miércoles, 16 de marzo de 2011

Escritores de portada

Frecuentemente se me acerca alguien para pedirme una guía cultural. Otro solicita que me convierta en una especie de preceptor literario. Honor y responsabilidad de los que tengo que declinar por falta de tiempo. No obstante, pensando en esas necesidad de lectura que manifiestan muchos pasionarios y pasionarios, he decidido al hacer el periódico cambio de portada de esta La pasión Cultural, mostrar los rostros de un grupo importante de escritores —y/o pensadores que—, de muchas maneras me he encontrado en mi largo camino cultural. Ellos serían buen indicio literario para cualquiera que desee sistematizar su lectura. Empiecen por leer los datos que sobre ellos damos, colecciónenlos y, luego, traten de buscar las obras de estos que no conozcan todavía. Les juro que siempre resulta apasionante leerlos. Es cuestión de empezar a hacerlo.


Aristóteles:  

Nació en el año 384 a.C. en una pequeñalocalidad Macedonia cercana al monte Athos llamada Estagira, de donde provienesu sobrenombre. cuando contaba diecisiete años de edad, fue enviado a Atenas paraestudiar en la Academia de Platón. Aunque cabe señalar que Aristóletes crea susprincipios filosóficos aponiendolos a las ideas platonianas. Sus aportesfundamentales, y son trascendentales; están recogidos en su “Poética



Heráclito:


 
Nació hacia el 544 antes de Cristo,aproximadamente, y vivió en Éfeso, ciudad enclavada en la costa Jonia, al nortede Mileto. La dialéctica debe muchoa sus reflexiones. Célebre es su aseveración de que nunca nos podemos bañarexactamente en el mismo río debido a tu eterno movimiento. "El río cambia constatemente, pero sigue siendo el mismo río." Después de eso no queda mucho por decir.



Cicerón:

Nació en Arpino en el año106 a. C. de una familia acomodada, perteneciente a laclase de los caballeros rurales. Su padre admiraba la formacióngriega. Realizó sus estudios superiores en Roma, donde conoció a lasmentes más preclaras de su época.  Estaba ávido de saber, dotado de unagran inteligencia y agudeza intelectual y con pretensiones de acceder a la vidapública. Sus primeros pasos se dirigieron hacia la jurisprudencia, lafilosofía y la retórica, realizando un viaje por Grecia para conocer la culturahelenística. Célebres son sus cartas y sus varios tratados de retórica.



Homero: 
Nombre tradicionalmente asignado al famoso autor de la Iliaday de la Odisea, las dos grandes epopeyas de la antigüedad griega. Nada se sabe desu persona, y de hecho algunos ponen en duda que sean de él estas dos obras.Sin embargo, los datos lingüísticos e históricos de que se dispone, permitensuponer que los poemas fueron escritos en los asentamientos griegos de la costaoeste de Asia Menor, hacia el siglo IX a.C. Algunos tratadistas piensan que élera un cantor callejero, ciego y analfabeta.


Sófocles: 
Nace en Colona, en 495 a.C. Poetatrágico griego. A los dieciséis años fue elegido director del coro de muchachospara celebrar la victoria de Salamina. En el 468 a.C. se dio a conocer comoautor trágico al vencer a Esquilo en el concurso teatral que se celebrabaanualmente en Atenas durante las fiestas dionisíacas, cuyo dominador en losaños precedentes había sido Esquilo. De sus 123 obras que aún se conservan: Edipo Rey, Antígona, Áyax, Electra, La Traquinias, Filotetes y Edipo en Colona. Para mi, todavía hoy, Sófocles es el más grande autor teatral de todos lo tiempos.


Safo:  
Poeta lírica griega a quien han llamado la décimamusa. Nació en la isla de Lesbos. Una leyenda sostiene que, tras ser rechazadapor el joven marino Faón, se arrojó desde un acantilado en Léucade. Enseñó su arte a ungrupo de mujeres jóvenes, con las que mantuvo una estrecha relación, El poetaAnacreonte  afirmaba que Safosentía un amor sexual por las mujeres; de ahí procede el término lesbianismo, que alude a la homosexualidad femenina. Su poesía se caracterizapor la exquisita belleza de su dicción, su perfección, su intensidad ysu emoción. Inventó el verso hoy conocido como oda sáfica (tres endecasílabos yun adónico final de cinco sílabas)
Confucio:

Filósofo,teórico social y fundador de un sistema ético que ha llegado hastanuestros días. Vivió en la China feudal hace2,500 años. Sus orígenes eran muy humildes,pero desde joven mostró una gran inclinación por los libros antiguos y, con eltiempo, desempeñó una alta posición como funcionario del estado de Lu, en laactual provincia de Shang-Tung. Por la amplitud y profundidad de su sabiduría, pronto llegó a serconocido como Kung el Sabio (Kung-Fu-Tsu, que los misioneros escribieron comoConfucio), pero esa nombraría no impidió que una intriga política le obligara a peregrinar durante trece años de una corte a otra, intentandopersuadir a los monarcas de que adoptaran sus ideas sobre la justicia y laconvivencia en armonía.


Shakespeare: 
Dramaturgo y poeta inglés nacido en Stratfordde Avon en1564.  Parece probable queestudiara en la Grammar Schoolde su localidad natal, si bien sedesconoce cuántos años y en qué circunstancias. Siempre se ha considerado aShakespeare como una persona culta, pero no en exceso, y ello ha posibilitadoel nacimiento de teorías según las cuales habría sido tan sólo el hombre depaja de alguien deseoso de permanecer en el anonimato literario. Laandadura de Shakespeare como dramaturgo empezó tras su traslado a Londres,donde rápidamente adquirió fama y popularidad en su trabajo para la compañíaChaberlain’s Men, más tarde conocida como King’s Men, propietaria de dosteatros, The Globe y Blackfriars.


Cervantes: 
Nació el 29 de septiembre de 1547 en Alcaláde Henares. Cuando contaba 4 años de edad se trasladó con su familia aValladolid, ciudad donde estaba la corte del rey de España, Felipe II.Poco se sabe de los estudios que cursara en su infancia y adolescencia, pero noparece que fueran los que hoy llamamos universitarios. Con poco más de veinteaños se fue a Roma al servicio del cardenal Acquaviva. Recorrió Italia, seenroló en la Armada Española y en 1571 participó con heroísmo en la batalla deLepanto. En 1575 los corsarios asaltaron elbarco en el que regresaba a España, le apresaron y llevaron a Argel,donde sufrió cinco años de cautiverio. Quedó libre después de que unos frailestrinitarios pagaran por él un rescate. En 1605 publica la primera parte del Quijote.En sus últimos años publica las "Novelas ejemplares" (1613), el "Viaje del Parnaso" (1614), "Ocho comedias y ochoentremeses"(1615) y la segunda parte del Quijote.
 

Francis Bacón:

 Filósofo y político inglés nacido en 1561. Su padre era unalto magistrado en el gobierno de Isabel I. Estudió en el Trinity College de Cambridge y en 1576ingresó en el Gray's Inn de Londres para estudiar leyes, aunque pocos mesesdespués marchó a Francia como miembro de una misión diplomática. En 1579, lamuerte repentina de su padre lo obligó a regresar precipitadamente y areemprender sus estudios, falto de recursos para llevar una vida independiente.En 1582empezó a ejercer la abogacía, y fue magistrado cuatro años más tarde. Durantetreinta y seis años se mantuvo como parlamentario y fue miembro de casi todaslas comisiones importantes de la cámara baja. A él se le atribuye, entre otros,haber sido el verdadero autor de las obras de Shakespeare.


