jueves, 26 de noviembre de 2009

Un café frío...





Me he dado cuenta que hay mucha gente pendiente de mi y de lo que hago o planifico hacer. Hace unas dos semanas alguien me preguntó: ¿Qué estás tramando ahora? En mi mágico diciembre siempre me hacen preguntas de este tipo.

Hace una semana, estando trabajando en una minic omputadora que me regaló me casi hermano Cuchy Elías, en el Boga-Boga dos amigos comenzaron a investigarme solamente entre miradas. Cuando no pudieron más, uno de ellos preguntó, mientras el otro trataba de leer lo que escribía: ¿Contra qué o quién estás conspirando?

Otro amigo me escribió un mail para cerciorarse, aparentemente, de que lo invitaría a la próxima lectura de mi nueva pieza teatral. Lo que creo que realmente deseaba era saber en cuál proyecto me estaba ya involucrando. ¡La curiosidad, la curiosidad!

Supe que hay varios colegas nerviosos porque aún no suelto prendas sobre el destino final de los pasos que estoy dando.

Más de diez actores dominicanos se me han puesto, "desinteresadamente", a la "orden para cualquier cosa". Desde luego siempre intentan averiguar, precisamente, ¿cuál cosa?

Uno no pudo más con sus nervios y me llamó ayer por teléfono para inquerir: ¿Voy a estar en tu nuevo proyecto teatral? Soy un poco nervioso y la angustia me está matando.

He escuchado insistentes rumores que aseguran que ya estoy cobrando como Director del Teatro de Bellas Artes. Esto lo he negado reiteradamente. He aclarado que nadie se me ha acercado para proponerme algo. Y que solamente aceptaría si me dejasen ejecutar libremente mis ideas, por aquello de que nunca me han servido los zapatos de otros. Francamente dudo que lo hagan. (Mi esposa y actriz Giamilka debe estar complacida, porque al menos esta vez no dije: ¡No me interesa carajo! Aunque esa es la verdadera línea interna.)

Pero a pesar de mis desmentidos los rumores persisten: "Se ha reunido seis veces con Lantigua"/ "Iván García y él ya tienen todo armado. Por eso fue que él lo defendió tanto de Clarisa Paulino"/ "Franklin Dominguez lo invitó a planificar todo en una casa que tiene en Constanza."/ "Rafael Villalona lo está ayudando a hacer una selcción de obras."/ "Le pagarán 350 mil pesos mensuales." (¡Cuánto cuarto!)

Simples zoquetadas que me recuerdan cuando me acusaron, al salir de la Secretaría de de Cultura, de haber comprado un Porshe de cajeta. Algo que en parte era cierto. Le di dinero a mis hijas para comprarme un regalo de cumpleaños. Y efectivamente me compraron un Porshe negro... de seis pulgadas, que vino en una caja. Fue para lo único que dio lo que pude sustraer en la administración pública.

El hecho de que en los asuntos políticos estoy en perfil muy bajo, tiene a mucha gente nerviosa y asegurando que mi nombramiento como funcionario en el gobierno ya está hasta firmado. Como afirmaron que una vez, junto a Karina Noble y Giamilka Román, me le tiré al Presidente en su despacho. ¿Y es fácil?

Hasta me colocaron como cabeza de una comité de empleos culturales del gobierno. ¡Vaya usted a ver! ¿Y yo soy agencia?

Voy a aclarar los misterios: En lo que estoy, después que escribí y leí públicamente me pieza "Rebelión y Suplicio de Antígonamota", es armando el proyecto de llevar al cine "Amanda". Tengo el guión preparado. Fiora Cruz Carretero (Clon físico de Carlota) y una conocida profesora de guión argentina (por el asunto de las trapisondas no diré por ahora su nombre) lo han revisado varias veces. Seguramente lo harán cien veces más. (Ya Karina y Giamilka lo leyeron. ¡Sé de gente que acaba de ponerse rojita por la envidia!)

También estoy ya preparando estudios sicológicos y bocetos para vestuario, luces, escenografía y actores de mi nueva pieza teatral, la que llevaré a escena con la anuencia de Dios y Catana, en marzo. Hablo de "Un café frío en la calle El Conde".

REPARTO:

                 Personajes obra:


                                           Alicia (Reportera de TV)

                                           José Alberto (Cajero de un Banco)

                                           Colasa (Vendedora de Café)

                                          Alcibíades (Diputado por Bonao)



                 Personajes en Televisión:

                                          Señor Boca

                                          La Esposa

                                          La Mamá

                                         Presidente Diputados

                                         El Gerente

                                         Mayor Pérez Cruz


Para demostrar que estoy diciendo la verdad les envío fragmentos de la pieza teatral:

JOSÉ ALBERTO: ¡Buenos días, Colasa! Desde tempranito en la faena ¿verdad?

COLASA: Unjú.

JOSÉ ALBERTO: ¿Ya tiene café?
 

COLASA: (MAL HUMORADA.) ¡No! Aguacate, tostones, camarones, langosta, pollo guisado, chuletas de cerdo asadas, filete de res horneado, chivo frito, vino, pasajes de avión, gasolina y seis bicicletas.

JOSÉ ALBERTO: (TURBADO.) Lo que yo quería saber... (IRÓNICO.) Siempre usted de tan buen humor, Colasa. (TRANSICIÓN.) ¡Deme un vasito, por favor!

COLASA: Imagino que lleno de café.

JOSÉ ALBERTO: Desde luego.


Otro fragmento:



VOZ DEL SEÑOR BOCA: Adelante, Alicia continúa con ese interesante reportaje.

ALICIA: (EN TELEVISIÓN.) ¿Cree usted en Dios?

JOSÉ ALBERTO: ¡Pero esa es usted!

JOSÉ ALBERTO: (EN TELEVISIÓN.) No.

JOSÉ ALBERTO: ¡Ese soy yo!

JOSÉ ALBERTO: (EN TELEVISIÓN.) Ni en Dios ni en nuestras leyes.

JOSÉ ALBERTO. ¡Oiga! Yo no dije... (ALICIA HA DESPARECIDO.) ¿A dónde se fue? ¡Colasa!

COLASA: Yo no hablo con ateos.

ALICIA: ( EN TELEVISIÓN FRENTE A LA UNIDAD MÓVIL.) Este señor, cajero de un Banco, se dice llamar...

JOSÉ ALBERTO: (EN TELEVISIÓN.) José Alberto Evangelista.

ALICIA: (EN TELEVISIÓN.) ¿Es usted comunista?

JOSÉ ALBERTO: (EN TELEVISIÓN.) Ajá. Soy zurdo.

JOSÉ ALBERTO: Pero mire... no fue así el asunto... ella me preguntó...

COLASA: ¡Comunista, ateo!


