lunes, 10 de febrero de 2014

El primer poema de amor lo escribió una mujer

El primer poema de amor lo escribió una mujer
La escritura fue inventada por los sumerios, algo más de 4,000 antes de Cristo. Y la primera narración escrita que conocemos es la Epopeya de Gilgamesh o el Poema de Gilgamesh, que  es una narración de la Mesopotamia  sumeria. La narración es una epopeya rimada que narra las peripecias del legendario Gilgamesh . Se hizo sobre tablillas de arcilla y con la escritura cuneiforme. Los estudiosos juzgan que esta obra literaria es la recopilación de varias leyendas del pueblo sumerio, que se hacía llamar sah-giga (pueblo de las cabezas negras). Hoy se conservan doce de las tablillas en las  cuales esta narración poética se escribió.
Sin embargo, el primer poema de amor fue escrito por una mujer sumeria. Está dedicado a Shu-Shin, un rey que habría gobernado Sumeria desde los años 4,000 antes de Cristo. La tabla de arcilla que contiene el poema fue desenterrada a fines de la década de 1880, en Nippur (la región que hoy ocupa Irak). El poema permaneció guardado junto a varios documentos sumerios: como un fallo judicial del año 2030 a.C. de disolución de un compromiso e informes sobre un homicidio. Fue descubierto en 1952 en el museo de Estambul. Está siendo publicado por motivo del Día de los Enamorados.

Es lo que se llama un poema consagrado. Esto porque fue dedicado al rey por una de sus esposas dentro de un ritual en el cual estaría involucrada la agresiva Inanna, diosa del amor y la procreación en el país de Sumer. Era costumbre que los reyes sumerios se casaran cada año con una de las sacerdotisas de esta diosa. Esto también apunta a la tesis de la ritualidad en el amoroso poema, en cual podemos notar la libre concepción sumeria sobre el amor y el sexo.

Pero dejemos que el poema se explique a sí mismo. Créanme que lo hace perfectamente:
“Amado de mi corazón
esposo amado de mi corazón.
Grande es tu hermosura, dulce como la miel.
León, amado de mi corazón, grande es tu hermosura,
dulce como la miel.
Tú me has cautivado,
déjame que permanezca temblorosa ante ti;
esposo, yo quisiera ser conducida por ti a la cámara.
Tú me has cautivado, déjame que permanezca temblorosa ante ti.
León, yo quisiera ser conducida por ti a la cámara.
Esposo, déjame que te acaricie;
mi caricia amorosa es más suave que la miel.
En la cámara llena de miel,
deja que gocemos de tu radiante hermosura;
león, déjame que te acaricie;
mi caricia amorosa es mas suave que la miel.
Esposo, tú has tomado tu placer conmigo;
díselo a mi madre, y ella te ofrecerá golosinas;
a mi padre, y te colmará de regalos.
Tu alma, yo no sé como alegrar tu alma;
esposo, duerme en nuestra casa hasta el alba.
Tu corazón, yo sé como alegrar tu corazón;
león, durmamos en nuestra casa hasta el alba.
Tú, ya que me amas, dame, te lo ruego, tus caricias, mi señor,
mi dios, mi señor protector, mi Shu-Sin,
que alegra el corazón de Enlil,
dame, te lo ruego, tus caricias, tu sitio dulce como la miel,
te ruego que pongas tu mano encima de él,
pon tu mano encima de él como sobre una capa-gishban,
cierra en copa tu mano sobre él
como sobre una capa-gishban-sikin.”

Ahora me permito, con el permiso de la sacerdotisa-esposa que escribió este poema, del rey Shu-Shin a quien se lo escribieron y de la diosa Inanna que los consagró en ritual de amor;  solicitar que caiga el… ¡Telón de las cabezas blancas, negras y mulatas!

¿Cupido o San Valentín?

¿Cupido o San Valentín?


El 14 de febrero es el día elegido para  resaltar a los enamorados. ¡Solamente a los enamorados! La aclaración viene al caso porque los comerciantes del mundo occidental mercadean que es día, también, de la amistad. Algo que no es cierto como lo demuestran las diferentes versiones del inicio de esta tradición, auspiciada por Cupido y por San Valentín.

