jueves, 5 de mayo de 2011

"Quíntuples" y su eterno retorno


¡"Quíntuples”!
¡"Quíntuples”!
¡"Quíntuples”!
¡"Quíntuples”!
¡"Quíntuples”!
¡"Quíntuples”!
¡"Quíntuples”!   
¡"Quíntuples"!
¡"Quíntuples"!
¡"Quíntuples"!

"Quíntuples" y su eterno retorno...   ¿pronto en Bellas Artes?
Por Giovanny Cruz

Carlota Carretero como Dafne
“Quíntuples”; del escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez, en versión de la inmensa Carlota Carretero y el suscrito es, sin dudas y por mucho, el mejor momento del siempre glorioso Teatro Dominicano. Sus mas de 164 representaciones aquí, y las realizadas en Argentina, así lo testimonian.

Carlota Carretero (para algunos la hasta ahora mejor actriz criolla de todos los tiempos) y este incurable teatrero hemos presentado “Quíntuples” en cuatro diferentes ciclos de múltiples presentaciones en el Teatro Nacional, dos ciclos en Nuevo Teatro, cinco veces en el Centro de la Cultura de Santiago, varias veces en Puerto Plata, varias presentaciones en Baní, varias en el Auditorium del Huacal, varias en Bávaro, San Pedro de Macorís, Casa de Teatro, La Romana, Constanza, Los Mina, Autiroium de UNIBE, Auditoium de la UCAMAIMA, Villa Juana, Villa Francisca, Club Arroyo Hondo, La Vega, en varias Feria del Libro... y un etcétera muuuuuuy graaaaande.

La primera crítica que se publicó de la versión dominicana que nos ocupa la hizo el fenecido Agustín Martín (3 de diciembre de 1986), la segunda doña Marianne de Tolentino, la tercera era del crítico y escritor Arturo Rodríguez Fernández (fenecido). A ellos siguieron doña Aida Bonnelly de Díaz, Álvaro Arvelo hijo, Juan Taveras Hernández, Kennedy Holguín, Marisa Florentino, José Tejada Gómez, Chico Arias, Freddy Ortiz, Jorge Jiménez, Cristian Jiménez, Saidy Suand y como cien firmas mas.

Giovanny Cruz es Papá Morrison
Todas —¡Todas!— las críticas con diferentes matices han asegurado lo mismo: que se trata de una producción teatral excepcional. 

Si en un evento teatral ha habido consenso es en “Quíntuples”.

Como dato curioso, único e irrepetible les cuento que  hay gente que ha visto cada una de las presentaciones en el país de nuestra propuesta escénica. Precisamente hace unos días nos comentaba el gran actor Micky Montilla que un doctor amigo era uno de esos quintuplemaníacos eternos que andan por ahí. Los artistas plásticos Jorge Pineda y Tony Capellán han visto nuestra realización teatral mas de sesenta veces. El gran actor, director y productor Henry Mercedes casi igual número de representaciones también ha visto de la obra teatral.

Carlota es Carlota Morison en Argentina
No habría espacio en esta nota para incluir los nombres de personas que han disfrutado de nuestra realización escénica de la pieza de Luis Rafael Sánchez por los menos doce veces. Honestamente la lista es interminable.

Un caso a resaltar ocurrió en las enloquecedoras presentaciones de la obra en Argentina. En Buenos Aires (Baires) la gente se volvió realmente “loca” por lo representado. Nuestros embajadores en aquel momento fueron y estuvieron francamente emocionados. “Quíntuples” repetía en Baires su exitosa historia nacional.

Al final de la última presentación en Buenos Aires (Teatro Liberarte) se nos acercó una misteriosa persona a felicitarnos. Lucía fascinado. Sin embargo, nos comentó (como acostumbran a hacer muchos aquí) que los dos habíamos cambiado unos cuantos parlamentos. Carlota y yo nos miramos asombrados. El curioso espectador, notando nuestra incertidumbre, nos comunicó que había visto la obra quince veces aquí en Santo Domingo y que no era cierto que se perdería la oportunidad de ir a verla en la patria de Borges. ¡Asombroso!

Trate el lector de imaginar lo que significa ver una obra de teatro mas de una vez, simplemente. Pero verla diez, veinte y hasta sesenta veces es una odisea difícilmente explicada. 

El texto:
Carlota y Giovanny en Baires con los embajadores Calventi
Esta obra podría situarse en el movimiento Teatro del Absurdo. En este tipo de teatro  son las características del mismo que así lo determinan, puesto que las piezas pueden tener temas y propósitos disímiles. Por supuesto que tendrán siempre las obras inscritas en el Teatro del Absurdo claras referencias existenciales y quizás hasta nihilistas.

