domingo, 9 de octubre de 2011

Fantásticas fotos de Joaquín Taveras

Fantásticas fotos de Joaquín Taveras


Joaquín Taveras (Le Tavore) es probablemente el fotógrafo dominicano más depurado en estos momentos. También es el que mayores estudios ha realizado. En estos menesteres se ha preparado en Argentina, Estados Unidos, Brasil y Francia. En este último país, y enviado por la Universidad de la Florida, hasta una excelente exposición fotográfica realizó.
Hace unos seis meses les conté que estando en Estados Unidos se enteró que el tío Giova y su canchanchana Fiora Cruz Carretero ponían en escena "Obsesión en el 507". Tomó sorpresivamente un avión, llegó al país, se apareció en el Teatro Nacional, sin permiso de nadie tomó unas maravillosas fotos de la pieza teatral, nos la entregó, salió para el aeropuerto y regresó a Estados Unidos.
Ahora está aquí. Y no era verdad que se iba a perder «Quíntuples». La disfrutó en grande. Pero, por supuesto, tomó cientos de fotografías de la puesta en escena. Permítanme compartir una cuantas con todos ustedes. Si desean pinchen sobre las fotos para agrandarlas.
Carlota Carretero interpretando a Dafne Morrison.
Giovanny Cruz interpretando a Baby Morrison.
Carlota Carretero interpretando a Bianca Morrison.
Giovanny Cruz interpretando a Mandrake Morrison.
Carlota Carretero interpretando a Carlota Morrison.
Giovanny Cruz interpretando a Papá Morrison.
Carlota y Giovanny interpretando a los dos actores que cuentan la historia.

sábado, 8 de octubre de 2011

Carlota Carretero y Giovanny Cruz magnifican clásico teatral “Quíntuples”


El Nuevo Diario



Sábado, 8 de Octubre, 2011 Santo Domingo, República Dominicana


Carlota Carretero y Giovanny Cruz magnifican clásico teatral “Quíntuples” 
  

       Encuentros


Por Napoleón Beras Prats









 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
No podían ser otros que Carlota Carretero y Giovanny Cruz, una pareja emblemática del teatro dominicano, los que una vez mas, exaltaran los textos y el contenido de “Quíntuples”, un clásico teatral  del dramaturgo puertorriqueño Luís Rafael Sánchez, autor de La Guaracha del Macho Camacho, entre otras afamadas obras.Viendo a esta pareja insigne de la actuación, uno se pregunta: quién interpreta a quién?, porque en un momento dado, personaje e interprete se confunden en uno, lográndose entonces,  lo mas parecido a la perfección, en el ámbito escénico.
Los Morrison  es una excéntrica familia, con un retrasado mental, pero que se “adelanta” cuando le conviene (Baby); Mandrake, el chulo, conquistador irresistible, que vive un mundo irreal, de vanas y  quiméricas ilusiones, que envuelve en su traje y zapatos al último “guay” y en su bufanda, que esgrime al viento cual lanza desafiante. 
Finalmente por los machos, tenemos a Papá Morrison, un viejo semental que ya ha visto pasar sus mejores años, pero que vive del recuerdo y las añoranzas, sentado en su aerodinámica silla Jaguar, provista de luces y sirenas. Giovanny encarna cada personaje  y les da vida con pasión y desenfado.Vamos ahora a las mujeres Morrison; una casquivana y desinhibida Dafne, toda lujuria que enerva sus sentidos.
Vive soñando con el hombre que encaje… con su vida, pero éste aún no llega. – Tenemos a una Bianca Morrison, que vive reprimiéndose a si misma, a sus instintos,  a su hábito de fumar, pero que mas que a todo, a su verdadera identidad.
Finalmente esta Carlota Morrison, obstinada en que su inminente parto sea perfecto, que todo salga “por el libro”, cubriendo todos los imprevistos, aún con asistentes y auxiliares del público asistente: En estos personajes, Carlota Carretero hace personificaciones antológicas, demostrando una vez porque sigue siendo la gran  dama del teatro dominicano.Si, parece que “Quíntuples” ha sido una obra hecha especialmente para Giovanny y Carlota. Ellos lo saben, y el público también.



















