jueves, 16 de abril de 2015

Sobre el grande Iván García Guerra


Sobre el grande Iván García Guerra


Conocida es mi postura sobre el premio que otorgan aquí un grupo importante de auto designados cronistas de Arte: absoluto rechazo. 
No acepto, siquiera, nominaciones y siento mucha pena cuando me entero de todas las "diligencias" que hacen colegas artistas para conseguir dicho premio. 
Hace ya muchos años que no veo ni un segundo del acto de premiación al cual hago referencia. En los últimos años ni me entero, mucho menos me interesa, quienes han sido los señalados en los premios; por eso no puedo comentar gran cosa sobre ese asunto.
El rosario de desaciertos en dicha premiación es antiguo y antológico.
Sin embargo, me he enterado anoche que al muy grande Iván García le dieron el premio más importante de la última versión del premio de marras. Celebro eso.
La distinción otorgada, sobre todo si tiene alguna contribución económica, es buena en esta ocasión.
Pero el verdadero premio lo hemos recibido todos los dominicanos al poder disfrutar, deleitarnos, asombrarnos, aplaudir y testimoniar la labor ininterrumpida de Iván.
Es importante esto de ININTERRUMPIDA, porque (sin pecar de injusto) es el único hombre de Teatro que en una cantidad de tiempo tan grande (60 años) jamás ha hecho pausas en el quehacer teatral.
En lo particular, Iván me ha dirigido el 10 obras, lo he dirigido a él en 5, he puesto en escena 6 de sus piezas, escribí el prólogo de una recopilación de sus obras de Teatro que hiciera la Universidad Católica Madre y Maestra y he compartido escenario con Iván en un número impresionante de escenas. Además, cultivamos una amistad muy estrecha.
No es Iván que acaba de recibir el gran premio. Él ha premiado al país entero con su presencia en los escenarios del mundo.
¡Me inclino con humildad ante el Maestro!

Giovanny Cruz Durán

viernes, 10 de abril de 2015

Teatro intenso

Teatro intenso

Este es un nuevo libro del suscrito que la Feria Internacional del Libro, la Editora Nacional y el Ministerio de Cultura pondrán en circulación el 2 de mayo en el bar del Teatro Nacional, a las 7 de la noche. 


Se trata de siete de mis piezas teatrales que Tony Raful (Premio Nacional de Literatura) tendrá la gentileza de comentar.


Sería un placer inmenso y un verdadero honor que me acompañes esta aventura (el Teatro siempre lo es). Como siempre intentaremos hacer esta presentación de libro, un tanto diferente.


Dicho libro inicia con lo que hemos llamado "Unos apuntes necesarios":



“Escribir una pieza teatral constituye para este dramaturgo un viaje doloroso. Esto, porque de ese proceso nunca he logrado salir incólume. 


Es probable que mi especial condición de actor, también, obligue al hombre de la escena que habita en mis laberintos interiores, al mismo tiempo que las palabras escritas van perfilando los distintos personajes de las piezas teatrales, a comenzar por otro lado a construir escénicamente cada uno de los personajes. Así, me resulta inevitable llevar a esos personajes justo hasta… el umbral del subconsciente. Condición, pues, que entraña riesgo.


El escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez, pone en boca de unos de los personajes de su obra “Quíntuples” que… el teatro es una maroma audaz, un feroz riesgo. Así, y jamás de otra manera, me veo siempre compelido a asumirlo.


He aquí siete de mis hijas. He aquí sus complejos personajes. Ellos, inicialmente, son creaciones del suscrito. Empero, hay una etapa del proceso escritural, en la cual los personajes toman el control de sus particulares historias. No pocas veces he querido torcer algo de sus destinos, sin que jamás haya podido lograrlo. Ellos no me lo han permitido. En ese momento ocurre eso que he llamado… el toque asesino del Ser teatral.”



