sábado, 22 de mayo de 2010

Iván y Villalona: ¡Quién soy?


Se extrañarán por qué me urge ahora presentarme. Más adelante entenderán. Se lo aseguro.
Soy un pretencioso que nació de madrugada en el Caimito de Moca y se crió en Nagua. Soy un tipo que cuando tenía apenas siete años escribió sus primeras obras. Soy un extraterrestre que cuando tenía ocho años ya había leído “La Noche quedó atrás” y “La hora 25”. Soy un tipo raro que a los nueve ya estaba leyendo a Vargas Vila. Soy un loco que estando en octavo dirigía las veladas hasta del bachillerato.
Soy, también, un carajo que se inscribió en la Escuela Nacional de Teatro a los catorce años y el único que se graduó de cincuenta y seis estudiantes que empezamos. Soy el que se sentía orgulloso de ser alumno de Jesús Lizán, Lucía Castillo, Marino Hoepelman, Margarita Contín, Salvador Pérez Martínez y Pericles Mejía.
También soy un fenómeno que intentó estudiar Química; pero que entendió que el Arte era lo suyo.
Soy el actor, siendo muy jovencito, que eligió Joseph Cáceres para protagonizar “Dos viejos pánicos”. Soy el actor que eligió Dánilo Castro para protagonizar “Calígula”. Soy el joven actor que eligió el terrible Pareja para protagonizar ”Marat-Sade”. Soy el muchacho polémico que Iván García prácticamente adoptó teatralmente y lo puso a trabajar en más de diez obras y dejó que le escribiera el prólogo de su única antología teatral. Soy el que hizo varios talleres con Paccioni y Villalona. El que estudió Animación Cultural en Colombia. El que fuera asesor cultural de varios canales de TV en Puerto Rico. El mismo que fuera coproductor de El Gordo de la Semana por más de diez años.
Pero soy, también, un maldito loco que ha dirigido obras fundamentales como: "Los Justos"," Bodas de Sangre", "La Casa de Bernarda Alba", "El Malentendido"," Calígula", "Soberbia", "Los Tiranos", "Los Hijos del Fénix", "El Bebé Furioso", "Quíntuples", Minerva", "Amanda", "Andrómaca", "Los Diablos", "El Sucesor", "El Gato Negro", "La Conferencia", "Barrio 7 Tumbas", "Un Whisky por el Rey Saul", "La Pasión Según Antígona Pérez" y como cincuenta más. Lo que hizo, tal,vez, que el Grupo de Comunicación Pellerano (Listín Diario, Últimas Hora, etc,) lo eligiera como el mejor director teatral del Siglo XX.
Soy un autor teatral del cual Juan Bosch escribió notas como para ruborizar. Uno del José Rafael Lantigua aseguró que había dado un giro supremo al teatro dominicano y al que Tony Raful califica como el más importante del teatro criollo. Soy un dramaturgo ganador del Premio Casa del Escritor Dominicano y del Premio Nacional de Dramaturgia.
Soy un tipo a quien escogieron como primer delegado teatral del Comité de Intelectuales Dominicanos, cuando Bosch presidía ese Comité.
Soy maestro de varias generaciones de actores, ex Vice-Ministro de Cultura, ex jefe directo del Teatro Nacional durante cuatro años, ex director de dos Festivales Internacionales de Teatro.
Soy el que actuó, y quizás no mal, en las películas: "Enrique Blanco", "Pasaje de ida", "Las Divorciadas", "Cadenas de Amor", "Perico Ripiao"; entre otras.
Soy el autor de "Amanda" (presentada con resonantes éxitos aquí, en París y en USA), "La Virgen de los Narcisos" (record teatral de taquillas y elegida como libro de texto por la PUCAMAIMA), "El Sucesor" (con más de 100 artistas en escena), "Demonia", "Jesús el del Caimito", ·El Gato Negro", "Barrio 7 Tumbas", "Obsesión en el 507", "Sobre Locos y Duendes", "Sobre Angeles y Demonios", "Rebelión y Suplico de Antígonamota", "Un Café frío en la calle El Conde" y, quizás, unas treinta obras más.
Soy el necio que produjo en televisión "La Mujer de los boleros", "Sábado 13" y "Tertuliando". También soy alguien que ha sido articulista de casi todos los periódicos dominicanos.
Soy un ser extraño que, aunque nunca le ha importado gran cosa, tiene varios premios nacionales como mejor actor, mejor director y mejor productor teatral.
Soy el papá de Jean-Paul, Fiora y Renata. El ex de Arelis y Carlota. El actual esposo de Giamilka. El compadre de Víctor Vidal y Karina Noble. El casi hermano de Tony Raful y Víctor Pinales. El amigo entrañable de Juan Núñez, J. R. Lantigua, Freddy Beras Goico, Onorio Montás, Luis González Fabra, Euclides Gutiérrez Félix, Miñín Soto, Myrna Guerrero, Dagoberto Tejeda, Carmen Heredia, Manuel Chapuseaux, Germana Quintana, Monina Solá, Mario Lebrón, Ernesto Báez, Carlos Castro, Exmin Carvajal, Lidia Ariza, Teo Terrero, Ramón Almánzar, Carlos Espinal, Indira Mejía, Lillyanna Díaz, Odalís Pérez, Haffe Serulle, Manuel Herrera, Niurka Mota, Juan Carlos Mañón, Radhames Polanco, Carlos Almánzar, Chico Arias, Cheo Tejeda Gómez, Cristian Jiménez, José Rafael Sosa, Carlos Esteban Deive, Marcio Veloz Maggiolo, Franklin Domínguez, Cristian Martínez, Andrés Gómez, Nileny Ditton y como cinco mil firmas más (que parecen ser, después de todo, simples pajitas de coco).
Soy el hijo de Modesto y Estela. El hermano de Andrés y Chichí Cruz.
Soy un tipo que acaba de ser estafado por CODETEL (mañana les cuento eso para que ninguno caiga en el gancho de pasarse a Claro TV) 
¡Imagino que luego de todos estos datos ya saben quién demonios finalmente soy!
Soy, desgraciadamente, también un censurado que cuando ensayaba anoche “Un café frío en la calle El Conde” (la obra que pretendo llevar al Festival Nacional de Teatro dedicado a Rafael Villalona) e instruía entusiasmado a los actores Johnnie Mercedes, Yorlla Lina Castillo, Clara Lozano y Raeldo López, se le preguntó que quién era. La pregunta la formulaba el gobernador del Teatro Nacional, apenas la segunda persona que en mis cuarenta y seis años haciendo teatro se ha atrevido a interrumpirme un ensayo.
Quise decirle quién soy; pero no me lo permitieron porque antes de hacerlo me preguntaron qué si tenía una carta de autorización para ensayar. Antes de poder responder el asunto de la carta y la inscripción que seguramente había en la tablilla de ensayos del Teatro Nacional, se me ordenó salir inmediatamente porque la administradora ordenó que no podía estar en el salón de ensayos en el cual precisamente... ensayaba desde hacía varias autorizadas semanas.
Les juro que eso hacía solamente. No estaba conspirando contra el gobierno. No preparaba bombas molotov (¿merecen una?). No escribía pasquines políticos. No preparaba grapas para tirarlas en la próxima huelga. No me comprometía a impugnar los resultados de las elecciones recién pasadas. No amenazaba el Orden Mundial, No escondía a Bin Ladem. ¡No! ¡Trabajaba con mis actores en la obra que he prometido, a pesar de muchas reservas, presentar en el Festival Nacional de Teatro que organiza el Ministerio de Cultura. En cuyas oficinas se trabaja hoy con ahinco y entusiamo sin notar, quizás, que el enemigo del Festival se encuentra dentro.
Luego de respirar profundamente, le dije al guardia que, gangoso, me conminaba a salir del lugar con mis actores —¡Soy Giovanny Cruz! —Ningún efecto produje con el nombre, como creído llegué a pensar. El uniformado nunca lo había escuchado. Mediante un celular repitió mi nombre, supuestamente, a la administradora del Teatro que al parecer nunca lo había escuchado tampoco. Por la cara que puso el guardia imagino que creyó que allí estaba ensayando el escurridizo Figueroa Agosto ese.¡Yo! ¡Yo que en mi puta vida nunca he probado, siquiera, una simple marihuana!
No tuve opciones (E pa fuera que voy). Era salir de allí o lanzar al de Kaki por la ventana (algo que me pasó por la cabeza seis segundos). Preferí pedir, humildemente (cuánto he cambiado desde que salí del PCD hasta ahora), permiso para que me dejaran cambiar, al menos, la camisa de ensayos por la negra china que usaría para ir con dos reconocidos actores (no terroristas internacionales ni traficantes de droga) y mi esposa al eterno Boga-Boga. Lo hice con el orgullo herido y sintiéndome un desconocido en el templo de Arte que, francamente, prestigio más, mucho más, que la mayoría asalariada del Ministerio de Cultura.
Cinco preguntas les hago, Iván y Villalona: ¿Vale la pena seguir? ¿Están dadas las condiciones para hacerlo? ¿Me están provocando para que explote y me retire definitivamente del Festival? ¿Están boicoteando el Festival desde adentro? ¿Creen que alguien muy importante se pondrá de rodillas para pedir perdón, si no a mi por antipático y terrorista cultural, al menos a mis actores? Sería lo justo.

