domingo, 22 de noviembre de 2009

LA PUESTA EN ESCENA














                                 LA PUESTA EN ESCENA


                                                                                        Por Carlos Castro.







Se estudia el texto desde muchos puntos de vista: luz, escenografía, vestuario, texto literario, actuación. Al momento de una puesta en escena es difícil saber por donde se va, porque se articula un lenguaje expresivo sobre un material el cual debe traducirse al lenguaje de la representación. Se trata de encontrar el lenguaje capaz de expresar esa opción textual, es un proceso de mezclar la forma y la escritura en blanco: cuáles posibilidades expresivas tiene el texto, qué norma se le va a imponer, encontrar los sentidos del texto...



¿Dónde se destruye el sentido de ese texto, dónde rompe esa forma teatral; cómo descubrir esas determinaciones? Los clásicos son grandes porque sus textos tienen lecturas indeterminadas, esa indeterminación es un proceso de tensión. El director debe de partir como sino supiera nada, porque si empieza como si lo supiera todo, se coloca desde arriba, lee con mucho menos esfuerzo, lo hace desde una zona del pre-concepto, lee desde la perspectiva del intelectual que al saberlo todo, se le olvidan muchas cosas.



Como director, cuando se lee algo se debe hacer desde el punto de vista del espectador “que no sabe nada”, se debe aprender a leer sin perspectivas. Es difícil empezar una puesta en escena sin un espacio o el monstruo de la escenografía. Se produce la pieza desde cuatro espacios de diferenciación: 1) Resumen de la escena 2) Ubicación de la escena 3) Aclarar el sentido de la escena 4) La escena en la evolución de los personajes.



Lo que interesa es una conclusión y no una premisa. El personaje como proceso me permite reconstruir algo en escena. Necesito espacio y tiempo- espacio sugerido en el primer momento, después un espacio físico, debo saber del espacio, las informaciones espaciales que afectan el personaje; luego segmento de la escena: 1) Bloques de escenas 2) Esbozo físico de la escena. Y para esto necesito saber el espacio, ver cómo se modifica el planteamiento del autor.



Las acciones son procesos y sobre ellas se debe ser lo más preciso posible, ordenándolas. Actor y director deben construir un lenguaje común al poner un texto en escena. Deben saber: 1) La posibilidad de comunicar en escena 2) En el escenario es imposible el silencio 3) Es imposible no hacer 4) Es imposible la quietud. Porque en el teatro no hacer, quiere decir hacer algo. Todos estos niveles son sensaciones, por tal sentido, a la hora de construir la puesta en escena, siempre deben hablar en positivo: no decir es decir, no hacer es hacer; estar quieto es accionar, hacer silencio es ser elocuente.









MENSAJE-CONTENIDO-INFORMACIÓN






ACTO DE COMUNICACIÓN:



Patrón-Uso- Reglas de usos






INTERCAMBIO FORMAL (Datos)

Relación (Instrucción de usos)





En la comunicación es más importante saber como se muestran las cosas: Estímulos, respuestas, refuerzo, timbre- rata toca el timbre-comida. Porque el adiestramiento del animal implica un adiestramiento del adiestrador, se da una cadena E-R-R-E-R-R.-



La acción intenta modificar la “realidad” ESTIMULO-AFECCION-OBJETIVO-ACCIÓN (Texto); este esquema se puede leer en sinuosas o de forma vertical. En la puesta en escena de un texto, lo primero que trato de definir es un espacio; luego los sentidos se encuentran trabajando, es importante desentrañar la partitura atómica de cada momento. La idea es no mediatizar los sentidos (significados por medio del espacio en que sucede, porque limita, y si asumo un espacio niego toda limitación.



Al poner el texto en escena, lo primero que me pregunto, qué hace el personaje, qué dice, esto ya explica el texto. Ese qué hace, se le debe buscar referencia respecto a algo o alguien, de no tener, encontrarlo en el texto, se puede hacer como al director le parezca mejor...


sábado, 21 de noviembre de 2009

PALABRAS ENCADENADAS





Fuia ver el estreno (arrastrado por la actriz Giamilka Román) de laobra del dramaturgo español Jordi Galcerán,“Palabras Encadenadas”; bajo la dirección de EnriqueChao.



Realmenteel texto de Galcerán no me impresionó mucho. Hace unos meses vimosuna obra suya, "El Método Gronholm”,que aunque con deficiencias dialécticas y sobre abundancia depalabras, era un texto francamente inteligente y bien llevado por unbuen elenco dominicano.
Eltexto de “Palabras Encadenadas” tiene errores indigeribles. Porejemplo: No se justifica que a pesar de la manifiesta preferenciasexual del protagonista, este siga angustiado por la separación dela esposa. Asímismo, encuentro inconsistencia en los sucesos de latrama, cuyas concatenaciones no siempre están bien manejadas.


Elfinal que propone Enrique en su montaje es, francamente, mejor que elde Jordi.
¿Traición?Desde luego que no. Existe un texto literario (del dramaturgo) y untexto dramático (del director).



Estavez la puesta en escena salva el evento. Enrique Chao logra una buenaatmósfera escénica; una realización teatral cuidada, depurada,fina y profesional.


Ustedpuede diferir o no de los conceptos teatrales de Chao, pero tiene queadmitir que sus representaciones resultan limpias. Su estética estáahí. Ya no podemos verla como un mero accidente.


Partiendode mi viejo concepto de que es una estupidez dirigir a losdirectores, me limito como testigo a revisar lo que he visto.


Laplástica lograda por Enrique me entusiasmó. Creo que uno de losbuenos aciertos de la noche de estreno fue el casi coreografiadomovimiento actoral.


