martes, 23 de noviembre de 2010

Presencia en libros de las Hermanas Mirabal

INVESTIGACIÓN
Presencia en libros de las Hermanas Mirabal
Vida y muerte. Desde los textos que citan los hechos hasta los poetas que han cantado al símbolo de esperanza que encarnaron y al dolor por su horrible final
Escrito por: MIGUEL COLLADO
 
 
En torno al vil asesinato de las hermanas Mirabal, ocurrido la noche del 25 de noviembre de 1960, existe abundante información oral y dispersa en publicaciones periódicas,diarios, revistas, suplementos, y en medios virtuales, pero hay una escasa bibliografía que trate el tema de manera exclusiva. Recoger todo ese material en volumen es una tarea pendiente para historiadores y estudiosos del tema, incluso para los narradores con proyectos novelísticos inspirados en ese trágico  acontecimiento.
Una de las primeras publicaciones en la que aparece un texto elegíaco rindiendo tributo a la memoria de las hermanas Mirabal es 4  poemas heroicos: un ensayo-discurso (1962), obra editada bajo el cuidado de Aída Cartagena Portalatín, quien dirigía las Ediciones Brigadas Dominicanas. Marcio Veloz Maggiolo es el autor del texto poético “Salmo heroico a las hermanas Mirabal” recogido en ese volumen. Transcribimos una parte:
 “Vedlas. ¿Flotan o no?... Visión de oro, 
las Mirabal no han muerto.
Visión de eternidad,
las Mirabal perennes”.
Sonido de la patria,
su nombre es como un himno
que aprendan los niños,
que aprendan los pájaros,
que murmuran los ríos
las rocas polvorientas,
el polvo mismo.
(...)
Pero es a partir de la década de los 70s que comienzan a ver la luz pública obras de carácter histórico cuyo tema exclusivo es el del crimen contra las hermanas Mirabal: Las Mirabal (1976), de Ramón Alberto Ferreras; Minerva Mirabal: Historia de una heroína (1982), de William Galván; Tres heroínas y un tirano. La historia verídica de las Hermanas Mirabal y su asesinato por Rafael Leonidas Trujillo (1996), de Miguel Aquino García; Las heroínas de Salcedo en un Ojo de Agua (1997) de Alcibíades Cruz González; y Minerva Mirabal: la revolucionaria (2000), de Roberto Cassá.
Un hecho bibliográfico importante es el siguiente: en el año 2000 es editada, bajo el auspicio del Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia,  la tesis de grado de Minerva Mirabal: Principio de la irretroactividad de las leyes y la jurisprudencia dominicana. La segunda en edad de las tres hermanas Mirabal asesinadas obtuvo en 1957 el título de Doctora en Derecho por la Universidad de Santo Domingo, graduándose  Summa Cum Laude. A esta tesis se refiere el doctor Luis Scheker Ortiz en su artículo “De la reelección y la irretroactividad de las leyes” (Revista [A]hora, 15 de julio de 2002): “Por su contenido, su exposición metodológica, su desarrollo y sus conclusiones, mereció la calificación de sobresaliente, habiendo sido el jurado examinador integrado por tres notables juristas”.
En lo que va del siglo XXI han visto la luz pública –hasta donde sabemos- los siguientes títulos: Asesinato de las hermanas Mirabal y ajusticiamiento de Trujillo (2003), de Etzel Báez; Heroínas nacionales: María Trinidad Sánchez, Salomé Ureña  y Minerva Mirabal (2007), de Roberto Cassá; y Vivas en su jardín. Memorias (2009), de Dedé Mirabal, única hermana viva de las heroicas muchachas de Salcedo. “Quedé viva para contarles la historia”, confiesa ella.
Ahora bien, de manera episódica o tangencial el tema de las tres hermanas Mirabal asesinadas es tocado -en libros y en enjundiosos artículos- por diversos investigadores: Franklin J. Franco Pichardo, Juan Daniel Balcácer, Emilio Cordero Michel, Bernardo Vega, Euclides Gutiérrez Félix, José Luis Sáez, Lauro Capdevila, Frank Moya Pons, Juan José Ayuso, Jaime de Jesús Domínguez, Mu-kien Adriana Sang Ben, Víctor Grimaldi y Juan Francisco Martínez Almánzar y otros.
Citaremos a algunos de ellos para que la juventud dominicana de hoy -carente de una clara visión de lo que fue la nefasta Era de Trujillo- pueda hacerse una idea de la bestialidad con la que actuaba el trujillismo contra todo aquel dominicano o aquella dominicana que tuviera la valentía de disentir del oprobioso régimen.
El historiador Franco Pichardo, en su obra Historia del pueblo dominicano (1992) comenta el censurable crimen del siguiente modo: “…el 25 de noviembre de 1960, sicarios del Servicio de Inteligencia Militar asesinaron a garrotazos, en una carretera que conduce a Puerta Plata […], a tres hermanas de la familia Mirabal: la doctora Minerva Mirabal de Tavárez, Patria Mirabal de González y María Teresa Mirabal de Guzmán, y a Rufino de la Cruz, su chofer”. Y sigue relatando: “Para simular un accidente, los cuerpos fueron introducidos en el propio vehículo en que viajaban, el cual fue arrojado por un precipicio. Este horrendo hecho sacudió profundamente la conciencia de todo el pueblo y originó una verdadera conmoción internacional”.