Iracunda nota al margen:  ¡Cojoyo! ¡Los que vamos a actuar tenemos que ensayar! ¡No se puede administrar un teatro como si fuera una maldita oficina de burócratas! ¡Una obra de Arte es tal cuando se enfrenta a los espectadores! ¡El Teatro Nacional existe cuando los artistas estamos en todos sus espacios, que permiten perfectamente varias convivencias! Cuando no... es un cascaron de varillas, cemento y lerdos que no llegan ni a diletantes!  ¿Cuándo, carajo, necios administradores y gobernadores suplantadores culturales, lo van a entender? ¡Si las actuales islas  culturales no pueden unificar criterios y propósitos cómo pueden entocnes convocarnos a un Festival? 
¡Maldiciooooooooooooooooooooooooooooooón!

jueves, 20 de mayo de 2010

Carta secreta a Villalona


Querido Rafael Villalona:

De amigo a amigo.
De actor a actor.
De director a director.
De un obsesionado con la cultura a otro por igual.

Como otras tantas veces te haré caso: participaré en Tu Festival Nacional Teatro. Lo digo tuyo porque si alguien se ha ganado con su dedicación y entrega, durante toda una vida, de ser dueño de este evento eres tú.

¿Acaso no eres el primer individuo que habló y postuló aquí por “el héroe escénico nacional”? ¿Acaso no fuiste tú quien vino a hablarnos por primera vez de Stanislavski, signando así una escuela actoral ligada desde entonces a la mejor práctica teatral dominicana?

Aquello que nos aferramos al “Método” nunca encontraremos otra forma plausible de hacer teatro. Estoy en ese sentido tan radicalizado que ni la vida misma la puedo explicar que no sea tamizándola con las premisas stanislavskianas. He llegado tan lejos en esa radicalización que clasifico a los teatreros en dos grupos: los que creemos y practicamos con el “Método” ...y los demás (Uso las comillas con el vocablo porque, como muy bien sabes, el propio Stanislavski nunca quiso que vieran su “Método” como una receta o una norma inviolable). Similar clasificación a la que hago entre actores he hecho con los usuarios de ordenadores personales. Estamos los que usamos Mac... y el resto (¡Cuánto daño ha hecho a esta humanidad el Bill ese de Microsof¡ ¿Verdad?).

Esta manera pasional que tengo de asumir la vida y el arte, tu esposa y gran actriz Delta Soto la explicó muy bien a un actor que la cuestionó en algún momento: ¿Y podríamos ser artistas sin ella?