Fedor Dostoievsky: 
Novelista ruso nacido  1821. Estudió ingeniería en San Petersburgo,lo que no impidió que él se apasionara por la literatura y empezara adesarrollar sus cualidades de escritor.  Lapublicación, en 1846, de su novela epistolar Pobres gentes le valió unafama ruidosa y efímera. En 1849 fue condenado a muerte por su colaboración condeterminados grupos liberales y revolucionarios. Indultado momentos antes de lahora fijada para su ejecución, estuvo cuatro años en un presidio de Siberia,experiencia que relataría más adelante en Recuerdos de la casa de losmuertos. Su gran fama la obtiene con su novela fundamental Los hermanosKaramasov. Empero; para la mayoría de los literatos del mundo la mejornovela jamás escrita podría ser su Crimen y Castigo,

Goethe: 
Escritor alemán nacido en Frankfurt en 1749. En1765 inició los estudios de derecho en Leipzig, aunque una enfermedad le obligóa regresar a Frankfurt. Recuperado se trasladó a Estrasburgo paraproseguir sus estudios. Fue éste un período decisivo, ya que en él se produjoun cambio radical y escribió varias obras que iniciaban unanueva poética, entre ellas Canciones de Sesenheim. En 1772 se trasladó aWetzlar y allí escribió su primera novela, Los sufrimientos del jovenWerther, obra que constituyó la novela paradigmática del nuevo movimientoque estaba naciendo en Alemania, el Romanticismo. De vuelta en Frankfurt,escribió algunos dramas teatrales menores e inició la composición de su obramás ambiciosa, Fausto, en la que trabajaría hasta su muerte.



Tirso de Molina:  
Su nombre real era GabrielTéllez, nació en Madrid. Según algunos, fue hijo (ilegítimo) del duque deOsuna. De joven ingresó en la Orden de la Merced y pronto fue trasladado aAmérica. Pero duró muy poco tiempo ahí, puesto que, después de dos años, lovemos en Toledo, en donde vivió la mayor parte de su vida. Alnombrar a Tirso de Molina de inmediato nos viene a la mente lo del drama delSiglo de Oro español. Para ello no tenemos más que mencionar dos de sus dramasmuy reconocidos en el mundo de las letras: El Burlador de Sevilla y Elcondenado por desconfiado. No solamente en sus dramas encontramos lasmagníficas cualidades literarias de este gran escritor, sino también en supoesía.


Pushkin: 
Poeta y novelista ruso nacido en 1799. Alos doce años fue admitido en el Liceo Imperial  y allí descubre su vocación poética. Publicó sus primerospoemas en la revista Vestnik Evropy. En ellos se apreciaba la influencia de lospoetas rusos contemporáneos y de la poesía francesa de los siglos XVII y XVIII.En el Liceo inició la redacción de su primera obra de envergadura, el poemaromántico Ruslan y Lyudmila. Si bien su poesía, durante estos años dejuventud, era más sentimental que ideológica, algunos de sus poemas llamaron laatención de los servicios secretos zaristas. A consecuencia de ello, acusado deactividades subversivas, fue obligado a exiliarse. Fue confinado en Ucraniaprimero y luego, en Crimea, donde compuso varios de sus principales poemas: Elprisionero del Cáucaso, Los hermanos bandoleros y La fuente deBakhcisaraj.


León Tosltoi: 
Escritor ruso nacido Yasnaia Polianaen 1828. En1843 pasó a la Universidad de Kazán, donde se matriculó en la Facultad deLetras, carrera que abandonó para cursar Derecho. Según cuenta el propioTolstoi en su novela Adolescencia, a los dieciséis años carecía de todaconvicción moral y religiosa, se entregaba sin remordimiento a la ociosidad,era disoluto, resistía asombrosamente las bebidas alcohólicas  y obtenía con envidiable facilidad losfavores de las mujeres. Tolstoi es mi novelista preferido. Las que mas celebro son AnaKarenina, Recuerdos, Resurrección, Taras Bulba, El Diablo (novelacorta con dos finales), La sonata a Kreutzer y La Guerra y la Paz. Napoleón no fuera tal sin esta última novela.



Margaritte Yourcenar:  
Francesa de origenbelga nacida en 1903.  Huérfana de madredesde su nacimiento, fue llevada muy pronto a Francia por el padre que leimparte una educación esmerada. Cursó estudios universitarios,especializándose en cultura clásica, y empezó a publicar diez años antes delcomienzo de la Segunda Guerra Mundial, aunque con escaso éxito. De esta primeraépoca son las novelas Alexis o el tratado del inútil combate (1928), quecomenzó a despertar el interés de la crítica, La Nouvelle Eurydice,  Denier du rêve y La mort conduitl'attelafe. Su fama como novelista la debe a dos grandes novelas históricasque han tenido gran resonancia:  Opusnigrum y Memoriasde Adriano. Nadie tiene derecho a morirse sin leer esta última.



Emile Zola:  
Escritor francés nacido en 1840, principalfigura del naturalismo literario. Al morir su padre en 1847, se trasladó a Parísjunto a su madre y continuó sus estudios en el instituto Saint-Louis. Trasfracasar en su examen de graduación consiguió empleoen una oficina de Aduanas y en 1862 empezó a trabajar para el departamento de publicidadde la editorial Hachette. Se interesó por la poesía y el teatro. Sus primeroslibros publicados fueron un conjunto de relatos: Cuentos a Ninon y unanovela con influencia del romanticismo, La confesión de Claude. Escribiódos obras de teatro que no fueron representadas: La fea  y Magdalena. Trabajó comocronista literario y artístico en el periódico L'Événement, y publicó lostrabajos de crítica pictórica Mis odios y Mi salón (1866), dondehizo una enérgica defensa de Manet.



Walt Whitman: 
Poeta estadounidense. Pasóocasionalmente por la escuela y pronto tuvo que empezar a trabajar, a pesar desu escasa formación académica, primero como maestro itinerante y más tarde enuna imprenta. Allíse despertó su afición por el periodismo. La primera edición de su gran obra novio la luz hasta 1855. La primera edición de Hojas de hierba constabade doce poemas, sin título, y fue el propio Whitman quien seencargó de editarla y de llevarla a la imprenta. De los mil ejemplares de latirada, Whitman vendió pocos y regaló la mayoría, uno de ellos a Ralph WaldoEmerson, importante figura de la escena literaria estadounidense y su primeradmirador. Su crítica motivó a Whitman para seguir escribiendo, a pesar de suruinosa situación económica y de la nula repercusión que  habían tenido sus poemas.


Rubén Darío:  
Seudónimo del gran poeta nicaragüense FélixRubén García Sarmiento, nacido en 1867 e iniciador y máximo representante delModernismo Hispanoamericano. Durante su primeros años estudió con los jesuitas, a los que dedicóalgún poema cargado de invectivas, aludiendo a sus "sotanascarcomidas" y motejándolos de "endriagos". Para un concursoliterario escribe Otoñales,que obtiene un modestísimo octavo lugar entre los cuarenta y siete originalespresentados, y Canto épico a las glorias de Chile, por el que se leotorga el primer premio (compartido) y que le reportala módica suma de trescientos pesos. Pero es en 1888 cuando la auténtica valíade Rubén Darío se da a conocer con la publicación de Azul.