¿Quién era Cupido?

A Cupido  se le conoce como un niño alado y armado con arco y flechas que disparaba a dioses y humanos, provocando que estos se enamoren profundamente. En ocasiones lleva también los ojos vendados, para mostrar que el Amor es ciego.
 En la Grecia antigua Cupido era conocido como Eros, el hijo de Afrodita, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Para los romanos Cupido es el dios del amor, hijo de Venus y de Marte, dios de la guerra.

Cupido, como ayudante de su madre Venus, dirigía la fuerza primordial del amor y la llevaba a los mortales. Era pícaro y carismático, pero a veces cruel con sus víctimas, ya que no tenía escrúpulos.

A la espalda llevaba dos clases de flechas: unas doradas con plumas de paloma que provocaban un amor instantáneo, y otras de plomo con plumas de búho que provocaban la indiferencia.

Consciente del poder que tenia, a veces rechazaba las peticiones de su madre y los demás dioses de interferir en el curso de la vida de algunos mortales, provocando de esta manera frecuentes problemas a los dioses.
Un día Cupido se enfadó con Apolo cuando éste bromeo sobre sus pobres habilidades como arquero. 

Por eso Cupido hizo que Apolo se enamorara de la ninfa Dafne y a ella le disparó una flecha con punta de plomo.  

Dafne rezó al dios río Peneo pidiendo ayuda y fue transformada en un árbol de laurel, que se consagró a Apolo.

Al paso del tiempo Venus comenzó a preocuparse porque su hijo no crecía y en busca de una respuesta se dirigió al oráculo de Temis, quien le dijo: "El amor no puede crecer sin pasión".

Venus no comprendió la respuesta hasta que nació su hijo Anteros, dios de la pasión. Cuando estaba junto a él Cupido crecía y se transformaba en un hermoso joven, pero cuando se separaban volvía a ser un niño.

Por otro lado en la Tierra de los mortales vivía una princesa llamada Psique (Alma), que a pesar de ser tan bella no lograba encontrar marido pues los hombres que la idolatraban no se sentían dignos de ella.

Su padre intentó hallar a través del oráculo de Delfos un buen marido para Psique, pero éste predijo que ella encontraría el amor en un precipicio. El marido que le sería destinado, una serpiente alada, terrible y poderosa, llegaría hasta ella y la haría su esposa.

Venus, celosa por la gran belleza de Psique, le pidió al travieso Cupido que la hiciera enamorarse locamente del hombre más feo, vil y despreciable del mundo. Enterada de que se encontraba en el borde del abismo, envió a su hijo a dispararle sus flechas; pero este al verla se enamoró profundamente de ella y creció hasta convertirse en un apuesto joven.

Contra los deseos de su madre, Cupido llevó a Psique por arte de magia a un castillo aislado y se casó con ella, teniendo la condición de que como simple mortal, tenía prohibido mirarlo.
La princesa al sentirlo cerca y escuchar su dulce voz no sintió temor, estaba segura que no era un monstruo, sino el amante esposo que tanto tiempo había deseado. Él la visitaba todas las noches rogándole siempre que no viera su rostro.

Eran muy felices hasta que convencida por sus envidiosas hermanas, Psique rompió la prohibición impuesta por los dioses y miró a su marido. Eso le valió el castigo de ser abandonada por Cupido, quien con tristeza se despidió diciéndole: "El Amor no puede vivir sin confianza"

Expulsada del castillo, la arrepentida princesa recorrió el mundo en busca de su amado, superando una serie de desafíos cada vez más difíciles y peligrosos impuestos por Venus.

Como última instrucción le dio una pequeña caja indicándole que la llevara al inframundo. Tenía que llevar un poco de belleza a Proserpina la esposa de Plutón. Se le advirtió también que por ningún motivo debía abrir la caja.

Psique se alistó para el viaje y durante el se enfrentó a varios peligros que fueron superados gracias a los consejos dados, sin embargo la curiosidad por abrir la caja la venció así que lo hizo y al momento cayó en un profundo sueño que parecía la muerte.