Ya era hora, admirado amigo, de que se admitiera (no sé si a regañadientes) que el moderno teatro dominicano se inició a partir de tus postulados. Incluso las mismas escuelas estilística que parecían rivalizar con tu estilo, conceptualizaron “a partir de...” (las serias, como la de Iván García, nunca polemizaron contigo realmente. Y no ha habido francamente muchas a las cuales dar esta categoría. Buenos grupos sí; pero ¿escuelas? No, señor.)

¿Acaso la auténtica disciplina teatral no se construye aquí con lo que muchos llaman todavía “tus fuñendas”?

¿Acaso la búsqueda de lo Verdadero dentro del teatro no se inicia cuando regresaste de Rusia? ¿Coincidencia? ¡Ja! ¡Coincidencia un pepino!

¿Habrá algún descerebrado, o mezquino, que se atreva a negar que puestas en escenas como “Casa de muñecas” (¡Carajo, la del portazo más determinante en la historia universal teatral!), “La Boda”, “Proceso por la sombra de un burro”, “Los ojos grises del ahorcado”, “Pirámides 178”, “Pluff el fantasmita”, “La guerrita de Rocendo”; entre muchos otros montajes tuyos, fueron en su momento indiscutibles lecciones teatrales. A ellas, aquellos con vocación de esponjas, fuimos a absorber.

Hay una puesta en escena que no mencioné adrede, aunque la recordé perfectamente. Es que todavía siento un poco de envidia. Por eso me resisto a citarla. ¡Caramba... yo debí haber hecho ese montaje del cual no hablo!

Iván García salió primero con su “Interioridades.” ¡Consagración! ¡Consagración! ¡Consagración! 

María Castillo salió con su “Banco de parque”. ¡Consagración! ¡Consagración! ¡Consagración!

Carlota Carretero y yo respondimos con “Quíntuples" ¡Súperconsagración! ¡Súperconsagración! ¡Súperconsagración! (Nunca reniego del Ego)

La Carretero y yo creímos entonces ser los herederos de los habitantes del Olimpo. 

Empero —¡maldición!— viniste a dañar la vaina, a enredar la patineta haciendo el montaje ese del cual ni quiero decir su nombre... “La noche de —¡qué vaina!— de los asesinos” ¡De unos malditos asesinos que se robaron la escena dominicana!

Mi ego no aguanta tanto. Solamente mi amor por ti hace que se equilibre esta envidia que me corroe desde que fui a ver aquel montaje en la Sala Ravelo. Algo que, a pesar de quererte, nunca te voy a perdonar. Aquello era como “coger piedra pa loj maj chiquito”.

Pero ¿acaso no fuiste también el ideólogo, creador, motor y director del TPC? La historia de nuestro teatro no puede escribirse sin las hazañas de aquel grupo en Santiago de los 30 Caballeros, que desgraciadamente no sobrevivió a tu ausencia.

Si fuera un auténtico historiador seguramente hablaría sobre docenas de montajes tuyos y del sacrificio que fue construir y mantener por largo tiempo a “Nuevo Teatro”. Ahogado, tú y yo sabemos que no inocentemente, desapareció de nuestro mapa teatral.

Tampoco puedo olvidar las jornadas ideológicas que hemos librado juntos, ni los cientos de diálogos en los que hemos despachado grandes folías de literatura y en los que hemos reconstruido la Historia Universal de Teatro; igual como hemos reformulados sus propósitos, su pedagogía y sus conceptos.

Esta historia de admiración y correspondencia me ha llevado a reconsiderar mi negativa de participar en el Festival Nacional de Teatro. No puedo desatender tu solicitud. No tendría los timbales para hacerlo. Reconozco que he recibido atendibles explicaciones de los organizadores. Aún tengo mis reservas, claro. ¿Y cuándo no? Creo, aún, que hay aspectos a mejorar; empero se está trabajando con buenas intenciones. Además, no deseo ser la roca en el camino del Festival... de Tú Festival... Rafael Villalona Marina.

Estate seguro que detrás de la cortina roja de Bellas Artes, los días 10, 11, 12 y 13 de junio, a las 7 de la noche, estaré gritándo y estimulando a Johnnie Mercedes, Yorlla Lina Castillo, Clara Lozano y Raeldo López; actores y actrices de mi “Un café frío en la calle El Conde”. 

Te juro que los estoy haciendo sudar y sufrir como es de rigor. Igual que tú no cedo una pulgada en la disciplina teatral. No me importa un carajo que digan por ahí que soy un tirano. (Por cierto; en estos momentos estoy en la fase en la que pedimos al elenco el reconcimiento definitivo de la verdad escénica. Deberías pasar por los ensayos a darme una manito.)
Oye esto Rafael: ¡Aquí hay directores que permiten ensayar con libretos en las manos, chequear celulares en la sala de ensayos, fumar y chismear mientras trabajan! Algunos no parten del análisis para construir los personajes, no utilizan las cinco preguntas elementales del personaje. (Entre tú y yo: Raeldo está empantanado tratando de encontrar la mejor respuesta para el ¿Cómo estoy?)

Hay directores por ahí que no transitan por la Linea Ininterrumpida, no saben que las acciones tienen que ser lógicas, coherentes y reales. También los hay que ejercitan más el cuerpo que el intelecto, los que no saben cómo invocar las emociones, los que no saben hacer que sus actores se coloquen, para interpretar los personajes, en el umbral del subconsciente, los que no conocen esa magnífica palanca emocional llamada “Si Mágico”, los que no categorizan el texto en hechos importantes, los que no buscan las condiciones dadas, los que no entienden el asunto este de las Lineas Externas e Internas del personaje. Los hay, Villalona, que ni saben lo que es el Gestus Social que nos aportó Brecht una noche, cuando tú y yo nos bebimos con él cuatro botellas de un barato vino chileno. (Siempre te he querido hacer una pregunta: ¿Le pegamos cuernos a Stanislavski cuando en nuestros respectivos montajes de "El Tranvía llamado deseo" y "El Sucesor" aplicamos los preceptos de la "Distanciación" brechtiana? Si puedes... sácame de esa duda. No me siento cómodo ya siendo infiel). 

