lunes, 12 de septiembre de 2011

Tony Raful: "María o Cecilia, ¡que fascinación!"

Ventana nueva


María o Cecilia, ¡que fascinación!
Tony Raful

(A Dante, a Giovanny, a los otros… )
María Callas dentro de ella; la diva más alta de la ópera contemporánea dentro de ella,  la voluntad y  el aturdimiento, la bizarría y la endeble criatura del amor, los sonidos y la maestra, el tributo y la soledad interior, el rumoroso río de los aplausos y el desgarramiento, el pulso del alba en su voz y el desamor, la exquisita tentación de ser ella misma y el declive infinito  de su voz, ella en ella, el tamaño universal de un sueño y el  hemisferio lastimero del entorno,  la luz baja de un cuerpo que solamente es tonada o cantinela,  frecuencia altísima que asume el tiempo ensortijado de un cartel luminoso en la retentiva. 


¿Quién duda de que María Callas anduvo bajo el espacio restringido de la Sala Ravelo, compartiendo confesiones y escozores, imponente y regia, rediviva la diva en ella? Nada faltó en el personaje. En algún momento pareció que la actriz había abandonado toda su personalidad, todo su aserrín y barro de escena, para ser absolutamente ella, María Callas.

No hubiese podido María representarse con tanta autenticidad como la lograda por ella. Es que había que haber estado ahí, bajo el embrujo de esta mujer que es María y solamente María mientras dura la obra. 


¿Cómo lo logró? ¿Cómo pudo en su quejumbre crispar el rostro, nublar sus ojos de rabia y dolor? ¿Cómo pudo vivir tan intensamente el personaje hasta el grado de que  al verla fuera de escena pensamos  estar viendo nuevamente a María Callas? 


Después de la tramoya y la luminotecnia, después del garbo y el ditirambo, en el pequeño bar del Teatro, al verla, veía a María Callas; todavía el personaje estaba  en pie, todavía seguía levitando sobre la textura, piel en flor, gesto y tormento. Supuse que se iría, los personajes cuando son asumidos y vividos se quedan un tiempo fuera de escena, superviven, rasguñan, gatean, levitan como arañas sobre un madero de tejas y  clorofila en el jardín.

María, eres tú o no eres, parecí  indagar sobre aquel lóbulo de luz en sus ojos. No eres María, fuiste María, te quedaste María para toda la noche, para mí, anfitrión de  sueños nuevos con savia antigua, con voz de alondra recuperada, con ámbito de nostalgia y maravilla de pasión y angustia. El soliloquio  expone los sonidos guturales en parlamentos de su tragedia  y su ocaso; habla Aris y habla ella y habla Meneghini en  su puerto aherrojado. 


¿Cómo vivir el desaire, la mudanza del amor, el amor que transmigra de una diva a un ícono? ¿Cómo entender los súbitos espasmos, la truculencia del amor, los giros inesperados,  las faltas, los reparos a la voz, al ensueño, a la magnificencia menguada, dónde se anida la pompa, lo excelso, sustraídos de repente, por otra magia circense, que venía con todo el luto del mundo en otro teatro absurdo de disparos y magnicidio? 



Para ti, María, la obra "Tosca" de Puccini en la Ópera de Atenas, La Scala de Milán y el esplendor de "Aída", para ti la ópera de Bellini, "Norma", para ti  el Covent Garden de Londres, para ti el bel canto, para ti "La Gioconda de Ponchielli" en Verona, para los escenarios más deslumbrantes, para ti las clases maestras en el Juilliard  Schooll de Nueva York, para ti esta formidable pieza teatral “Master Class” de Terrance McNally, recreada en su salón de clases desde donde el personaje vuela, recrea y corrige,  desde el principio hasta la decadencia, ímpetus y teatralidades de una artista al borde del abismo sentimental y humano de su propia vida.

¿Quién, pero quién duda ahora, que todo es actuación, teatro, personaje, mimetismo, candilejas o coliseo, María Callas o Cecilia García? María, fetiche distante, Cecilia, amiga colindante, querida, las dos en una, una en la otra, viviendo simultánea la vida que ya vivió, la vida que vivimos esa noche en la Sala Ravelo y que yo, decidor de versos y auroras, sigo viviendo, fascinado por la plasticidad impresionante de esa dama altísima del arte que es Cecilia García.