“Quíntuples”, farsa autoreflexiva con excelentes actuaciones (Hoy)

Quíntuples”, farsa autoreflexiva con excelentes actuaciones     
En las tablas
Escrito por: Carmen Heredia de Guerrero

Hoy Digital
 Carlota Carretero y Giovanny Cruz son formidables

No siempre tenemos la oportunidad de ver una obra teatral de calidad, “Quíntuples” un “vodevil para máscaras” del dramaturgo puertorriqueño Luis Rafael Sánchez estrenada en nuestro país unos veinte años atrás, reproduce con genial ironía la problemática de la organización familiar interdependiente, creando un ambiente farsesco que evidencia la falsedad de las relaciones y acciones de los personajes.

La obra de Sánchez, destaca una estructura de contradicciones y complejidades cuyo texto es pretexto para la teatralidad. A través de seis monólogos o “diálogos para una voz” como los llama el autor, conocemos a la disfuncional familia Morrison compuesta por el padre y sus quíntuples: Dafne, Baby, Bianka, Mandrake y Carlota, los cuales han sido invitados a participar en el Congreso de Asuntos de Famillia. Los monólogos son interpretados por dos grandes figuras del teatro dominicano: Carlota Carretero y Giovanni Cruz. 
 
El primer monólogo a cargo de Dafne Morrison, versa sobre “el amor y sus efectos”; la exposición tragicómica se convierte en un diálogo con el público, en el que se revela el narcisismo de Dafne; la mención de sus siete maridos así como el aberrante sentido del amor que expresa, no obstante la trivialidad aparente, encierra metafóricamente la problemática del incesto, refiriéndose a su padre como el Gran Semental. Confusa ante los nombres de sus amantes alude a “Besos de Fuego”, que resulta ser un enano de circo.

El introvertido Baby Morrison muestra su incapacidad para improvisar, y tiene la tendencia de hablar consigo mismo, quería decir el libreto escrito por papá Morrison sobre las bondades de la vida familiar, pero no ha sido capaz, como tampoco es capaz de abandonar el ambiente familiar. Bianka Morrison en su introspección, intenta dejar el cigarrillo, y al aludir constantemente al pronombre “ella” pone de manifiesto su identidad sexual. La llamada de “ella” a Bianka cancelando la cita, porque se va al día siguiente, nos aclara su preferencia, “ella” es la “Princesa Come Fuego de Catay”, quien trabaja en el circo junto a “Besos de Fuego” en el Gran Circo Antillano.

Mandrake Morrison de marcado narcisismo, es un personaje encantador que nos deleita con su “tango para un hombre irremediablemente bello”. De carácter extrovertido expresa, que se improvisa sobre la marcha “dejando que el cuento se construya a sí mismo”. Carlota Morrison a diferencia de sus hermanas encarna el amor a través de un embarazo de quíntuples, e interactúa con el público, previendo que el parto pueda ocurrir en escena. Papá Morrison sale en silla de ruedas a escena para hablarnos sobre la imaginación y sus efectos. Los dos actores por primera vez juntos, tras un breve diálogo, se quitan las máscaras satirizando a la familia y lo que cada improvisó.

Los dos actores, Carlota Carretero y Giovanny Cruz en sus desdoblamientos, producen una acción teatral formidable, logrando la individualidad de cada uno; Carlota Carretero es una despampanante Dafne, una frustrada Bianka, y una encantadora Carlota Morrison. La Carretero maneja a profundidad los diversos mecanismos de actuación, en cada monólogo logra proyectar el carácter del personaje, hay en ella una personalidad escénica recia, fascinante, una movilidad y gesto elocuente, es sin duda una primera actriz, que se agiganta con el tiempo, hoy como ayer Carlota logra emocionarnos.

El histrionismo de Giovanny Cruz se desborda en sus tres personajes, como el sumiso Baby, el vanidoso Mandrake y el impertérrito Papá Morrison, logra a través de sus contradictorios personajes crear la magia utilizando los plurales recursos de la farsa. Un cuarto personaje representa Giovanny, el de director, totalizador eficaz de la obra. Los boleros ambientan la escena y nos remiten a la década de los cincuenta. Una obra para ser disfrutada.

viernes, 7 de octubre de 2011

¿La mejor película dominicana?

