miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Privatizar la UASD?


¿Privatizar la UASD ?
Por Carlos Andújar

Atreverse a pensarlo es mucho y proponérselo es atrevido y riesgoso. En Colombia hoy se discute sobre el presupuesto nacional y la inversión en la Educación Pública con unos nortes más desafiantes que los tímidos vientos que aquí soplan: educación pública gratuita incluida la educación superior. Lo mismo se apropia el movimiento chileno de jóvenes, estudiantes y sectores sociales de clase media. Por tanto lo del 4 % de nosotros es conservador y tibio.

Hacer que el Gobierno y el Congreso aprueben los fondos que por ley corresponden a la educación nacional. no es subversivo ni es una manera de politizar la demanda, sencillamente es un nuevo reto de los países para hacerse más competitivos, sin que ello implique profundizar las acciones de exclusión que caracteriza el modelo de desarrollo actual.

La ingratitud a la que hicimos referencia vuelve con bríos esta vez teniendo como aliados a antiguos profesores de la UASD, hoy millonarios, “profesionales de éxitos”, que ya no necesitan la institución que los albergó para hacer política, para educarse y formarse, para alimentarse y hasta como único espacio de reproducción profesional y social. Hoy se han olvidado de sus raíces y quieren dar una puñalada mortal a una institución que amerita de cambios pero no dirigidos con intencionalidad malsana.

Crear otra universidad estatal he oído decir a cuadros intelectuales cercanos al actual gobierno y otros que los son menos, pero se irradian de sus beneficios y de los beneficios que esta privatización podría generar al sector privado que actúa sobre la educación superior. Pero también muchos de los cuadros del gobierno añoran resguardarse en esta nueva institución, como ejecutivos académicos.

Es ingratitud porque ya la UNPHU fue un experimento para crear una alternativa paralela a la UASD, esa vez por razones políticas e ideológicas, esta vez creo que no media lo ideológico sino la ingratitud, la deslealtad y el negocio entre quienes amparados en supuestos estudios, concluyen en que no es posible arreglar el caos que allí impera (en la UASD), del cual han sido, como otros, responsables…pero en la política les ha ido mejor y ya a la UASD no la necesitan.

Si la clase media baja y no muy baja, los sectores empobrecidos, empleados y profesores de la UASD entran en esa canción, lloraran lagrimas de sangre debido a que toda salida impuesta a la crisis vieja de la UASD debe hacerse desde y a partir de los uasdianos, pues a los demás le han entregado el país y lo han quebrado, qué pueden hacer para mejorar la UASD, en cuyos resultados negativos también han tenido su cuota de participación.

El gran capital, el estado y los propios organismos internacionales, tienen que invertir en la educación nacional incluida la superior universitaria, pues de lo contrario de este laberinto de pobreza, dependencia, clientelismo, atraso político, lambonismo, y otros males que nos convierten en una sociedad de excluidos, tarados y fácilmente manipulados por el poder, el pensamiento perverso y las pasiones, no saldremos nunca.

Chile que se enrumba por el camino del Primer Mundo en términos de resultados de los índices de desarrollo, no obstante la fisura del movimiento estudiantil que ha hecho descender la popularidad del gobierno en más de 15 puntos, muestra otra cara del discurso y la manipulación. También la exclusión en Chile es un desafío, y solo las manifestaciones estudiantiles se han hecho presentes. Exigen educación gratuita y menos exclusión del modelo de desarrollo, son finalmente estas mis aspiraciones, si ello me convierte en indignado, anótenme.