Pero escucha esto que me asombró y preocupó en demasía: ¡Hay directores que no fastidian a los actores cuando llegan tarde! También hay algunos a quienes nunca les ha interesado encontrar un lenguaje escénico nacional como tanto nos aconsejó buscar Gordon Gray cuando lo obligamos a comerse con nosotros aquel mangú mocano. 

No obstante, el peor teatrero de todos, el que más daño está haciendo, es uno que anda por ahí... sin ninguna quimera. 

¿Cómo, coño, pueden dirigir de esta manera?

Presentar mi estreno mundial en tu Festival es la mejor manera de no traicionarte y mi particular homenaje a ti, amigo por el cual tengo tanto respeto.

Un abrazo fraterno.

Giovanny Cruz Durán

miércoles, 19 de mayo de 2010

Generation Body


       Generation Body
No negaré la buena dosis de nihilismo que hay en esta entrega y las serias dudas  y cuestionamientos que tiene este autor sobre aspectos fundamentales de la generación de estos tiempos. 
 Veamos si ella, al menos, resiste estas reflexiones de ninguna manera complacientes

En 1966 el gran escritor puertorriqueño y buen amigo Luis Rafael Sánchez publicó su ensayo “La generación O SEA”; el cual podemos leer ahora en Internet. Este ensayo, no ausente de teatralidad, nos muestra la pobreza del léxico del estudiantado en Puerto Rico (pienso que en casi todo el Caribe) y, consecuentemente, la miseria espiritual del Ser regional. Imagino que si el narrador y dramaturgo puertorriqueño hubiera escrito el ensayo aludido en nuestro país nos hubiese llamado “La generación cosa"  o "La generación vaina." Conocidas castraciones lingüistas de estos lares.

Pasan los años y aquella reflexión de Sánchez sigue teniendo una no agradable vigencia.

La pobreza espiritual, a nuestro entender, se ha ido peligrosamente magnificando. Hemos llegado al extremo que nos hemos ganado, sin discusión alguna, el título de “Generation Body.” 


¡Si! ¡En inglés y todo!

El culto al cuerpo por el cuerpo, con todo lo que entraña, parece ser hoy la tónica y única actitud importante asumida por la generación que puebla hoy (¿o nubla?) nuestro planeta, donde la vaciedad se ha vuelto una constante.

Alguien dirá que ya los antiguos griegos cultivaron sus cuerpos casi hasta divinizarlo. 


Ciertamente en la Antigua Grecia el amor de la gente por el cuerpo era muy grande. Pero jamás —¡Jamás— se descuidó la mente que funcionaba en esa materia elaborada que es el cerebro. Los griegos cultivaban el espíritu y el intelecto aún con más vehemencia que los tributos que rendían a sus músculos; los cuales finalmente son, cuando no comparten espacios con la Idea, un montón de carnes listo para podrirse.

Ha habido una inconformidad histórica del ser humano con los atributos físicos que lo sustenta. Por ello llegamos, en franca actitud de espejos, hasta inventar seres mitológicos de poderes inconmensurables. Por ello, en estos tiempos de personas menos dadas a las reflexiones profundas, nos inventamos los llamados súper héroes. Los cuales no son más que una proyección que hace la sociedad capitalista de un manifiesto deseo de su Hombre.

Es en ese contexto que se da, entonces, el culto al cuerpo que hemos aludido.


Esto ha llegado a un punto que hasta un apretón de manos es una aventura en estos días. Decimos esto porque al hacerlo no podemos estar seguros si la piel que tocamos es realmente la original de ese individuo. Cuando besamos unos labios no nos extrañemos al descubrir que estos (igual que los dientes y las encías) han sido radicalmente modificados, y hasta cambiados, atendiendo simplemente a requerimientos o estándares estéticos de los tiempos en los cuales vivimos. Cuando admiramos unos bustos, aunque no querramos, debemos reservar por si acaso aplausos para algún cirujano estético cercano (figura relevante y "divina" que camina siempre al lado de las personas que se pasean en calles y plazas). 
 
La Generation Body siente que está obligada a reconstruir siempre sus narices. Los ojos actuales se compran por centavos en farmacias. Cualquier pierna bonita es sospechosa, porque puede que haya sido modelada por el bisturí. Cinturas, nalgas, estómagos y caderas hoy son sometidas a un proceso llamado lipoescultura. Penes y vaginas de la Generation Body son convenientemente alterados. Hasta los hímenes son hoy reconstruidos. Ni citar tenemos los implantes de cabellos que hombres y mujeres se hacen normalmente. Miles de seres humanos optan ahora por hacerse en sus cuerpos  tatuajes tridimensionales que alteran permanentemente la piel. Es frecuente ya el uso de incrustaciones metálicas en la lengua, en los labios, en el ombligo, en el pene, en el ano y, desde luego, en la vagina.

Al hacer el amor ya uno no sabe con qué fenómeno o monstruo ha llegado hasta la cama. Seguramente nos encueramos constantemente con perfeccionados frankeinsteines.

Hace unos días solicitamos a una amiga (siempre bien informada en esto de las transformaciones corporales) que nos hiciera una lista de las alteraciones del cuerpo en boga. En menos de cinco minutos teníamos un listado verdaderamente alarmante sobre las operaciones o alteraciones que se hacen las personas de nuestro tiempo. Observen:

Liposucción (succión de grasa y eliminación de la misma).
Lipoescultura (succión de grasa y reutilización de la misma en otras áreas del cuerpo).
Rinoplastia (cirugía de la nariz).
Mamoplastia de aumento y de reducción (cirugía de senos).
Gluteoplastia (aumento de gluteos).
Abdominoplastia (reducción de abdomen).
Aumento de pantorrillas.
Otoplastia (cirugía de orejas).
Blefaroplastia (cirugía de párpados).
Malarplastia (Implantes para pómulos).

