lunes, 1 de junio de 2020

Reportando a la Virtual Feria del Libro

Reportando a la Virtual Feria del Libro
Por Giovanny Cruz

Fiora Cruz Carretero, José Enrique Rodríguez y Ruth Herrera.

He estado chequeando algunas de las ponencias disponibles en la Feria Virtual del Libro.

Lo primero que debo decir es que se están tomando la realización y su contenido muy en serio. Además, hay un afán muy válido para usar los recursos que la modernidad digital nos ofrece. Esto significa, que cada presentación es, aparte de interesante por su contenido, muy entretenida por su continente.

Les aseguro que si entran a las plataformas digitales que nos brindan, van a disfrutar.

Acabo de ver la exposición de la CINEMATECA DOMINICANA. Se supone que soy un conocedor algo más que promedio sobre la conservación audiovisual en el mundo entero y la importancia que tiene para la Cultura un archivo fílmico. Sin embargo, lo que me ofrecieron hoy era, sencillamente, extraordinario. Aprendí un siglo y disfruté más. Por supuesto que hicieron la realización en el tono visual que ya les comenté.

Decía Bertorlt Bretcht que… “La forma es la expresión más acabada del contenido”. Hoy he visto un gran ejemplo de esto.

Fiora Cruz, por la CINEMATECA, demostró un conocimiento muy grande sobre la significación, importancia y técnica de la conservación del archivo audiovisual y su condición patrimonial. Igual, de la trascendencia cultural de hacerlo.

José Enrique Rodríguez también intervenía, con grandes aciertos y aportes, en la exposición de nuestra CINEMATECA, otro de los grandes logros de la Dirección General de Cine.

Ambos, Fiora y José Enrique, son dos jóvenes que hacen que uno se sienta hasta orgulloso de contar en el país con activos de su magnitud. También dejaron constancia, de manera clara y precisa, del trabajo que hacen actualmente en la CINEMATECA.

Como algo adicional a todo esto, ellos interactuaron con la misma Directora General de la Feria del Libro, Ruth Herrera. Lo que añadió una dialoguista profesional, que garantizaba la relevancia de lo tratado.

Anunciaron al final que el material que nos ofrecieron estará disponible, para aquellos que se lo perdieron, en YouTube y otras plataformas digitales. Busquen páginas o canales del Ministerio de Cultura para verlo. Les juro que no se van a arrepentir.

En la misma tendencia, vi también la intervención de Laura Gil sobre grandes maestros del arte plástico dominicano. ¡Brillante! Total conocimiento del tema. Expuesto igual de manera muy amena.

¡La Cultura sobrevive a cualquier pandemia y es un antídoto para cualquier virus.

Ahora si… ¡Telón!

viernes, 29 de mayo de 2020

¿Una Feria Virtual del Libro? ¿Por qué? ¿Para qué?

¿Una Feria Virtual del Libro? ¿Por qué? ¿Para qué?
Por Giovanny Cruz Durán.



He visto, no exento de emociones, el esfuerzo que los artistas han estado haciendo para que el Arte no se contagie con el virus y sucumba absolutamente.

He aplaudido hasta rabiar lo que en el mismo tenor, y con iguales propósitos, hacen escritores del mundo para que la Literatura y el Pensamiento sigan aportando a la humanidad, en medio de una de las peores crisis que ésta ha padecido en cualquier tiempo.

El chelista sinfónico Pablo Polanco, con una persistencia que llega a la obsesión, ha estado dando, todas las noches y desde su casa, un impresionante concierto de chelo. Desde mi biblioteca lo disfruto en primera fila

La virtuosa y bella violinista Aisha Syed, se atrincheró en el Diario Libre para que no dejarán de vibrar las cuerdas de su delicado violín.

El suscrito, como un modesto aporte, ha realizado (junto a Yanela Hernández, Mario Lebrón, Fiora Cruz Carretero, Ernesto Báez, Lumy Lizardo, Exmin Carvajal y Johan Bueno) varios vídeos culturales (con pretensiones de docu-testimonios) que se han colocado en las plataformas internetianas.

No obstante, pienso que la gran coronación de los esfuerzos que se hacen para que la actividad cultural no fallezca, es el proyecto de nuestra particular Feria Virtual del Libro. ¡Tremendo acierto!

Por supuesto que todos los “culturólogos” hubiésemos deseado que fuera física, como siempre, nuestra siempre trascendente Feria Internacional del Libro. Pero la realidad golpea al país en pleno corazón.

