lunes, 26 de marzo de 2018

Mujeres dominan Star Trek

Mujeres dominan Star Trek
Por Giovanny Cruz Durán


Martin-Green (Michael Bruham) y Michelle Yaeoh (Philipa Georgiou) en Star Trek Discovery

Las Hov trek ghatlh be' (mujeres dominan en Star Trek), dicho en el idioma Klingon creado por el lingüista Marc Okrand. Pueden traducirlo en: http://tradukka.com/translate/es/tlh.

Hace unos meses vi un documental sobre la Ciencia dentro de la serie Star Trek. Asombra la seriedad con la cual hablan los científicos sobre dicha serie. Apoyado en la imaginería de la serie, hombres de ciencia del mundo han logrado avances formidables.

Por supuesto que todavía no han perfeccionado la tele transportación. Den como un hecho que ese artilugio está siendo experimentado en laboratorios. Recuerden que Nicolás Tesla experimentó con el asunto. Pero lo que soy yo, no me prestaría como conejillo de India. ¿Pueden imaginar que algo salga mal y esparzan mis pedazos por todo el universo? ¡Engorroso asunto!

Empero, el tema es que hay una nueva secuela de la serie de marras, que el químico y el artista que habitan en mí, ven con entusiasmo. Se trata de Star Trek: Discovery.

Ha llamado mi atención la proliferación de mujeres dentro de la nueva realización. Lo que ha añadido un nuevo encanto a la producción.

El personaje principal, Michael Burham, criada por un embajador vulcano, recayó en la actriz de ébano Martin-Green. Es la segunda al mando de la capitana Philipa Georgiou; interpretada por Michelle Yeoh, a quien hemos visto peleando con katanas y volando por el aire en películas orientales. Ahora vuela en una super nave. Philipa muere en el primer capítulo, pero luego reaparece “otra” Philipa en un universo paralelo donde su personalidad es absolutamente distinta. 

Recuerden que Stephen Hawking sostenía que existen los mundos paralelos y que un agujero negro no significaba, necesariamente, la muerte. Al entrar en uno, apareceríamos en otro universo. Hasta es muy probable que existan otros-tu, otros-él y otros-yo que durante años nos han estado enviando señales. ¡Maravilloso!

Otras mujeres en esta “Discovey”: 
L’Rell, comandante de la nave Klingon interpretada con la gigantesca Mary Chiffo. La Teniente Ash Tyler (Shazad Latif), la cadete Sylvia Tilly (Mary Wiseman) y la oficial médico Nambue (Maulik Pancholy) son personajes de importancia capital en la nueva versión de Star trek.

El elenco femenino es completado por: 
Rekha Sharma (Comandante Ellen Landry), Emily Coutts (Teniente Keyla Detmer), Julianne Grossman (Computadora), Grace Lynn Kung (Psico), Sara Mitich (Teniente Comandante Airiam), Oyin Oladejo (Teniente Joann Owosekun), Tasia Valenzia (Shenzhou Computer) y la cadete Sylvia Tilly.


No es nada gratuito que esto suceda. La incidencia de la mujer en todas las esferas sociales del planeta, ha disparado su nivel de influencia. Además, sabemos que, en términos generales, las actrices tienen en Teatro y Cine mayor calidad interpretativa que los actores. Con ellas, productores y guionistas de Star Trek apuestan al éxito. Y lo están logrando.

La serie sigue cuidadosamente elaborada. La producción, inclusive, ha mejorado, Su “ciencia” ahora es más exacta. También es novedoso que incluyan a dos oficiales abiertamente gays. Los personajes han sido perfilados en la dinámica de los héroes-antihéroes de estos tiempos. Los hechos secundarios cumplen muy bien sus objetivos.

En fin, Star Trek es un derroche de recursos, imaginería y talento que podemos disfrutar ahora en Netflix.

Aunque ellos no lo sepan, estoy explorando el universo escondido en un rincón de la nave. Esto, he Okrande'mIn'or Daq 'u' not ngorbogh Such… o en español: para ir a lugares del universo nunca antes visitados.

viernes, 23 de marzo de 2018

“Carrusel de duendes difuntos y olvidados”: vendida como audiolibro


“Carrusel de duendes difuntos y olvidados”:
Primera novela dominicana vendida como audiolibro