En Trujillo: el tiranicidio de 1961 (2007) Balcácer dice: “El abominable asesinato de las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, en noviembre de 1960, fue uno de los sucesos de mayor impacto en la psiquis de aquellas mujeres que respaldaron a los hombres que ajustaron cuentas con Trujillo.  Ese crimen horrendo, perpetrado por el Gobierno y su cáfila de matones, fue otra demostración inequívoca de que no sólo los hombres combatían la dictadura; que también mujeres, quienes, además de cumplir con sus deberes en el hogar y en la formación educacional de sus hijos, abogaban militantemente por la supresión de la dictadura y por el establecimiento de un régimen de derecho y libertades públicas”.
Gutiérrez Félix, en su obra Trujillo: monarca sin corona (2008) dice: “Ese crimen de las jóvenes mujeres y su acompañante y vecino, que no tuvo justificación ni explicación política, conmovió todos los sectores de la familia dominicana”. Y luego agrega: “A personas ligadas por vínculos familiares y de gratitud personal a la figura de Trujillo y a sus más allegados colaboradores y parientes, el crimen les pareció monstruoso”.
Sang Ben afirma que “Uno de los crímenes de la dictadura que más ha calado en la conciencia y la memoria colectiva fue el de las tres hermanas Mirabal: Patria, Minerva y María Teresa…”.
Lo hace en su texto histórico-didáctico Historia dominicana. Ayer y hoy (1999). El español Sáez, en La sumisión bien pagada. La iglesia dominicana bajo la Era de Trujillo 1930-1961 (2008): “En una emboscada, en la mansión de ´La Cumbre´, a su regreso de Puerto Plata, caen asesinadas las hermanas Patria, Minerva y María Teresa y su chofer Rufino de la Cruz”.
Eduardo Galeano, uruguayo que alcanzó gran notoriedad intelectual en el mundo hispano con Las venas abiertas de América Latina (1971), también hace referencia al tema de las hermanas Mirabal: “La grandeza del sacrificio de esas mujeres, que pone en evidencia el mezquino tamaño de una dictadura de opereta, sigue multiplicando, así que pasen los años, la admiración y la curiosidad de mucha gente, en muchos lugares” (Contracubierta de Vivas en su jardín. Memorias, de Dedé Mirabal; edición de 2010). Por su lado, el francés Capdevila, en La dictadura de Trujillo, República Dominicana 1930-1961 (2 ed. en español, 2010) asevera que: “Ese asesinato múltiple rompió los lazos que todavía podía mantener con la sociedad dominicana el régimen trujillista”.
Moya Pons, en su ya clásico texto histórico Manual de historia dominicana (1977), señala: "…Muchos dominicanos fueron asesinados en 1960, entre ellos tres hermanas de la sección de Conuco, Salcedo, pertenecientes a la respetada familia Mirabal, cuyos esposos estaban encarcelados por participar en la conspiración originada por la invasión del 14 de junio del año anterior. El asesinato de las Hermanas Mirabal, ocurrido el 25 de noviembre de 1960, colmó los ánimos de la gente sensata y decente contra Trujillo y acrecentó la atmósfera de profunda animadversión que ya existía contra el Gobierno" (8 ed., 1984, p. 523).
Más recientemente, el periodista Ayuso, en Lucha contra Trujillo 1930-1961 (2010), comenta: “De todos los caídos a lo largo de los treintiún años de la tiranía de Trujillo, el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal ha sido al que más atención se le ha dedicado en los últimos cuarenta y nueve años. [Este] fue un hecho que levantó entonces la indignación de todas las clases del país, que galvanizó el definitivo sentimiento de protesta y que desde entonces mantiene un sabor muy amargo en el recuerdo de los dominicanos” (p. 324).
En Tumbaron al Jefe (1985) Grimaldi señala: “El asesinato de las hermanas Mirabal le puso la tapa al pomo. Un crimen de esa naturaleza no se había producido, de manera tan provocativa, agresiva y abierta, en los 31 años del régimen de Trujillo.
Tres damas de una familia distinguida y apreciada, con tradición de trabajo y de honradez en toda la región del Cibao”.
En su blog, Herbert Pérez nos ofrece un testimonio espeluznante de uno de los asesinos: “He aquí la fría narración de uno de sus autores: ‘Después de apresarlas —narra Ciriaco de la Rosa— las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas.
Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas (María Teresa). Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta (Minerva), yo elegí a la más bajita y gordita (Patria) y Malleta, al chofer, Rufino de La Cruz. Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas’”.  (“Historia de las hermanas Mirabal”, disponible en la siguiente dirección de la Internet:  http://www.heberth25.tripod.com/id16.html).
Ficción y cine. Es importante consignar que tanto en la literatura de ficción como en el cine la lucha heroica librada contra la tiranía trujillista por Las Mariposas -nombre secreto de Minerva en su clandestinidad política- ha fascinado a los creadores.
