jueves, 3 de febrero de 2011

Salsas, café, té... y algunas hierbas

Salsas:
La palabra salsaproviene del latín salsus, salado,porque era en principio el condimento esencial. 
Más tarde los romanos usaban el garum, una especie de salmuera a base depescados y vísceras de pescado. 

 El concepto simple de agregar sabor se mantuvohasta la Edad Media y el Renacimiento, cuando aparecen algunas salsas a base depimienta, de manzanilla y de caldo con vino, miel, jugo de uvas no maduras y vinagre, en general eran agridulces y espesadas con pan tostado molido. 
Las salsas como las conocemos hoy son una creación de la cocina francesa, quepermitió el desarrollo de la "alta cocina" y de la cocina de restaurante,conduciendo a la supremacía de la cocina francesa. 
Al principio a partir dehongos y vegetales sin especiales condimentos, como la duxelles y el mirepoix,respectivamente y la adición de un caldo a una base de mantequilla y harina oroux a partir del cual nacieron la velouté,la bechamel y otras y posteriormente la emulsión en frío, como la mayonesa.
Es en el siglo XVIII, debido especialmente alfamoso Caréme y más tarde al igualmente famoso Escoffier, es cuando secomienzan a clasificar y sistematizar las salsas frías y calientes, estasúltimas en salsas oscuras y blancas, dando nacimiento a las grandes salsas o"salsas madres", demi-glace, española y de tomate, para las oscuras ybéchamel y veluté para las claras. A partir de ellas muchas otras salsas"compuestas". Por otra parte las salsas frías, a partir de las salsasmayonesas y de la salsa vinagreta, con muchas derivaciones.


De acuerdo alLarousse Gastronomique, la preparación de las salsas es consecuencia de cuatroprocesos básicos:
1. El más simple, lamezcla en frío de varios ingredientes sólidos y líquidos; la vinagreta porejemplo.
2. La emulsión, porbatido, de un sólido en un líquido en el cual no es soluble manteniéndoseestable por cierto tiempo. Puede hacerse en frío, como la salsa mayonesa o encaliente, como la salsa holandesa.
3. A partir de lamezcla en caliente de mantequilla y harina, lo que se llama roux y un líquido para dar origen a la béchamel.
4. A partir de unfondo (caldo concentrado) de carnes o de pescado y luego adicionado de un roux claro u oscuro o de otrapreparación para dar origen a la salsa veluté, la española y muchas derivadas.

Clasificación de las salsas:                                                                  
Salsas madresblancas: Salsabéchamel y salsa veluté, de las cuales las principales salsas derivadas de labéchamel, la salsa de queso o Mornay, de crema, de hongos, de cebolla oSoubise, de tomate o Aurora, de curry o indiana, de ostras o "Escoffier". Derivadas de la veluté: de hongos o alemana, de limón y perejil o poulette, dehongos y crema o suprema, de tomate o aurora, de huevo y limón o argolemono, delangosta y crema o cardenal, de mariscos o Nantua y otras.
Salsas madresoscuras:demi-glacé, salsa española y salsa de tomate, de las cuales las principalesderivadas son: de la salsa española; la bigarade, la bordelesa, la financiére yde la de tomate: la salsa barbecue, la boloñesa, la napolitana, la chasseur yotras.
Salsas emulsionadascalientes:Salsa bernesa y salsa holandesa, derivándose de la bernesa, la salsa choron, lafayoy, la de trufa y de la holandesa, la muselina, etcétera.
Salsas emulsionadasfrías: Salsamayonesa y salsa vinagreta, de las cuales se derivan respectivamente: aioli,roülle, andaluza, remoulade, tártara, rusa, etcétera., y la anchoyade,gribiche, ravigote, etcétera.
Una salsa bien preparada debe tener una texturaapropiada. Untuosa en el caso de una mayonesa, espumosa en el caso de unsabayón, etc. Debe tener cuerpo con sabores y aromas concentrados hasta elpunto justo para completar o formar parte del gusto del resto de la preparación.
Uso de salsasbajas en grasa y en calorías:                                       
Útiles para quienes siguen dietas deadelgazamiento o requieren de una dieta con bajo contenido graso. 
Muchassalsas utilizadas en la cocina tradicional pueden modificarse para disminuir sucontenido graso y de energía. Sólo es necesario seguir unas sencillas pautas:
• Utilizar leche desnatada o semidesnatada,caldos desgrasados y otros productos con reducido aporte graso yconsecuentemente de calorías.
• Reducir la cantidad de aceite respecto de loacostumbrado.
Incluso las salsas de este tipo admitenpequeñas cantidades de harina o de maicena para que queden más espesas y vinosde mesa flameados, para darles un toque especial de sabor.
Así mismo, las hierbas frescas y las especias,enriquecen en matices a estas y otras preparaciones culinarias, haciendo ladieta más variada y apetecible.
Salsas bajas en calorías:                                                                     
Para pescados:
Salsa de pimiento: freímos en un poco de aceiteun ajo (sin que se dore demasiado) y una rebanada de pan previamente humedecidacon agua (absorbe menos aceite). Trituramos el pan con el ajo, 2 ó 3 pimientosrojos asados (ó 1 verde) y sal. Diluimos con agua o zumo de tomate si la salsaes de pimiento rojo.
Para carnes:
Salsa de setas al queso light (o de champiñoneso de cebolla): en una sartén con lo justo de aceite añadimos ajo picado y setastroceadas. Dejamos que saquen el jugo y se evapore, sin dejar que los ajos setuesten demasiado. Se añade un poco de leche desnatada y queso light (deloncha). Se deja que hierva para que se disuelva bien el queso y quedehomogénea la salsa y se añade a la carne. Indicada para carnes poco grasaselaboradas a la plancha (pollo, pavo, lomo y solomillo, etc.).
Para verduras yensaladas:
Salsa ligera para ensaladas, espárragos, ensaladilla:separamos las yemas de las claras de tres huevos; disponemos las yemas en unbol y añadimos 100 g de mostaza, sal y pimienta; incorporamos 5 cucharadas deaceite, partiéndolo muy despacio; añadimos 600 gramos de queso fresco o blancodesnatado (0% de materia grasa) ó 4 yogures naturales y después 2 cucharadassoperas de vinagre; rectificamos de sal y pimienta. Si añadimos a esta recetaunos cuantos pepinillos, alcaparras y perejil picados, se obtiene una salsaestilo tártara.
Salsa de yogur: disponemos en una ensaladerados yogures naturales desnatados, añadimos 250 g de queso blanco (20% demateria grasa), 50 gramos de mostaza y medio vaso de vinagre, sal y pimienta.Removemos bien.
Para platos de pasta:
Salsa de setas y palitos de pescado: ponemos enuna cazuela al fuego un poco de aceite de oliva, ajo picado, cebolla en julianay las setas cortadas a tiras. Cuando están listas, se añaden los palitos depescado troceados, se saltean y se agregan dos cucharadas rasas de harina, sal,pimienta blanca o negra molida y perejil picado. Removemos bien y dejamos quela harina tome un poco de color. Añadimos leche desnatada y removemos bienmientras hierve la mezcla durante aproximadamente cinco minutos.
El café:


Existen numerosas leyendas que explican elorigen del café, pero la más verosímil proviene de un suceso que ocurrió haciael año 850 a. de C., en Etiopía. El autor del hallazgo fue, según la leyenda,un pastor musulmán llamado Kaldi. Este se sentía muy preocupado porque suscabras no lograban conciliar el sueño y siempre se mostraban nerviosas einquietas.

Un día, el pastor, que estaba pendiente delcomportamiento de los animales, se percaté de que éstos mordisqueaban losfrutos del cafeto, un árbol de la familia de las rubiáceas, originario deEtiopía (algunos autores piensan que la planta procede de África). El relato deKaldi fue escuchado por cierto penitente que, como tenía problemas parapermanecer despierto el tiempo que consideraba necesario para completar susrezos y mortificaciones, probó a beberlo en infusión. De esta forma, descubriólas virtudes tónicas y excitantes del café.

Si nos remitimos a hechos históricamentecomprobados, el café, palabra que procede del vocablo árabe qáhwa, ya sebebía en Turquía y Siria en el primer tercio del siglo XV. En Europa no hubonoticia de su existencia hasta 1591, año en el que un botánico italianodescribió el cafeto en un jardín privado de El Cairo. Algunos autores afirmanque fueron los venecianos quienes llevaron el café a Europa, en 1615, aunquehay que decir a este respecto que cinco años antes el viajero español PedroTeixeira, de regreso en Turquía, comentaba que los lugareños tomaban “unabebida que llaman allá el kaoah, de simiente hendida, tostada y negra como lapez”. Indudablemente, se trataba del café.


El caféinstantáneo
:


En 1933, porsugerencia de la firma suiza Nestlé, el Instituto Brasileño del Café emprendióuna serie de investigaciones orientadas a obtener un café deshidratado en polvoque, al ser disuelto en agua caliente, diera como resultado café de formainstantánea. 

Los expertos cafeteros se encontraron con dos desafíos: por unlado, conseguir que el polvo de café fuera soluble y no se depositara en elfondo de la taza y, por otro, que conservara el aroma original. Ocho añostardaron en obtener un producto satisfactorio.

En 1938 nació el Nescafé.



El té:                                                                          
El té es la bebida de mayor consumo en el mundo, después del agua. Esconocido en Europa desde finales del siglo XVI. Lo traen los portugueses, queaún hoy lo llaman "cha", del mandarín  "Tche".

Su país de origen no es ni China, ni la India,sino el viejo Valle de Assam. Un lugar ubicado entre ambos países, a orillasdel río Brahmaputra

La planta del té alcanza de 1 a 3 mts. de altura, de hojassiempre verdes y flores blancas o rosadas de la familia de las camelias. Losbrotes de las hojas y las hojas nuevas que los preceden nos darán el té, previainfusión, naturalmente.

En China, se conocía desde el año 2.737 a. deC. , en la época del emperador Sheng-Tung. La leyenda dice que éste era unhombre muy preocupado por la higiene y en una ocasión se percató que en algunasregiones de su imperio disminuía el azote de las epidemias. Averiguó la razónde esto y descubrió que sólo bebían agua hervida con hojas de té; instintivadefensa contra la infección. El sabio Sheng ordenó que todo el Imperio hicieralo mismo.