También, en cualquier esquina aparece alguien ofertando hacer: 
Recorte o aumento del mentón, aumento de labios (inyecciones de colágeno), cirugías del estómago (varias técnicas), implantes de músculos, implantes de huesos (hasta de metal se hacen estos), láser facial (para quitar arrugas e imperfecciones), láser depilatorio (para eliminar los vellos del cuerpo), endermologie (tratamiento para la celulitis), masajes reductores (para bajar de medidas en algunas partes del cuerpo), rejuvenecimiento vaginal (estrechamiento vaginal y reducción de sus labios), blanqueamiento dental, carillas dentales, deplación con cera (cejas, bigotes, piernas, axilas, área del bikini), uñas chinas, los hombres se hacen implantes y reducción de pecho, aumento de pene, cirugías plásticas radicales en las caras; etcéctera.

El asunto ha llegado a tal dimensión que ya podemos comprar hasta gotas de la eterna juventud. Esto se hace inyectándonos por vía muscular cuatro dosis (una por semana) de la ya popular vacuna antivejez.

Pueden los lectores suponer el nivel de distracción que esto entraña, la superficialidad que lo acompaña y la cantidad de recursos y tiempo que se le dedica a esto en las sociedades nuestras cada día más adoradora del gran dios llamado Consumo.

Queriendo ser el Otro nos sometemos a cualquier proceso en manos de especialistas que garantizan cambios parciales o absolutos en nuestros respectivos cuerpos. 

Desde luego que siempre será ésto una misión imposible y un tanto caricaturesca. Primero, porque sabemos que detrás de “perfectas” sonrisas construidas en quirófanos, están nuestras anteriores morisquetas. Y segundo, el quirófano todavía no puede hacernos un poco más inteligentes, ni inyectarnos cultura, ni volvernos artistas de repente; mucho menos ponernos unas cuantas pulgadas de talento. Nada de eso. 

Al alma, al espíritud y al intelecto no hay escalpelo que lo penetre, ni existe un masajista que lo altere. A los tres tenemos que cultivarlos desde adentro. 

Pero una pregunta formulada me causa terror ¿Le interesa a la Generation Body esto algo más que un pepino? Ni me atrevo a plantearme la respuesta.
No obstante las frivolidades asumidas como meta  por la generación que nos ocupa, el verdadero monstruo que deambula por nuestros espacios interiores siempre estará ahí, aunque cubramos con fantasmas los espejos.

miércoles, 12 de mayo de 2010

La Cerveza sumeria













































































































































































Nota: La Asosciación de Cerveceros Artesanales de Argentina ha publicado un completo trabajo sobre la Historia de la Cerveza en los diferentes pueblos de la Antigüedad. Plantean que el inicio de la exquicita bebida ocurrió en la Antigua Mesopotamia. Específicamente entre los pueblos sumerios. Reproduciremos, precisamente, una importante parte del trabajo realizado por  Alberto Juan Bairgian:  La Cerveza en la Antigua Mesopotamía.

Nos atrevemos a recomendar a los pasionarios que de sus refrigeradores saquen una cerveza vestida de novia y lean esta entrega delietándose con ella. Estamos convencidos de que el placer de la lectura será mayor.

Como es costumbre nuestra cuando publicamos trabajos de otras personas, advertimos que los gráficos usados en éste fueron seleccionados y colocados por nosotros. Disfruten ya, sin más necias dilaciones parte de las investigaciones de Bairgian.












El
pueblo de los sumerios
hace
más de
6000
años,

en el sur de la Antigua Mesopotamía, protagonizó cambios
cruciales en la historia de la civilización. 
Según
algunos investigadores, mucho antes de surgir las primeras villas
o pequeñas ciudades en la Antigua Mesopotamía región ubicada
entre los ríos Tigris y Eúfrates, en lo que hoy es el Irak, por
los alrededores de

4000 años antes de Cristo
,
nuestros ancestros ya consumían un líquido alcohólico
resultante de la fermentación de cereales inmersos en agua.





Lo que
si se sabe, con seguridad, es que la humanidad aprendió a hacer
cerveza luego que descubrió una forma de almacenarla y quizás
antes de dominar el arte de cocinar el pan.


Los
habitantes de la  Antigua Mesopotamía
fueron
los precursores en el uso de la escritura, como instrumento de
comunicación y difusión, la cual fue evolucionando en tablillas
de barro, desde los pictogramas hasta la escritura fonética.


Las
civilizaciones sumerias y babilónicas, fueron las primeras en
legar a las generaciones posteriores, un registro de como se
fabricaba esta bebida.




En
Paris (Francia),
en
el Museo del Louvre,  se encuentra expuesto
un
monumento conocido como Piedra Azul, el mismo pertenece a los
principios de la civilización sumeria, y contiene inscripciones
sobre como se producía la cerveza.





Lo que
si es cierto es que la cerveza, se volvió muy popular entre los
pueblos antiguos y no tardó mucho en traspasar los límites de la
Mesopotamía, y de allí el "elixir"
precioso llegó a Egipto, donde pasó a ser producido en gran
escala.





Se puede decir, que
la cerveza fue en la Antigua Mesopotamía, después del agua, la
bebida más popular, durante 4000 a 2000
años antes de Cristo
, la misma se empleó como medio de
pago de diferentes formas, lo más común, fue utilizar a la
cerveza, para pagar los haberes de los trabajadores de las
administraciones públicas, por los servicios prestados al reino.






La cerveza, que en
sumerio se denominaba "ka" y
en arcadio "ikaru",
estuvo siempre presente en la vida de sumerios, asirios y
babilonios, y de ello es testimonio su abundante literatura.





De
acuerdo con los registros hallados, hace mas de 5000 años, estos
pueblos dominaban los procesos productivos de más o menos 20
tipos diferentes de cervezas,
el
nombre genérico de la cerveza era
"Kas"
=
 "s'ikaru"
palabra
que equivalía también, al sinónimo de
"bebida
embriagante".

La
principal de estas variedades,
daba origen a una bebida conocida como
"sikaru",
la cual era utilizada para alimentar a los enfermos

y honrar
a los dioses.