Este esfuerzo que están haciendo con la Virtual Feria del Libro, a mi, particularmente a mi que soy un libre-pensador-cultural, me ha entusiasmado y llenado de orgullo. No puedo esconder sentir hasta un poco de envidia por no haber sido parte de tan creativa iniciativa.

Por supuesto que estaré participando y respaldando este asunto virtual. Desde luego que tendré que hacerlo… virtualmente. Lo que no eximirá mis acciones de la pasión acostumbrada con los temas del libro.

De la misma manera invito a mis colegas artistas y escritores a que, desde sus propios criterios y espacios, participen y colaboren.

Sé que ese tren digital está arrancando. Yo, particularmente yo, no es verdad que me quedaré fuera de sus rieles. Ya hasta estoy procurando las vías para entrar a las estaciones de tan novedosa forma de publicitar al libro y la lectura. ¿Cuál es mi vagón?

La Dirección General de la Feria Internacional del Libro y el Ministerio de Cultura han preparado y anunciado la nueva forma de accionar, según la presente coyuntura. Entonces, han cumplido con su rol. El de todos nosotros es la participación. ¡Hagámoslo! Aglomerémonos, esta vez no en los terrenos de la Plaza de la Cultura, sino en las vías digitales. Eso es lo que hay.

Aunque estoy contento, ya es momento de pedir mi acostumbrado te… No. Hoy no va telón… Hoy va el aplauso y un infinito pasar de páginas.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Premisas sencillas para el dramaturgo que comienza (dos)

Premisas sencillas para el dramaturgo que comienza
Por Giovanny Cruz Durán
(dos de dos)



Es cierto que ser escritor no se estudia, aunque el buen escritor tiene que estudiar todo. Escribo en todos los géneros de la Literatura. Cada disciplina literaria tiene su propia técnica y muchos recovecos por descubrir y dominar. Sin embargo, la que requiere mayor especialización es la literatura teatral. Un buen dramaturgo, insisto, sabe que sus palabras llegarán al conglomerado en voces y acciones de actores y actrices. Sabe, también, que sus piezas serán sometidas a un riguroso proceso de estudio, si quienes las llevarán a escena son auténticos profesionales del arte tutelado por Talía (la floreciente) y Melpómene (la melodiosa). Esto obliga al dramaturgo, entonces, a escribir para especialistas que “escalperán” cada palabra suya. Los actores requieren, pues, que tenga “lógica”… la lógica que postula el escritor teatral.

Luego de estas especificaciones continúo con más de las premisas sencillas, que no graduarán a alguien de dramaturgo, pero si despejarán muchas de las brumas que hay en el camino

Los hechos importantes:
El dramaturgo tiene que incluir en su obra hechos transcendentes que, de vez en cuando, sacudan al espectador. De no hacerlo, su historia será monótona. Demás está decir que los hechos tienen que corresponder con la Línea general o trama de la obra. Estos hechos importantes equivalen en el Cine a los llamados puntos de giro. Con los hechos importantes procuramos crear sistemáticos e imperativos suspensos. Deben producir en el ánimo del espectador (receptor final de lo que escribimos) una sensación de que en cada hecho podría concluir la historia que le están sirviendo.

Tiempo y espacio:
Las obras ocurren en un tiempo específico. Algunas veces los autores son anacrónicos adrede procurando cierto tipo de efecto. En este caso el dramaturgo debe tener una lógica que justifique su anacronismo.
Un buen dramaturgo sabe que los seres humanos no actúan igual ahora que en el medioevo, que nos comportamos diferentes en el crudo invierno respecto al caluroso verano, que variamos el comportamiento entre noche y día.
Las escenas transcurren en un tiempo teatral que la mayoría de las veces no tiene relación con el real.
Las piezas tienen su propio espacio vivencial. Ocurren en Madrid, Moscú, Puerto Plata, Boston; etcétera. Esto determina características singulares en los personajes.
En la realización escénica las obras ocurrirán en un escenario específico, con una o varias piezas escenográficas. Ciertos experimentos teatrales muestran varios espacios en el edificio en que se presenta la obra. El autor teatral tomará muy en cuenta las limitaciones de espacio que tiene el teatro.
Cuando algunos narradores escriben teatro tienden a olvidar estas limitaciones y hacen que sus personajes transiten tanto, que más que una pieza teatral escriben un guión de cine. 