Eneste mismo tenor plástico tengo que aplaudir la escenografía deFidel López y las luces de Lillyanna Díaz; aunque no siempre logranjustificar, deviniendo la obra en un sótano, los cambios deambientes en la iluminación. Desde luego que los directores se tomanalgunas licencias.



Lasactuaciones de Robmariel Olea (Laura) y José Roberto Díaz (Ramón)son correctas sin llegar a ser espectaculares. Ambos hacen un trabajoactoral adecuado, a pesar que la falta de garras de los personajesdel dramaturgo les impide bordarlos.


Aquíme detengo un poco para explicarme: Cuando unos personajes no estánbien diseñados por el autor por más esfuerzos que hagan el directory los actores, nunca podrán llegar perfectos a los espectadores.Definitivamente Galcerán no logra, en los confusos personajes deesta pieza, la profundidad y la lógica que sirven de insumos paralas actuaciones.


Enmi juicio, en este caso, el trabajo escénico es superior a ladramaturgia; aunque uno desea un poquito más de José Roberto yRobmariel. Ensu provecho admito que en esta obra superaron sus actuacionesanteriores. Ahora ambos lucen decididamente con mayor organicidad,aunque repiten pequeños recursos.


Séque la realización crecerá en las próximas salidas, como ya escostumbre en el teatro dominicano. Aún así me aventuro a haceralgunas recomendaciones: José Roberto debe arriesgarse más paraevitar la frialdad académica de dos o tres momentos. Robmariel tieneque cuidar su ocasional tendencia al melodrama.


Empero,recomiendo ver la obra. En ella el talento dominicano sobresale porencima de todo. Estoy contento.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Akenatón



Akenatón

EL FARAÓN REVOLUCIONARIO


Nota: Hemos encontrado en Internet un trabajo sobre el faraón Akenatón publicado en en 1998 por la escritora, periodista e investigadora histórica argentina Amanda Paltrinieri. Para continuar con el tema sobre la religión monoteísta egipcia reproducimos íntegro el trabajo de esta reputada investigadora internacional. Siguiendo nuestro estilo hemos incluido gráficos que hacen más agradable la lectura. Disfrútenlo.







Con ayuda de una computadora, dos investigadores franceses rescataron de los restos de un derrumbe noticias sobre el rey místico que instauró el monoteísmo en Egipto catorce siglos antes de la era cristiana.

Por Amanda Paltrinieri



Cuando en 1898 un temblor de tierra hizo tambalear los templos faraónicos de la zona de Karnak, en uno de ellos se desplomaron varias columnas y de los escombros surgieron pequeños bloques de piedra grabados y pintados.
En aquel momento los vestigios fueron relegados por los estudiosos, pero ahora, casi un siglo después y con ayuda de la computación, acaba de verificarse que guardan valiosos registros sobre un faraón que renegó de los antiguos dioses para venerar al Sol como único ser supremo.


Este precursor del monoteísmo subió al trono con el nombre de Amenofis IV y luego adoptó el de Akenatón. Su obra se extinguió con su vida más de mil trescientos años antes de Cristo, pues los sacerdotes, además de restablecer los viejos cultos para recuperar los privilegios que habían perdido, lo maldijeron e intentaron borrar su recuerdo. Las más recientes investigaciones confirman que no lo lograron.

Los viejos dioses




"Egipto, don del Nilo". La célebre fórmula que refleja con exactitud el origen de la civilización más duradera de la Antigüedad fue enunciada por el historiador griego Herodoto, quien afirmó que los egipcios eran "los más religiosos de todos los hombres".

Nómades y cazadores habitaron desde la época prehistórica la estrecha cinta verde encuadrada por el desierto. No conocían las fuentes del río y creían que sólo los dioses podían provocar el milagro de su crecida. Para dominar las inundaciones, las tribus se agruparon rápidamente en provincias y luego en dos reinos: uno en el valle, que reverenciaba al dios Seth, y otro en el delta, bajo el signo del dios halcón Horus.

Más tarde el país se unificó y la capital se instaló en Menfis, cerca de Heliópolis, ciudad adoradora del Sol. Desde entonces se atribuyó al soberano naturaleza divina. Primero se lo identificó con Horus; luego se le sumó el título de hijo de Ra (el dios resplandeciente) y se levantaron pirámides para que al morir pudiera ascender hasta él.

 Cuando los príncipes de Tebas trasladaron la capital a su ciudad, su dios -Amón- pasó a primer plano y se convirtió en el rey de los dioses.
Claro que además de él existían otros, que se contaban por centenares. Los humildes, fieles a sus tradiciones, veneraban en cada provincia a una deidad principal y varios ídolos secundarios. La zoolatría primitiva sobrevivió en la adoración del buey Apis, los cocodrilos del Nilo y los dioses que conservaban rasgos animales. Escarabajos y amuletos representaban innumerables divinidades menores.

 El culto oficial, por su parte, concretó principios morales en mitos que reflejaban el conflicto entre el bien y el mal. El más popular cuenta que el malvado Seth despedazó el cuerpo del benéfico Osiris, pero Isis y Horus (la esposa y el hijo de Osiris) encontraron los fragmentos y lo revivieron. Encarnación de los anhelos de justicia y eternidad, Osiris presidía el tribunal que juzgaba a los hombres después de la muerte, con ayuda de Tot, encargado de pesar las almas.

