959) y Virgilio Díaz Grullón con Un día cualquiera (1958) que posee una narrativa distinta.

Quisiera sintetizar esta exposición postulando que en Santo Domingo los letrado se apropian de una forma de , de contarnos, de representarnos y de dialogar con el Otro que es parte de la actualización de la identidad y en el que media el lenguaje. Esta es  una forma de la memoria colectiva, del hacer del hombre, del recuerdo de las acciones que podrían ser significativas,  a la cual los autores le dan un giro artístico en un momento de explosión de libro, la lectura y la cultura de prensa. En consecuencia, postulo que quedó obliterada la popular de relatos. Y comenzamos a crear otros relatos “leyendas urbanas”; relatos de periodistas, asesinatos, muertes, hamponería corrupción política, quiebra bancaria… La cotidianidad se relató de otra manera. El hombre dejó de contarse  y verse en el pasado;  las historias del presente (crónicas) conforma actualmente nuestro referente cotidiano.

Ahora que leo el libro de Giovanni Cruz (Los cuentos del otro, Alfaguara, 2012) mis cavilaciones se distraen en el contar otra manera de ver esta historia de la narrativa breve. En el libro de Cruz hay un elemento sumamente literario que es su cuentística: son los cuentos del otro. De otro doble: el otro Giovanni que cuenta las historias y el otro que no aparece con voz propia en el relato. Despejo cualquier malentendido. Quiero significar que la obra juega con la otredad de Giovanni como autor de las historias. Asunto muy literario, pues el narrador ha sufrido un conveniente desdoblamiento. Esto no es nuevo en la narrativa dominicana: pasa lo mismo en Los cuentos que Nueva York no sabe de Ángel Rafael Lamarche, que son historias de Nueva York escritas por un neoyorkino y quien  se las pasa al autor del libro para su publicación. Pienso que ambos estuvieron influido por Luigi Pirandello, pues en esta obra un personaje busca a un autor para dejarle una obra como si el personaje buscará al en la obra de . No era esta obra desconocida para ambos, Lamarche se forma en un tiempo en que se leía mucha literatura italiana en el país y Cruz es director teatral y de nuestros principales .

Ahora bien, en el caso de Giovanny Cruz no funciona tanto el trabajo de la sintaxis, de la morfología del cuento. Esto se puede ver en que las historias del otro Giovanni que recuperan el pasado identitario, la memoria colectiva mediante las acciones y los personajes de otro tiempo. Cruz inicia el libro con una narración de infancia en el que el estilo de crecimiento se encuentra con un acontecimiento traumático de la memoria dominicana: la Era de Trujillo. Por demás, es interesante. Saca a flote el vivir en su fenomenología, en su hacerse que es para cada individuo distinto, aunque el entramado sea el mismo. La otra tiene entonces un sentido de recuperar las historias de los otros. Del otro tiempo a este tiempo; del tiempo vivido al tiempo narrado y se encuentran las experiencias identitarias del autor, de los personajes y de los lectores, con los cuales halla cierta empatía.

El cronotopo de estas obras  permite recuperar la otredad que hay en cada narración como expresión de la narratividad humana. Tiempo y espacio hace que el lector busque la voz de otro narrador que cuenta la historia de otros personajes y que están muy bien identificadas. Como en el relato popular, el indio queda simbolizado por el y las historias maravillosas, mientras que el negro es presentado en su religiosidad y convive con su mágico que, como lugar mítico, se encuentra en el campo, Olimpo de los dioses identitarios. Los nuevos relatos, históricos, antropológicos, nos llevan a una identidad escindida entre la vida instrumental y la vida simbólica.

En Los cuentos del otro de Giovanni Cruz esas narraciones adquieren la fuerza que les da la virtualidad y que solamente lo literario les permite. Son cuentos para otros, de otros. Y vuelven a presentarnos el narrar sin el artificio literario que la modernidad nos trajo en 1933 el libro Camino real de Juan Bosch y los narradores más cercanos al autor de La mañosa siguen su derrotero. Sin despojarse de su capa de escritor, la belleza de la escritura de Giovanny Cruz, de la amenidad de la narración, les han dado a estos cuentos una vuelta al narrar, que tiene como finalidad contarnos el pasado y decirnos cómo somos o de qué manera quisiéramos que el otro nos vea.