Último fragmento:

ALICIA: Nuestras cámaras han llegado ahora hasta la pieza donde vive José Alberto. Veamos qué nos cuenta la esposa de este peligroso individuo. Adelante estudio.

ESPOSA: (EN TELEVISIÓN. ESTÁ METIENDO ROPA EN UNA MALETA.) ¡Yo me voy! No quiero saber nada de ese hombre. Mi mamá y yo nunca hemos estado seguro de que sea realmente un hombre. Él tiene una vaina rara con su jefe en el Banco. Me regreso ahora mismo a Santiago a la casa de mi madre. Esto me pasó por no hacerle caso. Pero mañana mismo le pongo el divorcio a José Alberto. Yo sé muchas cosas de ese hombre. Y voy a dar ahora mismo un terrible y definitivo testimonio de él: en la casa vive tirándose muchísimo pedo. ¡Ese asqueroso!

JOSÉ ALBERTO: ¡Esa desgraciada! ¡Maldita mantenida que eruta en cada cucharada de comida que se come! Ella era una becada en mi propia casa. Lo único que hacía era chismear todos los días por teléfono con su madre; que todo el mundo sabe lo que fue en los Pepines de Santiago. Oigan cómo era que le decían: veinte y algo más. Mi mujer nunca quiso dar un golpe...

ALICIA: ¡Imaginen el valor de esa mujer resistiendo la propuesta del marido para que se involucrara en un golpe... de Estado!

JOSÉ ALBERTO: ¡Deje ya, carajo, de hablar disparates! Yo hablaba de otro golpe.

ALICIA: ¿De otro golpe? ¿Pretendía usted, acaso, asaltar su propio Banco?

JOSÉ ALBERTO: ¡Qué Banco del diablo!



Lo que aún no voy a decir son los nombres de los actores y actrices que interpretarán los personajes de la pieza. (¡Cuanta gente nerviosa!)

Tengo que pedir prestado el estudio de Basanta para realizar las escenas de TV. Y hasta editar en su compañía. Gratis, naturalmente. Le adelanto a Basanta que quiero buenas atenciones para todo mi personal. Hay uno de ellos que es vegetariano. Ninguno de nosotros toma vinos mediocres.

Una pregunta seguramente se están haciendo los Pasionarios: ¿Era necesario contar tantos chismes para iniciar la publicidad de una obra teatral? Quizás no. Pero ciertamente... nuestra terrible y masiva maquinaria de propaganda ya está rodando.





miércoles, 25 de noviembre de 2009

La Vida. La Muerte.






 La Vida y la Muerte: socios inseparables.







Vivimos y morimos. Ese es el destino del ser. Paradójicamente no podemos elegir vivir ni evitar morir. Lo más que logramos con esta última es dificultarla.

Borges escribe en El Inmortal: "Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. He notado que, pese a las religiones, esa convicción es rarísima. Israelitas, cristianos y musulmanes profesan la inmortalidad, pero la veneración que tributan al primer siglo prueba que sólo creen en él, ya que destinan todos los demás, en número infinito, a premiarlo o castigarlo. "

Desde este concepto lo trascendente ya no sería vivir o morir, sino la conciencia de hacerlo.
No crean los Pasionarios que es sencillo entender estas realidades: Vivir y morir. Entonces ¿esa es la cuestión? Pero ¿qué es una? ¿qué es la otra?

La Vida


Generalmente es un concepto abstracto que dificulta su definición. Comúnmente aceptamos, para nuestro uso cotidiano, las definiciones disquisiciones de los poetas.

Sin embargo, en Pasión Cultural nos hemos propuesto con este trabajo mostrarles algunas definiciones como herramientas para todos. Desde luego que concluiremos con los preceptos poéticos.

Investigando he encontrado datos interesantes y apasionantes sobre la vida; aunque reconozco que ninguno concluyente o absoluto. Es más fácil vivir que definir.


Definición científica general: La capacidad de administrar los recursos internos de un ser físico de forma adaptada a los cambios producidos en su medio, sin que exista una correspondencia directa de causa y efecto entre el ser que administra los recursos y el cambio introducido en el medio por ese ser.

Biológica: Se considera la condición interna esencial que categoriza, tanto por sus semejanzas como diferencias, a los seres vivos. En general, es el estado intermedio entre el nacimiento y la muerte.

Bioquímica: Estado o carácter especial de la materia alcanzado por estructuras moleculares específicas, con capacidad para desarrollarse, mantenerse en un ambiente, reconocer y responder a estímulos y reproducirse permitiendo la continuidad.

Psicológica:
La vida es un sentimiento apreciativo por las interacciones del ego con el medio, y, por reacción a dicho sentimiento, la lucha por sostener su homeostasis en estado preferente.

Filosófica: Actividad natural inmanente autoperfectiva.

Cristiana: La vida humana es un paso que conduce al alma de la inexistencia a la plenitud eterna en un período de tiempo.

Budista: La vida es cada uno de los estados de reencarnación de los seres sintientes en el samsara.

Fisiológica: Un organismo vivo es aquel, compuesto por materia orgánica capaz de llevar a cabo funciones tales como comer, metabolizar, excretar, respirar, moverse, crecer, reproducirse y responder a estímulos externos.

Metabólica: Un sistema vivo es un objeto con una frontera definida que continuamente intercambia sustancias con el medio circundante sin alterarse.

Genética: La vida es todo sistema capaz de evolucionar por selección natural.

Termodinámica: Los sistemas vivos son una organización especial y localizada de la materia, donde se produce un continuo incremento de orden sin intervención externa.


                                         


Leamos lo que escribieron sobre la Vida algunos pensadorres:

“El hombre que no piensa sino en vivir, no vive.” (Sócrates)

“Todo aquel que tiene una razón para vivir puede soportar cualquier forma de hacerlo.” (Nietzsche)

“Mirada de cerca la vida puede ser una tragedia, pero vista de lejos, parece una comedia.” (Charlie Chaplin)

“¿No es la vida cien veces demasiado breve para aburrirnos?” (Nietzsche)

“¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” (Calderón de la Barca)

“¿Quién ha dicho que la vida es un sueño? La vida es un juego.” (Gabriele D´Annunzio)

“¿Qué otra cosa es una larga vida sino un largo tormento?” (San Agustín)

“Cuando llegue mi hora de morir, moriré; pero sabré dar la vida como un hombre que no le duele devolver el préstamo que se le ha hecho.” (Epicteto de Frigia)


“La vida es la constante sorpresa de ver que existo.” (Tagore)

“La vida es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica, el modo de pensar y de vivir.” (Milan Kundera)

“La vida es un misterio y no un delirio.” (Alphonse de Lamartine)

“La vida es una mala noche en una mala posada.” (Santa Teresa de Jesús)

“La vida es una obra bastante buena, salvo el tercer acto, el último.” (Tennessee Williams)

“La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.” (José Ortega y Gasset)

La Muerte

La muerte, en cambio, es el basto inevitable, la negación u oposición a la vida, la jugada final, el no-ser, una transición, la transmutación del ser.
Estas y más definiciones hemos leído sobre la muerte.