Hasta el siglo IV, el té era una decocción.Maceradas en un mortero, las hojas se hervían con leche o cebollas o cortezasde naranja. Pero en un momento dado de la dinastía Ming, el té deja de ser unadecocción para convertirse en una infusión: se muelen finamente las hojassecas, se añade agua caliente y se agita con una varilla de bambú.

El primer té conocido de manera comercial enEuropa es chino. En 1610, la Compañía de las Indias Orientales lleva el té aHolanda; en 1650, llega a Inglaterra como planta farmacéutica. En 1657 ThomasCaraway abre la primera tienda de té en Londres. Hoy en día, la producciónanual mundial asciende, aproximadamente, a medio millón de toneladas.

Según su elaboración, el té se clasifica en doscategorías principales: té verde y té negro, que los chinos llaman, máslógicamente, té rojo. Hay quien cree que corresponden a variedades botánicasdistintas pero esto no es cierto. Depende simplemente del tratamiento quesufren las hojas al ser recogidas. El té verde, predilecto de los chinos, estásin fermentar. Las hojas del té verde son secadas al sol o en desecadoresespeciales. Las del té negro son fermentadas en salas húmedas y calurosas condistintos procedimientos. En Formosa, hay una tercera variedad de té: elsemifermentado, el "Wu-Long" -el "Dragón negro"- con todassus variedades.

También existen los tés especiales ahumados operfumados: destacamos el "Mandarín Oolong", mezcla de tésaromatizados con pétalos de jazmín.

En medicina natural se ha usado siempre para prevenir los cálculosbiliares y urinarios, para hacer mejores digestiones y aliviar dolores devientre. También, mejora los trastornos hepáticos y los catarros pulmonares, eneste caso, tomándolo con una cucharadita de miel. El té contiene teína queestimula el sistema nervioso y el corazón. 

Plantas curativas:

Mucho ya sabemos el poder curativo que tienen muchas hierbas yplantas comunes. Lo que logra sanar, para ilustrar con el ejemplo, el perejil esasombroso. Podemos suprimir completamente la artritis simplemente con el uso deél. Empero, son muchas sus propiedades medicinales. Además, da un toque muyespecial a nuestras comidas. Una carne que no tenga perejil no se respeta.

Poder curativo también tienen la cebolla, el maíz, el rábano, etcétera.

Pero quizás la reina de vegetales de uso domestico en elasunto de la salud es la cúrcuma, quien da el color al curry que consumimos. Yo acostumbro a utilizarla cuando preparo paellas, caldos, algunas salas de espaguetti, ciertas recetas de aves ("pollo a la doré", "pechuga a la gorgonzola", etc.), pescados y mariscos. Un toquesito al risotto le da a este un color y sabor encantador.
La cúrcuma sirve, como solemos decir los dominicanos, hasta para la buena suerte. Yo las adquiero en estado natural en el mercado de productores de la Feria Ganadera. ¡Baratísima!
Lacúrcuma (curcuma longa) es una planta utilizada en medicina tradicional china yayurveda para tratar diversos problemas de salud.
Contieneun compuesto llamado curcumina, con propiedades antiinflamatoias yantioxidantes.
Seha utilizado para el tratamiento de enfermedades como úlceras, artritis,eczema, reflujo, cálculos biliares y renales e inflamación. Sirve también paraestimular la digestión, la función hepática y regular la menstruación.
Segúndiversos estudios realizados, puede ser beneficiosa en el cáncer. Sus efectosen el cáncer parecen derivar de la habilidad de la cúrcuma para inducirapoptosis en células cancerígenas, sin dañar las células sanas.
Cuandose usa junto con vitamina D, la cúrcuma puede reducir el riesgo de padecerAlzheimer, debido a que empuja al sistema inmunitario a "limpiar" elcerebro de la formación de las placas responsables de la enfermedad.
Lacúrcuma puede ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre, reduciendo elriesgo de diabetes tipo II. Tambiénprotege del daño hepático, y se ha usado en el tratamiento de la hepatitis A yB.


Las hierbasmedicinales y las  plantas curativas  constituyen una alternativa natural alos fármacos convencionales de la medicina alopática. Portal razón, puede ser útil tener en cuenta para qué sirven las siguientes 10 plantas curativas, que se utilizan desde tiemposinmemoriales para tratar una gran variedad de problemas de salud.


1. Ajo: Antiséptico, fungicida,antioxidante, antihipertensivo, antirreumático y adelgazante son algunas de lasmúltiples propiedades que se le atribuyen a este bulbo aromático, infaltable enla cocina mediterránea.

2. Alcachofa: Porsus propiedades coleréticas, colagogas, depurativas y diuréticas posee entreotros, efectos hepatoprotectores, hipotensivos, hipocolesterolemiantes,hipoglucemiantes y adelgazantes.

3. Aloe: Elaloe vera o sábila es especialmente utilizado para tratamientos de belleza,dadas sus excelentes propiedades regenerativas y cicatrizantes, sumadas a susbeneficios analgésicos y antiinflamatorios. Sin embargo, también colabora enlos procesos digestivos.

4. Alpiste: Contrala diabetes, el colesterol y los kilos de más, su popularidad crece día a día.

5. Hierbabuena o menta una de las plantas aromáticasmás populares, suma además múltiples propiedades digestivas, antiespasmódicas ysedantes.

