viernes, 8 de julio de 2011

El Gabo, Fuentes, Styron y Clinton.

Nota al margen: Hace algunos años leí en el periódico Hoy este artículo ( creo que el mismo día si mal no recuerdo publiqué otro mío) que mi amigo y cineasta Juan Basanta me acaba de enviar sólo para volver a disfrutarlo.
Conversaba con Basanta sobre el tópico y ambos estuvimos de acuerdo de que el valor sociocultural de este artículo de García Marquez estaba vivo y debía La Pasión Cultural re-publicarlo a su estilo. Lo hacemos con vivo placer.
¡Qué bien suelen escribir los genios de la Literatura.
El amante inconcluso
Gabriel García Márquez 


El Gabo y Clintom
Lo primero que llama la atención de William Jefferson Clinton es su estatura. Lo segundo es un poder de seducción que infunde desde el primer saludo una confianza de viejo conocido. Lo tercero es el fulgor de su inteligencia, que permite hablarle de cualquier asunto, por espinoso que sea, siempre que se le sepa plantear. Sin embargo, alguien que no lo quiere me previno: "Lo peligroso de esas virtudes es que Clinton las usa para que crean que nada le interesa tanto como lo que uno le dice". Lo conocí en una cena que el escritor William Styron ofreció en su casa veraniega de Martha's Vineyard en agosto de 1995. Clinton había dicho en la primera campaña presidencial que su libro favorito era Cien años de Soledad. 

Bill Clinton y su gato
Yo dije y se publicó en su momento que aquella frase me parecía una simple carnada para el electorado latino. Él no lo pasó por alto: lo primero que me dijo después de saludarme en Martha's Vineyard fue que su declaración había sido sincera. Carlos Fuentes y yo tenemos razones para pensar que aquella noche vivimos un buen capítulo de nuestras memorias. Clinton nos desarmó desde el principio con el interés, el respeto y el sentido del humor con que trató cada una de nuestras palabras como si fueran oro en polvo. Su talante correspondía a su aspecto. Tenía el cabello cortado como un cepillo, la piel curtida y la salud casi insolente de un marinero en tierra, y llevaba una sudadera pueril con un crucigrama estampado en el pecho. Era, a sus cuarenta y nueve años, un sobreviviente glorioso de la generación del 68, que había fumado marihuana, cantaba de memoria a los Beatles y protestaba en las calles contra la guerra de Vietnam.

Carlos Fuentes
La cena empezó a las ocho y terminó a la media- noche, con unos catorce invitados a la mesa, pero la conversación se redujo poco a poco a una suerte de torneo literario entre el Presidente y los tres escritores. El primer tema fue la inminente reunión de la Cumbre de las Américas. Clinton quería que fuera en Miami, como lo fue en realidad. Carlos Fuentes pensaba que Nueva Orleáns o Los Ángeles tenían más créditos históricos, y él y yo los defendimos a fondo, hasta que se vio claro que el Presidente no cambiaría de idea porque contaba con Miami para la reelección. "Olvídese de los votos, señor Presidente", le dijo Carlos Fuentes. "Pierda la Florida y gánese la historia". La frase marcó el tono. Cuando hablamos del narcotráfico el Presidente oyó mi opinión con oídos benévolos: "Los treinta millones de drogadictos de los Estados Unidos demuestran que las mafias norteamericanas son mucho más poderosas que las de Colombia y mucho más corruptas sus autoridades". 

Fidel Castro y García Marquez
Cuando le hablé de las relaciones con Cuba pareció aun más receptivo: "Si Fidel y usted pudieran sentarse a discutir cara a cara no quedaría ningún problema pendiente". Cuando hicimos un repaso espectral de América Latina supimos que su interés era mucho mayor de lo que suponíamos pero le faltaban datos esenciales. Cuando la charla amenazó con volverse demasiado formal le preguntamos por su película favorita y contestó que era High Noon, de Fred Zinnemann, a quien había condecorado días antes en Londres. Cuando le preguntamos qué estaba leyendo lanzó un suspiro de alivio y mencionó un libro sobre las guerras económicas del futuro, cuyo título y autor no reconocí. "Mejor lea el Quijote", le dije. "Ahí está todo". La verdad es que ese libro único no se lee tanto como se dice, pero muy pocos admiten que no lo han leído. Clinton demostró con dos o tres frases que lo conocía muy bien. Entusiasmado, nos preguntó por nuestros libros preferidos. Styron le contestó que el suyo era Huckleberry Finn de Mark Twain. Yo hubiera escogido Edipo Rey de Sófocles, que es mi libro de cabecera desde los veinte años, pero preferí El Conde de Montecristo, sólo por razones técnicas que me costó mucho explicar. Clinton dijo que el suyo eran las Meditaciones de Marco Aurelio, y Carlos Fuentes no vaciló por Absalón Absalón, sin duda alguna la novela estelar de William Faulkner, aunque otros preferimos Luz de agosto por gustos personales. Clinton, como homenaje a Faulkner, se puso entonces de pie y con largas zancadas alrededor de la mesa recitó de memoria el monólogo de Benji, que son las páginas más asombrosas pero también las más herméticas de El Sonido y la Furia. Faulkner nos llevó a preguntarnos una vez más sobre las afinidades entre los escritores del Caribe y la pléyade de grandes novelistas del Sur de los Estados Unidos. Nos parecieron más que lógicas, si tomábamos en cuenta que el Caribe no es en realidad un área geográfica, circunscrita al mar, sino un espacio histórico y cultural mucho más vasto, que abarca desde el norte del Brasil hasta la cuenca del Mississipi. Mark Twain, William Faulkner, John Steinbeck, y tantos otros, serían entonces tan caribes por derecho propio como Jorge Amado y Derek WalcottClinton -nacido y formado en la sureña Arkansas- celebró la ocurrencia y proclamó con alegría su propia filiación caribe. 

