lunes, 14 de octubre de 2019

Sexta Premisa inmutable para el actor

Sexta Premisa inmutable para el actor
Por Giovanny Cruz Durán.



Ritmo Teatral * Musicalidad * Resonadores *
Pausas * Silencios *

Ritmo teatral:
Es un recurso cerebral del actor. El ritmo (del griego rhythmós) hace referencia a movimientos regulares y recurrentes en determinados espacios de tiempo. Es un flujo de movimientos sonoros o visuales, generalmente producido por una ordenación de elementos diferentes del medio envuelto en el asunto, en este caso… el teatro. La palabra proviene del verbo griego rheo: fluir. Y de eso se trata el Ritmo Escénico. Es un fluir constante y fijado en tiempos determinados.

Recuerda que el lenguaje cotidiano, aunque no siempre lo percibimos, es profundamente rítmico. Hablamos en versos mayormente octosílabos o endecasílabos.

Imaginen, entonces, cómo hablamos en un arte como el teatro que proviene de la poesía. Exactamente del Ditirambo: composición lírica que se ejecutaba en las festividades a Dionisio, patrono de la agricultura, dios de la transformación y padre del teatro.

Las sílabas en el teatro tienen sus medidas. Si las alargas, aburrirás en escena. Si las acortas no darás tiempo al espectador para entender y reaccionar.

La correspondencia de parlamentos y movimientos entre actuantes-personajes establece el Ritmo Exterior.

Procurándolo, muchas veces, suelo usar una fórmula sencilla: en la intensidad y volumen en los cuales terminó el actor Alfa su parlamento y acciones, comenzarán los del actor Beta. Eso establece un fluir rítmico. Sistematiza el tiempo teatral.

Pero a veces, atendiendo diferentes necesidades, rompemos ese esquema. Ten en cuenta que producir un choque en el sistema rítmico de los personajes, aunque busca un efecto, interrumpe una secuencia. Cuando lo hagas, debes estar consiente de que alterarás la simetría. Hazlo con el cuidado y la sabiduría de un arreglista musical.

Un detalle: Una clave del teatro es transformar artificios y técnicas en emociones y palabras que luzcan estar ocurriendo siempre por primera vez. 

Ritmo Interior:
Básicamente las normas son muy semejantes. Una diferencia es que el Ritmo Interior está directamente relacionado con la administración del tú-emocional.

Otro elemento particular es la respiración. Cada actor tiene una capacidad pulmonar diferente. La administración de esa capacidad es esencial.

No permitas jamás que las emociones te desborden o salten en la escena. Recuerda que se trata de dejarlas fluir. En el equilibrio está la perfección. Si das demasiado en una escena y poco en la otra, desconcertarás al espectador y nunca lograrás hacerlo tu cómplice. Las intensidades tienen que ser precisas y equilibradas. Es un discurrir que debe llegar hasta un nivel. Subirlas y bajarlas adecuadamente es lograr el ritmo perfecto.

Musicalidad del texto:
Johnnié Mercedes, Clara Luz Lozano, Yorlla Castillo y Raeldo López
en "Un café frío en la calle El Conde"; de Giovanny Cruz.
La secuencia, o fluir en escena, establece en un actor cierta musicalidad. Es muy probable que hayas escuchado decir que los actores ingleses parecen cantar sobre el escenario. Aunque no es exactamente eso, sí tienen mucha musicalidad textual; es decir, buen ritmo teatral. El asunto es lograr variaciones tónicas en tus líneas.

El ritmo y la musicalidad en el teatro son líneas hermanas y paralelas entre las cuales, como un tren, debes transitar.

Desde luego que no te resultará fácil establecer las medidas de esa musicalidad. Las normas métricas para músicos están bien definidas. En el teatro éstas son interpretativas o intuitivas. Apenas podemos obtener indicios de ellas. Habrá en esto mucho de lo que aprecie el director y de lo que tú mismo sientas.