Rabindranath Tagore: 
Nacido en 1861, es el más prestigiosoescritor indio de comienzos del siglo XX. Se educó junto a su padre en elretiro que éste tenía en Santiniketan. En Gran Bretaña estudió literatura ymúsica. Evocóeste viaje en Cartas de un viajero (1881). De la misma época son losdramas musicales El genio de Valmiki  y Los cantos del crepúsculo y la novelahistórica La feria de la reina recién casada. Unas experiencias místicasle llevaron a escribir los Cantos de la aurora (1883). En 1901 fundó unaescuela en Santiniketan, en la que estructuró un sistema pedagógico quedefendía la libertad intelectual del ser humano. En 1910 apareció su excelente Laofrenda lírica. Debemos destacar los dramas Kacha y Devayani (1894),El cartero del rey (1913), Ciclo de la primavera (1916) y Lamáquina (1922); las novelas Gora (1910) y La casa y el mundo(1916);los poemarios La luna nueva (1913), El jardinero (1913) y Lafugitiva (1918). Recibió el premio Nobel de literatura en 1913.

Khalin Gibraim:  
Nació el 6 de enero de1883 en el Líbano. Conocido por muchos como el ‘‘profeta de Oriente’’ por suobra El profeta (1918). Obra que escribió originalmente en árabecuando contaba 15 años. Después la tradujo al inglés en un periodo de cincoaños. Animador de un círculo intelectual que intentaba renovar la poesía árabe-que también fue autor de novelas críticas como Espíritus rebeldes-escribió a veces en inglés, traduciéndose luego al árabe, o bien directamenteen árabe, como en el caso de la colección Alas rotas (1911).

Camus:  
Novelista, dramaturgo y ensayista francés, nacidoen Argelia en 1913. Inteligente y disciplinado, empezó estudios de filosofía enla Universidad de Argel, que no pudo concluir debido a que enfermó detuberculosis. Formóentonces una compañía de teatro de aficionados que representaba obras clásicasante un auditorio integrado por trabajadores. Ejerció como periodista en undiario de la capital argelina. En 1939 publicó Bodas. En 1940 marchó aParís, trabajó como redactor en Paris-Soir. Empezó a ser conocido en 1942,cuando se publicaron su novela corta El extranjero y el ensayo Elmito de Sísifo, obras de corte existencialista. Sus primeras obras de teatro,El malentendido y Calígula, prolongan esta línea de pensamiento.Su novela La peste (1947) supone un cierto cambio en su pensamiento. Brillantesson el ensayo El hombre en rebeldía y los relatos de  La caída y El exilio y elreino. Galardonadoen 1957 con el Premio Nobel de Literatural. Me he declarado siempre... un camusiano incurable.


Neruda:  
Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto.Nació en Chile en 1904. Comenzó muy pronto a escribir poesía, y en 1921 publicóLa canción de la fiesta. Tras publicar algunos libros,en 1924 alcanzó fama internacional con Veinte poemas de amor y una cancióndesesperada; luego con Tentativa del hombre infinito. En1939 Neruda ingresó en el Partido Comunista y su obra experimentó un giro haciala militancia política que culminó con la exaltación de los mitos americanos desu Canto general. En 1945 fue el primer poeta en ser galardonado con elPremio Nacional de Literatura de Chile. Al mismo tiempo, desde su escaño desenador utilizó su oratoria para denunciar los abusos y las desigualdades delsistema. Esto provocó su persecución y el posterior exilioen Argentina. En 1971 de otorgaron el Nobel de Literatura.


Pedro Henríquez Ureña:  
Escritor y humanistadominicano, nacido en 1884. Su vida literaria empezó a los catorce años, con lapublicación de una colección de poemas titulada Aquí abajo. En 1901 setrasladó a Nueva York a cursar estudios universitarios. De allí pasó a LaHabana, donde en 1905 publicó su primer libro, Ensayos críticos, parapasar luego a México, donde permanecerá entre 1906 y 1913. Entre 1915 y 1916residió en las ciudades de Washington y Nueva York, donde en 1918 publicó Lasnuevas estrellas de Heredia. Durante este último año ingresó en laUniversidad de Minnesota, en la que se mantuvo como docente hasta 1921. Estableciócontacto con Ramón Menéndez Pidal, quien escribió el prólogo a su Versificaciónirregular de la poesía castellana, su tesis doctoral en Minnesota. En México ejerció ladocencia universitaria y fue director general de Enseñanza Pública en Puebla.En Argentina fue catedrático en las universidades de Buenos Aires y de LaPlata.


Gabriela Mistral:  
Seudónimo literario deLucilia Godoy. Poetisa y educadora chilena nacida en 1889. Se dio a conocer en losJuegos Florales de Chile en 1914 con el libro de poemas Los sonetos de lamuerte. En 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de CooperaciónIntelectual de la Sociedad de Naciones. Paralelamente fue redactora de unarevista de Bogotá. En 1945 Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel deLiteratura. De tendencia modernista en sus inicios, su poesía derivó hacia unestilo personal, con un lenguaje coloquial y simple, de gran musicalidad, y unsimbolismo que conecta con una imaginería de tradición folclórica.


Borges: 
Nacióen Buenos Aires en 1899. Fue alfabetizado en inglés y en español. En 1914,viajó con su familia a Europa y se instaló en Ginebra, donde cursó elbachillerato. Pasó en 1919 a España y allí entró en contacto con el movimientoultraísta. En 1921, regresó a Buenos Aires y fundó la revista Proa. En 1923,publicó su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires. Desde esa época, seenferma de los ojos, sufre sucesivas operaciones de cataratas y pierde casi porcompleto la vista en 1955. Desde su primer libro hasta la publicación de sus Obras Completas(1974), trascurrieron cincuenta años de creación literaria durante los cualesBorges superó su enfermedad escribiendo o dictando libros de poemas, cuentos yensayos, admirados hoy en todo el mundo. Recibió importantes distinciones dediversas universidades y gobiernos extranjeros y numerosos premios, entre ellosel Cervantes en 1980.


Octavio Paz:  
Poeta, narrador, ensayista, traductor,editor y gran impulsor de las letras mexicanas, nació en la Ciudad de México en1914 , fue uno de los escritores mexicanos más prestigiado y controvertido dela segunda mitad del siglo XX. En 1937 Octavio Paz se trasladó a España paracombatir en el bando republicano en la Guerra Civil Española, pero al enterarsedel asesinato de uno de sus camaradas cometido por el propio bando inició unproceso de desilusión. En 1950, escribe y publica El laberinto de la soledad,un innovador estudio antropológico de los pensamientos y la identidad Mexicana.Cerró suactividad diplomática en 1968, cuando renunció como protesta contra la políticadel gobierno mexicano ante el movimiento democrático estudiantil. Le otrogaron en 1990 el Nobel de Litratura.


Cortázar: 
Julio Florencio Cortázarnació el 26 de agosto de 1914 en Bruselas, Bélgica. A los cuatro años se trasladóa Argentina. Se recibió como maestro deescuela y traductor en la Universidad de Buenos Aires y trabajó en variospueblos de Argentina como docente y enseñó literatura francesa en la Universidad de Cuyo. Formó parte dela Cámara Argentina del Libro y fue traductor independiente hasta1951, año en que se mudó a París, donde fijó definitivamente su residencia y seocupó como traductor de la UNESCO, viajando por toda Europa yfuera de ella mientras desarrollaba una brillante y prolífica carreraliteraria, iniciada dos años antes con la publicación de su libro Los Reyes. Sinduda él fue uno de los máximos exponentes de las nuevas tendencias de lanarrativa hispanoamericana.