En torno a ella, encontramos en nuestras investigaciones, giran todas las culturas y organizaciones sociales humanas. Así, la concepción de la muerte como fin o como tránsito, su creencia en una vida después de la muerte, en el Juicio Final... son condicionantes para la actuación de los individuos en un sentido u otro. La idea de inmortalidad y la creencia en el más allá aparecen de una forma u otra en prácticamente todas las sociedades y momentos históricos. Sin embargo, hasta ahora no existen evidencias concluyentes a favor de esa vida ultraterrena.


Se ha planteado siempre el carácter fatalista de las religiones, porque el individuo sólo será liberado y recompensado cuando retorne a Dios. ¿Cultura de la muerte?

Para la religión cristiana la muerte es el fin de la permanencia física del ser humano en su estado carnal, el espíritu abandona el cuerpo físico que se deteriora y que es incapaz de sostenerse bajo las leyes de este universo finito, e inmediatamente vuelve a Dios.

Para los mormones el espíritu que abandona el cuerpo es semejante en apariencia al que deja en estado carnal, pero en su forma más joven. Los conocimientos adquiridos, la apariencia física se conservan pero en un estado de perfección intangible para este mundo y más puro.

Para los testigos de Jehová cuando la "nueva tierra" se encuentre establecida bajo el reinado milenario de Cristo, la resurrección se llevará a cabo en todo el globo y es allí donde serán juzgados según sus actos, los que obraron mal a la muerte eterna (lago de fuego y azufre) y los que obraron bien a la vida eterna en un paraíso terrenal. Asegurando que "la muerte será reducida a nada".




Pero veamos lo que han escrito algunos pensadores sobre la Muerte:

“Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa
una dulce muerte.”
(Leonardo Da Vinci)

“La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.” (François Mauriac)

“A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.” (Alphonse de Lamartine)

“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.” (Antonio Machado)

“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.” (Jorge Luis Borges)

“La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.” (Epicuro de Samos)

“Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.” (Platón)

“No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.” (Stefan Zweig)

“Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?” (Confucio)

“La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.” (André Malraux)

“No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda.” (Woody Allen)

“Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel.” (Gandhi)

“La vida de los muertos perdura solamente en la memoria de los vivos.” (Cicerón)

“Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.” (Rabindranath Tagore)

“La muerte no es más que un cambio de misión.” (Leon Tolstoi)

“Muerte es todo lo que vemos despiertos; sueño de lo que vemos dormidos.” (Heráclito)

“Diferentes en la vida, los hombres son semejantes en la muerte.” (Lao-tsé)

“La muerte siempre es temprana y no perdona a ninguno.” (Calderón de la Barca)


El Teatro también es Vida... así como es Muerte.


En la prehistoria el teatro se origina en los dos conceptos. Se sabe que los hombres antepitecatrepetecidos “teatralizaban” disfrazándose, uno con colores que simbolizaban la vida y otro con aquellos que expresaban la muerte. Estos dos hombres realizaban este ritual frente a un enfermo. Si vencía aquel que representaba la vida, el enfermo viviría; si por el contrario ganaba el hombre-muerte, el enfermo moría. Pero desde esa visión mágica del cosmo, desde esa transformación primitiva, desde sus rústicos maquillajes nacimos los teatreros del universo. Algo que Prometeo entendió muy bien.

Concluyo esta entrega con un poema (Vida entrevista) de Octavio Paz. Creo el poema resume bien lo que hemos querido expresar.



Relámpagos o peces
en la noche del mar
y pájaros, relámpagos
en la noche del bosque.
Los huesos son relámpagos
en la noche del cuerpo.
Oh mundo, todo es noche
y la vida es relámpago.




martes, 24 de noviembre de 2009

Freud, Moises y los judíos





 Freud, Moisés y los judíos.


Continuando con Freud y su teis sobre el origen de la religión mosaica, tenemos que plantea sobre el comportamiento judío a partir de la la religión (que copiaron de los egipcios hasta el ritual de tomar la sangre y comer del cuerpo del dios.) el sentido de culpabilidad del pueblo y nos brinda su explicación:

 “El pueblo judío abandonó la religión de Atón que le había dado Moisés, dedicándose a la adoración de otro dios, poco diferente de los Baalim que veneraban los pueblos vecinos. Todos los esfuerzos de las tendencias distorsionantes ulteriores no lograron ocultar esta circunstancia humillante. Mas la religión mosaica no había desaparecido sin dejar rastros, pues se mantuvo algo así como un recuerdo de ella, una tradición, quizá oscura y deformada. Y esta tradición de un pasado grandioso fue la que siguió actuando desde la penumbra, la que poco a poco fue dominando el espíritu del pueblo, y por fin llegó a transformar al dios Jahve en el dios mosaico, despertando a nueva vida la religión de Moisés, instituida muchos siglos atrás y luego abandonada.”

Abandonaron aquella vieja religión durante largos años que le había proporcionado, quizás, su verdadero génesis como Nación.


“...la religión de Moisés no habría ofrecido al pueblo algo más que un aumento de su autoestima por la conciencia de ser el elegido. Es fácil, por cierto, hallar ese otro factor. La religión también confirió a los judíos una representación divina mucho más grandiosa, o, escuetamente dicho, la representación de un dios más grandioso. Quien creyera en ese dios, participaría en cierto modo de su grandeza, podría sentirse magnificado.”

Aportes novedosos, desde luego, hizo Moisés a la religión que recreó para su pueblo. Por ejemplo:

“...la prohibición de representar a Dios por una imagen; es decir, a la obligación de venerar a un Dios que no es posible ver. Sospechamos que en este punto Moisés superó la severidad de la religión de Atón; con ello quizá sólo quisiera ser consecuente, haciendo que su Dios no tuviera nombre ni imagen, pero también podía tratarse de una nueva precaución contra las intromisiones de la magia.
En todo caso, esta prohibición tuvo que ejercer, al ser aceptada, un profundo efecto, pues significaba subordinar la percepción sensorial a una idea decididamente abstracta, un triunfo de la intelectualidad sobre la sensualidad y, estrictamente considerada, una renuncia a los instintos, con todas sus consecuencias psicológicamente ineludibles.”

Entonces se establece, producto de la religión copiada, un cambio radical y transcendente para los judíos:

“...sucedió que el orden matriarcal de la sociedad fue sustituido por el patriarcal, con lo que naturalmente sobrevino la subversión de las condiciones jurídicas imperantes hasta entonces. Aún creemos percibir el eco de esta revolución en la Orestiada, de Esquilo. Pero esta reversión de la madre hacia el padre también implica un triunfo de la intelectualidad sobre la sensualidad, es decir, un progreso cultural, pues la maternidad es demostrada por el testimonio de los sentidos, mientras que la paternidad sólo es un supuesto construido sobre una premisa y una deducción.”

