jueves, 5 de noviembre de 2009

¿Eternos rivales?











Nota: Soy artista y he ejercido también el oficio de la Crítica. Confieso que no resulta nada cómodo hacer ambas cosas. Frecuentemente me preguntaba si era o no ético hacerlo. ¿Lo es? Ahora cuando ocasionalmente formulo algún comentario crítico, es porque encuentro valores en una representación. Pero sé que, entonces, no criticar se convierte en la peor de las críticas. ¡Qué dilema! De todos modos entremos en el tema.





 ¿Qué es el Arte?



Se trata de una disciplina o actividad, pero en un sentido más amplio del concepto, decimos que el talento o habilidad que se requiere para ejercerlo está siempre situada en un contexto literario, musical, visual o de puesta en escena. El arte involucra tanto a las personas que lo practican como a quienes lo observan; la experiencia que vivimos a través del mismo puede ser del tipo intelectual, emocional, estético o bien una mezcla de todos ellos.



El mundo había aceptado la combinación de función práctica del arte con la estética. Sin embargo, en el siglo XVIII, Occidente le asignó al arte un valor estético que contaba, eso si, con una función prática: Es un medio por el cual un individuo expresa sentimientos e ideas. Entonces vemos ese conjunto plasmado en pinturas, esculturas, canciones, realizaciones escénicas, etcétera.



¿Qué es la Crítica? ¿El principal enemigo del arte?






Pocos piensan que sea su aliado. Yo la veo como una crónica del acontecimiento artístico y al crítico como un Testigo. A los criticones (esos son los más) ni los veo, mucho menos los leo.





En el diccionario de la Real Academia Española se define la Crítica como “el arte de juzgar de la bondad, verdad y belleza de las cosas”, y en la Enciclopedia Británica como “la técnica de juzgar las cualidades y valores de un objeto artístico, tanto en materia de literatura como de Bellas Artes”. Ambas se encuentran en la línea donde se encuadra el periodismo, y que coincide con su origen etimológico, del griego kriticós, que significa “que juzga”.



Empero, la rivalidad existente entre artistas y críticos es legendaria y antólogica. Para que disfruten un poco veamos algunas opiniones sobre ambas actividades.







                                                 El Arte:










La misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla.



Honorec de Balzac









El arte es el presentimiento de la verdad”



Alexander Blok









"Nada tiene que hacer el arte con la verdad."



Wofgang Borchert









"No me interesa copiar la naturaleza. Me interes más la posibilidad de ponerme a su altura."



Geroges Braque









"Si el mundo fuera obvio, el arte no existiría. El arte nos ayuda a penetrar la opacidad del mundo."



Albert Camus









"El arte es la más bella de las mentiras."



Claude Debussy









"La síntesis espiritual de un país es su arte."



Ángel Ganivet









"No admito más que una cosa que no sea natural: la obra de arte."



André Gide









"En arte, el hijo instruye al padre; la obra, al maestro."



Fredrich Hebbel









"El arte no es una cosa, sino un camino."



Elbert Hubbard









"El arte tiene don de lenguas."



James Joice









"El arte es un modo que tiene el hombre de rescatar su propia grandeza oculta."



André Malrauux









"En arte toda repetición es nula."



Ortega y Gasset









"El arte consiste en ocultar el arte."



Ovidio









"El arte es el único lenguaje que no está corrompido."



Robert Rauschenberg









"Ningún artista ve las cosas como son en realidad. Si las viese así, dejaría de ser artista."



Oscar Wilde.












Opiniones envenenadas sobre la Crítica:

















"Un crítico es alguien a quien le señalas la Luna y él se concentra en si la uña de tu índice está bien recortada"

Dario Fo




"La crítica litararia suele proceder de décifit de amor.”



George Steiner,









La crítica es la fuerza del imponente.”



Alphonse de Lamartinees











El crítico de arte es el peor enemigo del arte.”



Wasily Kandinsky









Muchos críticos de hoy han pasado de la premisa de que una obra maestra puede ser impopular, a la premisa de que si no es impopular no puede ser una obra maestra.”



Gilbert Keith Chesterton









Los críticos ven la música y oyen la pintura.”



Valeriu Butulescu









Al mirar hacia atrás, el crítico ve la sombra de un eunuco. ¿Quién sería crítico si pudiera ser escritor?"



George Steiner









En los mejores días del arte no existían los críticos.”