“Quíntuples”, a la que su autor señala como "una aventura de la imaginación” o “una parodia de una comedia en suspenso", pueden dársele infinitas lecturas.

Para la puesta en escena que realizo junto a la Carretero parto de un trascendente hecho que no siempre resaltan los estudiosos de la obra: la teatral teatralidad de la misma.

Carlota ovacionada en Argentina
El final de la pieza de Sánchez indica claramente que son dos actores (se me ocurre que de una joven y no muy destacada compañía teatral) quienes han montado el tinglado.

Ciertamente ellos descubren el juego escénico cuando se “desenmascaran” frente a los espectadores...

“Ya no puedo mas. No puedo seguir armando mas peripecias con palabras de unos quíntuples inventados y del padre también inventado que los acompaña.

Pero este regreso a la realidad está antecedido por una tendencia reveladora dentro de la ficción de la trama que han montado: en los geniales soliloquios de los seis personajes de Sánchez (en realidad son ocho si sumamos los dos actores-personajes que aparecen al final), se entrecruzan, con diferentes valores y propósitos, parlamentos de uno en otros. ¡!

Giovanny y Renata Cruz Carretero en el Museo Gardel
No piensen que es algo sencillo lograr que los personajes acusen una falta de imaginación que los obligue a repetir parlamentos de otros y a ,supuestamente, “equivocarse” al transformarlos. Lograr esto con la intencionalidad que lo hace el gran escritor puertorriqueño es muy complicado y difícil de hacer. Como dramaturgo doy testimonio de esto. Nuestro logismo nos implica y compromete demasiado.

Para un buen cantante es muy difícil desafinar a propósito. Para un dramaturgo es cuesta arriba cometer “errores” partiendo de la intención, dado el logismo antes indicado. 

Luis Rafael Sánchez logra hacerlo con verdadera brillantez. Por supuesto que su condición de narrador ayuda en este sentido.

Suele decirse que la obra es atemporal. No lo creo. El bolero vigente aún en el tempo escénico que transcurre la pieza, los medios de transporte que cuenta Baby, el ocultamiento de la naturaleza del amor de Bianca que no se atreve a decir su nombre, las referencias cinematográficas y los amores que acompañan a Dafne, las soluciones farmacéuticas de la hipocondríaca Carlota Morrison, los cruces epocales de Mandrake y la narración de su “accidente” (en el realismo mágico) que hace Papa Morrison; nos dan indicios muy precisos del lugar y época de la pieza. Desde luego que hay  muchas mas condiciones dadas en el sentido que apunto. Pero dejo aquí el tema para...

— “No dañarle la magia. Una magia que es como una mentira, una hermosa mentira si es que hay mentiras hermosas, entre ustedes el público y nosotros los actores”.

Carlota Carretero y Fiora Cruz tangueando en La Boca
El magnífico divertimento del que hablamos en la entrega de hoy es mucho mas que la improvisación de los seis personajes (realmente ocho). Prefiero ver en los cinco hermanos al Ser-caribeño tutelado por el exótico Papa Morrison (¡!). Y esto implica una politicidad encantadora, una pretensión más allá de las candilejas y la risa, un Súper Objetivo comprometedor.

Desgraciadamente no debo aportar más datos porque pronto los estaremos convocando a... ¡otro ciclo de representación de  “Quíntuples” en el Palacio de Bellas Artes! ¡Este mismo año! ¡Con una concepción nueva! 

Se que a muchos espectadores  de la obra (como  los artistas Jorge Pineta y Henry Mercedes) no les agradará leer esto último y comenzarán a sufrir de terror nocturno. 

El asunto es que Fiora y Renta Cruz Carretero (¡Hijas artistas cazando... riegos!) nos han propuesto interesantes revisiones de vestuario, sonidos, movimientos y actuaciones.

A partir de este anuncio sé que ya muchos comenzarán a seleccionar ropas y zapatos para ir a ver la pieza... ¡una vez mas! Y ya la intensa Carlota Carretero comenzó a ponerse... ¡tensa! y a mirar con ojos extraños a su conglomerado. Yo mimo ya apenas puedo dormir.  
 
“Quíntuples” es una pieza muy demandante para sus dos únicos actores. Exige una concentración de la atención muy especial y señalada. En ella se puede aquilatar lo que la misma pieza nos asegura en su infinita desesperación...

— “...una maroma sin redes no es maroma, no es riesgo...”
— “...y el teatro es, por mas que lo embelequen, una maroma audaz, un feroz riego.”


¿Lo tomamos?

¡Coooooooooorran antes que nos incendiemos... Telón!


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