sábado, 25 de mayo de 2013

Crítica: La peste de estos días

“La peste de estos días”


Cuando caminaba hacia Guloya iba con ciertas aprehensiones. Ha poco había salido muy molesto, casi ofendido, de una imperdonable e insufrible realización teatral. Nunca tienen excusas los talentosos para hacer teatro del malo.

“La peste de estos días” es un texto satírico del notable dramaturgo dominicano Ángelo Valenzuela, que con esta pieza se pone en contacto con los grandes escritores de la sátira clásica: griegos y romanos.  En la sátira, que es una yuxtaposición de la tragedia, mediante la lúdica y la burla el autor nos sirve la trama y su objetivo, haciendo contactos directos con la ironía. El género de la sátira fue cultivado por los grandes pensadores griegos, inicialmente, y desde ellos llega al drama. La sátira, aclaro, nada tiene que ver con la comedia, aunque nos reímos en ella dada la manera en que dramaturgo y actores plantean la denuncia.

Ángelo Valenzuela parte de un suceso rural, cotidiano y común para desde allí hacer una magnífica y justa crítica social, mediante el inteligente recurso de la sátira. Aunque nos divertiremos con la pieza, la situación que nos presentan (de un hombre simple que acude al médico por un dolor sencillo y termina siendo víctima de la ambición desmedida del médico, también es traicionado por políticos y sindicalistas) es en el fondo hasta cruel.
Tan solo el planteamiento, como denuncia social, que nos sirve Valenzuela con su pieza, nos obliga a agradecérsela. Mas aún, cuando la pieza está tan bien llevada dentro de los parámetros de la buena literatura teatral. La sucesión de escenas cortas en la obra de Ángelo, le imprimen un ritmo teatral que, indudablemente, despierta, durante todo el devenir del montaje, el interés de los espectadores.

Sabemos que el trabajo de un director no es de “lector” de piezas. Claro que no. Toda escenificación de un texto es una visión personal de un director sobre dicho texto. Por eso diferenciamos en el Teatro: Texto Literario y Texto Escénico. Siendo este último, demás está escribirlo, el que concurre a las tablas.
El texto de Valenzuela era propicio para que Claudio Rivera nos muestre su asombrosa y excepcional capacidad creativa. ¡Cuanta rica imaginería vi en la escena!  Rivera, de entrada, se pone en contacto con quienes originaron la sátira clásica, para mostrarnos la efectividad del llamado Coro Griego. Este recurso escénico ayudará muchísimo al enlace y al ritmo de la obra. Lo que no se pueda lograr en transiciones de espacios y luces, el Coro de Claudio y Ángelo lo resuelve frente a los espectadores.
Señalo que Coro y Personajes recurrirán, también, a la máscara (magníficamente realizadas por Miguel Ramírez) para lograr en este montaje una muy necesaria multiplicidad.

Aquí debo destacar el planteamiento escenográfico y la utilería. Con recursos sencillos, mas de imaginación creadora que de otra cosa, Claudio Rivera logra una efectiva escenografía; demostrando que no es necesario para el buen Teatro usar una aparatosidad que frecuentemente se traga la actuación. Los biombos de metal con radiografías verdaderas usadas como paredes, me obligaron a aplaudir la dirección teatral de “La peste de estos días”. No hizo falta nada mas. Nada sobró tampoco. Todo allí era funcional y teatralmente reciclable. Esto, porque la escenografía, en el concepto que nos plantea la obra, tiene valor y significado dentro de la verdad teatral que nos proponen. En un escenario los elementos no son verdades en sí mismos. En ese espacio “divino” los creadores son los dioses que ordenan y gobiernan. Una mesa, en esta obra, es al mismo tiempo una pared, un parapeto, un podio, una cama, un escritorio, un mostrador y cuantas cosas se le van ocurriendo a Claudio y a sus actores. Así mismo, el biombo es hasta telón de escena.

Renata Cruz Carretero logra conectarse muy bien con Claudio Rivera y Viena González para crear el memorable vestuario de esta realización. Comentaba con la gran actriz Yorlla Castillo, que me acompañó  a ver la obra,  que el vestuario de “La peste de estos días” pasará a nuestra historia teatral como uno de los mejores jamás realizado.  ¿Qué es un buen vestuario en Teatro? Es uno que exprese claramente el criterio que tienen la dirección y producción sobre el texto elegido. El buen vestuario debe contener los rasgos esenciales de la sicología del personaje. Un buen vestuario debe saber “actuar”; es decir: no debe ser una dificultad para los actores en escena ni competir con ellos. Igual, un vestuario debe precisar, cuidadosamente, los colores que le van a los distintos personajes.  Renata, con tanta imaginería como el director, aporta a la escena cuidado y calidad de gran producción.

La banda sonora (canciones populares y temas de conocidas películas) fue utilizada bien  ajustadas a las intenciones.