La bibliografía en este aspecto es amplia, especialmente en la narrativa. En 1995 la novelista dominicana Julia Álvarez se inspiró en las Mirabal para escribir su exitosa novela En el tiempo de las mariposas, llevada al cine en 2001 bajo la dirección del director español Mariano Barroso.
En la novela La fiesta del Chivo (2000), del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, el asesinato de tres de las cuatro hermanas Mirabal es un referente dentro de la historia contada, desde la perspectiva ficcional, por el brillante narrador y ensayista peruano. En el capítulo IX aparece el personaje Antonio Imbert, uno de los conspiradores contra el tirano, haciendo un recuento de los crímenes cometidos por el régimen, incluyendo el de las Mirabal: “Y, el 25 de noviembre de 1960 -Imbert sintió aquel aguijón en el pecho, inevitable cada vez que recordaba el lúgubre día-, el asesinato de las tres hermanas, Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, y del chofer que las conducía, en La Cumbre, en lo alto de la cordillera septentrional, cuando regresaban de visitar a los maridos de Minerva y María Teresa, encarcelados en la fortaleza de Puerto Plata” (p. 190).
En 2005 esa novela fue llevada al cine bajo la dirección del también peruano Luis Llosa. En ella actúa el actor dominicano Pericles Mejía, quien desempeña el rol de Joaquín Balaguer, intelectual al servicio de la dictadura trujillista.
Otros montajes cinematográficos basados en el asesinato de las Mirabal son: Oriundos de la noche (2007), docu-drama dirigido por el español Javier Balaguer; Crimen (2008), dirigida y escrita por el cineasta dominicano Etzel Báez; y Trópico de cáncer (2009), del director dominicano Juan Deláncer. En esta última película hace de Minerva Mirabal la famosa actriz domínico-estadounidense Michelle Rodríguez.
En 1999 Fiume Gómez Sánchez editó la antología poética Minerva, Patria y María Teresa: Heroínas y mártires (1999).
Hay poemas de Aída Cartagena Portalatín, Grey Coiscou Guzmán, Abelardo Vicioso, Pedro Mir, Carmen Natalia y Juan Sánchez Lamouth, entre otros. Incluye el poema “Amén de Mariposas”, de Mir, y un poema épico de gran belleza de la autoría de Sánchez Lamouth: “Elegía en memoria de las hermanas Mirabal”. Transcribimos un fragmento:
“Cayeron tres estrellas 
detrás de la montaña
con un ramo de Patria
entre las manos.
Hoy se abren todos
los corazones para sentir
la flor de sus recuerdos.
Oh, innumerable forma de la muerte
mejor hubiera sido
en vez de la masacre
que este antillano mar
hubiese hundido
este poco de América.
(...)
Esa antología reproduce el artículo “Las hermanas Mirabal fueron asesinadas a  palos en un cañaveral” de Emma Tavárez Justo, publicado el 25 de noviembre de 1974 en la revista ¡Ahora! Emma, cuñada de Minerva, describe el abominable crimen así: “Atadas, lucharon desesperadamente forcejeando con los hombres sin rostros que las sujetaban.
Los golpes caían brutales, acercándolas segundo a segundo a la muerte; sangre tibia y silenciosa corría empapando sus ropas y desprendiéndose lentamente mojaba la tierra del cañaveral. Quedaron inconscientes. Fueron llevadas al jeep y lanzadas al precipicio”.
Textos de narrativa breve cuya temática es el asesinato de las Mirabal son: Un viaje hacia la muerte (2007), de Aglae Echavarría; Las maripositas Mirabal (2007), de Johanna Goede; y Minerva Mirabal. La Mariposa (2010), de Farid Kury.
Dos obras dramáticas publicadas en volumen y referidas a ese hecho: ¡Yo soy Minerva! Confesiones más allá´ de la vida y la muerte (2003), de Mu-Kien Sang Ben; y Minerva y Manolo: amor y lucha (2005), de Dinorah Coronado. Ambos dramas fueron representados en 2006.
La pieza teatral Las huellas de las Mariposas será representada el 30 de noviembre en el Aula Magna de la UASD, bajo la producción y dirección del dramaturgo Juan María Almonte como parte del programa de actividades conmemorativas del 50 aniversario de la triste efeméride.
En síntesis, el horrendo crimen del que fueron víctimas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal consternó a la sociedad dominicana de entonces, concitando, a la vez, el repudio internacional y siendo motivo para que, 39 años después, la UNESCO declarara el 25 de noviembre “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, decisión contenida en la Resolución 50-134, de fecha 17 de diciembre de 1999, emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El próximo jueves 25 de noviembre de 2010, al cumplirse el quincuagésimo aniversario de ese sangriento acontecimiento, todos los dominicanos deberíamos rendirle tributo a la memoria de esas tres Heroínas Nacionales y reflexionar sobre lo peligroso y vergonzoso que sería para la nación dominicana el resurgimiento de un régimen que ultrajó, durante 31 años, la dignidad del pueblo dominicano.