Oscar Wilde









Un crítico novato es coma un niño con escopeta: a menudo dispara sobre todo ser viviente que ve, pensando en su puntería y no en el dolor que causa.”



Henry Longfellow Wadsworth









Con las piedras que con duro intento los críticos te lanzan, bien puedes erigir tu monumento.”



Immanuel Kant









Leemos a los críticos como leemos el horóscopo: por curiosidad, no para tenerlos demasiado en cuenta.”



Horacio Altuna.









"La crítica convertida en sistema es la negación del conocimiento y de la verdadera estimación de las cosas."



Henry F. Amiel









"Un mal escritor puede llegar a ser un buen crítico, por la misma razón que un pésimo vino también puede llegar a ser un buen vinagre."



Francois Mauriac









"Uno está tan expuesto a la crítica como a la gripe."



Friedrich Durrematt









"Exposición, crítica y apreciación son labores de mentes de segunda fila."



Godfrey H. Hardy









"Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica."



Jorge Luis Borges.









"Las críticas son cartas al público que ningún autor tiene que abrir ni leer."



Rainer María Rilke









"Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas."



Tácito









"La gente te pide críticas, pero en realidad sólo quiere halagos."



William Somerset Maugham









Los críticos son los hombres que han fracasado en la literatura y en las artes."



Bejnamen Disrali































martes, 3 de noviembre de 2009

Actores griegos




Nota: En la revista digital Thetron hemos encontrado un rico material sobre teatro, sobre todo griego. Nos proponemos publicar algunos artículos de mucho valor para nosotros.


Los actores:

El pueblo griego se encontraba por primera vez ante la necesidad de diferenciar el personaje del actor, pues hasta entonces sólo había tenido acceso a la literatura relatada en la cual sólo existe el personaje. Con la aparición del teatro, la diferenciación fue una necesidad, y el pueblo griego fue pronto consciente de que el actor sólo mimetizaba al personaje. En un mundo como el nuestro en el que tenemos totalmente asumida esta diferencia, debemos tener en cuenta que en el mundo griego no era así, sino que, por primera vez, esto sucedía. De este modo se explican algunas de las características de los actores griegos. Hoy en día comprendemos un teatro en el que cada actor es un personaje, sin embargo, en la Grecia Clásica, un mismo actor podía hacer de dos personajes diferentes, esto se debe a que los griegos tenían muy asumido lo que era un personaje y lo que era un actor, que fuera el mismo actor era sólo una circunstancia, lo importante era el personaje.


Se dice que fue Tespis el que inventó al actor, el primer actor. Posteriormente cada uno de los dramaturgos iría añadiendo o inventando nuevos personajes: Esquilo inventa al deuteragonista (el segundo actor) y nótese que en ninguna de sus obras aparecen en escena jamás más de dos actores (¡porque no se había inventado el tercero! Entre dos actores se repartían todos los personajes). Sería Sófocles el que inventara el triagonista (el tercer actor) y Eurípides seguiría en la línea de Sófocles con sólo tres actores aunque, en ocasiones, añade un cuarto, que no habla. Así tenemos:

                              Protagonista - primer actor

                              Deuteragonista - Segundo actor

                              Triagonista - tercer actor

Conforme va creciendo en número de actores, es lógico pensar que se incrementan las posibilidades dramáticas, la acción se enriquece, pero claro, con más actores, es lógico también que decrezca el coro.

Sin embargo, las consecuencias del incremento en el número de actores son mucho más importantes que las ya dichas. Cuantos más actores, lo cierto es que se va perdiendo la especial relación que en sus inicios tenía el teatro entre actor y personajes, el fuerte carácter mimético. La acción se hace más realista, sí, pero se pierde el sentido ritual y religioso del teatro griego.

El coro:

En sus inicios, el coro fue un elemento fundamental del teatro griego, aunque más tarde iría perdiendo esta importancia hasta llegar a desaparecer, tomando el protagonismo el personaje.
  
¿Qué hacía el coro? ¿Para qué servía?
El coro poseía aquellas funciones de plegaria e invocación, de oración y de participación de la ceremonia religiosa, por lo que se ve claro su tinte religioso y cultural.  Pero además el coro servía como narrador de la historia, lo mismo nos cuenta aquello que está sucediendo y que no vemos, que presagia hechos futuros o nos cuenta los pasados.