Clinton y Hilary
Entonces iban a ser las doce de la noche, y tuvo que interrumpir la charla para contestar una llamada urgente de Gerry Adams, a quien autorizó desde aquel momento para recaudar fondos y hacer campaña en los Estados Unidos a favor de la paz en Irlanda del Norte. Este debió de ser el final histórico para una noche inolvidable, pero Carlos Fuentes lo llevó más lejos cuando le preguntó al Presidente a quiénes consideraba sus enemigos. La respuesta fue inmediata y brutal: "Mi único enemigo es el fundamentalismo religioso de derecha". Dicho esto concluyó la cena. Las otras veces que lo vi, en privado o en público, me dejó la misma impresión que la primera: Bill Clinton era todo lo contrario de la idea que los latinoamericanos tenemos sobre los presidentes de los Estados Unidos. 

Clinton el músico
Ahora bien: ¿sería justo que este raro ejemplar de la especie humana tuviera que malversar su destino histórico sólo porque no encontró un rincón seguro donde hacer el amor? Pues ese es el caso: el hombre con más poder sobre la tierra no ha logrado consumar sus ardores secretos por el estorbo invisible de un servicio de seguridad que sirve mejor para impedir que para proteger. No hay cortinas en las ventanas de la Oficina Oval ni un cerrojo de caridad en el baño reservado a las obras mayores del Presidente. El florero que se ve a sus espaldas en las fotografías de su escritorio ha sido denunciado por la prensa como un escondite de micrófonos para consagrar en documentos de Estado los misterios de las audiencias. Más triste, sin embargo, es que el Presidente sólo quiso hacer algo que el común de los hombres ha hecho a escondidas de sus mujeres desde el principio del mundo, y la estolidez puritana no sólo impidió que lo hiciera sino que le negó hasta el derecho de negarlo.

Mónica y Bill sin el cigarro
La literatura de ficción la inventó Jonás cuando convenció a su mujer de que había vuelto a casa con tres días de retraso porque se lo había tragado una ballena. Amparado en esa argucia atávica, Clinton negó ante la justicia que hubiera tenido alguna relación sexual con Mónica Lewinsky, y lo negó con la cabeza en alto, como todo infiel que se respete. A fin de cuentas, su drama personal es un asunto doméstico entre él y Hillary, y ésta lo ha respaldado ante el mundo con una dignidad homérica. Perfecto: una cosa es mentir para engañar y otra bien distinta es ocultar verdades para preservar esa instancia mítica del ser humano que es su vida privada. Con todo derecho: nadie está obligado a declarar contra sí mismo. De haber persistido en la negativa inicial, a Clinton lo habrían procesado de todos modos -pues de eso se trataba- pero es mucho más digno ser perjuro en defensa del fuero interno que ser absuelto contra el amor. 

La picardía del Gabo
Por desgracia, con la misma determinación con que negó la culpa la admitió más tarde, y siguió admitiéndola por todos los medios impresos, visuales y hablados hasta la humillación. Error mortal de un amante inconcluso cuya vida secreta no pasará a la historia por haber hecho mal el amor sino por haberlo vuelto todavía menos eterno de lo que suele ser. Llegó hasta el escarnio de someterse al sexo oral mientras hablaba por teléfono con un senador. Se suplantó a sí mismo con un cigarro frígido. Apeló a toda clase de artificios elusivos para burlar a natura, pero cuanto más lo intentaba más motivos contra él encontraban sus inquisidores, pues el puritanismo es un vicio insaciable que se alimenta de su propia mierda. Ha sido una vasta y siniestra confabulación de fanáticos para la destrucción personal de un adversario político cuya grandeza no podían soportar. Y el método fue la utilización criminal de la justicia por un fiscal fundamentalista llamado Kenneth Starr, cuyos interrogatorios encarnizados y salaces parecían excitarlos hasta el orgasmo.

Los Clinton y los Pastrana en la Casa Blanca
El Bill Clinton que encontramos hace cuatro meses en la cena de gala que ofreció al presidente Andrés Pastrana en la Casa Blanca, era un hombre distinto. Ya no era el universitario desprejuiciado de Martha's Vineyard, sino un convicto enflaquecido e incierto, que no lograba disimular con una sonrisa profesional el mismo cansancio orgánico que destruye a los aviones: la fatiga del metal. Días antes, en una cena de periodistas con la señora Katharine Graham, la dama de oro del Washington Post, alguien había dicho que a juzgar por el juicio de Clinton los Estados Unidos seguían siendo el país de Nathaniel Hawthorne. Aquella noche en la Casa Blanca lo entendí en carne viva. Se referían al gran novelista norteamericano del siglo anterior, que denunció en su obra los horrores del fundamentalismo en la Nueva Inglaterra, donde quemaron vivas a las brujas de Salem. Su novela capital, La Letra Escarlata, es el drama de Hester Pryme, una joven casada que tuvo un hijo secreto de un hombre que no era el suyo. 

Tony Morrison, Nobel de Literatura.
Un Kenneth Starr de la época le impuso el castigo de llevar de por vida una camisa de penitente con la letra A del código puritano con el color y el olor de la sangre. Un agente del orden la seguía a todas partes con un tambor batiente para que los transeúntes se apartaran a su paso. El desenlace, por cierto, podría quitarle el sueño al fiscal Starr, pues el padre clandestino de la hija de Pryme resultó ser el ministro del culto que la martirizó hasta la muerte. La técnica y la moral del procedimiento fueron en esencia las mismas. Cuando los enemigos de Clinton no encontraron méritos para juzgarlo por lo que querían, lo acosaron con interrogatorios minados hasta que lo pillaron por aquí y por allá en trampas secundarias. Entonces lo forzaron a acusarse en público a sí mismo, y a arrepentirse incluso de lo que no había hecho, en vivo y en directo, a través de una tecnología de la información universal que no es más que la versión trimilenaria de los tambores persecutorios de Hester Pryme. Por las preguntas del fiscal, capciosas y concupiscentes, hasta los niños de pecho se enteraron de las mentiras que sus padres les contaban para que no supieran cómo los habían hecho. Vencido por la fatiga del metal, Clinton llegó hasta la locura imperdonable de castigar a sangre y fuego a un enemigo inventado a cinco mil trescientas noventa y siete millas náuticas de la Casa Blanca, sólo para desviar la atención de su desgracia personal. Tony Morrison, premio Nobel de Literatura y gran escritora de este siglo agonizante, lo resumió con una plumada genial: "Lo trataron como a un presidente negro".