GCG

miércoles, 1 de abril de 2015

El Padre Nuestro original

El Padre Nuestro original




En esta Semana Santa, y respetando su esencia, les dejo un link en donde podrán escuchar (cantado y dicho) el Padre Nuestro en su versión original. Está en arameo, la lengua que hablaba Jesús Cristo. No parece que haya mucha similitud en esta versión original y la que las iglesias nos han hecho llegar. Particularmente a este escritor y artista le parece mucho más hermoso y de mayor profundidad este verdadero Padre Nuestro. ¡Impresionante!  
Escúchenlo y les aseguro que se van a erizar haciéndolo. También les dejo, en español y arameo, la oración escrita abajo del link prometido.

Deben copiar el link y pegarlo en la barra de su navegador:

www.youtube.com/watch?v=-X1ZO-DMe7w


Padre-Madre, Respiración de la Vida ¡Fuente del sonido, Acción sin palabras, Creador del Cosmos!
Haz brillar tu luz dentro de nosotros, entre nosotros y fuera de nosotros, para que podamos hacerla útil.
Ayúdanos a seguir nuestro camino respirando tan sólo el sentimiento que emana de Ti.
Nuestro Yo, en el mismo paso, pueda estar con el Tuyo, para que caminemos como Reyes y Reinas con todas las otras criaturas.
Que tu deseo y el nuestro, sean uno sólo, en toda la Luz, así como en todas las formas, en toda existencia individual, así como en todas las comunidades.
Haznos sentir el alma de la Tierra dentro de nosotros, pues, de esta forma, sentiremos la Sabiduría que existe en todo.
No permitas que la superficialidad y la apariencia de las cosas del mundo nos engañen, y nos libere de todo aquello que impide nuestro crecimiento.
No nos dejes caer en el olvido de que Tú eres el Poder y la Gloria del mundo, la Canción que se renueva de tiempo en tiempo y que todo lo embellece.
Que Tu amor esté sólo donde crecen nuestras acciones. ¡Qué así sea!



Avvon d-bish-maiya

nith-qaddash shim-mukh

Tih-teh mal-chootukh

Nih-weh giw-yabukh:

Ei-chana d´bish-maiya:

ap bár-ah

Haw lan lakh-ma d´soonqa-anan yoo-mana

O'shwooq lan kho-bein:

Ei-chana d'ap kh´nan shwiq-qan I´khaya-ween

Oo´la te-ellan l´niss-yoona:

il-la pac-shan min beesha

Mid-til de-di-lukh hai mal-choota

Oo khai-la oo tush-bookh-ta l´alam al-mein

Aa-meen

viernes, 27 de marzo de 2015

Día Mundial del Teatro: ¿Por qué hacemos Teatro?


Hace unos años el Ministerio de Cultura nos comisionó para escribir la Proclama Nacional de Teatro. Lo hicimos. Creo que es un buen momento para retomar aquellos conceptos.


En el Día Internacional del Teatro cabe la reflexión que determina la pregunta esencial que nos formulamos siempre los verdaderos artistas de la escena: ¿Por qué hacemos teatro?

Se comenzó a representar en el planeta cuando el proyecto humano, que existió antes del pitecantropus erectus, descubre en la planicie algo que trae con un rito a la caverna; con el rito de la Vida y la Muerte: perennes tema y debate de la escena. La escena efímera de un Arte que el esteta francés Jean Doat bien define como “Síntesis de artes que exige un Arte de la síntesis”. Y en conclusión eso resultamos ser: una conjunción de las verdades de todas las artes convocadas.

Mientras, Edgar Alan Poe lo conceptualiza como “Organización del caos”, tratando de explicar su cercanía genética con las divinidades. Divinidades que tomaron prestado, se me antoja, nuestro principio de Acción para desde allí construir el Verbo.

Este arte que se organiza cuando se hace cómplice del Mito, cuando crece en la noche hacia lo apolíneo y lo dionisíaco; es decir... hacia el sueño y embriaguez de que nos habla Nitsche.

