domingo, 10 de noviembre de 2019

Décima, y última, premisa inmutable para el actor

El siempre peligroso día 2
La intensidad verdadera del día 3
por Giovanny Cruz Durán


El siempre peligroso día 2:

Muchas son las supersticiones de la gente de teatro: terror al color amarillo, a que le deseen “Buena Suerte", coser en el camerino, que el escenario quede totalmente apagado cuando los actores no estén, silbar en escenario, pronunciar el nombre de la obra “Macbeth”, hablar en el camerino con alguien que no pagó su entrada sin haber dejado allí, al menos, una moneda y mencionar ofidios. Nunca decir la última línea de la obra antes de estrenarla. Igual guardar escobas en escenarios y camerinos, recibir claveles; etcétera.

Pero, la superstición más popular es el miedo garrafal al Segundo Día (Second Day). Para muchos la segunda representación de cualquier producción teatral es sinónimo de maleficio o inesperados problemas. Tanto, que algunos teatreros no hacen función el Segundo Día.

Citan, como comprobación de lo maléfico que es ese día, caídas de barras de luces y partes escenográficas, rotura del vestuario, olvido de textos, malas actuaciones, desconcentración de la atención, incendios en teatros y hasta fallecimiento en escena o fuera de ella de actores que acababan de trabajar un Segundo Día.

¿Existe realmente el maleficio del Second Day?


Giovanny Cruz, Karoline Becker y Exmin Carvajal en "El Vestidor".
No pocos me conjurarían si dijese lo contrario y me sacarían un rosario de hechos desagradables ocurridos, precisamente, ese terrible día. Así las cosas, no voy a negar el asunto.

No obstante, aterrizando en la siempre vulgar realidad, trataré de explicarte qué en verdad ocurre con el Segundo Día de presentación.

Te mencioné en una premisa anterior que desde el primer ensayo los actores inician una especie de programación o codificación actoral. La Palabra, es una manifestación de energía. Igual que todos los sentimientos. Para un artista teatral es vital saber a tiempo qué día específico se estrena la obra que se ensaya. El proceso de estudio, memorización, ensayos de mesa y piso, ritmo escénico, invocación de las emociones y comprobaciones técnicas; constituyen una adecuación progresiva del actor.

En la medida que se ensaya, las intensidades van subiendo. Internamente irás enfocando todos tus recursos artísticos hacia el día del estreno. Finalmente, éste constituye un "big bang" actoral o emocional.

Toda esa energía concentrada durante meses es dirigida especialmente hacia el tenso día del estreno. En él hay, efectivamente, una carga de energía poderosa. Durante el tiempo de ensayos, quizás sin darte cuenta, te estuviste programado para ese día. Al llegar a él, reitero, ocurre una gran explosión emocional.

Por eso suelo decir, que el ritmo de la pieza teatral no es el real el día de estreno. ¡Demasiadas pasiones y tensiones involucradas para serlo!

Entonces, luego de la descarga que dejamos en el estreno sobre el escenario, nos llega una especie de... liberación. 

Yanela Hernández y Giovanny Cruz
en "El Vestidor".
¡Hemos dejado escapar toda la carga! ¿Y qué ocurre entonces? Que al Segundo Día llegamos al escenario relajados, liberados de esa energía acumulada, bajamos la guardia y… nos descuidamos. Perdemos la concentración de la atención... y solemos meter la pata.

Generalmente, los directores y actores buscamos la manera de contrarrestar los efectos del Second Day; pero lo más que lograremos será amainar algunos. Esto, porque va más allá de la voluntad. Sin embargo, ciertamente, deben tomarse medidas a través de comprometer propósitos. Tener conciencia del día en cuestión ayuda con todo esto. Las palabras motivantes del director contribuirán a mantenerte más alerta.

Aún así, frecuentemente escucho en ese día…

—¡Hoy he hecho una actuación de porquería!
—¡Creo que esta será la última vez que subo a un escenario!
—¿Por qué habré decidido ser actor o actriz?
—¡Maldito personaje este!

Algo que comienza a resolverse en...
La intensidad verdadera del día 3:


Ese día ya no llegarás con toda esa carga de energía acumulada. Ya el descuido que produce la relajación en un Segundo Día ha pasado. En ese Tercer Día, habiendo ya ocurrido la comprobación definitiva, dejarás fluir mejor las verdades del personaje. Como estarás mucho menos temeroso, el ritmo real de la pieza comenzará a acercarse, cada día más, al real. El texto saldrá de tus labios con mayor seguridad y tendrás mayor confianza para acudir al Monólogo Interior y a la planificación de movimientos.

En fin, el Tercer Día comenzarás a interpretar el personaje en su justa realidad.

En los días subsiguientes, dale de vez en cuando una ojeada al libreto. Siempre habrá algo nuevo que descubrir del personaje. Además, evitarás que en la confianza equivoque parlamentos.

Giovanny Cruz y Luvil González en
"El Vestidor"
Un detalle:
Te informo que todos los actores, alguna que otra vez, volaremos alguna línea. Ojalá nunca pasara, pero ocurre porque no somos máquinas programadas. Es este caso, la actitud correcta es no traducir al espectador los errores. Como director, recuerdo siempre a mis actores que el espectador no se sabe el libreto; por lo tanto, una palabra o una línea olvidada, lo más probable es que pase desapercibida. ¡Cruza los dedos de que yo tenga razón!

Bueno, artista, ya montado en la carreta de Tespis, siga presentando su obra. Para evitar mecanizar su actuación, es conveniente que (acordado con el director y demás actores del elenco) cada cierto tiempo introduzca pequeñas nuevas verdades al personaje.

