martes, 24 de agosto de 2010

Los mejores relatos del siglo XX

Nota: Carlos Castro nos remite una publicación de la revista Mediaisla que nos luce trascendental. Un aporte tan grande que es casi imposible ponderar con justicia. Nos luce que es hasta un documento coleccionable. ¡Mas de esto no se puede pedir" ¡Disfrútenlos!

Los mejores relatos del siglo XX
Con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Anton Chejov, reproducimos este Recorrido por los más sobresalientes relatos del siglo XX que publicara Babelia en su edición de este sábado.

Raymond Carver | Catedral (1983)

EDUARDO HALFON | Hay cuentos que, más allá de contar, estremecen. Parecen conseguir algo más emotivo que intelectual, más asociado con la poesía o la música. Eso logra Carver en Catedral: un cuento llano, de lenguaje franco y austero, sobre un personaje que bebe mucho, que fuma marihuana, que vive anestesiado y aislado de su esposa y del mundo y hasta de sí mismo, como tantos de los personajes de Carver (Estados Unidos, 1938-1988). En este caso, sin embargo, algo le sucede, acaso brevemente, para sacarlo y a la vez sacarnos del oscuro aislamiento de la vida. Carver logra, a través de la portentosa imagen de una catedral, algo más que religioso. En una entrevista lo explicó: “Cuando escribí ese cuento, sentí que era verdaderamente diferente. Sentí un ímpetu real al escribirlo, y eso no sucede con todo cuento. Pero sentí que me había conectado con algo”.

James Joyce | Los muertos (1914)

NURIA BARRIOS | Nieva en Dublín al inicio de Los muertos. Gabriel y su mujer, Gretta, acuden a la cena navideña en casa de sus dos ancianas tías. Aún nieva cuando la pareja vuelve a su hotel. En la habitación, iluminada débilmente por la lámpara de gas de la calle, Gabriel escucha la historia de Michael Furey, que amó a Gretta y murió muy joven. En la penumbra, que es la luz de la memoria, cuando vivos y muertos se aproximan hasta poder abrazarse, los celos se adueñan del corazón del marido. ¿No es mayor el amor que aún siente su mujer por ese fantasma del pasado que el que siente por él? La melancolía de este relato conmovedor está puntuada por la nieve que cae silenciosa en la noche como un hermoso sudario blanco. Joyce (Irlanda, 1882-Suiza, 1941) publicó Los muertos en 1914. Tenía 25 años.

Henry James | La bestia en la jungla (1903)

VICENTE MOLINA FOIX | Aparecido en 1903 dentro de su libro de relatos The Better Sort, ‘La bestia en la jungla’ es uno de los pocos que James (Estados Unidos, 1843-Inglaterra, 1916) no publicó previamente en las revistas a las que contribuía desde el principio. Siendo extenso, se trata de un cuento desnudo de peripecia, casi abstracto en el tratamiento de la relación entre un hombre que reencuentra a una mujer a la que había hecho una confesión íntima que los separó. En la invisible jungla de los sentimientos descrita con la hipnótica densidad del estilo tardío del autor, la bestia está al acecho, sinuosa y callada, pero salta de modo turbador en el desenlace del cementerio. Sublime historia de amor no realizado (reflejo quizá de la del propio James con la suicida Florence Woolson), esta obra maestra inicia una moderna literatura de nuestra “parte maldita”.

Juan Rulfo | No oyes ladrar a los perros (1953)

MANUEL RIVAS | En Luces de Bohemia, El Preso le dice a Max Estrella: “Su hablar es como de otros tiempos”. Esos otros tiempos no son los tiempos más o menos antiguos. Son los tiempos en que la luz y la sombra fermentan con saliva y habla como nunca la boca de la literatura. Y ocurre lo que Lawrence Ferlinghetti ansía en su Poetry as insurgent art: “Compón en la lengua, no en la página”. Tal vez he empezado por el final. Todo eso se cumple en No oyes ladrar a los perros (incluido en El llano en llamas). Es un relato bíblico. El andar (¡el hablar!) del padre con el hijo moribundo a cuestas es el tránsito del tiempo a la intemporalidad. Y después de leer todo lo que Juan Rulfo (Sayula, Jalisco, 1917-Ciudad de México, 1986) ha escrito sólo cabe decir: “Amén”.

Julio Cortázar | Graffiti (1981)

GUADALUPE NETTEL | En este cuento, escrito en 1981, lejos de Argentina pero con Buenos Aires en el pensamiento, confluyen varias de las obsesiones del magnífico cuentista que es Cortázar (Bélgica, 1914-Francia, 1984): el amor encontrado a la vuelta de la esquina, casi por azar pero fatalmente; el juego como motor del mundo; los senderos sinuosos de la creación artística, la presencia inequívoca de la crueldad humana; la denuncia de la dictadura, la militancia política. Gracias a la segunda persona en clave porteña, la voz narrativa se torna íntima y adquiere la tesitura de un susurro que apremia. El ritmo del texto es veloz pero a la vez sigiloso y nos conduce, como en un auto sin frenos, a un final sorpresivo en el que se descubre la identidad de la enmascarada narradora. Un desplante de virtuosismo literario pero, además, poderosamente conmovedor.

Ramón del Valle-Inclán | El miedo (1902)

FERNANDO ROYUELA | Un cuento es en esencia tensión, intensidad, unidad de efecto y catarsis final. Un buen cuento es todo eso más la emoción que persiste tras su lectura. El miedo es uno de los cuentos que Valle-Inclán (España, 1866-1936) incluyó en Jardín Umbrío, historias de santos y de almas en pena. Son relatos gestados en las regiones sombrías de la imaginación del autor. Fue publicado en El Imparcial, en 1902, y da muestra del preciosismo decadente de las primeras obras de Valle. La evocación de un pasado lejano en el que el narrador nos cuenta un episodio de iniciación justifica el deslumbrante esteticismo de su atrezo. Criptas, serpientes, calaveras y un terror infantil contrapuesto al aplomo necesario para afrontar la vida adulta. Una catarsis estupenda y al final la cobardía como fuente suprema del valor.

Truman Capote | Deslumbramiento (1982)

BERTA MARSÉ | Nueva Orleans, 1932. Aparcado en casa de unos parientes durante el divorcio de sus padres, el niño de ocho años está fascinado por la Sra. Ferguson, tejana, inculta, soltera con seis bastardos, lavandera y, con todo, respetada y temida por sus supuestos poderes, capaz de “enderezar maridos descarriados, devolver el cabello perdido, recobrar fortunas derrochadas”. Una bruja que puede convertir los deseos en realidad; y nuestro niño tiene un deseo, un secreto que le preocupa al punto de, para que se haga la magia, robar para ella el collar de su abuela, que ha venido a visitarle. No es un collar valioso, pero eso la Sra. Ferguson no lo sabe; se ha dejado deslumbrar por la piedra amarilla, del tamaño de una garra de gato, simple cristal de roca tallado y teñido que “gira, baila, deslumbra, deslumbra”.