Las actuaciones en sentido general, son magníficas. Por supuesto que Claudio (Plutarco Zabala) y Viena (Secretaria, Gobernadora, Evangélica y Tía Odiosa), por aquello de que la sapiencia el Diablo la consiguió con su larga vivencia y extensa cola, están brillantes. Me atrevo a asegurar que las construcciones de estos personajes es el proceso creativo mas divertido que ambos han tenido en toda su carrera teatral; algo que evidencian desde sus primeros minutos en el escenario.   El desdoblamiento de Claudio desde que nos “presenta” su personaje, es de aplauso. Y así lo hicimos.  Él lleva el ritmo de la obra. Él  la protagoniza. Él, como anti héroe,  es el conflicto escénico.

Viena González logra desdoblamientos sorprendentes. Aquí la hermosura de las máscaras de Miguel Ramírez y el vestuario de Renata les sirven como soportes. Viena nos convence con sus personajes. Opino que el de la Gobernadora y el de la Tía Odiosa (como diosa indostana) son los mejores de los por ella realizados. Empero, todos son de antología.

Ricky Molina (Don Moisés Cortez) está correcto en su papel de hombre sencillo e ingenuo. Creo que en la primera parte de su caracterización está un poco frío y distante del personaje. Pero cuando las acciones le permiten actuar, se desborda y nos convence absolutamente. Sus momentos finales son de aplausos.

Víctor Contreras (Bocanegra y Sindicalista) está bastante bien. Su momento cumbre le llega con el Sindicalista. En un breve instante pareció distraerse y tomar en cuenta al público.

Juan del Villar (Chivilo, Doctor y Banquero) nos convence mas con su caracterización del Banquero. Él es un talento que requerirá un poco mas de trabajo en escena.

En Jéssica Pérez (Tripita y Colombina) tenemos un valor teatral. Le pronostico un gran futuro en nuestro Arte. Su voz es magnífica. Su sentido del ritmo es de aplausos. El manejo corporal es correctísimo. Y lucía que se estaba divirtiendo en grande con sus caracterizaciones. En la escena que desafía al Doctor Zabala logra sus mejor momento.

Doris Trini Sánchez (Belkis) es la esposa del estafado enfermo. El momento interpretativo de sus angustias es muy bueno. Donde me parece que debe trabajar es con el manejo de sus manos y su voz. Aclaro, que ella tiene el mejor timbre de todos los que estaban en escena. Pero eso puede convertirse en un problema si no se utiliza para suplir al personaje. Doris luce enamorada de su voz. Por ello la siento mas a ella misma hablando que a su personaje.  El uso que hace de su voz y de sus gestos imprimen a su actuación demasiada teatralidad. En esta pieza hay mucha teatralidad; pero desdoblada intencionalmente. Este personaje y el de Don Moisés Cortez, son los de la naturalidad. Para ser excelentes deben cumplir a cabalidad esa condición. El sentido del ritmo de Doris Triny es bueno.

Quiero agradecer a Guloya por la noche que me han regalado, por la magnífica atmosfera teatral que me ofrecieron con su puesta en escena. Para este viejo hombre de Teatro no hay mejor regalo que el Teatro bien actuado, bien producido, bien vestido, bien dirigido y bien escrito. Fue una noche memorable. ¡El buen Arte me fue servido!

Me interrumpo porque ya debo irme a dormir. Así que… caiga el inevitable… el siempre ineludible… ¡Telón!

jueves, 16 de mayo de 2013

María Taquitos


 “María Taquitos”


El gran contador de cuentos dominicano Juan Bosch, solía decir que contar es llevar cuentas…. y, específicamente, llevar cuentas ajenas. Ciertamente que cuando los escritores relatamos, lo que en realidad estamos haciendo es llevando las cuentas de otro.

Hay características generales sobre el cuento que están hartas citadas. Por lo que no juzgo necesario recordarlas.

Sin embargo, en el caso particular del cuento infantil, estas características son muy especiales, porque a quienes son dirigidos, fundamentalmente, estos tipos de relatos, son lectores que aún están desarrollando sus gustos literarios, la manera de captar los símbolos, de seguir las historias y de llegar a través de ellas a conclusiones muy especificas.

Esto de escribir cuentos para infantes no es algo que podemos hacer a la ligera. Es algo muy serio que requiere de mucha honestidad, conocimientos literarios y de la sicología infantil.

Es necesario dominar, al menos, las características generales antes de iniciar la hermosa aventura de escribir cuentos para nuestros niños.

Veamos algunos aspectos de las características que he aludido:

—En el cuento infantil la historia no debe dar muchas vueltas. Tampoco debe alargarse. Es decir, como ya han escrito expertos en la materia: este tipo de cuentos debe tener continuidad y rapidez.
—La repetición de las acciones es mandatorio. Nunca debemos olvidar que el lector a quien dirigimos estos cuentos, aún no desarrolla todo el potencial de la concentración. Así las cosas, este requiere que le vayan, en el cuento, refrescando los acontecimientos importantes.
—La secuencia debe clara y directa.
—El protagonista debe ser identificado inmediatamente. El lector no debe tener ninguna dudas de con cuál persona, animal o cosa se va a identificar.
—La estructura del cuento infantil, y esto es trascendental, preferiblemente debe ser llana y con pocos misterios. Cuando colocamos estos últimos no debe haber mucha dificultad para descifrarlos.

