domingo, 8 de enero de 2012

Entre Maestros leí “Mirándote bailar”

Entre Maestros leí  “Mirándote bailar”

 Tony Raful

Ana Pavlova

 Fue una noche mágica en la casa de Tony Raful. Un grupo muy selecto de artistas fuimos convocados como testigos a la casa del poeta. Luego de los saludos, comentarios generales y copas de vino que el ritual obliga, escuchamos a Raful leer uno de sus... bueno uno de los mejores poemas que conocemos. Era como abrir la caja buena de Pandora, como encontrar el Arca verdadera, como toparse de repente con el tesoro templario (¿acaso en Montecristy?), como descubrir el dichoso manantial de las aguas eternas. Tony descorrió el velo y emergieron entonces miles de danzas... y sus misterios. Los convocados estábamos asortos y encantados... Pero dejemos que el mismo poeta Raful cuente la historia.

Alicia Alonso
Al reiniciar las labores, el diario afán del trabajo y las demandas sociales y humanas de la vida, convoqué una noche de viento frío, a  unos amigos,  todos  Maestros, en el sentido riguroso de sus especialidades,  en la dedicación y el amor al arte, a la expresión máxima de la realización estética y creadora. Los convoqué a una lectura de un texto poético que apenas había terminado de teclear en el ordenador. Yo, que escribo versos como una gratuidad, no como un deber ni un compromiso, que no me gradué de poeta en ningún centro académico, porque la poesía es un acto de profunda fuerza telúrica y espiritual, que los griegos definieron del latín poésis, ocupación trascendente del alma, manifestación de la belleza y el sentimiento, intraducible para seres insensibles y canallas. Yo, que amo la poesía como amo la vida y a mis seres queridos, que la cuido como un fuego votivo, que la he visto desandar mundos y visitar los más alto sueños y utopías del género humano,  que no concibo que el amor pueda ocurrir sin la mediación de sus versos y de sus auras, que la he visto  concretar en la lengua, su maravilla de asombros rimada por los latidos del corazón, escribí un poema de largo aliento que  fue dictado  ante mis ojos atónitos, envuelto en un compás rítmico que llenaba de musicalidad los versos.
Isadora Duncan
Cuando concluí sentí que había salido de un tiempo privilegiado, de una encerrona de duendes o de una cita de fulgores. Le di varias lecturas, lo leí en voz alta.  Es un poema alrededor de una ballerina de ballet que danza. Es el poeta mirando a esa ballerina e insertándose en el mundo de la ballerina. Es el poeta encarrilado en el  lenguaje corporal. Viviendo cada segundo que se alza y proyecta en el alto significado de las formas, la plenitud danzante del arte más hermoso. Es vivir en el poema la música y reproducirla en los versos. 

Es cabalgar en el ritmo interior  de la ballerina y lograr que ese ritmo quede asido a la movilidad poética de la palabra alada. Es como asistir a la creación del mundo nuevamente. No pude detener el claveteo de las imágenes que acudían en tropel, tenían vida propia, se movían a pesar de mí.  ¿De dónde venían ellas?  ¿Era yo, quien las aludía en un plumón de nubes, en una catarsis de metáforas?  “Mirándote bailar” es un ejercicio lúdico que  recrea la galante  promesa del alba infinita.  Llamé a mis amigos, leí  el poema.  Ellos que no son complacientes, que son seres realizados, que tienen un sentido de  la apreciación artística que va más allá de la amistad, de los falsos reconocimientos, de la vanidad sin talento, estaban absortos, yo también. Les dije que estaba tratando de identificar al autor del texto, porque juraba que fui secuestrado en el momento del génesis, que alguien usurpó mi lugar y volcó la templada  expresión lírica en el pentagrama de los versos. Surgió entonces la idea de hacer un acto de puesta en circulación de “Mirándote bailar”, con danzarinas, música de piano, escenografía puntual y exquisita. El Maestro Eduardo Villanueva sería el conductor y amo del poema.
Eduardo Villanueva, Onorio Montás, José Miura, Giovanny Cruz y Dante Cucurullo
Eduardo  lo leería viviendo cada acto musical y poético. El texto en su voz. Dante Cucurulo dirigiría el piano, gravitaría con el dominio de sus notas y el universo mágico de su creatividad tras la danzarina. José Miura, cuidaría el mínimo detalle y colocaría su ingenio en el desfile rumoroso de las escenas, Onorio Montás, precisaría el lente, buscaría fijar de súbito en la imagen el movimiento de la ballerina, la poesía toda. Giovanny Cruz, el semidiós del teatro dominicano, lo dirigiría todo como productor. El espectáculo de puesta en circulación de la obra, ha sido fraguado para un gran público de amantes de la música, la danza y la poesía.  Será una noche de enero o febrero, probablemente en Bellas Artes, en una espléndida sala de luces y bellezas, frente al mar y la luna llena,  tomados de la mano, cantando bajo un firmamento estrellado. “Mirándote bailar” somos todos nosotros, temblando de infinito ante una ballerina que danza. Esa noche desde una butaca yo la miraré bailar y entre Maestros, alcanzaremos el éxtasis en el blancor de su atuendo y en la luz florida de la poesía. 

miércoles, 4 de enero de 2012

La Cultura Apocalítica

La Cultura Apocalíptica
Por Giovanny Cruz


Cuando vemos los canales de televisión especializados en ciencias y culturas, veraces o falsas, nos damos cuenta que el asunto apocalíptico vende bien; aunque requiere de un muy bien montado mercadeo para que los medios de comunicación participen de esa millonaria danza.