Jorge Luis Borges | El espejo y la máscara (1975)
FERNANDO IWASAKI | El espejo y la máscara (incluido en el volumen de relatos El libro de arena) no tiene la celebridad de Las ruinas circulares, El Aleph, La escritura del dios y otros magistrales cuentos de Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-Suiza, 1986), aunque podría compendiarlos a todos porque allí crepitan la enumeración caótica, la obsesión panteísta y la ambición de cifrar el universo en una palabra, un vórtice o un símbolo. Por otro lado, los poemas que cantan la batalla son obras de arte y al mismo tiempo una teoría del arte. La frase del rey: “Somos figuras de una fábula”, supone un guiño a la segunda parte del Don Quijote de la Mancha, y el desenlace de la historia consiente el aroma épico de los mitos y el asombro antiguo de las leyendas populares. Una maravilla.

J. D. Salinger | El hombre que ríe (1953)

ANA MARÍA SHUA | En 1953 Salinger publicó nueve cuentos que cambiaron el mundo. “Usarás siempre la palabra más sencilla” fue su máxima. Y el libro se llamó Nueve cuentos. Escoger entre ellos es absurdo, arbitrario. Prefiero, porque sí, El hombre que ríe. Es fácil encontrar los defectos de un mal cuento. Es imposible explicar un cuento perfecto como un árbol. Desafiando teorías, Salinger (Estados Unidos, 1919-2010) cuenta varias historias esenciales y simultáneas. La de un grupo de chicos que se estrellarán de pronto contra el fin de la infancia, la historia de amor del hombre que los lleva a jugar al béisbol en su bus destartalado, y la magnífica historia de un bandido deforme, que con la ayuda del lobo Ala Negra y el enano Omba devasta para siempre la frontera entre China y París.

Francis Scott Fitzgerald | Regreso a Babilonia (1929)

JUAN GABRIEL VÁSQUEZ | En las notas de El último magnate, su novela inconclusa, Fitzgerald (Estados Unidos, 1896-1940) escribió: “Las vidas americanas no tienen segundos actos”. Regreso a Babilonia es la confirmación, en una veintena de páginas, de ese veredicto cruel. Charlie Wales tiene 35 años, como Fitzgerald en el momento de escribir el relato; como Fitzgerald, tiene o tuvo problemas con el alcohol. El relato lo sorprende en el momento de su regreso a París, después de pasar allí los años del despilfarro y de sufrir, tras el crash de 1929, el final de aquella vida. Nunca nadie ha contado mejor la relación de los hombres con el dinero. Pero la clave es íntima: un hombre luchando contra sus errores, tratando -infructuosamente, como es debido- de rehacer su vida. El resultado es extraordinario.

Ingeborg Bachmann | Problemas, problemas (1972)

CRISTINA GRANDE | El matrimonio es una institución imposible, decía Ingeborg Bachmann en 1973, poco después de ser premiada por Simultáneo (en España titulado Tres senderos hacia el algo). Ingeborg Bachmann (Austria, 1926- Italia, 1973) era una vienesa excéntrica -si puede ser excéntrica una centroeuropea medular-, wittgensteiniana de poderosa mandíbula y un sarcasmo particular, que no distinguía entre un cuento largo y una novela, porque “una historia es como un tejido del que no debe perderse ningún hilo”. Beatriz, la protagonista de Problemas, problemas, nunca piensa en el futuro, no trabaja y se deja querer por un casado mayor que ella: “Por un Erich divorciado o viudo nunca se habría molestado en ir hasta RENE para pasarse allí horas meditando entre lavados de cabeza, reflejos, manicuras o depilaciones, y mirándose en los espejos”.

Katherine Mansfield |La mosca (1922)

JOSÉ MARÍA MERINO | El genio de Chéjov se muestra en su sabiduría para presentarnos con naturalidad concisa una situación capaz de conmovernos por su oculta dimensión dramática. La mosca (1922), de Katherine Mansfield, pertenece a esa estirpe de cuentos. El viejo Woodifield, retirado por enfermedad, hace una rutinaria visita a su antiguo y satisfecho jefe en la City, y le cuenta que sus hijas han visitado en Bélgica el cementerio donde yacen los restos de su propio hijo y del de su ex jefe, muertos seis años antes en la guerra. Cuando el viejo se vaya, el recuerdo conmocionará al financiero, mas su relación con una mosca caída en el tintero mezclará el dolor y el olvido de un modo misterioso, capaz de turbarnos. Preludio y otros relatos. Alianza Editorial, 1993.

Ring Lardner | Campeón (1924)

LUIS SEPÚLVEDA | Midge Kelly obtiene su primera victoria por KO a los 17 años, su contrincante es un inválido cuatro años menor que además es su hermano. A partir de ese momento Ring Lardner convierte al lector en second de un púgil que, sin la menor sed de victoria, ganará todos los combates contra la bondad, la decencia, la moral y, justamente por eso, será celebrado. Es un campeón. Lardner (Estados Unidos, 1885-1933) fue un periodista y uno de los padres fundadores del relato social norteamericano. Campeón es un apasionante cuento sobre la autodestrucción y la complicidad de la prensa deportiva que necesita campeones para vender. En 1949, Max Robson dirigió la versión cinematográfica del relato y es el referente de todos los filmes sobre boxeo.

Medardo Fraile | El álbum (1959)

HIPÓLITO G. NAVARRO | Lo descubrí en 1979 en una antología junto a una docena de piezas magistrales, entre ellas, La migala, de Arreola, y Axolotl, de Julio Cortázar. No era mala compañía la suya. El cuento de Medardo Fraile (España, 1925) me fascinó tanto como los otros. En El álbum está concentrada la esencia del género, las inmensas posibilidades del relato para contar el universo entero en apenas dos páginas; toda una lección de educación y de economía para cualquier cuentista que se precie. Relata el noviazgo de una humilde pareja que llena sus tardes admirando el álbum que el novio había logrado completar cuando era niño. Las maravillosas estampas de las chocolatinas que les regalan el mundo les roban a la vez el amor, su porvenir juntos…

Flannery O’Connor | La buena gente del campo (1955)

JOSÉ OVEJERO | Este relato atenta contra la mayoría de las poéticas del cuento que conozco. “Que no sobre una palabra, un cuento es como un poema…”. Tonterías. Aquí hay digresiones innecesarias, incluso personajes de los que se podría haber prescindido. “En un cuento todo tiene que estar dirigido a un final previsto de antemano…”. Más tonterías. O’Connor ignoraba cómo acabaría su cuento. El final, cruel, lógico, perfecto, surge de sus personajes construidos frase a frase. Son ellos los que, tras adquirir consistencia, descubren, con la misma sorpresa que la autora y los lectores, ese final inevitable. La grandeza de este cuento es, precisamente, no respetar ninguna de las normas que deberían haberlo regido; nace, como las mejores obras, de un proceso creativo tan riguroso como libre.