lunes, 22 de noviembre de 2010

"Sábado 13"



Hace uno años hicimos un programa de televisión diferente: "Sábado 13". Queríamos demostrar, y creo que lo hicimos, que no todo en la TV tiene que ser basura. Ya la misma escenografía indicaba el nivel del programa. Eran cuadros gigantes (40 x 30 pies) de José Miura, Elsa Núñez, Silvano Lora y Ángel Haché. ¡Cuanto talento!


Carlos Espinal acaba de subir a FB un vídeo de un programa especial que hicimos en el desaparecido restaurante Spaguetíssmo. En dicho programa participaron invitados especiales. En esta parte del vídeo intervienen: Rafael Villalona, Andrés L. Mateo, Freddy Beras Goico, Tony Raful, Domingo Gutiérrez y el propio Carlos Espinal. ¡Qué figuras!


Los entrevistadores éramos todos hacedores de teatro: Indira Mejía (bella y amiga solidaria), Guadalupe Villegas (una hermosa mulata de sonrisa fácil y cuerpo de pecado), Juan Núñez (creativo como el que más) y el suscrito. ¡Cuánto talento!


Las realizaciones de "Sábado 13" eran diferentes. Generalmente las entrevistas eran producciones complicadas. Dentro del espacio teníamos "La mujer de los boleros", que protagonizaba la gran actriz dominicana Karina Noble. En este segmento, el más importante y complejo del programa, la Noble encarnaba una prostituta retirada que al lado de una vellonera contaba historias que había encontrado en su oficio. Esas historias eran filmadas en exteriores. Estaban escritas y producidas por el suscrito. En un principio fueron dirigidas por Armando Mena, luego lo hizo el difunto Radel Villalona. ¡Cuánto talento!



Miren qué coincidencia: Carlos envía el vídeo del programa especial en el justo momento en que hemos sido llamado por Armando Mena para realizar, para los canales 13 y 27, una serie parecida a las que hacíamos antes.

Los invito a disfrutar con nosotros el vídeo que nos enviara el amigo Espinal y a esperar. Vienen asuntos muy importantes. Les dejo la dirección para ver el vídeo.

http://www.vimeo.com/9185187

sábado, 20 de noviembre de 2010

Lluvia y viento frío despidiendo a Freddy

Lluvia y viento frío despidiendo a Freddy


Entrando desconcertado a Bellas Artes alguien tomó la manga de mi chacabana blanca y dijo: ¡Usted entra por aquí!

Caminé unos pasos por el lugar signado y de repente me encuentro con el cuerpo inerte del querido Freddy.

Ahora estaba en una caja de madera aquel que en vida parecía vivir con más intensidad que nadie.

¡Freddy el indomable, el desprendido estaba muerto! Podía verlo con mis ojos mortales.

Su hijo Giancarlo llega por detrás y nos abrasamos. Luego hago lo mismo con Freddyn, Ernestico y su primo Radhamés.

Alguien me ha puesto, sin apenas darme cuenta, un distintivo negro y me señala el lugar correspondiente para los amigos cercanos. Pienso que es un rigor innecesario para enterrar a Freddy. Pero ni modo, porque como escribió Camus “Hace falta organización en todo. Hasta en arte.”

Me encuentro con el actor Teo Terrero que inmediatamente se hace solidario con el dolor sentido.

“Me haz mirado a los ojos,
sonriendo, haz dicho mi nombre...”

Escucho cantar a un grupo de las mujeres que iban a participar de “El Gordo de la Semana” y me estremezco. Hago un inútil esfuerzo para evitar las lágrimas; empero estas acuden puntuales como un suizo.

De repente una lluvia harinosa y presagiante, acompañada de una brisa fría, inunda todo Bellas Artes. Parecía una atmósfera profesional para enterrar a alguien en un película.

Don Mario Peña se acerca y me dice: “¿Por qué tenemos que sufrir tanto? Nosotros somos tan familia de él como el que más”.  Asiento en silencio y me derrumbo en una silla viendo todo y sin mirar a nadie.

A lo lejos escucho el llanto ronco del actor Philips Rodríguez. Sin palabras nos hacemos cómplices en los silencios de la muerte.

Por detrás llegan varios de los actores que trabajaron con Freddy.

Recorro con mis ojos la larga fila de personas que han ido a despedirlo. Allí están los humildes, los mal vestidos, los de caras brillosas y sin maquillajes, los que llegaron a pies. Los hay negros, mulatos, blancos, creyentes, ateos, desayunados, hambrientos; en fin: el pueblo-freddy.

La curiosidad me indujo a acercarme a algunos.

Un negro dice: —No tenía dinero para el transporte y vine a pies desde los Tres Ojos. Freddy me regaló medicina por un año y gracias a eso estoy vivo.

—Él era mi voz. —Clama una señora gorda.

—Vengo a acompañar al dominicano más grande de estos tiempos. —Comenta un joven con una mochila raída en los hombros.

—Vine por que no quería que nadie me lo contara. —Declara una joven mientras toma una foto del cadáver con su celular.

Aidé Curé y Frank Rainieri, compinches de Freddy, cuentan “las cosas del compadre”.

“...y la diversión más sana, que te ofrece cada día... El Gordo de la Semana”.

El coro informal canta el tema del programa fundamental de Freddy Beras. Miro una banderola del programa que han colocado a un costado del féretro y lloro. Era inevitable.

Me siento, pero tengo que incorporarme inmediatamente. Pilar de Beras-Goico ha llegado y me apresuro a acompañarla en el dolor. Su cara ha sido surcada por la angustia y las lágrimas. Intenta ser fuerte, pero el sentimiento la ha vencido.

Felipe Polanco ha tomado un micrófono y lee unas cuartetas en honor al difunto. Los militares que montan guardia frente al ataúd del prohombre fenecido son sustituidos por otros.

Milagros Germán, Jatnna Tavares y Tania Báez, con caras de circunstancias, han llegado. Nos miramos y aunque lo intentamos no podemos sonreírnos.

Nuria Piera, tratando de complacer una petición de Freddy en vida, esboza una sonrisa que se muere casi antes de nacer.

Pasos apresurados. Arrecia la llovizna fría. Entra el Presidente y la Primera Dama. Los saludos y pesares de rigor. Luego, la Primera Pareja de la Nación hace guardia de honor frente al ilustre fenecido.