miércoles, 6 de julio de 2011

La elegante Pintura de Paniagua

La pintura de mi amigo Octavio Paniagua es elegante, delicada, de trazos suaves aunque firmes. Su técnica es depurada. Sus creaciones plásticas han logrado tal perfección que se podría hablar de ellas como gramáticas visuales. En las paredes de mi casa tengo tres de sus aguadas que son el asombro de quienes me visitan y el deleite de mi espíritu, que algunas veces requiere por horas contemplarlas. 
He querido compartir el trascendente arte de este notable pintor dominicano y no ser tan egoísta como para dejarlo simplemente en mis paredes.






martes, 5 de julio de 2011

Una cultura urbana que se anida


Una cultura urbana que se anida
La Pasión Cultural
Carlos Andujar

Nota al margen: Ayer teníamos montado este trabajo de mi admirado y respetado amigo y brillante intelectual Carlos Andújar. Empero, cuando estábamos listos para dar la orden a uno de mis dedos que pinchara en el botón de publicar, nos llegó un artículo sobre el condotado investigador de la autoría del no menos brillante historiador cubano José Abreu Cardet. Le dimos paso, primero, a las muy justas poderaciones que hacía hacía Abreu Cardet sobre el sociólogo y antropólogo cultural Carlos Andújar. Hoy publicamos el artículo de Carlos, que es una muestra palpable de toda su cultura y su sapiencia.
Las transformaciones sociales que vive la sociedad dominicana en todos los aspectos de la dimensión social y cultural es notable en las modalidades y estilos de vida que acompaña a la ciudad de Santo Domingo y la ciudad de Santiago, que siguen siendo las de mayor impacto social y cultural del país.

No solo los graffittes son un símbolo urbano presentes en la ciudad de Santo Domingo y Santiago, sino también los desplazamientos en las convocatorias y encuentros sociales que cada fin de semana y hasta los días comunes de la semana, es posible observar en los Centros y Plazas Comerciales cada vez mas concurridas y visitas por distintos públicos, dominantemente jóvenes.

La música y formas de diversión expresan otras experiencias, otras visiones y otros gustos. Lógicamente que hay en todo esto también una impronta social y de clase evidente y que refleja precisamente estos procesos de exclusión pero igualmente cercanos a esta nueva cultura urbana que domina la sociedad actual.

Posiblemente convocados por el celular, estos jóvenes han ido ganando espacio social y la ciudad se va definiendo a partir de sus intereses comunes y generacionales.

La ciudad lleva un ritmo metamórfico que a veces asusta, en su paisaje urbanística, arquitectónico, y de socialización. No es preocupante sin embargo, que este avasallante e improbable detenimiento de cambios, no sugiere en nosotros temores. Cada generación es hija de sus utopías y expectativas y le impregna a la sociedad, sus estilos, grupos y mundo cultural, su manera de asimilación del referente histórico, social, cultural de su contemporaneidad, a veces lo que se divorcian, son las viejas generaciones en la forma en que estos son, no solo interpretados sino, y sobre todo, explicados.

La visión de que estos jóvenes no tenían sueño, se opuso en la ocasión de la demostrabilidad militante y desde la ciudad de Santo Domingo y Santiago, se levantó un movimiento social urbano, de reafirmación de una pertenencia alrededor de los que muchos han llamado la ola amarilla (Coalición Digna, 4 % a la educación, rechazo a la cementera en los Haitises, y otros movimientos jóvenes como Toy Jarto, La Multitud, etc.), capaz de frenar la razón de Estado.

Desde las ciudades se experimentan alteraciones del patrón de vida y al mismo tiempo nos indica un dominio eminentemente urbano de las ciudades, que nos obliga a pensarla como laboratorio de los desafíos del porvenir.

Concentrando la mitad de la población del país, Santo Domingo y Santiago, son espacios de vida que marchan a pesar de las amenazas sociales, de los traspiés de la política, del atraso social de una vida urbana moderna, de espacios públicos limitados y riesgos. Ciudades cargadas de un surrealismo caribeno pero profusamente reafirmada en su historicidad romántica y de su tradicionalidad mimética.

La ciudad de Santo Domingo, mas que Santiago, se compromete cada día a ser vida en su propia densidad, en su mismicidad poética desplazada por una cotidianidad e inmediatismo tercermundistas, que oculta sus secretos y nos convoca a descubrir sus encantos y vivirla, a contrapunto de la modernidad, en una postmodernidad cosmopolita y atemporal.-

lunes, 4 de julio de 2011

Carlos Andújar visto por Abreu Cardet


UN COLEGA AFORTUNADO Y LABORIOSO:   
CARLOS ANDÚJAR 
José Abreu Cardet
 

El sociólogo Carlos Andújar Persinal, recibió el  Premio Nacional de Ensayo Científico del Ministerio de Cultura de la República Dominicana 2011 por su libro “Encuentros y Desencuentros de la Cultura Dominicana.” Publicado por el  INTEC en el 2010. El premio es otorgado anualmente por un prestigioso jurado convocado por el referido ministerio a ensayos publicados en la República.

Carlos Andújar nació en Santo Domingo el  17 de julio de 1956. Andújar ha realizado estudios  de licenciatura en sociología en la Universidad Nanterre Paris X, Francia y en Estudios afrohispanoamericanos con las universidades Alcalá de Henares de España y Católica de Santo Domingo, además de estudios doctorales con la Universidad de Sevilla, España.
 
Se ha especializado en los estudios socio-históricos y antropológicos de la sociedad dominicana y el Caribe. Ha realizado varios estudios sobre  identidad cultural, religiosidad popular y africanía en el contexto dominicano.

En una breve entrevista con el prestigioso intelectual, éste resume sus tesis esenciales en que “La antropología como ciencia debe contribuir no solo al esclarecimiento de la tormentosa identidad cultural dominicana, sino también al mejoramiento  de las relaciones de vecindad con la República de Haití y acercar la lejanía con El Caribe y desafiar  los retos de la globalización.”

“Yo creo que se pueden mejorar esa relación con Haití con el estudio académico. Esto en mi criterio,  es el último discurso del diálogo para romper con los prejuicios y la distorsiones  entre los pueblos.”