Katherine Mansfield | En la bahía (1921)

MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ | La fragilidad de unas vidas tan sagradas como cotidianas. Un día de playa contiene un mundo. Con la refrescante suavidad de una brisa veraniega, Katherine Mansfield (Nueva Zelanda, 1888-Francia, 1923) enfrenta la inocencia infantil con la decepción de los adultos, que sueñan con amantes, envejecen, recuerdan a sus muertos o no desean a sus bebés. Aspiran a que los otros descubran quiénes son en realidad mientras los niños afirman: “¡Qué injustas son las personas mayores!”. Es difícil imaginar un cuento que lo parezca menos que este, y al tiempo contenga todas las claves del género: elusión, sugerencia, libertad formal. Una demostración de que el relato no debe ceñirse a normas. Mansfield reconoció no poder olvidar, mientras lo escribía, el ruido del mar. * Babelia

















sábado, 21 de agosto de 2010

Imágenes y nostalgia


En la década de los setenta el Teatro Ambulatoria Experimental (T.A.E.) era el grupo teatral más activo del país. Las primeras alabanzas a nuestro grupo llegaron inesperadamente una tarde en televisión de Iván García y Rafael Villalona. Ambos hablaron de un grupo que andaba recorriendo pueblos y aldeas por todo el territorio nacional, preparándose en la acción para el gran compromiso con el futuro. Ese era nuestro TAE.

Muchos son los recuerdos compartidos por queridos compañeros como Manuel Herrera, Marquis Leguizamón, José Carlos Batista, Augusto Santil, Nicolai Fermín, Juan Carlos Mañón, Frank Richarson, Dinorah Céspedes,  y Joaquín Vargas; entre otros.

Con el TAE trabaron ocasionalmente Lorna Nanita, Soraya María Pérez Reyes, Margarita Gómez, Frank Disla, Margarita Franco, Reynaldo Disla, Zoila Grateraux, los hermanos Mayra y Octavio Suarez; étcetera. 

La época teatral de la gran Carlota Carretero, con nosotros, aún no se iniciaba; pero ya ella comenzaba a asomar su culta y talentosa cabeza.

Realizamos y presentamos obras como: "El mendigo o el perro muerto", "El Siguiente", "Los Justos",  "El Bebé Furioso", "Bernarda Alba", "Calígula", "Jesús el del Caimito", "El vendedor de palabras" "Los hijos de Fenix", "Un Héroe más para la mitología", "El malentendido", "Las Heroínas", "Demonia"; entre muchas otras.

Dos de las citadas resultaron muy peligrosas para los integrantes del TAE: "Los Justos" (de Albert Camus) y "Un héroe más para la mitología" (de Iván García). 

La primera cuenta la historia de unos terroristas que en la versión nuestra atentan contra la vida del presidente (En la original es con el Gran Duque el asunto). En una ocasión, luego de presentar la pieza en la frontera, nos introdujeron a la fuerza en Haití repitiendo amenazas veladas y recordando que muchos comunistas dominicanos podrían haber desaparecido en el Lago del Fondo haitiano. En varios pueblos fuimos expulsados por los militares luego de presentar "Un héroe más para la mitología". En la pieza denunciábamos abusos, crímenes y corrupción de militares y políticos del país. Recuerden que accionábamos en los terribles "12 años de Balaguer".

Si muchos miembros del TAE aún, quizás, estamos vivos se debe a la valiente defensa que siempre hacía de nosotros Salvador Pérez Martínez. En una ocasión discutió acaloradamente en Bellas Artes con un coronel a quien supuestamente habían dado la orden de "detener" las actividades "comunistas" de nuestro grupo. Resultó que el coronel de marras luego adquiriría notoriedad como asesino selectivo del régimen. 

Realmente nunca fuimos un grupo político; aunque Juan Carlos Mañón y yo éramos miembros del departamento de cultura del PCD. Pero en esos años...

Prometiendo ampliar la historia del TAE en una futura entrega, quiero compartir con ustedes imágenes gráficas de los aún torpes inicios del estudioso y disciplinado grupo. Arelis Fernández, ex esposa y bellísima madre de mi hijo Jean-Paul (la cual varias veces casi muere de espanto en aquella época.) me ha enviado imágenes que el galardonado y prestigioso Manuel Heredia (segundo al mando en el TAE) ha publicado en Internet desde Nueva York. También Carlos Espinal ha tenido la gentileza de enviarnos varias.

La calidad gráfica de lo que publicaremos hoy no es la mejor. Es un asunto de nostalgia.

Luego volveremos con el tema.



sábado, 14 de agosto de 2010

¿Electricidad en la Antiguedad?


Nota: Hace unos años encontré, sabrá Dios dónde, una información sorprendente: la posibilidad de que los Antiguos hubiesen podido producir electricidad. Sobre este tema he conversado durante mucho tiempo con amigos (como Cristian Martínez y Tony Raful) convencidos, como el suscrito, de que el hecho es correcto. Sin embargo, y para ser honesto, debo indicar que no pocos piensan que realmente no es cierto que en Partia y en Egipto pudieron producir electricidad. Estos dan variadas explicaciones de las imágenes, nombres y datos que parecen avalar la información. Navegando recientemente por Internet encontré dos trabajos sobre el tema que me apresuro a compartir con ustedes. ¡Disfrútenlo! Crean o no. Esa es su prerogativa.

LAS PILAS ELÉCTRICAS
DE BAGDAD


Pile de bagdad

En 1938, un arqueólogo austriaco, el Dr Wilhelm König, estudió un "objeto de culto" depositado en el fondo de los sótanos del museo de Bagdad.
Se trata de un vasito de terracota de 15 centímetros de altura por unos 7,5 centímetros de diametro.
Emergiendo del tapón bituminoso, una varilla de hierro está insertada en el interior de un cilindro de cobre y aislada de él por un tapón de asfalto en su base ; siendo el cilindro de cobre soldado con su capucho por una aleación plomo/estaño.
Varias de estas pilas fueron encontradas en las ruinas de Khujut Rabu, ciudad Parta, en los alrededores de Bagdad. Los Partos, guerreros feroces, dominaron la región entre 250 antes de Jesucristo y 230 después de Jesucristo.
Diez pilas más fueron descubiertas más tarde en Cesiphon.
El cobre lleva una pátina azul característica de la galvanoplastia con la plata.
Entonces se piensa que son mucho más antiguas porque se encontraron igualmente vasos de cobre chapados con plata en un sitio Sumerio datado por lo menos de 2 500 años antes de Jesucristo.
Varios especialistas han reproducido la pila utilizando zumo de uva como electrólito y consiguieron efectivamente una corriente eléctrica, entre 0,5 y 1,5 voltios, según los experimentadores.