La clase política no puede quedarse con todo el dinero del mundo para invertirlo donde crea prudente. Los legisladores, no pueden seguir siendo una extensión del Ejecutivo. El Presidente, cualquefuere, no puede seguir concentrando todo el poder del mundo, no es democrático ese modelo del ejercicio político. Para salir de este encharcadero debemos hacer una reingeniería social que sacuda los altares y haga caer algunos santos, no podemos seguir con este estado de cosas, la UASD también debe generar un movimiento interno de transformación que la haga mas eficiente, competitiva y desafiante, para modernizarse en el saber, la tecnología, la investigación, la docencia, la vida institucional, administrativa y gerencial, de lo contrario ella misma marcará su propio derrotero.-

viernes, 28 de octubre de 2011

Sobre un comentario de Máximo Jiménez


Mi amigo y periodista Máximo Jiménez ha publicado en El Caribe una crítica, muy bien elaborada por cierto, sobre una puesta en escena que no he visto; y que por ética profesional no debo valorar. 

No obstante, unos atinados juicios, cuestionamientos e inquietudes de Jiménez llamaron mi atención. Reproduciré dos de los inquietantes párrafos del artículo del acucioso periodista y posteriormente los comentaré

Cierto que diálogos a veces regionalistas, términos localistas, experiencias muy particulares propios de donde se originan esas historias deben ser adaptados al dominicanismo nuestro, pero qué tan saludable artísticamente puede resultar lo que es una tendencia en el teatro de aquí, aunque desde el punto comercial la razón pesa más que el criterio apegado a la fidelidad de lo original.
Y son precisamente esos coloquialismos linguísticos nuestros y conductas típicas del machismo dominicano que laceran este montaje, no tanto por el tema en sí, sino por lo trillado de las situaciones, y el planteamiento de algunas de sus aristas, como ha sido la referencia de la lucha del 4% por ciento para la educación, con eso de la camiseta amarilla, eso de que seguimos en pie de lucha (aunque perdimos), entran en el juego de las libertades argumentales a que hacemos referencia. Un recurso válido, pero hasta dónde.

Máximo afirma que ese es un tema que muchos periodistas han tratado con varios directores teatrales. Ciertamente ese un tema de primer orden en cualquier buena conversación teatral.

Con las adaptaciones, hasta aquellas que son válidas y legales, hay que tener mucho cuidado.

Son válidas cuando están absolutamente justificadas. Y esa justificación no puede estar condicionada a las supuestamente inmutables reglas del marketing.

Son legales cuando los adaptadores cuentan con las autorizaciones que sólo pueden otorgar los autores de las piezas teatrales que se están llevando a escena.

El suscrito fue becado por la OEA para realizar un curso en Guatemala sobre “Derecho de autor para autores”. En dicho curso-taller pudimos establecer que mínimas violaciones a las leyes de derecho de autor conllevan penas de compensaciones económicas y hasta dos años de cárcel.

Sin importar si se han pagado o no los derechos de representación, estos no constituyen patente de corso para cambiar el título de las piezas teatrales ni sus parlamentos; a menos que esas alteraciones cuenten con la aprobación de los autores de dichas piezas, que no prescriben hasta que estos tengan cincuenta años de muerto. Aunque los derechos morales son eternos. Si usted  no escribió una obra de teatro ¿a santo de qué se atreve a variar su contenido?

Sepa el lector que la mayoría de las veces, para sumar más penas al delito, los cambios de títulos aquí se efectúan intentando hacer que las puestas en escena pasen desapercibidas para los escritores que las originaron. Algo que cada día se hace más difícil dada la aldea global en que vivimos luego de la masificación electrónica de la comunicación.

Pero todavía es peor el abuso en contra de dramaturgos que hoy tratamos. Generalmente esas adaptaciones no las realizan escritores especializados en esos asuntos. No. Las hacen actores,  productores y directores sin la debida capacidad para llevarlas a cabo. Más que adaptadores estos individuos son costureros que sólo saben cortar obras y groseramente regionalizarlas.

Aquí he visto obras de corte internacionales que hasta los nombres de los personajes han sido cambiados. He presenciado obras clásicas, con temas universales, que hablan de una situación en Jarabacoa. He estado como espectador en realizaciones escénicas en las cuales han colocado el suceso en Baní; pero me hablan de que deben encender una chimenea. He visto obras donde los personajes se visten como los griegos de la época preclásica y hablan de personajes de nuestra televisión local. He visto realizaciones teatrales que han suprimido en las adaptaciones los conflictos que plantean esas obras. ¡Auténticos abusos!