La Pasión Cultural


domingo, 11 de septiembre de 2011

Róbandole palabras a José Rafael Sosa

El Teatro, canto a la vida

Despoedida
Al final de Master Class... los aplausos

El teatro tiene el encanto de ser la vida misma .
El teatro es la vida y más que la vidad.
Su pasión embarga y extasía la vida de sus ejecutantes y la percepción vital de quienes lo disfrutamos.
Y cuando el teatro se hace desde dentro, con los recursos adecuados y con ese marcado deseo de vivir dejando huellas y perfumes, entonces ya no hay nada que negociar.

El teatro permite conocer tiempos y vidas que, de otro modo, se nos pasarían ignorados por la parte más desconocida de la parte baja de la mesa o por la zona terminal de cada escenario.

Las reflexiones vienen a cuento tras ver, nueva vez, Master Class.

abrazo

Pocas veces un montaje teatral había impactado tanto desde su primera función como lo ha hecho Master Class, original de Terrance McNally, con la dirección de Carlos Espinal y la participación de una serie de valores histriónicos y del “bel canto”.

Cualquiera se imagina que el plato de miel es la capacidad como cantante de Cecilia García, quien lo que menos hace es cantar. No. Ella saca a borbotones los oscuros episodios de sus traumas, de los prejuicios de que fue vìctimas y muestra las deidades malditas de las cartas marcadas que le tocó jugar en un poker sin sentido ni justicia alguno.

El montaje es sobrio, exhuberante en su impronta artística que envuelve al público en el complejo “y complejos” del obtuvo ego de la gran diva greco-norteamericana.

Cecilia García, con la dirección de Carlos Espinal, recrea la vida y los fantasmas verborreícos que atormentaron a la María Callas en toda su vida. Se siente el señorío de una soberana actuación de fuste, de sensaciones intensas y de notable expresión de un desdoblamiento que conduce a los pasillos interminables de los conflictos irresueltos que toman como marco de expresión, las clases magistrales que ofrece a sus “víctimas”.

Meterse en la piel de la diva de divas del canto lírico mundial, la exigente, auto-ególatra y perfectísima soprano María Callas, posiblemente haya constituido para la García una de las empresas más formidables y desafiantes de su carrera.

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Desde que García llega a escenario e inicia sus primeras líneas, todo el público cae a los pies y el influjo de una dama autoritaria, de expresivo acento italiano, opresiva en el plano psicológico y que se tiene a ella misma como único centro posible de toda historia y toda fantasía.

Carlos Espinal, director, hizo una selección de talentos tan acertada que lo que ha logrado es un episodio teatral cuidado en los exigentes detalles de una producción profesional tomada desde cualquier punto de vista, pero en la cual se destacan los talentos que acompañan a García.

En particular nos impresionaron

  • Dolly García (haciendo lo más difícil para una cantante lírica: hacer comedia con el canto)

  • Carolina Camacho (un rostro al que hay que poner atención en lo adelante por su facilidad actuación-cantante);

  • un perfectísimo Pedro Pablo Reyes.

  • (no vimos a Antonio Chabebe , Nelson Beras ni a Gabriel Antonio Paulino)


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Nos fue amigable la intervención como actor del maestro Dante Cucurullo. Giovanni Cruz, (a quien juzgamos sin mucha justicia inicialmente), al verlo de nuevo, haciendo exactamente lo mismo, nos hace cambiar de criterio. Está justo en el punto de mira de una actuación secundaria que no persigue robar vista y aporta lo indecible con su expresión facial, sus parlamentos breves y sus traslados cruzando de un punto a otro, dejando la sensación de furia contenida por las “vainas” de la Doña.
Carlos Espinal, venido desde Estados Unidos para hacer este proyecto, del cual sale con airoso y con orgullo. La actuación de Carolina Camacho, soprano de grandes dotes y de firme futuro a juzgar por sus datos, sorprende al público cuando al fin le permite actuar la abrumadora avalancha de palabras y venenos de la Callas sobre esta estudiante de canto.