Eso que llamamos “asunto apocalíptico”, empero, es legendario. Probablemente se origine con el mismo pitecántropo. La duda que tenemos de nosotros mismos como destino infatigable, como proyecto esencial, es un eco que aún resuena en las cavernas.

No pocos reflexionadores modernos plantean que la misma concepción del origen divino es parte de este comportamiento vivencial que estamos aludiendo. El origen primitivo de la cosmovisión está directamente conectada con esto que exponemos.

Luego, las religiones organizadas fomentaron esas dudas naturales y espontáneas, y las condujeron hacia tendencias apocalípticas mediante el miedo: El Ser no podría pervivir en tiempo sin el concurso divino/ La Divinidad sufre de ira y si se molesta volverá cataclismo. (Recuerden que hubo todo un diluvio.)

Son expresiones que escuchamos cotidianamente decir a los mercadólogos religiosos. Esos que históricamente fomentan el miedo a las distintas divinidades. Lo que es un contrasentido porque en este caso el amor que debemos sentir también hacia ellos sería obligado; dado que esas divinidades, en cualquier momento, podrían decretar el exterminio de la vida en el planeta.

Dos expresiones de repente vienen a mi cerebro. Una es de Borges que afirmaba que el hombre es la única criatura mortal. Todos los otros animales, decía el escritor argentino, son inmortales porque ignoran la muerte. Por supuesto que entendible es la angustia del Ser ante esta verdad insoslayable con categoría destinista.

La otra expresión que interesa es la de Galeano cuando este analiza la definición de isla: “Porción de tierra que esta a rodeado de agua.” Galeano asegura que detrás de esa definición existe una condena en suspenso. Entonces, a punto estamos los isleños de ser tragados por el mar.

Pues bien, ese mismo rol juega la Divinidad sobre toda criatura viviente del universo.

En ese contexto nos condicionan hacia el fatalismo: Este universo nuestro, y la misma vida, es miserable. La recompensa y la eternidad serán obtenidas solamente en la muerte.

Esto le ha dado un resultado formidable a las diferentes religiones y a sus oficiantes. Los simples mortales no podemos con nuestras propias vidas y sus destinos; por lo tanto desde temprano debemos consagrarnos a las divinidades para prepararnos para la otra vida. Claro que tenemos que cuidarnos en la "otra vida” de un pedacito de territorio donde hay ausencia (?) de Dios: el infierno.

Por suerte que hay un número específico de oficiantes que tienen llaves, conjuros y oraciones para comunicarnos con las divinidades. Ellos aseguran estar desde ahora cabildeándonos, para cuando llegue el inevitable cataclismo universal, un puesto de palco en el reino de los cielos.

¡Puro mercadeo!

Pero las religiones tienen, desde hace un poco más de doscientos años, seria competencia. Y las religiones no gustan de los competidores. No me refiero a los ateos como podría pensarse. ¡No! Hablamos de la Ciencia. Desde luego que los cultores de las ciencias modernas fueron perseguidos durante mucho tiempo por los oficiantes religiosos (recuerden a Copérnico y a Galileo).

No obstante, los científicos fueron abriéndose paulatinamente paso y acrecentando su abanico de influencia. Su promesa de libertad y de una vida, sino eterna, bastante parecida, les hizo ganar grandes adeptos en todo el planeta. Aunque no tanto como esperaban.

Como cabría entenderse la mercadotecnia religiosa no podía quedarse de brazos cruzados ante ese nuevo dios bio-físico-químico-mate-cuántico que surgía. La embestida fue brutal: La ciencia no sabe nada de la vida eterna/ El conocimiento no garantiza un puesto en el reino de los cielos/ La vida es corta y la muerte larga, en ella quienes mandan son los dioses/ Los científicos son unos gallitos locos que desorientan/ La única verdad, la única ciencia está ya escrita en los libros sagrados, fuera de ellos nada hay que deba ser leído.

¿Se quedó entonces la Ciencia con los brazos cruzados esperando su aniquilación? No: ¿Quieren Apocalipsis? ¡Pues tendrán Apocalipsis!

Los científicos, aupados por medios masivos de comunicación, descubrieron un día que los pronósticos de catástrofes eran buenos. Nos dan regularmente desde entonces sus singulares Apocalipsis.

Cuando vemos a un PHD en ciencia asegurar en programas especializados que la tierra está a punto (en apenas unos... ¡100 ó 200 millones años!) de desaparecer, que el sol se va a apagar, que en cualquier momento un meteorito nos va a impactar, que una vaina llamado agujero negro nos va a devorar; no nos queda otra salida que sentarnos en la playa a llorar y a esperar la segura muerte cósmica (¿o cómica?) que nos espera en cualquier momento.