Los clásicos, y mas conocidos, autores de cuentos infantiles son:

Hans Christian Andersen autor, entre muchos cuentos, de: “Abuelita”, “El abecedario”,  e ntre otros.eiete cabrito ia eara descifrarlos.ad, conocimientos literarios y de la sicologtado de su lectura. Tanto que no he“El abeto”, “Almendrita”, “El ángel”

Los hermanos Grimm, que escribieron: “Hansel y Gretel”,  “El lobo y los siete cabritos”,  “Blancanieves y los siete enanitos”; etcétera.

Charles Perrault, que escribió “La cenicienta” y “La bella durminte”; entre otros.

Pero hay otros escritores emblemáticos que han escrito cuentos para infantes:
Andrei Gorbovsky, Adolfo Bioy Casares, Alejo Carpentier, Alexander Beliaev, Alfredo Julio Grassi, Allen Kim Lang, Ana María Matute, Ana Rosseti; entre otros y otras.

En “María Taquitos”, el cuento de la actriz, dramaturga y narradora Clara Luz Lozano, concurren las características del buen cuento literario infantil.
 
María Taquitos” es un relato lleno de imágenes y símbolos, que al leerlo nos queda la sensación que lo estamos viendo como en redondas pinturas sucesivas. Nos habla de las ilusiones y de los recuerdos compartidos, de la asombrosa manera de cómo una niña, María, logra rescatar, primero, y preservar, luego, sus mejores recuerdos. También nos cuenta de las ilusiones y quereres, de los viajes interiores que puede realizar cualquier niño para construir su particular  y singular universo de fantasías, formas, colores, recuerdos, medios y leyendas.

En el mundo mágico que construye la María Taquitos de Clara Luz Lozano, no hay lágrimas ni tristezas. Añoranzas, sí, por la madre amada y nunca olvidada.

Desde luego que María Taquitos, el personaje protagónico del cuento, no se queda , escapada, viviendo entre las nubes. ¡No! Solo va a ellas procurando lo mejor de sus emociones. Por aquello de que en el presente no podemos proyectarnos convenientemente  hacia el futuro si no construimos la estratégica base en el pasado.

Nuestra María Taquitos viaja al espacio, ciertamente; pero regresará a nosotros para reír y carcajadas, para cantar y contar las alegrías conquistas en su viaje; absolutamente reconciliada con el sencillo, pueblerino y particular universo que le rodea. Eso sí, ya nadie le podrá arrebatar esas ilusiones e imágenes que en sus nubes interiores ha conseguido. Estas, se quedarán dentro de ella como tesoro bien guardado en su cofre interior.

Por supuesto que en el cuento de Clara Luz Lozano se aprecia una cuidadosa y basta cultura de literatura infantil, que como ya dije es la que requiere de mayores y delicados cuidados.

Con estos parámetros, Clara Luz construye cada palabra, cada imagen, cada símbolo y toda la historia de ese venturoso mundo mágico del que nos habla la ya para mí inolvidable María Taquitos.

Cabe destacar las delicadas y justas ilustraciones de “María Taquitos”, realizadas magistralmente por Adela Dore. Estas ilustraciones proporcionan, indudablemente, un atractivo adicional al relato que, por supuesto, celebro. Mas celebrarán los lectores infantiles a quienes en verdad está dirigido esta joya de literatura infantil, escrita por una artista dominicana. No obstante, en lo que podemos llamara la “arquitectura” interior del cuento, encontramos imágenes encantadoras que la artista gráfica Adela Dore inteligentemente descubrió y colocó en la superficie material del relato impreso.

Hace un  tiempo que dejé de ser niño, pero con “María Taquitos” regresé, de repente, a las ilusiones y fantasías de la infancia. Clara Luz, por breves momentos, me obligó a ser nuevamente niño. Estén seguros que les pasará lo mismo.

Cuando crecemos, adquirimos una nueva familia; pero , sin dudas, algo perdemos durante todo el trayecto hacia la adultez. Entre los tantos valores que descubro en “María Taquitos” está, precisamente, el del reencuentro con lo mas puro del pasado. Por eso, aún como adulto, disfruté de la lectura de este cuento de Clara Luz Lozano.

Empero, debo admitir que, definitivamente, este cuento no fue escrito especialmente para mí; sin embargo, cuánto he disfrutado al leerlo. El gozo que me ha producido esta muy valiosa joya de la literatura infantil, me obliga a agradecer a Clara Luz Lozano la hermosa aventura que resultó ser adentrarme en este especial relato. Tanto, que no he podido evitar, desde que concluí la última lectura que hice del cuento, repetir en mi cerebro su hermoso colofón:

María Taquitos
María Tacón,
subió a las nubes
sin ser avión

Pegó un brinquito
que la elevó.
Con su mamita
cantó y bailó.