En resumen, Master Class tiene la calidad como para ser consagrada como una de las mejores experiencias para el público en el presente año. Ojalá el criterio de nuestros cronistas, al frente de los cuales se encuentra Máximo Jiménez, (quien conoce a fondo los fundamentos del teatro) tengan visión y perspectiva frente a esta propuesta.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La «Martes Class" que vio Napoleón Beras


 
Cecilia García: Inmensa como María Callas en “Master Class”
 

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Desbordando una fuerza dramática en escena, que hace reír y hace llorar, con su imponente presencia escénica y con su dominio situacional absoluto de la trama, Cecilia García luce inmensa personificando a la gran diva María Callas en la obra “Master Class”, de Terrance McNally, presentándose en la Sala Ravelo, del Teatro Nacional, bajo la dirección de Carlos Espinal.
La difícil y temperamental personalidad de Callas, en extremo autocrítica, que la llevó a numerosos enfrentamientos con empresarios y actores de los teatros donde actuaba, es asumida en grado sumo por Cecilia, que muestra en ello, un poder de desdoblamiento asombroso.
La obra se desarrolla en un salón de clases magistrales, donde la Callas(Cecilia), entrevista a las y los aspirantes al “bell canto”, junto al pianista Manny (Dante Cucurullo), originándose, con cada entrevistado, chispeantes e interesantes situaciones, que van mostrando los diferentes estados emocionales de la inolvidable cantante operática, con sus alumnos, soportando sus desplantes verbales, aunque a veces respondiéndole con energía, hasta el punto de abandonar el salón.
La historia abarca mayormente el período de declinación de la artista, cuando su voz evidenciaba signos elocuentes de decaimiento. Por igual, ésta época coincide con su relación con el magnate naviero Aristóteles Onassis, al cual evoca en varios pasajes de la obra teatral, unas veces con ternura y amor, otras con amargura y dolor, especialmente cuando Onassis la dejó por Jackeline Kennedy.
Reconocimientos a Giovanni Cruz, por su papel del simpático, aunque a veces imprudente tramoyista; a Dante Cucurrullo, el tímido pianista que trata de ayudar a los alumnos en las pruebas frente a Callas y a los alumnos aspirantes; Dolly García, soprano, (estuvo formidable); Carolina Camacho, soprano, (con buen acierto) y Pedro Pablo Reyes , tenor, ( correcto y adecuado).
 Mérito y reconocimiento por igual para Carlos Espinal, responsable de la dirección general, que supo interpretar fielmente el contenido de la obra y llevarla a escena, con un montaje fluido y vibrante.
Al finalizar el pre – estreno de la obra, auspiciada por la embajada de los Estados Unidos de América y Orange Dominicana, el público asistente, puesto de pié, tributó un aplauso de varios minutos a Cecilia García y a todo el elenco. Las flores y las lágrimas, también estuvieron presentes.

 

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El sexo es poderoso... ¡y sagrado!

Martha Beato es una muy distinguida, preparada y seria experta dominicana en la conducta humana.

Sus aportes científicos y terapéuticos son de valores resaltantes. Ella es de esas dominicanas que en el campo del Conocimiento nos llenan de orgullo y testimonian que somos más, mucho más, que peloteros y yoleros.

De su página digital Vivir, crecer y construir hemos "sustraído" un brillante artículo titulado "El sexo es poderoso... ¡y sagrado!" que publicamos complacido en La Pasión Cultural por toda la trascendencia que tiene.

Veamos, primero, algunos datos de la Beato y leamos, luego, el artículo en cuestión. 

Les aseguramos que seguiremos "sustrayendo" más artículo de nuestra amiga Martha Beato.


Licenciada en educación con concentración en Counseling. Es Analista Transaccional para América Latina y Estados Unidos, certificada por la Asociación Latinoamericana de Análisis Transaccional y la International Analysis Association (ALAT) y la International Transactional Analysis Association (ITAA). Es Team Coach Certificada por la International Community Coaching (ICC) y la International Association of Coaching (IAC). Tiene una maestría en terapia de pareja y sexual y estudios certificados en Programación Neurolinguística, Aprendizaje Dinámico, Liderazgo Transformador, Desarrollo de Habilidades Gerenciales, Desarrollo Organizacional y Constelaciones Familiares. Tiene 30 años de experiencia trabajando en organizaciones empresas, instituciones educativas y en la consulta privada, en la República Dominicana (lugar en donde radica) y otros países. Dirige el Centro de Productividad y Bienestar, el cual tiene como objetivo principal la capacitación, coaching y consultoría en Desarrollo Humano a nivel empresarial y personal.