Carlos está enfrascado en estos momentos en una investigación en San Juan de la Maguana sobre cultura popular, mesianismo y religiosidad popular, cocina y oralidad.

A más largo plazo piensa realizar una investigación sobre la modernidad dominicana entre 1900 y 2000.

Tiene también un compromiso editorial que es terminar la publicación del libro “Presencia negra en Santo Domingo” editado  en inglés por la Universidad de Michigan pero hasta ahora desconocido  en República Dominicana. Acaba de entregar su última obra Meditaciones sobre cultura. Laberintos de la dominicanidad, al Archivo General de la Nación, para los fines de su publicación.

Carlos trabaja como investigador de fuentes orales y encargado de divulgación del departamento de investigación del Archivo General de la Nación y es profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de Intec y de FLACSO.  Ha sido conferenciante en varios países: Puerto Rico, Cuba, Haití, Estados Unidos, Guadalupe, Martinica, México.

El premio para él: “es una reafirmación de mi condición de investigador y  un compromiso  para seguir adelante haciendo lo que siempre he hecho  sin esperar recompensa: investigar y escribir.” 

Carlos fudirector del Museo del  Hombre Dominicano, además de director del Instituto Dominicano de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en dos ocasiones y Coordinador de la Cátedra de Antropología de la misma institución académica. Articulista de periódicos nacionales y escritor prolífero.

Queremos concluir esta breve nota dejando a la disposición del lector el currículo del afortunado colega. Su extensa obra nos dice más que cualquier palabra:

Publicaciones

1.- Presencia Africana en el Caribe. Dra. Luz Maria Martínez Montiel, coordinadora. Consejo Nacional por la Cultura y las Artes. Ensayo: La presencia negra en Santo Domingo. Programa la Tercera Raíz. México 1995.
2.- La Presencia Negra en Santo Domingo. Un enfoque etnohistórico. Edición Universidad de Adultos. 1997. Segunda Edición 2004. Tercera Edición 2005 y octava en el 2011.
3.- Identidad cultural y religiosidad popular. Editora Cole. Santo Domingo, 1999. Segunda Edición 2004.
4.- De cultura y sociedad. Editora Manatí. Santo Domingo, 2001. Segunda Edición 2004. Tercera Edición 2005.
5.- Por el sendero de la palabra. Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y la Editora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. 2006.
6.- Encuentros y desencuentros de la cultura dominicana. Instituto Tecnológico de Santo Domingo. INTEC. 2010.
7.- Editor de la Revista Dominicana de Antropología del Instituto Dominicano de Investigaciones Antropológicas INDIA. Universidad Autónoma de Santo Domingo. Año XXX, Vol. XVII, Nos. 31-60. Enero 1986- diciembre 2000. Además, los números 65-67. 2005-2008.
8.- Editor de los libros de textos de Ciencias Sociales para la Educación Básica, Intermedia y Media. Editorial Santillana (más de 30  volúmenes). 1994-1998.
9.- Editor y responsable del equipo de Redacción del Boletín del Museo del Hombre Dominicano. Años XXVIII- XXXI Nos. 28- 29- 30- 31- 32- 33- 34- 35- 36 y 37. 2000-2004.
10.- Prólogo al libro Aportes de la cultura haitiana en la frontera dominicana. Estudio exploratorio, del antropólogo Bernardo Matías. Santo. Domingo. 2002.
11.- prólogo al libro Migración cultural del Caribe del Dr. Francisco Chapman, 2003
12.- Presentación  al libro de investigación   Arqueológica  de la Calle Arzobispo Merino #259 del arqueólogo Harold Olsen Bogaert y Francisco Coste. Museo del Hombre Dominicano. 2001.
13.- Prólogo al libro Los inmigrantes Norteamericanos  de Samaná de la Antropóloga  Soraya Aracena. Helvetas. Santo. Domingo. R. D. 2000.
14.- Prólogo al libro Las  fiestas del  carnaval en Sánchez Ramírez de Ricardo Hernández/ Felipe Orozco. República. Dominicana. 2000,
15.- Presentación de la obra El Calendario folklórico dominicano de los autores:
 Dagoberto  Tejada, José Castillo, José Rodríguez e Iván Domínguez en el 2000.
16.- Presentación de la obra Carnaval, cuaresma y fechas patrias del arqueólogo José Guerrero. Editora de Revistas. Santo. Domingo. 2003.
17.- Presentación del libro, Rebeldes y marginados. Ensayos Históricos de Carlos Esteban Deive. Colección del Banco Central de la República Dominicana. 2002.
18.-  Presentación del libro Los objetos de conchas de la Prehistoria de Santo. Domingo. del arqueólogo Elpidio Ortega.. Academia de Ciencias de la República. Dominicana. y Fundación Ortega Álvarez, Inc. Vol. VIII. Santo Domingo. República Dominicana. 2001.  
19.- Co-autor del libro de texto 4to grado de Sociales de la Secretaría de Estado de Educación. 1993.
20.- Coautor del libro El racismo en la República Dominicana. FLACSO- 2005. (Entrevista a profundidad). Presentación de un ensayo.
21.- Coautor del texto sobre Los cuadros de la religiosidad popular dominicana en coauspicio con el Centro Jesuita de Refugiados. 2004. (trascripción de un ciclo de intervenciones en un taller de varios días).
 22.- Prólogo al libro Macua de Heriberto Feraudy. Editora Manatí. Santo. Domingo. República Dominicana. 2002.
23.- Serie Papeles Ocasionales No. 12 . Museo del Hombre Dominicano. Ensayo El Comercio en la Sociedad Taina del Dr. Fernando Pérez Memen, Santo. Domingo.  2000. Editor responsable.
24.- Serie Papeles Ocasionales No. 13. Museo del Hombre Dominicano. Ensayo Cristóbal  Colón: antropología e Historia del encuentro de dos mundos. Varios autores. Santo Domingo. República Dominicana. 2000. Editor responsable.
25.- Prólogo al libro Apuntes sobre la negritud en la República Dominicana. de la antropóloga Soraya Aracena. Helvetas. Santo. Domingo. República Dominicana. 1999.
26.- Prólogo al libro Jardines de Luz- Cementerios Dominicanos de Maritza Álvarez. Editora Cole. Santo. Domingo. República Dominicana. 1999.  
27.- Coautoria. La religiosidad Popular Dominicana. Banco Popular Dominicano. 2010.
28.- Encuentros y desencuentros de la cultura dominicana. INTEC. 2010. Premio Nacional de Ensayo 2011. Ministerio de Cultura.
29.- Meditaciones sobre cultura. Laberintos de la  dominicanidad. Para ser aprobado por el Archivo General de la Nación. 
30.- Publicaciones en diferentes revistas especializadas nacionales e internacionales: Estudios Sociales, Unibe, Investigación para el Desarrollo (UASD), sociales (Academia de ciencias de la RD), Ciencia y Tecnología (INTEC), La Revista (Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe), Del Caribe (Casa del Caribe, Santiago de cuba), además de diferentes Suplementos culturales nacionales.