El coro, además, es el elemento enlace entre los distintos episodios, se distinguen entre ellos gracias a las entradas y a las salidas del coro que los cierra y abre.

El corifeo muchas veces (el corifeo es el dirigente del coro) y el coro otras tantas, realiza la función de "comentador" de la acción, dándonos las claves y las consecuencias de las acciones de los personajes, casi como la voz de la experiencia o de la conciencia. Otras veces es más bien un elemento de enlace entre la acción y el espectador, casi como siendo una conciencia colectiva de los espectadores.

Pero para Roland Barthes la función primordial del coro es la de preguntar, la de incitar a la meditación, ya sea una pregunta al personaje, a los dioses, a sí mismo, es el coro es que hace manifiesta la pregunta fundamental de cada tragedia.

jueves, 29 de octubre de 2009

Premisas sencillas para un dramaturgo principiante



Introducción:
Ocasionalmente a todo dramaturgo alguien preguntará ¿Cómo escribir una pieza de teatro? La respuesta parecería simple. No es así.
Para nosotros escribir teatro es algo tan natural que lo hacemos desde un mecanismo interior que nos resulta “mecánico”.
Sin embargo, mi experiencia corrigiendo textos teatrales (hasta de intelectuales connotados que intentan ser dramaturgos, pero que al parecer no tienen ideas de la estructura que demandan las obras de teatro), me indica que hay serios problemas en ese sentido. 
Esa estructura es imprescindible ya que, prácticamente, se convierte en un código escénico.

Como un aporte a los interesados brindamos esta premisas sencillas que servirán de mucho a los que se inician. 


Estructura básica:
Las obras vienen divididas en actos (muchas tienen solamente uno), los actos en cuadros y los cuadros en escena (que se determina con la salida o entrada de un un personaje).

Estructura física:
Las obras de teatro son dialogadas. Tienen acotaciones y algo un poco más complejo que llamamos condiciones dadas.
Generalmente las acotaciones se presentan en un formato diferente (entre paréntesis, en mayúsculas, cursivas, negritas, etc.) al de los diálogos. Así los futuros lectores y realizadores teatrales no podrán confundirse.
Usualmente los dramaturgos inician la pieza dando instrucciones panorámicas sobre los personajes, escenografía, vestuario y hasta luces. Pero advierto que no todos siguen este patrón formal.
Los nombres de los personajes aparecerán en mayúsculas o en un formato que demuestre claramente su condición. Cuando su nombre es citado dentro de un parlamento se siguen las reglas gramaticales normales.

Dos tipos de acotaciones en mi obra “Obsesión en el 507”:
UNA LUZ EN MOVIMIENTO NOS MUESTRA INTERESANTES DETALLES DEL INTERIOR DEL APARTAMENTO 507: FOTOS DE ACTORES Y ACTRICES FAMOSOS, CARTELES DE PELÍCULAS, UNA CÁMARA DE VÍDEO EN SU TRÍPODE, DOS SILLAS DE DIRECTOR DE CINE, UN MEGÁFONO, DOS TELEVISORES GRANDES, DOS MONITORES DE CINE, DOS CATRES EN EL CENTRO, UNA MESITA CON DOS TELÉFONOS DISTINTOS Y UNA MESA DE COMER PARA CUATRO PERSONAS.
BLANCHE: (ESTALLA EN RISA. ABANDONA SU PAPEL DE POLICÍA.) ¡Te engañé!

Las condiciones dadas son especificaciones que hace el autor, dentro de los parlamentos, sobre personajes o aspectos de la escena.
LUCRECIA: Siempre estás buscándole la quinta pata al gato. Ciertamente me llamo Lucrecia, pero quien es Borgia aquí eres tú.
BLANCHE: Sin embargo, la que tiene su obsesión con los venenos no soy yo, no. ¿Qué estabas viendo en la tele?
LUCRECIA: “El lado oscuro del corazón”.
BLANCHE: ¡Pero otra vez! ¿Qué? (IMITANDO A UNA ARGENTINA.) Hija, ¿planificas envenenar a Subiela?