Convencionalismos teatrales:
-El más notorio es el de los apartes. En ellos los personajes dicen parlamentos que los demás personajes, supuestamente, no escuchan.
-Una coma determina un inflexión.
-Tres puntos es una pausa muy breve.
-Una pausa es un corto silencio.
-Un silencio es un tiempo más largo sin palabras; pero siempre con acciones.
-Para muchos el teatro completo es un convencionalismo cuyas “verdades” son simplemente escénicas.



El sentido de la verdad:
Edgar Allan Poe escribió: “El teatro es una verdad en sí misma.” Un ladrillo en un escenario puede ser un peine… y lo aceptamos como válido. La muerte en el teatro es absolutamente cierta… y el espectador la aplaude o llora según la circunstancia. Hablo de códigos escénicos. 
Un buen pintor no es aquel que procura copiar a la naturaleza, sino transformarla en otra verdad estética. Lo mismo ocurre, o debe ocurrir, en el teatro. 
 partimos de la verdad humana, pero para transformarla en nuestra especial realidad. De no ser así, el arte resultará… grosero y poco imaginativo.

Lenguaje y estilo:
Las piezas teatrales definen su propio lenguaje. Este dependerá de los objetivos que persiga el autor, de la época, del país y los personajes.
Aparte de los estilos literarios tenemos en el teatro: tragedia, drama, comedia, sátira, melodrama, paso, entremés, auto, etc. 

El conflicto:
La célula madre del drama teatral es el conflicto. Aprendí de Octavio Paz que la gran literatura no es la que presenta al Ser reconciliado consigo mismo, sino con el alma hecha jirones.
En este sentido, los personajes tienen que entrar en contradicción con alguien o algo en el escenario. La intensidad de esas contradicciones hará más o menos interesante la pieza teatral. Manejar esta dialéctica es lo que nos convierte realmente en dramaturgos. Lo aconsejable siempre es que exista un triángulo conflictivo; es decir, tres fuerzas antagónicas en el escenario.
Debemos tener cuidado con los personajes históricos. No podemos presentarlos en el teatro en una sola dimensión: la que ya le asignó la Historia para su condición de héroe o villano. ¡No! Ellos, como humanos, no son “químicamente” puros. Tienen pasiones como todo el mundo. Si no las tienen, si no tienen conflictos (o no nos atrevemos a escribirlos) no sirven para ser llevados al teatro. Hagamos con ellos entonces un buen documental.

Texto Literario y Texto Dramático:
El Literario es el que escribe solamente el autor teatral. Empero, este debe tener siempre en cuenta que su texto será representado por otros: directores y actores.
Precisamente es a estos a quienes corresponde convertir ese Texto Literario en un Texto Dramático, que es el que llega directamente a los espectadores y, desgraciadamente, también a los críticos y criticones.

¡Corran! ¡Telón! 

Un truco: acostumbro a escribir primero un especie de cuento de unas mil quinientas palabras.  En este cuento narro la historia completa que luego formularé como obra de teatro. De esta manera procuro una totalidad temática. Recuerden que toda pieza teatral es un viaje hacia su final. Dicen… que las buenas piezas adquieren conciencia de sí mismas y de su final, antes que este llegue. También hago un esquema con los nombres y características de las escenas que incluiré en la pieza en construcción. 
Les doy estos "atajos", pero no lo digan por ahí. ¿Lo prometen?


domingo, 24 de mayo de 2020

Premisas sencillas para el dramaturgo que comienza

Premisas sencillas para el dramaturgo que comienza
Por Giovanny Cruz Durán
(Uno y Dos)



Introducción:
El primer escalón dentro del teatro es escritural. Por eso es tan importante el trabajo del dramaturgo. Y digo “trabajo” porque eso es. Nunca se les ocurra mencionar esa cosa terrible que llaman “inspiración”. ¡Desterrada está esa palabra en el vocabulario de un escritor profesional!

Ocasionalmente a todo dramaturgo alguien preguntará:
—¿Cómo escribir una pieza de teatro?
Aunque lo parezca, no es simple responder eso. No muchos escritores de otras disciplinas literarias saben hacerlo con efectividad.

Para el dramaturgo escribir teatro es algo tan natural, que lo hace desde un estadio interior que con el tiempo hasta le resulta mecánico.

Sin embargo, mi experiencia corrigiendo textos teatrales (hasta de intelectuales connotados que intentan ser dramaturgos, pero que muchas veces no tienen idea de la estructura que demandan las obras de teatro), me indica que para otros hay serios problemas en ese tenor.