Al concluir el tiempo estipulado el Presidente improvisa unas breves palabras para ponderar al amigo que ha partido.

Mientras habla el Presidente me he concentrado en la cara de Freddy. Desde luego que el rictus de la muerte la vuelve serena. No obstante intento imaginar la última expresión que tuvo en vida. Por lo que parece grabado en su rostro Freddy murió en paz y sabiendo el paso que daría hacia la eternidad.

“¡Freddy no morirá nunca!” —Asegura un emocionado Presidente antes de marcharse.

Es el turno de Jatnna. Apenas podemos entenderle algunas palabras. Un llanto desesperado la traiciona. Hablaba del tiempo vivido con Freddy, lo que aprendió con su disciplina y su ética.

Socorro Castellanos, Cuquin Victoria y José Antonio Rodríguez montan ahora la guardia de honor; mientras otras figuras del medio se preparan ya para hacer lo propio.

Yo no puedo más y decido retirarme momentáneamente.

¿Cómo es posible que quepa tanto dolor en el cuerpo de un hombre?

Me subo en mi vehículo y suena el timbre del celular.

—¡Aló! ¿Quién?
— Giovanny, es Carlos Espinal. Te he estado viendo en Internet aquí en Kansas City. Quería escucharte... porque te veo sufrir. He llorado un río viendo el ritual fúnebre que le hacen a Freddy...

“En la arena, he dejado mi barca
junto a ti... buscaré otro mar.”

jueves, 18 de noviembre de 2010

Carta Abierta a Freddy Beras

Carta abierta a Freddy Beras

Queridoamigo:

Estamañana pregunté por ti y me dijeron que no estabas, que te ausentaste. No de laterraza de tu casa. No de tu propiedad en Constanza. No de Color Visión. No dela habitación del último hospital donde fuiste con la esperanza decurarte. ¡No! 

Estavez la ausencia es más seria y comprometida. ¡Tefuiste de la tierra, carajo! ¡Cuánto duele eso!

Finalmentete venció la enfermedad. Pero que formidable pelea le diste. Lo hiciste de laúnica forma que sabías hacerlo: de frente, mirándole a los ojos, desafiante,elevando la voz como el hijo del trueno que eras.

Peleastecon ella como el gran guerrero que  siempre fuiste. Sin doblegarse, sin traicionar,sin aprovecharse; pero sin ceder un milímetro, combatiéndola en cadapulgada del escenario que elegiste. Al estilo "freddyberas": siempreapuntando a la cabeza.

Asífuiste y seguirás siendo, amado amigo, no importa el lugar donde descansesahora.
Y digo"descanses" para respetar la tradición. Porque sé que ya estarásplanificando convertirte en duende protector de los dominicanos de menosrecursos. Esos que ayudaste durante décadas.

Derepente viene a mi memoria aquella vez que en una yola perforada, recorrimosjuntos durante una tormenta las inquietas aguas del Ozama para socorrer niños,mujeres y ancianos a punto de ahogarse. Recuerdo perfectamente las angustiasque viviste durante días antes de rescatar personalmente a las gemelas cuyopadre había secuestrado. Casi puedo aún ver tus lágrimas cuando entregaste a su madre aquel niño robado en España. Recuerdo, también, el resplandor de tu cara el díaque anduvimos kilómetros para descubrir lagos secretos en Puerto Plata.Recuerdo tu alegría desbordada cuando pudiste reconciliar aquella divididafamilia de Santiago. Prolongada fue tu risa al entrevistar aquel viejito quedescubría letras en las raíces de los árboles. ¡Cómo lloraste cuandoJuanita Morey te dijo que faltaba un "aire" al merengue que le habíancompuesto!

Tedesesperaba la impotencia de no llegar a tiempo para salvar un amigo. Tuidentificación con las viudas y madres víctimas del trujillato era sincera.Nunca aprendiste a soportar la corrupción gubernamental. Por eso, recuerdo,cuando presentaste mi obra "Amanda" en Altos de Chavón llevaste unospoderosos montantes con los nombres de los principales líderes políticos, losencendiste, los soltaste y deseaste que se fueran por fin a la estratosfera.

Así erasy serás, querido amigo, por lo siglos de los siglos.

Ahoraque te habrás ya convertido en duende debes estar planificando una detus travesuras, practicando con los ángeles algunos de tuschistes y organizando protestas celestiales; porque lo de inconforme nadie telo quita.

Aquí noeras perfecto. Claro que no. Y lo digo yo antes que algún cuestionado comiencea hacerlo. Eras humano. Muy humano. Así también era aquel muchacho de Nazaret.Primero fue materia divina; pero el Padre hizo su palabra carne para quepudiera redimir nuestros pecados. Sintió alguna vez hambre, quizás deseos, dolore indudablemente ira. Por eso tomó el látigo para expulsar los mercaderes deltemplo (Te gustaba decir que tomó el látigo porque no había una Uzi).

Entoncesno se pretenda que tú seas perfecto. No podrías serlo. No podrás, siquiera,resucitar como lo hizo el Jesús que siempre amaste, según contó María deMagdala para iniciar ahí mismo el cristianismo.

Noresucitarás, creo, pero serás partícula infinita esparcida enel cosmos. ¡Y esono es cualquier cosa, caramba!