El primer resultado de la religión de Moisés entre los judíos...


“...exaltó su autoestima en grado tal que los hizo creerse superiores a todos los restantes pueblos. Luego subsistieron manteniéndose apartados de los demás, y poco importaron en ello los mestizajes, pues lo que perpetuaba su cohesión era un factor ideal: el poseer en común ciertos valores intelectuales y emocionales. La religión mosaica tuvo tales efectos porque: 1) permitió al pueblo participar de la grandeza que ostentaba su nueva representación de Dios; 2) afirmó que este pueblo sería el elegido de ese Dios excelso, quien lo habría destinado a recibir las pruebas de su particular favor; 3) impuso al pueblo un progreso en la espiritualidad que, harto importante de por sí, le abrió además el camino hacia la valoración del trabajo intelectual y a nuevas renuncias...”

Ahora, a pesar del rechazo por un largo tiempo de los judíos a la religión mosaica, esta logró resurgir:

“Hemos aceptado que la religión de Moisés fue primero rechazada y parcialmente olvidada, pero que más tarde irrumpió nuevamente en el pueblo bajo la forma de una tradición. Ahora suponemos que este proceso habría sido ya entonces la repetición de uno anterior. Cuando Moisés impartió a su pueblo la idea de un Dios único, no le traía nada nuevo, sino algo que siginificaba la reanimación de una vivencia perteneciente a los tiempos primordiales de la familia humana, una vivencia que largo tiempo atrás habíase extinguido en el recuerdo consciente de los hombres.”


Tal y como lo prometí en la entrega anterior infomo que la extensa tesis de Freud tiene importantes detractores: Uno de ellos es Andrés Ibáñez (Biblioteca Cátolica Digital): “Freud explica, primero, que durante el período que media entre el primer Moisés y el segundo, la figura del líder estaba en un estado de «latencia», y segundo, que el rotundo éxito del segundo Moisés como guía de su pueblo se debió al sentimiento de culpa colectivo que atenazaba a la comunidad judía por haber «matado al padre», es decir, al primer Moisés. Nos encontramos, así, con una de las aplicaciones más tardías y peregrinas del viejo concepto del microcosmos, ya que en estas páginas Freud parece considerar que el desarrollo de la psique de un niño es, en líneas generales, una y la misma cosa que el desarrollo de la «psique» de un pueblo o una civilización.”

Ibáñez concluye: “Llegados a este punto, cabe preguntarse el porqué de esta ingente empresa intelectual que ocupó los últimos años de Freud. «Me dicen que qué voy a ganar demostrando que Moisés era un egipcio», escribe nuestro autor, «pero no se trata de ganar nada, sino de investigar». Harold Bloom relaciona esta extraña obsesión con otra no menos peculiar, que Freud profesó hasta el final de su vida: la convicción de que Shakespeare no era el verdadero autor de las obras que se le atribuyen.”
“Al negar que Moisés era Moisés y que Shakespeare era Shakespeare, Freud no estaba haciendo otra cosa que matar al padre, dentro de un ritual que él mismo se había pasado toda su vida estudiando y describiendo meticulosamente. Resulta asombroso que no se diera cuenta.”

En El Periódico Virtual Clínica de Barcelona, Liza Dudelzak, arremete contra el libro de Freud que nos ocupa:  

“Escrito en un estilo vacilante, reiterativo y poco científico este texto no condice con el estilo positivista característico de Freud. Las circunstancias políticas e históricas han marcado el devenir de esta obra controvertida. "

Hasta lo acusa de poco original:  

"Si bien Freud impacta y polemiza con esta afirmación, no es un tema original suyo, y es preciso considerar las fuentes de las que Freud tomó esta idea, así como la idea del asesinato de Moisés que ocupa la segunda y tercera parte de su obra.
En 1789 Schiller, el poeta favorito de Freud, propuso en un ensayo su tesis acerca del origen egipcio de Moisés, y afirmó que fue Moisés quien inculcó el monoteísmo en el pueblo judío.
En 1888 se publica un escrito de Goethe en el que especula acerca de la posibilidad de que Moisés haya sido asesinado...”


Liza trata de invalidar a Freud, entre otras razones, porque basa su tesis en tres autores judío de su época:  

“Para este propósito, Freud se basa principalmente en tres autores judíos de su época: Gressman, de quien toma la idea de que Yavhé era un Dios volcánico de los medianitas; Meyer, quien habló de la fusión de las dos estirpes, y Sellin, quien encontró en el texto bíblico del profeta Oseas una fundamentación sobre el asesinato de Moisés por el pueblo judío.”

No estoy seguro que ella leyera completamente el libro de Freud. Quizás lo tiró con rabia al piso de su casa. ¿Acaso llegó a leer el siguiente pasaje?


"De Saulo de Tarso -llamado Pablo como ciudadano romano-, en la que por vez primera surgió el reconocimiento: «Nosotros somos tan desgraciados porque hemos matado a Dios Padre.» Es plenamente comprensible que no atinara a captar esta parte de la verdad, sino bajo el disfraz delirante del alborozado mensaje: «Estamos redimidos de toda culpa desde que uno de los nuestros rindió su vida para expiar nuestros pecados.» En esta formulación, naturalmente, no se mencionaba el asesinato de Dios; pero un crimen que debía ser expiado por una muerte sacrificial, sólo podía haber sido un asesinato. Además, la conexión entre el delirio y la verdad histórica quedaba establecida por la aseveración de que la víctima propiciatoria no había sido otra sino el propio Hijo de Dios. "

Un cosa es cierta, como me escribió Iván García, Freud es un rebucero. Sobre el tema... temo tomar partido. ¡El miedo es libre!

domingo, 22 de noviembre de 2009

LA PUESTA EN ESCENA














                                 LA PUESTA EN ESCENA


                                                                                        Por Carlos Castro.







Se estudia el texto desde muchos puntos de vista: luz, escenografía, vestuario, texto literario, actuación. Al momento de una puesta en escena es difícil saber por donde se va, porque se articula un lenguaje expresivo sobre un material el cual debe traducirse al lenguaje de la representación. Se trata de encontrar el lenguaje capaz de expresar esa opción textual, es un proceso de mezclar la forma y la escritura en blanco: cuáles posibilidades expresivas tiene el texto, qué norma se le va a imponer, encontrar los sentidos del texto...



¿Dónde se destruye el sentido de ese texto, dónde rompe esa forma teatral; cómo descubrir esas determinaciones? Los clásicos son grandes porque sus textos tienen lecturas indeterminadas, esa indeterminación es un proceso de tensión. El director debe de partir como sino supiera nada, porque si empieza como si lo supiera todo, se coloca desde arriba, lee con mucho menos esfuerzo, lo hace desde una zona del pre-concepto, lee desde la perspectiva del intelectual que al saberlo todo, se le olvidan muchas cosas.