6. Limón: Losdiferentes usos del limón, hacen de este cítrico un verdadero caballo debatalla para hacer frente desde estados gripales hasta manchas rebeldes,pasando por un gran repertorio de signos y síntomas que ceden ante su uso.

7. Manzanilla: Unclásico entre las recetas de la abuela, es un digestivo suave y agradable.

8. Romero: Unverdadero comodín no sólo en la cocina para aromatizar tus recetas, sinotambién en el ámbito de la fitoterapia para aliviar diferentes tipos deafecciones.

9. Tomillo: No podía faltar de esta pequeñaselección. Como en el caso anterior, mucho más que un condimento.

10. Valeriana: Porsus propiedades ansiolíticas, sedantes y relajantes, la valeriana constituyeuna buena planta para terminar la jornada y para cerrar esta lista de 10 mejoresplantas curativas.

                                                                 
                  ¡Mañana nos vemos! Les salgo hasta en la buena... sopa.



lunes, 31 de enero de 2011

Pasión culinaria

Pasión culinaria:
Hace unos 500,000 años el hombre primitivo descubrió el fuego; es decir: comenzó a domesticarlo. Se deduce  que al descubrirlo su primer uso fue para protegerse del frío y el segundo para elaborar sus alimentos.

Una de mis grandes pasiones, a parte del teatro y la cultura en sentido general, es la cocina. En varias entregas sucesivas hablaremos de ella. 

Publicaremos en esta Pasión Cultural, el origen histórico de muchos platos, clasificaciones de salsas, curiosidades culinarias y detalles de infusiones. También publicaremos los inventos de Leonardo Da Vinci en la cocina y otras notas pintorescas y sabrosas que seguramente encantarán a los lectores. Desde luego que en la última entrega de esta serie publicaré algunas de mis recetas preferidas.  A muchas de la cuales he hecho suculentas modificaciones.

Comenzaré la serie culinaria con el origen de manjares  cotidianos que despertarán, espero, vuestras curiosidades. Al final de esta entrega les contaré cómo nacen simpáticamente "nuestros" palitos cerveceros. 

La hamburguesa:

Los antiguos egipcios comieron hamburguesas o un plato muy parecido. A principios del siglo XX unos arqueólogos descubrieron, junto a la momia de un alto dignatario de 4,000 años de antigüedad, dos tortas de pan con un pastel de carne horneado.
Las hamburguesas también figuran en la gastronomía de los tártaros. Estas tribus guerreras picaban la carne del ganado y reservaban la de más baja calidad para elaborar los famosos filetes tártaros, también llamados en la actualidad filetes rusos.
La hamburguesa  tal y como la conocemos hoy, nació en Alemania hacia el siglo XIV. Era una comida para gente de pocos recursos que se elaboraba con carne de muy baja calidad y condimentos baratos. El nombre de esta receta provino de la ciudad de Hamburgo, donde se empezó a conocer como filete hamburgués.
La hamburguesa no se popularizó hasta que en el siglo XIX el afamado doctor J. II. Salisbury,  experto en dietética, empezó a recomendarla, porque, según él, la carne triturada facilitaba notablemente la digestión al tener que hacer trabajar menos al estómago. Es por esta razón por lo que la hamburguesa empezó a ser conocida en Inglaterra bajo el nombre de Salisbury steak.

Las empanadas:

Después del asado, las empanadas son el plato típico argentino. Sin embargo, su origen se ubicaría hacia el Siglo V antes de Cristo en Atenas, en uno de los ambientes más cultivados de la Historia Antigua. A alguien una vez se le ocurrió rellenar un molde de masa con carne o pescado, y así nació la empanada. Esta se introducía en el horno sobre un lecho de hojas de laurel y se servía caliente. Hoy podemos encontrarla en todo el planeta. 

En nuestro país su variedad en yuca es muy sabrosa aunque alta en calorías.


Los churros:

Empezaron a consumirse en Cataluña a principios del Siglo XIX, pero se desconoce quién fue su inventor. Su origen es probablemente árabe y se pierde en el tiempo. La masa de los churros se hace con agua caliente para que la levadura se queme.
Los actuales dueños del exitoso restaurante Boga-Boga, empezaron aquí vendiendo churros en el deslumbrante malecón nuestro. La fortuna le ha sonreído permanetmente desde aquella época.


La tortilla:

El vocablo tortilla proviene del latín tortilla, es decir: pequeña torta de pan, que a su vez procede del término griego toitidion, que significa panecillo. Contrariamente a la opinión popular, la tortilla no se descubrió por azar, sino que fue fruto de las investigaciones culinarias llevadas a cabo por uno de los llamados Siete Cocineros más importantes del mundo antiguo. Su invención es atribuida al Cigofilo, también conocido como el Maestro de los Huevos, según cuenta el gramático griego Ateneo en su obra El banquete de los sabios, del Siglo III. Cigofilo no sólo ideó la tortilla, sino también el huevo duro y el huevo pasado por agua.

El turrón:

Su origen no está claro. Según se señala en el libro del español Pepe Rodríguez "Mitos y ritos de la Navidad". Está documentado, por ejemplo, que en el año 662 a. de C., durante la primera Olimpíada, alrededor del templo de Zeus, se vendía una especie de turrón elaborado con almendras. 