Una figura singular




Después de haber sufrido la invasión de un pueblo de origen sirio (los hicsos, que habían adoptado como propio a Seth, dios del desierto y del mal), los príncipes de Tebas restauraron una vez más el poder de los faraones.
Para asegurar sus conquistas, Egipto necesitaba un monarca guerrero... pero el destino le tenía reservado un místico: Amenofis IV, una de las figuras más curiosas de la Historia. En él se mezclaba la estirpe egipcia con sangre semita e indoeuropea. De rostro delicado y físico endeble, en cuanto subió al trono se casó con Nefertiti, una bella princesa con quien tuvo siete hijas.
Amenofis llevó a cabo una verdadera revolución religiosa: rompió con Tebas, despojó a Amón del título de dios dinástico y se consagró por entero al culto del dios solar Atón. Cambió su nombre por el de Akenatón (servidor de Atón) y mandó construir una residencia real a la que llamó Aketatón (horizonte de Atón, hoy Tell-el-Amarna), modelo de urbanismo.

 Cierto es que en su decisión hubo una dosis de cálculo político tendiente a disminuir el poderío del clero de Amón, una casta hereditaria cuyas posesiones casi igualaban el patrimonio real. Ya sus predecesores, temerosos de la hegemonía sacerdotal, habían favorecido otros santuarios, en especial el de Heliópolis, donde se profesaba una doctrina que aceptaba al Sol como creador de todas las cosas.

 Amenofis III había bautizado con el nombre de "Atón es resplandeciente" su palacio de Tebas y uno de sus regimientos. Su hijo fue mucho más lejos: confiscó los bienes de los templos, abolió los cultos de Amón y los otros dioses principales e hizo destruir sus estatuas. Ni siquiera el popular Osiris se libró de esa suerte.

El dios único
Akenatón tenía un temperamento contemplativo: era un poeta, un soñador sensible a las nociones de belleza, humanidad y justicia, un rey "ebrio de dios".

Atón era el único dios. No se lo representaba como un hombre con cabeza de animal; se lo adoraba bajo la forma de un signo abstracto, un disco de rayos benéficos. El faraón era sumo sacerdote y profeta. Lo decía en su célebre himno a Atón: "Estás en mi corazón; fuera de mí, nadie te comprende."

 El monoteísmo se afirmó indiscutiblemente. "Has creado la tierra a tu gusto, cuando estabas solo." El mundo aparecía como creación ininterrumpida del dios; cosas, bestias, hombres, el día y la noche: "La tierra está sumida en las tinieblas, como muerta, y calla porque aquél que lo ha creado todo descansa en su horizonte. Pero llega la aurora, Tú te levantas y tu resplandor disipa las tinieblas". El himno contiene la idea de una religión universal: "Tú has creado los países extranjeros, Siria, Nubia, y la tierra de Egipto. Tú pones a los hombres en su lugar; sus lenguas hablan diversamente, como son diversos su aspecto y su piel, pues Tú has hecho diferentes a los pueblos".

Reformas sociales

Amenofis IV


El profundo humanismo de Akenatón se tradujo, asimismo, en un conjunto de medidas que favorecían el individualismo y una cierta democratización de las costumbres. Antes, el soberano elevaba sus plegarias a Amón recluido en un recinto sombrío; era una plática silenciosa y sin testigos, dirigida por un clero hermético y estricto. Ahora que el Sol brillaba sobre todos por igual, el culto empezó a celebrarse en presencia del pueblo y, para que fuera más accesible, se sustituyó la lengua arcaica y literaria por el egipcio vulgar.

El faraón hizo pública su vida cotidiana, dejó de ser un ídolo ante el que había que arrastrarse. El arte se tornó realista y familiar; las pinturas de las tumbas de Tell-el-Amarna aparecen plenas de dulzura y movimiento. Bajo el radiante disco solar, los bajorrelieves muestran al rey y la reina en la intimidad, con sus hijas sobre las rodillas.

Sus preocupaciones espirituales apartaron a Akenatón de otros deberes. Permaneció indiferente a la política exterior y sus adversarios se aprovecharon de ello. Cuando murió, hacia 1354 a.C., Nefertiti tuvo que hacer concesiones ante el clero de Amón, que se había reorganizado. Casó a una de sus hijas con el joven príncipe Tutankatón, de doce años, quien restauró el culto tradicional y se hizo llamar Tutankamón. El hallazgo de su tumba intacta en 1922 concedió a este personaje una notoriedad que no guarda proporción con su importancia histórica.



Egipcios: fueron los primeros monoteístas


¿El origen es Yahvé, el dios de los volcanes; 
o Atón, el dios del sol?

Privara un pueblo del hombre que celebra como el más grande de sus hijos no es empresa que se acometerá de buen grado o con ligereza, tanto más cuanto uno mismo forma parte de ese pueblo. Ningún escrúpulo, sin embargo, podrá inducirnos a eludir la verdad en favor de pretendidos intereses nacionales, y, por otra parte, cabe esperar que el examen de los hechos desnudos de un problema redundará en beneficio de su comprensión. (S.F. ¿?)

¡Ya empecé a meterme a reocupar a unos cuantos y a interesar a otros!


El hombre Moisés, que para el pueblo judío fue libertador, legislador y fundador de su religión, pertenece a épocas tan remotas que no es posible rehusar la cuestión previa de si fue un personaje histórico o una creación de la leyenda. Si realmente vivió, debe haber sido en el siglo XIII, o quizá aun en el XIV antes de nuestra era; no tenemos de él otra noticia sino la consignada en los libros sacros y en las tradiciones escritas de los judíos.
Aunque esta circunstancia resta certeza definitiva a cualquier decisión al respecto, la gran mayoría de los historiadores se pronunciaron en el sentido de que Moisés vivió realmente y de que el Éxodo de Egipto, vinculado a su persona, tuvo lugar en efecto. Con toda razón se sostiene que la historia ulterior del pueblo de Israel sería incomprensible si no se aceptara esta premisa. Por otra parte, la ciencia de nuestros días se ha tornado más cautelosa y procede mucho más respetuosamente con las tradiciones que en los primeros tiempos de la crítica histórica. (S.F. ¿?)