Ah, una recomendación general: procura que la técnica teatral no devore a la emoción. Si pasara, estarás siempre correcto, pero no convencerás ni emocionarás gran cosa al espectador. ¡Y él es el destino final de todos tus esfuerzos! 

La Mona Lisa sola en su salón del Louvre, no es más que una lienzo pintado y enmarcado. Es obra de arte cuando por menos una persona se para frente a ella. El arte teatral, a su vez, ocurre cuando entre tú y el espectador, mediante el rito, convierten emoción y texto en una verdad estética. El arte es, pues, una comunión entre partes.

¡Telón!

miércoles, 6 de noviembre de 2019

¡CUIDADO. CUIDADO: ZONA DE ESCORPIO!

Por Giovanny Cruz Durán.


La palabra zodiaco viene del griego zoe-diakis (rueda de la vida). Basado en estudios sumerios se dedujo que los griegos lo habían inventando, trazando doce imaginarias franjas sobre la tierra en relación con el universo.

Empero, en una campaña de Napoleón sobre Egipto, se pudo descubrir su origen: egipcio. En una sala de un templo de Dendera, época de Cleopatra, había un conjunto de figuras humanas y de animales entre las que se distinguen perfectamente los doce signos de las Constelaciones del Zodiaco.

El zodiaco es una banda sobre la esfera celeste que se extiende ocho grados hacia ambos lados de la eclíptica por donde se desplazan el Sol y los planetas. Esa trayectoria forma una franja en el cielo conforme pasa un año terrestre. Esa banda fue dividida por doce partes iguales, una por cada mes del año; cada una de ella representa un segmento del cielo con una extensión de treinta grados de arco.

Como entramos en la Zona Escorpio del año (¡Qué peligro!), escribo sobre el que quizás sea el signo, por sus singulares características, más popular del zodíaco.

Es intenso y con una energía emocional única. Aunque los de Escorpio puedan parecer tranquilos, tienen explosivo magnetismo interno. Son afables, buenos tertulianos y cortés. Aunque luzcan indiferentes al centro de actividad, en realidad están observando todo con su ojo crítico.


Es tremendamente poderoso y su carácter puede causar enormes beneficios o grandes riesgos. Su tenacidad y fuerza de voluntad son únicas. Sin embargo, son muy sensibles y fácilmente afectados por las circunstancias que les rodean. Pueden perder absolutamente la compostura al percibir, incluso por error, que alguien les ha insultado.

Si un Escorpio logra utilizar su enorme energía de forma constructiva es un gran activo para la sociedad y se puede convertir en un gran líder. Pero deben aprender a controlarse, porque pueden llegar a ser demasiado críticos y resentidos con los demás. Son excelentes amigos de los que consideran merecer su respeto.

Si algo no puede perdonar es que no todo salga a la luz. Es como si se viera forzado a destapar toda suciedad que detecta. Tiene la capacidad de reconocer, experimentar y aceptar los extremos, a partir de aquí podrá alcanzar la moderación.


Aporta la pasión por la vida. Gusta ir de incógnito. Fíjate en los ojos, su mirada será siempre penetrante. Quizás te incomode, pero no esperes que sea Escorpio quien retire primero la mirada. Se te clavarán sus ojos profundamente, como si te atravesaran el alma.

El ego de Escorpio es total. Sabe lo que es y lo que no es perfectamente, por lo que no cambiará su idea de sí mismo por lo que piensen los demás. Los insultos le dan exactamente igual, pero lo mismo podemos decir de los halagos.

Son de aspecto frío, pero sólo por fuera. Es una pose para ocultar su intensa naturaleza.


Su dominio de la personalidad es envidiable. Ordena a sus rasgos que se mantengan inmóviles, y la cara le obedece. Rara vez verás que los traicione el rubor, un gesto o una mueca. No es fácil observarles sobresaltos o nervios.

Si eres sensible, no le pidas su opinión o su consejo porque te dirá la verdad, brutal y desnuda. Tú le preguntaste y él te contestó.

Cuando te diga algo hermoso, da como un hecho que es sincero y no ha puesto florituras en sus comentarios.

Hay en ellos una obsesiva dulzura y también una tierna simpatía hacia los niños, enfermos y por los que sufren.


Escorpio muestra intensa lealtad a los amigos y familiares. Jamás olvida un gesto noble o una bondad. Igualmente recuerda las heridas y las injusticias sufridas. Rara vez se quedará con los brazos cruzados. Sin alterarse, la venganza está servida.

Le interesa la religión, siente gran curiosidad por la Vida, la Muerte y todo lo oculto. Le apasiona el sexo y está movido por un violento deseo de reforma.

Es posesivo con lo que considera suyo. Avanza siempre lentamente pero seguro, ganando terreno poco a poco. Escorpio puede hacer cualquier cosa que se proponga. Si realmente quiere algo, ese algo será suyo. 
No importa a lo que se dedique en la vida, y puede ser cualquier cosa, ten por seguro que lo hará mil veces mejor que sus competidores.

Los antiguos misterios fascinan su mentalidad brillante. Nace con el conocimiento de los secretos de la Vida y de la Muerte y con la capacidad de dominar ambas, si eso es lo que quiere. La astrología, le advierte constantemente que "debe saber que sabe".

Lo mejor es tratarlo, es este Su período del año, con afanada cortesía. Recuerda que ponzoñas y cola están arribas y activas. Si con él te topas podría inyectarte poesía o, en cambio, su letal vene…

¡Telón!