Segundo detalle: Dicen que el actor habla con o por el diafragma. En realidad no es así. Él es un músculo (entre pecho y abdomen) que se entrena y que, funcionando como un fuelle, ayuda a administrar el aire de los pulmones. Si no fuera por él, en unas cuantas palabras dejarías escapar todo el aire. Así el asunto, tendrías que forzar demasiado la garganta y estarás disfónico en poco tiempo.

Los Resonadores: 
Carmen Rosa Molina, Carlos Espinal, Fifi Almonte e Indira Mejía
en "Drácula-Caribe"; de Giovanny Cruz
Todos nuestros huesos cóncavos funcionan como especies de altoparlantes. Los de mayor uso son los de la cara. Aquí se trata de entrenar y practicar este recurso. Hazte consciente de él. Trata de impulsar siempre las palabras hacia esos resonadores. ¡Siéntelas! Cuando lo haces, puedes notar vibraciones en tus músculos. ¡Ahí ya estás utilizando resonadores! 

Con el tiempo, igual que otros recursos, su uso se convertirá en un mecanismo casi inconsciente entre tus atributos. 

Garganta y lengua harán su trabajo, por supuesto,. Pero al usar los resonadores y dejar fluir el diafragma, ellas irán menos forzadas.

Pausas:
Elementos vitales para el ritmo del personaje. Cuando se traza una carretera lo último en incluir en planos son las alcantarillas. Esto, porque hay que esperar que las aguas señalen los lugares en los cuales “romperán”. Ellas deciden, pues, sus propias alcantarillas y badenes encausadores de agua.

Con frecuencia se comete el error de poner las Pausas antes de tiempo. Son estas “aguas” teatrales quienes nos indican los lugares de la Línea General en donde deben ir las pausas-alcantarillas.

Silencios:
Algo similar ocurre con los silencios. Se trata de espacios de tiempo mayores en los cuales no hay palabras. Sin embargo, están llenos de Acciones Interiores. Son soledades... "llenas de un crujir de dientes"; diría Albert Camus. Procura que el espectador "escuche" tus silencios.

Para el ritmo escénico y su musicalidad las comas juegan un papel estelar. No están ahí como simples adornos. Ellas determinan inflexiones. Y éstas son música en los parlamentos. Pero aquí también ten cuidado. Nada de exagerar. 

Último detalle: Al igual que la técnica teatral, los recursos deben ser bien administrados. No debe parecer que lo estás utilizando. De ocurrir así, convertirás tu actuación en algo mecánico. Fría será, entonces, la respuesta del público. El asunto es evitar que la técnica devore a la emoción.

El ritmo de esta premisa exige ahora su silencio. Pero dentro de éste escuchamos correr el…

¡Telón!

lunes, 7 de octubre de 2019

Quinta Premisa Inmutable para el Actor

Aprendizaje del Texto 
La Comprobación
Por Giovanny Cruz Durán


Memorización del Texto:
Tanto en teatro como en cine se suele decir que cuando un actor llega al Ensayo de Piso o al Set con el libreto o guion aprendido, la mitad del trabajo actoral está resuelto. Probablemente sea una exageración. No obstante, es cierto que el aprendizaje del texto constituye un decisivo avance en la construcción del personaje y abre grandes posibilidades a la creación.

Si estás preocupado por recordar parlamentos te distraes mucho en ese esfuerzo. Por lo tanto, no puedes concentrar toda tu atención en los otros asuntos del personaje: pronunciación, ritmo escénico, musicalidad de parlamentos, lógica del movimiento, caracterizaciones, líneas del personaje, respuestas a los demás y la aplicación escénica de la psicología y verdades del personaje.

Hay actores que tienen grandes facilidades para memorizar. Otros, en cambio, son terribles. Tanto, que se convierten en dolores de cabeza para los directores. Esto, porque limitan o posponen la aplicación de su Plan Maestro.