Por Margarita Zeler


La editora de audiolibros Apego Audio, luego de arduos trabajos y perfeccionamientos técnicos, ha colocado la novela de Giovanny Cruz Duran: “Carrusel de duendes, difunto y olvidados” (Premio Novela Editorial Santuario), en las principales plataformas de ventas de audiolibros:Amazon.comAudible.comAudiobooks.com, Apple iTunes, Hoopladigital.comFindawayworld.com, Barnes & Noble, Nook, Playster), Libro.FM, Audiobooks Now, Hummingbird Media, StoryTel, BookMate, Audiomol.
Además, en las Bibliotecas selectas en todos los Estados Unidos.
Giovanny Cruz es un multipremiado actor, director teatral, guionista y escritor dominicano cuyos libros aparecen en varias publicaciones y antologías internacionales.
Entre los premios recibidos se encuentran: Premio Nacional de Dramaturgia, (“Sobre ángeles y demonios”), Premio Nacional de Teatro (“Duendes y locos de las dunas”), Premio Casa del Escritor Dominicano (“Amanda”), Premio Nacional de Cuentos (“Códices en las cortesías de mis libros”), Premio Mejor Director Teatral y Premio Mejor Productor Teatral.
La trama:
A la aldea Los Olvidados, su creador le ha llevado agua y unos demonios terrenales se la han quitado; decretándose de esta forma la lenta agonía de la aldehuela y un proyectado ajuste de cuentas.
Entre las arenas de las dunas, en las casas que aún permanecen precariamente paradas, al lado de unos arbustos llamados aceitunos y entre sus propias los personajes de la historia esperan. Esperan el asombro de sus muertos convertidos en fuego fatuo o a su incierto destino. Sus creencias ancestrales, sus dioses primitivos, sus angustias y sus historias los obligan a permanecer allí.
Así los descubre el personaje-escritor que nos revela su existencia- A la trama él ha sido conducido por médium y dioses tutelares caribeños, sin percatarse que él es parte integral de la historia que cuenta, que él está dentro del carrusel formado por esos dioses. Creyendo que escribe sucesos de otros, finalmente descubre que ha contado, también, su propia historia. Y es esta, la historia mitos de hombres y mujeres antillanos.

jueves, 15 de febrero de 2018

El fenómeno “Laura Lebrón”

El fenómeno “Laura Lebrón”
Por Giovanny Cruz Durán



Utilizar la expresión… “estoy gratamente sorprendido” para reconocer sus logros, sería una inconsecuencia. Esto, porque he sido testigo de excepción de la formación, desarrollo y la disciplina humana y profesional de Laura Lebrón.

He sido, también, testigo del amor y respeto que ella profesa para todas las Artes Escénicas.

Cantante, compositora y músico
Igual fui testigo del sacrifico supremo de sus padres (Mario y Nancy) para lograr enviarla a estudiar a Estados Unidos, contando sólo con sus no precisamente abundantes recursos.

Inclusive, dejarla ir a una aventura artística en un país tan demandante y devorador de talentos como los USA, no dejó de causar preocupación y tristuras en sus padres. Era un inmenso riesgo. Una apuesta que podía salir mal.

Empero, Laura Lebrón demostró merecer el sacrifico familiar… y las angustias. Estudió, se destacó, vino al país varias veces a compartir en escena lo que había aprendido (“La Venus de las pieles”, “Ave negra”, etc.) y hasta como instructora de Yoga compartió enseñanzas y filosofía.

Ya todos hemos sido enterados que la hija del director teatral y actor Mario Lebrón, ha sido nominada como Mejor Actriz Principal por su interpretación de “Nina” en el Teatro Gala, Washington DC, bajo la dirección de Luis Salgado. ¡Qué tremendo orgullo!

Laura Lebrón en "Ave negra".
Aparte de mi particular satisfacción profesional, con su nominación Laura se erige como el artista dominicano que logra la mayor distinción internacional en las Artes Escénicas. Hay otro encanto profesional en todo esto: ella no es una megadiva que logró, por diversas extrañas razones, que un productor la pusiera en una realización. No. Ella no es una amiga de alguien que se empeñó en ayudarla a triunfar para luego “cobrar” por el favor otorgado. No. Laura no es la protegida de un familiar que invirtió recursos e influencias para que la aceptaran en escenarios internacionales. Nada de eso. Laura es una trabajadora incansable y respetuosa del Arte, con una de las mejores formaciones académicas que pueda obtenerse y una disciplina de hierro.

Al nivel que Laura Lebrón está, no se llega si no es de la forma que lo hizo. Hasta al Cine es posible llegar sin los atributos y preparación que tiene. Es algo que en nuestro país vemos cotidianamente. Pero, al real éxito en el Teatro verdadero, el profesional, el demandante; sólo pueden llegar los actores de real talento y exhaustiva formación.