Los dos bloques de párrafos arriba citados aparecen en un libro de tres de ensayos escrito por Sigmund Freud, producto de acuciosas y largas investigaciones: “Moisés y la religión monoteísta”.

Cuando Freud escribió dichos ensayos, en el 1934, era un objetivo de criminales hitlerianos y un protegido por la iglesia católica. Sabiendo el gran psicoanalista y pensador que al catolicismo no le agradaría los planteamientos que hacía del tema que no ocupa,decidió no publicar el libro en esas circunstancias y esperar por un mejor momento. Empero, murió en el 1939, un par de semana más tarde de que comenzara la Segunda Guerra Mundial, sin haber publicado su verdad histórica completa. Algunos apuntes aparecieron como ensayos en la revista Imago en 1938. Pero el libro completo, sobre todo un tercer y comprometido ensayo, se publica después de su muerte. Esta fue su última obra importante publicada.


El primer cuestionamiento polémico de Freud es sobre el nombre de Moisés:

Lo primero que atrae nuestro interés en la persona de Moisés es precisamente su nombre, que en hebreo reza Mosche. Bien podemos preguntarnos: ¿De dónde procede este nombre; qué significa? Como se sabe, ya el relato del Éxodo, en su segundo capítulo, nos ofrece una respuesta. Nárrase allí que la princesa egipcia, cuando rescató al niño de las aguas del Nilo, le dio aquel nombre con el siguiente fundamento etimológico: «Pues yo lo saqué de las aguas.» Mas esta explicación es a todas luces insuficiente. Un autor de Jüdisches Lexikon opina así: «La interpretación bíblica del nombre -el que fue sacado de las aguas- es mera etimología popular, y ya la forma hebrea activa (Mosche podría significar, a lo sumo: el que saca de las aguas) está en pleno desacuerdo con ella.» Podemos apoyar esta refutación con dos nuevos argumentos: ante todo, sería absurdo atribuir a una princesa egipcia una derivación del nombre sobre la base de la etimología hebrea; por otra parte, las aguas de las que se sacó al niño no fueron, con toda probabilidad, las del Nilo. 


Freud explica convincentemente las implicaciones egipcias de dicho nombre:

En cambio, desde hace mucho tiempo y por diversos conductos se ha expresado la presunción de que el nombre Moisés procedería del léxico egipcio. En lugar de mencionar a todos los autores que se han manifestado en este sentido, citaré la traducción del pasaje correspondiente de un nuevo libro de J. H. Breasted , autor a cuya History of Egypt (1906) se concede la mayor autoridad: «Es notable que su nombre, Moisés, sea egipcio. No es sino el término egipcio«mose» (que significa «niño») y representa una abreviación de nombres más complejos, como, por ejemplo, «Amen-mose», es decir,«niño de Amon», o «Ptah-mose», «niño de Ptah», nombres que a su vez son abreviaciones de apelativos más largos: «Amon (ha dado un) niño», o «Ptah (ha dado un) niño». El nombre abreviado «Niño» se convirtió pronto en un sustituto cómodo para el complicado nombre completo, de modo que la forma nominal Mose se encuentra con cierta frecuencia en los monumentos egipcios. El padre de Moisés seguramente había dado a su hijo un nombre compuesto con Ptah o Librodot Moisés y la religión monoteísta. 

No tengan miedo y sigan leyendo, ¿o no es cierto eso de que la verdad nos hará libres? Recuerden las expresiones críticas de la Poncia en el inicio del tercer actorde Bernarda Alba: “Cuando una no puede con el mar lo más fácil es volver las espaldas para no verlo”. 

Volvamos al mar... (perdón) a Freud:

Amón, y en el curso de la vida diaria el patronímico divino cayó gradualmente en olvido, hasta que el niño fue llamado simplemente Mose. (La «s» final de Moisés procede de la traducción griega delAntiguo Testamento. Tampoco ella pertenece a la lengua hebrea, dond eel nombre se escribe Mosheh.)». He citado textualmente este pasaje, pero no estoy dispuesto a asumir la responsabilidad por todas sus partes. Además, me asombra un tanto que Breasted haya omitido en su enumeración precisamente los nombres teofóricos similares que se encuentran en la lista de los reyes egipcios, como, por ejemplo, Ah-mose, Thut-mose (Totmés) y Ra-mose (Ramsés).

Pero donde Freud se torna más severo es cuando plantea que Moises era un egipcio en todo el concepto. Dato imprescindible para sustentar la tesis más adelante planteada.

...cabría esperar que alguno de los muchos autores que reconocieron el origen egipcio del nombre de Moisés también llegase a la conclusión -o por lo menos planteara la posibilidad- de que el propio portador de un nombre egipcio fuese a su vez egipcio.


Dos leyendas, primordialmente, adornan la vida de Moisés. En la primera el héroe judío procede de una familia judía y criado por un princesa egipcia como su propio hijo. En la segunda leyenda todo comienza cuando el faraón es advertido, en sueños proféticos, que sería asesinado por su hijo y por eso ordena matarlo antes que ocurra el parricidio. 

Freud rebate:

Pero la menor reflexión demuestra que jamás pudo existir semejante leyenda mosaica original, concordante con las demás de su especie.En efecto, la leyenda sólo pudo haber sido de origen egipcio, o bien judío. El primer caso queda excluido de antemano, pues los egipcios no tenían motivo alguno para ensalzar a Moisés, que no era un héroe para ellos. Por consiguiente, la leyenda debe haber surgido en el pueblo judío, es decir, se la habría vinculado en su versión conocida a la persona del caudillo. Mas para tal fin era completamente inapropiada, pues ¿de qué podía servirle a un pueblo una leyenda que convirtiera a su gran hombre en un extranjero?