Nicolás Guillén:  
Poeta cubano nacido en 1902, considerado elmáximo representante de la llamada poesía negra centroamericana, y poetanacional de la isla por su obra ligada a la cultura afrocubana. En 1925Nicolas Guillén se instaló en la capital donde participó activamente en la vidacultural y política. En 1937, publicado ya susprimeros tres libros, ingresó en el Partido Comunista de Cuba. En 1956 recibióel Premio Lenin de la Unión Soviética. Algunas obras: Motivos de son(1930) y Sóngorocosongo (1931). Poco después, conWest Indies Limited (1934). Enpoemas como Sensemayá y La muerte del Ñeque se inspiró en ritos ycreencias africanos. En 1937 lanzó una acusación hacia el impacto y lainjusticia de la Guerra Civil española y del asesinato de García Lorca, en Poemasen cuatro angustias y una esperanza. Su poesía se hizo eco tambiénde las inquietudes neorrománticas y metafísicas del momento.

Gabriel García Márquez:  
Gabriel José GarcíaMárquez nació en Aracataca (Colombia) en 1927. Se matriculó en la Facultad deDerecho de la Universidad Nacional de Cartagena en 1947. Había comenzado sucarrera profesional trabajando para periódicos locales; más tarderesidiría en Francia, México y España. En Italia fue alumno del Centro Experimental de Cinematografía. Desde 1953 colabora en el periódico deBarranquilla El Nacional. Su carrera de escritor comenzará con una novelabreve: La hojarasca (1955). En 1961 publicó El coronel no tiene quien leescriba. En 1962 reúne algunos de sus cuentos bajo el título de Los funeralesde Mamá Grande, y publica su novela La mala hora.  Pero toda la obra anterior a Cien años de soledad es sólo unacercamiento al proyecto global y mucho más ambicioso que constituirájustamente esa gran novela. En 1982 le otorgan el Premio Nobel de Literatura. Su creacionesliterarias todavía no se han detenido.


Juan Bosch: 
Político y escritor dominicano, maestro dela narrativa corta, nacido en 1909. Cuando Trujillo alcanzó la presidencia delpaís en 1930, fue acusado de conspiración contra el nuevo régimen y pasó algúntiempo encarcelado. Recuperada la libertad, ingresó como empleado en la OficinaNacional de Estadística. En 1937 renunció a su puesto y abandonó en país para instalarse en Puerto Rico. AjusticiadoTrujillo regresa en 1961 y dedica sus esfuerzos aldesarrollo del Partido Revolucionario Dominicano, con el que consiguióproclamarse presidente de la República. La Iglesia y la embajada de EstadosUnidos encabezaron entonces una dura campaña de oposición quesiete meses después, provocó su caída. Es autor de la novela criolla Lamañosa (1936), pero se destaca especialmente como autor de los relatosbreves Camino real (1933), Indios (1935), Dos pesos de agua(1941), Ocho cuentos (1947), La muchacha de la Guaira (1955),Cuentosescritos en el exilio y Apuntes sobre el arte de escribir cuentos (1962) y Máscuentos escritos en exilio (1966). Obras históricas y políticas: Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo(1961), Composición social dominicana(1978) y La guerra de laRestauración (1982); entre otras. 

Nota: De ñapa les regalo a Los 7 Sabios de Grecia que eran: 
Quilón de Esparta, Bías de Priene, Cleóbulo de Lindos, Periandro de Corinto, Pitaco de Mitilene, Solón de Atenas y Tales de Mileto. ¿Saben por qué les dieron ese título? Porque... leían y pensaban mucho, además de bien. ¡Sufran!



martes, 15 de marzo de 2011

Brizna de ternura y pincel para Bidó

Todos ya conocen la noticia: ¡el maestro del pincel, espátula y pintura Cándido Bidó trascendió a otro plano del universo!
Es el mismo que creó colores particulares para expresarse, para dotar de poesía los versos conque podemos aún deleitarnos en sus pinturas.
El poeta Tony Raful ha escrito un artículo, que concluye en el poema, para despedir al pintor ausente que realmente nos conmovió.
Lo publicamos aquí como sencillo homenaje al artista que ha partido, hermoseado con la línea gráfica que solemos utilizar, porque la belleza no le hace daño a nadie. 
¡Qué bien puede escribir un poeta! 

 
Brizna de ternura y pincel para Bidó
Tony Raful
A Marcio Veloz Maggiolo
Pablo Neruda ensu elegía a Federico García Lorca, dijo; “por ti pintan de azul los hospitales”,Víctor Hugo dijo que el arte era azul, Rubén Darío publicó su “Azul”desbrozando vías y textos para que el “Modernismo” irrumpiera airoso en laliteratura, y desde entonces hubo que pintar de azul el cielo, los palomares,la red cristalina de los arroyos y los piélagos, los charcos claros donde laluna desdibuja su faz, los lagos que parecen mares cautivos y mansos, laspeinetas en el pelo candoroso de las doncellas, el ámbar resinoso de losbosques, el polvillo y la clorofila en los telares del alba, los tejados de lasaldeas antiguas, la ciudad colonial, los vestidos de las novias en el frontispiciode las Iglesias, los pájaros azules en la copa de los árboles y en las pupilasazules de los amantes, los carnavales, el reloj de sol, la ceiba antiquísima,el mismo príncipe azul de todas las muchachas en flor, los cardúmenes y lospeces de colores, las alas de las palomas que vuelan en azul, bajo el lienzoazul del pintor, y donde el poeta, su hermano, quiere fundar de nuevo laciudad, la bóveda azul del universo, los cometas con sus colas de azul bajo lanieve azul del pincel y la palabra azul, la primavera y su llamarada cerúlea.


Hubo que pintarde azul el cuarto sublimado de la bandera de febrero, el marfil ondulado de unsurco de geranios y petunias, el lucero de la mañana, la feroz dulzura del amory su fortuna, una muchacha que se mece en la llovizna con su blusa azul y sucabeza ladeada, el obelisco de azul, el diamante y el delfín, el trapecio azulde los duendes en el sueño, la chichigua azul que vuela en mi niñez. CándidoBidó pintó de azul la ternura y la vida, el azul como magia, hechizo vibratorioque acicala el destello, el asombro azul del sortilegio. Hubo que pintar todode azul y Bidó se fue con su mochila a festejar la memoria de los días, untandolas tonalidades de la espátula al borde del río florido de su alma. Ahora queha muerto, el país debe cubrirse de azul, pintar la siembra y las colinas,tributar el azul emblemático de Bidó en la alborada vencida de su muerte.

 

¿Es que el paíssabe quién es Cándido Bidó? ¿Sabrá el país que este ser infinito en su bondad ysonrisa, vivió para alimentar la esperanza, el ideal trunco de una sociedad dejusticia y libertad? Cándido no olvidó sus raíces, fue un artista parido por elpueblo más humilde, se elevó a la categoría de pintor nacional contrascendencia en base a una vocación ilimitada de servicio y de identidadcultural. Creó en su pueblo natal un centro de cultura que irradia valores ycreaciones artísticas, sirviéndole a la juventud y a los necesitados. No seufanó con los premios ni los reconocimientos, nunca trasegó con seudovalores nise agregó a círculos de prestancia elitista. Se supo siempre un hombre depueblo y como tal actuó, con virtudes y aportes esenciales a la plásticadominicana. ¿Cómo lo conocí? En días de euforia y amores, cuando la música desonidos y utopías, cuando la poesía y la pintura, el dibujo y la canción, eranefluvios y amuletos de una vida florecida en frondas y promesas.