Las adaptaciones deben tener los mismos rigor y requerimiento que las traducciones literarias. Usted puede hablar perfectamente un idioma, ser el mejor traductor legal del mundo; pero eso no le otorga una licencia para ejercer la traducción literaria. En la mayoría de los países del mundo los traductores y adaptadores son escritores también.

Pablo Neruda hablaba inglés. Quizás no era en ese idioma el mejor del mundo. Empero, realizó en su época la mejor traducción que se ha hecho de “Romeo y Julieta”. Por supuesto. Era un poeta traduciendo a otro poeta.

Vienen a mi mente varios adefesios en este sentido. En la “Guerra y la pazTolstoy describe un amanecer en casi cincuenta páginas. Y a un traductor estúpido se le ocurrió resumirlo en un simple “Amanece”. En una deficiente traducción de “Romeo y Julieta”, la joven y hermosa Julieta se lleva a la boca una copa en la que espera haya veneno y dice brindar hacia la muerte por su amado Romeo. Pero el asunto es que ya Romeo no tiene salud porque está muerto. ¡Sacrilegio literario!

Estando en Colombia participando en un taller de "Animación Cultural", hice contacto con el grupo de la Candelaria. Habían traducido y presentado un texto teatral inglés. Me gustó mucho la puesta en escena. Pedí que me prestaran un libreto para hacer una buena crítica  con la finalidad de publicarla aquí. Me dijeron que siendo yo dominicano no podían facilitarme el libreto. Esto porque se nos considera un paraíso para violadores del Derecho de Autor. ¡Qué vergüenza!

El día que aquí comiencen a condenar a adaptadores y traductores ilegales deberán construir grandes ampliaciones a las cárceles del país.

Mientras eso llega ¿alquien podría prestarme una Uzi? Necesito usarla con urgencia.


domingo, 23 de octubre de 2011

40 películas shakesperianas

Mi dilecto amigo Miguel Collado ha tenido la gentileza de enviarme 40 títulos de películas basadas en obras teatrales escritas, o atribuidas, a Willian Shakespeare. Al decir "atribuidas" sacamos a colación la gran discusión, de años de duración, sobre si fue el llamado Poeta de Avon quien escribió las geniales obras teatrales que todos conocemos. Se han publicado diferentes libros pretendiendo demostrar que otros escribieron las referidas piezas teatrales. Entre los que se afirman fueron los verdaderos autores de las obras en cuestión se encuentran Francis Bacon, Marlowe, Nevile, de Vere, Robert Greene, George Peele, Samuel Daniel, Thomas Nashe, Thomas Lodge, Michael Drayton y Thomas Dekker. Hasta a la misma reina Isabel le atribuyen varias de las obras shakesperianas.
En La Pasión Cultural publicamos, luego reproducido por el periódico digital 7 Días, un completo artículo sobre este tema (http://lapasioncultural.blogspot.com/2009/08/suplantacion-o-plagio.html). En dicho artículo hacemos referencia al llamado "Grupo de los 300". Se trata de un amplio grupo de intelectuales y actores shakesperianos ingleses que también afirman que las obras nunca pudieron haber sido escritas por William Shakespeare
Ahora, lo que nadie podría cuestionar es la inmensa calidad de dichas obras. Por eso entendemos que es una delicia tener informaciones de las películas arriba citadas. Para obtener mayores informaciones sobre ellas sólo tienen que colocar el cursor sobre los títulos, les aparecerán los links correspondientes; los cuales deberán pinchar para obtener datos, afiches y críticas en un sitio llamado decine21.com. 









7. Titus
9. Othello
11. Ran
14. Otelo
15. Macbeth
20. Gamlet
40. Matar o no matar, éste es el problema