Esa estructura que menciono es imprescindible ya que, prácticamente, se convierte en código escénico. No olviden que el dramaturgo siempre llegará al espectador a través de las labores del actor sobre el escenario. Entonces, la comunicación entre el escritor teatral y los actores es vital para nuestro arte.

Como aporte escribiré dos premisas, sencillas, que servirán bastante a los que se inician. Son unas guías o atajos que ayudarán, por lo menos, a organizar el proceso.

Estructura básica:
Las obras vienen divididas en actos (en estos tiempos algunas solamente tienen solamente uno), los actos en cuadros y los cuadros en escena. Las escenas son determinadas por las salidas o entradas de los personajes.

Estructura física:
Las obras teatrales son dialogadas. Tienen acotaciones y algo un poco más complejo que llamamos condiciones dadas.
Generalmente las acotaciones se presentan en un formato diferente (entre paréntesis, en mayúsculas, cursivas, negritas, etc.) al de los diálogos. Así, los futuros lectores y realizadores teatrales no podrán confundirse.
Usualmente los dramaturgos empiezan sus piezas dando instrucciones panorámicas sobre los personajes, escenografía, vestuario y hasta luces. Advierto que no todos siguen este patrón formal. Yo lo hago porque facilito la labor de estudios en los ensayos de mesa.
Los nombres de los personajes aparecerán en mayúsculas o en un formato que demuestre claramente su condición. Cuando su nombre es citado dentro de un parlamento se siguen las reglas gramaticales normales.

Ilustro con el ejemplo con dos tipos de acotaciones en mi obra “Obsesión en el 507”:
Una luz en movimiento nos muestra interesantes detalles del interior del apartamento 507: fotos de actores y actrices famosos, carteles de películas, una cámara de vídeo en su trípode, dos sillas de director de cine, un megáfono, dos televisores grandes, dos monitores de cine, dos catres en el centro, una mesita con dos teléfonos distintos y una mesa de comer para cuatro personas.

BLANCHE: (Estalla en risa. Abandona su papel de policía.) ¡Te engañé!

Las condiciones dadas son especificaciones que hace el autor, dentro de los parlamentos, sobre personajes o aspectos de la escena.

LUCRECIA: Siempre estás buscándole la quinta pata al gato. Ciertamente me llamo Lucrecia, pero quien es Borgia aquí eres tú.

BLANCHE: Sin embargo, la que tiene obsesión con los venenos no soy yo, no. ¿Qué estabas viendo en la tele?

LUCRECIA: “El lado oscuro del corazón”.

BLANCHE: ¡Pero otra vez! ¿Qué? (Imitando a una argentina.) Hija, ¿planificas envenenar a Subiela?

¿Notaron todas las informaciones (condiciones dadas) que va mostrando la pieza misma al espectador a través de los mismos parlamentos de los personajes?
1-Lucrecia dice que Blanche es una persona complicada y cita los nombres de ambas.
2- Blanche dice que Lucrecia gusta de usar veneno y sitúa su acción frente a una televisión.

Los personajes:
Lo único realmente imprescindible en el teatro son los actores. Por eso es muy importante que el dramaturgo precise bien el perfil de los personajes que interpretarán en la puesta en escena. Ellos son quienes llevarán toda la trama, todas las acciones y los objetivos de la obra; que serán tanto como demande la pieza.
Los dramaturgos cuidarán siempre de no traicionar a sus propios personajes. Luego de ser “creados”, ellos tendrán comportamientos específicos, ademanes propios y emociones particulares.
Todo dramaturgo debe procurar que las acciones que ejecutan sus personajes correspondan con la sicología que él les ha construido. Después de esto, los personajes adquieren cierta… “independencia”.
Conozco obras de teatro donde los personajes, en algunos parlamentos, asumen posiciones sociales, políticas o filosóficas que no les son propias. Estas corresponden, más bien, a conceptos o creencias del dramaturgo; que en este caso debió incluirse él mismo como personaje.

Parlamentos y acciones de los personajes:
Los parlamentos son las palabras que el dramaturgo asigna a sus personajes. Estos deben estar acorde, como ya hemos dicho, a las características de los mismos.
El diálogo continúo, excepto en los monólogos, es lo usual dentro de una pieza teatral.
Cuando un personaje se explaya explicando una situación, a ese parlamento llamamos soliloquio. Efecto que tiene que ser administrado cuidadosamente. Su proliferación puede hacer la obra lenta y pesada. El diálogo picado siempre ayudará al ritmo de la obra teatral.
Todo lo que los personajes realizan en el escenario se llama acciones. Estas (como enseñó Stanislavsky) deben ser “lógicas, coherentes y reales”.
Hay dos tipos de acciones: Físicas y sicológicas. El equilibrio de las mismas es vital en un buena pieza teatral. El dramaturgo sólo escribirá la obra que permita al actor o actriz lograr el equilibrio que he aludido.
Todas las acciones de los personajes deben dirigirse, únicamente, hacia la trama o tema de la obra. 