Zapataquín, zapatacón,
que ya este cuento
se zapateó.

sábado, 11 de mayo de 2013

Telegrama urgente


domingo, 5 de mayo de 2013

La ociosidad


La ociosidad, habré leído alguna vez, es la madre de muchas malicias. También leí ha mucho el siguiente refrán: “Cuando el diablo no tiene qué hacer, con el rabo anda matando moscas.”

En una ocasión uno de mis cuatro ex suegros me dijo que los esposos y esposas deben procurar siempre tener ocupaciones concretas, porque las mentes ociosas, casi siempre, solo maquinan negatividades; con todo lo que eso trae de fábrica: inquina, envidia, malquerencia, retama, resquemor, duda; etc.

Veo la ociosidad como una enfermedad cancerígena que condena a quien la sufre y envenena hasta al laborioso que osa acercársele.

Varios escritores y pensadores se han referido a ella. Mi permito compartir con ustedes sus ideas sobre este tema:



“Así corrompe el ocio al cuerpo humano, como se corrompen las aguas si están quietas.” (Ovidio)
                       
“El ocio representará el problema más acuciante, pues es muy dudoso que el hombre se aguante a sí mismo.” (Friedrich Dürrenmatt )
                       
“La ociosidad camina con lentitud, por eso todos los vicios la alcanzan.” (San Agustín)           
         
“Las razas laboriosas encuentran una gran molestia en soportar la ociosidad.”
(Friedrich Nietzsche)           

“Una vida ociosa es una muerte anticipada.” (Goethe)

Ya lo saben, el mejor antídoto contra el rencor que todo lo consume, serán siempre inyecciones de Trabajo.        

Se me antoja que la ociosidad tiene una prima hermana muy querida: Celos. 

A partir de estos Yago manipuló a Otelo para que este asesinara a su esposa Desdémona; según plantea Shakespeare, cualquiera que este haya sido, en su obra “Otelo”: “Lo celos son el monstruo de ojos verdes que se alimenta con la vianda que lo nutre.”


¡Telón!

sábado, 27 de abril de 2013

¡La Biblioteca Libre!


¡La Biblioteca Libre!

Ayer estuve en la Feria del Libro. Me di cuenta de algo: parece una feria del libro. En otro momento entraré en detalles.


Sin embargo, quiero destacar en esta breve entrega, solo destacar, un concepto de biblioteca que hasta me emocionó. Se trata de una muy extraña librería llamada Librería Libre, Libros Libres o La Biblioteca Libre; que debería ser el atractivo principal de la Feria, muy por encima de los grandes conciertos.


Ocurre, que hace unos seis meses un grupo de jóvenes
dominicanos, muy jóvenes,  crearon un "negocio" de libros para nada lucrativo; pero sí muy gratificante. Han estado accionando los fines de semana en la Plaza España.


El asunto funciona de esta manera: usted lleva un libro y se lo cambian por otro. Desde luego que puede donar algunos. (Yo lo haré muy pronto. Igual pido a mis colegas escritores que hagan lo mismo.)

Le pregunté a un joven, creo que llamado Miguel, que quién financia aquel extraordinario concepto. Resulta que nadie lo hace. Bueno, ellos mismos son quienes pagan sus gastos y hasta fabrican sus asuntos. Las mesas para los libros, por ejemplo, fueron fabricadas por estos jóvenes con madera recicladas que recogieron en los muelles dominicanos. Dichas mesas se ven muy fuertes, hermosas y nítidas; los libros son numerosos y organizados. 

Estos jóvenes tienen un entusiamo y un actitud cultural y patriótica de entrega que hace a uno decir: ¡Que viva nuestra amada República Dominicana!


Cuando vayan a la Feria no dejen de pasar por Libros Libres, Librería Libre o La Biblioteca Libre

Tienen otros departamentos iguales de atractivos (exposiciones, poesías, canciones, música, etc.), siempre bajo el concepto de "libertad cultural"



¡Qué bendito ejemplo, qué lección nos están dando estos jóvenes! ¡Lo que están protagonizando es la verdadera Feria del Libro! ¡Que todo el mudo que vaya a la Feria visite su espacio... libre y sin contaminaciones oportunistas! Esa sería la mejor muestra de reconocimiento que podemos darles.


Están a un costado del Museo de Hombre Dominicano.

¡Todavía queda Patria cultural!

viernes, 26 de abril de 2013

La Logia Bohemia



La Gran Logia Bohemia

Recientemente  se ha formado (Aunque hay quienes aseguran que en el Antiguo Egipto hay antecedentes de esta Logia) un grupo, hasta ahora operando desde Facebook, llamado La Gran Logia Bohemia, en la cual el secretismo descubierto campea por sus fueros.

Dicen perseguir:

“...defenderlos derechos de los bohemios, aclarar que bohemio no es sinónimo de borracho, auspiciar coloquios de bohemios y establecer los principios y ética de la bohemia nacional."

