jueves, 8 de noviembre de 2018

Ballet Nacional exhibe carga de creatividad

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Ballet Nacional exhibe carga de creatividad

Por Carmen Heredia.

Es indudable que nuestro Ballet Clásico Nacional ha obtenido un verdadero éxito con la producción que han titulado "Loading". Las diversas críticas, los aplausos de los espectadores y los comentarios generalizados de los diletantes testimonian el éxito. Abrimos espacio en esta La Pasión Cultural a la muy bien elaborada crítica, publicada en el periódico Hoy, de la gran escritoria y artista Carmen Heredia.

El Ballet Nacional, que dirige el profesor Armando González, presentó su “Gala de Otoño”, bajo el título de “Loading” –cargando- el pasado fin de semana, en la Sala Máximo Avilés Blonda del Palacio de Bellas Artes.
El programa dio inicio con el “Grand pas Classique”, obra maestra de Víctor Gsovsky, en homenaje a Petipa, y música operística de Daniel Francois Auber. El brillante y demandante paso a dos, de elegante estilo, fue interpretado con buen nivel por los bailarines Maykel Acosta y María Valeria Melogno. Un único momento clásico, como para recordar los orígenes del otrora Ballet Clásico Nacional.
El arte dancístico emana de una fuente interior, y todo el ímpetu está puesto en transformar las vivencias en formas y movimientos que se externan. La danza moderna, posmoderna o contemporánea, cualquiera que sea su denominación, con su libertad de movimientos y su pluralidad de símbolos, abre un mundo infinito de posibilidades para la creación artística.
El problema existencial del hombre, la complejidad del ser, sus conflictos y sentimientos, temores y anhelos, la incertidumbre del porvenir, son motivos de inspiración para el hacedor contemporáneo, y es que la danza como cualquier otro arte es siempre reflejo de su tiempo. Siguiendo esta línea conceptual, el Ballet Nacional presenta cuatro coreografías de jóvenes dominicanos pertenecientes a la institución estatal.
“Sin Fin”, coreografía de María Emilia García, es un ejemplo de la incertidumbre del ser “cada segundo nos consume por dentro y por fuera”. El lenguaje creativo y armonioso de esta joven hacedora de danza es expuesto a través de ella misma y los bailarines Yuleidi Pérez, Joel Rodríguez, Elio Orozco. La música contemporánea enfatiza momentos… “largos”, “eternos”.
La coreógrafa Laura Benítez, presenta su solo “Dante”, sin ningún texto explicativo. La abstracción de la danza, perfectamente enmarcada en la música oscura y abstracta de Haxan Cloak, nos permite el libre albedrio, es acaso un homenaje a “Alighieri”, no lo sé, pero el título irremediablemente nos remite al famoso personaje pre-renacentista.
Finalmente lo importante es la belleza del movimiento danzario creado, expresado a plenitud por la bailarina Carla Barina, cuyo cuerpo maleable convierte su danza en un verdadero poema.
De la abstracción pasamos a un momento de gran colorido. Alexander Duval, sin duda influenciado por su permanencia dentro del Ballet Hispánico de New York, nos presenta su coreografía “Sentimiento Latino”, que nos recuerda el “Club Havana”.
El sentimiento latino plural es la suma de sus individualidades, y cuando el coreógrafo se inspira en música de compositores específicos y ritmos determinados específicamente cubanos, el sentimiento se hace particular, aun con sus aires de jazz caribeño, por lo cual la dominicanidad no se expresa a través de esta música, en este Sentimiento.
Independientemente de la ausencia de nuestros grandes compositores, y de nuestros ritmos autóctonos, la creación coreográfica una especie de “Variete”, es hermosa, creativamente rítmica, exquisitamente bailada por nuestros excelentes bailarines: Yuleidi Pérez, María Emilia García, Lisetty Campo, Cora Collado, Estefany Almonte, Carla Barinas, Joel Rodríguez, Maykel Acosta, Eliosmayquer Orozco, Erick Guzmán, Pablo Paredes y Alexander Duval.
Cada segmento ha tenido elementos escenográficos atractivos y luces apropiadas. El vestuario de Renata Cruz Carretero, de buen gusto, privilegia apropiadamente el color rojo, siendo un punto a resaltar.
Luego del intermedio, el programa cierra con la coreografía que da nombre al espectáculo “Loading”, original de Pablo Pérez. Siete piezas independientes pero conexas, nos presentan al hombre de hoy atrapado en el laberinto de la tecnología que nos aísla, y nos convierte en máquinas humanas, “perdiendo la capacidad de ver, de seguir descubriendo el mundo que nos rodea”.
En cada propuesta se decanta la creatividad de Pablo Pérez, su danza posmoderna o contemporánea, no importa la denominación, está asociada a lo dionisiaco y al caos. La fragmentación es parte esencial, y apartada de la narrativa aristotélica, enfatiza la expresividad de los bailarines, que responden admirablemente. El “collage” musical entre “The Haxan Cloak excavation” o “The Dropp”, “Olafur Arnalds Hand, Be Still”, “Nathan lanier –sand- y Revolt, hasta “Golberg variations, Juan S. Bach”, se adecúa a cada pieza, y el vestuario con su color gris metal, es la alegoría perfecta, un acierto más del propio coreógrafo. El final “Loading Future” en una apoteosis de esperanza, en la que participa toda la compañía. La técnica clásica sin duda potencializa la belleza de cada movimiento.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Loading, noble arte, danzario en BA

Loading, noble arte, danzario en BA

Por José Rafael Sosa.