Una condición imperativa en un deportista es la fortaleza y agilidad muscular. Un actor tiene que saber comunicar emociones y recordar. Aunque reconozco que la capacidad de memorización es distinta para cada actor, en él la mala memoria es una calamidad que debe ser amainada con trabajo y disciplina. 

En una premisa anterior planteaba que todos los actores tienen limitaciones o defectos. Saberlo es muy importante para controlarlos. Si eres de los que tienen dificultades para recordar parlamentos, entonces comienza a tiempo ese proceso y dedícale la atención requerida. 

Primer detalle: Es una aberración ensayar de pies con libreto en manos. ¡Nunca! Hay demasiado trabajo y coordinación en los Ensayos de Piso para hacer algo como eso. En los Ensayos de Piso, eso sí, terminas de fijar el texto en el cerebro y ejecutas la memoria corporal para el movimiento.

Muchas personas se asombran por la capacidad de recordar movimientos y letras que tiene el actor. Hacerlo es sólo técnica y trabajo. La parte más sencilla de la actuación. El teatro es el arte de la repetición. Se repite tanto en los meses de ensayos que acciones, parlamentos y emociones se fijan en tu cerebro casi automáticamente; siempre y cuando exista un trabajo correcto en la etapa de la memorización. 

Segundo detalle: Luego de terminar el estudio inicial del personaje en los Ensayos de Mesa, es momento de introducirle intenciones, modulación y entonaciones. Cuando concluyas esas primeras comprobaciones frente al director, llegarán los Ensayos de Piso; a los cuales debes llegar con el texto aprendido. Desde luego que el director irá especificando escenas para este nuevo tipo de ensayo. Al comienzo tendrás imágenes de las páginas del libreto en tu cerebro. Síntoma del texto completamente aprendido, es cuando desaparecen dichas imágenes.

Para memorizar parlamentos hay diferentes trucos. He aquí uno de ellos:

Apréndete la primera línea. Repítela hasta que la domines. Luego debes hacer lo mismo con la segunda. Para que no olvides la primera, recógela y repítela con la segunda. Memoriza la tercera. Recoge las dos primeras y repítelas con la tercera. Mismo asunto con todas las demás. Si intentas aprender bloques completos, será tortuoso e inseguro el proceso. Durante el trabajo de memorización en casa, conviene repetir a veces los parlamentos a gran velocidad. Igual, con y sin las intenciones verdaderas. Esto procura la mecanización de la memoria. También eso, en varios encuentros, debe pedir el director en sus Ensayos de Piso.

La Comprobación:

Vencida la memorización de los parlamentos debes iniciar las comprobaciones. Las primeras serán las Condiciones Dadas que han sobrevivido al Ensayo de Mesa. Luego vendrán las Acciones. Éstas tienen que ser Lógicas, Coherentes y Reales. 

Tercer detalle: En escenario tienes que ganarte el derecho hasta de sentarte en una silla. Es decir, debes justificar cualquier Acción que realices. Por esto recomiendo que el movimiento sea producto de las comprobaciones y no de una actitud coreográfica del director.

Las comprobaciones deben continuar con el acoplamiento en escena de las verdades emanadas de las Cinco Preguntas del Personaje.

Cuarto detalle: Recuerda que las respuestas a las Cinco Preguntas deben ser casi como códigos. En esta etapa de tu trabajo no te será posible recordarlas constantemente. No. Deben estar en tu cerebro, pero funcionando como un mecanismo interior, como una voz que se siente; pero que no tiene sonidos. 

Aquí comprobarás también las intenciones, la relación con otros personajes, la pronunciación, caracterizaciones y conflictos. Varios asuntos pre establecidos desaparecerán en el trayecto.

Dado que ya comenzarán a aflorar las emociones, estoy obligado a hablarte enseguida sobre el Ritmo Escénico, Musicalidad del Texto y sobre Pausas y Silencios. Sin embargo, tendré que dejar estos aspectos para la próxima entrega. Quisiera hacerlo ahora, pero alguien está cerrándome el…

¡Telón!