martes, 28 de junio de 2011

Para la lluvia y la nostalgia

Noches atrás Tony Raful, Johnny García y yo nos encontramos en lo que he llamado el Templo de la Gran Logia Bohemia (Léase Boga-Boga) No es extraño que lo hagamos. Como tampoco lo es que dediquemos la mayor parte del tiempo a hablar de Literatura, de Arte y a despachar asuntos del Amor. Transitamos frecuentemente entre Valéry, Paul Eluard, Octavio Paz, la Mistral, Borges, Neruda o Lorca. Rara vez, muy rara vez, hablamos de deporte o política. Por supuesto que de vez en cuando soltamos un chismecito por allá. 

La noche en cuestión no fue distinta. Aunque un elemento encantador la hizo especial. El gran poeta dominicano Tony Raful había escrito, dos horas antes, un poema hermosísimo, de antología, referencial como gusto en decir. Raful decidió leerlo aquella noche. García y yo nos quedamos maravillados con el nuevo poema de Raful y orgullosos de que él no fuera miserable y lo compartiera con nosotros. Además, sentimos que de alguna manera nos tocaba somo suele pasar con las grandes creaciones literarias. A este día de lluvias y nostalgias el poema de Tony le va como el rocío  a la mañana. He tomado «pretado» un cuadro de Miguel Schwiez ("Mujer desnuda") para graficar el poema en cuestión titulado: Dulcinea traspapelada en el sueño

¡Disfrútenlo, pasionarios y profanos.







lunes, 27 de junio de 2011

Lecciones y sugerencias después del Festival

Lecciones y sugerencias después del Festival



En la anterior entrega reseñamos leves fallas del Festival Internacional de Teatro a raíz de la nota que nos enviara Mónica Volonteri.

Hoy queremos hablar de algunas lecciones e ideas que surgen luego de clausurarse el Festival, formular algunas sugerencias para los venideros y dejar espacio abierto para recibir otras sugerencias de nuestros lectores.

—Se cayeron los cantos de sirenas que afirmaban que el Teatro Dominicano no tenía casi público.
—Definitivamente el Teatro con el cual el público mejor se conectó fue el nuestro.
—Hay que buscar una fórmula para traer programadores internacionales más comprometidos con nosotros. Tengo varias ideas en ese sentido. Me permito recordar que prácticamente sólo la gente del Teatro AVANTE han llevado grupos dominicanos a presentarse fuera. Una lástima que no fuesen invitados.
—Los teatreros dominicanos deben entender que los precios que están cobrando en temporadas normales son caros. Nuestros Festivales nos lo están indicando.
—No es necesario alterar nombres de obras, ni sus textos, para lograr el éxito. A parte de que esa actividad, sin permiso de los autores, es penada hasta con dos años de prisión. Lo estoy advirtiendo con tiempo.
—Para bajar los precios tenemos que ponernos de acuerdo actores, directores, productores y sector oficial. Una lástima que nunca ocurriera aquella pactada reunión del sector nuestro con el Ministro para ponernos de acuerdo. Recuerden que Manuel Chapuseaux hasta adelantó una propuesta de política de salas públicas.
—El Festival tiene que retomar el plan de contratar un director dominicano para realizar el gran montaje para la Sala Principal del Teatro Nacional. Esto debe hacerse por concurso y nunca puede ser sustituído por la puesta en escena que lleve la Compañía Nacional de Teatro. Son vainas diferentes.
—Tenemos que mejorar sustancialmente la publicidad y difusión de las compañías que concurren al Festival.
—La ejecución presupuestaria del Festival debe darse por lo menos tres meses antes del evento.
—El Festival es internacional. No sólo Hispanoamericano. Mientras más lo internacionalicemos más lo importatizamos, como gusta decir el actor Juan María Almonte.
—Mañana deben comenzar especializar fondos para pagar asesores direccionales para entrenar grupos teatrales de las provincias. Siendo nuestro Festival de profesionales es necesaria lograr cierto equilibrio de los grupos criollos participantes.
—El Festival debe volver a venderse en el mercado local como un buen producto cultural que es. Debería formarse una oficina de mercadeo para esto.
—Debe discutirse un estrategia para asegurar mayor participación en los foros, talleres y conferencias que completan el Festival. No podemos olvidar que muchos artistas dominicanos de la escena no pueden asistir a estos porque están ensayando o presentado sus diferentes propuestas escénicas.
Estas notas no persiguen convertirse en una fórmula. Son ideas sueltas que, para provocar algo, estamos lanzando. La intención es que ustedes se motiven y envíen las suyas, sin importar que contradigan o superen todas estas. 

En La Pasión Cultural nos cuidamos de no tocar temas políticos. Pero hay uno que va a incidir directamente sobre el Festival. Ocurre que estamos a la vuelta de las próximas elecciones. Todo parece indicar que el año que viene nuestra particular área de influencia volverá al Estado con nuevos bríos. De ser así es hora ya, sólo hablo aquí de los asuntos del Festival, de escuchar al sector diciéndonos qué les gustaría que ocurriera con su Festival de Teatro. No permitiremos, por un asuntos de ética, crítica alguna. Solamente publicaremos sus ideas y sugerencias para futuros Festivales

Si por casualidad no se cumplen los pronósticos de la influencia de poder que estoy vaticinando, sus sugerencias y las mías servirán de todos modos, porque habrá cambios en el gobierno cultural, es indudable. En uno u otro sentido. Por mi parte, mañana me daré una vuelta por la cede central del Ministerio de Cultura para ver si la actual decoración en cierto espacio es de mi grado, porque como también acostumbra a decir Juan María Almonte«como que huelo bastante a poder». Aunque Reynaldo Disla, del otro lado, estará diciendo lo mismo. 
Giovanny o Reynaldo ¿he ahí la cuestión?
 ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!