¡Si... de ahí venimos! Del precepto figurativo de uno y la transformación obligada del otro. Dionisio y Apolo, Apolo y Dionisio equilibrando el nacimiento, el porvenir y la permanencia eterna de nosotros. Porque si de algo está el terrenal Universo convencido es que el teatro jamás perecerá... persecula seculorum.

Esto sabe y acepta el severo Jehová que lo rescata del lugar donde habitaba: justo en el centro de su energía sin principio ni fin. Lo supo el Yucahú Bagua Maórocoti de los taínos cuando creó los areítos, esos magníficos y comprometidos cantos teatrales entre la tierra y el cielo. Lo supo el nórdico Odín cuando un día se auto asignó como características la vida, la muerte, la magia y la poesía. ¿No eligió sus postulados, en aquel día, pensando en el arte que con tanta pasión hoy practicamos? Todo dios, se me ocurre, es fundamentalmente un hombre de teatro. Y viceversa. Por eso rituales y creación nos son afines.

¡Si... esos somos esencialmente! Transformaciones del rito, continente para el grito, mito que se agiganta en la poesía, la palabra lúdica hecha carne, el movimiento que nos legó la metafísica del Cosmos, la luz conformada por las llamas, el primer asombro del hombre en la caverna, la reflexión inicial ante la muerte; una idea articulada y que, mediante juegos, palabras, gestos y maquillaje; trataba de encontrar la magia que aseguraba la vida primitiva y daba oportunidad de trascender a las aspiraciones que llegaron con lo Humano.

La gente de teatro nacemos de esa soñada redención que bautizamos como Katarsis. Nacemos en las fiestas de la carne y del espíritu; con su música, flores, frutas, vino, caracoles y guirnaldas. La transformación lograda entonces resultó tan proteica que requerimos de mascaras, túnicas y coturnos para que esta fuera aún más absoluta.

Cuando el Ser comenzó a hacer la Historia no encontró otra mejor manera de narrarla que con el Teatro. Pero cuando la Historia se tornó un gran campo de batalla la revolución se convirtió en el Drama.

Eso lo entendió perfectamente el local Juan Pablo Duarte cuando empezó la fundamental revolución dominicana desde escenarios y libretos. Nunca nuestros artistas de la escena han rehuido de los compromisos demandados por la Historia, dentro y fuera de nuestros escenarios. En las protestas anticoloniales, con Llerena sacando la cabeza, dijimos... ¡Presente! En las luchas contra de la tiranía dijimos... ¡Presente! Cuando se defendió el honor mancillado en Ciudad Nueva dijimos... ¡Presente! Cuando se quiso retroceder en las conquistas también dijimos.... ¡Presente! Y lo seguiremos diciendo cuántas veces la Patria lo reclame.

Hoy estamos comprometidos a construir el nuevo Lenguaje, una expresión fundamental que nos caracterice, ser parte del proceso cultural de estos tiempos. Únicas formas de asegurar la pervivencia, a la cual nos comprometieron los ancestros desde el génesis particular; no obstante Platón nos expulsara después de su República.

Sin embargo, aún no contesto la pregunta. Y  lo he hecho adrede, porque la respuesta entraña dolor y sacrificio peligrosos. Aunque dolor y sacrificio son parte de la materia que nos formó, desde la que partimos. ¿No es Sísifo, acaso, quien mejor nos ha explicado? Su condena a transportar constantemente la pesada piedra ha signado de por vida a todos los hacedores universales de teatro.

¡Pero la pregunta! ¡No puedo seguir evadiendo su respuesta! ¿Por qué hacemos teatro?... Simplemente para expresarnos. Y si no lo hacemos... ¡nos morimos!

sábado, 21 de marzo de 2015

¿Estado sobreprotector?

¿Estado sobreprotector?



Se ha debatido por años la filosofía del Estado sobre los estamentos de Cultura. Creo que existe un consenso sobre la participación de este en los diferentes procesos culturales. Siempre: estimulador y facilitador de los verdaderos actores culturales. Nunca: competidor o interventor de los citados procesos. ¿Claro esto?