Pero estratégicamente nos dan un chin de esperanza: La suerte es que el universo se curva y que hay agujeros de gusanos/ Cuando venga el cataclismo inexorable, podremos montarnos en una alfombra voladora e irnos rápidamente a vivir en otro sitio.

Desde luego que para hacerlo necesitamos pegarnos a los físicos, a los astrónomos y pedir mayor presupuesto para la Nasa.

Las religiones, otra vez, se pusieron en alerta: No es necesario una nave, ni un agujero de gusanos para llegar al cielo. Una oración, y dar el diezmo, es suficiente.

Pero los científicos, dioses en competencia, instieron en que las Nasas son las únicas salidas.

Entonces las religiones se inventaron un Apocalipsis Now: ¡El fin del mundo está cerca!/ ¡Esta vaina se jodió!/ ¡Vengan a la iglesia que la gran nave espiritual está cerca de partir!

Los medios entendieron que era una buena oportunidad para hacer plata (oro, hierro, diamante, etc.) y sacaron debajo de las mangas viejas profecías mayas, a Nostradamus, los babalaos cubanos, los brujos mexicanos, los duendes europeos y hasta los médium criollos.

Confieso que estaba asustado con el seguro Apocalipsis de este año. Imagino que mi miedo no fue tan grande porque nunca me acerqué a alguna iglesia de esas que pululan por ahí. Sin embargo, como todo escorpión que se respete, creí descubrir en mi interior dotes espectaculares de mediumnidad (brujo en el Cibao). Recogí, entonces, una hoja virgen de sábila, 21 clavos dulces, 42 pétalos de rosas rojas, 21 pétalos de copadas, tres puñitos de ajonjolí, mirra en abundancia, cinco hojas de totumo y esencia de arrasa con to. Herví todo eso en una olla de barro y llena de agua lluvia dejada amanecer frente a la luna, desparramé la mitad en un cruce de caminos, me alejé de allí sin volver la cabeza, llegué a mi casa y con la otra mitad me bañé. Luego, invoqué a mis dioses. Llegaron. Me dijeron: ¿Como estás, Gio? —le contesté. Pregunté que si ciertamente estaba llegando ya el anunciado Apocalipsis. Se rieron con sonoras carcajadas y volvieron a su espirituales dominios.

Partiendo de esta trasmutante experiencia hago un vaticinio: ¡No hay nada que vaticinar... carajo!
Pero advierto que nos darán vaticinios y Apocalipsis hasta diciembre. Y mi me tildarán de nihilista.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Boga que Boga

Boga que Boga

Por José del Castillo Pichardo

Mario Salazar y José del Castillo en el Boga

José del Castillo es uno investigador e intelectual acucioso y completo dominicano. De una bonominia y honestidad legendaria. Ha escrito esta semana un artículo memorable para el Diario Libre. Ha tenido la gentileza de enviárnoslo a La Pasión Cultural para que lo publiquemos con nuestro inconfundible estilo. El artículo habla sobre la taberna, restaurante, bar y micro mundo  que es el Boga-Boga (al que llamo la "oficina"). Un grupo importante de los contertulios del Boga (nosotros incluidos) son  caracterizados con agudeza y buen sentido de humor por del Castillo Pichardo. ¡Brillante! Disfruten esta entrega. Yo lo he hecho en grande. Nada mejor para despedir el año.