 

Y así vivió Bidó,guardando en su corazón la inviolable certidumbre de un mundo mejor, en cuyospeldaños, él puso los colores, las palomas, la ternura, el azul grandioso, lamaternidad, la soflama intraducida de la imagen, los muchos rostros que el azulencinta de su pátina fecundó en sus cuadros, haciéndolos saltar, ante nuestrasmiradas, y echándolos a andar por la vida. Yo escribí hace muchos años y loguardaba celosamente: “Las palomas danzan en la lluvia de Bidó”, era un poema aun viejo amor y Bidó me sirvió de telón de fondo, de contexto visual.

Corrí a leerlelos versos al pintor, como quien le lleva una copiosa ofrenda.

Bidó sonrojado, casiescondiendo el rostro, se quedó absorto. “Léalo otra vez, poeta”, me dijo convoz quebrada.

 

Lo leí tres vecesy me dijo que estaba impresionado, que no merecía el elogio. Le dije: “Maestro,no hay cómo llenar el espacio de admiración que su obra suscita, ni la poesíaalcanza su estatura de gigante”.



 Las palomas danzan en la lluvia de Bidó



Las palomas ascienden
invaden la llama del atardecer
toda la ciudad cabe en el aliento
donde las palomas vuelan entre tus manos
La ciudad llega en el instante que te amo
es un destello de alas, encaje tierno de miradas
como en un sueño/las palomas danzan en la lluvia de Bidó
Yo me encandilo en tus ojos/ o en tus alas
antiquísimo es el mar/hechizo violeta o lapislázuli
bóveda de susurros
tejido blando
donde el obelisco es un navío de palomas
los amantes atinan/envoltura de un pájaro
que será cintura y carnaval
recinto de muchedumbres
que amaron la luz
y defendieron la heredad frente al mar
La palomas se ciñen al cielo
y yo busco tu vecindad
tu tibio cuerpo
tu dulce rostro querido
locura del deseo
plenitud de espacios
donde el Maestro
salva la ciudad de cristales y albas
palomas lilas, blancas, ígneas, azules
que humedecen el corazón
esa savia invencible de mi amor.

viernes, 11 de marzo de 2011

¿Cómo escribir teatro? (2)

Tal y como habíamos prometido publicamos en esta segunda entrega la parte final de las premisas y reflexiones del dramaturgo, teatrero y psicólogo de Zaragoza Alfoso Plou. Esta parte es todavía mejor orientadora que la primera publicada. ¡Disfrútenla!


7.- En la forma está el fondo.

Si en el principio de toda función de teatro está la historia a vivir por el personaje, la manera de contar y vivir esa historia debe partir de un diálogo con la misma. No sirven las convenciones de partida. En el teatro no hay nunca un realismo puro, la realidad escénica es un invento, un constructo que surge de la historia y sus personajes. La forma debe responder a la historia como la historia responde a los personajes y estos a la acción dramática. En la forma está también el fondo. No sirve un fondo donde la forma no le corresponde. Los vertederos del arte escénico (que son muy grandes) están llenos de obras con buenas intenciones pero que no dialogan con la realidad para destruirla y construir otro mundo posible e imposible al mismo tiempo. Si no estamos seguros de aportar al menos un intento de forma con fondo más nos valía callar y dejar que sigan hablando los clásicos que época a época siguen renovando su discurso.

8.- Dialogar en el límite de lo decible.

Edipo Rey
El diálogo teatral debe estar en el filo de lo indecible. No se habla como se habla en la calle porque no hablamos en la calle sino en la escena, que es ese espacio que nos hemos inventado para decir lo que no podemos decir y vivir lo que nunca hemos vivido. Al dialogar la escritura teatral se parece más a un ejercicio poético que a uno narrativo porque no contamos lo que sucede sino que vivimos a través de los personajes su realidad íntima, más sintética y profunda de la que jamás pudiéramos vivir fuera del escenario. En una obra de una hora solemos sintetizar la experiencia vital de un personaje en casi un siglo. Esa síntesis debe llevar a la colisión con el lenguaje. Después de todo el teatro nació cantado y todos sus hitos están construidos en una fragua de herreros del lenguaje. El diálogo es nuestro vehículo y nuestro enemigo, su forma debe surgir, como la estructura de la pieza, del corazón mismo de la fábula.

9.- La publicación no es sino un trámite.

El objetivo del teatro no está en el libro. El libro es en todo caso la botella con mensaje, en espera que una tribu de salvajes la encuentre, haga suyo su contenido y decida celebrarlo poniendo en práctica los imposibles signos del rito. En todo caso el libro es una excusa más para la revisión y la reescritura. Es muy interesante cuando se produce después de la representación porque es como apuntar en unos folios el listado imperfecto de un naufragio. También sirve para depurar el estilo: cómo sugerir lo indecible. Los diálogos son la columna del material escénico y literario, las acotaciones son una trampa, mejor que provoquen y si no, suprímelas del texto definitivo.
 
10.- Quemar las naves y reinventarse siempre.


Si escribimos teatro es porque estamos descontentos con la realidad exterior y decidimos reinventarla como realidad interior, una realidad nueva en la que nos embarcamos dispuestos a quemar las naves una vez que llegamos a destino. Cada proceso de escritura debe ser distinto puesto que toda historia debe ser disímil a la anterior y debe articularse de diferente forma. Es fácil repetirse y si lo hacemos es mucho más fácil que no consigamos que el personaje se conmueva en escena y pueda llegar a conmovernos.

11.- Shakespeare, ese tipejo.

Macbeth, de William Shakespeare
Si no sabes que escribir o estás atrancado o necesitas renovar las ganas de escribir teatro vuelve a Shakespeare. Si la Poética de Aristóteles es la biblia teórica las Obras Completas de William Shakespeare son la biblia práctica. Todo está allí, desde lo más arcaico a lo más contemporáneo, de la tragedia al divertimento, de la convención a la renovación constante, del grito al silencio. Su perfección está en su imperfección permanente. Su discurso está lleno de vericuetos, trampas y hallazgos. Su originalidad está en su rapiña, en ser capaz de robar casi de cualquier sitio con un único fin: hacernos creer que sus personajes se reinventan como seres humanos, más allá de la razón, sobre la escena. Nunca respeta la reglas clásicas sino que la reinventa, no hay perspectiva moderna que no halla sido apuntada en algún fragmento de sus obras. Además, como gran plagiario, está deseando ser plagiado.
 
12.- Persistir en el error como autor junto con los personajes.


Al escribir una obra de teatro debemos partir de un error: es el error del protagonista que debe ir pagándolo a lo largo de la obra porque se niega a reconocer que ese error sea tal y que forme parte de su naturaleza el no reconocerlo. La historia de una obra de teatro es la historia de un error, de cómo es negado, de cómo quiere ser obviado, de cómo ese error moviliza al mundo contra el personaje. Las peripecias de la historia no son sino las múltiples vidas del error, su crecimiento como bola de nieve que se desliza ladera abajo. La consecuencia final de la obra, aristotélicamente hablando, es el reconocimiento por parte personaje del error cometido y negado. Su consecuencia es el acto catártico que da pago al error, que no lo niega pero lo redime. El error y su redención quedan como los hijos del drama en la conciencia del espectador, son las perlas que se lleva sin saberlo en su conciencia. Para que la obra tenga su sentido nosotros debemos identificarnos con ese error, debemos compartirlo, ser parte del mismo. El autor debe fracasar junto con el personaje en el drama. Hoy en día los deus ex machina son más miserables como recurso que nunca y la redención debemos llevarla junto con los espectadores más allá del fin del drama, y pensar que ni aún allí a veces es posible.

13.- Escoger entre lo malo y lo peor.