Nota: en la próxima entrega continuaré con los hechos importantes, tiempo y espacio, la verdad teatral, convencionalismos teatrales, lenguaje y estilo, el conflicto, texto literario y texto dramático. Además, concluiré con un buen truco que suelo utilizar para escribir mis piezas teatrales.

Momentáneamente… ¡Telón!

lunes, 18 de mayo de 2020

domingo, 10 de mayo de 2020

lunes, 20 de abril de 2020

¡Monseñor Ozoria, devuélvanos el teatro de Duarte!

¡Monseñor Ozoria, devuélvanos el teatro de Duarte! 
Por Giovanny Cruz Durán.


                Palacio de Borgellá (al fondo) y el teatro de Juan Pablo Duarte y sus dramáticos.

Luego del documental casero, LA DRAMÁTICA: EL TEATRO REVOLUCIONARIO DE JUAN PABLO DUARTE, que pusimos en las Redes Sociales (en tres partes), muchas personas han pedido que ubiquemos el lugar exacto donde estaba el teatro que fundó Duarte. No olvidemos que la única revolución independentista del planeta que sale de escenarios es la nuestra.

La primera obra que Duarte presentó (producción de la Sociedad Dramática, apéndice de la Sociedad Filantrópica, que deriva a su vez de La Trinitaria) fue BRUTO o ROMA LIBRE; de Vittorio Alfieri. 

Desde mis investigaciones puedo asegurar que la Sociedad Dramática operó entre 1842 y 1843. Los actores extranjeros (José Ferrer y Cecilia Baranis) que trabajaron en las piezas presentadas por Duarte, se encontraban en Colombia en el último tercio de 1841. Dado que el viaje desde allí les tomaría algún tiempo y teniendo que venir a preparar las puestas en escenas y ensayarlas, es deducible que no pudieron accionar hasta el 1842. 

Aunque sabemos que para la presentación de credenciales de La Dramática, con su ROMA LIBRE, dispusieron de un teatro que tenía hasta concha para el apuntador, no puedo decir el lugar exacto donde estaba ubicada dicha edificación. Poseo sólo algunos indicios.

Las crónicas históricas nos han informado que la representación de la primera obra realizada por los dramáticos, fue un rotundo éxito y cumplió a cabalidad con el objetivo artístico-revolucionario que se habían propuesto.

Sin embargo, dada la cantidad de espectadores que fue a ver la obra, entendieron que el lugar resultaba pequeño. Por eso pensaron en un local con mejores condiciones. Hasta planificaron reconstruir una de las ruinas de la ciudad de Santo Domingo. Algo que descartaron por lo costoso y largo que resultaría el proceso

¡Monseñor Ozoria, devuélvanos el teatro de Duarte! 

No obstante, el comerciante Manuel Guerrero, miembro de la Sociedad Dramática, se ofreció para construir lo que sería el teatro definitivo de los duartianos. Se hizo en las ruinas de la llamada Cárcel Vieja, situada justo al lado (¡cuánto arrojo!) del Palacio de Borgellá, sede del gobierno haitiano en nuestra mitad de isla. 

Ambas edificaciones estaban en la calle Isabel la Católica; que ha tenido varios nombres: El Caño, Principal de Santa Bárbara, del Comercio; entre otros.

El Palacio de Borgellá fue construido por Gerónimo Borgellá, quien fuera gobernador haitiano aquí. Ese edificio ha sido también sede de gobiernos nuestros y del Senado de la República. Hoy operan allí diferentes instituciones culturales.

La Cárcel Vieja, o Civil, era una construcción que databa de la Colonia. Manuel Guerrero construyó un teatro con unas 300 butacas en platea, palcos, buenos camerinos, telón y excelente iluminación.

¡Monseñor Ozoria, devuélvanos el teatro de Duarte! 

Terminado el teatro, la Sociedad Dramática presentó UN DÍA DE OCTUBRE DEL AÑO 1823 EN CADIZ (de Eugenio de Ochoa) y LA VIUDA DE PADILLA (de Martínez de la Rosa). También habrían hecho algunos entremeses. Cabe suponer que dicho teatro siguió operando una vez independizada la Patria.