José Rafael Sosa acaba de publicar una excelente y muy justa crítica a "Loading", el más reciente espectáculo de danza presentado por el inmenso Ballet Nacional Dominicano. Nuestro Ballet Nacional constituye uno de los más elevado valores culturales en el país. No puedo esconder lo orgulloso que me hace sentir nuestra más importante compañía de danza.
Me permito reproducrir aquí la crítica de Sosa, gran amigo y eterno aliado del Arte Dominicano.
La Pasión Cultural

Si era necesaria alguna señal para sentir orgullo de la dominicanidad como lazo de arte que nos hace una nación digna ante el mundo, el Ballet Nacional Dominicano, acaba de darnos el pase de oro.
El espectáculo Loading se emplaza como uno de los montajes danzarios más resaltantes del 2018 por la afinada coreografía, el recorrido por tiempos y estilos de la danza, guardando un respetuoso equilibrio interpretativo, incluso en el alusivo a la salsa, pero su fuerte radica sin dudar, en su expresión moderna y post moderna, acontecimientos que Pablo Pérez, coreógrafo residente, se encargo de darles sentido y preeminencia estética.
Desde sus primeras presentaciones en escena, Alexander Duval, que sin la fortaleza corporal d ahora, pero si el empuje productivo en la escena que muestra hoy, dejaba ver que llegaría muy lejos, que sus pasos tenían un trillo de claro orgullo y una estética danzaría y que en su espíritu radicaba la voluntad de trascendencia. Su vida estaba marcada por el danzar, razón de ser y signo equiparable a vivir.
El espectáculo danzario Loading (Cargando), ofrecido en sala Máximo Avilés Blonda supera el agendario cultural de la danza, escapando de los límites de un espectáculo de danza que recorre lo clásico, lo moderno y lo post moderno.
El director del BND, Armando González, ha dado muestras de visión generacional, de actitud abierta para auspiciar que el nuevo talento evidencia sus señales y se levante. Estuvo atento y satisfecho. El arte de la danza tiene vida propia y  no depende de personalidades iluminadas e imprescindibles.
Alexander, junto a María Emilia García Portella, quien marca un espacio propio y luminoso en escena,  y Pablo Pérez, de amplia experiencia y reconocimiento como danzante y coreógrafo, se han hecho responsables de una de las experiencias de la danza mas alucinantes del ano, comparable solo a algunas presentaciones criollas en Edanco 2018.
El espectáculo, y particularmente las siete entregas de su producción central Loading, dejan en el espectador la satisfacción de la trascendencia del arte, en cada uno de los espectadores que acudimos a Bellas Artes, al sentir como se expresaba en las tablas el sabor firme, y a veces amargo, de los meses de entrenamiento para formación danzaria, de los meses que se tomaron para lograr un producto de este nivel internacional.
Fue un recorrido por los tiempos de la danza, iniciado con el Grand Pas Clasissique, ballet del repertorio universal, tan infaltable como exigente en su desempeño, con música de Daniel Francois Auber, de la Opera Le Diu e la Bayaare, presentad por Yvette Chauvire y Vladimir Skouratoh.
Los danzantes del Ballet Nacional Dominicano prepararon durante meses de intensos ensayos, las cuatro producciones de su espectáculo en Bellas Artes. FOTO DE J. R. SOSA
Sabor Latino fue una pieza identificatoria, rica y caribeña, por toda la compañía, en la que resaltaban ritmo y vestuario, adecuados y precisos a lo  perseguido.
Por sus aires populares, pudo haber parecido estar fuera del marco estético, pero fue plasmado con tal fuerza por Duvall, que se sintió como digno y propio.
Pablo Pérez se luce como coreógrafo de Loading, que denuncia la mecanización, dependencia y alienación humana en nombre de una tecnología omnipresente pero dictatorial en oportunidades. Hermosa labor de conjunto en que expresión del cuerpo se une a un concepto de vestuario, y diseño de luces que llevaron el bailar contemporáneo a un nuevo nivel expresivo.
Notable la armonía de las mazas danzantes, la fuerza expresiva y la coordinación el filo de la perfección anhelada. Siete entregas (Machine, Cano, Feel, Air, Energy, Human, y Future) dignas de ser vistas más de una vez.
Un recurso resaltante es el vestuario de Renata Carretero, signo de criterio  y elegancia, armonizado e integrado al conjunto de expresiones de un montaje de este nivel.
Un espectaculo absolutamente recomendable.
Ficha Técnica
Loading (Cargando)
Compañía: Ballet Nacional Dominicano
Director: Armando González
Maestras y ensayadoras: Doris Infante y Lisbell Piedra
Coreógrafo residente: Pablo Pérez
Coreógrafos: María Emilia Portella (Sin fin), Alexander Duvall (Sentimiento Latino) y Pablo Pérez (Loading).
Vestuario: Renata Cruz Carretero