domingo, 13 de febrero de 2011

Origen del día de los enamorados

Hoy 14 de febrero es el día elegido para  resaltar a los Enamorados. ¡Solamente a los Enamorados!

La aclaración viene al caso porque los comerciantes del mundo occidental mercadean que es día, también, de la Amistad. 

Algo que no es cierto como lo demuestran las diferentes versiones del inicio de esta tradición, auspiciada por Cupido y por San Valentín.

En la especial, y hermosa, entrega de hoy les cuento cómo empezó este asunto y al final, como un regalo, les dejo un poema titulado "La amada presentida".

Empero, para entrar en el tema, les muestro el poema "Te amo"; de Paul Éluard, para muchos el poeta del amor.

Te amo por todas las mujeres que no he conocido.

Te amo por todos los tiempos que no he vivido.

Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente.

Por la nieve que se funde por las primeras flores.

Por los animales puros que el hombre no persigue.

Te amo por amar.

Te amo por todas las mujeres que no amo.

Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco


sin ti no veo más que una planicie desierta.

Entre antes y ahora
 
están todas estas muertes que he sorteado sobre paja.

No he podido atravesar el muro de mi espejo.

Tuve que aprender la vida como se olvida 

palabra por palabra.

Te amo por tu sabiduría que no me pertenece.


Te amo contra todo lo que no es más que ilusión.

Por el corazón inmortal que no poseo

crees ser la duda y no eres sino razón.

Eres el sol que me sube a la cabeza
cuando estoy seguro de mí.


¿Quién era Cupido?


A Cupido  se le conoce como un niño alado y armado con arco y flechas que disparaba a dioses y humanos, provocando que estos se enamoren profundamente. En ocasiones lleva también los ojos vendados, para mostrar que el Amor es ciego.
 En la Grecia antigua Cupido era conocido como Eros, el hijo de Afrodita, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Para los romanos Cupido es el dios del amor, hijo de Venus y de Marte, dios de la guerra.

Cupido, como ayudante de su madre Venus, dirigía la fuerza primordial del amor y la llevaba a los mortales. Era pícaro y carismático, pero a veces cruel con sus víctimas, ya que no tenía escrúpulos.

A la espalda llevaba dos clases de flechas: unas doradas con plumas de paloma que provocaban un amor instantáneo, y otras de plomo con plumas de búho que provocaban la indiferencia.

Consciente del poder que tenia, a veces rechazaba las peticiones de su madre y los demás dioses de interferir en el curso de la vida de algunos mortales, provocando de esta manera frecuentes problemas a los dioses.
Un día Cupido se enfadó con Apolo cuando éste bromeo sobre sus pobres habilidades como arquero. 

Por eso Cupido hizo que Apolo se enamorara de la ninfa Dafne y a ella le disparó una flecha con punta de plomo.  

Dafne rezó al dios río Peneo pidiendo ayuda y fue transformada en un árbol de laurel, que se consagró a Apolo.

Al paso del tiempo Venus comenzó a preocuparse porque su hijo no crecía y en busca de una respuesta se dirigió al oráculo de Temis, quien le dijo: "El amor no puede crecer sin pasión".

Venus no comprendió la respuesta hasta que nació su hijo Anteros, dios de la pasión. Cuando estaba junto a él Cupido crecía y se transformaba en un hermoso joven, pero cuando se separaban volvía a ser un niño.

Por otro lado en la Tierra de los mortales vivía una princesa llamada Psique (Alma), que a pesar de ser tan bella no lograba encontrar marido pues los hombres que la idolatraban no se sentían dignos de ella.

Su padre intentó hallar a través del oráculo de Delfos un buen marido para Psique, pero éste predijo que ella encontraría el amor en un precipicio. El marido que le sería destinado, una serpiente alada, terrible y poderosa, llegaría hasta ella y la haría su esposa.

Venus, celosa por la gran belleza de Psique, le pidió al travieso Cupido que la hiciera enamorarse locamente del hombre más feo, vil y despreciable del mundo. Enterada de que se encontraba en el borde del abismo, envió a su hijo a dispararle sus flechas; pero este al verla se enamoró profundamente de ella y creció hasta convertirse en un apuesto joven.

Contra los deseos de su madre, Cupido llevó a Psique por arte de magia a un castillo aislado y se casó con ella, teniendo la condición de que como simple mortal, tenía prohibido mirarlo.

La princesa al sentirlo cerca y escuchar su dulce voz no sintió temor, estaba segura que no era un monstruo, sino el amante esposo que tanto tiempo había deseado. Él la visitaba todas las noches rogándole siempre que no viera su rostro.

Eran muy felices hasta que convencida por sus envidiosas hermanas, Psique rompió la prohibición impuesta por los dioses y miró a su marido. Eso le valió el castigo de ser abandonada por Cupido, quien con tristeza se despidió diciéndole: "El Amor no puede vivir sin confianza"

Expulsada del castillo, la arrepentida princesa recorrió el mundo en busca de su amado, superando una serie de desafíos cada vez más difísiles y peligrosos impuestos por Venus.

Como última instrucción le dio una pequeña caja indicándole que la llevara al inframundo. Tenía que llevar un poco de belleza a Proserpina la esposa de Plutón. Se le advirtió también que por ningún motivo debía abrir la caja.