Orestes
Una obra de teatro es también la historia de una decisión. El protagonista debe escoger entre lo malo y lo peor. Por su error, por la hamartia que está en su naturaleza, el protagonista se empeña en escoger no lo malo sino lo peor una y otra vez. Esto provoca una cadena de peripecias trágicas o cómicas (que no son sino las dos perspectivas de una misma historia) o tragicómicas (que es una posición muy clásica y muy posmoderna). En las historias dramáticas, como en la vida con las leyes de Murphy, debemos suponer que si algo va mal seguro que puede empeorar y lo hará. Si el protagonista se empeña en su error es porque desea algo que no está en su mano pero a lo que no quiere renunciar. Los seres humanos hacemos malos pactos entre el deseo y la realidad porque si conseguimos lo que queremos nos desilusionamos, si no lo conseguimos y nos empeñamos en ello nos complicamos la existencia haciendo cosas que nos pervierten y en realidad nos alejan más de nuestros deseos originarios, y si renunciamos a nuestros deseos renunciamos a nuestra calidad de seres humanos muriéndonos un poco más por dentro. Esta imposible ecuación es el motor de todo proyecto dramatúrgico. Nuestros personajes, como nosotros mismos, están obligados a escoger, aunque durante un tiempo se nieguen, y al hacerlo se equivocan porque toda decisión es una equivocación y la no decisión también.

Como en otros casos el proceso de escritura también debe dejarse arrastrar por este mismo dilema. Al escribir decidimos por o con el personaje, nos equivocamos, cuanto más grande es nuestra equivocación, si es comprometida, mejor es la historia. Una historia de teatro es una historia de deseo, decisión y error.

En realidad los mecanismos profundos del proceso creativo teatral son los mecanismos que mueven al conocimiento doloroso. No me extraña que en un mundo tan hedonista como el actual el teatro no goce de mucha popularidad, a no ser que se disfrace con todas las pieles del cordero. En todo caso el hedonismo también conlleva muchas renuncias y muchos dolores soterrados, por lo que es perfectamente posible hablar desde el teatro con una posición hedonista y por lo tanto hablar a la sociedad actual desde una posición actual.
 
14.- Uno más entre muchos o el proceso colectivo.


Volvamos a insistir en el carácter colectivo del teatro. Que es su naturaleza tanto en el proceso (en su construcción) como en el destino (en su exhibición frente al público) y que por tanto lo debe ser en su origen (la definición del proyecto y la escritura del texto). Eso no es óbice, claro está, para que el momento de la escritura sea momento de una gran privacidad. Pero al escribir somos muchos porque escribimos con nuestros personajes, para escribir es importante hacer un gran silencio. Sólo en el silencio podemos oír a los fantasmas de uno mismo, que son los personajes a los que damos voz y a los que prestamos oído.

Después el escritor calla o habla lo menos posible, dejando que sea el resto del equipo (el director, los actores, el equipo artístico) el que hable desvelando claves en el texto que el escritor muchas veces no ha intuido. Y cuando aparecen las contradicciones el escritor no es un padre sino el mediador de un conflicto, alguien que busca el punto de encuentro entre voces dispares en busca de un único objetivo.

15.- Escuchar el aullido social filtrado por la trama de los sueños.

David Mamet
Viene a decir David Mamet que cuando el teatro funciona socialmente es porque el escritor ha sabido ser la conciencia crítica de una nación. Donde él dice nación yo prefiero decir colectividad, comunidad, ciudadanía… Decía Jung que el teatro era un lugar ideal para la exhibición pública de los complejos, un lugar para hacer visible el inconsciente colectivo. A mí me gusta pensar que los seres humanos somos esencialmente literatura, somos las historias que nos contamos a nosotros mismos de nosotros mismos y de los demás. Para ello no hace falta escribir, basta con que otros nos cuenten sus historias o con que nosotros contemos las historias que sabemos de otros. Lo hacemos constante e imparablemente. Somos una obra de teatro, una novela, un poema en perpetua escritura. Cuando pensamos que nos dirigimos hacia un determinado fin dramatúrgico nos detenemos, nos desviamos y empezamos a contar otro tipo de historia. Muy pocas veces nos contentamos con ser aristotélicos. Nos desanimamos, nos desorientamos, nos sorprendemos y caminamos en otro sentido. Vamos buscando eso: un sentido a nuestra existencia, pero la vida nos sorprende siempre mandándonos a otro sitio. A veces son los demás los que escriben nuestra dramaturgia, se empeñan en que representemos bien un papel que a ellos le parece que tiene sentido. 


Hamlet; de Shakespeare
Con los grupos, con las sociedades es igual pero en una escala distinta. Los líderes políticos, los medios de comunicación…, se empeñan en tratar de escribir una historia en un sentido y cuando la rescriben el día posterior niegan hacer trampas y nos dicen que caminamos por la senda que ellos habían descrito. Cuando nos morimos lo único que podemos estar seguros que dejamos es un montón de historias en las personas que hemos conocido. Esas historias condicionan a nuestros lectores de la vida y su vida o su historia se ve influida por lo que de nosotros se han dicho. Un cielo laico es la literatura fabular que dejamos cuando hemos abandonado este mundo. Tendemos a repetir las historias que otros vivieron, es verdad, pero el matiz es la huella que dejamos en el mundo como seres vivos. Y si sólo somos literatura, una errante y trompicada literatura que improvisamos cada mañana, quizás el último sentido a este sinsentido que es la vida sea echarle un lazo a la fábula, domeñar una historia y dejarla vertida en algún oído. 

Antígona
Al escribir nos convertimos en sacerdotes de una religión literaria, tan fabularia como veraz, tan construida como apoyada en la realidad. Si queremos que el rito se cumpla y algún espectador o lector nos meta en su antología de fábulas vitales será porque hemos escuchado el aullido de lo social al tamiz de nuestros propios sueños.

Cuando me planteé escribir este artículo pensaba que iba a dar una serie de consejos prácticos y objetivos para escribir obras de teatro. Supongo que he acabado escribiendo algo de lo que es mi propia mística dramatúrgica. Y supongo que todo lo anterior es al mismo tiempo un cuento, el mendaz relato de alguien que intenta decir que escribir teatro tiene su poética, su mística, su práctica, su sentido; como si no supiera que lo que acaba de hacer es escribir un cuento más, cercano al absurdo.

jueves, 10 de marzo de 2011

¿Cómo escribir teatro?

 Muchos jóvenes con aspiraciones de convertirse en dramaturgos, algunos intelectuales y uno que otro diletantes ocasionalmente me piden consejos para escribir obras teatrales. Desde luego que los doy.

Ahora que ando muy activo en esa magnífica herramienta, cuando se usa bien, que es el Facebook y el Twitter, suelo recibir muchas solicitudes en el tenor que hablo hoy. Tantas que me he visto compelido, por falta de tiempo, a complacerlas colectivamente.

Generalmente parto para escribir teatro de lo que llamamos el Plan Maestro. Reflexiono durante largos días sobre el aspecto liberador que es el teatro (tanto para el espectador, como para mi y los personajes), sus principios y propósitos. Luego comienzo a escribir.
En estos momentos estoy en la fase final de una pieza teatral, de apenas dos personajes, que ha estado pendiente por luengos años. Digo esto porque un escritor como el suscrito, que ha estado varias veces casado y unas tantas divorciado, aunque se resista, terminará indefectiblemente escribiendo una obra sobre ese tema.
Por un prurito entendible me había negado a hacerlo. Siempre me asaltaba el temor de herir (algo que no haría ni con pétalos de espliegos) las sensibles epidermis de cualquiera de mis ex esposas.
Un dramaturgo crea inicialmente los personajes de sus piezas; pero luego estos manejan sus propios destinos. Por eso ellos nunca deben ser parte de la autobiografía del dramaturgo.
Prometo, eso sí, contar más adelante, sobre el proceso que sigo para construir mis piezas. Cuando concluya en la que trabajo ahora enviaré, para su lectura, la acostumbrada no-invitación (como la ha bautizado Henriette Weise) a todos los pasionarios y una invitación formal solamente a unos cuantos privilegiados.
Les dejo las excelentes premisas y reflexiones de Alfonso Plou.