Los personajes:
Como lo único realmente imprescindible en el teatro son los actores es importante que el dramaturgo precise bien el perfil de los personajes de una pieza teatral. Estos son los seres que llevarán toda la trama, todo el mensaje y los objetivos de la obra. Serán tanto como demande la pieza.
Los dramaturgos cuidarán siempre de no traicionar a sus propios personajes. Luego de ser “creados” ellos tendrán comportamientos específicos, ademanes propios y emociones particulares.
Todo dramaturgo debe procurar que las acciones que ejecutan sus personajes correspondan con la sicología que él les ha construido. Después de esto los personajes adquieren cierta “independencia”.
Conozco obras de teatro donde los personajes en algunos parlamentos asumen posiciones sociales, políticas y filosóficas que no les son propias. Estas corresponden, más bien, a conceptos del dramaturgo, que en este caso debió incluirse él mismo como personaje.

Parlamentos y acciones de los personajes:
Los parlamentos son las palabras que el dramaturgo asigna a sus personajes. Estos deben estar acorde, como ya hemos dicho, a las características de los mismos.
El diálogo continúo, excepto en los monólogos, es lo usual dentro de una pieza. teatral. Cuando un personaje se explaya explicando una situación a ese parlamento llamamos soliloquio. Efecto que tiene que ser administrado cuidadosamente. Su proliferación puede hacer la obra lenta y pesada. El diálogo picado siempre ayudará al ritmo de la obra teatral.
Todo lo que los personajes realizan en el escenario se llama acciones. Estas (como enseñó Stanilavsky) deben ser “lógicas, coherentes y reales”.
Hay dos tipos de acciones: Físicas y sicológicas. El equilibrio de las mismas es vital en un buena pieza teatral.
Todas las acciones de los personajes deben dirigirse, directamente, hacia la Línea General, Línea Ininterrumpida (La trama o tema de la obra). 
 
La trama:
Es aquello de lo que trata la obra. Lo que ocurre. Los sucesos de la misma. Lo que cuenta el dramaturgo en su obra.
Todo lo que confluye sobre el escenario -¡Todo!- debe estar orientado a alimentar esta Línea General. Cuando acciones y sucesos no cumplen esta condición y parecen ir en líneas paralelas a la trama, esta se vuelve confusa y no atrapa a los espectadores.

Los hechos importantes:
El dramaturgo tiene que ir poniendo en su obra hechos transcendentes que de vez en cuando sacudan al espectador. De no hacerlo su obra será aburrida. Demás está decir que los hechos tienen que corresponder con la Línea General de la obra.

Tiempo y espacio.
Las obras ocurren en un tiempo específico (algunas veces los autores son anacrónicos adrede procurando cierto tipo de efecto. En este caso el dramaturgo debe tener una lógica que justifique su anacronismo).
Un buen dramaturgo sabe que los seres humanos no actúan igual ahora que en el medioevo, que nos comportamos diferentes en el crudo invierno y en el caluroso verano, que variamos los comportamiento entre noche y día.
Las escenas transcurren en un tiempo teatral que la mayoría de las veces no tiene relación con el real.
Las piezas tienen su propio espacio vivencial. Ocurren en España, Rusia, República Dominicana, Puerto Plata, San Pedro; etcétera. Este hecho determina características singulares en los personajes.
En la realización escénica las obras ocurrirán en un escenario específico, con una o algunas escenografías. (Ciertos experimentos teatrales muestran varios espacios en el edifico en que se presenta la obra). El autor teatral tomará muy en cuenta las limitaciones de espacio que tiene el teatro.
Cuando algunos narradores escriben teatro tienen a olvidar estas limitaciones y hacen que sus personajes transiten tanto, que más que una pieza teatral escriben un guión de cine. 
 
Convencionalismos teatrales.
-El más notorio es el de los apartes. En ellos los personajes dicen parlamentos que los demás personajes, supuestamente, no escuchan.
-Una coma determina un inflexión.
-Tres puntos es una pausa muy breve.
-Una pausa es un corto silencio.
-Un silencio es un tiempo más largo sin palabras; pero siempre con acciones.
-Para muchos el teatro completo es un convencionalismo cuyas “verdades” son simplemente escénicas.

Lenguaje y estilo.
Las piezas teatrales definen su propio lenguaje. Este dependerá de los objetivos que persiga el autor, de la época, del país y los personajes.
Aparte de los estilos literarios tenemos en el teatro: tragedia, drama, comedia, sátira, melodrama, paso, entremés, auto, etc. 
 