Hay
numerosos escritos
dedicados
precisamente a la cerveza, se pueden contabilizar mas  de un
centenar de textos relacionados, con distintos tipos de cerveza y
los ingredientes que se empleaban para elaborarlas.


Este
amplio vocabulario, que se remonta al III
milenio antes de Cristo
, revela la existencia de una larga
y compleja tradición, en la técnica de elaboración de la
cerveza en la Antigua Mesopotamía.





Sobre el proceso
que conducía a su elaboración, tenemos noticias de diversos
tipos, los más importantes se encuentran, por un lado, en unos
pequeños textos administrativos, conocidos como los "Textos
de Grisú"
, que serían recetas de la era pre
"Sargon", y en los
que se registraban los ingredientes entregados a los cerveceros,
para que éstos procedieran a su fabricación.





"Sargon"
en acadio
"Sharrum-kin",
"el
legítimo rey
" o "el verdadero
rey
") (2334
antes de Cristo al 2279 antes de Cristo
), su
imperio abarcó la región de los ríos Tigris y Eufrates, y parte
de la actual Armenia, Irán, Irak y Turquía, su capital fue
Akkad, también conocida como Agade y su dinastía gobernó por
mas de 150 años.

Su hija
fue "Enheduanna" la
Suma Sacerdotisa del Templo de la Diosa de la Luna, autora de los
primeros himnos acadios en honor a la cerveza, la cual era una
reconocida "salzikrum",
(lesbiana) la traducción del acadio es: especie de
"mujer hombre".





"Enheduanna"
vivió
rodeada de sus sirvientas y esclavas, en un templo cercano a lo
que hoy es el Golfo Pérsico y recientes excavaciones demuestran
que se trataba de una comunidad dedicada a actividades como la
panadería, carnicería y elaboración de cerveza.





Éstas y otras
tablillas de carácter administrativo, que arrojan datos muy
precisos sobre los ingredientes y las proporciones empleadas, se
complementan bastante bien con las informaciones contenidas en los
textos literarios.


Entre
estos últimos destaca, por encima de todos, el
'Himno a Ninkasi', la
diosa sumeria de la cerveza, en el cual se describen las distintas
fases de la elaboración de la cerveza.





La
cerveza
también
fue, la bebida por excelencia en comidas y
reuniones sociales, hasta el punto que en sumerio, a la palabra
"banquete"
se le decia
"kas-dé-a",
que literalmente significa
"escanciado
de cerveza"
, o "lleno
de cerveza".

Escanciar la
cerveza es todo un arte, lo cual consiste en dejar caer el líquido
desde el barril, tinaja o jarra al vaso de forma brusca y desde
una cierta altura, al arrojar la cerveza, la misma cae con líquido
y espuma, liberando además el gas carbónico endógeno que
contiene y se mezcla con el oxígeno del aire, creando la espuma
correcta, de esta forma, se reafirman sus cualidades
organolépticas.





El
sofisticado sistema de irrigación por canales, les permitió a
los sumerios el cultivo de cebada en gran escala y en la Antigua
Mesopotamía la cerveza de dicho cereal era la bebida preferida.






Este
pueblo fue la civilización más antigua de la que se tengan
registros, además siendo responsable de diversas innovaciones
técnicas y culturales, entre ellas las bebidas alcohólicas.






Se calcula que
diariamente cada persona bebía dos litros por día, mientras que
a los sacerdotes y quienes trabajaban en los templos, se les
asignaban hasta seis litros diarios de cerveza, para su consumo
personal.



Desarrollaron
distintas variedades de cerveza y existen registros de mas de 20
de ellas, de las épocas previas a la aparición de la escritura,
no se tienen muchos antecedentes acerca del sentido que estos
pueblos le daban al consumo de bebidas alcohólicas y de que
manera lo hacían.

Historia del vino


Nota: Me he encontrado varios trabajos interesantísimos sobre el vino en el mundo. Este versa sobre el vino en el siempre sorprendente Egipto. En una próxima entrega hablaremos del vino romano.

Además de la cerveza, los egipcios también fabricaban vino. El vino no sólo se obtenía a partir de la vid, aunque llamamos vino de modo genérico a toda bebida fermentada procedente del prensado de diversas frutas. Los dátiles, los higos, las granadas, y por supuesto, las uvas eran las frutas preferidas para la obtención del vino.

Aunque el vino de dátiles no era tan común como la cerveza, era también una bebida de gran aceptación y aparece igualmente en las listas de ofrendas representadas en numerosas tumbas.

El vino de dátiles probablemente se hacía remojando los frutos en agua, y luego prensándolo todo. El líquido recogido se ponía en vasijas y se dejaba fermentar naturalmente. Hoy en día aún se produce un vino de dátil en Egipto, aunque no se consume hasta que se destila en un licor llamado aragi. Los antiguos egipcios desconocieron la técnica de la destilación, por lo que no fabricaron ningún tipo de licor.

En el mundo antiguo, los vinos egipcios eran famosos. Distinguían seis clases de vino, el blanco, el negro, el rojo y el del norte. El vino del norte podía ser Mareótico, Sebenítico y Teniótico Los viñedos estaban en el Delta y en los oasis, especialmente en El Fayum, aunque Dakhla y Bahariya eran también famosos por su producción de vinos. En casi todos los huertos privados también había al menos unas pocas cepas alineadas y que daban hermosos racimos de uvas. Hubo un viñedo especialmente famoso en los dominios del Templo de Amón en Tebas llamado Ka-n-Kemet (el espíritu de Egipto) que producía vino dulce.

El jeroglífico del lagar, así como las ofrendas de vino están presentes en las tumbas egipcias desde la primera dinastía en adelante.

El vino también tuvo un papel importante en la literatura, ya que era un tema común en la poesía amorosa -donde el amado actuaba como el vino, dejando al amante ebrio e insensible.