Description d'une pile de bagdad   1 : VARILLA DE HIERRO
  2 : TAPÓN DE ASFALTO
  3 : VASO DE TERRACOTA
  4 : ELECTRÓLITO
  5 : CILINDRO DE COBRE
  6 : TAPÓN AISLADOR DE ASFALTO
  7 : CAPUCHO DE COBRE
  8 : CABLE DE TIERRA

Así, se puede suponer que unos siglos atrás, los inventores o, por lo menos los utilizadores, se sirvieron de estas pilas para "engañar" a sus coetános vendiendo el cobre al precio de la plata. Entonces, se imagina muy bien porque este descubrimiento se quedósecreto..



¿ HUBO ELECTRICIDAD EN EL ANTIGUO EGIPTO?


Durante mis múltiples y continuos viajes por el mundo, habiendo recorrido miles de kilómetros por todo América, el Caribe, Europa y Africa, he hallado y reconocido gran cantidad de misterios que han llevado en mí a tomar actitudes de asombro y admiración ante tales hechos.
Como pinturas rupestres, edificaciones antiguas espectaculares, tradiciones e historias milenarias, elementos y/o artefactos antiguos de características especiales, monumentos enigmáticos, dibujos y bajorrelieves asombrosos, entre muchas otras cosas más.
Y es así que en uno de estos viajes, encontrándome en Egipto, país que he recorrido a lo largo y ancho del mismo, visitando sus imponentes y milenarias Pirámides, ingresando a las mismas, recorriendo su interior (pasadizos, cámaras reales, funerarias, cámaras secretas, etc.), admirando sus jeroglíficos, pinturas y relieves, recorriendo sus diversas ciudades y Templos, monumentos espectaculares, caminando por sus desiertos, visitando Museos donde está guardada la historia antigua egipcia, junto a todos los tesoros de las diferentes Dinastías, y navegando por el Río Nilo, donde miles de años atrás distinguidos Faraones disfrutaban de este espectacular y transitado Río, encuentro algo que llamaría mi atención, como a tantas otras personas que lo han visto, y que data de miles de años atrás.
Sin duda alguna Egipto nos brinda un mundo de riquezas históricas y al mismo tiempo un mundo de enigmáticos misterios, muchos de los cuales hoy en día mantiene a toda la comunidad científica sumergida en desconcierto.
Un claro ejemplo es la perfección de la construcción de las Pirámides de Kheops, Kefrén y Micerinos en la región de Gizeh, pertenecientes a la Dinastía IV egipcia, y junto a la Esfinge, siendo el Guardián de las mismas.
Aquí se comprueba una perfecta conexión estelar con la Constelación de Orión que asombró al mundo su descubrimiento por parte del egiptólogo Ing. Robert Bauval con quien he mantenido comunicación y comparto su trabajo.
Pero hoy analizaré otro descubrimiento hallado sobre la pared de una cripta en el Templo de Hathor en Dendera, unos relieves que han llamado la atención por sus características a varios egiptólogos y científicos de todo el mundo llegando a conclusiones asombrosas.
Para ello debemos transladarnos a unos 70 kilómetros aproximadamente al Norte de Luxor, donde encontramos espectaculares bajorrelieves en el Templo de Hathor en Dendera, un lugar situado en la máxima soledad, rodeada de algunas palmeras sobre la superficie del desierto, debiéndose remontar su construcción quizá a la época predinástica.
El complejo está orientado hacia el Nilo que aquí fluye de Este a Oeste de modo que el Templo mira hacia el Norte, aunque para los egipcios simbólicamente represente el Este.
Algunas inscripciones indican que el edificio original fue construído por aquellos Reyes legendarios conocidos como “los discípulos de Horus”.
Fueron otros Faraones y bajo distintos reinados que se montaron nuevos edificios (modificando, demoliendo y edificando en algunos casos) sobre el mismo y alrededores. Es así que el Faraón Kheops ordenó construír un Templo sobre el mismo sitio, bajo el reinado de Pepi I el Templo fue reconstruído ya que el lugar era un sitio de suma importancia. También durante la Dinastía XI fue el lugar de una gran biblioteca de papiros. Se volvió a restaurar en tiempos del Faraón Tutmosis III, encontrando en las paredes los nombres de otros Faraones como Tutmosis IV, Ramsés II, Ramsés III.
Se volvió a reconstruir bajo Ptolomeo VIII, ampliándose por Ptolomeo X, XI y XII, Cleopatra VII, Julio César Cesarion y los emperadores Augusto y Tiberio. También se pueden leer en el edificio principal los nombres de Calígula, Nerón, Claudio, Domiciano, Nerva y Trajano.
Sabemos que en 1798 cuando las tropas de Napoleón llegaron a Dendera, el lugar estaba casi tapado totalmente por las arenas del lugar.
Cuenta la historia que una caja de municiones fue puesta por los militares sobre el techo del templo y ésta se deslizó por un tragaluz hacia el interior descubriendo allí las salas superiores del Templo, encontrando los soldados un gran monolito que medía 3,60 metros de largo por 2,40 metros de ancho, siendo su grosor de casi 1 metro. Esta roca llegaba a pesar los 16.000 kg., es decir casi 8 m3 de roca estando colgada del techo.
Pero para la historia oficial fue en 1799 la fecha del descubrimiento oficial por parte del General Louis Desaix y debido a las representaciones astronómicas se la conoció como el Zodíaco de Dendera.
Albert Slosman, Doctor en Matemáticas y en Informática y colaborador para la NASA en los proyectos espaciales del Pioneer sobre Júpiter y Saturno, indicó que todos los fundamentos de la Astronomía del antiguo Egipto partían de Dendera.
Por su parte Sir Norman Lockyer, el famoso astrónomo estudioso de los monumentos de Stonehenge sostenía que Dendera es mucho más antiguo y que se había construído en alineación con Sirio.
El Templo de Hathor continúa siendo un misterio, como tantos otros lugares y hechos sucedidos en Egipto.

