jueves, 22 de octubre de 2009

Ángel Hache y la Reina Mab

 

Ángel Haché y El Velo de la Reina Mab
Por Sabino Torres


"Cada uno de los discursos concluye en el “yo” del artista que se lamenta de la imposibilidad de realizar su obra, siempre en lucha con el mundo, con la sociedad y consigo mismo"
Teresa Martín Tafarell


Recientemente tuve el honor de ser invitado a presenciar un documental que da cuenta del trabajo actoral, tanto en teatro como en cine, de uno de los mejores actores de todos los tiempos en la escena nacional. De lo acucioso, del rigor que imprime a todo lo que hace este artista plural, de la forma que va adquiriendo el carácter del personaje a representar, desde el trabajo de mesa hasta la puesta en escena. De las aportaciones al personaje, a partir de las experiencias previas, y su consecuente maduración. De la valía de la actuación de Ángel Haché por espacio de media centuria y más recientemente por su trabajo como director teatral asociado al grupo Teatro Orgánico nos hablan, en el susodicho trabajo, con palabras de profundo respeto y admiración sincera, cuatro de las primerísimas figuras de las tablas nacionales: Rafael Villalona, María Castillo, Augusto Feria y Delta Soto; todas ellas voces más autorizadas que la mía. Mas no es esa consabida virtud suya la que nos ocupa, el punto medular de esta reflexión consiste, más bien, en la necesidad de hacer una lectura atenta del final de su discurso fílmico, el cual cierra con una sentencia terrible “merde, beaucoup de merde1, expresión de realización prosódica imperativa, que desdice de la rancia tradición del teatro occidental que acuñó varios eufemismos permeados, en la generalidad de los casos, por la ironía, pero que siempre se los apreciaba en tono desiderativo.


A lo largo del documental, inserto en su corpus, hace aparición un personaje pletórico de exquisiteces, el que con un discurso propio se campea por los grandes géneros que nos ha legado la Grecia de Esquilo: la tragedia y la comedia. El personaje de marras es un mimo, y conforme avanzan las tramas: su trama, la del documental; va poniéndose y quitándose las máscaras, según acontezca que amerite(n) la(s) historia(s), hasta que al final, el desdoblamiento es tal que nuestro actor se apea de la máscara (sale de la(s) historia(s)) y nos quedamos con la singularidad de un personaje poliédrico de enésimas aristas: el sujeto biológico, resolviendo el conflicto a la mejor manera del genial Marcel Marceau de El fabricante de máscaras. Pero para apoderarnos un poco de las claves que nos permitan hacer de este ovillo algo inteligible; debemos abocarnos a la teoría de Henri Meschonnic, poeta, traductor y teórico francés que en su libro “Crisis del Signo: política del ritmo y teoría del lenguaje nos advierte que en un sujeto biológico (desterrada toda noción de individuo) cohabitan más de una docena de sujetos2, dentro de los cuales puede distinguir: el sujeto filosófico, el sujeto psicológico, el sujeto de la dominación de los otros, el sujeto de la felicidad, el sujeto del derecho, el sujeto de la historia, el sujeto de la lengua y el más importante para nosotros -el que nos concierne- el sujeto del arte.


La génesis de la expresión habrá que buscarla en una costumbre supersticiosa muy arraigada todavía, que ha gravitado en el teatro desde antaño. El origen es muy vidrioso, aún así nos prestamos a enumerar las versiones con que vox populi se ha contentado. La primera y más socorrida versión sustenta que antiguamente, en París, sólo podían asistir al teatro las personas de clase adinerada y que los mismos acudían al teatro en coches tirados por caballos, ergo si a la puerta del teatro se apreciaba gran cantidad de excremento, significaba que el teatro estaba lleno, lo que se traducía en tener éxito y su consiguiente beneficio económico. Otra versión, menos socorrida, pero más lógica por aquello de que “el dinero mueve al mundo”, afirma que el origen de la dichosa expresión está asociado a los artistas itinerantes de la Edad Media que se desplazaban en sus carromatos de pueblo en pueblo, si al llegar a uno veían en la entrada de éste mucha mierda, eso les hacía inferir que en el mismo se estaría celebrando una feria, un mercado y por esta razón entraban, presentaban su espectáculo y se marchaban, cuando el destino les cruzaba con otra caravana, entre ellos se deseaban mucha mierda al llegar al pueblo próximo. La tercera y última versión que tiene como escenario a Francia sugiere que el origen de la expresión está asociado a la obra Ubú Rey, representada en París en 1896, en el Théâtre de L´Oeuvre. Representación que escandalizó a la sociedad de entonces y cuyo estreno fue suspendido varias veces por los abucheos de los que se sentían ofendidos; ya que la obra está plagada de un cúmulo de improperios, de hecho la misma comienza con un enfático ¡Mierda!.