Sigmund Freud aporta cientos de datos y reflexiones para demostrar la condición egipcia de Moisés. Pero ¿por qué es relevante para el investigador este dato? Es que resulta difícil aceptar a un Moisés,al que algunas de las leyendas judías asignan paralelismo entre lo que sabemos de los primeros tiempos de Jesús, de repente, salido de un  pueblo que menospreciaba a los judíos asimile la religión de estos y no haya sido exactamente lo contrario. En uno de los paralelismo citados encontramos el afán de vincularlo: Cristo salvado de Herodes; por ejemplo. Desgraciadamente el espacio me impide ampliar en zonas interesantes, aunque distrayentes del objetivo principal del trabajo. 

Pues... volvamos a Freud:


Moisés no sólo fue el conductor político de los judíos radicados en Egipto, sino también su legislador y educador, y que les impuso el culto de una nueva religión, llamada aún hoy mosaica en mérito a su creador. Pero ¿acaso un solo hombre puede llegar tan fácilmente a crear una nueva religión? Además, si alguien pretende influir sobre la religión de otro, ¿por ventura no es lo más natural que comience por convertirlo a su propia religión? El pueblo judío de Egipto seguramente poseía alguna forma de religión y si Moisés, que le dio una nueva, era egipcio, no podemos dejar de presumir que esa otra nueva religión debía ser la egipcia.

Pero ¿cuál religión egipcia?

Lo que plantea aquí Freud es, igual que otros grandes pensadores e investigadores del planeta,  que Moisés retoma la religión monoteísta de Atón. La misma estuvo vigente en Egipto durante el reinado de Amenhotep (Más tarde auto nombrado Ikhnaton o Akenatón) un faraón poeta, que compuso uno de los himnos de Atón que conocemos. Esa religión monoteísta y rígida de Amenhotep planteaba la existencia de un Dios único; pero compresible y amoroso. Sin embargo, sólo 17 años gobernó este faraón.

Con su desaparición no sólo desaparece su memoria, sino la religión que revolucionaria y radicalmente impusiera en Egipto. Debemos señalar que no fue exactamente Akenatón el creador del culto y la religión de Atón. Enpero, Freud nos dice...

Su acción fue mucho más profunda; le agregó algo nuevo, que convirtió la doctrina del dios universal en un monoteísmo: el elemento de la exclusividad. En uno de sus himnos lo dice explícitamente: «¡Oh,Tú, Dios único! ¡No hay otro Dios sino Tú!».

Pero el enfrentamiento del faraón con los sacerdotes del culto a otro dios, Amón, fue terrible. Tanto que Akenatón abandonó su residencia en Tebas, trinchera demasiado importante de los sacerdotes de Amón, para establecerse río abajo en una nueva residencia a la que llamó Akhetaton. Desde allí persiguió con furor a los sacerdotes que enfrenaban “su”religión atoniana. Hasta ordenó borrar cualquier inscripción donde el nombre “dios”apareciera en plural.

A su muerte, el pueblo y los sacerdotes descontentos (cuyo principal defecto era la exclusión de lo mítico, lo mágico y lo taumatúrgico) destruyeron todo vestigio de sus aportes, entre estos, la religión de Atón.

Para muchos pensadores modernos no hay dudas de que la religión que retoma Mosheh, e implanta entre los judíos, es la religión de Atón. Freud, entre otras consideraciones,  argumenta con la misma profesión de fe de los judíos:


Shema Jisroel Adonai Elohenu Adonai Ejod. Si el parentesco fonético entre el nombre egipcio Atón (o Atum), la palabra hebrea Adonai y el nombre del dios sirio Adonis, no es tan sólo casual, sino producto de un arcaico vínculo lingüístico y semántico, entonces se podría traducir así aquella fórmula judía: «Oye, Israel, nuestro dios Aton (Adonai) es un dios único.» 

Desde luego que Freud admite analogías y discrepancias entre las religiones:


Ambas son formas de un monoteísmo estricto, y de antemano tenderemos a reducir todas sus analogías a este carácter básico. En algunos sentidos, el monoteísmo judío adopta una posición aún más rígida que el egipcio; por ejemplo, cuando prohibe toda forma de representación plástica. Además del nombre del dios, la diferencia esencial consiste en que la religión judía abandona completamente la adoración del sol, en la que aún se había basado el culto egipcio. Al compararla con la religión popular egipcia tuvimos la impresión de que, junto a una oposición de principios, la discrepancia entre ambas religiones traduce cierta contradicción intencional. Tal impresión se justifica si en este cotejo sustituimos la religión judía por la de Atón, que, como sabemos, fue creada por Ikhnaton en deliberado antagonismo con la religión popular.
Con razón nos asombramos por qué la religión judía nada quiera saber del más allá y de la vida ultraterrena, pues semejante doctrina sería perfectamente compatible con el más estricto monoteísmo. Pero este asombro desaparece si retrocedemos de la religión judía a la de Aton, aceptando que aquel rechazo ha sido tomado de ésta, pues para Ikhnaton representaba un arma necesaria al combatir la religión popular, cuyo dios de los muertos, Osiris, desempeñaba un papel quizá más importante que cualquier otro dios del mundo de los vivos.