Cupido al encontrarla, le retiró el sueño mortal de su cuerpo y lo puso de nuevo en la caja. Finalmente la perdonó al igual que Venus.

Fue tanto lo que ella luchó que finalmente los dioses conmovidos por el amor de Psique hacia Cupido, la convirtieron en una diosa para que pudiera reunirse con su amado.

 Felizmente Cupido y Psique (El Amor y el Alma) se unieron tras duras pruebas. De esta unión nació una hija llamada Voluptas cuyo nombre significa "Placer", de donde derivan palabras como voluptuosidad.


El día de los enamorados

Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación.

Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.

También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra la "fiesta de los valentinus", donde se elegían a hombres y a mujeres para que formaran pareja. Muchas de estas parejas se convertían en marido y mujer y conseguían la felicidad de pareja que se espera encontrar y consolidar el Día de San Valentín.


¿Quién era San Valentín?

En la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido, se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.

Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote cristiano que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo el ritual cristiano a escondidas de los ojos romanos.

Valentín adquiere, por proteger a los enamorados y auspiciar bodas secretas, gran prestigio en toda la ciudad y es llamado por el emperador Claudio II para conocerle. El sacerdote aprovecha aquella visita para hacer propaganda de la religión cristiana y convencer al emperador para que siga los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían; pero los soldados y el propio gobernador de Roma le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El emperador romano ordenó entonces al gobernador de Roma que procesara al sacerdote.

La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar acabo el lugarteniente, Asterius. Éste, cuando estuvo delante del sacerdote, se burló de la religión cristiana y quiso poner a prueba a Valentín. Le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una de sus hijas que era ciega de nacimiento. El sacerdote aceptó y en nombre de Dios obró el milagro. El lugarteniente y toda su familia se convirtieron al cristianismo, pero no pudieron librar a Valentín de su martirio. San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero.

Mientras estuvo encerrado, su carcelero le pidió que diera clases a su hija Julia, a base de lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha. La víspera de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que firmó con las palabras "de tu Valentín". De ahí el origen de las cartas de amor y poemas que se envían los enamorados en la actualidad y de la expresión de despedida "From Your Valentine"; conocida en todo el mundo adjunta en miles de postales de San Valentín.

La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos más tarde la Iglesia católica la recuperó. Por aquel entonces era tradición entre los adolescentes practicar una curiosa fiesta pagana derivada de los ritos en honor del dios Lupercus, dios de la fertilidad que se celebraba el día 15 de febrero. Era un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una joven que se convertiría en su compañera de diversión durante un año. La Santa Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como patrón de los enamorados.

El cuerpo de San Valentín se conserva actualmente en la Basílica de su mismo nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni. Cada 14 de febrero se celebra en este templo un acto de compromiso por parte de diferentes parejas que quieren unirse en matrimonio al año siguiente.

jueves, 6 de febrero de 2014

Crónica teatral curiosa y supersticiosa

Crónica teatral curiosa y supersticiosa

En entregas pasadas he escrito sobre las supersticiones en el Teatro. Son muchas. Entre estas destaco:
—Nunca usar el amarillo.
Nadie debe sentarse en la escotilla del apuntador.
— No se puede silbar en un teatro. 
—Nada de tener claveles.
—No tejer en un camarín .
—Ni pensar en mencionar la palabra "víbora". Digan ofidios o reptil.
—Jamás vestuario con lunares 
—Nunca tener dos vestuarios iguales: se debe empezar y terminar la temporada con el mismo.
—Nunca mencionar la palabra suerte. Etcétera.

Los métodos de exorcismo son variados:

—Poner azúcar en un rincón del camarín
— Las hojas de ruda son también un buen aliado. 
—entrar con el pié derecho, especialmente en el primer ensayo.
— Desearle al actor "mucha merde".
—Tirar en el tetro tres puñitos de ajonjolí.
—Que nunca falte en un estreno Agua de Florida.
—Si no pagaste por ver una obra teatral, deja un monedita tirada en los camerinos.