Giovanny Cruz es Casas en "Del color de la noche"
Hace muchos años, muchos, Agliberto Meléndez hipotecó su casa, su vehículo y por los menos una de sus modestas empresas. Lo hizo para concretizar un viejo proyecto de rodar una película: "Pasaje de ida". La hasta ahora, indudablemente, mejor película criolla.
Muchos fueron los problemas encontrados en el trayecto de filmación. No pocos artistas y técnicos abandoraron el proyecto en el devenir del rodaje. Un día hasta conato de huelga general hubo. Varias veces las circunstancias parecían indicar que el proyecto de Agliberto se vendría a pique.
En una ocasión hasta nos suspendieron el permiso de filmar en un barco anclado en el muelle del Río Ozama. Algo terrible porque casi la mitad de la película se filmaba en ese barco. Pero la tozudez de Meléndez se hizo legendaria en la ocasión. Sobornamos a unos celadores para que nos permitieran rodar en el barco en cuestión. Algo que teníamos que hacer después de las doce de la noche, al menos durante diez días. 
La película se concluyo y se estrenó. Algunos de nuestros críticos (más bien criticones) prácticamente descuartizaron a "Pasaje de ida". Pero tampoco lograron amilanar a Agliberto
Él tomó los rollos de la película y fue a competir con su filme a varios países. Resumiendo: ¡Once premios internacionales obtuvo la película! 
Cada vez que Agliberto venía de uno de sus exitosos viajes nos comentaba sobre el impacto que creaba en los expertos la trama de la película y las actuaciones dominicanas, sobre todo dos de ellas. Con humildad tengo que decir que una de esas, según el realizador cinematográfica dominicano, era la nuestra.
Desde hace más de diez años Agliberto viene  planificando otra película titulada "Del color de la noche." Su trama es sobre la vida de José Francisco Peña Gómez
Meléndez tuvo la gentileza de enviarme el primer guión para que opinara sobre el mismo. Por supuesto que lo hice. Empero, pasaba el tiempo y el dinero para hacer la película no terminaba de completarse. Creo que aún no se ha logrado eso. Sin embargo, el rodaje se está prácticamente concluyendo. Apenas una semana nos queda de filmación.
El suscrito no estaba muy convencido de la conveniencia de una película de este tipo. No somos muy fanático de las películas biográficas. Es que a los personaje históricos es difícil someterlo a la dialéctica imprescindible del Arte. Pues Agliberto lo hizo. Y lo hizo con brillantez. Peña Gómez no es un personaje lineal. Él está sometido hasta a sus propias contradicciones. La película mantiene un suspenso envidiable. El ritmo es estupendo. La calidad de los actuaciones (por supuesto que casi todos los actores son profesionales. Algliberto, contrario a un idiota y mal director de cine que anda por ahí, respeta demasiado su trabajo para encomendarlo a gente que no sea artista). La calidad de las imágenes que ya se han colado es muy grande (el experimentado Peyi Guzmán es el director de fotografía). El maquillaje (sobre todo el de los personajes históricos que aparecen en la película) es consagratorio. El equipo de producción trabaja desde las madrugas hasta altas horas de las noches con ahinco y responsabilidad.
En mi caso interpreto un personaje aparentemente ficticio: Casas. Y digo ficticio porque porque en una gran genialidad del director y guionista, se reunió en este solo personaje cinco de los persecutores  y conspiradores histórico en contra de Peña Gómez. En ese sentido resulto ser el antagonista principal contra el líder negro dominicano.
No puedo entrar en muchos detalles sobre la trama y sobre el mismo elenco porque todavía esa es una zona secreta del rodaje. 
No obstante, Ruben Abud, fotógrafo oficial de la película, nos ha enviado unas cuantas fotografías de algunas de nuestras escenas ya rodadas que compartiremos con ustedes, aunque no hemos solicitado permiso de la producción. Cuando nos llamen a capítulo por haberlo hecho diremos que fue un error que nos obligó a cometer el entusiasmo. 
No tenemos temor alguno de adelantar un criterio: está película parece que será la nueva mejor película dominicana... de todos los tiempos. Tan solo lo que denuncia y cuenta hacen que esta película tenga una factura internacional.