 EL SEXO ES PODEROSO... ¡Y SAGRADO!

En muchísimos hechos de la historia universal la sexualidad ha jugado un rol importantísimo. Existen muchos casos en los que hombres líderes han sido atrapados, o incluso asesinados, mientras se dirigían a ver su amante o por su debilidad con las mujeres.

Tal es el caso del dictador Rafael Leonidas Trujillo -quien, se dice, iba a ver una mujer con la que sostenía un romance el día en que fue ajusticiado- o Figueroa Agosto que fue descubierto a través de su debilidad, Sobeida Félix.  

En la primera y segunda guerra mundial muchas espías eran mujeres que utilizaban sus encantos para obtener información, como la famosa Mata Hari, esa bailarina de striptease que fue condenada a muerte por espionaje y finalmente ejecutada.  

Los escándalos sexuales son muy comunes en la historia de la humanidad. Han sido hechos determinantes en la política mundial, en muchas religiones y ni qué hablar del arte y el espectáculo. Bill Clinton y su relación extramarital con Mónica Lewinski dejaron al mundo boquiaberto; hace poco, en Nueva Delhi, un hombre “santo” llamado Swami Ji Mahara Bhimanad Chitrakootwale fue apresado por estar al frente de una importante red de prostitución; todos conocemos a profundidad el caso de Michael Jackson y las acusaciones de pedofilia que tuvo que enfrentar.

Muchos escándalos sexuales, sobre todo en la política han sido un arma para arruinar la carrera de figuras de renombre. La sexualidad ha sido el anzuelo para atrapar gente importante, debilitar a los poderosos, extorsionar o incluso como estrategia mercadológica para hacer sonar a alguna personalidad conocida. Es bien sabido que en la publicidad se explota mucho el recurso de lo sexual directa o indirectamente, porque está comprobada su eficacia, la sexualidad vende!  

Todos conocemos un caso al menos, de una mujer que ha puesto en juego su reputación, su futuro, su relación con sus hijos, en la locura de un desborde sexual. Pero conocemos aún más hombres que aman su familia y ponen en riesgo ese proyecto de vida en el que han hecho una inversión emocional, física, económica, dándole rienda suelta a un deseo que termina por controlarlos hasta el punto de dejar todo por él. Recordemos los cientos de sacerdotes que han colgado la sotana por una mujer, como la polémica historia del Padre Alberto.  

Si nos adentramos en las interioridades de muchas instituciones o grupos sociales importantes o no, la sexualidad tiene un espacio preponderante. Ha provocado movimientos sociales y muchas veces ha sido conectada con la libertad o la liberación.  

He podido observar en el ejercicio de mi profesión en la que llevo un poco más de 30 años, ¡Claro! considerando que estoy en esto desde que tengo 12… bueno… ya fuera de broma, mucha gente desconoce que estudié sexología y es porque no lo hice para dedicarme a ello, sino porque me di cuenta de que ese aspecto tenía poder sobre muchos otros en la vida de los seres humanos. Estos estudios y mi experiencia profesional me han llevado a confirmar la fuerza que tiene el sexo sobre las personas.

Es que la sexualidad genera, nada más y nada menos que la energía de la vida. Es una fuerza tan grande que goza del poder de la creación y tiene tal magnitud que si no se le mira con respeto nos puede arrastrar.  

La sexualidad está ligada a nuestra evolución. Las personas con una mirada más corta la ven sólo como fuente de placer o por el contrario sólo  como el medio para tener hijos, ignorando que a través de ella podemos fortalecer vínculos, conectarla con nuestras emociones, o que llevándola más allá del placer puede alimentar nuestra creatividad.  

Instancias de autoridad o clases dominantes a través de la historia pudieron identificar el poder de esa fuerza y tomaron medidas para controlarla. Es por esto que el sexo es visto por muchos como algo tabú y no es para menos; un manejo sexual desborado puede dañarnos a nosotros mismos o a los demás, pero también puede logra este efecto tener nuestra sexualidad completamente contenida. La energía sexual que no se canaliza adecuadamente, genera espacio para aberraciones y patologías. El que no tiene esa fuerza controlada puede encontrarse de repente, en lugares insospechados o, por el contrario, aquellas personas que tienen esa energía bloqueada o no están conectadas con ella porque no le han dado su espacio, pudieran vivir con poco entusiasmo, tener poca creatividad o incluso no estar muy conectados con la vida misma.  