Interesante ¿verdad? Algunos se entusiasmarán en demasía. ¡Tranquilos! Otros comenzarán a planificar mi asesinato. ¿Tranquilos? Y algunos rasgarán sus vestiduras. ¡Tranquilos! ¡Tranquilos porque me interrumpiré!  Pero no lo haré por las seguras amenas que vendrán. ¡No! Lo haré porque me ha tirado el... ¡Telón!



sábado, 14 de noviembre de 2009

¡Se nos muere Venecia!







Queprofunda emoción recordar el ayer
cuandotodo en Venecia me hablaba de amor


¡Se nos muere Venecia, carajo!
Lossólo 60 mil habitantes que quedan en la Serenísima Venecia se hanlevantando en armas (realmente fue en góndolas), para llamar laatención sobre la quizás inminente muerte de la ciudad. ¡Si... deVenecia! La más bella ciudad del mundo, la del Gran Canal, la de las120 islas, la de los 400 puentes que unen sus espacios firmes.


antemi soledad, en el atardecer
tulejano recuerdo me viene a buscar


¡Senos muere Venecia, Carajo!
Lagloriosa Venecia del pueblo véneto logró en el siglo V, ante lainvasión de los germanos, que muchos ciudadanos de otros pueblos serefugiaran en ella, formando un gobierno propio presidido por 12tribunos, declarando estos la autonomía del territorio; para sertotalmente independiente en el siglo IX.


Quetristeza hay en ti, no parece igual
eresotra Venecia mas fría y más gris



Enla Edad Media, Venecia se expandió gracias al control del comerciocon Oriente; viajando por el mar Adriático. El apogeo deVenecia ocurre en la primera mitad del siglo XV, cuando losvenecianos comenzaron su expansión por Italia, como respuesta alamenazador avance de Gian Galeazzo Visconti, duque de Milán.
Veneciasupo aprovecharse de todos los cambios que ocurrieron en Occidente:
Acertóal aliarse con los francos contra los longobardos.
Acertóal aliarse con el Imperio Bizantino contra los normandos.
Acertóen su benevolencia y tolerancia con el Islam, de manera que al estarel Imperio Bizantino en guerra con los árabes éste no podíatraficar sin gran riesgo y fue entonces cuando las naves venecianasiban a Alejandría, Beirut y Jaffa, monopolizando aquel comercio.


Sinembargo, la toma de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó elprincipio de la decadencia. El descubrimiento de América desplazólas corrientes comerciales y Venecia se vio obligada a sostener unalucha agotadora contra los turcos. En 1797, fue invadida por lastropas de Napoleón. A la firma del tratado de Campoformio, serepartió el territorio de la República entre Francia y Austria.


elsereno canal de romántica luz
yano tiene el encanto que la hacía soñar


¿Vamosa dejar que ella y su historia se nos mueran?


Veneciagoza de una fama legendaria por su amplio patrimonio artístico ylargo historial como referencia de la pintura europea. La riqueza delos poderosos de la ciudad permitió mantener un prolongadopatrocinio sobre pintores, arquitectos y demás artistas: desdeGentile Bellini en el siglo XV hasta Francesco Guardi a finales delsiglo XVIII, pasando por Giovanni Bellini, Tiziano, Giorgione,Sebastiano del Piombo, Tintoretto, Veronés, Jacopo Bassano,Giambattista Tiepolo, entre otros. Curiosamente, muchos de estosartistas habían nacido en otras localidades y acudieron a Veneciaatraídos por su pujanza.


Elestilo de los sucesivos pintores de Venecia mantuvo algunascaracterísticas comunes que irradiaron su influencia por mediaEuropa. La llamada Escuela veneciana influyó enmaestros tan diversos como Rubens y Velázquez, y modeló en parte elestilo barroco del siglo XVII.



Laarquitectura de la ciudad experimentó un periodo especialmentebrillante durante el Renacimiento, con arquitectos como MauroCodussi, Pietro Lombardo y JacopoSansovino. AndreaPalladio y Vincenzo Scamozzi también dejaron obras notables en laVenecia renacentista. Posteriormente destacará Baldassare Longhena.


EnVenecia nació Antonio Vivaldi, una de las cimas de la músicabarroca. Otro de los grandes de la música,Richard Wagner, falleció en la ciudad el 13 de febrero de 1883.Igualmente el gran compositor Igor Stravinski, aunque murió en NuevaYork, quiso que sus restos fueran llevados a Venecia y reposan hoy enel cementerio de San Michele.


Todo ello es reflejo de la importanciade la ciudad no sólo como lugar de origen de muchos genios, sinosobre todo como inagotable fuente de inspiración a lo largo de lahistoria de poetas, músicos, pintores y todo género de artistas.


Desde1893 alberga la Bienal de Venecia, que incluye el festival de cineanual Mostra Internazionale d'Arte Cinematográfica.


¿Qué explicaciones daremos a los ilustres fenecidos si dejamos morir suciudad de ensueños?


quecallada quietud, que tristeza sin fin
quedistinta es Venecia si me faltas tú


EnVenecia se encuentra uno de los coliseos de ópera más famosos delmundo, el teatro de La Fenice, que literalmentesignifica Ave Fénix y hace honor a su nombre, habiendosurgido de sus cenizas tras repetidos incendios, el último a finalesdel siglo XX. Fue lugar de estreno de algunas de las más famosaspiezas del repertorio, entre ellas varias de Verdi.



Lafiesta más popular de Venecia es el Carnaval cuya tradición seremonta al siglo XI cuando Venecia comenzaba a dominar marítimamenteimportantes porciones del mar Mediterráneo. Oficialmente se declarócomo festividad suprema durante el siglo XIII. Sin embargo, esen el siglo XVIII cuando el Carnaval de Venecia alcanza su puntomáximo. A él acudían viajeros y aristócratas de toda Europa, enbusca de diversión y placer. El Carnaval de Venecia se caracterizaporque sus participantes usan elaboradas máscaras para cubrir susrostros.