También el pueblo judío podría ser la cuna del dulce navideño, Turquía, con su famosa “miel turca”, o bien los árabes con su alajú, compuesto por almendras, nueces, miel y pan rallado, el cual podría, al menos, ser un antecedente inmediato.


Los fideos:

Aunque la palabra fideo proviene del latín fides, vocablo que significa cuerda de lira, resulta muy improbable que en la antigua Roma conocieran este producto. La pasta es una invención de los chinos, que ya la preparaban hace 3,000 años con harina de arroz y habas.
Según la tradición, la receta para su elaboración fue introducida en Occidente por los hermanos Maleo y Nicolás Polo y su sobrino Marco a su regreso de China en el siglo XIII. Los fideos, por lo tanto, llegaron primero a Italia, donde fueron denominados suaghetti, palabra que significa cordoncillos.

Las salchichas:

Hace casi 4,000 años, los babilonios rellenaban las tripas de animales, generalmente cerdos, con carnes especiadas. Esta es la referencia más antigua que se conoce acerca del origen de las salchichas. En la Grecia clásica también era un alimento muy apreciado, aunque los helenos las elaboraban de manera algo distinta que en Babilonia.
Precisamente, un embutido similar, la morcilla, fue inventado por un griego, Atómates de Corinto.
Las salchichas también figuraban entre los platos ensalzados en la antigua Roma. En las fiestas en honor a Lupercus, dios de los pastores, que se celebraban a partir del 15 de febrero, los adolescentes eran introducidos en la vida adulta mediante un rito en el que la salchicha jugaba un papel muy importante que nada tenía que ver con el arte culinario. Precisamente fue su simbolismo erótico lo que hizo que la Iglesia desaconsejara su consumo y que el emperador Constantino prohibiera por decreto su fabricación. Pese a esta incomprensible animadversión, las salchichas siguieron siendo, aunque en la clandestinidad, un alimento básico en la dieta romana. De hecho, la palabra salchicha deriva del término latino salsus.
Pasaron los siglos y en 1852 el gremio de carniceros de la ciudad germana de Frankfurt presentó una salchicha especial ahumada y embutida en una tripa delgada y casi transparente. De este modo nació la salchicha de Frankfurt, que se exportó al mundo entero. Otro carnicero alemán tuvo la ocurrencia de servir una salchicha caliente en un pedazo de pan, combinado que bautizó con el nombre de la raza de su perro, un dachshund

El emparedado:

La primera forma de emparedado se atribuye al sabio judío antiguo Hillel el anciano, por haber puesto la carne del cordero pascual y de las hierbas amargas dentro del matzo (o del pan plano) durante el Passover. El relleno entre los matzos sirvió como recordatorio a los israelitas de su trabajo forzado que construía edificios egipcios. Por esta razón, los romanos refirieron a la comida como " cibus Hilleli" o bocado de Hillel. Durante las Edades Medias, las losas gruesas del pan grueso y generalmente añejo, llamadas "trenchers", fueron utilizados como placas. 
Después de una comida, el trencher  fue alimento de perros, mendigos menos afortunados, o comido por el comensal. Los Trenchers eran los "heraldos" de los emparedados. En el Oriente Medio, las partes mediterráneas, y otras de Europa, preferían comidas que abarcaban la carne, la fruta, el queso, y los condimentos intercalados entre el pan o los pasteles existieron mucho antes el aspecto de la palabra “emparedado”. El primer uso escrito de la palabra apareció en el diario de Gibbon Edward, refiriendo al "pedacitos del meat" frío; como “emparedado.” Fue nombrado después Juan Montagu, aristócrata inglés del Siglo XVIII, cuarto conde del emparedado, aunque él no fue ni el inventor ni el mejor degustador del alimento. Se dice que señor Sandwich estaba encariñado con esta forma de alimento porque le permitía jugar cartas sin tener que ir a una mesa comer y sin que se les engrasaran las cartas.

El chorizo:

La primerare ferencia escrita a este embutido llamado chorizo aparece aproximadamente 500 años antes de Cristo en un drama griego protagonizado por gente de la época, y servía para ahorrar alimentos que generalmente se tenían que tirar como desperdicios, ya que estaba formado por una tripa de animal que antes se había vaciado de residuos y luego se metían en ella, los restos de la carne que, después de haber curado y troceado, se introducían en estas tripas para que no se hicieran malas y pudiera utilizarse para comerlas. Una vez incorporadas estas carnes en dichas tripas, se cocían hasta que estuvieran bien hechas. Para terminar decir que los romanos adoraban los chorizos y los devoraban con gran ansia y destreza en sus reuniones fiestera.
España es, probablemente, el primer país que lo industrializa. Se supone que por el 1650 se crea el chorizo rojo que conocemos hoy. Esto ocurre cuando llega a la península Ibérica el pimentón mexicano.


Los donuts:

Nadie realmente sabe cuándo se inventaron los donuts o quien los invento. Los donuts (buñuelos en inglés Británico), fueron hechos originalmente como algo alargado y torcido, y no con la forma de anillo con la que los conocemos en la actualidad.
En Inglaterra también se hacían como una bola cerrada, sin agujero, y luego se añadía mermelada en su interior, después de ser cocinada. Un tal Hansen Gregory, por el 1847, se reivindicó como el inventor del actual donut. Dijo que no estaba satisfecho con la textura central de ese delicioso bollo, así que hizo una agujero en el centro, quedando la forma que hoy todos conocemos.