Oír tu voz, para mi, es como el vino dulce
Yo vivo de oírla
Cada mirada sobre mí
Es para mi más que la bebida o la comida

También en los textos sapienciales se hace alusión al vino. Estos textos eran como manuales de conducta para los antiguos egipcios, y en ellos se condenaba la autoindulgencia y se advertía de los peligros de la embriaguez.

En un texto del Período Tardío que da consejos a un joven se dice:

“Tu borrachera de ayer no apagará tu sed de hoy”

En los banquetes se servía vino tanto a hombres como a mujeres, y no estaba mal visto que las mujeres bebieran en público, e incluso no daban mayor importancia a las indisposiciones que causaba la ingestión excesiva de bebidas alcohólicas. De hecho, en una tumba tebana del Reino Nuevo se describen claramente los desgraciados resultados que el vino produce en algunos invitados a banquetes.

La fabricación del vino está representada en las paredes de muchas tumbas, principalmente del Reino Nuevo, y podemos reconstruirla del siguiente modo: Las uvas se cultivaban en viñedos, así como en los huertos de las casas. Una vez vendimiadas se ponían en unas grandes tinajas de madera o piedra que se cubrían con una especie de andamiaje del que colgaban cuerdas. Los trabajadores entonces las pisaban agarrándose a las cuerdas para mantener el equilibrio. El líquido que salía de las uvas pisadas se recogía en grandes recipientes.

El residuo de pieles (hollejo) se metía dentro de una tela que se retorcía con ayuda de unas varas para hacer más fuerza hasta extraer la última gota del jugo restante. Este método de escurrir todo el zumo de las uvas se practicaba aún en Egipto en el siglo XIX, y fue recogido por algunos de los estudiosos que acompañaron a Napoleón en su expedición.

El mosto se colocaba en vasijas destapadas y se dejaba fermentar naturalmente por medio de las levaduras presentes en las pieles de la uva. Después de esta fermentación preliminar, el líquido se trasegaba a otras vasijas, o bien se sellaban las anteriores, por medio de un tapón en el que se dejaba un agujero para dejar escapar los gases de la segunda fermentación. Una vez que ésta se había completado, los agujeros se tapaban y el tapón se recubría de arcilla. Algunas ánforas de vino se etiquetaban con el nombre del dueño del viñedo, el viñedo de origen y la fecha de producción. A veces, las “etiquetas” indicaban que el vino allí contenido era bueno, muy bueno o muy, muy bueno. Presumiblemente estas designaciones dependían del tipo de uvas y el viñedo de donde procedían. La fecha de producción era muy importante, ya que los vinos egipcios no duraban mucho tiempo, y debían consumirse en el plazo de un año, si no querían que se convirtieran en vinagre.

En la época grecorromana y copta, la fecha no era ya tan importante, ya que las vasijas estaban impermeabilizadas por dentro con una capa de resina o pez. Al no penetrar el aire dentro del recipiente, el vino no se oxidaba y duraba más tiempo. Esta práctica era desconocida en tiempos faraónicos.

También producían vino de palma, a partir de la savia de las palmeras datileras. La savia se obtenía haciendo una incisión en lo alto del tronco de la palmera, por debajo de las ramas. Luego se recolectaba la savia que salía por los cortes. Este mismo vino aún se produce en el oasis de Siwa, donde lo llaman lagbi. El vino de palma era uno de los líquidos utilizados para lavar los cadáveres en el proceso de momificación.

Otros vinos que se producían en época dinástica eran el de higos y el de granada, aunque hay controversia acerca de si la palabra egipcia (antigua) shedeh significaba vino de granada o jugo de granada. Ciertamente era posible fabricar tanto zumo como vino de granada y de higo, ya que ambas frutas eran muy comunes en época faraónica.

En la mitología encontramos referencias a este tipo de vino en la leyenda de la diosa-leona Sejmet. En esta leyenda se cuenta como Ra la envió para castigar a los rebeldes. Pero ella ya había probado la sangre y para conseguirla fue matando a todos los mortales en su camino. Entonces Ra se dio cuenta de su error y mandó a unos cuantos dioses “pacificadores” que la alcanzaron camino de Nubia. Como la diosa estaba dormida, prepararon un brebaje alcohólico rojo (posiblemente shedeh) y lo esparcieron por allí. Cuando la diosa-leona despertó bebió de la bebida alcohólica y se embriagó. Esta embriaguez aplacó su sed de sangre y le dulcificó el carácter, convirtiéndola en la diosa-gata Bastet o la propia Hathor

En los banquetes, las sirvientes se encargaban de que las copas de los invitados nunca estuvieran vacías. En estas grandes ocasiones la bebida era el vino, ya que la cerveza se consideraba una bebida más ordinaria.

No es muy frecuente encontrar utensilios de cocina en los yacimientos, debido a que éstos estaban hechos en su mayoría de barro y, lógicamente, no aguantaron el paso del tiempo. Aún así, sí que han llegado a nosotros gran cantidad de vasijas en las que se guardó vino en la antigüedad. Estas vasijas tienen forma de ánfora, con base cónica y dos asas. Las paredes de estos recipientes eran muy gruesos. Debido a este grosor han llegado a nuestros días y han podido reconstruirse para ser exhibidas en los museos. El Museo Petrie de Londres alberga una buena colección de utensilios de cocina.

En cuanto a los vasos utilizados, diremos que eran más bien tazas, o copas bajas. Estaban hechos de piedra, o de hueso. En los ajuares funerarios de personajes de clase alta, se encontraron copas de alabastro, oro y plata, aunque no sabemos a ciencia cierta si estas copas de metales preciosos se utilizaron para beber de modo cotidiano.

Como hemos visto, las bebidas esenciales de los antiguos egipcios, además del agua del río, eran la cerveza y el vino. No obstante, la cerveza ganaba en popularidad al vino, ya que las clases bajas no tenían demasiado acceso al vino, al menos al vino de vid, tal como lo entendemos hoy en día. Para obtener vino de vid era imprescindible poseer viñedos, y esto no estaba al alcance de las clases plebeyas. En cambio todo el mundo tenía acceso a los cereales de los que se obtenía la cerveza, y esto hacía que fuera la bebida más generalizada.