ENIGMA EN LAS IMÁGENES DEL TEMPLO DE HATHOR

Encontramos aquí en la estructura subterránea doce estrechos y largos pasadizos en tres niveles, uno debajo del otro, siendo los mismos de muy difícil acceso.
En la actualidad sólo se puede visitar uno de ellos.
Luego de sortear innumerables obstáculos se pueden ver espectaculares bajorrelieves de figuras humanas, sosteniendo o manipulando lo que parece alargadas ampollas, objetos cilíndricos similares a bombillas eléctricas, entre otras pinturas.
Siempre me intrigó como los antiguos egipcios que mantenían un excelente nivel de conocimientos en Arquitectura y en Astronomía, entre otras ciencias, realizaron espectaculares construcciones bajo tierra, ó bien en el interior de Pirámides y Templos, trabajando en bajorrelieves, figuras y pinturas sobre paredes, columnas y techos y todo bajo qué tipo de iluminación.
Quienes hemos ingresado a las Pirámides y Templos sabemos luego de sortear innumerables pasadizos, algunos de ellos sumamente angostos y oscuros, nos preguntamos cómo iluminaban los mismos, para realizar tan perfectas manifestaciones pictóricas con formidables colores.
Hay quienes sostienen que éstas se hacían bajo antorchas de fuego, lámparas de aceite u otras, pero, el humo y hollín irradiante de las mismas ¿no mancharían tan perfectos bajorrelieves?.
No hay manifestaciones de ninguna naturaleza en numerosos Templos, ni en Pirámides, ni en pasadizos subterráneos, ni antecámaras, ni en ningún lado. ¿Cómo es posible esto?, si rastros de hollín deberían encontrarse en techos y paredes.
Podemos hallar sí en algunos casos algunas manchas pero esto quizá se debe a ulteriores ingresos de saqueadores y primeros exploradores.
Todo esto llamó la atención a numerosos investigadores entre los que se encuentran el austríaco Reinhard Habeck, dibujante profesional y escritor, autor de numerosos trabajos sobre los misterios del pasado, y el periodista y escritor Peter Krassa, fallecido en octubre de 2005, pionero en el campo de la hipótesis del antiguo astronauta.
Ambos autores desarrollaron un excelente trabajo investigativo al que llamaron “Lich fur den Pharao” que significa “Luz para el Faraón”.
Son ellos quienes se formularon la misma pregunta y ante tal enigma consultaron al egiptólogo austríaco Profesor Helmuth Satzinger del Museo de Historia del Arte de Viena, sobre las fuentes egipcias de iluminación y su respuesta fue: “No conozco referencias sobre tales rastros tiznados. Pero recuerdo haber leído una vez un artículo en el que el autor conjeturó que ellos pudieron haber sido capaces de fabricar antorchas sin humo en aquella época”. Aunque más adelante el mismo Profesor admitió que nadie había intentado producir y usar antorchas sin humo.
Otra de las hipótesis es que los egipcios utilizaron espejos ubicados en tramos estratégicos que reflejaban la luz del Sol en los oscuros pasadizos y cámaras. Aunque esto se eliminó al comprobarlo ya que la luz se disipaba siendo incapaz de alumbrar las criptas subterráneas.
¿Entonces?
Es así que los astroarqueólogos Habeck y Krassa decidieron viajar a Egipto e investigar directamente, ingresando en el antiguo Templo de Hathor luego de abonar las propinas obligadas a los cuidadores y gatear sobre estrechos y oscuros pasadizos alcanzando su objetivo, encontrando un ensanchamiento con un suelo de cerca 60 pies cuadrados de hermosos y coloridos bajorrelieves, únicos en el arte egipcio.
Estaban allí las imágenes enigmáticas, entre otras, que les recordaba a una “bombilla eléctrica”.
Describiéndola podemos decir que este bajorrelieve muestra a un egipcio sosteniendo a una ampolla alargada y se muestra algo similar a ondulantes serpientes, semejantes a “filamentos”.
Estas serpientes estaban en contacto con el cáliz de una “flor de loto” que a su vez se contactaba con un “cable” de cierta longitud, que a su vez provenía desde una “caja” rectangular que contenía obviamente un “generador” ó algún otra fuente de energía. Y sentado sobre esta “caja” hay una figura que representa a Shu, el Dios del aire según el profesor Satzinger.
¿Es ésta una referencia a la ionización aérea?, se preguntan los autores.
Conectado a esto manteniendo en alto la ampolla se muestra a “Djed-pilar” cuyos dos brazos están en contacto con la “serpiente”.
Este soporte es un enigma para los egiptólogos, hay muchísima controversia acerca del significado del mismo.
Pero lo que sí sabemos que el símbolo jeroglífico para “Djed” significa “estabilidad” y “energía” demostrando esto la llamativa semejanza con los actuales aisladores de corriente de alta tensión.
Otro de los motivos que intrigó a los autores de “Luz para el Faraón” fue el ser representado con uno o dos cuchillos en sus manos.
Thot en la mitología egipcia representa a la deidad pertinente, es el escriba de los dioses, el gran maestro de la magia y el medidor del tiempo.
Sin duda Thot fue tenido para iluminar la oscuridad con su propia luz.
La representación de las manos sosteniendo a los cuchillos puede ser una advertencia a todos de la riesgosa naturaleza de la corriente eléctrica.
Numerosas son las conjeturas pero, ¿qué es en realidad lo que muestra el bajorrelieve?.
El Templo de Hathor en Dendera ofrece innumerables inscripciones y representaciones pictóricas en paredes y columnas realizadas sin duda alguna para impartir conocimiento.
Hoy en día de acuerdo a expresiones de egiptólogos egipcios, alemanes y austríacos, resulta imposible leer los textos jeroglíficos de Dendera.
Sin duda el Templo de Hathor fue escrito y desarrollado para impartir conocimientos comunicado en términos usados como los enfocados por los científicos modernos.
Es así que el Dr. John Harris, científico británico de la Universidad de Oxford, llegó a la conclusión luego de estudiar esta representación, que son las exactas descripciones de procedimientos técnicos como los que se aplican en la actualidad.
Otras conclusiones realizadas por el científico vienés Walter Gran, Ingeniero Eléctrico que fuera
Director Técnico de una Central de Energía en Tailandia, consideró que los bajorrelieves de Dendera demuestran que se pueden interpretar conjuntamente desde puntos de vista técnicos y físicos, aseverando que nuevas investigaciones de todo el conjunto daría respuestas asombrosas.
Sin duda un gran desafío para la comunidad egiptológica y científica mundial.
Encontramos otras inscripciones diseminadas en Egipto, como en el Templo de Edfu donde pueden verse objetos similares a lámparas eléctricas.
Si consideramos que de acuerdo a estas imágenes que demostrarían que los antiguos egipcios de una época milenaria producían y utilizaban la energía eléctrica, ¿dónde se encuentra tal extraordinario objeto?.
Aún no tenemos este elemento que quizá fue robado por saqueadores de diferentes épocas, ó fuera destruído en tiempos lejanos ó también quizá aún no fue descubierto como tantos otros objetos, y duerme allí, bajo las arenas de Egipto en espera de salir a luz, cambiando de esta manera la historia de ciertas cosas y elementos que se creen ser símbolos religiosos y en realidad son otras de carácter técnico, cambiando así nuevamente la historia del Antguo Egipto.

1 – Experto sacerdotal egipcio. 2 – Vapor ionizado o gas
3 – Serpiente estilizada, interpretación pictórica de una descarga eléctrica.
4 – Flor de loto (¿un enchufe?) desde cuya extremidad se origina un arco voltaico. Este hecho es mostrado físicamente de manera correcta porque aquí el campo de energía eléctrica muestra la tensión más alta.
5 – Cable de conexión 6 – Shu, Dios del Aire 7 – “Djed-pilar”; tiene la función de un aislador
8 – Thot – Dios de la Ciencia , sosteniendo un par de cuchillos. ¿Una referencia al peligro que acecha en el aparato representado?.
9 - ¿Un simbolismo para la “tensión”?. 10 – Polaridad; la figura que denota el polo positivo
11 – Caja que contiene el generador.
 