Te diréalgo que no te va a gustar. Sé que quisieras que te recordáramos ahora en laalegría solamente. Pero, Freddy, eres único e irrepetible aunque te hayasmuerto "como cualquier muerto de estas tierras"

Te has ido. Ytu ausencia duele con ronqueras. Nos dejaste. Y no sabemos ahora, siquiera, dondepensarte.

Nopretendas, entonces, que ahora sonría. No puedo hacerlo. 

Telloro de escorpión a escorpión, de amigo a amigo, de hombre a hombre. 

¿Reír?¡Ahora no! Nadie lo hará por varios días. Lo que si haremos los quetransitoriamente nos hemos quedado aquí es… ¡aplaudirte de por muerte!


lunes, 15 de noviembre de 2010

"La Pasión..." se internacionaliza.


Nota: Cuando iniciamos este blog lo hicimos por la gran necesidad de comunicar asuntos culturales que ya no parecían tener interés de los medios tradicionales. Siempre creímos que La Pasión Cultural sería un tanto exclusiva y de limitada lectoría. Sin embargo, a las pocas semanas de estar en el ciberespacio teníamos reportes de cantidades impresionantes de lectores en varios países y diferentes idiomas. En nuestro país no muchas personas se interesan en leer trabajos culturales; empero, en otras sociedades el asunto es diferente.

De todos modos el grupo de pasionarios y pasionarias de nuestro país es muy significativo. Hay gente que hasta ha manifestado disgustos por no haber sido, hasta un momento, incluida en el privilegiado grupo de miembros activos del blog. Mi querida amiga y buena actriz Clara Morel, con todo derecho, se quejó con dolor hace unos meses por no haber sido incluida como pasionaria activa. Pensamos, equivocadamente, que con la designación como tal de su esposo, el artista plástico y hombre de teatro Miguel Ramírez, era suficiente. No obstante, Clara Morel reclamó su independencia "pasionaria". Qué bien nos sentimos con el "boche" y los reclamos de la Morel. No pedía nada más que una pedazo de la cultura que promovemos.

Los comentarios que nos llegan de muchas personas del mundo sobre diferentes temas publicados y las colaboraciones literarias nos comprometen. El actor, dramaturgo y director teatral Iván García siempre envía un comentario de cada artículo publicado en el blog. El poeta Tony Raful y el peridista Luis González Fabra prácticamente hacen lo mismo y se han convertido en agentes publicitarios del blog que hasta leen en lugares públicos trabajos que aparecen aquí. Carlos Castro colabora bastante con nosotros y mantiene una gran comunicación crítica y estimulante con La Pasión Cultural. Lo mismo ocurre con Augusto Feria, Manuel Chapuseaux, Teo Terrero, Mario Lebrón, Aidita Selman, Henriette Wiece, Carlos Espinal, Onorio Montás, Carlos Francisco Elías, Manuel Herrera, René Rodríguez Soriano, Miguel Collado; entre tantos otros.

Desde luego que hasta sus chismesillos ha habido alguna que otra vez. Hasta cuestionamientos y desconfianzas públicos hubo de un sector oficial. Sector que este momento respalda con entusiasmo esta labor que hacemos.

Hace unos días recibimos, en la amplia sala de redacción del blog (mi ordenador personal "La Gata"), una comunicación que valoramos positivamente. En la misma se invita al blog y al suscrito a entrar en una comunidad literaria importante (en Internet) a nivel internacional. Confieso que como ésta hemos recibido varias comunicaciones e invitaciones y en este momento nuestro blog es difundido a nivel mundial por varias organizaciones especializadas.


Publicaremos hoy, con orgullo, la comuncación de marras y la traducción que de ella ha hecho la actriz y publicista Giamilka Román.


Les aseguro que hacer este blog presupone un gran esfuerzo, pero... ¡cómo nos divertimos haciéndolo! Soy el primer lector del mismo.

Hello Giovanny
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Jemma
Jemma Clark

Editor, Videojug & Videojug Pages

 Traducción de Giamilka:

Hola Giovanny
Soy Jemma,  editor de videojug.com, líder mundial en "como hacer" sitios web. Estamos a punto de crecer y mejorar y estoy buscando algunos escritores dispuestos y capacitados para que formen parte de esto. 
Acabamos de lanzar un poderoso y nuevo sitio web de auto-publicaciones que ayuda a la gente con sabiduría y experiencia (p.e. usted) a conectar con una audiencia hambrieta de conocimiento. El sitio web se llama  Videojug Pages - http://pages.videojug.com.
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domingo, 14 de noviembre de 2010

Un perfume en la calle El Conde

Un perfume en la calle El Conde

Por Giovanny Cruz


A mis hijos Jean-Paul, Fiora y a Renata.
A mis nietos: Yazmine, Jeramyah, Savannah y Alysha
Para ser sincero (pretendo serlo en cada acto de mi vida) estoy indeciso sobre cómo identificar este relato. Llamarlo "Crónica de un encuentro mítico" podría resultar demasiado rimbombante y pretencioso. Por otra parte, soy tan imperfectamente humano que nadie creería que se trata de una experiencia mística. ¿Acaso lo fue? Signarlo como acontecimiento histórico sería una sobre valoración. Pero si lo presento como un hecho dictado por los duendes de las casualidades lo estaría demeritando. ¡Qué provocador dilema! Bueno, definitivamente no puedo tomar una decisión al respecto. Por lo que dejaré todas las opciones abiertas al lector.

Compraba unos caramelos de menta al paletero que habitualmente vende en la calle El Conde con Meriño, cuando un perfume de mujer atrajo mi atención.