Han escogido la cruz templaria como estandarte, pero un poco difuminada como la ve un bohemio cuando se ha tomado mas de cuatro copas de vino.

Se harán llamar: 
  

Bohemios con Temple (B con T). Siendo su lema: "Bohemios del mundo... uníos."

Sobre los miembros:

Pueden pertenecer a la Gran Logia Bohemia todos los ciudadanos y ciudadanas mayores de18 años que acostumbren a compartir la Bohemia con amigos, por lo menos 3 días a la semana. Los ya conocidos como Bohemios con Temple estarán protegidos por el Secreto Bohemio.

 SecretoBohemio:                                                                                

Se ha establecido como expresión secreta e identificación misteriosa de los B con T: “El Bohemio no nace... se hace.

Señalde los B con T:

Apretón de mano con tres movimientos disimulados y luego llevarse el pulgar hasta los labios indicando que “se va beber.

Principios de la Bohemia Nacional:
—La Bohemia se ejerce siempre.
—La Bohemia nace con la vida misma.
—En la Bohemia se conversa y bebe sin emborracharse.
—En la Bohemia la cuerda, como en la pelota, está permitida.
—Todos los bohemios son hermanos en vino.
—Todo el mundo puede ser bohemio si es mayor de edad y está dispuesto a ejercer eloficio.
—Al bohemio le gusta el arte, la cena, la noche, los chistes y algunos chismes.
—No hay discriminación racial, religiosa, política o social en la Bohemia.
—Para los bohemios las mejores personas públicas son quienes ejercen la bohemia.
—En la Bohemia brindar con agua es pecaminoso.
—El bohemio no pide tragos... los compra.
—El verdadero bohemio tiene modales.
—La Bohemia se ejerce en bares, discotecas, colmadones, restaurantes, tienda delicores   y casas de familia donde haya copas y vasos de cristal.
—El auténtico bohemio cuando está en ejercicio bebe y pica.
—El bohemio no enamora a la mujer del prójimo... ni al prójimo.
—El bohemio solamente mata... algunas botellas.
—El bohemio está obligado a luchar para que quiten las restricciones de horario nocturno.
—Es preferible un bohemio conocido que un alcohólico anónimo.
—El bohemio tiene que entender que el  foand es malo para el medio ambiente.
Frases de la Bohemia:
—Comer sin vino es comer canino.
—Miralo que el agua le hace a los caminos ¿qué no le hará a los intestinos?
—El vino agudiza el pensamiento y aligera las palabras. (Dante)

Historia Bohemia:                                                                   
La palabra Bohemio ostenta varias referencias. Una de las más difundidas es aquella que dice que bohemio es la persona que lleva un estilo de vida denominado como Bohemia, que se diferencia ciertamente del convencional que siguen la mayor parte de las personas, en el cual se privilegian por sobre todas las cosas, especialmente, aquellas vinculadas al arte y a la cultura, en detrimento de otras como ser las materiales.
Entre las características más recurrentes que se observan en un bohemio se pueden citar la libertad y el inconformismo como principales motores de acción y comportamiento.
El término también nos permite hacer referencia a la bohemia en general, como la comunidad de gente que decide vivir de la manera que mencionábamos más arriba: libres, en permanente inconformismo, rodeados de cuestiones culturales y artísticas y muy, muy lejos de todo aquello que suponga o tenga un atractivo material. Generalmente, esta comunidad de gente suele reunirse para tratar y compartir sus motivaciones en lugares especialmente destinados a tal efecto y que reunen ciertas características culturales, por ejemplo, centros artísticos o bares que cuentan con una reconocida trayectoria en el arte y la cultura y que por esto, por la mística bohemia que transpiran, resultan ser ideales a la hora de la reunión de bohemios.
Ciudad Bohemia
Y por otro lado, se utiliza el término bohemio para referirse a todo aquello relativo o propio de la ciudad checa de Bohemia.
En realidad, el nombre de bohemia para designar al modo de vida al que nos referíamos surgió justamente de esta ciudad en la República Checa, porque desde ella, en el siglo XIX partieron una enorme cantidad de grupos de gitanos hacia otros países europeos, los cuales vivían y proponían valores sociales absolutamente contrapuestos a los que proponía la burguesía conservadora y sedentaria de aquel entonces, por esto y de ahí, a los intelectuales se los empezó a llamar también con el término de bohemios.
Tema musical:
Todo Caballero Bohemio debe escuchar ocasionalmente la canción de AznavourLa Bohemia”. No obstante, el tema musical de la Gran Logia Bohemia fue escrito especialmente por el canta-autor cubano y Bohemio con Temple honorífico Amaury Pérez. El himno bohémico dice así:
No lo van a impedir las golondrinas,
ni ventanales rotos, ni lunas llenas,
ni todos los andamios, ni las hormigas,
ni flores, ni herejías, ni colmeneras.

No lo van a impedir los corre mundos,
ni los soldados, ni las primaveras,
ni aun negándolo el viento de muro en muro,
ni aun negándolo, al fin, donde se crea.