Obras y autores:

También hay obras y autores que adquirieron el poco redituable privilegio de ser considerados nefastos: "El Señor de Pigmalión""Robin Hood" y muy especialmente "Macbeth" (de esta el nombre nuca se debe pronunciar. A ella nos referimos como "La escocesa". También está maldita la zarzuela "La tempetad"; entre otras. 

También los espectadores tienen supersticiones. Les cuento:

En estos momentos trabajo en un nuevo libro de cuentos ("Los viajeros"). Investigando para uno de ellos, encontré un dato muy curioso y supersticioso relacionado con un terrible accidente en un teatro en Brooklyn

Ocurre que el 5 de diciembre de 1876 el Theater de Brooklyn fue devorado por el incendio que ocurrió en plena presentación de la obra “Los dos huérfanos”. Allí murieron, aún no eficientemente contados más de doscientos ochenta espectadores. Varios artistas resultaron seriamente lesionados y dicho incendio, prácticamente, le costó la carrera teatral a la actriz Kate Claxton. Ella fue encontrada, luego del siniestro, según un reportero del New York City, vagando desorientada con serias quemaduras y otras lesiones. Estaba tan turbada y afectada que no lograba recordar cómo tomar el ferry de Brooklyn a Manhattan. Empero, sus penurias no terminaron con su recuperación física. Meses después de incendio, Kate Claxton viajó junto a su hermano a  Saint Louis para aparecer en otra escenificación. Tan pronto como llegó se registró en el hotel Austral. Horas después de hacerlo ese hotel ardió en llamas, pero Kate hizo un escape milagroso segundos antes de que el hotel se derrumbara. Ante el temor de que era una especie de ave de mal agüero, otros actores se negaron a aparecer con ella en el escenario y los amantes del teatro, por temor a otro fuego, boicotearon sus actuaciones. Nunca logró, después de este último incendio, subir a un escenario. Si lo hubiese hecho, probablemente publico y artistas la hubieran linchado. 

Para evitar un posibe mal augurio invocaré ahora el... ¡Telón!

lunes, 13 de enero de 2014

A ovidiaso limpio...

 
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En asunto de salud nunca salgo de una. Ahora que estoy totalmente recuperado de la alergia y de su secuela la gastritis; vengo padeciendo de un mal un tanto peligroso.

¿Síntomas? Inquietud, desasosiego, brincos en el pecho, falta de apetito, un frío en el estómago, romanticismo desbordado y poesititis aguada.

¿El nombre del temible malestar? ¡Corazón ocupado... creo que le llaman! O algo así.

Sanarme inmediatamente he procurado. Soy un hombre de letras, por lo tanto sólo entre ellas encontraré la cura. En mi biblioteca he revisado textos antiguos, por habitar en ellos la Sabiduría, buscando las pócimas requeridas para mis dolencias. Creo haber encontrado buenos recursos en dos libros de Ovidio: "El arte de amar" y "Remedia amoris". Releyendo este último he descubierto la solución... presumo. En el siguiente fragmento hay una pista:

"ESTROFA IPronto se cura un mal en su principio

Si al principio en los leves movimientos
De tu amor ya adivinas las desgracias,
Haz alto allí; sofoca el germen malo
De enfermedad mortal desde la entrada;

Que siempre la demora le dá fuerzas;
La demora madura la uva amarga,
Y la demora vuelve mieses pingües,
Las que antes fueron yerbas poco alzadas;

El árbol corpulento, que hoy ofrece
Extensa sombra, ayer era una vara;
Pudo ayer con dos dedos arrancarse.
Mas hoy su resistencia ¿quién contrasta?

Examina sagaz, lo que amar quieres,
Y si es yugo pesado, el cuello aparta;

Cura al principio; tarde va el remedio
Si el mal se reforzó con la tardanza;

Sé pronto; no difieras de hora en hora;
El que hoy no quiere, no podrá mañana,

Amor engaña y el tardar le nutre:
El más próximo día es la más apta
Ocasión de librarse; pocos ríos
De grandes fuentes se verá que nazcan,
Los más se juntan de arroyuelos pobres.

¡Ah! Si vieses los yerros en que entrabas,
No te mudaras, Mirra, en triste leño.