Como director, cuando se lee algo se debe hacer desde el punto de vista del espectador “que no sabe nada”, se debe aprender a leer sin perspectivas. Es difícil empezar una puesta en escena sin un espacio o el monstruo de la escenografía. Se produce la pieza desde cuatro espacios de diferenciación: 1) Resumen de la escena 2) Ubicación de la escena 3) Aclarar el sentido de la escena 4) La escena en la evolución de los personajes.



Lo que interesa es una conclusión y no una premisa. El personaje como proceso me permite reconstruir algo en escena. Necesito espacio y tiempo- espacio sugerido en el primer momento, después un espacio físico, debo saber del espacio, las informaciones espaciales que afectan el personaje; luego segmento de la escena: 1) Bloques de escenas 2) Esbozo físico de la escena. Y para esto necesito saber el espacio, ver cómo se modifica el planteamiento del autor.



Las acciones son procesos y sobre ellas se debe ser lo más preciso posible, ordenándolas. Actor y director deben construir un lenguaje común al poner un texto en escena. Deben saber: 1) La posibilidad de comunicar en escena 2) En el escenario es imposible el silencio 3) Es imposible no hacer 4) Es imposible la quietud. Porque en el teatro no hacer, quiere decir hacer algo. Todos estos niveles son sensaciones, por tal sentido, a la hora de construir la puesta en escena, siempre deben hablar en positivo: no decir es decir, no hacer es hacer; estar quieto es accionar, hacer silencio es ser elocuente.









MENSAJE-CONTENIDO-INFORMACIÓN






ACTO DE COMUNICACIÓN:



Patrón-Uso- Reglas de usos






INTERCAMBIO FORMAL (Datos)

Relación (Instrucción de usos)





En la comunicación es más importante saber como se muestran las cosas: Estímulos, respuestas, refuerzo, timbre- rata toca el timbre-comida. Porque el adiestramiento del animal implica un adiestramiento del adiestrador, se da una cadena E-R-R-E-R-R.-



La acción intenta modificar la “realidad” ESTIMULO-AFECCION-OBJETIVO-ACCIÓN (Texto); este esquema se puede leer en sinuosas o de forma vertical. En la puesta en escena de un texto, lo primero que trato de definir es un espacio; luego los sentidos se encuentran trabajando, es importante desentrañar la partitura atómica de cada momento. La idea es no mediatizar los sentidos (significados por medio del espacio en que sucede, porque limita, y si asumo un espacio niego toda limitación.



Al poner el texto en escena, lo primero que me pregunto, qué hace el personaje, qué dice, esto ya explica el texto. Ese qué hace, se le debe buscar referencia respecto a algo o alguien, de no tener, encontrarlo en el texto, se puede hacer como al director le parezca mejor...


sábado, 21 de noviembre de 2009

PALABRAS ENCADENADAS





Fuia ver el estreno (arrastrado por la actriz Giamilka Román) de laobra del dramaturgo español Jordi Galcerán,“Palabras Encadenadas”; bajo la dirección de EnriqueChao.



Realmenteel texto de Galcerán no me impresionó mucho. Hace unos meses vimosuna obra suya, "El Método Gronholm”,que aunque con deficiencias dialécticas y sobre abundancia depalabras, era un texto francamente inteligente y bien llevado por unbuen elenco dominicano.
Eltexto de “Palabras Encadenadas” tiene errores indigeribles. Porejemplo: No se justifica que a pesar de la manifiesta preferenciasexual del protagonista, este siga angustiado por la separación dela esposa. Asímismo, encuentro inconsistencia en los sucesos de latrama, cuyas concatenaciones no siempre están bien manejadas.


Elfinal que propone Enrique en su montaje es, francamente, mejor que elde Jordi.
¿Traición?Desde luego que no. Existe un texto literario (del dramaturgo) y untexto dramático (del director).



Estavez la puesta en escena salva el evento. Enrique Chao logra una buenaatmósfera escénica; una realización teatral cuidada, depurada,fina y profesional.


Ustedpuede diferir o no de los conceptos teatrales de Chao, pero tiene queadmitir que sus representaciones resultan limpias. Su estética estáahí. Ya no podemos verla como un mero accidente.


Partiendode mi viejo concepto de que es una estupidez dirigir a losdirectores, me limito como testigo a revisar lo que he visto.


Laplástica lograda por Enrique me entusiasmó. Creo que uno de losbuenos aciertos de la noche de estreno fue el casi coreografiadomovimiento actoral.


Eneste mismo tenor plástico tengo que aplaudir la escenografía deFidel López y las luces de Lillyanna Díaz; aunque no siempre logranjustificar, deviniendo la obra en un sótano, los cambios deambientes en la iluminación. Desde luego que los directores se tomanalgunas licencias.



Lasactuaciones de Robmariel Olea (Laura) y José Roberto Díaz (Ramón)son correctas sin llegar a ser espectaculares. Ambos hacen un trabajoactoral adecuado, a pesar que la falta de garras de los personajesdel dramaturgo les impide bordarlos.


Aquíme detengo un poco para explicarme: Cuando unos personajes no estánbien diseñados por el autor por más esfuerzos que hagan el directory los actores, nunca podrán llegar perfectos a los espectadores.Definitivamente Galcerán no logra, en los confusos personajes deesta pieza, la profundidad y la lógica que sirven de insumos paralas actuaciones.


Enmi juicio, en este caso, el trabajo escénico es superior a ladramaturgia; aunque uno desea un poquito más de José Roberto yRobmariel. Ensu provecho admito que en esta obra superaron sus actuacionesanteriores. Ahora ambos lucen decididamente con mayor organicidad,aunque repiten pequeños recursos.


Séque la realización crecerá en las próximas salidas, como ya escostumbre en el teatro dominicano. Aún así me aventuro a haceralgunas recomendaciones: José Roberto debe arriesgarse más paraevitar la frialdad académica de dos o tres momentos. Robmariel tieneque cuidar su ocasional tendencia al melodrama.


Empero,recomiendo ver la obra. En ella el talento dominicano sobresale porencima de todo. Estoy contento.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Akenatón



Akenatón

EL FARAÓN REVOLUCIONARIO


Nota: Hemos encontrado en Internet un trabajo sobre el faraón Akenatón publicado en en 1998 por la escritora, periodista e investigadora histórica argentina Amanda Paltrinieri. Para continuar con el tema sobre la religión monoteísta egipcia reproducimos íntegro el trabajo de esta reputada investigadora internacional. Siguiendo nuestro estilo hemos incluido gráficos que hacen más agradable la lectura. Disfrútenlo.







Con ayuda de una computadora, dos investigadores franceses rescataron de los restos de un derrumbe noticias sobre el rey místico que instauró el monoteísmo en Egipto catorce siglos antes de la era cristiana.