En el Boga la vida es más sabrosa, me confesaba convencido un habitué de ese barco gastronómico que boga sin cesar entre el oleaje del paladar mandibular exigente conformado por risueños comensales. 
Gózala hasta las dos (“báilala hasta las dos” dice el Songo Santana) parecería ser la consigna de tanto huérfano de cariño que busca amparo en el recinto apetitoso de Emilio y Eugenio, que espera hasta el silencio de la madrugada para cerrar su única puerta. Refugio de carnívoros ansiosos de paletillas o piernas de cordero bien horneadas y adobadas. Marinadas para extraerle sólo parte del “marisco” seboso a esta carne de Dios “que quita los pecados del mundo”. Nunca la totalidad del picor identitario (palabrita de moda entre semióticos embrolladores) que caracteriza su sudor. Como me lo observara el cirujano oncólogo Eduardo Segura, un entrañable fraterno que degusta este manjar bíblico salpicado de un generoso tinto de cuerpo, mejor si de viñedos galos.
De aquella Francia que le muerde la nostalgia a cada pase de página del libro parisino memorioso que comparte con camaradas del ciclo de estudios de postgrado, como Héctor Dotel Matos, un criminalista cojonudo con alma de poeta a quien le muerden los recuerdos del grupo Arte y Liberación. Junto a Silvano, Condesito, Tovar, Miguel, Lockward, Grace y Jeannette. Salpicados por la enjundiosa paleta opinante plena de mundos del maestro Jaime Colson y la mandragórica presencia de Aída Cartagena Portalatín, la madrina sabia fea que suplía el savoir faire surrealista de los “sorprendidos” de los 40. Con frecuentes referencias a Breton, cánticos a Césaire y a la négritude, reforzados por la llegada al gobierno de Senghor en Senegal. Cuando Sartre con la Simone de Beauvoir oficiaban desde Les Temps Modernes en pos de la eclosión libertaria y los socialismos flameaban sus desafiantes cohetes nucleares y la URSS conquistaba el espacio con el vuelo orbital de Yuri Gagarin, antecedido por los Sputnik.
Eran los días de las tertulias interminables del Café Sublime, masticando modestas tostadas untadas de mantequilla fresca para neutralizar la acidez del tinto expreso o el “medio pollo” de máquina italiana. Cacareando el reclamante Escucha Yanqui del sociólogo gringo C. Wright Mills o el mimeografiado Los fundamentos del socialismo en Cuba del legendario Blas Roca. Pertrechados con los versos militantes del nerudiano Canto General. Aguijoneados por la síncopa mulata danzarina de Nicolás Guillén soneando sones para turistas y soldados. Deslumbrados por el verbo irreverente anticlerical de León Felipe
Coreando con un Mir repatriado, sonoro y enhiesto, su canción del ingenio, desde los raíles vaporosos borrachos de melaza. Allí donde el poeta pregona desafiante un rojo paisaje colectivo para los cañaverales. Oyendo su voz contra cantándole a Walt Whitman, “un cosmos/ un hijo de Manhattan”. Y en la membrana del sexo el aleteo machihembrado de Federico gitano cantando jondo su poesía transida de guitarra, faroles apagados y grillos encendidos. “Montado en potra de nácar/ sin bridas y sin estribos”.
Enfebrecidos por la lectura de El hombre rebelde de Camus, envalentonados por El hombre mediocre de Ingenieros, mordidos por la duda existencial de La Náusea de Sartre. Los arteliberacionistas desplegábamos el pliego anticolonial de Los Condenados de la Tierra de Frantz Fanon –el psiquiatra martiniqueño educado en Francia ligado en Argelia al Frente de Liberación Nacional- y discutíamos su prédica desalienante contenida en Piel Negra, Máscara Blanca. Un magnífico ensayo sobre la aculturación producida en las metrópolis coloniales al resocializar a la élite de piel negra y colocarle máscaras blancas para el tutelaje neocolonial. En aquellos convulsos 60 de la descolonización de África, la liberación nacional del Sudeste asiático, la cubanía rumbosa de la revolución en el papal “continente de la esperanza” (antes la Indoamérica de Haya de la Torre, más atrás el de la “raza cósmica” vasconceliana).
El Gordo Oviedo
Pero mejor retornar a las terneritas estofadas en jugo de vino y caldo de hueso de jamón ibérico que preparan en el Boga, que yo prefiero cuando el alma vacuna me hace su llamado. O al plato de humeantes lentejas proletarias que el Gordo Oviedo ordena para mantener los amarres petedistas, ahora que ya no lleva la cayena roja en el ojal pero comanda los nexos con los trabalhistas brasileiros en el poder. Remembranza de la Puche y sus contornos, referencia obligada a los exquisitos guisos que le preparaba con esmero cotidiano su madre Bethania Landestoy para "mantener mi gruesa e inagotable capacidad para la alegría, mi gusto por las buenas compañías, especialmente por las mujeres sublimes y los hombres tiernos, mi corazón a la izquierda con el estómago definitivamente de derecha". Un hombre sabio e ilustrado este José Ernesto de las izquierdas y las derechas bullangueras. Internacionalista. Manso y solidario. Un buenazo que siempre está donde la cultura, la música y la buena mesa reinan. A tiro de la primera fila cuando usted abre la puerta. Si no lo vio por inadvertencia o porque el ojo derecho que no ve le pasó por el costado, él se encargará de patentizar su gruesa presencia.