Psique se alistó para el viaje y durante el se enfrentó a varios peligros que fueron superados gracias a los consejos dados, sin embargo la curiosidad por abrir la caja la venció así que lo hizo y al momento cayó en un profundo sueño que parecía la muerte.

Cupido al encontrarla, le retiró el sueño mortal de su cuerpo y lo puso de nuevo en la caja. Finalmente la perdonó al igual que Venus.

Fue tanto lo que ella luchó que finalmente los dioses conmovidos por el amor de Psique hacia Cupido, la convirtieron en una diosa para que pudiera reunirse con su amado.

 Felízmente Cupido y Psique (El Amor y el Alma) se unieron tras duras pruebas. De esta unión nació una hija llamada Voluptas cuyo nombre significa "Placer", de donde derivan palabras como voluptuosidad.


El día de los enamorados


Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación.

Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.

También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra la "fiesta de los valentinus", donde se elegían a hombres y a mujeres para que formaran pareja. Muchas de estas parejas se convertían en marido y mujer y conseguían la felicidad de pareja que se espera encontrar y consolidar el Día de San Valentín.


¿Quién era San Valentín?

En la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido, se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.

Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote cristiano que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo el ritual cristiano a escondidas de los ojos romanos.

Valentín adquiere, por proteger a los enamorados y auspiciar bodas secretas, gran prestigio en toda la ciudad y es llamado por el emperador Claudio II para conocerle. El sacerdote aprovecha aquella visita para hacer propaganda de la religión cristiana y convencer al emperador para que siga los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían; pero los soldados y el propio gobernador de Roma le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El emperador romano ordenó entonces al gobernador de Roma que procesara al sacerdote.

La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar acabo el lugarteniente, Asterius. Éste, cuando estuvo delante del sacerdote, se burló de la religión cristiana y quiso poner a prueba a Valentín. Le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una de sus hijas que era ciega de nacimiento. El sacerdote aceptó y en nombre de Dios obró el milagro. El lugarteniente y toda su familia se convirtieron al cristianismo, pero no pudieron librar a Valentín de su martirio. San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero.

Mientras estuvo encerrado, su carcelero le pidió que diera clases a su hija Julia, a base de lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha. La víspera de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que firmó con las palabras "de tu Valentín". De ahí el origen de las cartas de amor y poemas que se envían los enamorados en la actualidad y de la expresión de despedida "From Your Valentine"; conocida en todo el mundo adjunta en miles de postales de San Valentín.

La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos más tarde la Iglesia católica la recuperó. Por aquel entonces era tradición entre los adolescentes practicar una curiosa fiesta pagana derivada de los ritos en honor del dios Lupercus, dios de la fertilidad que se celebraba el día 15 de febrero. Era un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una joven que se convertiría en su compañera de diversión durante un año. La Santa Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como patrón de los enamorados.

El cuerpo de San Valentín se conserva actualmente en la Basílica de su mismo nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni. Cada 14 de febrero se celebra en este templo un acto de compromiso por parte de diferentes parejas que quieren unirse en matrimonio al año siguiente.

La amada presentida

Los misteriosos duendes de amor la presagiaron.
Por eso deduje cuál sería el movimiento.
Procedente —¿quién lo conocerá?–
de un venturoso mundo mágico
en el cual las promesas adquieren categoría...
                                                                    de ¡siempre!
En él los rayos tienen —aseguró —ocho colores.
Dijo ser  creada en el último de ellos
a partir de cascabeles y cencerros,
con sabores evocadores de mieles milenarias,
almendras y dátiles orientales,
olores combinados de almizcles y lavandas,
mirra y  pétalos de copadas maceradas.

Llegó ante mi, como es de rigor en estos casos,
una noche de luna sureña,
cabalgando en un corcel color canela y sudoroso
para que no hubiese duda de su origen
                          rabiosamente antillano,
                          taíno para ser preciso,
aunque extrañamente lavaba su negra cabellera
con jabones de disímiles colores,
intentando inútilmente sacarse arenas
que sólo pudo adquirir en el Neguev.

Quiso ser honesta conmigo,
mostrar su verdadera identidad,
por eso dejó en el piso de arcilla su máscara veneciana,
siete míticos tules azules que mal cubrían su cuerpo,
por eso limpió con manos inseguras
el rouge de unos labios que entreabiertos,
sin pronunciar una palabra,
prometían caricias prohibidas...
                                                    ¡y cumplían!

De repente se convirtió en palabra inconclusa,
en beso inagotable,
en entrega quejumbrosa,
en serpiente intranquila,
en mirada de mariposa,
en suspiros y gritos de placer
y, también,  en catorce enigmas.

Y todo eso hizo,
todo eso fue
todo eso dio
apenas en setenta y dos escasas noches
en la que pretendió ser Venus,
dadora absuluta del Amor.

Confieso que la esperaba,
que desde hace tiempo la presentía.
Por ello cuando apareció
temí haberla ilusoriamente imaginado.
Pero no...
¡Ella esta ahí!
En un momento frente a mi,
en otro a mi costado
y cuando no
debajo de mis sábanas.

¡No podría jamás con algo así equivocarme!
Los poetas sabemos siempre
reconocer las presentidas caras del Amor;
aunque después de existir
                                        se conviertan en Quimeras.

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