lunes, 11 de agosto de 2014

Como reconozco mis debilidades…

Como reconozco mis debilidades… procuro alejarme.

(Después de saber la muerte de Robin Williams)


Esa frase me la he dicho cientos de veces en mi vida de artista. No es nada sencillo cultivar la sensibilidad especial que debo tener como artista, capaz de transformar lo cotidiano en una verdad estética y, entonces, llamarla Arte. No. No es algo sencillo de hacer. ¡Cada vez que interpreto un personaje dejo tanto de mí en el proceso! ¡Cuando concluyo una obra literaria siento un terrible vacío… y me aterro! Cuando acaba el ciclo de presentaciones de una obra teatral o termina mi labor actoral en una película, les aseguro que es terrible la sensación que pulula en mis laberintos interiores. Siento un gran desasosiego, una carencia, una inconformidad, una duda y el siempre infaltable vacío.

Es doloroso saber que, como Sísifo, tendré que llevar la piedra hasta la cima, y regresar a recogerla otra vez al pie de la montaña para comenzar, una vez más, a subirla… por siempre.

Bregar con todo esto me torna vulnerable. Entonces, la “normalidad” no me está dada. Me reconozco débil en ese estadio de la mente. Me admito como un posible ser descontrolado. Por eso nunca pretendo probar algo que  produciría secuelas terribles en mi ser sicológico. Tomo vino, cerveza, vodka, etc; pero me cuido lo mejor posible de “la paloma de los excesos”.

Cuando digo que nunca he consumido droga, estoy mintiendo. Lo he hecho. Lo que ocurre es mis drogas no son cocaína, marihuana y otras de esas. No. Me alucino leyendo al novelista más completo que jamás ha existido: León Tolstoi. Me drogo volviendo a leer la más grande obra literaria jamás escrita: El Quijote. Me transporto cuando me encuentro con Camus, Cortázar, Dostojevski, Valéry, Borges, Bosch, Thomas Mann, Shakespeare, Hördelin, Ovidio, etc. Sin ellos, seguramente estaría procurando otras sustancias. Es que, como artista, me reconozco vulnerable. Si fuera completamente “normal” no sería lo que soy. Por eso de algunas cosas me alejo… sólo para preservarme.

¡Ay, si no fuera por la poesía, quién sabe lo que angustiosamente sería!

viernes, 20 de junio de 2014

¡Dios bendiga a América!

¡Dios bendiga a América!


—Compadre, me vi precisado a invadir a aquel país problemático, porque estaban construyendo armas de destrucción masivas...

—Lo entiendo, compadre. ¡Altruismo internacional!

—Hay un detalle, un pequeño e insignificante detalle: hasta ahora no hemos encontrado las dichosas armas esas...

¡Dios bendiga a América!

—Compadre, ya el tipo molestoso, aquel del Medio Oriente, no fuñirá más. Le dejamos caer un misilito y le matamos al hijo y a algunos familiares más, por si acaso requería algo persuasivo...

¡Dios bendiga a América!

—¡Compadre, pero fue a procurar preso a uno de sus antiguos socios de Centro América! ¿Y qué pasó ahí, compadre?

—Que el tipo no me dio lo mío y, además, yo quería probar unos helicópteros nuevos hechos a mano.

¡Dios bendiga a América!

—Ángela, tú podrás ser todo lo que quieras en Alemania, pero en mi casa hay que tener sexo como en cualquiera otra casa.

—Y yo estoy de acuerdo, Joachim. ¿Quieres que vaya hasta allá con o sin ropa interior. (Se escucha un clip. Ángela si interrumpe) ¿Joachim, escuchaste ese clic? Creo que alguien nos estaba espiando.

—¿Quién podría atreverse a tanto?

¡Dios bendiga a América!

—¡Ay, Billy! ¡Tú siempre con ese cigarro en la boca!

—No siempre. No siempre. Algunas veces lo pongo en otro sitio...

—¿Anjá? ¿Y dónde? Si me lo pasas por donde imagino, creo que me van a apodar "La Pasante"...

¡Dios bendiga a América!

—Señora presidenta, que le termine bien su Mundial...

—Muy amable, señor Vice. Pero mire, usted me ha caído de lo más que se yo. Me gustaría llamarlo por teléfono de vez en cuando. ¿En cuál número lo puedo contactar?

—En cualquiera. Nosotros los escuchamos todos... Usted hable con quien sea que yo la escucharé.

¡Dios bendiga a América!

—Oigan, soy un prisionero de guerra. La Convención de Ginebra me garantiza ciertos derechos. Ustedes no pueden torturarme, no pueden obligarme a limpiarme el culo con mi propia bandera ni a defecarme en mi libro sagrado...

—Si podemos. Es que ahora se estableció una mejor definición de ciudadanos en guerra: los que son de mi país y la porquería del resto del mundo...

¡Dios bendiga a América!

—Si prefieres la coca colombiana más que a la nuestra, si prefieres la marihuana jamaiquina más que a la nuestra, si prefieres las películas europeas más que las nuestras, si prefieres al Fútbol antes que el béisbol o el basketball, si prefieres los zapatos italianos más que los tenis nuestros, si amas más el Porsche que al Corvette, si no te gustan nuestras gomas de masticar y la coca-cola; te voy a declarar "Persona Fallida", corrupta y subdesarrollada...Y por supuesto que te voy a quitar la visa.

¡Dios bendiga a América!

—¡Putin, salte de ese país!

—¡No lo haré!

—¡Putin, vete ahora!

—¡No!