En el proceso de crecer  he aprendido a sacralizar muchos elementos de nuestra vida cotidiana; por ejemplo, limpiar nuestro hogar puede ser hasta tedioso, pero si podemos mirarlo como el acto de embellecer nuestro espacio y convertirlo en un templo entonces tiene otro valor. Cocinar, bailar, sembrar, cuidar un animalito y así un sinnúmero de hechos contidianos pueden adquirir otra dimensión de acuerdo a nuestra mirada.

En este sentido, propongo que veamos la sexualidad también desde esta perspectiva. Con esto lograremos ese incremento de la creatividad, sentir más entusiasmo por vivir y hasta nos puede servir de camino para conectarnos con la fuente y desarrollar la espiritualidad. Viéndolo con esos ojos el sexo se convierte para nosotros en un gran regalo... una especie de don, y como los otros dones -la fama, la riqueza, la belleza física, la inteligencia- conlleva una gran responsabilidad, un gran reto. Tenemos la posibilidad de disfrutar de este regalo, mirándolo con respeto siempre, pero permitiéndole contribuir con nuestro bienestar.

martes, 6 de septiembre de 2011

Los toques finales de «Master Class”

Los toques finales de «Master Class”

Seis de la tarde. Estamos casi listos para el ensayo del sábado 3 de septiembre. Será el último fin de semana que estaremos ensayando «Master Class», porque el martes 6 se efectuará una función de gala y el vienes 9 el estreno regular de la pieza que auspician los Estados Unidos de América.

Parecería que los norteamericanos han estado diciendo a Francia y España: Bueno, señores, en el asunto cultural vamos a luchar contra ustedes con nuestros mejores misiles literarios y artísticos, de muy largo alcance y capaces de reconstruir el mejor espíritu del hombre.

¡Qué bien! Porque Estados Unidos de América  había dejado, respecto a nosotros, que Europa le comiera los caramelos en esos renglones. Aunque debo aclarar que la decisión de los USA de entrar en la competencia cultural en este país es vieja, aunque no sistemática. El suscrito, cuando dirigió dos Festivales Internacionales de Teatro, recibió un militante respaldo norteamericano. Y no pocos artistas teatrales y hacedores de cultura se han entrenado con el respaldo de los USA.

Recuerdo que cuando el terrible atentado del  11 de septiembre, se encontraba en el país una amplia delegación teatral norteamericana (En el corazón de la bestia), lista para participar en nuestro III Festival Internacional de Teatro. Propusimos, dado todo el dolor producido, posponer el Festival hasta que el duelo por los asesinados en aquel inconsecuente atentado pasara. Los norteamericanos nos comunicaron que deseaban seguir con las actividades. Suspender el asunto era otra forma más de dejarnos vencer por el terror.

Pero, volviendo al presente, el director Carlos Espinal concluye el ensayo dándole las gracias al elenco por la soberbia demostración artística que ha dado esta noche. El texto de McNally ha sido, durante todo el proceso, eficiente y adecuadamente defendido por los actores, cantantes  y músicos que intervienen en la pieza. Por supuesto que en algunos momentos las tensiones de rigor se han manifestado.

Cecilia García (aún con María Callas en su epidermis) pregunta por  el vestuarista, ya que hay unos aspectos del vestuario que deben ser revisados. Se le informa que está en Brasil cumpliendo otros compromisos. Si la felicidad que nos dio el ensayo realizado no hubiese estado aún latente el estallido de la genial actriz y productora hubiera sido formidable. De todos modos Leonel Lirio ya había cumplido con su rol y entregado su vestuario. Empero, siempre hay algo que falta en los últimos minutos.
    —¡Brasil un carajo—

Uno de los cantantes pregunta si el ensayo del domingo podría ser solamente en la tarde. Parece que él tiene un compromiso previamente establecido. Carlos Espinal se ha vuelto simplemente mirada. No hizo falta nada más. Les juro que vi rayos y centellas saliendo de sus ojos. Hasta la gran Cecilia se colocó delante del lírico para que los rayos letales del director no le alcanzaran. De todas formas todo queda superado. El ensayo del domingo será en la mañana.