Por Amanda Paltrinieri



Cuando en 1898 un temblor de tierra hizo tambalear los templos faraónicos de la zona de Karnak, en uno de ellos se desplomaron varias columnas y de los escombros surgieron pequeños bloques de piedra grabados y pintados.
En aquel momento los vestigios fueron relegados por los estudiosos, pero ahora, casi un siglo después y con ayuda de la computación, acaba de verificarse que guardan valiosos registros sobre un faraón que renegó de los antiguos dioses para venerar al Sol como único ser supremo.


Este precursor del monoteísmo subió al trono con el nombre de Amenofis IV y luego adoptó el de Akenatón. Su obra se extinguió con su vida más de mil trescientos años antes de Cristo, pues los sacerdotes, además de restablecer los viejos cultos para recuperar los privilegios que habían perdido, lo maldijeron e intentaron borrar su recuerdo. Las más recientes investigaciones confirman que no lo lograron.

Los viejos dioses




"Egipto, don del Nilo". La célebre fórmula que refleja con exactitud el origen de la civilización más duradera de la Antigüedad fue enunciada por el historiador griego Herodoto, quien afirmó que los egipcios eran "los más religiosos de todos los hombres".

Nómades y cazadores habitaron desde la época prehistórica la estrecha cinta verde encuadrada por el desierto. No conocían las fuentes del río y creían que sólo los dioses podían provocar el milagro de su crecida. Para dominar las inundaciones, las tribus se agruparon rápidamente en provincias y luego en dos reinos: uno en el valle, que reverenciaba al dios Seth, y otro en el delta, bajo el signo del dios halcón Horus.

Más tarde el país se unificó y la capital se instaló en Menfis, cerca de Heliópolis, ciudad adoradora del Sol. Desde entonces se atribuyó al soberano naturaleza divina. Primero se lo identificó con Horus; luego se le sumó el título de hijo de Ra (el dios resplandeciente) y se levantaron pirámides para que al morir pudiera ascender hasta él.

 Cuando los príncipes de Tebas trasladaron la capital a su ciudad, su dios -Amón- pasó a primer plano y se convirtió en el rey de los dioses.
Claro que además de él existían otros, que se contaban por centenares. Los humildes, fieles a sus tradiciones, veneraban en cada provincia a una deidad principal y varios ídolos secundarios. La zoolatría primitiva sobrevivió en la adoración del buey Apis, los cocodrilos del Nilo y los dioses que conservaban rasgos animales. Escarabajos y amuletos representaban innumerables divinidades menores.

 El culto oficial, por su parte, concretó principios morales en mitos que reflejaban el conflicto entre el bien y el mal. El más popular cuenta que el malvado Seth despedazó el cuerpo del benéfico Osiris, pero Isis y Horus (la esposa y el hijo de Osiris) encontraron los fragmentos y lo revivieron. Encarnación de los anhelos de justicia y eternidad, Osiris presidía el tribunal que juzgaba a los hombres después de la muerte, con ayuda de Tot, encargado de pesar las almas.

Una figura singular




Después de haber sufrido la invasión de un pueblo de origen sirio (los hicsos, que habían adoptado como propio a Seth, dios del desierto y del mal), los príncipes de Tebas restauraron una vez más el poder de los faraones.
Para asegurar sus conquistas, Egipto necesitaba un monarca guerrero... pero el destino le tenía reservado un místico: Amenofis IV, una de las figuras más curiosas de la Historia. En él se mezclaba la estirpe egipcia con sangre semita e indoeuropea. De rostro delicado y físico endeble, en cuanto subió al trono se casó con Nefertiti, una bella princesa con quien tuvo siete hijas.
Amenofis llevó a cabo una verdadera revolución religiosa: rompió con Tebas, despojó a Amón del título de dios dinástico y se consagró por entero al culto del dios solar Atón. Cambió su nombre por el de Akenatón (servidor de Atón) y mandó construir una residencia real a la que llamó Aketatón (horizonte de Atón, hoy Tell-el-Amarna), modelo de urbanismo.

 Cierto es que en su decisión hubo una dosis de cálculo político tendiente a disminuir el poderío del clero de Amón, una casta hereditaria cuyas posesiones casi igualaban el patrimonio real. Ya sus predecesores, temerosos de la hegemonía sacerdotal, habían favorecido otros santuarios, en especial el de Heliópolis, donde se profesaba una doctrina que aceptaba al Sol como creador de todas las cosas.

 Amenofis III había bautizado con el nombre de "Atón es resplandeciente" su palacio de Tebas y uno de sus regimientos. Su hijo fue mucho más lejos: confiscó los bienes de los templos, abolió los cultos de Amón y los otros dioses principales e hizo destruir sus estatuas. Ni siquiera el popular Osiris se libró de esa suerte.

El dios único
Akenatón tenía un temperamento contemplativo: era un poeta, un soñador sensible a las nociones de belleza, humanidad y justicia, un rey "ebrio de dios".

Atón era el único dios. No se lo representaba como un hombre con cabeza de animal; se lo adoraba bajo la forma de un signo abstracto, un disco de rayos benéficos. El faraón era sumo sacerdote y profeta. Lo decía en su célebre himno a Atón: "Estás en mi corazón; fuera de mí, nadie te comprende."

 El monoteísmo se afirmó indiscutiblemente. "Has creado la tierra a tu gusto, cuando estabas solo." El mundo aparecía como creación ininterrumpida del dios; cosas, bestias, hombres, el día y la noche: "La tierra está sumida en las tinieblas, como muerta, y calla porque aquél que lo ha creado todo descansa en su horizonte. Pero llega la aurora, Tú te levantas y tu resplandor disipa las tinieblas". El himno contiene la idea de una religión universal: "Tú has creado los países extranjeros, Siria, Nubia, y la tierra de Egipto. Tú pones a los hombres en su lugar; sus lenguas hablan diversamente, como son diversos su aspecto y su piel, pues Tú has hecho diferentes a los pueblos".

Reformas sociales

Amenofis IV


El profundo humanismo de Akenatón se tradujo, asimismo, en un conjunto de medidas que favorecían el individualismo y una cierta democratización de las costumbres. Antes, el soberano elevaba sus plegarias a Amón recluido en un recinto sombrío; era una plática silenciosa y sin testigos, dirigida por un clero hermético y estricto. Ahora que el Sol brillaba sobre todos por igual, el culto empezó a celebrarse en presencia del pueblo y, para que fuera más accesible, se sustituyó la lengua arcaica y literaria por el egipcio vulgar.

El faraón hizo pública su vida cotidiana, dejó de ser un ídolo ante el que había que arrastrarse. El arte se tornó realista y familiar; las pinturas de las tumbas de Tell-el-Amarna aparecen plenas de dulzura y movimiento. Bajo el radiante disco solar, los bajorrelieves muestran al rey y la reina en la intimidad, con sus hijas sobre las rodillas.