—¡Putin, Putin! Si no lo haces te voy a sacar la lengua.

—No me importa un pepino que me saques tu lengua.

—¡Ay no! ¡No es la mía la que te voy a sacar!

¡Dios bendiga a América!

—El presidente ese no quiere cooperar con nosotros. 

—Entonces, ¡epa fuera que va!

¡Dios bendiga a América!

—Doctor...

—Dígame, señor...

—No tengo dudas que usted es un genio. Pero, tengo una curiosidad, sólo es una curiosidad: ¿es posible inducirle cáncer al cuerpo de una persona? No es por nada especial. Pero ¿si un presidente impertinente...?

¡Dios bendiga a América!

—Señor, atrapamos al malhechor. Lo estamos llevando para allá.

—¿Para acá? ¿Para que yo tenga en la cárcel que darle de mi comida? ¡Ay no! ¡Siquitrilla con él!

¡Dios bendiga a América!

Nota: Estos fragmentos de diálogos son sólo ejercicios dramatúrgicos que suelo hacer para mantener mis sentidos arácnidos-teatrales en alerta. Todo semejanza con algo que a ustedes les parezca real es mera coincidencia. En La Pasión Cultural no nos hacemos responsables por los pensamientos que, quizás, han pasado por sus cabezas. No obstante, por si las moscas, aquí mismo decidimos procurar el...

¡Telón!










viernes, 6 de junio de 2014

Novecientos once asombro, vergüenza y dudas

911 asombro, vergüenza y dudas
Por Giovanny Cruz



Soy de los que se molestan, casi llegando a la ira, cuando en el exterior nos dicen, piensan o nos ven como "Estado fallido". Cuando nos lo dicen, prácticamente en plena cara, al menos sabemos (supongo) qué contestar. Pero cuando lo piensan, y acompañan el pensamiento con miradas de desaprobación, que uno aunque las supone no puede certeramente asumirlas como tales, me lleno de un gran desasosiego.

Generalmente, cuando nos endilgan lo de "fallido", les tiro en la cara nuestra única y cultural lucha independentista, la dignidad de la Restauración que nos rescata de iniquidades internas y nos devuelve la soberanía, la confluencia de tres culturas en el Pensamiento dominicano, la actual estabilidad política que vivimos, el poderoso movimiento artístico dominicano (pintura, música, teatro, poesía, danza, canto, etc.), la Literatura que se produce aquí (nunca correctamente proyectada), la natural bondad dominicana, la comunicación terrestre del país, lo informado que viven nuestros ciudadanos... etcétera.

Empero, cuando a pesar de todo esto, en mi mente entran las imágenes de las miradas esas que ya he aludido, me sobrecojo y me pregunto: ¿tendrán algo de razón esas miradas?

Uno quisiera creer que no. No obstante, cuando nos enteramos del saqueo sistemático, casi con impunidad, que ha habido en nuestro país (¿que en la Lotería Nacional qué?) desde las misma esferas gubernamentales, la criminalidad creciente y la indolencia colectiva; no nos queda de otra que entender las censurantes miradas foráneas.

En Sociología insisten en decirnos que la familia es la real unidad social de una nación. Así las cosas, si estamos fallando es porque el individuo, aunque se escude para hacerlo en el conglomerado, lo está haciendo dentro de su misma familia.

Cuando participamos (como víctimas, agentes o cómplices) del transito... tenemos que aceptar las malditas miradas esas.

Cuando escuchamos a la mayoría de nuestra gente mal hablar y peor pensar... debemos preocuparnos por las malditas miradas que aludo.

Cuando nos enteramos de tanta violencia (actual e histórica) contras nuestras mujeres... no podemos sustraernos de las lastimeras miradas aquellas.

Cuando pensamos en la indolencia y abusos de nuestros comerciantes y empresarios (el rosario de pruebas es abrumador)... obligados estamos a aceptar las miradas en cuestión.

Y así podría citar una sarta muy larga de justificaciones a las miradas, como puñales expectantes, que algunas veces nos lanzan desde fuera.

Pero lo que en estos días me ha asombrado y avergonzado, es la actitud de muchos de nuestros ciudadanos al magnífico recurso e iniciativa del 911. ¿Cómo es posible que nos burlemos, mediante llamadas falsas, de algo que luce vital en estos momentos para nuestra salud social. No creo que necesite enumerar los méritos de ese servicio. Todos lo sabemos.

La cantidad exorbitante de llamadas latosas al servicio señalado es preocupante y, más aún, alarmante. Este escritor quisiera explicar a las nuevas miradas que ya nos estarán lanzando, que probablemente sean asaltantes y asesinos quienes están intentando desacreditar al 911...

¡Sí! ¡Es eso!

Sin embargo, en mi interior estoy convencido de que no es así. De que es mi vecino, un sobrino, cualquier amigo, algún colega, una jovencita, cierta abuela y hasta mis pocos enemigos quienes lo hacen.

¡Siento vergüenza!

A los que descubran en esto deben tratarlos como criminales de la peor calaña. En lo particular, todos nosotros debemos, en cualquier lugar que estemos, hablar de este asunto. Explicar a nuestro alrededor la importancia del servicio. ¡Crear conciencia!

Dado que padezco en estos instantes de angustiosas dudas sobre nosotros mismos, trataré de comportarme, hoy más que nunca, como el isleño que soy y acortar el alcance de mis ojos y de mi imaginación para no percibir las seguras miradas que ya nos están lanzado por el triste resultado de este asunto. Lo complicado es que Lorca nos demostró, en "La casa de Bernarda Alba", que no es suficiente con darle la espalda al mar para dejar de escucharlo.