“Tráeme un pulpo a la gallega como entrada para compartir. Sírvemelo en la barra. Unas lascas de jamón serrano bien cortadas con un servicio de queso manchego curado y pan tostado con tope de mucho ajo. ¿Alguien quiere chorizos a la sidra o unas sardinillas a la vinagreta? Hay empanada gallega rellena de lomo de cerdo y pimentones. Bonito del norte en escabeche. Gambas a la plancha. También morcilla burgalesa. ¿O prefieren croquetas de pollo o de bacalao?” Son los amigos contertulios que van poblando la barra sobre la cual cuelgan los perniles como penitentes que curan sus carnes, que sudan lentamente sus pecados de grasa. Un sombrerito invertido retiene la lustrosa gota.
En las mesas el Gran Jabalí anima una peña con pretensiones académicas. Un cerebro bien organizado, ilustración abundante de lo actual y lo histórico. Discurso articulado, como diría, estructuralista, Efraím Castillo. El Jabalí emplea el e-mail para diseminar sus enjundiosos ensayos sobre lo humano y lo divino. Un hombre que sorprende en conocimiento diverso y buen decir. Con experiencia empresarial exitosa cuando las Nedoca inundaban el mercado y se exportaban a las islas. Su hijo sigue los pasos, sumamente inteligente, apasionado del cine. Varios se suman a sus cavilaciones hegelianas entre sorbos de tinto o apurando el viejo escocés montado a la roca o bañado de soda.
Giovanny, Carlos, Cecilia y Tony
La Pasión Cultural es otro imán que atrae a los suyos. Teatristas de distinto pelaje acuden a su mesa en busca de consejo que él prodiga generoso. Sus devotos lo asumen como el maestro que es: dramaturgo galardonado, director, actor, productor, asesor de imagen de candidatos presidenciales, estratega comunicacional. Ahora fabuloso narrador impreso, un oficio que ya ejercía locuaz asistido por la memoria recreada. Las nuevas divas de las tablas y la pantalla chica. Bellas y talentosas. La Gran Diva, inigualable, versátil, fresca como una lechuga matinal, con esos labios silueteados como un amplio corazón risueño y esos ojazos de encanto, almendrados. Ella también lo procura como un activo valioso en sus proyectos. Carlos siempre vuelve a él con gesto reverente. Su amigo Tony, el aeda laborioso que blande poemas galopantes, ensambla ensayos mágicos, discurre en la escritura con un toque de los dioses, analítico y profundo cuando lo prefiere, denso o vaporoso según la ocasión, es otro habitué de su mesa. Allí se cruzan los senderos de lo real maravilloso, en ruta casi cotidiana.
“Hoy tenemos un mero a lo pobre con abundante garbanzo, ajíes, zanahoria y papas hervidas. También un caldo gallego fresco, acabado de salir de la paila. Y callos a la madrileña. El lacón está de madre, jugoso, con unas cebollas blancas relucientes. El mero a la vasca de película, con almejitas, caldoso. Otra opción es un chillo a la espalda con toque de ajo rebanado. Hay calamares en su tinta. Espere, creo que tenemos de especial unas guineas guisadas al vino. Ya sabe, los viernes cochinillo a la segoviana. O si prefiere el conejo a la cazadora, con un curry que está para chuparse los dedos.”
Y así discurre la jornada del Boga sin cierre semanal. El salpicón de mariscos muestra su encanto variopinto: trozos de langosta, camarones, trenzas de mero, pulpo fresco, cebolla, ajíes, limón, vinagre, sal. Boquerones a la vinagreta o fritos. Caldereta de mariscos. Langosta termidor. Paella de mar o de tierra coronada con guisantes y tiras de morrones multicolores, impresionante en la textura del arroz lustroso, un arte culinario que cultiva con esmero mi querido médico y hermano Anisito Vidal Dahuajre, en el descanso de su hogar hospitalario. Motivo de demanda dominical para llevar o comer en el restaurante, en verdadera peregrinación que observan Baltasar e Isidro.
Yaqui Núnez del Risco
Para los noctámbulos impenitentes que buscan algo ligero, qué mejor que una sopa de mero con fideos y patatas, bautizada con jerez de la frontera para emborracharle el sabor. Un plato que pedía el Puma y que Manuel Sánchez Acosta descubrió para su contento. Una selección de Onorio, quien tiene acceso privilegiado al menú especial de la cocina del establecimiento, como socio espiritual del ambiente del Boga. Allí este artista del lente, veterano de las comunicaciones, editor gráfico de múltiples medios, camarada de infancia, recala con su mochila repleta de amistad. Igual lo hizo el mago de la palabra hablada, el genial Yaqui Núñez del Risco, quien convirtió el Boga en su oficina creativa, equipado con su mini fabricante de sueños. Allí multiplicó su gracia el Muñeco Varela, con su bella sonrisa y sus gestos nerviosos. Allí llevé al hermano chileno Mario Salazar y di último abrazo a Frank Marino.
Es el Boga un refugio de arcángeles. Un puerto de sueños. Un buzón de nostalgias. Una nave gastronómica que flota sin cesar. En las aguas inmensas de la mar.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Spots y demos históricos.