OTROS DESCUBRIMIENTOS E HISTORIAS ASOMBROSAS
Durante el curso de una excavación en un lugar de Partia, el arqueólogo austríaco Wilhelm Koening realizó un descubrimiento sensacional.
Halló un objeto con forma de jarrón, considerando que el mismo era un tipo de batería. Los componentes estaban allí, el cilindro de cobre y una barra de hierro.
Algunos años atrás este objeto fue sometido a una prueba de funcionamiento en el Roemer and Pelizaeus Museum of Hildesheim, en Alemania.
El resultado fue que esta batería seguía siendo capaz de producir una corriente de un voltio y medio, demostrando que este artefacto hallado entre las ruinas de Chuyut Rabuah había sido utilizado como una batería galvánica.
Otros descubrimientos encontrados en Selenkia en el Tigris y en Ctesiphon, la antigua Capital de Partia, demostraron la utilización de estos fragmentos de cobre como componentes de artefactos similares.
Miles de años atrás esta civilización de Partia tenían conocimiento de esta tecnología que aún los historiadores no osan atribuirles, es decir se concluye que hace más de 4.000 años los antiguos moradores de la mesopotamia utilizaban pilas eléctricas.
Esto no nos debe sorprender, ya que encontramos referencias también en Roma y en Grecia antiguas, cuando se describen bombillas incandescentes de color rojizo, como lo que nos dice San Agustín que cuenta que no podían ser apagadas ni por el viento ni por la lluvia y también hay referencias en Antioquía donde una luz estuvo encendida más de 500 años.
Otro es el caso de la famosa luz que se mantenía siempre encendida en el templo de Numa Pompilio en Roma.
En el Templo de Minerva había una lámpara de oro que daba luz y que no era alimentada por ningún tipo de combustible.
En Hierapólis, Siria, la diosa Hera estaba tan iluminada que: “...el templo resplandecía como si hubiera estado iluminado con una miríada de cirios...”, nos dice el griego Luciano, cuyos sacerdotes le negaron descubrir su secreto.
En la obra “Edipo Egipcíaco” escrito por el padre jesuita Atasnasio Kirchner en el 1565 DC, describe parte de un documento hindú con los pasos para construír una batería eléctrica. Leemos: “...colocar una plancha de cobre bien limpia, una vasija de barro, cubrirlo con sulfato de cobre, y luego cubrirlo todo con serrín húmedo, para evitar la polarización. Después poner una capa de mercurio amalgamado con zinc encima del serrín húmedo. El contacto producirá una energía por el doble nombre de Mitra-Varuna. Se dice que una cadena de cien vasijas de este tipo proporciona una fuerza muy activa y eficaz...”.
También Plutarco observa en el Templo de Júpiter-Amón una “lampara perpetua” y así lo escribió en el Siglo I.
Allí los sacerdotes tampoco le revelaron la fuente de esta luz que brillaba desde hacía años, aunque sí le dijeron que no se apagaba ni por el viento ni por la lluvia.
Tengamos en cuenta que fue recién en 1820 cuando el danés Hans Christian Orsted reconoció que una corriente eléctrica causaba fenómenos magnéticos.
El inglés Michael Farady continuó con esta investigación y fue recién en 1871 de nuestra era cuando el americano Thomas A. Edison desarrolló la primera bombilla eléctrica.
En 1939 Koening como ya dijimos, encontró muy cerca de Bagdad, en Irak varias vasijas tubulares de barro con los cuellos recubiertos de asfalto conteniendo todas una varilla de hierro encajado en un cilindro de cobre.
Era sin duda una rareza y el propio Koening no tardó en darse cuenta que era una especie de pila eléctrica procedente de la antigua Babilonia.
En 1940 publicó su hallazgo en Austria causando asombro a toda la comunidad científica y público en general.
Terminada la Segunda Guerra Mundial un ingeniero norteamericano de la General Electric Company, llamado Willard Gray pensó ponerle fin a esta controversia comprobando físicamente el mismo.
Fabricó duplicados exactos de estas antiguas vasijas llenándolas con sulfato de cobre en reemplazo del desaparecido electrolito original que se había disuelto luego de más de dos mil años de antiguedad.
Gray verificó su funcionamiento comprobando que la misma media una potencia de un voltio y medio.

La famosa Pila de Bagdad, hallada en 1939 por el arqueólogo alemán Wilhelm Koening mientras realizaba excavaciones en la región de la antigua Babilonia
© César Reyes, 2005
Esta confirmación demostró que también los babilonios conocían y utilizaban la electricidad, cuyo objetivo no sólo era de iluminar sino también galvanizar ciertos elementos como los centenares de objetos galvanizados cuya antigüedad data de miles de años atrás que se hallaron en la misma zona geográfica.
Estas vasijas fueron llevadas al Museo Nacional de Bagdad, en Irak exhibiéndose durante décadas hasta que lamentablemente producto de la guerra reciente mucho de estos elementos se perdieron, se robaron y/o se destruyeron durante los saqueos al Museo Nacional.
Como vemos no sólo los egipcios conocían y utilizaban la electricidad, sino también para otras civilizaciones no les era desconocida hace milenios este tipo de energía.

viernes, 13 de agosto de 2010

Más de Narcisazo



Nota : Hemos recibido varias opiniones importantes sobre el caso Narcisazo. También leímos sobre el tema que nos ocupa un artículo en el Periódico Digital "7 Días". Hemos decidio publicar opiniones y artículo para cumplir así con el clico... por el momento.









Clara Morel:


Es muy bizarra la versión del señor Jimmy Sierra.  Tan extraña como el guión de  su película “Asesino de la media noche”, que todavía, a casi dos años de verla,  no acabo de comprender.  Me intriga su necesidad de contar, en el cine y en la vida,  este tipo de historias tan poco creíbles.  Al soltar prenda 16 años después no solo exculpa al “pobre” Balaguer, una especie de mártir,  un  ser superior a su época, que respondió a las circunstancias adversas en las que le tocó gobernar, lindo el cuento con el que pretende justificar la perversidad de aquel extraño príncipe, cuya corte se ha encargado de limpiar los daños colaterales, que empañan su  declaratoria como “Padre de la Democracia”.  No solo es eso, nos pinta a un Narcisazo tan malvado que asquea.  Un hombre capaz de programar su propia muerte para culpar a un inocente.   Un resentido social cuyo acto solo puede compararse al del chico tímido, retraído,  que un día decide  descargar una K-47 en su salón de clases. 

¿A caso los organismos  investigativos del país, tan efectivos cuando les da la gana, no hubieran podido desatar el nudo que embarró a tantos altos oficiales y al propio presidente de la República de entonces.  Y miren que tiempo atrás los suicidios, junto a los eternos intercambios de disparos, estuvieron en el “top” de causas de muerte favoritas de nuestros oficiales, si no pregúntele a Mirambeaux.