Elinmenso acervo cultural de Venecia, resumen de su historia milenaria,fue reconocido por la UNESCO con la distinción de Patrimonio dela Humanidad en el año 1987 para el casco histórico de laciudad y la laguna.


nila luna al pasar tiene el mismo fulgor
qué triste y sola está Venecia sin tu amor


¿Quiénesla están matando para yo matarlos primero a ellos?


Segúnlos pocos venecianos que aún viven en la ciudad la asesinan losturistas. Seguramente esa plaga japonesa con cámaras digitales ypantalones jeans. ¿O son los norteamericanos en pantalones cortos ymascadores de gomas? Más, tiene que haber más ciudadicidas. ¡A mi hay que darme detalles y direcciones de esos criminales!


Cómosufro al pensar, que en Venecia murió
elamor que jurabas eterno guardar


Estoyrealmente desconsolado. Advierto a Mario Lebrón que no voy aaceptarle hoy sus chistesitos mohosos. El único moho que podríadisfrutar es el que tienen las casas bañadas por las aguas de loscanales venecianos.


Queentienda de una vez y por todas Carlos Castro que no le publicaré,por ahora, más colaboraciones que no sean sobre escritores oartistas de la Serenísima. ¡No, señor!



Queno se le ocurra a Giamilka Román, Exmin Carvajal, Karina Noble yVíctor Pinales volver a hablarme del viaje ese a París, New York oBarcelona. ¡No! ¡Es a Venecia hacia donde iremos! Iniciaremos una cruzada.


Díganlea Carlos Espinal que no volveré a dirigirle la palabra si regresa aAtlantic City. Que se vaya directamente con Luis al aeropuerto MarcoPolo de Venecia. Allí... tomen un autobús, un ferrocarril o unalancha. Nos juntaremos en la plaza San Marcos. ¡La guerra ha comenzado!


¡IvánGarcía, tu colega está sufriendo! Tienes media hora para salvarlo.Envíale un trabajo sobre “El Mercader de Venecia”, o sobre "Otelo: El Moro de Venecia". No seasindiferente ante el infortunio. Es imperativo celebrarintelectualmente a la ciudad de los canales.



¡Noquiero hablar con Dagoberto por teléfono! ¡Ay no! ¡Que de la caray traiga un artículo sobre el carnaval! Pero no el de las Cachúas,no el de los Toros y Civiles, no el de los Pepines, no el de losPapeluces, Robalagallina, Cabral y Bonao. Mucho menos el de La Vega(ella no tiene canales ni góndolas). Quiero oírlo hablar delincomparable carnaval de Venecia y de sus afamadas máscaras.


¡AhoraCuchy Elias no aparece! ¡Claro! Él sabe que voy a boicotearle aquíen mi blog toda publicación cinematográfica si no organiza, concarácter de urgencia, un ciclo de cine veneciano. ¡Está advertido!


Juropor los duendes venecianos que no asistiré otra vez a la pequeñasala de cine de Juan Basanta, si no la reserva exclusivamente parapelículas realizadas en mi ciudad preferida, o sobre ella.Podríamos comenzar por “Anónimo Veneciano” o con “Muerte enVenecia”. ¡Muerte no, carajo!


Latraición y la malquerencia llegan siempre desde la sombra. El poeta TonyRaful, que se dice hermano mío, me ha fallado. Todavía no encuentro en mi correo un mail  con una trascendental oda a Venecia. ¡Pero voy a seguir esperando!


¿Nos quedaremos con los brazos cruzados ante la tragedia?



Sidejamos que muera Venecia, no morirá solamente una ciudad bella, no. No morirá solamente una ciudad llena de historia y leyendas, no. Nomorirá solamente una ciudad de arte y artistas, no. ¡Morirá labelleza misma, morirá la Historia, morirán todas las leyendas,morirá el Arte... moriremos los artistas y los sensibles; porquedespués que eso ocurra ¡qué quedará hermoso sobre la tierra?






soloqueda un adiós, que no puedo olvidar
         hoyVenecia sin ti, que triste y sola está.

























jueves, 12 de noviembre de 2009

Los enigmáticos escitas







Unatarde de diciembre del 2003 el gran intelectual TonyRaful, a la sazón, Presidente de Comisión de Cultura deAyuntamiento del Distrito Nacional, solicitó que Rafael Villalona yyo pasáramos por su despacho. Tenía algo importante quecomunicarnos. 

Cuando entramos Rafultenía un libro abierto en sus manos: “La Luz que agoniza”. Exactamente marcado en un apasionante capítulo sobre los escitas.
Dijoque quería leernos el capítulo. Entre nosotros no era nada extrañoaquel ejercicio cultural. Se leyó el capítulo demarras. Villalona y el suscrito quedamos francamente anonadados. 
.
Elautor hablaba sobre unos escitas sepultados bajo hielo,perfectamente conservados durante siglos, mirando al sol. Hablaba dehombres, niños, mujeres, caballos y animales domésticos en talestado y posturas que parecían haber sido congelados apenas una horaantes. Elcolega Villalona y yo estábamos fascinados con la lectura y loscomentarios posteriores a ella. 



Haceunos días, buscando datos para el blog sobre la ciudad de Caral en Perú, encontré que exhibían en un museo alemán impresionantespiezas escitas, que entre sus muchas notables habilidades estaba sumaestría en trabajar el oro.


Cuandolos investigué, hace unos años, encontré datos de espanto y brincosobre ellos. Pero poco se hablaba del asunto ese del congelamientomasivo. Creo recordar a alguien que aseguraba que el dato era creíble, peroque sería sepultado por mucho tiempo igual que el pueblo que nosocupa. ¿La razón? Evitar el saqueo y la profanación arqueológica.