Más adelante fue rentado al ciudadano francés Raimont H. Verry para que operara un teatro, a Luis Mousset para una panadería y a los señores Gressy y Betances para otro teatro. Fue local del Instituto profesional (1880). También fue cedido a la institución Amigos del País, que hizo allí el Ateneo y bibliotecas públicas. Durante el trujillato funcionó la Cámara de Diputados. También ha estado la Policía Municipal y una cárcel preventiva. Actualmente allí funciona un museo de algunas joyas de la Catedral. ¡Inconcebible!

Dada la importancia histórica, ese edificio tiene que ser devuelto y convertido otra vez en un teatro. Sería el mejor homenaje que tributaríamos a esos primeros actores patrióticos que construyeron la República: Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandrino Pina, José Ferrer, Cecilia Baranis, Félix María del Monte, Rosa Duarte, Juan Evangelista Jiménez, Luis Betances, Tomás Troncoso, Joaquín Lluberes, Francisco Martínez de León, Remigio del Castillo, Fernando Serra y Silvano Pujols, Manuel y Wenceslao Guerrero, Jacinto de la Concha, José María Pérez, José García Fajardo, Joaquín Gómez y Juan Bautista Alfonseca.

 Allí nació la patria. Allí nació el teatro profesional dominicano, allí Duarte puso sus manos, miradas, intelecto, sueños, empeños e ideales. ¡No lo desperdiciemos!

¡Monseñor Ozoria, devuélvanos el teatro de Duarte! 

¡Telón!

domingo, 5 de abril de 2020

sábado, 28 de marzo de 2020

En el Día Internacional de Teatro

En el Día Internacional de Teatro
Por Giovanny Cruz Durán.




Se comenzó a representar en el planeta cuando el proyecto humano, antes del pitecantropus erectus, descubre en la planicie algo que trae con un rito a la caverna; con el rito de la Vida y la Muerte: perennes tema y debate de la escena. La escena efímera de un Arte que el esteta francés Jean Doat define como “Síntesis de artes que exige un Arte de la síntesis”. Y en conclusión eso resultamos ser: una conjunción de las verdades de todas las artes convocadas.

Mientras, Edgar Alan Poe lo conceptualiza como “Organización del caos”, tratando de explicar su cercanía genética con las divinidades. Divinidades que tomaron prestado nuestro principio de Acción para desde allí construir el Verbo.

Este arte que se organiza cuando se hace cómplice del Mito, cuando crece en la noche hacia lo apolíneo y lo dionisíaco; es decir... hacia el sueño y embriaguez de que nos habla Nietzsche.

¡Si... de ahí venimos! Del precepto figurativo de uno y la transformación obligada del otro. Dionisio y Apolo, Apolo y Dionisio equilibrando el nacimiento, el porvenir y la permanencia eterna del actor. Porque si de algo está el terrenal Universo convencido es que el teatro jamás perecerá... persecula seculorum.

¡Si... esos somos esencialmente! Transformaciones del rito, continente para el grito, mito que se agiganta en la poesía, la palabra lúdica hecha carne, el movimiento que nos legó la metafísica del Cosmos, la luz conformada por las llamas, el primer asombro del hombre en la caverna, la reflexión inicial ante la muerte; una idea articulada y que, mediante juegos, palabras, gestos y maquillaje; trataba de encontrar la magia que aseguraba la vida primitiva y daba oportunidad de trascender a las aspiraciones que llegaron con lo Humano.

La gente de teatro nacemos de esa soñada redención que bautizamos como Katarsis. Nacemos en las fiestas de la carne y del espíritu; con su música, flores, frutas, vino, caracoles y guirnaldas. La transformación lograda entonces, resultó tan proteica que requerimos de máscaras, túnicas y coturnos para que esta fuera aún más absoluta.

Un antepasado directo (Tespis) se montó hace un montón de años en una carreta para recorrer los caminos de Grecia. Luego, otros tres (Esquilo, Sófocles y Euripides) se excusaron en Dionisios para teatralizar el juego.

Aquí, antepasados locales retomaron la carreta y propagaron Teatro por doquier; Jesús Lizán, Lucía Castillo, Marino Hoepelman, Niní Germán, Salvador Pérez Martínez, Rafael Villalona, Pepito Guerra, Margarita Vaquero, Ángel Haché, Monina Solá, Delta Soto, María Cristina Camilo, Iván García; entre muchos otros.