Que plan tan bien orquestado, un suicidio perfecto que no dejó ninguna huella  y tal como dices Giovanny, necesariamente debió contar la participación de otra(s) persona(s),  ya que, luego del tiro o el veneno, el cuerpo no nos pertenece.

Me pregunto por qué el señor Sierra no habló antes.  Creo que su declaración, a tiempo, le hubiera ahorrado, por lo menos, mucha angustia la familia de Narcisazo,  pues es mejor conocer la infausta noticia de que  un familiar decidió quitarse la vida y vengarse de la humanidad, que tener la falsa esperanza que un día entrara por la puerta de la casa.  Cualquier cosa es mejor que pasar 16 años en un mar de dudas, pues un desaparecido no llega si quiera a la categoría de muerto.  

Temo las próximas versiones del caso, los resultados que arrojarán las investigaciones al vapor, como la que sustenta Oscar López Reyes en su libro “Quién Desapareció a Narcisazo”, para el que, dicho sea de paso, no consultó ni a familiares, ni abogados, ni  a la Comisión de la Verdad, según da cuenta la esposa (o viuda) del desaparecido profesor.  Quien sabe y otro osado, se lanza al ruedo, en tiempo record también, con un libro en el que se explique que Narcisado vive…



Aidita Selaman:
Los que fuimos sus alumnos repudiamos las versiones que distraigan las investigaciones sobre los asesinos. Su familia y todos los dominicanos merecemos respeto.

         Joaco Tovore:

...en época de Balaguer se convirtió en Cultura de Estado la corrupción, el fraude electoral, los privilegios, la intolerancia, el apañamiento, el desprecio social, el racismo y los crímenes políticos..."

Digame Sr. Cruz, en que gobierno dominicano, a posteriori la tirania Trujillista, no han sucedido todas estas faltas. Lo que en el gobierno de Balaguer se hacia manifiesto en este mismo momento sigue siendo manifiesto, parece que no nos basta conocer la historia para repetirla. Esa "cultura de estado" (dominicano) es un monstruo vivo y visible, una sombra, una cola bastarda cosida al estado y al pueblo; no un cuento terminado.
Artículo de "7 Días"

Una nota del movimiento juvenil La Multitud establece que la versión puesta a circular en la boca de Jimmy Sierra sobre el supuesto suicidio del profesor Narciso González (Narcisazo), obedece a “fines inconfesables” de sectores oscurantistas de la sociedad dominicana.

Esto así porque según La Multitud, se quiere manipular la verdad histórica haciendo creer que el asesinato y ulterior desaparición de “Narcisazo” no fue producto de la intolerancia de sectores vinculados al gobierno del presidente Joaquín Balaguer en 1994.

Según la organización resulta extraño que después de 16 años de aquel episodio, el cineasta Sierra y quienes están detrás él, revelen supuestas confesiones atribuidas al propio “Narcisazo”, en las que éste presagiase su propio suicidio y lograse la desaparición de su cuerpo.

Para La Multitud es lamentable que se quiera borrar la historia, ya que este caso desde el primer momento, dejó entrever su relación con el gobierno de entonces y los militares a su servicio.

En tanto que abogados consultados dijeron a este medio que la especie puesta a circular por Sierra obedece a una estrategia de defensa del gobierno ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde se está ventilando el caso.

“Hay que recordar que este fue un crimen de Estado, y que el presidente Leonel Fernández prometió investigarlo y resolverlo, inclusive participó del lado de la comisión de la verdad”, dijo un experto en derecho internacional cercano al gobierno que no quiso identificarse.

“Para Leonel Fernández y el gobierno el caso se torna embarazoso debido a que el país podría ser condenado, con implicaciones negativas en su imagen internacional, uno de los aspectos que más cuida el Presidente”, afirmó.

El abogado indicó que como no se ha preparado una defensa consistente del caso y existen elementos de pruebas de que se trató de un “crimen de estado”, la información de Jimmy Sierra lo que busca es generar una situación mediática favorable al gobierno.



 

martes, 10 de agosto de 2010

Buena crítica de Sosa



Nota: He venido siguiendo a José Rafael Sosa como crítico teatral desde que se inició hace un motón de años en esa actividad. Inicio crítico que, si no me traiciona la memoria, coincidió con el del también culto e insobornable periodista Juan T.H. (Una lástima que una promesa crítica como era T.H. haya perdido interés en el asunto)

Sosa es un periodista culto y acucioso investigador. Además, todos conocemos su nunca cuestionada seriedad. Uno podría estar o no de acuerdo con algunos de sus conceptos; pero siempre hay que reconocer que Sosa argumenta muy bien lo escribe. Desde luego que el crítico teatral, igual que el actor, se desarrolla y se vuelve más sabio con el paso del tiempo. Eso ha ocurrido con mi amigo José Rafael Sosa.
De Sosa acabo de leer su comentario crítico completo de Separada del Marido, obra de corte comercial que generalmente no llama la atención de este blog. Empero, la crítica de Sosa nos luce tan bien planteada que la publicaremos en La Pasión Cultural. Me comprometo a volver a retomar el tema de la crítica teatral como concepto.

Carlos Castro suele decir que las críticas no son absolutas. No. No lo son. Tampoco las puestas en escena. Nuestro arte es efímero, casi como castigo. Por eso el crítico teatral tiene un indiscutible valor: ser el cronista teatral de su época, el testigo autorizado. Probablemente sin el crítico nuestra labor teatral se perdería con el paso del tiempo.

Así como le decimos constatemente a los críticos que al director no se le dirige, debo decir a los hacedores de teatro que al crítico no se le critica. Si no estamos de acuerdo con lo reseñado críticamente deberíamos, como hemos hechos muchas veces Iván García, Carlos Castro y el suscrito, escribir nuestras críticas teatrales; desde luego sobre obras presentadas por otros. Sobre este punto en otro momento deberé abundar y conceptutalizar.

Volviendo a Carlos Castro, este frecuentemente me dice que no siempre está de acuerdo con algunos planteamientos críticos que realizo; pero aplaude la forma en que lo argumento. Eso mismo debe ocurrir con Sosa. ¿Acaso me estoy volviendo esteticista? Claro que mi estética nunca será la de los burgueses.

Pero no demos más vuelta y leamos la crítica argumentada de Sosa, que hasta cierto dejo de delicada denuncia tiene.

Separada del Marido, está bien, pero...
El teatro es un monstruo insaciablemente demandante. La escena, como desafío profesional, traiciona o exalta. Todo dependerá de la fidelidad con que se le trate. Si se juega al teatro, lo que logras, al final, no será mas que un juego.