Dante Cucurullo, al momento de despedirnos, deja caer un dardo desbastador, como hacían aquellos legendarios jinetes partos cuando ya concluían una de sus famosas incursiones. Dice que le informó un músico invitado por la sinfónica que Terrence McNally vendría a ver la puesta en escena dominicana de su gran pieza teatral. Ya esa noticia se había dado como posibilidad, pero se había diluido un poco y la habíamos descartado.

Por supuesto, que regresó, por culpa de Dante, toda la tensión que había sido superada. No solamente porque McNally sea un dramaturgo de fama mundial, no por su indiscutible calidad literaria; sino porque siempre los intérpretes serios queremos ser lo más fieles posibles a los autores. Desde luego que un creador jamás será un simple lector de lo que un dramaturgo escribiera; pero no es cierto que el texto es solamente un pretexto. Sabemos que el  primer acto teatral es escritural. Y lo inicia el autor dramático. De sus premisas, personajes, acciones, trama y palabras partiremos. Y hacia su propuesta universal conduciremos todo el proceso creativo. No hacerlo entraña una traición que debe ser castigada con la pena máxima en el arte: el desprecio absoluto de espectadores y críticos.

Prometimos irnos a nuestras casas. No habría, supuestamente, bohemia aquella noche. Empero, Cecilia y Carlos deciden reunirse para planificar el próximo ensayo y nuevas estrategias. Solicitan que el suscrito, que en la puesta en escena interpreta un cascarrabias tramoyista, los acompañe. También Lourdes López, asistente de producción, va con nosotros. Nos tomamos algunas copas de vino y consumimos miles de palabras. Finalmente estamos listos para irnos... no a dormir, sino a desvelarnos hasta el ensayo siguiente.

El ensayo del domingo está pautado, como dijimos, para las diez. Llego una hora antes y ya Carlos Espinal está en la Sala Ravelo. Fidel López y su equipo amanecieron trabajando la escenografía, que me atrevo a adelantar será por mucho tiempo la mejor realizada en la difícil Ravelo.

Cecilia llega al ensayo con ojeras. Obviamente tampoco ha dormido. La troupe la sigue casi inmediatamente. Dante Cucurullo señala que el piano tiene un ligero golpe en un costado. Todos sienten en ese instante odio por los tramoyistas. Aún así, el maestro Cucurullo comienza a calentar sus dedos, las teclas y las cuerdas. Los cantantes se acercan y ejercitan sus cuerdas vocales. Las arias que interpretan en la realización son muy complejas.

Me he aislado un poco y me pongo a escribir estas crónicas. Fidel y los tramoyistas piden más tiempo para concluir su hermosa e impresionante escenografía. Llegan la maquilista y la peluquera. Trabajan en sus respectivos aspectos con los artistas. De pronto —¡Maldición— Camelia, la peinadora, decide hacer su trabajo en el lugar en el cual escribo. Giovanna Sangiovanni y Lourdes López modifican el vestuario de Dolly García.

Cecilia solicita que el súper héroe (ella y su esposo Segundo Imbert se confunde y cambian mi apodo de  «Semidiós”, por el de «Súper Héroe»). Desea escuchar mi opinión sobre el maquillaje que le han hecho. Estoy maravillado con el trabajo de Mónica Mendoza. Entre ella y Cecilia han resucitado a María Callas.

Tac, tac, tac, martillean Fidel y los tramoyistas. Bueno... Fidel, se burla Cecilia, sólo martillea en su roja y pequeña Mac. 

Pasan de las doce. Tenemos hambre. Envían por emparedados a la Payan. Los traen, pero uno del elenco es vegetariano y Dante alérgico al queso. A alguien se le olvidó preguntar esos detalles. Se resuelve el asunto. Comemos, reposamos y ensayamos. 

No nos gustó el resultado del primer acto. El director decide repetir. Todo queda  a pedir de boca. ¡Ahora si! ¡Que venga el McNally ese!

El segundo acto queda bordado. Ya estamos listos para el ensayo general del lunes y la presentación del martes. 