Como ya hemos dicho, los egipcios desconocieron la técnica de la destilación, por lo que, a pesar de contar con muchas frutas que podrían haber destilado en licores, no se conoce ningún licor de alta graduación alcohólica en el antiguo Egipto.

También puede considerarse una bebida generalizada la leche, aunque en realidad no fuera de uso tan común como lo es en nuestros días. Generalmente la bebían los niños lactantes. La leche era también utilizada para fabricar queso, y una especie de mantequilla, así como para dejar que se agriase y conseguir algo parecido a nuestro yogur. Pero de todo esto hablaremos en el próximo capitulo dedicado a lo que comían los egipcios en la antigüedad.

viernes, 7 de mayo de 2010

Café frío en el Festival


 El Ministerio de Cultura celebrará en el mes de junio el Festival Nacional de Teatro. Evento que era demandado, soñado y pretendido por la clase teatral dominicana desde que tengo uso de razón. 

Lo más cercano a esto que recordamos es aquel evento de Teatro Experimental que pluralmente celebraba, hace un montón de años, la UCAMAIMA, bajo la dirección de Myrna Guerrero. El último fue realizado en 1979 y contó con la participación de los mejores grupos teatrales de la época (Gratey, Gayumba, el TAE; entre otros). 

En el mismo participamos con la pieza teatral de Albert Camus "Los Justos" y dictamos una polémica conferencia titulada "Teatro Profesional Dominicano"; la que hemos podido rescatar gracias al colega Teo Terrero (que pretende ser el semiteo). La publicaremos en una próxima entrega.

El Festival Nacional de Teatro ha sido acertadamente dedicado a los actores y directores teatrales Rafael Villalona y Danilo Taveras. 

No obstante nos atrevemos a solicitar que los grupos teatrales que participaremos hagamos un reconocimiento especial a la artista y crítica de arte Myrna Guerrero, y a la misma UCAMAIMA, por el decisivo repaldo que durante muchos años ofrecieron al teatro criollo.

También las Temporadas del Teatro Nacional, auspiciada por CODETEL y luego por la Shell, fueron precursoras del gran evento teatral que se apróxima.

Hace dos años el Ministerio de Cultura realizó una temporada especial de teatro que indubiblemente sirvió como antesala al Festival que hoy comentamos y que entusiastamente conduce la actriz Karina Noble.

No tenemos dudas de que este evento constituye un respaldo importante al Teatro Dominicano. No encontramos mejor forma de hacerlo en estos momentos que no fuese a través de un Festival como el que nos ocupa. Muchos hemos reclamado mayores aportes de parte del Estado para nuestras actividades artísticas profesionales. La dificultad que se presenta siempre es: ¿Cómo hacerlo sin particularizar o privilegiar determinadas agrupaciones teatrales? El Festival Nacional de Teatro resuelve, en pàrte, el asunto porque su radio es amplio y beneficiará también a los espectadores dominicanos.

Sé que algunos cuestionarán la idea. Están en su derecho. Nosotros la aplaudimos sin reservas, esperando que se institucionalice para que logre la perfección que sólo se consigue con el tiempo de ejercicio.

Participaremos, desde luego, en el Festival Nacional de Teatro. Lo haremos con "Un café frío en la calle El Conde", cuya sinopsis detallamos a continuación:

Alicia es reportera de noticias de un importante canal de televisión local. José Alberto es cajero de un banco. Colasa vende café en la calle El Conde. Alcibíades es diputado por Bonao. Los tres primeros se encuentran en una esquina de la calle El Conde. Alicia, falta de noticias, convierte a José Alberto en una de estas, pero en forma nada agradable. Aunque las situaciones son francamente risibles éste último es convertido por el medio de comunicación en un “terrorista” peligroso. Alcibíades interviene aparentemente para resolver el asunto; pero lo que realmente intenta es hacerse publicidad con fines electorales. Entre todos manipulan los hechos de tal forma que complican peligrosamente la vida de José Alberto; quien finalmente, desesperado por las implicaciones, decide vengarse. ¡Y de qué forma!

Los cuatro actores que estarán en escena son Johnnie Mercedes, Yorya Lina Castillo, Clara Lozano y Raeldo López. Los personajes que dentro de la pieza aparecerán constamentente en televisión (El Señor Boca, El Gerente, La Esposa, La Madre, El Mayor Pérez Cruz y El Presidente de los Diputados) serán interpretados gentilmente (eso quiere decir gratis) por figuras de nuestro teatro.

Giamilka Román será Asistente de Dirección, Fiora Cruz Carretero dirigirá las escenas filmadas, Nivangio Zurc tendrá a cargo Escenografía y Banda Sonora y Ángel de la Rosa realizará las fotografías.


¡Qué viva millones de veces más el gran Teatro Dominicano!




viernes, 16 de abril de 2010

¡Muere Arturo Rodríguez Fernández!


El crítico de cine, cuentista y dramaturgo Arturo Rodríguez Fernández murió esta mañana por causas aún desconocidas, según hemos leído en las ediciones digitales de Panorama Diario y El Nacional.  

Rodríguez Fernández acostumbraba desayunar con su madre y fue echado de menos esta mañana por ésta al ver que no llegaba.

Su madre envió a una hermana al apartamento de Arturo en una torre de la avenida Anacaona, al llamar  y notar que no respondía buscó ayuda para forzar la puerta, encontrando a su hermano sin vida en la cama.

Hasta el momento se desconocen las causas de la muerte, aunque se presume que murió de in infarto ya que padecía del corazón.  Hace poco le había dado dengue hemorrágico que dejó secuela serias en su organismo.

Hasta el momento de su muerte era director la Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo. 

Al momento de escribir con dolor está crónica estaban haciendo la autopsia al cadáver para precisar la causa de la muerte.

El cine dominicano pierde a uno de sus más grandes promotores. Pasión Cultural envía sentidas condolencia a sus familiares y clama por... ¡Paz a sus restos!