Mientras resolvemos esto... pido que pongamos, a toda la isla, para que ni nos miren en estos días, un inmenso...

¡Telón! 

lunes, 2 de junio de 2014

Canto, resabio y un mensaje

El canto:



En uno de mis viajes a la antigua URSS fui invitado, como delicada cortesía, a la Unión de Escritores Soviéticos. Tres escritores conversaron conmigo aquella vez. Recuerdo haberle oído alabar, encantados, la belleza del idioma español y ponderar las cosas hermosas que podían decirse y escribirse con este idioma, al que muchos juzgan el ideal para la Literatura. 
En un inesperado giro de la conversación comenzamos a hablar de Filosofía. Descubro, entonces, que entre los tres escritores anfitriones uno era filósofo (por más que lo he intentado no he logrado recordar su nombre). Hablando de la supuesta experiencia comentó que esta es muy engañosa. Porque dentro de ella había más de repetición que de otra cosa. Aquello se quedó archivado, y aparentemente olvidado, dentro de mis neuronas durante muchos años. 
Olvidado hasta un día, hace unos cuantos años, en el cual comencé a pensar sobre la necesidad individual de reciclarnos... constantemente. Exactamente ocurrió que veía un par de mozuelos que acababan de destruir, con una resortera, un nido de Madame Sagá que colgaba en el pino de mi casa. Por supuesto que espanté a aquellos insensibles muchachos e intenté recuperar el nido. Era imposible. El nido estaba destruido. Lo puse cerca del pino con la esperanza de que las aves constructoras lo utilizaran. No ocurrió. Durante varios días anduve triste. Pero una mañana observé, alborozado, que dos Madame Sagá estaban construyendo un nuevo nido. ¡Qué lección! 
Desde aquel día he decidido, siempre empezar a construir el amor, la alegría, la bondad, la literatura y la amistad todos los días sin pensar mucho en pasadas, y quizás amargas, experiencias. 
El futuro nunca se inicia. El pasado es una destrucción del presente. Así las cosas, pienso que ambos son sólo puntos referenciales. El mejor, y único tiempo, es el presente. En él vivo. En él nazco todos los días. En él pienso en Heráclito con su cambiante y único río. Y, no tengas dudas, pienso en ti, para amarte con bríos siempre renovados: ¡Vida!

El resabio:

Mi canto de alabanza y aclamación sólo es a la Vida. Y al padre Sol que está tan ligado a ella. Y a esa Singularidad (o curvatura del espacio) por la cual se creó, durante millones de años, el Universo que conocemos hoy. ¿Imaginan esa energía sencilla, pequeña e imperfecta (como el hilito de agua que da inicio a los grandes ríos) que sin poder pensar, mediante esa Singularidad, formó el Universo con nosotros incluido? ¡Asombroso! ¡Asombroso! ¡Asombroso! 
¡Gracias, mil veces gracias a la Vida... y a estar vivo... y a poder compartirme contigo que de tantas maneras eres la única y verdadera "tierra" prometida!

El mensaje:


Pido tu comprensión por ser incorregible e irremediablemente feliz. Y aunque me preocupa que mi felicidad imperecedera y los renovados éxitos personales te entruñen, no puedo evitar reírme... no de ti; pero tampoco contigo.

¡Telón!

miércoles, 28 de mayo de 2014

¡Gajos de felicidad!




Un amigo muy querido, pero como Américo Lugo un tanto pesimista, me dijo hace dos noches:

"Giova, ten cuidado con tu proclamada felicidad, porque hay gente que cela eso."

—En en mi caso la Felicidad es un estadio permanente que intento repartir en gajos por doquier —respondí.

Así es. Cuando se alcanza tal estadio hasta las posiciones egoístas son exorcizadas. Uno quisiera que el micro universo circundante participe de todo nuestra dicha.

Si, pero...

"...ten cuidado con tu proclamada felicidad, porque hay gente que cela eso."

He tenido la suerte de poder vivir de lo que realmente amo en esta vida: el Arte. Hay muchas personas que conozco que son ingenieros, arquitectos, químicos, físicos nuclear, vendedores, traficantes, políticos, abogados, legisladores, sacerdotes; etcétera, que darían todo lo que tienen por poder ser artistas. Aquellos que lo hemos logrado, bailamos la alegría mañanera generalmente en un solo pié...

Si, pero...

"...ten cuidado con tu proclamada felicidad, porque hay gente que cela eso."

Tengo hijos, nietos, padres, hermanos, sobrinos y primos, amigos y colegas que no pocos envidiarían. La Yourcenar proclamó en su "Memoria de Adriano", que la calidad de vida de un individuo está muy ligada a la calidad de sus enemigos, puesto que ellos son las únicas personas fieles en esta vida: siempre estarán junto a ti. Sin embargo, he logrado que mi calidad de vida esté directamente relacionada con aquellos y aquellas a quienes quiero y me quieren.

Si, pero...

"...ten cuidado con tu proclamada felicidad, porque hay gente que cela eso."

Albert Camus, en muchas de sus obras, nos habla sobre la filosofía de la dicha. Aún Sísifo, en su repetido castigo, encuentra en el trayecto hacia la cima importantes gajos de felicidad. He dicho que la labor de Sísifo es lo que mejor explica a los que actuamos: porque tenemos, como él, que retomar constantemente el trabajo de llevar siempre la misma piedra hasta la cima. Y en ese trajinar los hacedores escénicos somos inmensamente felices.