El Estado protege la Cultura de un país. No la produce. ¿De acuerdo?

Las distintas administraciones culturales (cuyos locales, gastos corrientes, sueldos de funcionarios, nóminas de empleados, gastos de representaciones, y otros, son pagados por el Estado que los ciudadanos sostenemos) tienen que servir a los agentes culturales. Esto es simple. ¿Verdad?

Es necesario que los ciudadanos vean muy claramente las señales que envía un gobierno sobre su accionar. ¿Cierto?

Para que los simples ciudadanos (¿o mortales?) entiendan y asimilen las señales que hacen los dirigentes desde la cueva, estas deben tener ciertas condiciones: coherencia, diafanidad, integridad y justicia. ¿O no?

Uno de los tantos logros que aplaudo de esta gestión tiene que ver con la salud. Ocurre que eliminaron una distorsión que existía en los hospitales y que, vergonzosamente, llamaban... “cuota de recuperación”. De esta manera lograron una notable coherencia estatal. ¿Me siguen?

Uno de los errores que se suele cometer aquí, es ver a ciertas instituciones culturales como oficinas recaudadoras. No los son. Para los artistas y demás agentes culturales las instituciones que nos son afines deberían ser facilitadoras. Sin embargo, la relación que históricamente tenemos con ciertas intuiciones es de onerosidad. ¿Preocupados?

No planteo que el Ministerio de Cultura asuma el rol de “Estado protector”. ¡No! Pero no es aceptable que el Ministerio se auto designe como “Estado alquilador”. Su verdadero sentido está como facilitador o motor cultural. ¿También lo ven ustedes de esta manera?

Es indudable que uno de los pilares responsable del giro supremo que ha dado el negocio del Cine en nuestro país, está directamente relacionado con la renuncia que hace el Estado a ciertas recaudaciones que le correspondía efectuar. En ese sentido, el Estado dominicano se constituye en el principal patrocinador de nuestro Cine. Cuando ese mismo Estado renuncia a la afrenta llamada “cuota de recuperación ” en los hospitales, está interviniendo directamente en la salud de la gente y en su misma economía. ¿No les parece, entonces, una gran incoherencia que esto no ocurra de similar manera en otros sectores del Arte y la Cultura?


Lo que pretendo es que los asalariados estatales, en los locales oficiales, entendamos que determinadas renuncia a determinadas... —¿cuotas de recuperación?— constituyen inversiones positivas en el quehacer cultural del país. No creo que sea necesario citar los beneficios generales que esto conllevaría ¿O sí?

Recuerdo que Milagros Ortiz Bosch (siendo Ministra de Educación) dijo en un congreso: “Primero la Cultura y luego la Educación.” ¿Entendieron?

Les recuerdo que el Ministerio de Educación paga a los maestros de escuelas públicas, cubre los gastos generales, ayuda con los libros, en algunos casos otorga desayuno y construye los locales. Y no le cobran a los estudiantes por el servicio. Desde luego que entienden esto como una gran inversión nacional y no como un gasto. No planteo que el Estado regale todo a los artistas y demás actores culturales. Por supuesto que no. Pero si deseo que estos no sean obligados a tener relaciones leoninas con el supra Estado. ¿Lo asumen?

Desde mi óptica, creo que es hora de que hagamos reflexiones profundas en los distintos estamentos culturales sobre políticas culturales. Creo que no debemos en esos estamentos colocarnos frente a los gestores, sino a su lado. Hace muchos años aprendí que los electrones están dentro de los llamados cables del tendido eléctrico. El trabajo de los generadores de corriente estriba en hacer que esos electrones fluyan en una dirección y se conviertan en electricidad. Los ciudadanos funcionarios o empleados públicos debemos actuar de manera semejante a los generadores... y hasta con mayor discreción... y sin interrupciones. ¿Lo haremos?