He visto heridas que al principio estaban
Fáciles de curar, y la demora
Llegó a hacerlas por fin mortales llagas:

Nos agrada tomar flores de Venus,
Y decimos: remedio habrá mañana;

En tanto extiende el árbol sus raíces,
Y el fuego oculto filtra en las entrañas.

ESTROFA IIHuye el ocioso amor del que trabaja

Pero si pasó el tiempo de este auxilio,
Y envejecido amor domina el alma,
Ya es obra grande: sin embargo debo
Acudir aunque tarde se me llama.

Filoctetes el héroe debía
Cortar luego su pierna envenenada;

Bien; pero al cabo de años fué curado
Y puso el colmo a la honra de sus armas;

Yo pues, que curé pronto heridas nuevas,
Daré a mal viejo medicina tarda;

Para que apagues el reciente incendio,
Y el que durando, dilató sus llamas.

Cuando el furor de amar está en su lleno
Es forzoso ceder. A toda entrada
Resiste siempre un ímpetu violento.

Necio aquel que cortar pudiendo el agua
Con ceder un tanto a su corriente.
La fuerza arrostra, y al contrario nada.

Pero sufrido el ánimo se altera,
Si le dan documentos, y con rabia
Mira el aviso de quien le aconseja.

Mejor es empezar, cuando su llaga
Deja tocar, y está para escucharnos.

¿Quién si no un loco reprimir tentara
Entre los funerales de algún hijo
El llanto de su madre? ¡No! Dejadla;

Que campo habrá de moderar su pena,
Cuando quede llorando desahogada.

Arte del tiempo sólo es a mi juicio
La medicina: a tiempo, el vino sana;
Y tomado a mal tiempo mata el vino.

Hay más, que si a un tiempo no se aguarda,
Con la prohibición se irrita el vicio.

Llegando, pues, el día en que ya el alma
Pueda seguir mis reglas, lo primero
Sea del ocio huir con vigilancia:

El ocio cría amor, y lo conserva,
El causa y él fomenta un mal que agrada;

Quítese el ocio, y luego de Cupido
Perecerán los arcos, y apagadas
Sus teas quedarán sin precio alguno.

Cuanto al plátano alegran los arroyos,
Cuanto el álamo vive por el agua,
Y cuanto el cieno a la palustre caña,

Tanto a Venus agrada la pereza,
Trabaja siempre, si olvidar tu tratas,
Que el amor cede el puesto a los negocios.

El tiempo que en beber todo se pasa,
El juego y el dormir a pierna suelta,
Aun al alma que esté menos dañada
Quitan las fuerzas, y Cupido artero
Se cuela sin sentir a las entrañas:

El niño ciego busca la desidia,
Y tiene odio jurado al que trabaja.
Toma una ocupación, entra en el foro,

Hay leyes, hay clientes, cuyas causas
Penden de tí: debieras emplearte
En ganar honra, no en conquistar gracias.

Entra al campo de Marte, que eres joven,
Y los placeres volverán la espalda:

Ahora es tiempo: el ambulante Parto
Vé las tropas del César en su casa,
Y presenta ocasión a muchos triunfos:

Vence á un tiempo las flechas de su aljaba
Y las del cruel Cupido, y dos trofeos
Juntos trae a los dioses de la patria.

Al pronto, que por Diómedes fué herida
La Diosa del placer en su batalla,
A Marte sólo abandonó las guerras,
Y no quiso entrar más en las campañas.

Sabes por qué en adúltero dio Egisto
Bien claro está, su vida era holgazana.

Seguían otros dilatada guerra
En Troya; al rededor de sus murallas
Todas las fuerzas griegas se apostaron:

Y aunque Egisto quisiera tomar armas
No había contra quién; ni en Argos hubo.
Para ocupar el foro alguna causa.

Con que hizo aquello sólo, que podía,
Se dedicó a querer, por no hacer nada,
Que así amor nace, y así amor crece.

También el campo y su cultivo halagan,
Cualquier cuidado cede a este cuidado.