Justificada queja de Mónica Volonteri.

El Festival Internacional de Teatro fue un éxito de publico y artístico innegable. Pero en algunos aspectos formales  hubo algunas fallas que debemos señalar con deseos de que las superemos en los otros que vendrán. Una de las fallas fue la publicidad en términos generales. Prácticamente esta no existió. Cada grupo dominicano desarrolló una campaña por las Redes Sociales que contribuyó a la masiva asistencia de publicó que ocurrió. La misma oficina del Festival la difundió por las Redes Sociales, pero nada más. Recuerdo que el gran teatrero dominicano y amigo Carlos Castro, cuando publicamos el primer artículo sobre el Festival nos comentó que ya era hora de que algo así saliera porque el Festival no tenía ninguna publicidad. Los grupos que concurrimos no vamos ahí por la paga, puesto que esta no es notable. Vamos por la difusión que podemos conseguir. La difusión en los medios fue muy escasa. Hasta hay medios importantes que ni nos reseñaron. El mismo Iván García, a quien justamente se le dedicó el Festival Internacional de Teatro, se quejaba de la poca difunción que tuvo el evento. Recuerden que la gallina cacarea para que se sepa lo importante que es poner el huevo. No podemos dejar de consignar, para ser justo, que este Festival se hizo con muy escasos recursos económicos. Y cuando el dinero no se mueve...
En otro orden publicamos una nota-queja que nos remitiera la crítico y dramaturga Mónica Volonteri, con la que estamos también de acuerdo.


Durante el festival se entregaron unos volantes antes de las funciones que lo único que tenían era una sinopsis de las obras. Volantes en blanco y negro, impresos de por más baratos que no tuvieron la información adecuada porque nadie la puso, o sea fue un tema de decisión de quien manejó el tema de comunicación (la verdad ni idea quien fue). Clodomiro Moquete en la versión digital de Vetas lo destaca, no sólo por lo que se entregaba antes de cada función, sino incluso el tema de la información que se colgó en Internet. 

A mí de verdad que me resultó bastante desagradable, incluso me incomodé cuando me entregaron ese volante, con la pasión que me caracteriza dije cosas como que es una falta de respeto al público, primero porque lo tratan de estúpido, o sea le tienen que contar de qué va la obra, segundo porque lo siguen tratando de tarado porque no creen que pueda manejar información técnica y tercero le faltan el respeto a todas las personas que forman parte de un montaje. Señores, eso de darle los créditos a quien se los merece es el abc del respeto al creador, por Dios.. pero además es también una falta de respeto a los contribuyentes a todos nosotros que pagamos impuestos como desgraciados y si algo no somos es idiotas. Es hora de que nos dejen de tratar como tales. Cualquier evento cultural que organice el Estado, independientemente en manos de quien esté el gobierno, no es un regalo, no, es obligación del Estado brindarle a los ciudadanos educación, salud, cultura y seguridad, entre otras cosas. Por lo tanto, lo mínimo que debemos hacer es exigir que las cosas se hagan bien y ese volante que se entregó, se podría haber hecho bien por el mismo dinero, faltó respeto, sólo eso, respeto al público, que en última instancia somos los que pagamos los impuestos.  

                                                                                                                                          Mónica Volonteri

domingo, 26 de junio de 2011

Los trapitos de Amaurys, Judith y Josué

Trapitos al Sol no es una pieza de teatro. Son varias en una. No es el mejor texto teatral que he visto representar. No lo es. Aunque la idea de sus dramaturgias es muy interesante, novedosa y atrevida. Empero, como el texto (o los textos) nos delinean más un espectáculo escénico que una reflexión literaria, veamos la pieza en sus verdaderos contexto e intenciones.

Es un evento teatral. Un bien realizado espectáculo de factura comercial. Un original divertimento en el que Amaurys Pérez, estrenándose como director, se la luce. 

 
Jean Doat, conocido metteur en scéne, esteta y teórico teatral francés, escribió que «el teatro es una síntesis de Artes que exige un Arte de la síntesis». Trapitos al sol es una muestra fehaciente de lo aseverado por Doat

Mi amigo, y ahora colega, Amaurys Pérea logra, con aciertos creativos, poner en escena elementos de la danza, de la plástica, de la música, de la imagen, del canto y la oratoria para deleitarnos con una encantadora gramática visual, en la cual su propuesta teatral se torna independiente a las artes que él hace concurrir en el mismo espectáculo. El uso del vídeo de que hace gala, algo que no iba dejar de usar por ser una de sus pasiones, dimensiona la puesta en escena. La hace moderna y trascendente. Ayuda a los actores, únicos elementos imprescindibles para que exista teatro, a introducirnos en el escenario, al mismo tiempo que vence el limitado espacio teatral. Es imagen, es cine dentro del teatro, es fotografía; pero al mismo tiempo es escenografía. La de la pieza teatral es en este caso sencilla, pero justa y funcional.


Los únicos dos actores, Judith Rodríguez y Josué Guerrero, y los personajes que encarnan en los diferentes cuadros, al utilizar los elementos fundamentales de la escenografía (ropas tendidas en la escena) la van destruyendo en el devenir de la pieza para luego volver a reconstruirla en el ritual final, creando de este modo un ritmo visual adicional al que nos propondrán los dos intérpretes.

Bueno, sin ser brillante, es el manejo de las luces y genial la banda sonora. Adecuado y pensado es el vestuario.
En el primer cuadro ambos desmitifican los personajes frente a los espectadores y descubren la magia teatral. Me asusto un poco por el riesgo que esto entraña. Aún así entretienen al público con el buen nivel  actoral logrado. Ambos interpretan bien sus roles. Josué, en algunos momentos, parecía tener problemas con la proyección del personaje. Todavía puede imprimirle un poco más de fuerza escénica. Judith, deshinibida, se la luce en este primer cuadro. La incorporación de las canciones da una adicional nota divertida a la escena.