Cecilia García, Dolly García, Nelson Veras, Carolina Camacho, Pedro Pablo Reyes, Antonia Chabebe, Carlos Espinal y Fidel López están listos para cumplir con su destino en el teatro dominicano: convertir a «Master Class» en referencia artística obligada. ¡Recuérdenme agradecerles haberme permitido acompañarlos!

lunes, 5 de septiembre de 2011

LA SENORITA MARGARITA PROMETE ENSEÑAR TODO


LA SEÑORITA MARGARITA PROMETE ENSEÑAR TODO

Elvira Taveras es una de la actrices dominicanas de mayor calidad y respeto. Un verdadero orgullo teatral en nuestro país. Es una de esas actrices que han obligado al suscrito a proclamar que en teatro no somos segundos de nadie en cualquier parte del mundo. Uno de sus tantos momentos gloriosos es, indiscutiblemente, su caracterización de "La Señorita Margarita"
Elvira Taveras tiene varios años realizando esta brillante puesta en escena. Pues ahora la presentará en el Festival de Bolsillo del Teatro Guloya. Al mismo tiempo que celebro desde ya la reposición, les dejo todos los detalles del evento. 
¡Aplausos! ¡Aplausos! ¡Aplausos!

EL ESPECTÁCULO FORMA PARTE DEL 2DO FESTIVAL IBEROAMERICANO DE TEATRO DE BOLSILLO
El Festival de Teatro de Bolsillo, que se lleva a cabo en el Teatro Guloya todo el mes de septiembre, arriba a su segunda semana recibiendo a la reconocida actriz y directora teatral Elvira Taveras, quien llevará a escena “La Señorita Margarita”, una de las piezas de su repertorio mas exitosas, contando a la fecha con decenas de presentaciones en importantes salas teatrales del país y Puerto Rico, recibiendo siempre los mejores elogios y comentarios del público y la critica especializada.


El jueves 8, viernes 9, sábado 10 a las 8:30 de la noche y domingo 11, a las 6:30 de la tarde, el Teatro Guloya se convertirá en el aula de esta “maestra”, que mientras “enseña” hará reír de buena gana a quien se acerque a recibir sus “clases”.


La Señorita Margarita”, en versión y traducción al español de Dolores Prida, fue escrita por el dramaturgo brasileño Roberto Atahyde. Es uno de los espectáculos teatrales más populares de Latinoamérica, pues ha sido traducido y representado por profesionales de la escena mundial con éxitos resonantes en cada uno de los casos. 


La pieza, que ha sido actuada también por hombres, nos presenta a una maestra de octavo grado que ofrece, a sus alumnos y alumnas de octavo grado, clases de distintas áreas del conocimiento, pero haciendo énfasis en la biología que es su asignatura favorita. 


Pero esta La Señorita Margarita” no es una maestra más, ella tiene una personalidad y un lenguaje cargados de pasión, humor, violencia y morbo que son fruto de sus experiencias personales y su formación, pues ha aprendido lo que sabe, no solo en prestigiosas academias, sino en la “Universidad de la calle”. Ella domina y fascina a su alumnado, nadie puede ni debe dejar de creer en ella, de seguir sus instrucciones.


La Señorita Margarita” es también un símbolo. Ella representa a las dictaduras militares que golpearon a varios países del mundo en el siglo pasado. De hecho, esto fue lo que inspiró a su autor a escribirla cuando apenas contaba con 19 años y su país sufría los rigores de un déspota que gobernó Brasil por 20 años.


Desde su estreno, hace dos décadas, cada una de sus temporadas de funciones ha recibido los mejores comentarios y elogios tanto del público como de la crítica especializada.  El espectáculo originalmente fue dirigido por Danilo Taveras y a partir de su tercera temporada la dirección ha estado a cargo de la propia Elvira. El personaje del estudiante ha sido actuado por Franklin Rodríguez, Micky Montilla, Guillermo Liriano y Juancito Rodríguez, quien lo hace en esta ocasión.

La Señorita Margarita” es recomendada para publico adulto, pudiendo asistir jovenes a partir de 14 años. Las boletas tienen un costo de solo RD$300.00 por persona. El Teatro Guloya esta ubicado en la Arzobispo Portes 205, entre Hostos y 19 de Marzo en la Zona Colonial. Para mayor información, reservas y compra de boletas, llamar al 809-685-4856.

viernes, 2 de septiembre de 2011

¡Ahi viene QUÍNTUPLES! ¡Apártense!