Anda, pues, a tu campo, y uncir manda
Los avezados bueyes, y que corten
Con el arado corvo la campaña.

En los surcos entierra el don de Ceres,
Y saca con usura tu ganancia.

Mira el ramo vencido con los frutos,
Que el cebo que ha nutrido apenas carga..."


¡Sin embargo... —ay— este amor desespera por decir su nombre! ¿Acaso habré sido ya irremediablemente envenenado? Terminaré de leer los libros citados y luego, con ellos, al malestar reciente caeré a ovidiaso limpio.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Testimonio gráfico

Versión española de "El diablo ya no vive aquí" (Giovanny Cruz)

El nunca suficientemente citado Albert Camus, escribió que... "el corazón también tiene su memoria". Precisamente por allí guardo los recuerdos de, prácticamente, todas mis experiencias teatrales. Paulatinamente he ido contando algunas, según el  corazón las ha ido depositando en la zona del cerebro en la cual ocurre la Memoria.

Cada cierto tiempo mi hija Fiora se aparece una mañana en mi casa y, durante varios días, redecora todos mis espacios. Eso me agrada, porque de tanto ver adornos y muebles me aburro olímpicamente. Pues el caso es que a ella se le ha ocurrido ahora llenar una de mis paredes con fotos de las obras que he dirigido. En algunos casos ("La gaviota" y "Marat-Sade") aunque no conduje las obras, actué en ellas y las incluiré por la importancia que tuvieron, en su momento, esas realizaciones teatrales criollas. La presentación en España de "El diablo ya no vive aquí", tampoco fue producción o dirección del suscrito; pero como se trata de una pieza mía, la incluyo en este recopilación, que no sigue un orden cronológico de presentaciones.

Adelantándome un poco, al mismo tiempo que prometo completar el testimonio gráfico de obras cuyas fotos no tengo en estos instantes ("La maestra Pasambú", "Los justos", "El malentendido", "Los hijos del fénix", mis primeras versiones de "Calígula", "Un héroe más para la mitología", mi versión preferida de "La fábula de los cinco caminantes", mi versión escénica de "Interioridades", "El mendigo o el perro muerto", "El Bebé furioso", "El siguiente", "Las heroínas, "Demonia"; entre otras), les dejo unas cuantas fotos que hasta ahora he obtenido... para que no se olvide...

El Sucesor (Giovanny Cruz)

El Sucesor (Giovanny Cruz)

El Sucesor (Giovanny Cruz)

La pasión según Antígona Pérez (Luis Rafael Sánchez)

El gato negro (Giovanny Cruz)

Duendes y locos de las dunas (Giovanny Cruz)

Duendes y locos de las dunas (Giovanny Cruz)

Amanda (Giovanny Cruz)

Presentación de "Amanda" en París (Giovanny Cruz)

Quíntuples (Luis Rafael Sánchez)

Andrómaca (Iván García)

La virgen de los narcisos (Giovanny Cruz)

Un café frío en la calle El Conde (Giovanny Cruz)

Barrio 7 tumbas (Giovanny Cruz)

Dos viejos pánicos (Virgilio Piñeira)

Orquideas a la luz de la luna (Carlos Fuentes)

Marat-Sade (Peter Weiss)

El perfume del incesto (Giovanny Cruz)

La conferencia (Giovanny Cruz)

Obsesión en el 507 (Giovanny Cruz)

Obsesión en el 507 (Giovanny Cruz)

Los tiranos (Iván García)

Duendes y locos de las dunas (Giovanny Cruz)

Ahora o nunca (versión libre)

Calígula (Albert Camus)

La casa de Bernarda Alba (Federico García Lorca)

Drácula en el Caribe (Giovanny Cruz)

Virginia-Sombra (Giovanny Cruz)

La Gaviota (Anton Chejov)

Versión española de "El diablo ya no vive aquí" (Giovanny Cruz)

Agradezco sobremanera a todos los actores y actrices con quienes he compartido jornadas teatrales.

Esta publicación se irá nutriendo de más gráfricos durante toda mi vida. Por eso no creo justo que alguien me diga que ya es el momento de tirar el... ¡Telón!