Sus preocupaciones espirituales apartaron a Akenatón de otros deberes. Permaneció indiferente a la política exterior y sus adversarios se aprovecharon de ello. Cuando murió, hacia 1354 a.C., Nefertiti tuvo que hacer concesiones ante el clero de Amón, que se había reorganizado. Casó a una de sus hijas con el joven príncipe Tutankatón, de doce años, quien restauró el culto tradicional y se hizo llamar Tutankamón. El hallazgo de su tumba intacta en 1922 concedió a este personaje una notoriedad que no guarda proporción con su importancia histórica.



Egipcios: fueron los primeros monoteístas


¿El origen es Yahvé, el dios de los volcanes; 
o Atón, el dios del sol?

Privara un pueblo del hombre que celebra como el más grande de sus hijos no es empresa que se acometerá de buen grado o con ligereza, tanto más cuanto uno mismo forma parte de ese pueblo. Ningún escrúpulo, sin embargo, podrá inducirnos a eludir la verdad en favor de pretendidos intereses nacionales, y, por otra parte, cabe esperar que el examen de los hechos desnudos de un problema redundará en beneficio de su comprensión. (S.F. ¿?)

¡Ya empecé a meterme a reocupar a unos cuantos y a interesar a otros!


El hombre Moisés, que para el pueblo judío fue libertador, legislador y fundador de su religión, pertenece a épocas tan remotas que no es posible rehusar la cuestión previa de si fue un personaje histórico o una creación de la leyenda. Si realmente vivió, debe haber sido en el siglo XIII, o quizá aun en el XIV antes de nuestra era; no tenemos de él otra noticia sino la consignada en los libros sacros y en las tradiciones escritas de los judíos.
Aunque esta circunstancia resta certeza definitiva a cualquier decisión al respecto, la gran mayoría de los historiadores se pronunciaron en el sentido de que Moisés vivió realmente y de que el Éxodo de Egipto, vinculado a su persona, tuvo lugar en efecto. Con toda razón se sostiene que la historia ulterior del pueblo de Israel sería incomprensible si no se aceptara esta premisa. Por otra parte, la ciencia de nuestros días se ha tornado más cautelosa y procede mucho más respetuosamente con las tradiciones que en los primeros tiempos de la crítica histórica. (S.F. ¿?)

Los dos bloques de párrafos arriba citados aparecen en un libro de tres de ensayos escrito por Sigmund Freud, producto de acuciosas y largas investigaciones: “Moisés y la religión monoteísta”.

Cuando Freud escribió dichos ensayos, en el 1934, era un objetivo de criminales hitlerianos y un protegido por la iglesia católica. Sabiendo el gran psicoanalista y pensador que al catolicismo no le agradaría los planteamientos que hacía del tema que no ocupa,decidió no publicar el libro en esas circunstancias y esperar por un mejor momento. Empero, murió en el 1939, un par de semana más tarde de que comenzara la Segunda Guerra Mundial, sin haber publicado su verdad histórica completa. Algunos apuntes aparecieron como ensayos en la revista Imago en 1938. Pero el libro completo, sobre todo un tercer y comprometido ensayo, se publica después de su muerte. Esta fue su última obra importante publicada.


El primer cuestionamiento polémico de Freud es sobre el nombre de Moisés:

Lo primero que atrae nuestro interés en la persona de Moisés es precisamente su nombre, que en hebreo reza Mosche. Bien podemos preguntarnos: ¿De dónde procede este nombre; qué significa? Como se sabe, ya el relato del Éxodo, en su segundo capítulo, nos ofrece una respuesta. Nárrase allí que la princesa egipcia, cuando rescató al niño de las aguas del Nilo, le dio aquel nombre con el siguiente fundamento etimológico: «Pues yo lo saqué de las aguas.» Mas esta explicación es a todas luces insuficiente. Un autor de Jüdisches Lexikon opina así: «La interpretación bíblica del nombre -el que fue sacado de las aguas- es mera etimología popular, y ya la forma hebrea activa (Mosche podría significar, a lo sumo: el que saca de las aguas) está en pleno desacuerdo con ella.» Podemos apoyar esta refutación con dos nuevos argumentos: ante todo, sería absurdo atribuir a una princesa egipcia una derivación del nombre sobre la base de la etimología hebrea; por otra parte, las aguas de las que se sacó al niño no fueron, con toda probabilidad, las del Nilo. 


Freud explica convincentemente las implicaciones egipcias de dicho nombre:

En cambio, desde hace mucho tiempo y por diversos conductos se ha expresado la presunción de que el nombre Moisés procedería del léxico egipcio. En lugar de mencionar a todos los autores que se han manifestado en este sentido, citaré la traducción del pasaje correspondiente de un nuevo libro de J. H. Breasted , autor a cuya History of Egypt (1906) se concede la mayor autoridad: «Es notable que su nombre, Moisés, sea egipcio. No es sino el término egipcio«mose» (que significa «niño») y representa una abreviación de nombres más complejos, como, por ejemplo, «Amen-mose», es decir,«niño de Amon», o «Ptah-mose», «niño de Ptah», nombres que a su vez son abreviaciones de apelativos más largos: «Amon (ha dado un) niño», o «Ptah (ha dado un) niño». El nombre abreviado «Niño» se convirtió pronto en un sustituto cómodo para el complicado nombre completo, de modo que la forma nominal Mose se encuentra con cierta frecuencia en los monumentos egipcios. El padre de Moisés seguramente había dado a su hijo un nombre compuesto con Ptah o Librodot Moisés y la religión monoteísta. 

No tengan miedo y sigan leyendo, ¿o no es cierto eso de que la verdad nos hará libres? Recuerden las expresiones críticas de la Poncia en el inicio del tercer actorde Bernarda Alba: “Cuando una no puede con el mar lo más fácil es volver las espaldas para no verlo”. 

Volvamos al mar... (perdón) a Freud:

Amón, y en el curso de la vida diaria el patronímico divino cayó gradualmente en olvido, hasta que el niño fue llamado simplemente Mose. (La «s» final de Moisés procede de la traducción griega delAntiguo Testamento. Tampoco ella pertenece a la lengua hebrea, dond eel nombre se escribe Mosheh.)». He citado textualmente este pasaje, pero no estoy dispuesto a asumir la responsabilidad por todas sus partes. Además, me asombra un tanto que Breasted haya omitido en su enumeración precisamente los nombres teofóricos similares que se encuentran en la lista de los reyes egipcios, como, por ejemplo, Ah-mose, Thut-mose (Totmés) y Ra-mose (Ramsés).

Pero donde Freud se torna más severo es cuando plantea que Moises era un egipcio en todo el concepto. Dato imprescindible para sustentar la tesis más adelante planteada.