¡Acción!

Casas y un Monseñor amigo en una escena de la base de San Isidro.

Balaguer y Casas en el despacho personal del primero.

Casas explicando una estrategia conspirativa.

Casas sobornando a un amigo de Peña Gómez.

Casas contratando a un experto en espionaje.

Agliberto impartiendo instrucciones en San Isidro.

Casas con un técnico en informática sobornado.


martes, 4 de octubre de 2011

Por supuesto que no asistiría a...


Una artista, que antes solía creer en los más elevados y consagrantes rigores del buen Arte, me solicitó no ir a ver una producción teatral en la que intervendría porque ésta no resultaría de mi agrado.

Por supuesto que la petición en cuestión era superflua. Procuro no asistir a obras en las cuales los artistas que van a escena no asumen, por sobre sus intereses y egos, un serio compromiso con el Arte verdadero.

"Master Class"
No asisto a ver realizaciones escénicas, de factura estrictamente comercial, que renuncian a las esencias que nos obligan a permanecer haciendo Teatro. No asisto a ver ese teatro de factura donde sus mentores condicionan la duración de la obra a la reacción hilarante de sus posibles espectadores. No. No lo hago.

No puedo ir a ver una obra donde la vulgaridad no se utiliza, al menos, como recurso provocar, sino para engatusar con el mal gusto al público teatral. Esto de por sí es ya un grave insulto al Teatro y a los espectadores dominicanos; por aquello de que los están tildando de idiotas, lerdos y estúpidos.

Todavía resuenan en mis oídos  los merecidos aplausos a la hermosa realización teatral de “Master Class”. Todavía escucho las palabras radicales de María Callas cuando expresa que en un escenario  no debe tener cabida  lo mediocre y lo prosaico. El premio que le dio nuestro público a esa obra es un reconocimiento al Arte expuesto en ella como ritual.

La Carretero como Dafne
El primer personaje de la divina Carlota Carretero en  “Quíntuples” está lleno de coquetería. Sin embargo, ella logra transmitir al publico todo el erotismo de su creación teatral sin mostrar más nada que sus rodillas. No tuvo que decir una palabra descompuesta, ni mover sus caderas encima de algún objeto, como haría cualquier puta, para que los espectadores la aplaudieran a rabiar y se divirtieran con sus geniales  ocurrencias. Ninguno de los personajes de esa obra procura la risa de los espectadores mediante payasadas.

Cuando María Castillo y Ángel Haché nos regalaron su “Banco de parque” no requirieron de lo barato para lograr la masiva asistencia del público.

La Gaviota
Cuando Rafael Villalona hace su gran exhibición de buen Arte con la “Guerrita de Rosendo nos comprometió a todos a procurar lo más elevado dentro del Teatro nuestro de cada día. Cuando junto a la creme de la creme en ese momento actué en La Gaviota esto fue confirmado.

Cuando La Carretero, Karina Noble y Kenny Grullón subieron a escena para conmover con sus respectivas caracterizaciones en “Orquídeas a la luz de luna” estaban pensando en el Arte más que en un efímero y cuestionado éxito de taquillas. Empero, fuimos premiados con un mes completo a sala llena.

Milagros Martínez, con un cuerpo siempre escultural, asombró a los espectadores dominicanos con el más delicado desnudo que se recuerda aquí (La virgen de los narcisos). No necesitó para hacerlo  bailar soportando su cuerpo en algún tubo o en un palo.

Cuando Germana Quintana y Lidia Ariza nos recompensaron con “Las prostitutas os precederán en el reino de los cielos”, se cuidaron muchísimo de nunca caer en la grosera trampa del mal gusto.

He visto a un Manuel Chapuseaux y una Nive Santana radicalizados en procura de una estética escénica.
He presenciado obras de Claudio Rivera y Viena González donde la calidad es la que atrajo al público.
Cuando Iván García presentó su mil veces magnífica “Interioridades” se mantuvo inmaculado, impecable y profundamente estético. Elvira Taveras da variadas lecciones de Arte con su “Señorita Margarita”.