Lo que mueve a uno a convertirse en dramaturgo no puede ser meramente la voluntad de llevarlo a cabo sino la apertura emocional que puede permitir que esa experiencia socio-personal se produzca. La escritura teatral (que está basada en la anagnórisis y en la catarsis y por tanto en la revelación de un conocimiento emocional por parte o a través del protagonista) debe de surgir con cierta espontaneidad de una experiencia social, ser deudora de ella, porque el papel del escritor no es poner su nombre detrás del título como signo de identidad sino ser el generador y trasmisor de una cadena de impulsos que lleve al pequeño-gran acto de arte colectivo que es siempre la representación teatral. Escribir teatro no es escribir de uno mismo sino de las relaciones con y entre los otros hasta que sean un nosotros. O escribimos con los demás o no escribamos teatro.
 
Y, llegados a este punto, lancemos ya ese listado de consejos a tener en cuenta si se quiere terminar siendo un dramaturgo de mayor o menor fortuna, pero de constancia contrastada con el uso escénico. Es un listado no muy estructurado, más filosófico que concreto, pero más práctico y menos místico de lo que a primera vista pueda parecer.
 
1.- Uno escribe lo que puede no lo que quiere.
Escribir teatro es describir la distancia que hay entre el deseo y la realidad; y esa misma distancia entre expectativas y concreciones se produce no sólo en la definición de la trama o la historia sino también entre la obra ideal que tenemos en la cabeza y la que finalmente escribimos. Pudiera parecer que estoy haciendo un canto al fracaso y a la frustración pero es también un canto a la sorpresa y la revelación. Tal vez la obra que tenemos como primera visión en la cabeza es más firme, pero seguro que es menos humana. Los personajes, las historias, la anagnórisis o la catarsis tienden a escribirse muchas veces por si mismas, imponiéndose a los apriorismos de escritor omnisciente y desvelando la levedad del ser humano, tanto de los personajes como del escritor que pretende atraparlos en una obra. Uno escribe lo que puede y debe hacer de esa renuncia al ideal el primer signo metafórico en la descripción del ser humano que encierra toda obra de teatro.
 
2.- La mejor versión de una obra de teatro es la que sube al escenario.
 
El teatro es arte colectivo, la literatura dramática puede serlo o no. Podemos dedicarnos al teatro como género y guardarlo en un cajón o verterlo meramente como material escrito en libros o lanzado en internet. Pero si queremos realmente ser autores de teatro debemos asumir y apreciar que el teatro es la suma de muchas voluntades y creatividades puestas en juego. Si no tratamos a nuestros co-creadores (actores, directores, técnicos, espectadores…) en pie de igualdad, y aceptamos que su proceso debe formar parte del nuestro, estamos no sólo condenados al fracaso sino privándonos de una de sus mayores virtudes: El teatro trata de la dimensión social del ser humano y por ello se confecciona socialmente, haciendo del proceso de co-escritura su esencia. Cada montaje conlleva un microcosmos que como nuestros textos acarrea todas las grandezas y miserias del grupo humano.
 
3.- Poner a Aristóteles sobre un pedestal para derribarlo luego.
 Todos los manuales prácticos de escritura teatral, todos los cursos y los consejos para aprender dramaturgia, incluidos los que ahora mismo estoy escribiendo están contenidos en uno: la Poética de Aristóteles. Mi primer consejo siempre para alguien que quiere escribir teatro es que se lea ese librito que es tan genial que incluye unas cuantas obviedades porque sus principios están en nuestro inconsciente colectivo desde tiempos remotos, pero que hay que leerlas para hacerlas conscientes. Su mandamiento básico es que una obra debe ser el desarrollo de una acción entera de cierta magnitud que determine al protagonista no por lo que dice ser sino por lo que hace y que le conduzca dicha acción a una cierta revelación.
 
En numerosas de mis obras no he respetado los principios aristotélicos, pero lo he hecho con plena conciencia de ello. Sabiendo que me rebelaba al hacerlo con la omnisciencia ética del autor y con la necesidad de todo ser humano de buscar un sentido a la existencia. Respondiendo por tanto con ello a las características de la sociedad, el arte y el hombre contemporáneo que han entrado, no sé si irremediablemente, en una crisis de conciencia global de consecuencias imprevisibles. Sabiendo que una parte del público y la crítica me iba a condenar por ello con su rechazo.
 
4.- No esforzarse en ser moderno. No se puede evitar.
 
Creo que una frase parecida se le atribuye a Dalí. Todos somos hijos de nuestra época por lo que respondemos a ella. Se trata, eso sí, de no impostar nuestra respuesta porque si tratamos de sumarnos a una moda (y no responde a una necesidad surgida en el proceso mismo de la escritura, de la búsqueda de la historia y del compromiso con nuestros personajes) estamos condenados al fracaso íntimo aunque seamos capaces de hacer pasar temporalmente un gato por una liebre.
 
Tampoco hay que esforzarse en ser un clásico. Las influencias son inevitables. La intertextualidad forma parte del proceso de escritura mismo. Al escribir teatro estamos no sólo rescribiendo toda la historia del teatro sino rescribiendo también el inconsciente colectivo. La originalidad de la historia, de los personajes y de las estructuras fabulares no forma parte del motor esencial en la escritura teatral. Ni Sófocles ni Shakespeare ni Brecht ni Lorca… se inventaron la gran mayoría de las historias o los personajes de sus obras; pero si consiguieron que en la profundidad de sus diálogos y de lo que allí acontecía descubriéramos una parte de la definición del ser humano que antes no había sido definida. Lo importante no es qué sucede sino cómo sucede lo que sucede.
 
5.- No esforzarse en hablar de uno mismo. Uno siempre lo hace.
 
En la escritura teatral uno no puede aparecer sino a través de la voz del otro y lo mejor es que el otro hable por si mismo y no con la voz de uno. Sin embargo, en esta otredad, como no podía ser de otra forma, uno se desliza constantemente. Al mayor dramaturgo de la historia, Shakespeare, se le niega la identidad constantemente y, en cierto sentido la mejor identidad del autor es la ausente. Trata a tus textos como si no fueran tuyos, como si los estuviera escribiendo otro, como si fueran anónimos. Es como ser el autor de canciones populares o de chistes, su éxito radica en que circulen no en que se conozca su autoría. Los productores y los directores suelen decir que el mejor autor es el autor muerto (allá ellos con los intereses espurios que ocultan en esta frase) pero, efectivamente, el escritor de teatro debe ser como el depositario de un manuscrito anónimo que no le pertenece.
 
En la poesía, y muchas veces en la novela, el yo es el eje a través del cual se escribe. En el teatro el eje es el otro. Naturalmente nosotros somos también ese otro y a través de la escritura teatral nos permitimos vivir ese otro que nos negamos a través del yo. Los actores entienden este proceso perfectamente. Saben que es la esencia de su trabajo. Pero los escritores a veces se niegan a aceptarlo. Puede que en la escritura dramática sea en uno de los pocos campos del arte donde el artista como personaje casi nunca está por encima del personaje de sus obras. Incluso hoy en día, cuando hay tantos artistas proclamando que su mejor obra artística son ellos mismos.
 