Su llama permanece en las manos de Karina Noble, Claudio Rivera, Carlota Carretero, Lidia Ariza, Mario Lebrón, María Castillo, Amauris Pérez, Elvira Taveras, Carlos Espinal, Ana Hilda García, Josué Guerrero, Fiora Cruz, Wilson Ureña, Cecilia García, Ernesto Báez, Xiomara Rodríguez, Richard Douglas, Amarilis Rodríguez, Yorlla Castillo, Teo Terrero, Giamilka Román, Exmin Carvajal, Carolina Becker, Johnnié Mercedes, Clara Luz Lozano, Judith Rodríguez, Arturo López, Viena González, Augusto Feria, Jorge Santiago, Laura Lebrón, Pepe Sierra, Gianny Paulino, Richardson Díaz, Nileny Dipton, Gerardo -El Cuervo- Mercedes, Yanela Hernández, Juancito Rodríguez, Cindy Galán, Francis Cruz, Ruth Alfonsina, Juan María Almonte, Milagros Martínez, Manuel Raposo, Olga Bucarelly, Juan Carlos Mañón, Karla Hatton, Miguel Bucarelly, Manuel Chapuseaux, Niurka Mota, Manuel Herrera, Karina Valdez, Juan Núñez, Lillyanna Díaz, Vicente Santos; entre cientos más a quienes profeso devota admiración.


El Teatro es una verdad en sí misma. Nuestro particular mundo tiene sus leyes y verdades. La Vida y la Muerte (el punto de partida) son absolutamente reales en los códigos de nuestro arte. Igual lo es la eternidad que proclamamos.

—¡Hacedores de Teatro, no se marchen nunca! Que a ustedes, sólo a ustedes, jamás les caiga el… ¡Telón!

miércoles, 18 de marzo de 2020

Creatividad, arte y cultura en tiempo de coronavirus

Creatividad, arte  y cultura en tiempo de coronavirus
Por Giovanny Cruz Durán.


Por supuesto que el gran tema de hoy es la declarada pandemia del coronavirus. En mi condición de hombre que práctica la Ciencia y la Cultura, por supuesto que he investigado bastante sobre este asunto. Imagino que igual han hecho muchos de mis lectores. No es para menos.

Siempre recomiendo sólo hacer caso a los informes oficiales. Incluso a aquellos temas tratados por supuestos especialistas, lo mejor es tomarlos con pinzas y leerlos con lupas. Ocurre que no pocos profesionales de diferentes áreas del Conocimiento, procurando sus quince minutos de gloria, tienden a decir soberbios disparates.

He respaldado las medidas de aislamiento que se han estado implementado en casi todos los países del planeta, entre estos el nuestro.

No crean que se trata de medidas inventadas en la desesperación. Claro que no. 
¿Por qué quince días? Según lo que me han explicado diferentes y confiables especialistas, el virus llega a su pico de propagación en unas dos semanas. Si no encuentra la manera de propagarse desaparecería en ese lapso de tiempo.

Desde luego que para lograr el aislamiento tiene que haber una estrategia regional común. Por eso, el presidente Medina, con quien políticamente no comulgo en estos momentos, coordinó correctamente acciones con sus homólogos de la Región del Caribe.

En nuestro país, contrario a lo que cierta prensa europea ha dicho, es minúscula la incidencia del virus de moda. Apenas veinte casos y dos muertes. El contagio local ha sido solamente uno. El escaso virus que nos ha llegado ha sido de turistas de Europa. Por eso la importancia de prohibir cerrar la frontera. Lo que entraña un tremendo sacrifico para un país cuya mayor fuente de divisa es el turismo. 

Sin embargo, nuestras autoridades han entendido que perderíamos muchos más si se tornase calamitosa la salud del gran conglomerado.

Es muy importante entender que las medidas anunciadas serán efectivas si nosotros, en nuestra condición de ciudadanos, ponemos de nuestra parte. Nunca hacer como la señora que llegó de Italia con el virus, se fue a su casa y hasta anduvo en colmados comprando bebidas. Eso fue una tremenda irresponsabilidad que no debería ser perdonada. La salud de todo un país es algo muy serio.

El coronavirus obliga a uno a aislarse. Esto es muy importante en la guerra que debemos librar para aniquilarlo. Hay que cortar la cadena de transmisión inmediatamente. 

Pero, como vamos a tener que hacer vida en nuestras respectivas casas, debemos buscar cosas que hacer para no volvernos locos en los próximos quince días.