El conflicto:
Para mi la célula madre del drama teatral es el conflicto. Aprendí de Octavio Paz que la gran literatura no es la que presenta al ser reconciliado consigo mismo, sino con el alma hecha jirones.
En este sentido los personajes tienen que entrar en contradicción con alguien o algo en el escenario. La intensidad de esas contradicciones hará más o menos interesante la pieza teatral. Manejar esta dialéctica es lo que nos convierte realmente en dramaturgos.
Debemos tener cuidado con los personajes históricos. No podemos presentarlos en el teatro en una sola dimensión (la que ya le asignó la Historia en su condición de héroe o heroína).
¡No! Ellos, como humanos, no son “químicamente” puros. Tienen pasiones como todo el mundo.
Si no las tienen, si no tienen conflictos (O no nos atrevemos a escribirlos) no nos sirven para ser llevados al teatro. Hagamos entonces con ellos un buen documental.

Texto Literario y Texto Dramático:
El Literario es el que escribe solamente el autor teatral. Empero, este debe saber que su texto será representado por otros: Directores y actores.
Precisamente es a estos a quienes corresponde convertir ese Texto Literario en un Texto Dramático, que es el que llega directamente a los espectadores y, desgraciadamente, también a los críticos y criticones.
¡Corran! ¡Telón! 

Nota: Un truco. Yo acostumbro a escribir primero un especie de cuento de unas mil quinientas palabras.  En este cuento narro la historia completa que luego formularé como obra de teatro. También hago un esquema literario con los nombres o características de las escenas que incluiré en la pieza en construcción. Les doy estos "atajos" pero no lo digan por ahí.

G.C. 

miércoles, 28 de octubre de 2009

Cine Dominicano


¡Cortos criollos en Europa!


Los incasables e invencibles Félix Germán y Peyi Guzmán, sin muchos escándalos ni aspavientos, realizaron cinco cortos fílmicos sobre cuentos de Juan Bosch.
Tres de estos auspiciados por el Banco de Reservas: “Los Amos” (dirigido por Peyi Guzmán), “Todo un Hombre” y “La Bella Alma de don Damián” (dirigidos por Félix Germán). Los otros dos cortos fueron patrocinados por la Comisión de Efemérides Patrias e Indotel: “En un Bohío” y “Luis Pie” (dirigidos por Félix).

Invitados estos dos cineastas criollos por La Casa de las Américas de Barcelona (Coordinación realizada por Henrriete Wise), exhiben en estos momentos los cortos en Barcelona y Lisboa.
Las informaciones que nos han llegado reportando las actividades realizadas son muy halagüeñas. Las fotografías hablan por sí solas.

¡Tremendo éxito!







De allí irán directamente con sus realizaciones cinematográficas a Francfort, París y Estocolmo; para finalmente regresar a mediado de noviembre, amenazando ambos con venir inmediatamente, desde el avión, a cenar a nuestra casa. Me han prometido contar los pormenores del viaje en detalles. Pero... en todos sus detalles. ¡Todos!








Como no somos baúles de nadie ya les contaremos las historias, y seguramente hay muchas, a los lectores de este blog cultural... y algo chismoso.
Qué gran iniciativa la de nuestros dos amigos: difunden la cultura nuestra a través de la cuentística de Bosch y muestran lo que somos capaces de hacer en el cine si hay apoyo.
Como conocemos bien a estos dos inquietos artistas dominicanos les adelantamos que esos cortos forman parte de otros proyectos grandes que, apostamos peso a morisqueta, están gestando. (Ya estoy viendo el truño de algunos envidiosos.)
Se me antoja que serán muy buenas contribuciones a la consecución de un verdadero cine nacional. Tenemos tanto contenido temático que para hacerlo no necesitamos de payasadas ni de payasos.
Pasión Cultural felicita y aplaude calurosamente a estos dos buenos amigos que pasean hoy por Europa una significativa muestra de la mejor cultura de aquí.

¡Oigan la bulla!

lunes, 26 de octubre de 2009

Humor con Pasión


En el mundo del teatro

UNO:
Una pregunta tonta: ¿Por qué los actores se desviven para ser reconocidos y cuando lo logran se ocultan tras unas gafas?