Si, pero...

"...ten cuidado con tu proclamada felicidad, porque hay gente que cela eso."

Nací en Moca, para muchos la tierra que mejor explicaría la verdad del Paraíso. Me crié en Nagua, un lugar donde los pisos de las casas casi eran quimeras: no pocos días el mar entraba en el pueblo y nos inundaba hasta casi arropar nuestras camas. ¡El mar! ¡Ese venturoso mundo mágico que alguna vez nos habrá visto nacer! ¿Qué más puedo querer?

Si, pero...

"...ten cuidado con tu proclamada felicidad, porque hay gente que cela eso."

He logrado interpretar cientos de buenos personajes en escena y ninguno me ha confundido. He podido dirigir un montón de obras teatrales excepcionales sin que una sola me haya producido tristeza. He escrito más de treinta piezas y con ellas procuré y conquisté la anhelada catarsis. He zapateado en España, me asombré en la Plaza Roja de Moscú, llegué descalzo a Leningrado, deambulé en las calles de Nicaragua, me enamoré en Puerto Rico, entendí en New York que estaba en la verdadera capital del mundo. Celebré cada teatro en Baires, distraído con la belleza de París me perdí en uno de sus trenes, disfruté cada calle de Venezuela, perdí mis lentes nuevecitos en un bar de la romántica Antigua (Guatemala) y compré una ruana en el San Andrecito de la culta Colombia. Jajajajajaja.

Si, pero...

"...ten cuidado con tu proclamada felicidad, porque hay gente que cela eso."

He amado buenas e inteligentes hembras que, como humanas, no consiguieron ser eternas. He disfrutado muchas veces de más de un buen puro y dos copas de vino en el Boga-Boga junto a amigos tan fieles como mi amado perro Adler. He saboreado docenas de cervezas negras y rubias. Confieso haber tomado varios tragos de ron antillano. He cocinado para cientos en mi casa... y en casas ajenas. ¿Quién podría contar hazañas semejantes?

Si, pero...

"...ten cuidado con tu proclamada felicidad, porque hay gente que cela eso."

Y para colmo de felicidad, ahora si puedo decir que...

"El diablo ya no vive aquí..."

Los detalles de cómo logré esto, se los contaré entre el 19 y el 29 de junio en la misma puerta del Teatro Nacional.

¡Telón!

miércoles, 14 de mayo de 2014

"El diablo..." que encontró José Rafael Sosa... en el camino

El diablo ya no vive aquí...genialidad en caminos inusuales de Giovanny Cruz

Por José Rafel Sosa

13 mayo 2014

martes, 13 de mayo de 2014

Chispeante comedia de enredos

Aparecido en El Nuevo Diario:
 
“El Diablo ya no vive aquí”: Chispeante comedia de enredos matrimoniales que arranca muchas carcajadas
 Por Napoleón Veras



 

María Cristina, (Lumy Lizardo) y Mario Ernesto, (Frank Ceara), conforman un matrimonio que agoniza de forma irreversible, con la consabida carga de insultos, recriminaciones y hasta burlas recíprocas, dentro del ambiente sobrecargado de una habitación matrimonial, repleta de maletas y cajas de ropa y zapatos.
Ella es una vendedora de planes de resort, super activa y extrovertida, que habla hasta por los codos, y él, un cantante lírico que ha vivido “recostado” de su mujer, viviendo una vida fácil, sin otro esfuerzo que el de entonar algunas canciones y arias operáticas, cuando lo llaman.
La obra nos muestra a una mujer que da riendas sueltas a su amargura y decepción, contenidas por largos años, ante un hombre que recibe, casi con estoicismo y hasta sonrisas que se convierten en muecas, las andanadas verbales, de una mujer frustrada, que le dice, “hasta del mal que va a morir”, reiterando su disposición a “irme de esta maldita casa”. Pero el final de la historia, nos guardará sorpresas.
Se trata de un montaje bien llevado, interesante, ameno y con buen ritmo, que arranca muchas carcajadas, fruto de la dramaturgia y dirección de Giovanny Cruz, quién se anota un nuevo acierto con esta obra, en que los insultos, “directas e indirectas”, y sabrosas descargas, están a la orden del día, perdón, de la noche.
Lumy Lizardo luce brillante y desenfadada, en su papel de María Cristina, una mujer que tiene una “lengua de máuser”, que se convierte en “ametralladora verbal”, en contra de su marido.
La Lizardo muestra gracia y dominio en su papel, contagiando a todos con su chispa y encanto. Es sin dudas, la gran estrella de la obra.
De su lado Frank Ceara  cumple su papel con corrección, pero en bajo perfil, aunque en verdad, quizás pudo sacarle más provecho a su personaje.
No dejen de ver, “El Diablo ya no vive aquí”, de Giovanny Cruz, con la producción general de Juancito Rodríguez  y gozarán con las ocurrencias de Lumy, Frank y Giovanny. La obra vuelve a la Sala Ravelo, el próximo fin de semana.

Autor: Napoleon Beras

¡Sorpresa!

¡ S O R P R E S A!
Por Iván García Guerra


Sí, eso fue lo que sentí primordialmente cuando fui a ver y escuchar “El diablo ya no vive aquí”; algo así como confusión. No parece esta obra escrita por mi colega Giovanni Cruz Durán. Todo lo que he conocido de su caudal dramatúrgico es sesudo y hasta sombrío por momentos, además de cargado con una certera crítica social, y lo de ahora es diametralmente opuesto a lo anterior.