No lo van a impedir ni andén, ni esquina,
ni el temor de la virgen si obscurece,
ni el humo de las calles y llovizna,
ni el canto del verano que anochece.


No lo van ha impedir ni el falso amigo,
ni el que alimenta el cepo y la tortura,
ni el pequeño ladrón de mano fría,
ni el terrible don Juan de cara dura.

No lo van a impedir ni moralistas,
ni el indiscreto encanto del embrujo,
ni ausentes funcionarios, ni arribistas,
ni aspirantes al hacha del verdugo.

No lo van s impedir las bandoleras,
ni el letrado galán de poco vuelo,
ni inquisidores, ni aguafiestas,
ni eternos sembradores de veneno
.

No lo van a impedir los enemigos,
ni atentos intimistas alabados,
ni burócratas tiernos, ni podridos,
ni herederos, ni apóstoles errados.

No lo van a impedir del valle al cielo,
ni reyes del honor, ni periodistas,
ni antiguos comediantes, ni embusteros,
ni estudiantes de leyes, ni alquimistas.

No lo van a impedir los generales,
ni adorables doncellas pervertidas,
ni apelables procesos judiciales,
ni perros, ni cometas, ni suicidas.

No lo van a impedir ni prohibidos,
ni novios convencidos y hechiceros,
no lo van a impedir las soledades
a pesar del otoño creceremos.

¡Algunas veces debemos divertirnos!

Los cuentos en Acento.com



SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Sin dudas uno de los principales atractivos literarios de la Feria del Libro que actualmente celebramos en país con Ecuador como país invitado, lo constituye la obra de Giovanny Cruz  “Los cuentos del Otro”.


Esta joya literaria, publicada por la internacional Alfaguara, está compuesta por diecisiete apasionantes relatos que han encantado a los lectores, a la comunidad literaria dominicana y a otras fuera del país.

Sobre dicho libro, renombrados intelectuales ya han emitido elogiosos comentarios en varios artículos publicados. Veamos algunos extractos de esas opiniones.

José Enrique García:(Filólogo, escritor, ensayista y académico de la Lengua.)
Con el título “Los cuentos del Otro”, Alfaguara  publica  en 2011  un conjunto de narraciones de Giovanny Cruz Durán. El título nos remite de inmediato a la literatura fantástica, lo que se reafirma en el primer texto, que opera como prólogo, rasgo que retoma en la nota epilogar, y nada más. Pues ocurre que este Otro opera como apertura o anuncio de uno de los  atributos más acentuado del libro: la oralidad. Condición, a nuestro entender, y que la tradición confirma, en indispensable tanto del contar como del narrar. “-Coleguita, siéntese en su mecedora, tome sus dos sorbos de vino, guarde silencio, no interrumpa y escuche hasta el final una buena historia o leyenda, según se prefiera”

Miguel Ángel Fornerín: (Escritor, crítico literario y catedrático en Puerto Rico.)
Los textos que componen este volumen de cuentos están divididos en dos partes fundamentales: las leyendas y las hechiceras. En la primera parte: “La princesa ciguaya”, “La ciguapa y el último ciguayo”, “El puerco del diablo” y “El tiburón bolo”, son historias identitarias que recuperan  la voz popular de una otredad que ha quedado suspendida por la escritura de los letrados que entraron en la modernidad del relato. Es interesante que este primer grupo de historias esté presidido por “El escritor desconocido” quien será el otro Giovanni que recupere la historia contada por las gentes sencillas; también lo es en el frontis de la colección el tiempo que se recobra entre la niñez, el crecimiento, la voz del padre que alterna con la voz infantil en “Un hombre en Las Calderas”. Ahí la historia define el pasado de un personaje que se identifica con el autor, pero que es a la vez quien cuenta la historia de otros personajes, el cual cuenta la historias del otro.

Tony Raful: (Poeta, ensayista, catedrático aquí y académico de la Lengua.)
Yo quisiera escribir de cada uno de los cuentos pero me expongo al riesgo de excederme y alterarlos, porque yo también soy el Otro. Estos relatos definen a un escritor excelente, a un hombre de cultura sólida pero sobre todo de una capacidad movilizadora de mitos y creencias que son parte fundamental de nuestra cultura. Giovanny Cruz, es un narrador importante, enriquecedor; se desdice, se contradice, se afirma, valida todos los entuertos, ama profundamente su país, el lugar donde le tocó nacer y a sus gentes, testimonia sus miedos y sus fortalezas, trasciende los linderos del patio, es universal. Saludo estos cuentos y no tengo dudas de que los lectores disfrutarán como yo al leerlos, de la plasticidad, de la belleza y sobre todo de la credibilidad de todo lo increíble y fantasioso que escribe mi hermano Giovanny Cruz.