DOS:

Ayer me hicieron un propuesta insólita. Se me acercó Exmin Carvajal para contratarme como director de una obra de teatro. Me comentó que la escenografía sería algo simple. Solamente habría en el escenario un gran cartel con dos hombres tomados de la mano. ¡Raro!- Le dije a Exmín. -No tanto- Me respondió. -Lo que pasa es que la obra se llama "Portergeis"-
TRES:

El domingo 25 de octubre, luego de la presetación de "Orquesta de Señoritas" fui con el actor Víctor Pinales, la actriz Karina Noble y el comunicador Onorio Montás al Boga-Boga a tomar unas cuantas "frías". Karina contó que había hecho el casting para un anuncio donde ocurrió algo francamente notorio: Un actor nuestro, de indiscutida calidad, rechazó trabajar el en un comercial (de Pepsi) porque él era fiel... a la coca.

CUATRO:

En el libro Guines los Directores de Teatro aparemos con un record nada envidiable: Somos los seres humanos cuyos corazones son más apreciados para trasplantes. ¿La razón? Porque tienen poco o ningún tiempo de uso.


CINCO:
Hay un actor muy conocido en teatro dominicano (Asegura que él es tan bueno que hay que decirle el Emperador de nuestro teatro) que te recibe generalmente con una grosería, seas hombre o mujer, Los chistes que hace son de muy mal gusto siempre. No le importa si hay una dama educada para hacer una de sus "cosas". Pues resulta que hace unos días, me contó Germana Quintana, que este actor fue al teatro "La Máscara" a saludar y se cayó estrepitosamente cuando intentaba subir al escenario. Lidia Ariza, herida gravemente por la risa, preguntó: ¿Emperador, esta es la Caída del Imperrio Marrano?

SEIS:

¡Las cosas de Basilio Nova! Este artista prácticamente me obligó a ir a ver una otra de Teatro Grupal. Empezó la obra... que apenas duró unos minutos. En escena apareció el actor Ernesto Báez, se sonó la nariz y murió frente a todos los espectadores. Entró, entonces, el actor Amaury Pérez, miró a los espectadores, se sonó la nariz y cayó muerto en el escenario. Finalmente entró el actor Vicente Santos, se miró a si mismo, sonó también su nariz y murió sobre el escenario. ¡Fin de la obra! ¡Todos aplaudieron el trabajo hasta el delirio! Yo no. Cuando salimos de allí fui con Basilio al Mesón de Bari procurando una necesaria copa de vino. Entonces pregunté: ¿Qué es esto que acabamos de ver? Basilio respondió seriamente: "Los Sonetos de muerte".

SIETE:






Conozco muy bien al actor y director teatral Carlos Espinal; pero no sabía que él era, también dramaturgo. Me enteré esta mañana de eso. Después de disculparse por dejarnos plantados anoche, me contó que escribió, dirigió, produjo y presentó una obra donde Carlota Carretero y María Castillo vestidas de monjas aparecen en una escena jugando a las cartas. En una segunda escena las que aparecen, vestidas de mojas y jugando a las cartas, son Karina Noble y Olga Bucarelly. Luego, en una concluyente tercera escena, aparecen vestidas también de monjas y jugando a las cartas Elvira Taveras y Viena González.
¡Qué elenco! ¿verdad? Pero lo sorprendente realmente era el título de la obra: "¡Partida de madre!"

OCHO:

Pasión Cultural es, entre tantas cosas, un medio para difundir y promover las actividades escénicas del país. En ese sentido les brindo una primicia: Mario Lebrón y Teo Terrero (Los mismos del "Método...") producirán una obra cuyo protagonista será Fausto Mata. En la fotografía que utilizarán para promoverla aparece Fausto, con sus orejotas y cargando un recién nacido. Les pregunté por qué eligieron esa foto. -El título del evento teatral nos obliga- Respondieron en coro: "El Retoño del Jedy"

NUEVE:
Esto ocurrió hace ya unos años: Un actor llamo a la oficina del Teatro de Bellas Artes y pidió hablar con el Director.
- "Lo siento, el Director acaba de morir", le respondió la secretaria.
 El actor volvió a llamar 25 veces más, obteniendo siempre la misma respuesta de la secretaria. Al final ella, un poco molesta, le preguntó por qué seguía llamando si ya le había dado la fatal noticia.
 -"Porque me gusta oírla", contestó.




jueves, 22 de octubre de 2009

Ángel Hache y la Reina Mab

 

Ángel Haché y El Velo de la Reina Mab
Por Sabino Torres


"Cada uno de los discursos concluye en el “yo” del artista que se lamenta de la imposibilidad de realizar su obra, siempre en lucha con el mundo, con la sociedad y consigo mismo"
Teresa Martín Tafarell


