lunes, 18 de abril de 2011

Paraíso blanco que parpadea...

La nota de rigor: Cuando elaboraba la entrega anterior ("Jesús en el Arte y la Poesía") quise incluir un poema de Tony Raful, uno de los poetas del mundo que más admiro. Empero, revisé mi biblioteca por más de una hora y no encontré el poema que buscaba de Raful. Decidí llamarlo por teléfono. Él prometió enviarlo lo antes posible. Pero no lo hizo de una vez porque se dedicó a escribir un artículo impresionante,  como solamente podría hacerlo un poeta, un buen poeta. Dentro de dicho artículo mi dilecto amigo Tony incluye un poema memorable, de esos que me agrada llamar... referencial. La Pasión Cultural se se enorgullece en publicar el artículo de Raful, continuando de esta manera con una serie de temas apropiados para la Semana Santa.

Como era de esperar cientos de pasionarias y pasionarios de todo el mundo me han enviado notas mostrando alegría por los artículos que hemos estado publicando en estos días. El escritor, dramaturgo, actor y poeta Iván García nos envió un canción ("Grito al Cristo Crucificado"), que aparece en su pieza teatro El hombre de barro, que el propio Iván García cantara en el estreno de la obra en 1973. Por supuesto que ya incluimos en la publicación de ayer la hermosa canción de Iván.

Solicito permiso de Tony Raful para dedicar este trabajo suyo a Quisqueya Burgos de González, Dulce Pérez de Román y a mis hermanos Andrés y Chichí Cruz, fervorosos y convencidos cristianos, igual como imagino que son muchos de ustedes.

Paraíso blancoque parpadea…
Por Tony Raful

Hace un buentiempo, mi amigo Geo Ripley, artista integral, presentó una colección decuadros sobre el rostro de Cristo. Antes de hacer la exposición me invitó  a ver su trabajo  para que yo le pusiera nombre a las imágenes.Me quedé atónito. Eran diestras pinceladas que prefiguraban el rostro deCristo, pero prescindiendo de  los rasgosdistintivos del rostro; no había ojos, ni boca, ni nariz, simplemente trazosque  sin peculiaridades,  conectaban de súbito con el rostro de Cristo.La corona de espinas con la cual los jenízaros intentaron burlarse de Jesús llamándolo“Rey de los Judíos” aparecía con destellos dorados en aquel semblante en blanco,traduciendo el martirio. Eran los muchos rostros de Cristo en un solo rostro.No pude sino escribir un poema: 


Nube o pomarrosa
creciendo trémula
copaprístina
donde la mirada
es un cometa que hondea
traza su oleaje
de líneaslimadoras de luz
Badajo de la imagen
que teje el resplandor
Escisión de launilateralidad
disipación de la forma
complicidad del alma en  el diseño
longitud de la fuente
paisaje obsesivode la blancura
donde se constela el éter
En su espacio
todo es telarimantado
cabe el sueño y la cicatriz
la lluvia infinita de espinas
donde El 
esvestidura gesticulante
del alba y la vida
Todo es alusión
a un paraíso blancoque parpadea
que se confina a unos trazos
que nos liberan
sobre alguna colina violácea
torbellinoal instante
En El
todo se fragmenta
hélice de un triángulo
de un circulo
o ápicede la nada
Uno cierra los ojos
y la blancura persiste
precoz en los pómulos
y aletea
sobreel ovillo de un destello
Mago componedor
de la aurora del pincel y la poesía
quecon el hada diminuta
de su arcilla
hace el milagro
de legarnos este blancofulgor
cascabeleo del espíritu
pluralidad inocente
de todas las maravillas
quefecundan el rostro de Cristo. 

La figura de Jesús es la fuerza determinantedel amor al prójimo y de la lucha por la civilización del amor.  Invulnerable a las diatribas, Jesús reproduceuna capacidad ilimitada de servicio que ni siquiera los grupos fanatizados ysectarios han podido disminuir cuando su mensaje es asumido por el corazón ylos sentimientos de fe de los cristianos. Jesús es mucho más grande que quienesdicen representarlo. Es un modelo de excelsitud que guía a la humanidad, no importalas caídas hacia la consumación de valores trascendentes espirituales.

No es posiblecambiar a  los seres humanos con el odioni el resentimiento, ni la venganza. Por nuestra propia naturaleza la fuerzainstintiva tiene un peso considerable  enla conducta humana. La conciencia es precaria y no garantiza de manera absolutala diferenciación animal. Solamente a través de la redención espiritual es posible conquistar instancias desuperación poniendo en primer plano el amor. Jesús fue el exponente por excelenciadel amor. No carga con los errores y violaciones a su doctrina ejecutados porfanáticos. Muchos llegan a las instituciones religiosas con su fardo instintivode bestialidad, y aún cuando el arrepentimiento de conducta y el ejerciciocontinuo del estudio de los fundamentos bíblicos parecen dotarlos de autoridad divina,están a expensas del asalto de los instintos, esa  zona oscura del alma, ese mecanismo  irreflexivo que tuerce toda una hoja de  servicio en un segundo.   
Un pensador como Krisnamurthi, que cuando sedio cuenta que lo estaban erigiendo en un Dios, denunció toda capilla o formade seguimiento incondicional de nadie, aseguró en sus escritos einvestigaciones, que solamente accedemos al plano espiritual a través delaniquilamiento del deseo y de las formas engañosas del pensamiento. Aunque laidea sobre el deseo es de origen budista, Krisnamurthi, pretendió llevarla aplanos de desprendimientos de la realidad en los términos en que concebimos el mundoreal.  Jesús, con palabras de una hermosuraimpresionante, habló del amor y de una nueva conducta social que no pudo ser entendidapor el tiempo histórico que le tocó vivir. Su idea del altruismo, de lagenerosidad, de la solidaridad,  chocóayer como choca hoy con la realidad superpuesta y la difícil tarea detransformar al hombre. Para transformar al ser humano hay que producir uncambio de conciencia, elevarlo a niveles espirituales y doblegar los instintosanimales para crear otro tipo de ser vivo. La manipulación genética y el mapadel genoma humano podrían estar merodeando una alternativa viable, pero en  manos de científicos que no ha alcanzado elamor ni han asumido a Jesús, es posible que estemos fomentando  nuevos monstruos de dominación.  

Giovanni Cruzme preguntó hace unos días, si yo no había escrito nunca un poema a Jesús. Estepoema a Jesús sobre  las imágenes delrostro sin rostro de Cristo,  es mi másalto propósito de buscarlo sin tutelas ni particiones en el cielo, sin rostrocomo lo visualizó Geo Ripley,  en losdominios de  ese paraíso blanco que parpadeaen mi alma.
  

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