He hecho sonar atabales en mis obras. He logrado que Dante Cucurullo lleve a mis escenas címbalos y cencerros. He puesto en el Teatro Nacional las caretas de diablos como detonantes infernales. Le pedí a Camus que me prestara su “Calígula” y crucé con ella épocas culturales. Puse una prostituta a interrumpir una Conferencia. Logré que un Gato Negro se vengara. Resucité siete muertos en un barrio para que contaran sus historias. Con ayuda de Luis Rafael Sánchez, Carlota, Monina, Karina, Pepito Guerra, Lina Hoepelman  y treinta actores más le enseñé a un público, en el desaparecido “Nuevo Teatro”, la gran pasión que conmovía a Antígona Pérez. 



Susurrado por Iván García he hablado en los escenarios de Tiranos, de Soberbia y de Andrómaca. Con Albert Camus asistiéndome hice Los Justos y El Malentendido. Recientemente logré que Fiora Cruz, Yorlla Castillo y Mario Lebrón explayaran sus infinitos talentos teatrales en la escena. Estaban, eso sí, obsesionados con el cine y con la muerte.

He hecho todo esto sin siquiera tener una ligera tentación de prostituir mi gusto.

Luego de éste breve resumen de realizaciones teatrales de colegas entrañables y mías, por supuesto que no asisto, ni asistiré, a ver la negación del Arte que tanto amo.

¡Telón!

lunes, 3 de octubre de 2011

Unos chistes necesrios

Los hombres son como los aviones 

Mi amigo periodista y productor Onorio Montás me ha remitido unos chistes que me han hecho reír a mándibula batiente. Los comparto con ustedes.
Sólo vuelos rápidos, de corto alcance y duración.
De los 20 a los 30:
Caza Militar.
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Siempre listos, 7 días por semana. Ataca cualquier objetivo. Capaz de ejecutar varias misiones, aunque estén separadas por cortos intervalos de tiempo.

De los 30 a los 40:
Aeronave Comercial de Vuelos Internacionales.
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Opera en horario regular. Destinos de alto nivel. Vuelos largos, con pocas sorpresas.La clientela llega con gran expectativa; al final, sale cansada, pero satisfecha.

De los 40 a los 50:
Aeronave Comercial de Vuelos Regionales.
Mantiene horarios regulares. Destinos bastante conocidos y de rutina.
Los vuelos no siempre salen en el horario previsto, lo que requiere cambios y adaptaciones que irritan a la clientela.


De los 50 a los 60:
Aeronave de Carga.

 Preparación intensa y mucho trabajo antes del despegue. Una vez en el aire, maniobra lentamente y proporciona menos confort durante el viaje.
La clientela está compuesta principalmente por bolsos y bultos diversos.


De los 60 a los 70:
Ala Delta.
Asa Delta
Exige excelentes condiciones externas para levantar vuelo. Da un trabajo enorme el despegue y, después, evita maniobras bruscas para no caer antes de hora.
Después del aterrizaje, desmonta y guarda el equipamiento.



De los 70 a los 80:
Planeador.
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Sólo vuela eventualmente  y con auxilio. Repertorio de maniobras extremamente limitado. Una vez en tierra, precisa ayuda hasta para volver al hangar.

Después de los 80:
Modelo Antiguo.
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  Sólo adorno.

Los "Quíntuples" de José Rafael Sosa

Un teatro verdadero: Quíntuples

Por Rafael Sosa

La Pasión Cultural se siente muy complacida de reproducir la excelente crítica formulada por el gran periodista, origamista y escritor José Rafael Sosa sobre la puesta en escena de "Quíntuples"; por aquello que la misma obra teatral plantea de que... el teatro es, por más que lo embelequen, una maroma audaz y un feroz riesgo.
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Giovanny Cruz como Mandrake el Mago

“No queremos ahondar más en la magia,

porque le dañamos la magia [...]

Una mentira que es como una
maroma entre ustedes, el público y nosotros, los actores.

Que en arte todo es premeditación y alevosía(El Actor y La Actriz, Escena final de la obra Quíntuples)

Poca gente se ha dado cuenta de la importancia que subyace en la reposición de Quíntuples, pieza del dramaturgo boricua Luis Rafael Sánchez, autor de La Guaracha del Macho Camacho,1976 y La importancia de llamarse Daniel Santos, quien logra el signo de un lenguaje universal del absurdo diciendo las verdades necesarias y urgentes.