La fecha de las nuevas representaciones de «Quíntuples» (La más deslumbrante, inmensa, intensa, magnífica y divertida obra teatral jamás presentada en este país) se acerca por ahí. 

Durante 25 años Carlota Carretero (para muchos la mejor actriz dominicana de todos los tiempos) y Giovanny Cruz (Mejor director teatral del Siglo XX) vienen presentando la genial pieza del escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez


Como dato curioso destacamos el hecho de que la pieza fue estrenada en Puerto Rico exactamente el día en que nació Fiora Cruz Carretero, hija de los dos actores de la pieza y hoy encargada de producción de la realización teatral. 

Aquí se estrenó «Quíntuples» un año más tarde a su estreno mundial en Puerto Rico. La actriz Carlota Carrtero se embarazó para la ocasión de su segunda hija, Renata Giovanna, hoy vestuarista de la pieza. 


Otro dato curioso a resaltar es la asombrosa cantidad  de personas que han visto la obra quince, veinte y hasta cuarenta veces. Un espectador, ya fenecido, aseguraba a sus amigos haber visto «Quíntuples» ciento treinta y seis veces. Lo que podría ser un record universal. 

Los fanáticos de la pieza ya han comenzado a escribir a sus intérpretes asegurando que están, desde ya, preparándose para asistir a las presentaciones que se realizarán en la Sala Ravelo del Teatro Nacional, los día 29 y 20 de septiembre/ 1 y 2 de octubre del año en curso.  

Cada vez que Carlota y Giovanny anuncian presentaciones de «Quíntuples» son advertidos por los fanáticos de la obra, bajo amenazas, que no aceptarán cambios substanciales en la puesta en escena. No obstante, para la ocasión ambos artistas han decidido efectuarles singulares ajustes a sus caracterizaciones.


A raíz del estreno de obra en Santo Domingo se suscitó una fuerte disputa entre el director de la misma (Giovanny Cruz) y el autor (Luis Rafael Sánchez). Ocurre que la persona en Puerto Rico encargada de gestionar la autorización de Sánchez se descuidó en su gestión y la información nunca llegó oficialmente  al autor puertorriqueño. Sin embargo, aquí informó haberlo hecho. Felizmente el asunto fue superado y las representaciones iniciales constituyeron un suceso en la escena dominicana. 

Hoy día la amistad entre los artistas teatrales de «Quíntuples» y su autor es muy sólida. Tanto que Giovanny Cruz también puso en escena "La pasión de Antígona Pérez", del mismo autor. Carlota Carretero fue la protagonista de esa puesta en escena. 

Luis Rafael Sánchez ha visto varias veces la realización dominicana de la su obra, quedando con ella sumamente complacido. 


Precisamente a este importante intelectual boricua se le dedicó el IV Festival Internacional de Teatro de Santo Domingo. Por gestiones especiales de Giovanny Cruz se le otorgó a Sánchez el Doctorado Honoris Causa en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y un memorable reconocimiento en el Senado de la República.

Se sabe de la gran tensión que significa para Carlota y Giovanny actuar en esta exigente pieza teatral, por lo tanto los espectadores dominicanos deben agradecer todo el tremendo esfuerza que realizan en cada una de las representaciones de la realización en cuestión. 

Los viejos y nuevos espectadores disfrutarán del mejor manjar y teatral jamás degustado en nuestro país. ¿Será éste el último?



martes, 23 de agosto de 2011

¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Cuánta belleza!

El periodista, productor, editor, fotógrafo, bloguero y gran amigo Onorio Montás; me acaba de de remitir unas impresionantes imágenes de cuerpos utilizados para construir una gramática visual sumamente creativa y hermosa (EL ARTE DE USAR LOS ÓRGANOS HUMANOS). Me he quedado anonadado con dichas imágenes. En lo que investigo (para lo que me importa) si pueden ser publicadas o no en La Pasión Cultural, se las envío a ustedes para que disfruten en grante con ellas. ¡Qué bien que todavía conservamos nuestra capacidad de asombro ante la belleza!