Me reí, disfruté y, sí, reconocí el experto dominio del diálogo de este veterano teatrista; pero el acento, aunque corresponde a cierta faceta de su personalidad, hasta el momento había quedado fuera de su producción.

Aciertos indudables son la brillantez del desarrollo textual dentro de un esquema monotemático y el mantenimiento del interés en dos personajes que en todo momento son fieles a sus características fundamentales. De momento parece haber una “peripeteia” (peripecia o punto de cambio) en el personaje del marido, pero es solo un recurso que acelera la llegada al final.

Y, lo más importante, el público acepta el tratamiento y responde jocosamente y aplaude sinceramente al final.

La escenografía del maestro Fidel López es formidable y la iluminación de Lillyanna Díaz muy apropiada al set y al sabor de la comedia. El apoyo promocional, asombroso, coloca al productor Juancito Rodríguez en un lugar que se me antoja privilegiado.

Lumy Lizardo, con una impecable acción física, me mantuvo en vilo, pensando que se iba a equivocar o a faltarle el tiempo con todas las acciones que desarrollaba fluidamente. Se las arregló para que la esposa cayera simpática a pesar de la agresiva, incisiva y procaz cháchara. Frank Ceara, aunque con menos oportunidad de lucimiento por las características pasivas de su personaje, le fue fiel a la ironía del esposo con una profesional organicidad.

Y sin quizás, lo más importante es que la obra ofrece al gran público la oportunidad de pasar un momento agradable e hilarante, sin que asome un solo problema de la prosaica vida diaria de cada cual.

Es recomendable, entonces, para todos los que aspiren a pasar un despreocupado momento, si no les importa escuchar algunas frases subidas de tono.

sábado, 26 de abril de 2014

Nota cinematográfica: La Ladrona de libros







Uno de los puntos fuertes de la Feria Internacional del Libro es, sin dudas, el Pabellón de Cine. ¡Impresionante! Los organizadores de la Feria han procurado que todas las actividades que allí ocurran estén, de diferentes maneras, conectadas con el libro. La Cinemateca y la Dirección General de Cine se cercioraron de que la mayoría de las 100 (¡) películas que pondrán en pantalla, sean producto de libros. 
Precisamente en el día inaugural del citado pabellón, pudimos ver "La ladrona de libros"; cuyo tema es explicado ya en el título y que es una adaptación de la novela de Markus Zusa con ese mismo nombre. 
Aunque dicha novela constituyó un éxito de venta, no se trata realmente de una gran obra literaria. La versión para el cine, al menos en esta ocasión, resulto superior. La realización cinematográfica, germana-estadounidense, del inglés Brian Percival sale airosa de la trampa que pudo haber sido la lagrimearía barata. Los actores tienen una naturalidad deslumbrante. La atmósfera fílmica me pareció de primera. Y ahí sí que uno puede decir que no hay una sola actuación que no oscile entre buena, muy buena y excelente. Por respeto a ustedes no incurriré en el error de contar la trama. Empero, les aseguro que aún sin espectacularidades, esta logra mantener el interés vivo de los espectadores. ¡Buena película! 
Por supuesto, igual que en la "Vida es bella", los salvadores de Alemania, del planeta, del cosmos y del universo entero... finalmente son los yanquis. Puro mercado.
 Nota: La Cinemateca tiene uno de los cines nuestro más cómodo e indudablemente el más barato y confiable.

martes, 22 de abril de 2014

¡Telegrama urgente!

Yo, probablemente igual que tú, conozco parejas de amigos que se han querido hasta el delirio. Una de estas cree hoy aborrecerse. Esto, porque algunos demonios vestidos se dedicaron a contaminar con mentiras algunos chips vulnerables de sus cerebros.  Contaminaciones de este tipo ocurren en una zona cerebral en la cual las palabras malsanas logran penetrar.

Sin embargo, yo, probablemente igual que tú, sé que malquerencias de este tipo son predeciblemente pasajeras. Es que hay querencias que se guardan imborrablemente. Borges me dijo con una milonga de fondo: —Giova, "Una sola cosa no hay... y es el olvido".

En esa memoralidad, los antivirus y cortafuegos son tan poderosos que ni los demonios con ropas logran provocar infartos emocionales. Esto lo sé... porque una noche, justamente aparecido en mis espejos, me dijo el sabio Albert Camus: —Giova, “El corazón también tiene su memoria.”


sábado, 19 de abril de 2014

¿De qué nos sirve la vanidad?

¿De qué nos sirve la vanidad?

Kronos
Cuando era más joven de lo que soy ahora (ja), creía que podía llevarme el mundo por delante. Creía que podía tragarme de un bocado cualquier asunto que encontrara en el camino. Me asombraba, orgulloso, de mis “inmensostalentos. 


Kronos (dios del tiempo y devorador de sus hijos; es decir: nosotros) convertido en espejo me ha enseñado que como humano apenas soy una insignificante partícula en todo el universo. Por eso concluyo que toda vanidad es fútil.


Nací y me he desarrollado en la República Dominicana, casi siempre. Soy escritor y artista supuestamente conocido. Sin embargo, estoy convencido de que mucho más de la mitad de mis conciudadanos ni se imagina que existo, que más de un noventa por ciento ni me ha leído, mucho menos habrá visto una de mis obras. 