El teatro exige a sus oficiantes descarnados, entrega total, preparación que perfeccione los talentos naturales, autenticidad en la concreción de cada acto escénico y altura de miras reforzada con la entrega de cada tirón de piel dejado en meses de ensayo en el entablado. Cuando el teatro se asume como “quehacer aeróbico” puede haber problemas. El teatro no perdona falsificaciones.
Tras presenciar anoche, justo hasta donde pudimos, Separada del Marido (de autor desconocido) nos quedaba la esperanza íntimamente guardada, de que Alta Escena, una de las compañías teatrales que más admiramos y respetamos por su labor iniciada por sus pioneros en 1974, resolviera adecuadamente, para el futuro la interrogante planteada justo la semana pasada por Giovanny Cruz, quien escribía en su blog sobre el dilema: “¿Teatro del arte o teatro comercial?, un trabajo que recomendamos leer con cierta urgencia. Recomendamos a quienes deseen hacerlo, que asistan a las funciones de Separada del Marido a fin de que generen su criterio. Los menos demandantes podrán disfrutar de un buen rato de risas a partir de actuaciones variopintas.
Hacer teatro ni hoy ni antes ha sido tarea complaciente y el solo hecho de poder llevar un montaje a la intimista Sala Ravelo, con todo lo que implica sus ensayos, su mercadeo, la carga emocional que se añade a la dirección, producción y actuación, es un acto de heroísmo, que reconocemos a Luis Dante Castillo y al director Bienvenido Miranda.
Separada del Marido, de autor o autores no consignados en el programa, representa un fenómeno teatral de lo más interesante: la capacidad y la experiencia transforman en protagonista a una de las actrices de reparto, (María Cristina Camilo), debido a que la figura comercial, Sharmín Díaz, no logra plasmar con credibilidad y el toque de picardía histriónica que demanda su personaje.
Díaz, que es indudablemente un talento conocido y bien evaluado en la televisión, que es parte de un medio en el cual la competencia es fuerte y demanda inversiones y esfuerzos en todo sentido para producir programas o exhibir una figura corporal dentro de los curiosos parámetros de belleza y apariencia que ese medio demanda, no logra una buena actuación. No vence ni convence con Nina, rol que resulta decisivo en la trama, transformando sorpresivamente por la autenticidad y experiencia, en protagonista a Maria Cristina Camilo, una mujer sin los atractivos físicos ni los esfuerzos médicos especializados que demanda el molde estético comercial de cara a los medios de comunicación. La transferencia la hace es eje combinado entre talento y experiencia recorrida. Esa interpretación es el mejor homenaje que se pueda hacer a una estrella de su generación recién partida a contemplar la luz del rostro del Señor, Estela Cuesta.

Actoralmente
 El resto del elenco tiene sus dones: Luis Dantes Castillo aporta mucho al juego teatral con la dualidad de su Genero; José Manuel Rodríguez, efectivo y en su puesto, juega el papel con entrega y logra chispeantes hilaridades con sus frases cortitas y su manejo facial; Zeny Leyba, como Fernanda, es más que un rostro de los medios y se desempeña con acierto y profesionalidad; Pamela de León, es buena pero puede dar mucho más de lo que se vio allí. (No nos agradó la dirección de su personaje, pese a los condicionantes que impone la comedia ligera) y Jorge de los Santos puede seguir su carrera. Tiene buen futuro pero debe exigirse más porque puede dar más.

Los éxitos técnicos
Notable la escenografía de Ángela Bernard y concretada en el espacio teatral por Carlos Ortega, la cual resulta elegante, de buen gusto y con cuidado de la exactitud detallada que logra transmitir  la atmósfera buscada.                                                                                  El vestuario que complementa las acciones histriónicas (sobreacentuando la comicidad de Luis Dantes Castillo), la elegancia informal de José Manuel Rodríguez, en Sharmín Díaz es un muestrario adecuado de buen gusto moderno con capacidad de consumo, el de María Cristina Camilo, vestida con la dignidad de una doña de su edad, tal como viste María Cristina Camilo.
El maquillaje tiene su punto más elevado en la bien lograda expresión del rostro de Luis Dantes Castillo, el avejentamiento del padre divorciado que hace Rodríguez, a quien Warde Brea (el programa dice Jewarde, pero debe ser un error), se le transmite una elegancia añeja y afirmada con una barba cuidada y “chic”.

Opiniones sobre el "Caso Narcisazo".


Nota: La Pasión Cultural (lapasioncultural.blogspot.com) solamente trata asuntos culturales. Esa es su esencia, ese es su título y ese es su lema. Sin embargo, no podemos permanecer siempre al margen de situaciones como las del asesinado profesor y escritor Narciso González

En época de Balaguer se convirtió en Cultura de Estado la corrupción, el fraude electoral, los privilegios, la intolerancia, el apañamiento, el desprecio social, el racismo y los crímenes políticos. Así es: ¡Cultura de Estado! ¡Cultura de terror!


Además, el crimen contra Narcisazo se comete contra un intelectual nuestro cuyo único "pecado" fue disentir. Y lo hizo porque creyó que, pese a las libertades constantemente negadas, aún había algún intersticio para la crítica. ¡Craso error! Por eso se ordenó su apresamiento y su tortura. Lo que concluyó en su muerte.

Nuestro comentario sobre la declaración de de Jimmy Sierra sobre el "desaparecido" Narcisazo ha provocado docenas de opiniones. Las cuales, imagino, seguirán llegando. Entre estas sobresalen las de el intelectual y crítico Carlos Francisco Elías, la el dramaturgo Iván García, la del sociólogo y hombre de teatro Carlos Castro (cuya última entrega no nos ha llegado) y la del siquiatra y escritor César Mella, que me distingue cuando afirma que: Eres dramaturgo, pero has leido psiquiatria y te juntas, a distancia con Vicente (Vargas), César (Mella), Zaglul  y otros

Las tres últimas opiniones, identificadas con nuestra posición, están orientadas para el consumo exclusivo del suscrito. La del admirado amigo Cuchy Elías, en cambio, precisamente por su estilo, debe ser publicada. 

Dado que este tema es tan sensible para los artistas e intelectuales dominicanos, seguiremos publicando las opiniones que al respecto nos envíen con esa intención. Si gustan animarse...


Apreciado Giovanny: mi opinión:


Esta es una situación muy delicada y difícil. Porque el testimonio de Jimmy Sierra, aunque el no lo quiera, ayuda a gente que no piensa como Jimmy Sierra, a dorar la píldora del perdón a Balaguer y su entorno. Me precio de conocer a Jimmy, he conocido su verticalidad y entereza, respeto incluso su derecho a una versión diferente 16 años luego.

Pero también tengo la profunda convicción de que si se perdona el crimen de Narcisazo, todos los otros crímenes tendrán una coartada adecuada, porque, a la sazón, muchos Bizarros de Jimmy (imitaciones burdas), podrán aparecer, porque existe una curiosa atmósfera de justificar la gestión de Balaguer y sus cementerios, luego de muerto. Es como un meta alcanzable, propicia.

Con el derecho de conciencia que me asiste, sigo pensando que las tesis de suicidio no son convincentes, no me niego a creerla si se demuestran, pero en todo caso: nada exculparía a Balaguer de sus barbaries todavía discutidas con ganas de dejarle una memoria limpia de crímenes, que sería falsa....

( Carlos Francisco Elías, 9  Agosto / 2010 )...