6.- Buscar al héroe en las esquinas de la historia.
El teatro sigue siendo un arte figurativo. Es decir, el teatro sigue teniendo al hombre como eje de su creación. No creo en un teatro abstracto, conceptual… deshumanizado. Pero la deshumanización del hombre contemporáneo debe ser tratada por el teatro. En todo caso, el teatro sigue escribiéndose a través de sus personajes. El protagonista de una obra de teatro sigue siendo en principio el héroe aristotélico, un ser ni demasiado alto ni demasiado bajo, capaz de cometer su error por ser demasiado humano y capaz de pagar por ello a lo largo de las diferentes peripecias hasta descubrir que el error no está en los demás sino en su propia naturaleza.
 
He escrito muchas de mis obras renunciando a este principio aristotélico. Ha sido también por considerar que el hombre contemporáneo es demasiado débil para sobrellevar el fatum. Mis héroes son, generalmente, personajes que tienen la posibilidad de ser héroes pero que renuncian a serlo porque renuncian a su destino. Hoy en día vivimos sin querer pagar la factura por vivir. A pesar de todo, hay que seguir buscando los héroes en las esquinas de la historia, que por lo menos hagan de esa renuncia un ejercicio de dignidad contra el destino.

martes, 1 de marzo de 2011

La lectoría de estos tiempos

En la entrega anterior hablábamos del uso de las encuestas en diferentes actividades organizadas. Cabe suponer que en algunas de ellas se basaron los estrategas contratados por los medios de comunicación escritos para la re-ingeniería que hicieron de sus medios. 

En esa re-ingeniería los que solemos escribir artículos y los lectores perdimos más de 500 palabras. Esto así, porque supuestamente estudiaron el comportamiento de la nueva lectoría y “descubrieron” que el ocupado lector de estos tiempos no se interesaba en artículos de más de 500 ó 600 palabras. 

Como la Historia Universal del Fracaso nos ha enseñado que, más veces de los deseado, los supuestos gurus del marketing se equivocan cuando realizan proyecciones futuristas, es muy probable que los formuladores de este nuevo concepto de lectura no hayan logrado los resultados esperados. Más aún: que hayan perdido muchos de los lectores especializados, arriesgando así las esencias mismas que le otorgaron su razón de ser, su poder y muchos millones de pesos.

Un ser humano lee unas 250 palabras por minuto. A los artículos de ahora apenas dedicamos entonces dos minutos de nuestro tiempo. En ellos, por más rápido que sea nuestro procedimiento cerebral, no podemos siquiera asombrarnos, disgustarnos y reflexionar sobre lo leído. Mientras, los escritores apenas podemos desarrollar coherentemente una idea.

Aunque siempre el Pasado se resiste, nunca el tiempo que se fue pudo haber sido mejor que el Presente (Realmente el tiempo es puramente referencial: el Pasado es una destrucción del Presente, lo que termina siendo un No-ser. Y el Futuro nunca se inicia. Cuando lo hace ya es Presente, por lo tanto tampoco existe); por ello pienso que los jóvenes de ahora no pueden ser juzgados, en el plano cultural, como una unidad monolítica, en base a parámetros antiguos. La juventud actual, dada la cantidad de personas en el planeta, disímiles culturas e intereses; constituyen fragmentaciones sociales encantadoras. 

En ese sentido cabe pensar que hay de todo en las Villas del Señor. El joven de estos tiempos indudablemente parece tener, cuantitativamente,  menos informaciones literarias que sus antepasados.

Pero esas son estadísticas frías. Digo esto porque no podemos soslayar el hecho de la cantidad. Por lo tanto, siempre los interesados en leer y en la cultura serán cientos de veces mayor que quienes lo eran en los tiempos pasados.

El joven de estos tiempos está más informado, en términos generales, que los de hace cien años. Lo que encuentran en los libros modernos, en el Internet, en los medios  de comunicación masivos (aún) es, cuantitativamente hablando, mucho mayor que aquello que encontraban en bibliotecas nuestros padres y abuelos.

Partiendo de este razonamiento podemos deducir que lo que ha variado en esta generación son los intereses culturales, propósitos y estilos. Generación que aunque formada por la actitud dictatorial  y genocida de la anterior, hace resistencia a la guerra, a la corrupción, a la destrucción planetaria y hace exigencia educacional como causa de vida.

Mantengo la tesis de que hay una definida cultura para estos tiempos. Diferente, eso sí, a aquella en la que muchos de nosotros nos formamos. Nuestros abuelos también aseguraban en su tiempo que la juventud de ahora está perdiendo los valores. ¿O ya olvidamos aquellas expresiones?

¿Cuántos escritores había en nuestro país hace cincuenta años? ¿Cuántos lectores? (No crean que dejo a un lado la proporcionalidad que determina la cantidad de habitantes ahora.) ¿Cuántas personas llegaban a una universidad o un centro superior de estudios con relación a las que llegan ahora?

Les aseguro que, a pesar de la gran proliferación de escritores y libros (y los quejumbrosos cantos de sirenas), siempre hay lectores para ellos.

Janet Miller
Recientemente fui al acto formal del Premio Nacional de Literatura, este año otorgado a la escritora Janet Miller (Provocando las reacciones a favor y en contra que son normales en los círculos intelectuales nuestros). Cuando la galardonada leía su discurso, de manera pesimista planteó que publicó dos novelas porque había descubierto (Animada por el escritor y amigo José Alcántara Almánzar) que la Poesía ya no tenía la cantidad de lectores habituales de antes. Aseveración discutible.

Pero aceptemos el hecho como homenaje respetuoso a la consagrada Janet Miller. Lo imputable es que asuma haber hecho la transición por un asunto de mercadeo literario, cuando puede ser entendido como una aplaudible nueva exploración intelectual suya.
Hermosa caricatura de Borges en su biblioteca

Borges fue grande en la Poesía, en la Narrativa, en los Ensayos y en la Reflexión pura y simple. Ninguna producción suya fue desdeñable. Él tenía lectores —¡y muchos! —para todo lo que escribía.

Cito a Borges por pensar que, aunque nunca le dieron el Nobel de Literatura (Borges no se perdió al Nobel, el Nobel se perdió a Borges), es de los más profundos escritores de nuestros tiempos.

No obstante, os aseguro que grandes escritores contemporáneos como Umberto Eco, Moravia, Sábato, Isabel Allende, García Marques, Cortázar, Vargas Llosa, Jorge Edward, Juan Bosch, Jin Morris, Pablo Cohelo (que nunca será de mis preferidos); entre cientos de ellos, tienen la cantidad de lectores que hacen ricos a los editores de Literatura.

¿Y quiénes leen a esta gente? Muchos de las personas que nos encontramos en el camino.

Leer  bien las coordenadas culturales de estos tiempos es buena estrategia. Cuando me "despojaron" de cientos de palabras en los periódicos evolucioné hacia el Internet. Capté allí más que unos cuantos lectores. La Pasión Cultural es distribuida por compañías especializadas. Hoy llegamos semanalmente hasta las compuradoras de unas 5 millones de personas.  ¿Cuántos de ellos leen completamente nuestros artículos? ¿Cuantos leen solamente fragmentos? No podría, para ser honesto, precisar con absoluta certeza una cifra. Pero aseguro que son cientos de miles. Estoy comprometido un día de estos a documentar lo que aseguro.

En la próxima entrega hablaremos de la Lectura y algunas de sus técnicas. 

Un dato.: Si usted leyó este artículo completo (965 palabras) invirtió solamente 3.8 minutos en su lectura. No es mucho, ¿verdad?