A finales del año pasado, como imagino saben, viaje a España a presenciar el estreno mundial de mi obra “El diablo ya no vive aquí”. Varias insufribles horas hube de esperar en el aeropuerto de Madrid. Ya en Barcelona, acabadito de llegar, fui a caminar con una amiga por Las Ramblas. En ambos lugares me pasaron por el lado miles de personas. Ninguna sabía quién yo era. ¡Ni me miraron! 


Sabedor de que casi estoy perdido en el Cosmos… ¿para qué carajo me sirve la vanidad?

En una ocasión preguntaron a Albert Camus si él sentía algo de celo o envidia por Sartre. A lo que Camus respondió: ¿Celo de alguien que apenas es un ser humano? 


Entonces… ¿orgulloso de qué, yo que sólo soy un muy limitado ser humano, alguien que todos los día da un paso firme hacia la parca?

Me interrumpo porque debo preparme para preparar a mis hijas unos espaguetis “nero di sepia”. Además, me acaba de llamar la teatrista y amiga Germana Quintana para informarme que me toca a mí ir al Teatro las Máscaras para tirar, esta semana, el imprescindible... ¡Telón!

viernes, 18 de abril de 2014

"Oración a Cristo en el calvario"

"Oración a Cristo en el calvario", en un hermoso y dramático poema de Gabriela Mistral que deseo compartir este viernes especial con todos y todas ustedes. No niego que soy un angustiado "dudante", que cree haber descubierto mentiras y manipulaciones en torno al Nazareno. Empero, su figura y postulados no dejan de cautivarme. Es que Jesús logra colocarse por encima de los malsanos. Algunos de éstos dicen amarlo... y hasta representarlo. 



"En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?
¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.
Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor
es sólo la llave santa de tu santa puerta.
Amén."

martes, 15 de abril de 2014

Pseudopígrafo: segundo telegrama de Semana Santa

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 Pseudopígrafo: segundo telegrama de Semana Santa



El término pseupígrafo (del griego pseudepigraphos, falsamente atribuidos) se utiliza para designar a los autores falsos, especialmente de los libros de la Biblia. Antes se aceptaba que ciertos capítulos del Antiguo Testamento fueron pseudopígrafos. Empero, hoy la mayoría de los grandes estudiosos del libro sagrado de los cristianos, dice que prácticamente se desconoce quiénes son los verdaderos autores hasta del Nuevo Testamento. Esto, porque en realidad sus libros habrían sido escritos, hasta más de trescientos años después de la muerte de Jesús, por grupos organizados de personas que jamás conocieron al Nazareno.

Emblemáticos y prestigiosos estudiosos aseguran que la decisión de escribir la Biblia, inicialmente, correspondió a un específico emperador. 

Por otro lado, el término apócrifo (griego: απόκρυφος, oculto, secreto; latín: apócryphus) hace referencia a textos religiosos en contextos judíos o cristianos, que no han sido incluidos en el canon del Tanaj judío hebreo-arameo, de la Biblia israelita, así como tampoco de ninguna de las distintas Biblias usadas por distintos grupos de cristianos.
Me permito recordar que reyes, dignatarios y millonarios han “fabricado” sus propias biblias, ajustando éstas a sus intereses privados. Entre traducciones y “ajustes” particulares, no sabemos cuál es la verdad dentro de las verdades bíblicas que nos han llegado.
Quizás partiendo de postulados semejantes fue que Albert Einstein escribió en la carta de su puño y letra del 3 de enero de 1954, a su amigo y filósofo Eric Gutkind: La palabra Dios no es más que la expresión y el fruto de la debilidad humana, y la Biblia, una colección de honorables leyendas primitivas, las cuales, no obstante, son bastante pueriles.

Aclaro que mis textos, notas y artículos no son pseudopígrafos o apócrifos. ¡Los míos no! ¡No, señor (a)! Yo existo y soy el responsable de ellos. Sin embargo, no puedo dar en estos momentos pruebas irrefutables, porque llegó el momento de tirar el… ¡Telón!

 

lunes, 14 de abril de 2014

El monoteísmo no es judío, es egipcio


¿El origen es Yahvé, el dios de los volcanes; 
o Atón, el dios del sol?

Privara un pueblo del hombre que celebra como el más grande de sus hijos no es empresa que se acometerá de buen grado o con ligereza, tanto más cuanto uno mismo forma parte de ese pueblo. Ningún escrúpulo, sin embargo, podrá inducirnos a eludir la verdad en favor de pretendidos intereses nacionales, y, por otra parte, cabe esperar que el examen de los hechos desnudos de un problema redundará en beneficio de su comprensión. (S.F. ¿?)

¡Ya empecé a meterme a reocupar a unos cuantos y a interesar a otros!


El hombre Moisés, que para el pueblo judío fue libertador, legislador y fundador de su religión, pertenece a épocas tan remotas que no es posible rehusar la cuestión previa de si fue un personaje histórico o una creación de la leyenda. Si realmente vivió, debe haber sido en el siglo XIII, o quizá aun en el XIV antes de nuestra era; no tenemos de él otra noticia sino la consignada en los libros sacros y en las tradiciones escritas de los judíos.
Aunque esta circunstancia resta certeza definitiva a cualquier decisión al respecto, la gran mayoría de los historiadores se pronunciaron en el sentido de que Moisés vivió realmente y de que el Éxodo de Egipto, vinculado a su persona, tuvo lugar en efecto. Con toda razón se sostiene que la historia ulterior del pueblo de Israel sería incomprensible si no se aceptara esta premisa. Por otra parte, la ciencia de nuestros días se ha tornado más cautelosa y procede mucho más respetuosamente con las tradiciones que en los primeros tiempos de la crítica histórica. (S.F. ¿?)