Palitos cerveceros:

En nuestro país los llamados palitos cerveceros (salchichas muy picanes) se han hecho muy populares, siendo raro el "colmadón" que no lo ofrezca a sus parroquianos. Pues resulta que dichos embutidos tienen a nuestra mitad de isla como parte de sus inicios. En el barrio 30 de Mayo existe una charcutería de un germánico que tiene su contrapartida en Alemania. En una ocasión que sus dueños iban de paseo a su patria, sus familiares le socilitaron llevarles una colección de los mejores picantes naturales criollos. Lo hicieron. El propósito de los solicitantes del picante, era elaborar una salchicha tan picante que molestara a otro germánico que tenía por costumbre ir a la charcutería alemana a pedir bocadillos gratis. Hiceron la salchicha, se la brindaron al alemán glotón para fastidiarlo  y esperaron la terrible reacción. No fue la esperada. Al alemán come-gratis le gustó la salchicha, aunque pidió una jarra de cerveza para manejar su picor. Ahí mismo nació el... ¡palito cervecero!

Bueno... ¡Telón!

sábado, 29 de enero de 2011

La mujer en leyes y normas antiguas

El poeta, locutor, médico y amigo Johnny García, ocasional colaborador de La Pasión Cultural, me ha enviado unos raros escritos supuestamente milenarios, aunque decididamente peligrosos. 
Un tal Agustí es el responsable  de  su actual reproducción "crítica".
Pensé bastante antes de publicarlos, porque podrían entusiasmar a muchos  pasionarios y preocupar a otras tantas pasionarias. Yo mismo fui tentando al terrible pecado de la añoranza que estos documentos antiguos parecen desencadenar. No obstante mis pruritos sucumbí a la terrible tentación de publicarlos. 
Tengo que confesar que hasta me sonreí con nostalgia al leer algunos de los documentos que hoy reproducimos en este espacio cultural.
Pídole a los pasionarios leerlos con comedimiento y que no salgan por ahí luego a procurar revivir  sus postulados.
Espero que a las pasionarias no se les ocurra pedir que mi cabeza sea exhibida en una pica enterrada en la montaña más alta del país por haber reproducido estas antiguas ordenanzas, normas o leyes. Comprendan  que  no sólo de asuntos serios logra vivir el hombre.


 ¡Habrá sangre de nuevo en el solar!

lunes, 24 de enero de 2011

Irineo Funes, el memorioso

Jorge Luis Borges era un ser humano difícil. Era un escritor excepcional. Era una enciclopedia humana única. Era un genio atacado y muchas veces vilipendiado. Era un confeso ateo. Era un crítico terrible y despiadado. Era un polemista formidable.

Recordamos su extraño respaldo a la dictadura militar argentina que asesinó cientos de jóvenes. Pero no siempre recordamos las veces que hizo crítica severas a esa misma dictadura. Sus detractores nos impiden recordar esas posiciones políticas del gran escritor argentino. Empero, él mismo entrenó nuestras memorias selectivas a través de uno de sus cuentos: FUNES EL MEMORIOSO. Por eso recordamos perfectamente lo que dijo luego de reunirse con las madres y abuelas de los desparecidos y asesinados de la plaza de mayo:

Cuando me enteré de todo este asunto de los desaparecidos me sentí terriblemente mal. Me dijeron que un general había comentado que si entre cien personas secuestradas, cinco eran culpables, estaba justificada la matanza de las noventa y cinco restantes. ¡Debió ofrecerse él para ser secuestrado, torturado y muerto para probar esa teoría, para dar validez a su argumento!

Una frase de él, entre tantas geniales, envidio con pasión verdadera. "Una sola cosa no hay y es el olvido" (¡Yo debía haberrla dicho antes!). Otra: "El sarcasmo es el amaneramiento de la crítica".  Pero entremos en el asunto que nos ocupa. Se trata de consideraciones referenciales que varias personalidades han hecho sobre el cuento de marras, convertido ya, igual que el propio Borges, en un Mito. Hoy publicamos esos trabajos enviado a nosotros por el colega, sociólogo, escritor y colaborador de La pasión Cultural Carlos Castro; mañana publicaremos entusiasmado, como cabía de esperarse, el cuento mismo de Borges.