Reynaldo Disla: (Dramaturgo, guionista, ensayista, actor  y director teatral.)
Invito a saborear La novela…, digo, Los cuentos del Otro; que intuyo como novela breve fundamentándome en sus episodios unificados por un protagonista que irrumpe y se desarrolla, junto a su familia, a lo largo del discurso narrativo; la conjunción de formas diversas en episodios que configuran un solo corpus narrativo, provocando la noción de novela; y la conformación de paisajes comunes, fondo social y antropológico donde crece la historia de un niño hasta amanecer a la pubertad (un periodo de 7 años, me parece, número cabalístico… ¡Hum!) Claro, empecé a leer un libro de cuentos, pero muy al principio del camino, hasta el final, permanecí convencido de que leía una novela. Y al terminar la última página la confirmé como tal, una de las lecturas posibles.

Manuel García Cartagena: (Escritor, ensayista, crítico y catedrático.)
Considerados cada uno desde el punto de vista de su particular contingencia respecto al conjunto, en los cuentos en los que Cruz Durán emplea estos procedimientos, las historias que cuenta el autor y las que cuenta el narrador se complementan en virtud de la serie de elementos de cohesión que ambos diseminan en diferentes partes del texto. Así, como en esas muñecas rusas conocidas como “matrushkas”, la primera de las secuencias resulta contener a la otra, y las dos juntas componen una sola historia.
De esa manera, si por un lado se constata la divergencia de este tipo de construcción narrativa respecto al mandato boschiano de la unidad del hecho-tema, por el otro lado, nada impide considerar que el modelo narrativo de Giovanny Cruz es el de un cuento, como no sea un determinado apego a cierta idea “canónica” que se desprende de una lectura esteticista…

Ramón Ramírez Báez: (Escritor muy celebrado en USA, ensayista y crítico.)
A mí, “Los cuentos del Otro”, más que entretenerme me han cautivado porque se escapan de esa rigidez tropical tan común en la narrativa dominicana, una rigidez que raya en lo repetitivo. Y no alza vuelo hacia el universo. A  menudo,  sobre esa misma narrativa pesa   una cantera de elogios que deambulan entre los ríos Ozama y el Haina.
Giovanny, es para mí un cazador de imágenes; no creo que esas historias viajen en el ancho lomo de la oralidad. Creo que él ha disuelto esas mismas imágenes en un litro de fantasías. Ya por ahí anda a la pesca de duendes…

miércoles, 24 de abril de 2013

¡Caamaño en el Panteón Nacional!


Tal y como prometí fui al Panteón Nacional donde declartaron al coronel Caamaño oficialmente Inmortal Dominicano. Allí estaban muchos de sus compañeros combatientes en aquel glorioso Abril del 1965. Confieso que me emocioné varias veces con el solemne acto, presidido por el presidente Medina, el Ministro de Cultura y con la participación de algunos de los hijos del héroe. El elegante discurso de estilo correspondió a Juan Daniel Balcácer.

Correcta la actitud del Estado de esperar el resultado del experticio antes de depositar en el Panteón Nacional los supuestos restos encontrados del Coronel de Abril. Insisto, que no sería justo que profanemos la memoria de Caamaño exaltando unos despojos mortuorios que no son los suyos. Total, lo que importa del Ser son su memoria digna y su alma incorruptible. Y ambas ya están en el Mausoleo mas alto del país.

Dos asuntos, en algún momento, me dieron "esteriquitos": ver por lo menos a una persona que posteriormente traicionó a Caamaño y leer que hay una urna cerrada con los restos del traídor y asesino de Pedro Santana, depositado allí como una irreverencia mas contra este pueblo del siempre nefasto Joaquín Balaguer.

¡Francisco Alberto Caamaño, devolviste la dignidad antes mancillada a nuestro pueblo! ¡Entendiste que no podíamos aceptar que la caverna siguiera tranquila señoreando en este país! ¡Tu ejemplo y martirio son hoy un Norte para quienes amamos la Patria y una condena a los retrógradas que la tradicionalmente la mancillan, cuyos reductos, aunque muy menguados, todavía pululan por ahí! ¡Cuidado con ellos!

"Por la Patria, por la cruz y su gloria
denodados al campo marchemos;
si nos niega el laurel la victoria
del martirio la palma alcancemos"
(Juan Pablo Duarte)

¡Qué viva Caamaño, carajo!

martes, 23 de abril de 2013

Sabemos, los escritores sabemos...

Sabemos, todos los escritores sabemos, que efectivamente es el Otro quien escribe nuestras obras. Nosotros somos, apenas, traductores de Aquel a quien solo captamos, a veces, en el fondo de nuestros espejos.