El segundo cuadro es de
Judith. En él la joven actriz saca a flote el dramatismo. En él está como pez en el agua. Divina en su destape.
En el siguiente, de relaciones en conflicto, machismo y hembrismo, ninguno pudo estar mejor. Aconsejo a Amaurys ensayar un poco más con los actores  el asunto de las agresiones físicas. Desde el punto de vista de la dramaturgia este cuadro es el mejor construido. Al serlo los personajes permiten a los dos actores lucir todas sus garras sobre el escenario.

En el cuadro del gay —¡no iba a faltar!—
Josué logra impactarnos con algo diferente. Ciertamente es la misma “loca” harto llevada a escena por el teatro comercial. Pero entre Amaurys y Josué se las ingenian para que el divertimento y la caracterización del personaje se alejen del clisé.
Finalmente Josué y Judith se vuelven a encontrar en el escenario. Lo hacen mientras esperan un tren. La imagen proyectada en la pantalla crea la atmósfera perfecta para la escena. Igual  ocurre con los dos actores en ropa interior. El sencillo símbolo se entiende. El director nos está diciendo que despoja a los personajes de sus «trapitos» para que aflore el interior. En este cuadro sueltan algunas groserías que al estar equilibradamente ubicadas no molestan al espectador puritano, mucho menos sonrojan a este emperador romano. Enmarcan el cuadro con el bien llevado desnudo completo de los intérpretes teatrales. En este cuadro ambos están de aplausos no condicionados.

Llega el final de la misa escénica que nos ha convocado. Como en un ritual ambos actores reconstruyen lo que han ido destruyendo frente a los asombrados espectadores. Un pequeño desliz de
Judith en la reconstrucción (cuando coloca una de sus prendas de vestir fuera de sitio) quizás es sólo notado por este exigente director teatral. Lo noto porque como la simetría ha sido una constante del limpio evento en las tablas que hemos visto, las situaciones atípicas siempre se destacan.

Los espectadores, que han colmado hasta los escalones de Casa de Teatro, tributan el aplauso merecido sin economizar las intenciones. Se sienten divertidamente bien servidos. Sus aplausos prolongados lo testimonian.

Me siento contento al saber que el relevo teatral no es futuro. Se ha adelantado y está presente.

Me siento contento por la reiteración de que el mil veces glorioso Teatro Dominicano es el gran éxito del Festival Internacional de Teatro de Santo Domingo. Tanto como lo fue en el Festival Nacional de Teatro.
 
Entonces, ven que tengo razón cuando proclamo que: «¡Nuestro Teatro no es segundo de nadie en ninguna parte del Universo!»... y hasta primero que muchos.

¡Telón!

viernes, 24 de junio de 2011

Tres opiniones sobre «SOLITUD»



Una hermosa “Solitud”
(trabajo publicado en el Listin Diario)
(fragmento)

EL DESTACADO DRAMATURGO DOMINICANO IVÁN GARCÍA PRESENTÓ CON ÉXITO SU MÁS RECIENTE OBRA EN LA SALA RAVELO DEL TEATRO NACIONAL, DONDE COMPARTIÓ SUS EXPERIENCIAS
Laura Peralta

República Dominicana ha parido a uno de sus grandes hijos en el vientre del teatro. El reconocido dramaturgo, actor, escritor y homenajeado del Festival Internacional de Teatro, Iván García, demostró la noche del lunes el tesón de una trayectoria que no se equivocó en sus andares.
La Sala Ravelo fue testigo de la “Solitud” de García, un hermoso monólogo en el que un hombre encuentra en su soledad el vacío de la existencia y en una especie de locura, se ve a sí mismo frente a su esposa muerta, su nuera y su hijo alejados.
Apenas tres sillas, una mesa adornada de papeles que se convierten en su refugio y el retrato de su amada fiel, y una luz que no lo deja solo en su desamparo, tejen momentos de tensión, sufrimiento, lejanía y el sabor de la soledad.
Magistral fue la actuación de este reconocido dramaturgo, sin olvidar la humildad con la cual invitaba a un público a hacerle preguntas para despejar sus dudas...


Crítica de la obra de teatro “Solitud”
Pamela E. Hernández Díaz (Estudiante de primer año de la ENAD) 
Drtamaturgo (Iván García)

Dice que cuando un recuerdo se va, el alma nos abandona. Esto es más significativo aún si se trata de olvidarnos de un ser humano; y cuando estamos en la etapa en la que somos solo una pincelada de lo que antes fuimos: La vejez.





Tratar la vejez como sinónimo de soledad, es lo que hace Iván García en su monólogo “Solitud”. Un señor de edad avanzada que se queja del abandono al que lo ha(n) sometido su(s) hijo(s). El sentimiento de impotencia que le embarga por haber tratado a su difunta esposa de forma injusta es parte de sus amargos recuerdos, la caja en donde guarda y saca todas sus frases y memorias, el humor con que cuenta sus desdichas, los tonos de voz, las deformaciones en su rostro cuando cada sentimiento le invadía. Fue impresionante la forma en que el mensaje llegó al público –a pesar de las condiciones en que el actor se informó que se encontraba.





 Los desplazamientos del personaje giraban en torno a una mesa que se hallaba en el centro, dos sillas y un sillón. Todo distribuido de una forma organizada.





La atmósfera que creó al hablar por teléfono con su nuera, las confesiones que le hio a su hijo cargadas de sentimiento, y creando una ilusión visual casi mágica, la forma en que evolucionó su personaje el cual comenzó altivo y orgulloso y terminó humillado a los pies de su hijo e implor5ando amor, comprensi’on, compañía.





Esta obra muestra la denuncia social en el momento en que –hastiado- grita amargamente: “Luego de que la sociedad se pasa la vida exigiéndote dar lo mejor de ti, diciéndote que no estás preparado, viene a desecharte en el momento justo en que la luz del conocimiento te ilumina por completo”.





La jubilación... (¿)de que sirve? El desecho de la humanidad hacia la misma humanidad.   Lo patético que son los hombres.