Annikssa Serra en "Amanda"
El gran actor y director teatral dominicano Carlos Espinal se ha convertido en un archivista de documentos valiosos del teatro dominicano. Me ha sorprendido, y por supuesto que emocionado, al publicar en recientemente Internet varios spots y demos de realizaciones teatrales del suscrito: "La pasión según Antígona Pérez" (Del laureado escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez) y "Amanda" (Escrita por mi y ganadora del Premio Casa del Escritor Dominicano).
En las imágenes de las cuales les hablo aparecen figuras señeras del teatro dominicano.

Carlota Carretero es "Antígona"
En "La pasión según Antígona Pérez" actuaban: Carlota Carretero, Monina Solá, Alexis Casado, Pepito Guerra, Karina Noble y una pléyade  (en la ocasión) de jóvenes actores nuestros. En el caso de esta obra pudimos hacer un resumen visual en los estudios de Color Visión. Spots y demos de "Amanda" fueron realizados en escenarios naturales.

En "Amanda" actuaban: Anniksa Serra, Juan María Almonte, Zoila Luna, Héctor Olivier, Amarilis Rodríguez, Víctor Vidal, Juan Tomás Reyes, Dolly García; entre tantos otros. También aparece la gran Karina Noble que sustituye a Anniksa en el personaje principal. Karina lo hizo en Bellas Artes, en Altos de Chavón, en París y en Miami.

Juan María Almonte y Anniksa Serra en "Amanda"

Ambos documentos fílmicos tienen un gran valor para nosotros. Por eso queremos compartirlos con ustedes, al mismo tiempo que agradecemos a Carlos Espinal por este gran aporte.
Pinchen sobre los links en cuestión o copiénlos y colóquenlos en su barra de Internet.

Karina Noble y Carlota Carretero en "La pasión según..."


http://vimeo.com/34317130

http://vimeo.com/34316599

Zoila Luna en "Amanda"

sábado, 24 de diciembre de 2011

¿Los Invasores en navidad?


En 1967 comenzó una serie de televisión con esa extraña visión que tenemos, o queremos proyectar, los humanos sobre supuestos seres extraterrestres: Los Invasores. En dicha serie Dave Vincent es quien los descubre:

David Vincent los ha visto. Para él todo empezó una noche en un camino solitario cuando buscaba un atajo que nunca encontró. Ahora, David Vincent, sabe que los invasores han llegado, que se han adaptado al aspecto humano. En alguna forma, debe convencer a un mundo incrédulo de que la pesadilla ha comenzado.

Al descubrir a estos carajos invasores Dave Vincent  inicia una cruzada en contra de la supuesta amenaza que ellos representan.

Sin embargo, por estos lares tenemos nuestra propia versión del asunto:

¡Los invasores! Seres extraños de una finca que se mantiene. Giovanny Cruz los ha visto. Para él todo empezó una mañana en un camino concurrido de la feria ganadera cuando buscaba unos chorizos que allí mismo encontró. Ahora, Giovanny Cruz, sabe que los invasores han llegado, que se han adaptado al aspecto porcino. En alguna forma, debe convencer a un mundo crédulo de que la diversión ha comenzado.

Efectivamente, en mi casa, desde las ocho de mañana, en mi particular puya parrilera, la fiesta ya comenzó. Se está bebiendo y riendo por rumba. Ya Fiora y Renata, juanto Jean-Paul Giovanny (mi primer hijo), los mejores invadores del mundo, vienen por ahí a preparar la impresionante mesa para la cena de esta noche. ¡Sufran! ¡Sufran! ¡Sufran! ¡Sufran!
El "invasor" que está siendo torturado en mi BBQ.

Feliz navidad, pasionarios, pasionarias, familiares, amigos, enemigos, ex novias y a mis cuatros ex esposas... también a las que están en posibles carpetas. ¡Ja!
 
¡La fiesta... ha comenzado!

jueves, 22 de diciembre de 2011

Las flores embrujadas

No es nada casual que utilicemos las flores para enmarcar ocasiones especiales. Ellas, las flores, han sido en el devenir de la historia del Ser una extensión de nosotros mismos. Como es algo conocido no abundaré mucho sobre  el tópico. 
Dentro de la magia caribeña no sólo las yerbas tienen roles estelares. Las flores tienen importancia capital para conjuros de amor y desamor. Los pétalos de copada, por ejemplo, ayudan a conseguir marido. Un baño de veintiún pétalos macerados de príncipes negros nos devuelve la suerte. Lo que puede lograrse con un conjuro bien efectuado de rosas amarillas es espectacular. Por supuesto que tampoco deseo abundar mucho sobre esto para no entusiasmar en demasía a unos cuantos aprendices de hechiceros que me siguen.

En un espacio digital lleno de magia, cultura y sapiencia, llamado Las Embrujadas, suelo descubrir fascinantes informaciones. Reproduzco una entrega de dicho espacio titulado "El zodiaco de las flores", lo que resulta agradable en el siempre mágico diciembre. Disfruten y cuéntenme luego si les resultó útil. 

"El zodiaco de las flores"

Así como los 12 signos astrológicos se distribuyen en relación a las estaciones, también existen numerosas analogías entre cada uno de los signos y los elementos de la naturaleza. Piedras, plantas, flores, árboles, frutos y animales están en correspondencia con cada signo del zodiaco, según una distribución sutil y minuciosamente elaborado.

Tal asociación no siempre tiene una relación directa con la estación o período del año propicia a la aparición de uno u otro fenómeno natural, sino se relaciona con las características fundamentales del signo en cuestión. En cuanto a las plantas y las flores, es evidente que si nos referimos exclusivamente a sus períodos de germinación, brote y floración de gran parte de ellas. Algunas de las flores y plantas se corresponden con los signos de la primavera y el verano, otras con los signos del otoño y muy pocas con los signos del Invierno.

Ciertas flores que aparecen durante la primavera o verano se atribuyen a los signos Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario o Piscis, a causa de sus características, su aspecto o propiedades medicinales, conocidas desde la noche de los tiempos.