Mis plausos y mi reverencia a Laura Lebrón. Gran orgullo dominicano.
¡Telón!

martes, 13 de febrero de 2018

Te celebro

-->
Consiéntanme y permítanme adelantarme unos minutos, sólo unos minutos, para regalar, como  habré hecho otras veces, esta manifestación de amor.



Te celebro

Te celebro cuando a la mañana se le ocurre
suspirar en su siempre asombroso
                                                     —y único— 
rocío.

Te celebro en los rayitos de sol
que penetran intersticios de paredes ahuecadas,
ellos son
             —finalmente lo sé—
duendes expectantes.

Igual te celebro en el haz que cruza mis ventanas,
descubriendo un venturoso Universo
sonríendo en millones de mágicas partículas
flotando en mis espacios.

Te celebro
en los roncos quejidos de amantes sudorosas,
en sus fugaces e incumplidas promesas
que procuran perpetuar esos instantes
en los cuales pasiones y amores
urgen convertirse en lenguaje articulado.

Te celebro
en las «Aguas Primaverales» de Turguénev
que acostumbro leer
cada vez que te descubro en la llovizna 
agazapa en múltiples zaguanes
o entrando por la segunda puerta de mi cuarto,
vestida de estrellas y destellos,
desnuda en un balcón
o llenándote de luna
y repitiendo tus dos palabras preferidas:
                                                         —las únicas que importan—
 ¡Soy tuya!

Te celebro en los versos
que he querido robarle a Paul Éluard:
                                                          «Te amo por amar.
                                                            Te amo por todas las mujeres que no amo.»


No logro en cambio celebrarte,
y confieso que allí te he presentido,
en la portada de una obra de Baudelaire
que nunca he concluido
por miedo a encontrarte, o saberte,
cuestionada en páginas del libro:
                                                   «Los paraísos artificiales».

Pero sí te celebro, me apasiono y río
en las alegres desvergüenzas de Milan Kundera
que inevitablemente encuentro en
                                                      «El libro de los amores ridículos».

Te celebro en los candiles de escenarios antiguos,
en las fascinantes sombras chinescas que nos permiten ser el Otro,
en el legendario canto del grillo,
y las plumas del águila,
                                                            amada y temida por gusanos,
                                                            por nosotros
                                                            y los otros.

Te celebro
en los sueños del transmutante camaleón,
que sólo aspira ser
                          —en su singular mimetismo—
su único Universo conocido.

Te celebro
en cada pétalo de las fascinantes amapolas de Villa Trina,
que son como las furcias...
                                           dadoras de placeres.

Te celebro en las abejas que sustraen el polen de las rosas
para luego sembrarlo en otras flores.
Lo hago en el nectarívoro colibrí,
hechizado siempre en los capullos.

Igual te celebro en la expectante pantera
que se vuelve sombra ante infinitos esplendores,
en los sonajeros que cantan y encantan
casi tanto como tú.

Te celebro en las bufandas de tules añiles
y en los peplos bermejos que nunca debieron irse.

Te celebro
en las vivenciales canciones de alabanzas,
en todos los secretos escondidos en la danza y la cintura
de aquella Salomé que bailaba para todos
aunque sólo quería besar a Jokanaán,
en el velo que Ivanova regaló a Samia Gamal
para que el mundo se perdiera
en el hechizo de sus danzas orientales.

Te celebro y percibo
en la convicción de Aquel mártir
que no dejó de aclamarte
sabiéndose morir entre jugadores y ladrones,
ni aún cuando la feroz lanza penetraba
en la roja habitación donde dormías.

Te celebro en tu gesto sin rostro,
en tu nombre sin apodo ni apellidos,
en la ilusión de mis dedos reclamándote los labios,
en las seductoras miradas de doncellas que cruzan mis caminos,
en el taconeo repicado de casas encantadas,
en las faldas florecidas de las que apenas te susurran,
en los que gozosos se aventuran a llamarte,
en aquellos que te piensan o presienten,
en los sabios que por siglos han intentado
                                                              —sin haberlo todavía conseguido—
atraparte o explicarte en el Vocablo.

Te celebro en todos los enigmas del fuego,
en el imperecedero movimiento de los ríos
que aún llevan el nombre de Heráclito,
en los lúdicos efluvios que salen de la negra tierra mocana,
en las inconstantes formas de las amarillas nubes del Sur,
en los labriegos que cantan al cultivar rosas o naranjas,
en el canto y la música ritual de atabaleros,
en nuestro único desierto,
en esos obreros venecianos que fabrican los espejos
que nos impiden mentir,
en todas las ciudades, callejas y caminos
que aún no he podido conocer,
en todas mis noches de vino, poesías y nostalgias.
Allí te identifico
y te llamo alborozado por el nombre convenido:                                                                    
¡Amor!