Se impone festejar el encuentro caribeño de la creatividad puertorriqueña en las letras con la capacidad histriónica desbordante para el caso de Cruz y Carretero.
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Carlota Carretero como Carlota Morrison

Quíntuples ha tenido en la constancia de Giovanny Cruz y Carlota Carretero, a sus más fieles expositores con una trayectoria que incluye 25 anos de montajes en los escenarios nacionales.

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Carlota Carretero como Dafne Morrison
Pero Quíntuples tiene un valor estético que no tiene nada que ver ni con su relación numérica de montajes, ni los años en vuelta a ser respuesta. Pudo haber sido la vez primera que se escenificara, y Quíntuples, en la versión de estas dos personalidades, iba a provocar el mismo efecto emotivo, aquel que tiene dado de una transformación del espacio escénico en el cual el público pasa a ser personaje numero siete, junto a Carlota, Dafne , Mandrake Baby , Bianca y Papá Morrison.

Estamos hablando de locura dilectante, de verdades rotundas dichas con la gracia del humor, el cuidado de la construcción escénica de seis personajes distintos, con sus tips y sus inflexiones particulares, de la forma en la cual el maquillaje y vestuario se comportan como elementos bisagras para dejarnos ver las formas infinitamente creadoras del talento.

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Giovanny Cruz como Baby Morrison
La pieza es un homenaje al teatro desde si mismo, desde su potencial de reencuentro humano con situaciones y vidas que aportan, junto a la hilarante risa, el enfoque que nos hace mirar hacia dentro, revisar los entuertos familiares que cada quien tiene y que pocos se atreven a exhibir.

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Un público agradecido compensa con aplausos, la actuación de ambos artistas.

El montaje es una excusa para hablar del desnivel y la inconexión con matiz de familiaridad.
Teatro exquisito, pleno, total, hecho por encima de la ausencia de patrocinadores, realizado por encima de todos los garfios del no-hacer arte a propósito de un escenario que se festeja en el hecho artístico.

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Carlota Carretero como Bianca Morrison
Ojalá vuelvan pronto estos Quíntuples exorcizados de su propia locura inocente y, al propio tiempo, definitorio de locuras racionales.

Y que regresen con el respaldo que merece la majestad del arte respetado por sus dos oficiantes.
 

sábado, 1 de octubre de 2011

Los "Quíntuples" de Miguel Collado

¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravo!
 
!Qué familia más pintoresca, tan singular, esta de los quíntuples Morrison, con un padre “semental” a pesar de ir girando por ahí en silla de ruedas
 
Brillantes estas dos estrellas nuestras del teatro: Carlota Carretero y Giovanny Cruz. 
 
Ellos dos son los seis personajes de esta hilarante comedia escrita en 1985 por el dramaturgo puertorriqueño Luis Rafael Sánchez, el novelista de La guaracha del Macho Camacho (1976)
 
Los Morrison nunca están juntos porque monologan, pero la manera magistral en que Carlota y Giovanny se meten en la piel de Dafne, Bianca, Carlota (ella, no la persona), Baby, Mandrake y Papá (él), nos da la impresión de que realmente estamos asistiendo, como público y como convidados, a un verdadero consejo de familia. Salir del proscenio e interactuar con el público, resulta genial. 
 
¿Y las actuaciones? Como diría nuestro amigo Armando Almánzar Rodríguez en 1976, en aquella ocasión en que comentaba la extraordinaria actuación de Gian María Volonté en Actas de Marusia, de Miguel Lottin: se salen de la pantalla, especialmente cuando interpretan a Dafne (ella, no la persona, sino Carlota Carretero) y a Mandrake (Giovanny Cruz), pues la capacidad de ambos para hundirse en esos personajes ha de ser destacada. 
 
Bien merecido tuvo la exquisita actriz el Premio Talía a la Mejor Actriz en 1987 por su magistral actuación en el estreno de Quíntuples en 1986 bajo la dirección del semi Dios del teatro dominicano: Giovanny Cruz. Carlota Carretero…¡Qué mujer que se mantiene hermosa, viva, joven, profesional siempre!
 
¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravo!
 
Miguel Collado