Los textos que componen este volumen de cuentos están divididos en dos partes fundamentales: las leyendas y las hechiceras. En la primera parte: “La princesa ciguaya”, “La ciguapa y el último ciguayo”, “El puerco del diablo” y “El tiburón bolo”, son historias identitarias que recuperan  la voz popular de una otredad que ha quedado suspendida por la escritura de los letrados que entraron en la modernidad del relato. Es interesante que este primer grupo de historias esté presidido por “El escritor desconocido” quien será el otro Giovanni que recupere la historia contada por las gentes sencillas; también lo es en el frontis de la colección el tiempo que se recobra entre la niñez, el crecimiento, la voz del padre que alterna con la voz infantil en “Un hombre en Las Calderas”. Ahí la historia define el pasado de un personaje que se identifica con el autor, pero que es a la vez quien cuenta la historia de otros personajes, el cual cuenta la historias del otro.

Ese juego de la otredad, de lo uno y lo otro es lo que hace que el pueblo, el dueño de todas las historias populares, se exprese en la obra como si estuviera rescatando la memoria, como si fuera la articulación de una simbolización obliterada por la modernidad. El crecimiento del personaje y los referentes iniciales a la dictadura, nos presenta un pasado cercano al autor, o una crónica generacional, vista desde la perspectiva del niño. Los demás cuentos como “Anaísa, compai, Anaísa” buscan encontrar un pasado mágico que el folklore pone en la misma creación popular, pero está vez mezclado entre el origen indígena y el origen africano. En “El Tiburón bolo”, para poner un ejemplo,  la voz del otro se encuentra en la tradición en un espacio de la costa. Resulta interesante que se desplace a zonas campesinas y costeñas. Pues en el campo parece el cronotopo de la cultura blanca y la india, mientas que la costa nos presenta la cultura de los pescadores negros.
Ese espacio-tiempo ya había sido trabajado por Marcio Veloz Maggiolo en “La sombra de las tilapias” y  “El destino de Tacho”; también  por   José María Sanz Lajara, en “Caridad” y  Lacay Polanco en “La diabla del mar”. Todos estos textos dentro de la tradición de la modernidad buscaron encontrar elementos antropológicos, mágicos, y la situación social de grupos de subalternos que han convertido al mar el modo de vivir. Pero platean, por demás,  cómo en el cuento de Giovanni Cruz se da una relación mágica que pudiera ser peligrosa, entre el hombre y los animales marinos.

Los negros no han sido muy pescadores y hay ensayistas que ha planteado un viejo temor de los criollos a darse al mar, motivado por la piratería. Lo cierto es que en el Caribe la referencialidad del hombre y el mar son muy escasos. Tal vez que las narraciones nos traigan ese elemento peligroso podría ser una causa de ese desfase entre el hombre y el mar. Juan Bosch trabajó el tema magistralmente en “Hacia el puerto de origen” y Jorge Onelio Cardoso en “El caballito de coral”.  En la cuentística clásica de Puerto Rico el tema es escaso, por no decir que está ausente, aunque debemos hablar de un cuento extraordinario de René Marqués como el titulado “En la popa hay un cuerpo reclinado” que es una obra que guarda poca relación con el trabajo mítico, social, de los negros pescadores como lo tienen los cuentos citados de Sanz Lajara y de Lacay Polanco, que se centran en la costa sur del país. El cuento de Giovanni se ubica en Matanzas, cercano a  San Francisco de Macorís, Nagua y Samaná, precisamente el espacio de El montero de Pedro Francisco Bonó.

Hasta aquí he tratado de presentar el trabajo cuentístico de este libro del actor y dramaturgo Giovanny Cruz, dentro de una recuperación de la otredad, la voz que la modernidad dejó atrás en busca de una nueva manera de contar las historias propias de la revolución de los impresos y de la vida urbana. Quiero agregar que cuando los lectores lean este libro y a reconfigure las acciones y las coloquen en un contexto social y cultural, notarán, a de más de que es un libro bien escrito, que sobresale por  la expresión verbal y la corrección del código lingüístico y por la elocución literaria. Sobresale, además, por el dramatismo, la relación de los diálogos con la narración que le dan a la obra una caracterización muy particular y una alternancia entre la presentación dialógica y las secuencias narrativas. Ha de notar, el lector aguzado,  la plasticidad de la narración y la caracterización de los personajes que hace que la obra marche, no solo como artefacto verbal, sino como virtualidad vivida… Y para eso se escribe. Con Los cuentos del otro, Giovanny Cruz ha recuperado la voz de una otredad perdida, también el relato tradicional, popular y folklórico. Es su texto el trabajo de un sujeto dentro de la cultura-literaria. Como lo hizo Sócrates Nolasco en Cuentos cimarrones y como lo venían haciendo otros escritores hasta que la modernidad le dio una vuelta  e impuso una nueva manera de narrar, contar y contarnos.

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