Ahora,por lo menos admiten haber encontrado(¿?) un jinete escita, cubiertode mercurio,  mirando al sol. También encontraron la tumbagélida de una mujer que vivió en las estepas rusas por lo menostres siglos antes de Cristo, también mirando al sol.


Recientementeencontraron la tumba de una princesa escita perfectamente adornada deprendas hechas con... ¡piedras del Nilo! Segúnlos arqueólogos, los abalorios fueron fabricados en Egipto,probablemente durante la dinastía Ptolomeica, instaurada tras laconquista del país por Alejandro Magno en el año 332 antes deCristo.


También,enigmáticamente, hablan de unos túmulos mortuorios en Siberia, enlos cuales han encontrado personalidades relevantes de los escitasenterrados en el hielo, -¡mirando al sol! acompañados de esposas,hijos, sirvientes, caballos, cientos de objetos y otros animales.


¿Pero quiénes eran los enigmáticos escitas?

Losescitas eran miembros de un pueblo nómada que hablaba una lenguairania y que emigró de Asia Central al sur de Rusia en los siglosVIII y VII antes de nuestra era.


Estosnómadas son citados por los anales asirios, pero sobre todo por elgriego Herodoto, quien, en sus "Historias", dejóconstancia de que estos nómadas procedían de las montañas delAltái, en la encrucijada de Rusia, Kazajistán y Mongolia.
Estamigración de los escitas los llevó a chocar con los cimerios(otro pueblo estepario nombrado por los griegos) y a protagonizarincursiones en Asia Menor (atacaron Ninivé) e incluso Egipto.

Fueronesos salvajes y extraordinarios guerreros a los que el gran Darío nopudo derrotar. En SatrapaI encontré unacrónica sobre este fracaso de Darío del cual reproduzco unfragmento: Dudo que exista nada en la HistoriaAntigua que se le pueda comparar pues, si hago memoria, no se meocurre otro ejemplo similar en el que una gran potencia sedentaria selance a la conquista y subyugación de un que vasto territoriohabitado por naciones nómadas, naciones que contaban además connumerosos y combativos guerreros de a caballo. Como era de prever, elintento del persa fracasó, y poco faltó para no ser él y su ejércitoexterminados por sus rivales.
Fueronlos medos, otro pueblo que gobernó en Persia, quienesfinalmente desplazaron a los escitas hacia el norte, más alládel Cáucaso, a las estepas de la actual Ucrania, desde dondealcanzaron también el Danubio.
Apartir del siglo IV antes de Cristo, los escitas fuerondesplazados por otros nómadas, los sármatas.

Losescitas a los que se refiere Herodoto son, sobre todo, estoshabitantes del Kubán, río que desemboca en el Mar Negro y cuyosafluentes meridionales riegan las faldas del Cáucaso Norte, en unaregión, hoy como entonces, foco de culturas y de conflictos.
Losescitas se destacaron por su habilidad para la lucha a caballo(con sus flechas emplumadas de terrible precisión), su crueldad enel combate, su uso del cannabis, y, sobre todo, por su maestríapara moldear el oro.






Herodotonos dice que los grifos (animales mitológicos con cuerpo deleón, cabeza y alas de águila) custodiaban el oro en las montañasde los escitas, no muy lejos quizás de la tumba de laprincesa que se adornaba con collares de piedras del Nilo.



Losarqueólogos han encontrado tumbas de estos "centauros de lasestepas" desde las costas del Mar Negro y el mar de Azov, hastael bajo Dniéper, pero donde mayores hallazgos se han producido es enla cuenca del Kubán, entre el Volga y el bajo Don.
Losorfebres escitas handejado auténticos tesoros áureos, plata y esa aleación de oro-plata conocida como electrum; con una especial obsesión a lahora de modelar animales reales como ciervos, caballos y pájaros, oimaginarios, como los fabulosos grifos.
¿Porqué regresarían?

Esapregunta se ha asentado en mi cabeza con peligrosa obsesión.
Despuésde miles de años de vida nómada, luego de ganar y perder cientos deguerras, luego de desarrollarsesorprendentemente, los enigmáticos escitas decidieronregresar al punto de partida. Muchas explicaciones he leído sobresus motivos; pero confieso que ninguna satisface mi intelecto.


¿Acasoregresaron a procurar como pueblo los túmulos funerarios que estabanarchivados en la prodigiosa memoria de sus células vitales?




¿Porqué mueren mirando al sol? 
¿Porque ese fue su real origen? ¿Acasoporque es su destino? ¿O será esperando que aparezcan aquellos quelos trajeron?



Encontréunas curiosas expresiones en el libro de Edouard Schure “LosGrandes Iniciados” que podrían ¿iluminarnos? en el tema que nosocupa:
LosEscitas y los Celtas encontraron los Dioses, los espíritusmúltiples, en el fondo de sus bosques. Allí oyeron voces, allítuvieron los primeros escalofríos de lo Invisible, las visiones delmás allá. Por esta razón el bosque encantado o terrible ha quedadocomo algo querido de la raza blanca. Atraída por la música de lashojas y la magia lunar, ella vuelve allí siempre en el curso de lasedades, como a su fuente de Juvencia, al templo de la gran madreHerta. Allí duermen sus dioses, sus amores, sus misterios perdidos.”


¿Poreso se fueron? ¿Por eso regresaron?





Intuyotantas reveladoras respuestas a muchas de mis preguntas, pero(descompongo algunas palabras de Oscar Wilde para expresarme) no meatrevo todavía a decir sus nombres...