 Ireneo Funes, el memorioso

 
Por Silvia Hopenhayn
Para LA NACION
Ireneo Funes nació en 1868, en Fray Bentos, Uruguay. Hijo de María Clementina Funes, una planchadora del pueblo, y un tal O'Connor, médico del saladero según algunos, aunque otros dicen que se ganaba la vida como domador o rastreador en el departamento de Salto. En todo caso, la impronta paterna es bastante imprecisa. Ni siquiera se conoce el nombre de pila.
Ireneo tenía dos rasgos que caracterizaban su aspecto insondable: no darse con nadie y estar siempre al tanto de la hora. Sin consultar el cielo ni mirar el reloj, sabía la hora con exactitud. Y cuando se la consultaban, solía responder con una voz aguda y burlona, poniendo el acento en los minutos.
El primo de Borges, Bernardo Haedo, solía desafiarlo en cualquier esquina. Junto a él Borges vio a Funes por primera vez, durante uno de los plácidos veranos en que se hospedó en la estancia San Francisco, del padre Bernardo, sobre el río Uruguay, muy cerca de Fray Bentos.
Era un atardecer de marzo o febrero de 1884. Volvían a caballo, cantando, después de un día bochornoso y con ansias de tormenta. En ese momento, apareció un muchacho corriendo por una estrecha y rota vereda. Oscureció de golpe e imprevisiblemente, el primo de Borges le gritó, poniéndolo a prueba: "¿Qué horas son, Ireneo?". Sin detenerse, Funes le respondió: "Faltan cuatro minutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco".
Por eso lo llamaban el "cronométrico Funes". Nunca fallaba en su percepción del tiempo. No era una adivinación. Lo hacía por gusto, siempre con un cigarrillo, el rostro duro, vestido con bombachas y alpargatas.
Para Pedro Leandro Ipuche (1889-1976), poeta uruguayo iniciador del "nativismo", Funes era un precursor de los superhombres. Lo llegó a calificar de "Zaratustra cimarrón y vernáculo". Si bien Borges era un gran admirador de Ipuche (ver "La criollidad en Ipuche", Proa , segunda época, Buenos Aires, año 1, número 3, octubre de 1924), prefería considerar a Funes un compadrito de Fray Bentos con ciertas incurables limitaciones.
De aquel efímero cruce (cuya fugacidad más tarde Ireneo lamentaría), Borges lo recuerda de cara taciturna y aindiada, con manos afiladas de trenzador y voz pausada, "resentida y nasal del orillero antiguo".
Los dos veranos siguientes, la familia de Borges decidió veranear en Montevideo. En ese tiempo, ocurrió el accidente de Ireneo.
La volteada de Funes fue famosa en todo el pueblo. No tanto por la violencia del golpe como por las consecuencias que tuvo la caída en su acérrima memoria.
Con 19 años, fue derribado de manera imprevista por un redomón en la estancia de San Francisco y quedó, según cuentan, completamente tullido. Inmovilizado en un catre, con los ojos puestos alternativamente en la higuera del fondo o en una telaraña, viendo de cerca o de lejos cosas distintas, pero siempre desde el mismo lugar. Esto es: en la pieza del fondo, detrás de la reja de la ventana, a veces con los ojos cerrados y otras absorto en la contemplación de un oloroso gajo de santonina.
Pasaba sus días en un rancho decente, con dos patios de baldosas y una parra, junto a su dedicada madre. Pero el hecho de que estuviera postrado no le significó un aislamiento. Todo lo contrario. Los efectos del accidente lo volvieron omnipresente. El mundo y la historia desfilaban por su mente.
El propio Borges fue quien descubrió este tardío y repentino don de Funes. En febrero de 1887, cuando volvió con su familia a Fray Bentos, Borges había llevado consigo varios libros, lectura propicia para un veraneo de llanura; entre ellos, un volumen impar de la Naturalis historia , de Plinio (obra fundamental de consulta en cuestiones científicas durante la Edad Media). Al enterarse de esta posesión "anómala", Ireneo Funes le envió una carta florida y ceremoniosa, en la que le recordaba el encuentro "desdichadamente fugaz" del día 7 de febrero del año 84 y le solicitaba con gentileza el préstamo de la Naturalis historia , acompañada por un diccionario. Prometía devolverlos en buen estado, casi inmediatamente. De esa carta se puede deslindar su letra. Era perfecta y la ortografía, muy particular, como la preconizada por Andrés Bello: la "i" por "y" y la "j" por "g".
Un anuncio repentino llevó a Borges a apurar la devolución. El 14 de febrero le telegrafiaron desde Buenos Aires para avisarle que su padre estaba muy mal. Convenía que volviera inmediatamente.
En la noche previa a su viaje de regreso, pasó por el rancho de Funes, quien le reveló su más preciado y fatal secreto.
En una conversación casi en penumbras, Funes le contó que después del accidente había perdido el total conocimiento y al recobrarlo, "el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido". Era el presente de la memoria, de las memorias más remotas a las más triviales. Apenas le importó saber que quedaría paralizado toda su vida, incluso que su vida tampoco duraría tanto. Estaba maravillado por su percepción rememorativa. Tenía algo de infalible. Todo lo que vivía, miraba, soñaba o percibía se almacenaba en una suerte de presente perpetuo.
No eran recuerdos simples; según contó Funes, "cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares". Y como no olvidaba ningún detalle del día, necesitaba de un día entero para recordarlo. Llegó a calificar su memoria de "vaciadero de basura". Allí entraba toda la historia del mundo. Pero tenía un problema de ocupación. Tantos detalles, tantos pormenores recordados, le impedían pensar. Borges le buscó una explicación: "Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos".
Funes era casi incapaz de ideas generales, platónicas. Le costaba entender, por ejemplo, los colectivos o las nominaciones genéricas. El caso más famoso que recuerda Borges es el del perro: "Le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente)". Por otra parte, no sólo recordaba lo que veía sino su propia percepción de lo observado. "No sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado." Es decir, conservaba el momento en que esa hoja se posaba en su mirada. Y recordaba el estremecimiento de sus ojos.
Imposible dormir en estas circunstancias. Uno se duerme cuando olvida.
Ahogado en el mar de su memoria, Ireneo Funes murió en 1889. Motivo: congestión pulmonar. ¿Habrá sido su vida, como dijo Borges muchos años después, "una larga metáfora sobre el insomnio"?
 
