martes, 14 de noviembre de 2017

El "Misterio" de Cultura y la Feria de New York

El "Misterio" de Cultura y la Feria de New York
Por Giovanny Cruz Durán.


En una Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, escuché al escritor Eduardo Galeano decir que le aterraba la definición de isla: “Porción de tierra rodeada de agua”. Aseguraba Galeano, que daba la impresión de que una isla era un pedazo de tierra a punto de ser devorado por el mar.

Para los dominicanos es muy importante salir de la posible trampa que presupone una isla. Vencer las limitaciones y el encierro conocidos del isleño. Vencer la barrera territorial a golpes de imaginación. 

Entonces, resulta vital sacar a la República Dominicana de sus propios límites geográficos, sociales y sicológicos. Es por eso que juzgo a la Feria del Libro de New York un evento de importancia capital. 

Con eventos de este tipo, decimos al mundo que somos más que peloteros, baloncestistas y prostitutas. ¡Somos la primera civilización del Nuevo Mundo! Con eventos como la Feria del Libro de New York, estamos exportando otro país. Uno que muchas e inexplicable veces escondemos bajo las alfombras. El que debemos procurar que el resto del mundo descubra ahora.

El actual Ministerio de Cultura (al que muchos llaman ya “Misterio de Cultura”) ha ido de desaciertos en desaciertos, en los cuales se incluyen muchos escándalos culturales y los estrepitosos fracasos de las dos Ferias Internacionales del Libro que ha celebrado. En los últimos meses se habían tomado allí un respiro y, al menos, ninguna noticia desagradable de importancia se estaba produciendo en Cultura… sólo en los últimos dos meses.

Empero, sabemos hoy que el Comisionado de Cultura en New York se ha visto en la obligación de suspender la trascendental Feria del Libro en USA, debido a conocidos problemas presupuestarios, que se originan en desatenciones o incompetencia de la sede central del “Misterio de Cultura”.

A pesar de que el “Misterio de Cultura” ha dicho, en el colmo del descaro, que no autorizó la suspensión de la imprescindible Feria del Libro en New York, se sabe que los recursos, y necesarios respaldos a dicha Feria, no han estado fluyendo. ¡Qué pena!

Den por un hecho que para que el Comisionado de Cultura de New York suspendiera la tan esperada y si exitosa Feria del Libro, se habría dado una situación calamitosa y se agotaron todas las diligencias, plazos y paciencia de rigor.

Por diferentes razones he ido posponiendo mis predecibles, y hasta esperadas, críticas al “Misterio de Cultura”. No obstante, tengo que decir ahora, sin que sea necesario entrar en mayores explicaciones (las evidencias están en todo el accionar del “Misterio de Cultura”), que la administración Vergés ha resultado un tremendo fiasco para la Cultura y el Arte dominicanos. En los corrillos culturales ya se asegura… que es la peor de la peor.


Creo que es urgente que le pongamos el cascabel al gato, antes que el gato, y el mar, devore el chin de queso que nos queda.

domingo, 22 de octubre de 2017

La leyenda urbana de las cinco vocales


La leyenda urbana de las cinco vocales



En estos días he estado muy ajetreado. Fuera de mis labores escriturales habituales, soy jurado de un concurso de cuentos, cumplo compromisos culinarios con mis hijas y allegados, etcétera; ocurre que estoy actuando en la versión cinematográfica de “Mis 500 locos”, de Antonio Zaglul.

Mientras estoy en la locación del día debo apagar, literalmente, mi teléfono móvil. Pero, de vez en cuando logro conectarme al Internet. En uno de esos momentos leí una nota que me refiriera un amigo escritor, sobre una carta que, efectivamente, recibiera en el 2005 el director del diario español ABC, firmada por un tal José Fernández Blanco Sánchez y que contiene una singular denuncia.

Sucede que la escritora española Lucía Etxebarria, ganadora del Premio Planeta, habría declarado en una entrevista televisada, según cuenta la carta, que "murciélago" era la única palabra en el idioma español que contenía las cinco vocales.

He aquí la carta en cuestión:
Acabo de ver en la televisión estatal a Lucía Etxebarria diciendo que, "murciélago"es la única palabra en nuestro idioma que tiene las cinco vocales.
Mi estimada señora, piense un poco y controle su "euforia". Un "arquitecto" "escuálido", llamado "Aurelio" o "Eulalio", dice que lo más "auténtico" es tener un "abuelito" que lleve un traje "reticulado" y siga el "arquetipo" de aquel viejo "reumático" y "repudiado", que "consiguiera" en su tiempo, ser "esquilado" por un "comunicante", que cometió "adulterio" con una "encubridora" cerca del "estanquillo", sin usar "estimulador".
Señora escritora, si el "peliagudo" "enunciado" de la "ecuación" la deja "irresoluta," olvide su "menstruación" y piense de modo "jerárquico".
No se atragante con esta "perturbación", que no va con su "milonguera" y "meticulosa" "educación". 
Solo me queda recomendarle que se refresque con hojas de "eucalipto".
Curioso e interesante, ¿verdad? 

Pues ocurre que, aunque la carta es real, esta galardonada escritora nunca emitió la declaración de marras. Ese bulo, hoy convertido en leyenda urbana, ha recorrido el mundo entero, a pesar de los innumerables desmentidos de la escritora. ¡Pobrecita! Imaginen cuántos bulos más habrá por ahí dando vuelta en las Redes Sociales, sirviendo a los socialité y cazamariposas del mundo para presumir de erudición.

De todas formas, hay aspectos positivos que se han derivado de la leyenda. Por ejemplo, la web SÓLO SÉ QUE NO SE NADA ofrece una lista con 42,266 palabras en español que contienen cinco vocales. Entre éstas palabras se encuentran: abaniquero, aceitunero, descuartizando, enronquecía, informulable, preludiaron y reconquista.

Por supuesto que el Internet es una herramienta formidable; pero siempre debemos tomar lo que nos ofrece con cuidado y seguir investigando más allá de su “verdad”. Tengo un amigo escritor que suele, en medio de conversaciones, tomar su siempre actualizado teléfono móvil y consultar Wikipedia como punto de apoyo a sus argumentos. No es mal recurso. Pero he encontrado allí más errores que en cierto libro sagrado. Y eso es demasiado.

¡Perdón que deba interrumpirme! Me están llamado para que me presente en el set de filmación. Si no lo hago, podría pasar a ser historia en esta película y morir en mis primeras acciones. En el Cine tienen una curiosa manera de concluir todo: 


¡Corten! ¡Se imprime!