Varios medios de comunicación han estado recomendando actividades para esta obligatoria cuarentena. Particularmente recomiendo, desde luego, ver películas y leer libros de calidad. No obstante, como dentro de la reclusión esto podría hartarnos, entonces explorar actividades en la cocina es muy conveniente. Exploren la actitud escritural que puedan tener. Mi experiencia indica que las personas tienen más actitudes para escribir de lo que podrían sospechar. Les recuerdo que ser escritor no se estudia. Simplemente se hace.

La creatividad artística ya se está manifestando. Cantantes, actores y bailarines han anunciado que harán actividades desde sus casas. ¡Perfecto!

Hablar por teléfono con allegados siempre es un buen recurso. Sobre todo en estos tiempos en los cuales las videollamadas son tan efectivas. Las Redes Sociales pueden ser de lo más entretenidas.

La reflexión es otros de los recursos de los cuales dispondremos.

Hay muchos otros. Uno de ellos es, si aún podemos, actividad amatoria. El sexo es siempre de lo más encantador en situaciones como las presentes. Por supuesto que si lo van a practicar aconsejo, para lograr la perfecta intimidad, en tu casa primero correr el…

¡Telón!

lunes, 2 de marzo de 2020

¿Quién es dramaturgo, quién guionista?

¿Quién es dramaturgo, quién guionista?
Por Giovanny Cruz Durán

William Shakespeare y Charles Chaplin
El colega escritor y amigo Andrés Acevedo me ha hecho una pregunta interesante. Lo es, porque me permite una reflexión.

       Maestro Giovanny Cruz, ¿Carlota Carretero, además de excelente
actriz, es también dramaturga? Espero su respuesta. Muchas
gracias, buen día.

No es simple la respuesta, pero concluyo que no lo es aunque le reconozco formación, cultura y actitud para serlo.

La Carretero, que también es buena directora, escribió un tanto en creación libre, un texto teatral que terminó de construirse en el escenario y hasta ha realizado algunas adaptaciones; pero dramaturga propiamente dicho todavía no lo es.

Tengo que precisar, no obstante, que dentro de la actividad teatral existen dos diferentes textos escénicos: el Texto Literario y el Texto Dramático.

El primero es aquel que escribe alguien como libreto teatral. El segundo es el que resulta con la puesta en escena de ese texto. De alguna manera, entonces, un director teatral con vocación y formación hace trabajos dramatúrgicos con sus distintas puestas en escena. Por eso algunos le han llamado Dramaturgo de la Escena.

En un sinnúmero de países se le llama dramaturgo cinematográfico al guionista de cine profesional. Me inclino a aceptar como bueno y válido el calificativo, dado que su trabajo es muy similar al del dramaturgo del teatro.

Probablemente a muchos sorprenda que un guion de cine bien escrito no debe contender indicaciones técnicas. Estas serán el resultado de las elaboraciones cinematográficas de directores y productores. Más aún: lo recomendable es que las escenas contenidas en un guion, parezcan que han sido observadas por el escritor por una ventana abierta. El dramaturgo cinematográfico debe poner en el papel (ahora habría que decir “en la pantalla de su ordenador personal”) sólo lo que ha mirado detrás de esa imaginaria ventana y olvidarse del trabajo que hará la cámara.

Bertolt Brecht y Stanley Kubrick
Soy bastante comedido, muuuuy comedido, al llamar dramaturgo y guionista a otros que han escrito una o dos piezas teatrales y guiones. Hasta estoy dispuesto a aceptar llamarlos escritores amateurs; pero no guionistas o dramaturgos. Serlo presupone constancia, nivel de calidad comprobado y realizaciones en escenarios y pantallas.

Para ser un profesional en cualquier rama del saber no es suficiente, siquiera, haber salido graduado del aula. Cuando nos graduamos de médicos, comunicadores, arquitectos, abogados o actores; lo que nos están indicando es que estamos listos para convertirnos en tales. La conformación vendrá en el campo de la práctica.

Por supuesto que he escuchado y leído llamar dramaturgos a muchos directores teatrales, algo que a ellos no luce molestarle. Claro.

Igual veo llamar actor y actriz, sin serlo, a gente que sube a escenarios o aparece en pantalla. Y eso es como llamar artista al que sólo es artesano o llamar médico a un curandero.

Como estoy seguro que escucharé ahora bastante bulla y hasta imprecaciones, para no ser herido por estas, cerraré en mi casa antes que inmediatamente el…

¡Telón!