¡He percibido antes ese aroma! —me dije. —¿Dónde y cuándo? 

Traté de hurgar en las tormentosas profundidades de mi ser interior. Marcio Veloz Maggiolo asegura que hay una “memoralidad” del perfume. Por lo tanto el que olía en aquel momento, si lo había captado antes, tenía que estar dentro de mis recuerdos.

No pude encontrar referencias interiores del citado perfume. Al parecer las neuronas que lo archivaron no estaban disponibles en ese momento o, sencillamente, no podía descifrar sus códigos secretos.


Giré cuerpo y cara para ubicar la procedencia del aroma. ¡Vaya asombro! ¡Nadie frente a mis ojos era dueña de esos olores!  Olores resultantes de una combinación de incienso de mirra, lavanda y almizcle.

Miré por todos los alrededores; pero nada.

—¡Santo Dios! ¡Había tenido una aparición olfativa! 


Impulsado quién sabe por cuáles resortes interiores, caminé por la calle El Conde. Al atravesar la Hostos volví a oler el perfume de mirra, lavanda y almizcle. Quien lo llevaba se desplazaba, podría jurarlo, en mi misma dirección.

Sin embargo, el perfume iba y venía como una mariposa. Y mis pensamientos danzaban impulsados por el delicado batir de sus alas.

De repente, paradas en una vidriera de una tienda de El Conde con 19 de Marzo, estaban las poseedoras del mejor aroma que he olido sobre la tierra!

¡Lo juro!

Eran tres extrañas mujeres. Una vestida de verde, una de azul y la otra de blanco. Una era negra, como el mejor legado de mis ancestros. En su cara estaba expresado todo el rito tribal que se inicia en la boca atávica del atabal de los negros antillanos. Había cierta resignación en el gesto y todavía asombro en sus ojos. En la que vestía de blanco podíamos apreciar toda la influencia europea en esta isla. De sus poros brotaban aromas, de sus ojos salían añoranzas y de su boca los ecos de un pasado con cascabeles, redoblantes y cencerros. ¡Olé! En el semblante mestizo de la vestida de azul convivían, armónicamente, tainos, africanos y europeos. El tiempo había dejado ya huellas de algunos besos en la comisura de sus labios. Pero lucía ahora estar en paz consigo misma.

Supe más tarde que  la negra había bailado con el Barón Rojo justo al lado de la hoguera. La mestiza había sido rescatada varias veces del fuego por Tinyó, el indio. Y a la de rasgos definitivamente europeos la había pintado alguna vez Edgar Degas. Probablemente  la indígena Mencía, un tambor y la lluvia habían lavado las antiguas pasiones  de las tres. 


La tranquilidad, ahora convertida en esperanza, se logró, supe después, cuando se cubrieron del frío con el río, bailaron iluminadas y cubiertas por la luna, cantaron con el grillo y el ruiseñor, y fueron una unidad con los pétalos de las bouganvilias.

Ahora estaban ahí, en la calle 19 de Mar... 

—¡No estaban! ¡Se movieron! 

Caminé... corrí para encontrarlas, para olerlas, para volar entre sus alas. 

— ¡Lo logré! 

Miraban otra vez las vitrinas de algunas cuadras adelante. Se confundieron luego con la gente. Reían, comían helados, bebían refrescos, probaban algunos dulces y modelaban collares. Es decir: ¡vivían!

Desde luego que no dejaban de perfumar a todos. Porque ya no era yo el único que las seguía. Al comienzo fuimos siete, más o menos. Luego veintiuno. Finalmente setenta y dos. ¡Ellas simplemente se reían... y perfumaban!

No sé si por miedo a la muchedumbre o para enmarcar en el misterio de la ausencia su inexplicable presencia, corrieron. También los setenta y dos, yo...y el perfume.


Desaparecieron las dos mujeres, mas no sus olores. La gente se sintió un tanto confundida, aunque no triste. No podía. No podíamos.

—Bueno, pero nadie se desvanece así por así. ¿O sí? 


Pensé que ellas tenían que estar escondidas en un lugar cercano. Mi mente de director teatral reconstruyó la escena. 

—Para desaparecer tenían que haberlo hecho por un lugar que nadie imaginaría. Hacia arriba—concluí.

En la calle Santomé descubrí un portón abierto de un viejo edificio. Sospeché y entré por él. Subí rápidamente los escalones saltando algunos. El perfume estaba allí.  Jadeando llegué hasta la azotea. Efectivamente las emanadoras del perfume habían estado allí. Pero ya se habían marchado.

Entonces, y siempre siguiendo el olor, anduve por varias calles aledañas a El Conde buscando los receptáculos de la magnífica aroma que hacía ya estragos entre los "conderos".



Desde la calle Salomé Ureña llegué hasta la Hostos. En la esquina me encontré con el escritor Cuchy Elías y le pregunté por el perfume. Me dijo que estaba parado allí solamente disfrutándolo. No le pareció buena idea seguir buscando la fuente de emanación.

—Algunas veces es mejor disfrutar de los misterios y no hurgar en ellos.  De todos modos, si persistes en seguir la búsqueda, vete al Edificio de los Balcones. Si hay un lugar apropiado en El Conde para que se alojen los enigmas es allí. ¿Sabes quién filmó secuencias para una película en ese edificio? Te voy a asombrar...