HORMIGUEO CONSTANTE
Por Guillermo Martínez
Siempre pensé que le deberían resultar muy difíciles a Ireneo Funes las operaciones de pensar, las operaciones de síntesis, de elipsis, que tienen que ver con la generalización, la abstracción y, finalmente, con el olvido.
Ya Federico Nietszche había detectado que la identidad formal es la posibilidad de igualar cosas que son por completo diferentes entre sí. Y esa especie de igualación es lo que no puede hacer Funes: para él, cada cosa existe de una manera absolutamente diferenciada, aun la misma cosa percibida en momentos diferentes. Hay como una especie de sala atestada de objetos en la que su mente no puede moverse. Por eso es tan tremenda la condena de estar tirado en un catre viendo las cosas en cada momento diferente.
Es muy interesante su dificultad para dormir, que puede deberse al hormigueo constante de impresiones diferentes que pugnan unas por ocupar el espacio de otras. Por eso se dice que tiene un truco: hay unas casas nuevas que se construyen en la distancia, y es el único momento de descanso que tiene porque las ve como algo nuevo y homogéneo. Si ya las hubiera conocido, estaría condenado a recordarlas en sus diversas etapas de construcción y destrucción. Porque lo que le está negado es el olvido.
(Martínez es escritor, autor de Crímenes imperceptibles, entre otras novelas.)
DON O CONDENA
Por Luis Chitarroni
Yo no sé si conozco el sabor de la memoria porque creo que el único que lo conoce es Funes. Su competencia me hizo ver que yo era un idiota, un distraído, un ser humano. Y que él era un superhombre.
Funes tiene algo bergsoniano. Lleva la duración dentro de sí. A su vez es víctima de la duración. La percepción total es su mayor virtud pero también su mayor condena; está imposibilitado de abstraer y de pensar.
Lo quiero mucho a Funes, me parece muy entrañable, tiene esa cosa retobada del que se cayó y que finge, y hace alarde de que es mejor haberse caído. El accidente es como el modo épico, heroico, de ponerse a contar.
(Chitarroni es escritor, editor y crítico literario.)
LA ROSA OLVIDADA
Por Ricardo Allegri
Los traumatismos generan lo contrario de lo que le pasa a Funes, generan pérdidas de memoria, amnesias. Sin embargo, existen algunos tipos de traumatismos de lóbulos frontales que no nos permiten el proceso de generalización y nos hacen quedarnos fijados en el detalle. Probablemente a Funes la caída del caballo le generó un hematoma, una lesión frontal que potenció lo que previamente tenía y le dio esa habilidad absoluta. La memoria de Funes puede explicarse desde el punto de vista neurológico del siguiente modo: la memoria en todos nosotros tiene tres formas: una sensorial, un segundo paso que es la episódica y un tercer paso que es la conceptual o semántica.
En el caso de Funes, la sensorial y la episódica son claves y son las que él tiene sumamente desarrolladas, pero sin poder acceder a la memoria semántica, a la conceptualización. Cada información que ingresa en su cerebro ingresa como información única. Por ejemplo, el concepto de la rosa es la sumatoria de todas las rosas que vimos a lo largo de nuestra vida y de nuestras vertientes sensoriales, la rosa por el olor, la rosa por el tacto, etc. Para él, en cambio, cada rosa pasa a ser una unidad de información. Por eso cuando describe los números, no utiliza las reglas matemáticas, sino que cada uno corresponde a una unidad. No hay varias cosas 886, hay un 886 para cada cosa.
(Allegri es neurólogo. Realizó su tesis sobre la memoria basándose en el modelo de Funes)

domingo, 23 de enero de 2011

"Guía" de la buena esposa de 1953

Mi hija Fiora Cruz, estoy seguro que no precisamente riendo, me acaba de enviar la "Guía de la buena esposa", francamente añorante y simpático. Se trata de algo publicado en 1953 (el año de mi nacimiento.) por lo cual, seguramente, muchas feministas de hoy quiseran que sus creadores y responsables estén vivos todavía... ¡para estrangularlos con sus propias manos!
Vislumbrando el truño de mujeres actualizadas como la propia Fiora, Renata Cruz, Carlota Carretero, Ruth Alfonsina, Mariet Espinal, Lonnie Seijo, Aidita Selman, Laura García-Godoy, Vielka González, Nives Santana, Delta Soto, María Castillo, Henrriette Wise, Oleka Fernández, Marilú Acosta, Digna Alvarado y Lorna Nanita; entre otras pasionarias, me apresuro a publicarlo antes de hacer lo mismo con unos trabajos que me enviara el teatrero y sociólogo Carlos Castro, en el cual varios autores hacen serias reflexiones sobre el "Funes el memorioso" que escribiera el genio fenecido de Jorge Luis Borges.

Mientras concluyo la línea gráfica del trabajo que he citado, disfruten esta aleccionadora Guía. ¡Quién sabe cuantos de mis divorcios se hubiesen evitado si esta Guía tuviese alguna vigencia todavía! ¡Ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja!

 
 
 

 ¡Oigan la bulla!