Los dos bloques de párrafos arriba citados aparecen en un libro de tres de ensayos escrito por Sigmund Freud, producto de acuciosas y largas investigaciones: “Moisés y la religión monoteísta”.

Cuando Freud escribió dichos ensayos, en el 1934, era un objetivo de criminales hitlerianos y un protegido por la iglesia católica. Sabiendo el gran psicoanalista y pensador que al catolicismo no le agradaría los planteamientos que hacía del tema que no ocupa,decidió no publicar el libro en esas circunstancias y esperar por un mejor momento. Empero, murió en el 1939, un par de semana más tarde de que comenzara la Segunda Guerra Mundial, sin haber publicado su verdad histórica completa. Algunos apuntes aparecieron como ensayos en la revista Imago en 1938. Pero el libro completo, sobre todo un tercer y comprometido ensayo, se publica después de su muerte. Esta fue su última obra importante publicada.


El primer cuestionamiento polémico de Freud es sobre el nombre de Moisés:

Lo primero que atrae nuestro interés en la persona de Moisés es precisamente su nombre, que en hebreo reza Mosche. Bien podemos preguntarnos: ¿De dónde procede este nombre; qué significa? Como se sabe, ya el relato del Éxodo, en su segundo capítulo, nos ofrece una respuesta. Nárrase allí que la princesa egipcia, cuando rescató al niño de las aguas del Nilo, le dio aquel nombre con el siguiente fundamento etimológico: «Pues yo lo saqué de las aguas.» Mas esta explicación es a todas luces insuficiente. Un autor de Jüdisches Lexikon opina así: «La interpretación bíblica del nombre -el que fue sacado de las aguas- es mera etimología popular, y ya la forma hebrea activa (Mosche podría significar, a lo sumo: el que saca de las aguas) está en pleno desacuerdo con ella.» Podemos apoyar esta refutación con dos nuevos argumentos: ante todo, sería absurdo atribuir a una princesa egipcia una derivación del nombre sobre la base de la etimología hebrea; por otra parte, las aguas de las que se sacó al niño no fueron, con toda probabilidad, las del Nilo. 


Freud explica convincentemente las implicaciones egipcias de dicho nombre:

En cambio, desde hace mucho tiempo y por diversos conductos se ha expresado la presunción de que el nombre Moisés procedería del léxico egipcio. En lugar de mencionar a todos los autores que se han manifestado en este sentido, citaré la traducción del pasaje correspondiente de un nuevo libro de J. H. Breasted , autor a cuya History of Egypt (1906) se concede la mayor autoridad: «Es notable que su nombre, Moisés, sea egipcio. No es sino el término egipcio«mose» (que significa «niño») y representa una abreviación de nombres más complejos, como, por ejemplo, «Amen-mose», es decir,«niño de Amon», o «Ptah-mose», «niño de Ptah», nombres que a su vez son abreviaciones de apelativos más largos: «Amon (ha dado un) niño», o «Ptah (ha dado un) niño». El nombre abreviado «Niño» se convirtió pronto en un sustituto cómodo para el complicado nombre completo, de modo que la forma nominal Mose se encuentra con cierta frecuencia en los monumentos egipcios. El padre de Moisés seguramente había dado a su hijo un nombre compuesto con Ptah o Librodot Moisés y la religión monoteísta. 

No tengan miedo y sigan leyendo, ¿o no es cierto eso de que la verdad nos hará libres? Recuerden las expresiones críticas de la Poncia en el inicio del tercer acto de Bernarda Alba: “Cuando una no puede con el mar lo más fácil es volver las espaldas para no verlo”. 

Volvamos al mar... (perdón) a Freud:

Amón, y en el curso de la vida diaria el patronímico divino cayó gradualmente en olvido, hasta que el niño fue llamado simplemente Mose. (La «s» final de Moisés procede de la traducción griega delAntiguo Testamento. Tampoco ella pertenece a la lengua hebrea, dond eel nombre se escribe Mosheh.)». He citado textualmente este pasaje, pero no estoy dispuesto a asumir la responsabilidad por todas sus partes. Además, me asombra un tanto que Breasted haya omitido en su enumeración precisamente los nombres teofóricos similares que se encuentran en la lista de los reyes egipcios, como, por ejemplo, Ah-mose, Thut-mose (Totmés) y Ra-mose (Ramsés).

Pero donde Freud se torna más severo es cuando plantea que Moises era un egipcio en todo el concepto. Dato imprescindible para sustentar la tesis más adelante planteada.

...cabría esperar que alguno de los muchos autores que reconocieron el origen egipcio del nombre de Moisés también llegase a la conclusión -o por lo menos planteara la posibilidad- de que el propio portador de un nombre egipcio fuese a su vez egipcio.


Dos leyendas, primordialmente, adornan la vida de Moisés. En la primera el héroe judío procede de una familia judía y criado por un princesa egipcia como su propio hijo. En la segunda leyenda todo comienza cuando el faraón es advertido, en sueños proféticos, que sería asesinado por su hijo y por eso ordena matarlo antes que ocurra el parricidio. 

Freud rebate:

Pero la menor reflexión demuestra que jamás pudo existir semejante leyenda mosaica original, concordante con las demás de su especie.En efecto, la leyenda sólo pudo haber sido de origen egipcio, o bien judío. El primer caso queda excluido de antemano, pues los egipcios no tenían motivo alguno para ensalzar a Moisés, que no era un héroe para ellos. Por consiguiente, la leyenda debe haber surgido en el pueblo judío, es decir, se la habría vinculado en su versión conocida a la persona del caudillo. Mas para tal fin era completamente inapropiada, pues ¿de qué podía servirle a un pueblo una leyenda que convirtiera a su gran hombre en un extranjero?