Dejé a Cuchy con las palabras en la boca y corrí hacia el Edificio de los Balcones de la Hostos con El Conde.


Siguiendo el rastro del inquietante y seductor perfume recorrí con la mirada cada uno de los balcones románicos del famoso edificio. Nada descubrí. Entonces caminé nuevamente por la Hostos hasta llegar a las ruinas Nicolás de Bari. El perfume que salía de las ruinas era muy fuerte y entré en ellas.

—¡Albricias! 

¡Allí estaban las tres mujeres dueñas del aroma alucinante! ¡Qué hermosas eran! Sentadas en el imperfecto suelo de las ruinas, abrazadas, sonreían.



Me miraron y contestaron una pregunta que nunca hice: 

¡Somos hermanas!

Sus voces eran como las notas más quedas del oboe. Sonreí y limpié mi garganta para preguntar sus nombres. Antes de que saliera una palabra de mi boca, la mestiza dijo: Piedad, me llamo Piedad. La negra: Esperanza, me llamo Esperanza. La blanca: Caridad, me llamo Caridad. Y a trío aclamaron: 

—¡Queremos quedarnos!

Hablamos durante una hora de los duendes que aún pululan por El Conde, de los piden, de los que dan, de los que son felices en las esquinas, de los que cantan, de los que sueñan, de las que se entregan, de los consumistas, de los que prometen, de las que esperan, de quienes temen, de las que rezan, de los que engañan, de los indiferentes, de ciertos orates que quedaron atrapados en una idea, de los humildes, de los encumbrados, de los clérigos, de los Reyes Magos, de los Reyes Malos, de los reeleccionistas, de los opuestos, de los infieles, de los fieles, de los diletantes, de los que beben, de los artistas, de los que dudan, de los nacionalistas, de los internacionalistas, de los desasitiados por cierta sentencia, de los que aman, de los que odian, de los racistas, de los antiracistas y hasta de mí. También, naturalmente, sobre la brisa, las ilusiones y la magia que llegan siempre con diciembre. 

Una pena que tenga que solicitar el ineludible... ¡Telón!




viernes, 12 de noviembre de 2010

Soy adicto...



Soy adicto...

Me confieso adicto a la Alegría.
    Y al poema.
    Y a la palabra construida.
    Y a la palabra articulada.
           En fin: a la Palabra.

Aprendí con los griegos
a disfrutar la belleza atrapada en el cuerpo,
a escuchar la otra música que nació en el ditirambo
que un tal Arión, una mañana, comenzó a titular.
Aprendí con ellos a creer en utopías
y a descifrar códigos secretos en los ríos de Heráclito.

Aprendí en Roma
    —cuando era un romano—
a dejar que la idea naciera,
creciera
y deambulara por ahí.

Permití a las romanas bailarme desnudas
en las noches lúdicas,
licenciosas,
perniciosas.

Aprendí el Arte de Amar con el poeta Ovidio.
Cantarle al amor me lo enseñó el propio Paul Eluard.
Sin embargo,
a amar lo aprendí antes con Gibran,
que celebra siempre la cantidad de vocablos
que tenían los árabes para decir... Amor.
La Retórica la conocí por Séneca.
La rebeldía me viene de un muchacho nacido en Nazaret,
a quien indicaron una cruz como destino.
Miguel Ángel en una taberna quiso pintar mi cara.
Me negué porque estaba despeinado.

Las primeras danzas las bailé en el Congo
poseído, quizás, por una de sus diosas.
Pero el Verbo me llegó hace poco.
Hube de esperar que naciera Borges
que lo descubrió una vez en la lengua de los ciegos.
La copas primeras de vino
me las brindó Dante en sus cálidos infiernos.

El gusto por la casa
lo adquirí en el Orinoco
antes de llegar a las montañas del Sur.
La ternura es un legado de los eternos taínos.
Mis primeras canciones fueron areytos.
Y Yucahú Bagua Maorocoti el primero de mis dioses.
El asombro ocurrió en el sagrado mayohuacán,
en el redoblante español,
en la maraca taína,
en la guitarra andaluza,
en la marimba africana,
en el acordeón alemán
y en los cómplices espejos que devuelven
las furtivas miradas del Otro.

He tenido miedo de viajar a Venecia;
luego de su serena belleza no habría nada para disfrutar.
Tengo pendiente llegar hasta Marruecos,
a procurar una mano milagrosa en un solar de Casa Blanca
y con ella deshojar siete de sus rosas.

Whitman me convenció
que una hoja de hierba no es menos que una jornada laboral de las estrellas.”
Como adicto a la alegría
"Yo me celebro y yo mismo me canto,
y todo cuanto es mío también es tuyo,
porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te
pertenezca."

Hay quienes nacen con la música por dentro,
hay quienes nacen con la maldad adentro,
hay quienes nacen con la envidia dentro,
hay quienes nacen con la poesía adentro,
hay quienes nacen con el deseo adentro.
Soy un incurable que nació con la Alegría
en intrincados laberintos interiores.
La Alegría desbordada,
la bullanguera,
la festiva,
la cimbreante,
la saltarina,
la permanente,
la exorcisadora de tristuras,
la espantadora de demonios,
la que celebra las mañanas
y despide a la luna con dulces ademanes.

Una Alegría así es enfermiza
    —lo reconozco—,
contagiosa,
peligrosa,
y definitivamente adictiva.
    Aléjense de mi...
    no tengo cura.