Recientemente tuve el honor de ser invitado a presenciar un documental que da cuenta del trabajo actoral, tanto en teatro como en cine, de uno de los mejores actores de todos los tiempos en la escena nacional. De lo acucioso, del rigor que imprime a todo lo que hace este artista plural, de la forma que va adquiriendo el carácter del personaje a representar, desde el trabajo de mesa hasta la puesta en escena. De las aportaciones al personaje, a partir de las experiencias previas, y su consecuente maduración. De la valía de la actuación de Ángel Haché por espacio de media centuria y más recientemente por su trabajo como director teatral asociado al grupo Teatro Orgánico nos hablan, en el susodicho trabajo, con palabras de profundo respeto y admiración sincera, cuatro de las primerísimas figuras de las tablas nacionales: Rafael Villalona, María Castillo, Augusto Feria y Delta Soto; todas ellas voces más autorizadas que la mía. Mas no es esa consabida virtud suya la que nos ocupa, el punto medular de esta reflexión consiste, más bien, en la necesidad de hacer una lectura atenta del final de su discurso fílmico, el cual cierra con una sentencia terrible “merde, beaucoup de merde1, expresión de realización prosódica imperativa, que desdice de la rancia tradición del teatro occidental que acuñó varios eufemismos permeados, en la generalidad de los casos, por la ironía, pero que siempre se los apreciaba en tono desiderativo.


A lo largo del documental, inserto en su corpus, hace aparición un personaje pletórico de exquisiteces, el que con un discurso propio se campea por los grandes géneros que nos ha legado la Grecia de Esquilo: la tragedia y la comedia. El personaje de marras es un mimo, y conforme avanzan las tramas: su trama, la del documental; va poniéndose y quitándose las máscaras, según acontezca que amerite(n) la(s) historia(s), hasta que al final, el desdoblamiento es tal que nuestro actor se apea de la máscara (sale de la(s) historia(s)) y nos quedamos con la singularidad de un personaje poliédrico de enésimas aristas: el sujeto biológico, resolviendo el conflicto a la mejor manera del genial Marcel Marceau de El fabricante de máscaras. Pero para apoderarnos un poco de las claves que nos permitan hacer de este ovillo algo inteligible; debemos abocarnos a la teoría de Henri Meschonnic, poeta, traductor y teórico francés que en su libro “Crisis del Signo: política del ritmo y teoría del lenguaje nos advierte que en un sujeto biológico (desterrada toda noción de individuo) cohabitan más de una docena de sujetos2, dentro de los cuales puede distinguir: el sujeto filosófico, el sujeto psicológico, el sujeto de la dominación de los otros, el sujeto de la felicidad, el sujeto del derecho, el sujeto de la historia, el sujeto de la lengua y el más importante para nosotros -el que nos concierne- el sujeto del arte.


La génesis de la expresión habrá que buscarla en una costumbre supersticiosa muy arraigada todavía, que ha gravitado en el teatro desde antaño. El origen es muy vidrioso, aún así nos prestamos a enumerar las versiones con que vox populi se ha contentado. La primera y más socorrida versión sustenta que antiguamente, en París, sólo podían asistir al teatro las personas de clase adinerada y que los mismos acudían al teatro en coches tirados por caballos, ergo si a la puerta del teatro se apreciaba gran cantidad de excremento, significaba que el teatro estaba lleno, lo que se traducía en tener éxito y su consiguiente beneficio económico. Otra versión, menos socorrida, pero más lógica por aquello de que “el dinero mueve al mundo”, afirma que el origen de la dichosa expresión está asociado a los artistas itinerantes de la Edad Media que se desplazaban en sus carromatos de pueblo en pueblo, si al llegar a uno veían en la entrada de éste mucha mierda, eso les hacía inferir que en el mismo se estaría celebrando una feria, un mercado y por esta razón entraban, presentaban su espectáculo y se marchaban, cuando el destino les cruzaba con otra caravana, entre ellos se deseaban mucha mierda al llegar al pueblo próximo. La tercera y última versión que tiene como escenario a Francia sugiere que el origen de la expresión está asociado a la obra Ubú Rey, representada en París en 1896, en el Théâtre de L´Oeuvre. Representación que escandalizó a la sociedad de entonces y cuyo estreno fue suspendido varias veces por los abucheos de los que se sentían ofendidos; ya que la obra está plagada de un cúmulo de improperios, de hecho la misma comienza con un enfático ¡Mierda!.