Sigmund Freud aporta cientos de datos y reflexiones para demostrar la condición egipcia de Moisés. Pero ¿por qué es relevante para el investigador este dato? Es que resulta difícil aceptar a un Moisés,al que algunas de las leyendas judías asignan paralelismo entre lo que sabemos de los primeros tiempos de Jesús, de repente, salido de un  pueblo que menospreciaba a los judíos asimile la religión de estos y no haya sido exactamente lo contrario. En uno de los paralelismo citados encontramos el afán de vincularlo: Cristo salvado de Herodes; por ejemplo. Desgraciadamente el espacio me impide ampliar en zonas interesantes, aunque distrayentes del objetivo principal del trabajo. 

Pues... volvamos a Freud:


Moisés no sólo fue el conductor político de los judíos radicados en Egipto, sino también su legislador y educador, y que les impuso el culto de una nueva religión, llamada aún hoy mosaica en mérito a su creador. Pero ¿acaso un solo hombre puede llegar tan fácilmente a crear una nueva religión? Además, si alguien pretende influir sobre la religión de otro, ¿por ventura no es lo más natural que comience por convertirlo a su propia religión? El pueblo judío de Egipto seguramente poseía alguna forma de religión y si Moisés, que le dio una nueva, era egipcio, no podemos dejar de presumir que esa otra nueva religión debía ser la egipcia.

Pero ¿cuál religión egipcia?

Lo que plantea aquí Freud es, igual que otros grandes pensadores e investigadores del planeta,  que Moisés retoma la religión monoteísta de Atón. La misma estuvo vigente en Egipto durante el reinado de Amenhotep (Más tarde auto nombrado Ikhnaton o Akenatón) un faraón poeta, que compuso uno de los himnos de Atón que conocemos. Esa religión monoteísta y rígida de Amenhotep planteaba la existencia de un Dios único; pero compresible y amoroso. Sin embargo, sólo 17 años gobernó este faraón.

Con su desaparición no sólo desaparece su memoria, sino la religión que revolucionaria y radicalmente impusiera en Egipto. Debemos señalar que no fue exactamente Akenatón el creador del culto y la religión de Atón. Enpero, Freud nos dice...

Su acción fue mucho más profunda; le agregó algo nuevo, que convirtió la doctrina del dios universal en un monoteísmo: el elemento de la exclusividad. En uno de sus himnos lo dice explícitamente: «¡Oh,Tú, Dios único! ¡No hay otro Dios sino Tú!».

Desde allí persiguió con furor a los sacerdotes que enfrenaban “su”religión atoniana. Hasta ordenó borrar cualquier inscripción donde el nombre “

A su muerte, el pueblo y los sacerdotes descontentos (cuyo principal defecto era la exclusión de lo mítico, lo mágico y taumatúrgico) destruyeron todo vestigio de sus aportes, entre estos, la religión de Atón.

Para muchos pensadores modernos no hay dudas de que la religión que retoma Mosheh, e implanta entre los judíos, es la religión de Atón. Freud, entre otras consideraciones,  argumenta con la misma profesión de fe de los judíos:


Shema Jisroel Adonai Elohenu Adonai Ejod. Si el parentesco fonético entre el nombre egipcio Atón (o Atum), la palabra hebrea Adonai y el nombre del dios sirio Adonis, no es tan sólo casual, sino producto de un arcaico vínculo lingüístico y semántico, entonces se podría traducir así aquella fórmula judía: «Oye, Israel, nuestro dios Aton (Adonai) es un dios único.» 

Desde luego que Freud admite analogías y discrepancias entre las religiones:


Ambas son formas de un monoteísmo estricto, y de antemano tenderemos a reducir todas sus analogías a este carácter básico. En algunos sentidos, el monoteísmo judío adopta una posición aún más rígida que el egipcio; por ejemplo, cuando prohibe toda forma de representación plástica. Además del nombre del dios, la diferencia esencial consiste en que la religión judía abandona completamente la adoración del sol, en la que aún se había basado el culto egipcio. Al compararla con la religión popular egipcia tuvimos la impresión de que, junto a una oposición de principios, la discrepancia entre ambas religiones traduce cierta contradicción intencional. Tal impresión se justifica si en este cotejo sustituimos la religión judía por la de Atón, que, como sabemos, fue creada por Ikhnaton en deliberado antagonismo con la religión popular.
Con razón nos asombramos por qué la religión judía nada quiera saber del más allá y de la vida ultra terrena, pues semejante doctrina sería perfectamente compatible con el más estricto monoteísmo. Pero este asombro desaparece si retrocedemos de la religión judía a la de Aton, aceptando que aquel rechazo ha sido tomado de ésta, pues para Ikhnaton representaba un arma necesaria al combatir la religión popular, cuyo dios de los muertos, Osiris, desempeñaba un papel quizá más importante que cualquier otro dios del mundo de los vivos.

Interesante ¿verdad? Algunos se entusiasmarán en demasía. ¡Tranquilos! Otros comenzarán a planificar mi asesinato. ¿Tranquilos? Y algunos rasgarán sus vestiduras. ¡Tranquilos! ¡Tranquilos porque me interrumpiré!  Pero no lo haré por las seguras amenazas que se estarán gestando. ¡No! Lo haré porque me han tirado el... ¡Telón!