Las virtudes de las plantas y flores, las decoraciones, las pócimas y los elixires, los brebajes mágicos, las esencias, remedios medicinales que se preparaban a partir de elementos encontrados en el jardín de la naturaleza que utilizan los hombres desde la antigüedad.

A partir de estos criterios tradicionales hemos reconstruido el Zodiaco de las Flores que te permitirá descubrir qué flores corresponden a cada signo y poder así favorecer a el bienestar o alegrar la vida cotidiana, ya que “las flores de ayer son los sueños de hoy”, según un proverbio japonés.

Brezo
La planta conocida como brezo se relaciona con el signo de Aries por su aspecto de matorral, muy decorativo. Sus propiedades medicinales diuréticas son de un antiséptico para las vías urinarias. También se le confiere correspondencia con el signo Escorpio, cuyo regente Marte, lo es también de Aries.

Manzanillas
A Tauro le corresponde la manzanilla que calma las migrañas nerviosas que sufren generalmente los nativos de este signo. Así como les da estados de ensoñación a lo que son tan aficionados los de este signo, fuerte físicamente, pero muy sensibles y sensitivos.

Margaritas
La margarita cuyo nombra de origen oriental, significa “perla rara” es un símbolo del amor que a menudo hace sufrir, impacienta … amor exclusivo del nativo de Géminis. Su secreto consiste en deshojarla, resulta tranquilizador algunas veces y otras no.

Genciana
La genciana se asocia a Cáncer por su lentitud en florecer y su longevidad. Este es el efecto también de la genciana flor amarilla que puede vivir hasta cincuenta años. La raíz de esta flor se empleaba en los rituales para favorecer el retorno del cariño y estimular la sensualidad. La idolita de origen persa, es la flor del amor por excelencia y así como la golondrina anuncia la primavera, la floración de las lilas anuncia la estación del amor consagrado a Venus.


Lavanda
El regente de Virgo es lavanda que favorece el cumplimiento de los deseos y sueños propia de los nativos de este signo que desde jovenes luchan intensamente por forjarse un porvenir y poder disfrutar de la vida con todas las comodidades que puede ofrecer.

Narciso
El narciso es la flor de Libra que con su perfume embriagador adormece a aquella o a aquel que lo huele. Le induce a soñar. Esta flor posee propiedades medicinales recomendadas para combatir el asma y los problemas nerviosos, frecuentes en los nativos de este signo.

Madreselva
La madreselva es la flor de Escorpio, cuya flor al igual que los nativos de este signo, no puede abrirse si no es en un lugar tranquilo, sus virtudes estimulan a los seres nostálgicos, con tendencia a refugiarse en sus sueños o en su pasado. El lirio es la flor de la inmortalidad, muy apreciada por los nativos de este signo que aspiran a menudo a que el tiempo se detenga. Sus propiedades estimulan y favorecen la inspiración y la imaginación creativas.

Flor de Lis
La flor de Lis es la flor de los dioses y de los reyes, de la fuerza divina y del poder temporal es la flor de Sagitario. Es también la flor del amor y de la belleza de la piel, una flor sagrada digna de los nativos de este signo. El loto, a su vez, por la exuberancia y abundancia de sus semillas, simboliza la riqueza y la prosperidad, el amor absoluto, la felicidad perdida, la virilidad, aun los arrebatos de orgullo y favorecen la expresión serena de la identidad.

Botón de oro
El botón de oro también llamada ranúnculo, posee propiedades conocidas para reforzar el yo y la identidad de los nativos de Capricornio que tienen tendencia a dudar y a subestimarse.

Achicoria
La achicoria ahuyenta los estados depresivos de lo que a menudo son víctimas los nativos del signo de Acuario. Además, estimula sus funciones digestivas. La peonia también está relacionada con este signo por su bello color rojo y por sus propiedades calmantes contra las depresiones y estados nerviosos.

Corazoncillo
El corazoncillo a la cual se le llama también la hierba de las hadas es la flor de Piscis. Protege contra los demonios de la angustia, la melancolía y las ilusiones de lo que pueden ser víctimas los nativos de este signo. Apacigua el alma y fortalece el espíritu.

Y si a estas propiedades de las citadas flores, le añadimos toda la magia de diciembre, estamos en el momento ideal pata convertirnos en hechiceros. Como ya voy a ponerme en eso, necesariamente tengo que pedir ahora el... ¡Telón!

domingo, 18 de diciembre de 2011

Supersticiones recurrentes

 Supersticiones recurrentes
por Giovanny Cruz



Hemos publicado en esta La pasión Cultural más de diez entregas tienen que ver con la magia (http://lapasioncultural.blogspot.com/2010/12/el-pentragrama-esoterico.html). (http://lapasioncultural.blogspot.com/2010/12/rituales-invocaciones-y-hechizos.html). (http://lapasioncultural.blogspot.com/2010/11/el-zodiaco-y-los-signos-zodiacales.html). Igual hemos hecho con las supersticiones dentro del teatro (http://lapasioncultural.blogspot.com/2009/09/supersticiones-en-el-teatro.html). El nunca suficientemente admirado Manuel Chapuseaux nos escribe una nota remitiéndonos un artículo, que a su vez le enviara una amiga cubana (que se identifica en Internet con el encantador seudónimo de Ícaro). Chapuseaux me envía dicha entrega, aparecida en un espacio digital llamado Dicionario de Mitos y Leyendas, porque asegura que a nosotros nos gustan estos temas. Es cierto. Y a aseveraciones de él relevo de  Nives Santana. Ja. Para no alargar más de la cuenta este necesario preámbulo, les mostramos el citado artículo. Por si las moscas... ¡crucen los dedos! Uno nunca sabe. ¡Zafa!

