viernes, 11 de noviembre de 2022

Por otro 12 de noviembre

Por Giovanny Cruz Durán.


 

Te celebro hoy en toda la dicha

de este venturoso mundo mágico

donde el tiempo fue y sigue siendo una quimera.

 

Te celebro en la palabra perdida

ida cuando se convirtió en profecía

sólo para volver a su origen: la poesía.

 

Te celebro en todas las pasiones

del “Remedia Amoris” de Ovidio 

procurando antídoto a las flechas de Eros 

uno de los dioses primordiales.

 

Te celebro en el sol y sus lágrimas

porque de allí viniste

y venimos

te irás

y nos iremos.

 

Te celebro en esos otros dioses ignorados

u olvidados

que susurran nostálgicos hechizos

en los oráculos antillanos.

 

Te celebro en cada una de miradas amadas

que expectantes

jamás renuncian a su condición de espejo.

 

Te festejo en cada movimiento

de las negras cinturas caribeñas

peligrosas como sus antiguas travesías.

 

Te festejo en esos vocablos inconclusos

que muestran al verbo atrapado en los silencios.

 

Te festejo en las leyendas ancestrales

que esconden la maraca

y el güiro

y la tambora

y la guitarra

y mis danzas.

 

Te celebro en el vino que llegó en tres carabelas

y en la chicha que bebimos antes.

 

Lo hago en los labios ofertados

temblorosos aún después de caricias coronadas.

 

Te festejo en cascabeles y espejitos

de los diablos cojuelos

cromografía que estalla en miles de colores.

 

Te celebro en la renovada eternidad de cada día

que convierte los duendes en certeza y presente.

 

Te celebro en los dos cuernos de la luna

que se esconde detrás de la montaña

para evitar otros resplandores

y admirarse entre los suyos 

cuando la histora la devuelve al río.

 

Te festejo en la paloma y el gusano

en el pico del águila y en las plumas del perico

en el amor veloz del picaflor

en las hojas del viejo otoño 

la nota precursora del invierno.

 

Te celebro en la correspondencia del cosmos y la arena

en la Singularidad que nos ha determinado

en la vida y en su otra hija:

                                          el Edén vencido de los hombres.

 

Te celebro en Bizancio

en aquel otro 12 de noviembre

que brindaron por la boda de Zoe

en el 12 de noviembre de sor Inés

en el de Rodín

en todos los otros

y en el mío.

 

Te celebro en cada una de mis huidas

en las amadas que partieron

en todas las historias que llevaron

en las que prometieron regresar 

y no han cumplido.

 

Te celebro en este nuevo otoño

de hojas apagadas, difusas y tranquilas

en el sueño y la esperanza

en el amor que se avisa todavía

impúdico en algún recodo del camino.

 

Te celebro Ahora

que es el tránsito

y único tiempo definido.

 

Desde veintiuna copas levantas 

tinta en vino

brindo desde temprano hoy

por los 69 años transcurridos.

 

¡Salud!

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