 

“La suprema verdad artística es siempre verdad espiritual, que, en el drama y en la novela puede llamarse, según la terminología científica al uso, verdad psicológica. Cuando esa verdad se alcanza en una obra, poco importa que en ella lo exterior no tenga aspecto ni consistencia de realidad, o los tenga sólo en consonancia con la concepción espiritual; y por eso es más real un drama de Maeterlinck, con desarrollarse en país indefinido o indefinible, que todo el realismo fotográfico de un Brieux. Ya ha dicho profundamente Bergson que el arte abandona la simulación de la realidad cuando encuentra medios superiores de producir la emoción estética.”
                                               Pedro Henríquez Ureña


Un hombrelobo en Las Calderas
                    «La literatura es mentir bien la verdad.»
                                                             Juan Carlos Onetti

                        A finales del 1958 mi padre había sido designado Supervisor General de la construcción de la carretera que enlazaría la Base Naval de Las Calderas con el muelle de Ocoa. La Base Naval estaba a la sazón comandada por un tal coronel Castillo, casado con una coja de nombre Milagritos, hermana del sátrapa Rafael Leonidas Trujillo Molina («Chapita»).
            La designación de Supervisor había vuelto a reunir a la familia, separada casi un año por razones económicas. Aunque mi padre era sobrino y capataz de las obras que por contrato realizaba un allegado a Trujillo de nombre José Delio, los inoportunos aunque tímidos comentarios antitrujillistas que solía hacer en algunos lugares, provocaban que mucha gente simpatizante de la satrapía, o temerosa de ella, no quisiera tenerlo siempre en su entorno de trabajo, a pesar de lo eficiente y dedicado que él era en esos menesteres.
            Cada vez que llegaba una prángana, mi madre y los hermanos terminábamos «asilados» en la casa de los abuelos maternos, situada en el paraje donde habíamos nacido: El Caimito de Moca.
            Mi padre se había quedado en la capital por haber allí mayores oportunidades de empleo. Esta vez la desocupación de mi padre, discreto pero pertinaz crítico del tirano, duró más de lo normal. Hasta se vio forzado a conducir por unos meses un auto público al que tenía que frenar manipulando la palanca de los cambios de velocidades.
            En El Caimito siempre disfrutábamos la estada. Hacíamos carritos de yaguasil para deslizarnos por los despeñaderos, sacábamos yuca del mismo corazón de la tierra, robábamos racimos de plátanos en la finca más cercana, arrancábamos las frutillas del cundiamor que crecía silvestre entre las plantas de maya que delimitaban la casa de los abuelos, recolectábamos de un bucaré cercano peonías rojinegras para echárselas a las lámparas de gas, comíamos manís frescos de la plantación que estaba frente a la casa, rezábamos el rosario al caer la tarde, maldecíamos las maldiciones de la abuela cuando jugaba dominó, cenábamos casi indefectiblemente arenque guisado con mangú o queso blanco frito y en mi caso particular, a pesar de mis escasos seis años, me desaparecía en los cacaotales a la hora de la siesta para “jugar” con algunas de mis primas. Un panorama realmente encantador y paradisíaco. Aún así, cuando mi padre se apareció una tarde de un sábado y se colocó un billete de papel moneda en la frente, anunciando cierta bonanza económica, nos alegramos en demasía. Era un buen augurio...

domingo, 14 de abril de 2013

¡Bien por Cultura!


¡Bien por Cultura!


Es correcta la posición del Ministerio de Cultura de exigir que les hagan las pruebas de ADN a los supuestos restos de Caamaño antes de ser llevados al Panteón Nacional. Una exaltación de esta envergadura no es asunto de un juego. Se trata de una distinción póstuma muy grande y comprometedora. 

Por supuesto que Caamaño merece estar allí; ¡pero Caamaño! 

Joaquín Balaguer (el nefasto y maligno  Balaguer) facilitó las cosas para que, supuestamente, se encontraran los restos del Coronel de Abril. Pero hay versiones que dichos restos fueron quemados y completamente destruidos. No sería justos con la Historia que llevemos a nuestro Panteón Nacional unos restos que no correspondan a la persona exaltada y que solo podrían ser una burla perversa de un gobernante. No debemos vivir en una mentira. 
 
Lo mismo digo con el asunto de los restos de Colón. Las informaciones que tengo es que el Cardenal, y unos cuantos mas, se oponen a experticio que España propone para determinar si efectivamente los restos que están en el Faro a Colón son del Almirante... que nadie sabe exactamente ni de donde era. El alegato de que nuestro pueblo merece vivir esa ilusión es ridículo. Lo que merecemos es la verdad histórica en ambos casos. 

Respaldo plenamente al Ministerio de Cultura en este asunto. Ojalá que no se detenga el experticio a los supuesto restos de Caamaño y se atrevan, también, a realizar el de Colón.

¡Necesitamos imperiosamente la verdad!

Les dejo tres artículos que he publicado en La Pasión Cultural sobre el mil veces misterioso Cristóbal Colón que, estoy seguro, apasionarán a aquellos que aún no los han leído: "Cristóbal Colón: navegante templario", "Colón el Iluminati" y "El descubridor: ¿Colón, Sánchez de Huelva o el conde Saint Germain?

http://lapasioncultural.blogspot.com/2011/04/cristobal-colon-navegante-templario.html

http://lapasioncultural.blogspot.com/2011/04/colon-el-iluminati.html

http://lapasioncultural.blogspot.com/2011/04/el-descubridor-colon-sanchez-de-huelva.html