En el ámbito teatral, hay gran cantidad de creencias acerca de lo que trae buena y mala suerte. El origen de una gran parte de ellas, proviene del antiguo teatro español. El hecho de no utilizar el amarillo en los vestuarios, por ejemplo, Tiene su fundamento en que en las obras de enredos, cuando el marido sorprendía al amante en el ropero o debajo de la cama en calzoncillos, éstos eran de color amarillo. También puede atribuirse la visión negativa hacia este color a la muerte de Molière cuando representaba -vestido de amarillo- la obra 'El médico a palos"
Los tabúes en el teatro son numerosos:
- Nadie debía sentarse en la escotilla del apuntador, a riesgo de romper el pacto con los dioses de la suerte. La tecnología dejo felizmente esta superstición en desuso...
- No se puede silbar (y menos de noche). En un reportaje el actor Osvaldo Pacheco afirmaba: "silbar, jamas! Si el texto lo exige canturreo"
- Nada de tener claveles, aunque provengan de los admiradores más fervorosos.
- Tejer en un camarín puede traer la desgracia a todo el elenco, y si la lana es amarilla el desafío a la fortuna es doble.
- Ni pensar en mencionar la palabra "víbora". Los actores apelarán a un listado de sinónimos y dígalo con mímica: reptil, la que se arrastra...
Con el vestuario hay muchos puntos a tener en cuenta: además de evitar el amarillo, jamás utilizarlo con lunares, y menos aún tener dos iguales: se debe empezar y terminar la temporada con el mismo.
Al respecto La actriz Iris Marga recordaba en un reportaje: "Representábamos una obra en la que yo era una paisanita. Para estar siempre almidonada, con los volados tiesos, me hice hacer dos trajes iguales. Cuando Carcavallo, el empresario, se enteró, tuvimos un disgusto tan grande que marcó mi alejamiento del elenco"
El camarín también exige ciertos cuidados: No debe tocarse algunas cosas. El actor se limitará a llevar su vestuario, caja de maquillaje y efectos personales, sin llevar nada ni mover nada de lugar. Hay quienes toleran algunos aportes personales, como ser fotos de familiares en el espejo, siempre y cuando sea antes del estreno.
Los métodos de exorcismo son variados:
- Poner azúcar en un rincón del camarín
- Las hojas de ruda son también un buen aliado. Darío Vittori, por ejemplo, las colocaba personalmente en los tableros de la boletería, mientras que no falta quien queme algunas hojas en su camarín.
- entrar con el pié derecho, especialmente en el primer ensayo.
Obras y autores
En la fecha del estreno cuidado con mencionar la palabra "suerte" porque los resultados pueden ser insospechados! Es preferible desear mucha "merde" antes de salir al escenario, o golpear tres veces la bambalina, tocar madera o persignarse.
También hay obras y autores que adquirieron el poco redituable privilegio de ser considerados nefastos. Un claro ejemplo es el de Jacinto Grau, autor de "El señor de Pigmalión". En España nadie lo representaba por su terrible fama negativa. En un reportaje concedido en 1974 al matutino La Nación, José Cibrián contaba que cuando su padre puso en escena la obra en Madrid en la década del '30, "todo el mundo le llamaba insensato, y más aún cuando en uno de los últimos ensayos uno de los intérpretes se presentó pese a que padecía una seria dolencia pulmonar. El actor pagaría con su vida el exceso de profesionalismo, y muchos compañeros le atribuyeron la desgracia a la presunta influencia nefasta de don Jacinto, renunciando a sus papeles...
Entre las obras evitadas la más famosa es Macbeth. Ni representarla, ni citar siquiera tres o cuatro versos seguidos. La fatalidad se encargó de aumentar su mala fama: en 1964 se quemó un teatro nuevo en Lisboa que estaba dando la obra.

Consejo final:

Nunca dejen de tirar en tres esquinas de los teatros en los cuales actúan (y en sus casas también) granos de ajonjolí que puedan agarrar con los dedos de una mano.

Con las enviaciones que se hacen con cinco hojas de totumo (higüero), una limón partido en cruz,  un plato blanco lleno de agua, una vela invertida, un sobre blanco cerrado con tres conitos de hilos de diferentes colores y un plato con sal en grano... se procura... bueno... les cuento luego...
Para los que ya deben estar a punto de escribirnos preguntando cómo hacer el hechizo del círculo mágico de las seis velas con una hoja de sábila, les adelanto... ¡Jum! ¡Eso sería demasiado!
¡Gracias a la misericodia!