...cabría esperar que alguno de los muchos autores que reconocieron el origen egipcio del nombre de Moisés también llegase a la conclusión -o por lo menos planteara la posibilidad- de que el propio portador de un nombre egipcio fuese a su vez egipcio.


Dos leyendas, primordialmente, adornan la vida de Moisés. En la primera el héroe judío procede de una familia judía y criado por un princesa egipcia como su propio hijo. En la segunda leyenda todo comienza cuando el faraón es advertido, en sueños proféticos, que sería asesinado por su hijo y por eso ordena matarlo antes que ocurra el parricidio. 

Freud rebate:

Pero la menor reflexión demuestra que jamás pudo existir semejante leyenda mosaica original, concordante con las demás de su especie.En efecto, la leyenda sólo pudo haber sido de origen egipcio, o bien judío. El primer caso queda excluido de antemano, pues los egipcios no tenían motivo alguno para ensalzar a Moisés, que no era un héroe para ellos. Por consiguiente, la leyenda debe haber surgido en el pueblo judío, es decir, se la habría vinculado en su versión conocida a la persona del caudillo. Mas para tal fin era completamente inapropiada, pues ¿de qué podía servirle a un pueblo una leyenda que convirtiera a su gran hombre en un extranjero?

Sigmund Freud aporta cientos de datos y reflexiones para demostrar la condición egipcia de Moisés. Pero ¿por qué es relevante para el investigador este dato? Es que resulta difícil aceptar a un Moisés,al que algunas de las leyendas judías asignan paralelismo entre lo que sabemos de los primeros tiempos de Jesús, de repente, salido de un  pueblo que menospreciaba a los judíos asimile la religión de estos y no haya sido exactamente lo contrario. En uno de los paralelismo citados encontramos el afán de vincularlo: Cristo salvado de Herodes; por ejemplo. Desgraciadamente el espacio me impide ampliar en zonas interesantes, aunque distrayentes del objetivo principal del trabajo. 

Pues... volvamos a Freud:


Moisés no sólo fue el conductor político de los judíos radicados en Egipto, sino también su legislador y educador, y que les impuso el culto de una nueva religión, llamada aún hoy mosaica en mérito a su creador. Pero ¿acaso un solo hombre puede llegar tan fácilmente a crear una nueva religión? Además, si alguien pretende influir sobre la religión de otro, ¿por ventura no es lo más natural que comience por convertirlo a su propia religión? El pueblo judío de Egipto seguramente poseía alguna forma de religión y si Moisés, que le dio una nueva, era egipcio, no podemos dejar de presumir que esa otra nueva religión debía ser la egipcia.

Pero ¿cuál religión egipcia?

Lo que plantea aquí Freud es, igual que otros grandes pensadores e investigadores del planeta,  que Moisés retoma la religión monoteísta de Atón. La misma estuvo vigente en Egipto durante el reinado de Amenhotep (Más tarde auto nombrado Ikhnaton o Akenatón) un faraón poeta, que compuso uno de los himnos de Atón que conocemos. Esa religión monoteísta y rígida de Amenhotep planteaba la existencia de un Dios único; pero compresible y amoroso. Sin embargo, sólo 17 años gobernó este faraón.

Con su desaparición no sólo desaparece su memoria, sino la religión que revolucionaria y radicalmente impusiera en Egipto. Debemos señalar que no fue exactamente Akenatón el creador del culto y la religión de Atón. Enpero, Freud nos dice...

Su acción fue mucho más profunda; le agregó algo nuevo, que convirtió la doctrina del dios universal en un monoteísmo: el elemento de la exclusividad. En uno de sus himnos lo dice explícitamente: «¡Oh,Tú, Dios único! ¡No hay otro Dios sino Tú!».

Pero el enfrentamiento del faraón con los sacerdotes del culto a otro dios, Amón, fue terrible. Tanto que Akenatón abandonó su residencia en Tebas, trinchera demasiado importante de los sacerdotes de Amón, para establecerse río abajo en una nueva residencia a la que llamó Akhetaton. Desde allí persiguió con furor a los sacerdotes que enfrenaban “su”religión atoniana. Hasta ordenó borrar cualquier inscripción donde el nombre “dios”apareciera en plural.

A su muerte, el pueblo y los sacerdotes descontentos (cuyo principal defecto era la exclusión de lo mítico, lo mágico y lo taumatúrgico) destruyeron todo vestigio de sus aportes, entre estos, la religión de Atón.

Para muchos pensadores modernos no hay dudas de que la religión que retoma Mosheh, e implanta entre los judíos, es la religión de Atón. Freud, entre otras consideraciones,  argumenta con la misma profesión de fe de los judíos:


Shema Jisroel Adonai Elohenu Adonai Ejod. Si el parentesco fonético entre el nombre egipcio Atón (o Atum), la palabra hebrea Adonai y el nombre del dios sirio Adonis, no es tan sólo casual, sino producto de un arcaico vínculo lingüístico y semántico, entonces se podría traducir así aquella fórmula judía: «Oye, Israel, nuestro dios Aton (Adonai) es un dios único.» 

Desde luego que Freud admite analogías y discrepancias entre las religiones:


Ambas son formas de un monoteísmo estricto, y de antemano tenderemos a reducir todas sus analogías a este carácter básico. En algunos sentidos, el monoteísmo judío adopta una posición aún más rígida que el egipcio; por ejemplo, cuando prohibe toda forma de representación plástica. Además del nombre del dios, la diferencia esencial consiste en que la religión judía abandona completamente la adoración del sol, en la que aún se había basado el culto egipcio. Al compararla con la religión popular egipcia tuvimos la impresión de que, junto a una oposición de principios, la discrepancia entre ambas religiones traduce cierta contradicción intencional. Tal impresión se justifica si en este cotejo sustituimos la religión judía por la de Atón, que, como sabemos, fue creada por Ikhnaton en deliberado antagonismo con la religión popular.
Con razón nos asombramos por qué la religión judía nada quiera saber del más allá y de la vida ultraterrena, pues semejante doctrina sería perfectamente compatible con el más estricto monoteísmo. Pero este asombro desaparece si retrocedemos de la religión judía a la de Aton, aceptando que aquel rechazo ha sido tomado de ésta, pues para Ikhnaton representaba un arma necesaria al combatir la religión popular, cuyo dios de los muertos, Osiris, desempeñaba un papel quizá más importante que cualquier otro dios del mundo de los vivos.

Interesante ¿verdad? Algunos se entusiasmarán en demasía. ¡Tranquilos! Otros comenzarán a planificar mi asesinato. ¿Tranquilos? Y algunos rasgarán sus vestiduras. ¡Tranquilos! ¡Tranquilos porque me interrumpiré!  Pero no lo haré por las seguras amenas que vendrán. ¡No! Lo haré porque me ha tirado el... ¡Telón!