Habré de hacer constar que sólo las expresiones (merde; merde, merde), son originarias del país galo; no así la superstición misma y el hecho de utilizar una fórmula eufemística que se despoja de todo tipo de denotación para connotar desiderativamente lo contrario de lo que pronuncia. Así la expresión inglesa “break a leg”, equivalente del artificio francés, tiene su origen a principio del siglo XVII en Inglaterra. Si la representación complacía al público, éste lanzaba al escenario monedas a manera de propina, por lo que se deduce que los actores se arrodillaban para recogerlas. Cuanto más dinero arrojaban más tenían que flexionar sus rodillas y por eso entre ellos se deseaban antes de salir a escena que se le rompiera una pierna. Recuerdo que en el film biográfico Chaplin de Sir Richard Attenborough, hay una escena en que Geraldine Chaplin (hija de Charles Spencer Chaplin) interpretando a su abuela, como actriz de un teatro de variedades londinense, no logra conectar con el público que se siente decepcionado y comienza a arrojarle todo tipo de cosas. En esta situación, Charles, que a la sazón no contaba con más de 6 años; sale a escena, armado sólo con la gracia propia de su tierna edad y la predestinación con que el destino lo había signado, divierte al público que complacido le arroja monedas en señal de aprobación. Traigo a colación este pasaje porque es un ejemplo fidedigno y está ampliamente documentado como la muestra primigenia de lo que más tarde se convertiría en el más afecto de todos los vagabundos: Charlot.


De momento, el atento lector se preguntará ¿A qué viene todo esto? Por mi parte debo decir que muy lejos de tomar al texto como pretexto, hemos esgrimido algunas consideraciones y comentado unas que otras notas curiosas, a los fines de poder encontrar las puntas del ovillo y amarrar este discurso que precede, al título que motiva estas líneas, a saber: Ángel Haché y el Velo de la Reina Mab.


En El Velo de la Reina Mab3, Rubén Darío (o mejor, el sujeto del arte y en éste, el sujeto de la escritura) nos presenta un cuadro en que la reina Mab escucha las lamentaciones de cuatro hombres no conformes con el reparto que habían hecho las hadas entre los mortales. A cada uno le había tocado por suerte: una cantera, el iris, el ritmo y el cielo azul. Se quejaba el escultor de su pequeñez para alcanzar sus sueños de belleza ideal, cuyo modelo se había fijado en Fidias. El pintor reconocía haber pasado por todas las escuelas, y lamentábase a su vez de la imposibilidad de vivir de la pintura, hasta el punto que había considerado pintar “el cuadro que llevaba dentro”. El músico era conocedor de todas las sinfonías, desde “las liras de Terpandro hasta las fantasías orquestales de Wagner”, aún así sólo veía como destino la celda del manicomio y, por último el poeta que se regodeaba entre los secretos del verso, buscaba el ritmo ascendente hacia la luz, pero le abrumaba el hambre y la miseria. Entonces la reina Mab tomó su velo azul, el velo de los sueños que hace ver la vida color de rosa y envolvió a los hombres. Los cuales dejaron “de estar tristes porque penetró en su pecho la esperanza, y en su cabeza el sol alegre, con el diablillo de la vanidad, que consuela en sus profundas decepciones a los pobres artistas”. El desánimo, la incomprensión, la angustia, la desesperación, son los sentimientos que predominan en estos discursos; todos sienten el desaliento del artista marginado, no valorado por la sociedad. Y qué otra cosa, sino ésta, ha pasado con nuestro Ángel Haché, quien ha tenido que darse a la tarea de escribir el guión, musicalizar, dirigir, y producir un documental que habla de sí mismo. ¿Acaso no están llamados otros sujetos a realizar esta tarea? ¿Dónde estaba el sujeto de la dominación de los otros? ¿Dónde estaba el sujeto del conocimiento de las cosas? Muy a pesar de ellos, tenemos en este digno documental la justa valoración de ese primerísimo actor que nos despide con un desmitificado merde, beaucoup de merde.


Gracias a Ángel, por habernos regalado la exquisitez hecha mimo. Gracias por, en vez de desearnos mucha suerte, habernos mandado a todos ¡a la mierda!