Su propuesta escénica se ve influenciada por el existencialismo. El manejo de los objetos no es primordial en esta puesta en escena, ya que todo reside en el suculento discurso, donde el actor mostraba el desgarbo de su cuerpo y las explosiones de la indignación que le causaba su situación, dichas con una poesía que nos mantenía al borde de las lágrimas; algunas dulces de la ironía del anciano, y otras amargas de su tristeza.




APUNTACIONES PEREGRINAS SOBRE TRES MONTAJES DEL SEPTIMO FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO SANTO DOMINGO DOS MIL ONCE

Por León David
(fragmento)

... Solitud es libreto desgarrador que explora con agudeza, lirismo y penetrante intuición –que no renuncia por momentos a los brochazos de humor agrio y oscuro- el vacío de la soledad en la vejez. Hermosa cavilación cuyo meditabundo tener y desafiante profundidad no cansan porque la palabra brota con perfecta naturalidad y apasionada fuerza de un carácter poderoso de anciano redondamente construido. Trátase de un texto de demoledora efectividad dramática, escrito rico, matizado, pleno de contrastes, poseedor de un ritmo que no decae ni por un instante y que si algo no nos ahorra es el asombro y la sorpresa.





             Monólogo de tan aquilatadas prendas no requería de opulenta parafernalia escenográfica. Bastaba la pericia del actor consumado, porque fue concebida la obra para que el intérprete, sin otros atributos que su cuerpo, su voz y sus emociones le diera vida e infundiera realidad. Y eso fue lo que sucedió: Iván García se creció e impuso sobre las tablas a un personaje maravillosamente perfilado, de portentosa verosimilitud, personaje de cuya historia y angustias nos íbamos enterando a medida que la acción se desenvolvía hasta culminar en el patético final inevitable.





            En resumidas cuentas, que la presentación teatral a la que estoy haciendo referencia, si algo demostró hasta la saciedad es que cuando Iván García es Iván García –dramaturgo, director y comediante a un tiempo mismo- difícilmente hallará en el espacio dominicano o latinoamericano rival que pueda hombreársele... Lástima y desperdicio que el Festival sólo concediera –la razón la ignoro- una única función al homenajeado hombre de teatro. Pues lo que Iván nos obsequió fue ina genial lección del más cabal y menos controvertible trabajo escénico...




Se refiere al siguiente párrafo: “Yo ponía mi vida en cada clase que dictaba, por encima de los libros de texto me lanzaba al mundo del espíritu, como un Prometeo, robándole la luz de los cielos para iluminar a los mortales…   Y de repente cuando culminaba en riquezas mi experiencia me dicen que ya acabé, que soy muy viejo.   Casi como la basura que se tira al zafacón voy a parar a este cruel exilio de la vida que es la indigencia…”

miércoles, 22 de junio de 2011

La "Sed" que vió Chiqui Vicioso.



Chiqui Vicioso es excelente poeta, escritora de teatro, crítica de Arte y de Literatura, feminista, amiga y esposa. A solicitud nuestra ha tenido la gentileza de enviarnos su visión crítica de la danza-teatro "Sed"  que se presentara hace unos días en el marco del Festival Internacional de Teatro de Santo Domingo. Sobre el mismo evento el prestigioso escritor, actor, coreógrafo, crítico y cantante lírico Eduardo Villanueva también nos ha enviado su crítica que publicamos en una entrega aparte en el mismo día de hoy. Una novedad que celebramos entusiasmado en  La Pasión Cultural.



« S E D »

Siempresorprende lo que se puede hacer con un simple objeto, como son los vacíos botellonesde agua .  Y lo que se puede hacercon el cuerpo, cuando se le desata y libera, mediante una técnica danzariallamada precisamente “release”.

Danza“contaminada” por incorporar técnicas de muchas otras danzas y disciplinas artísticas, SED, de la Compañía de Danza Contemporáneadel Ballet Nacional, dirigido por Marianela Boan, cuenta la historia de nuestropaís a traves de la metáfora de la sequía, demostrando un conocimiento poéticoy esotérico de la importancia del agua no solo para sobrevivir sino paralimpiar la presencia de lo senil, de lo perverso, de la violencia, del abuso,de la degradación, o sea, el agua como bautismo.

En una secuenciadonde la música marca las transiciones,  los botellones se convierten en plataformas (increíble comose podían sostener los bailarines y girar sobre ellos), mecedoras, armas paraejercer la violencia colectiva y la violencia contra las mujeres en una falocraciadonde un dictador senil afirma que es un trinquete mientras colapsa.

Denuncia delhedonismo, de la decadencia, del racismo, donde se utilizan la pantalla y la filmaciónpara mostrar a los bailarines afanados en blanquearse y desrizarse el pelo parabailar el merengue del dictador, SED no es solo sed de agua, sino de amorcolectivo, de libertad, de equidad, de purificación.

En la pieza“mangú” son las voces de las bailarinas las que sirven de percusión para la rebeliónde las mujeres contra quienes las maltratan.  La receta del mangú un mantra para resistir los golpes.

Utilización delhip hop, merengue, la salve, y maravillosamente las voces de los y lasdanzantes, (la gran sorpresa de la noche para quienes les habíamos visto solodanzar y actuar).  Voces quecomienzan a exorcisar la competencia, y a aunar voluntades para poder liberarsea ritmo de tambor.

Exploración deltalento joven en disciplinas múltiples, de ese talento que abunda y está solo ala espera de que llegue alguien con propuestas hermosas y prácticas que exploretodo su potencial, en esta obra se conjugan la denuncia política, la tradición musicaldominicana y la religiosidad, que es la que en el baño colectivo del final, dondelos desnudos sorprenden y sublimizan las imágenes, culmina con el gran bautizodel agua, metáfora de liberación, “release del alma”.

Es una suerteque en el país podamos contar con una coreógrafa con la tradición  (más de cincuenta años en ejercicio) yexperiencia de Marianela Boan, porque siempre los y las que llegan pueden mirarde manera no contaminada el escenario artístico nacional y hacer sus aportes atemas que como el Trujillato se han trabajado ya en montajes teatrales y dancísticos.  Tema inagotable, porque siempre dependeráde la visión particular y experiencia del artista  que lo asuma, SED es un gran vaso de agua, para un país ávidode nuevas propuestas.