Habré de hacer constar que sólo las expresiones (merde; merde, merde), son originarias del país galo; no así la superstición misma y el hecho de utilizar una fórmula eufemística que se despoja de todo tipo de denotación para connotar desiderativamente lo contrario de lo que pronuncia. Así la expresión inglesa “break a leg”, equivalente del artificio francés, tiene su origen a principio del siglo XVII en Inglaterra. Si la representación complacía al público, éste lanzaba al escenario monedas a manera de propina, por lo que se deduce que los actores se arrodillaban para recogerlas. Cuanto más dinero arrojaban más tenían que flexionar sus rodillas y por eso entre ellos se deseaban antes de salir a escena que se le rompiera una pierna. Recuerdo que en el film biográfico Chaplin de Sir Richard Attenborough, hay una escena en que Geraldine Chaplin (hija de Charles Spencer Chaplin) interpretando a su abuela, como actriz de un teatro de variedades londinense, no logra conectar con el público que se siente decepcionado y comienza a arrojarle todo tipo de cosas. En esta situación, Charles, que a la sazón no contaba con más de 6 años; sale a escena, armado sólo con la gracia propia de su tierna edad y la predestinación con que el destino lo había signado, divierte al público que complacido le arroja monedas en señal de aprobación. Traigo a colación este pasaje porque es un ejemplo fidedigno y está ampliamente documentado como la muestra primigenia de lo que más tarde se convertiría en el más afecto de todos los vagabundos: Charlot.


De momento, el atento lector se preguntará ¿A qué viene todo esto? Por mi parte debo decir que muy lejos de tomar al texto como pretexto, hemos esgrimido algunas consideraciones y comentado unas que otras notas curiosas, a los fines de poder encontrar las puntas del ovillo y amarrar este discurso que precede, al título que motiva estas líneas, a saber: Ángel Haché y el Velo de la Reina Mab.


En El Velo de la Reina Mab3, Rubén Darío (o mejor, el sujeto del arte y en éste, el sujeto de la escritura) nos presenta un cuadro en que la reina Mab escucha las lamentaciones de cuatro hombres no conformes con el reparto que habían hecho las hadas entre los mortales. A cada uno le había tocado por suerte: una cantera, el iris, el ritmo y el cielo azul. Se quejaba el escultor de su pequeñez para alcanzar sus sueños de belleza ideal, cuyo modelo se había fijado en Fidias. El pintor reconocía haber pasado por todas las escuelas, y lamentábase a su vez de la imposibilidad de vivir de la pintura, hasta el punto que había considerado pintar “el cuadro que llevaba dentro”. El músico era conocedor de todas las sinfonías, desde “las liras de Terpandro hasta las fantasías orquestales de Wagner”, aún así sólo veía como destino la celda del manicomio y, por último el poeta que se regodeaba entre los secretos del verso, buscaba el ritmo ascendente hacia la luz, pero le abrumaba el hambre y la miseria. Entonces la reina Mab tomó su velo azul, el velo de los sueños que hace ver la vida color de rosa y envolvió a los hombres. Los cuales dejaron “de estar tristes porque penetró en su pecho la esperanza, y en su cabeza el sol alegre, con el diablillo de la vanidad, que consuela en sus profundas decepciones a los pobres artistas”. El desánimo, la incomprensión, la angustia, la desesperación, son los sentimientos que predominan en estos discursos; todos sienten el desaliento del artista marginado, no valorado por la sociedad. Y qué otra cosa, sino ésta, ha pasado con nuestro Ángel Haché, quien ha tenido que darse a la tarea de escribir el guión, musicalizar, dirigir, y producir un documental que habla de sí mismo. ¿Acaso no están llamados otros sujetos a realizar esta tarea? ¿Dónde estaba el sujeto de la dominación de los otros? ¿Dónde estaba el sujeto del conocimiento de las cosas? Muy a pesar de ellos, tenemos en este digno documental la justa valoración de ese primerísimo actor que nos despide con un desmitificado merde, beaucoup de merde.


Gracias a Ángel, por habernos regalado la exquisitez hecha mimo. Gracias por, en vez de desearnos mucha suerte, habernos mandado a todos ¡a la mierda!










Ángel Haché (2)



ÁNGEL HACHÉ
Por Augusto Feria


Durante 1962 y parte del ’63, una de mis rutinas era sintonizar “Radio Santo Domingo TV los domingos a las 8:00 PM. No podía perderme el refrescante programa “Cita con la Juventud”. En él trabajaba un joven actor que era uno de mis favoritos: Ángel Haché.


Como me llamaba la atención el teatro, cada vez que me enteraba de alguna presentación buscaba la manera de ir a verla. El “Grupo Artístico Cita con la Juventud” presentó “Abajo los Curas” de Freddy Ginebra, en el Colegio De la Salle donde estudiaba. Allí pude volver a admirar aquel actor delgaducho, con la cara llena de cicatrices causadas por el acné, que se destacaba con esa incipiente fuerza interior. Luego fui espectador de “En la Ardiente Oscuridad” de Antonio Buero Vallejo dirigida por Luis José Germán (Niní). La calidad del equipo esta vez era obvia, una dirección profesional, unos actores con mejores posibilidades, un nuevo grupo: “La Máscara”. Ese día, el espectáculo, las actuaciones, marcaron mi inclinación; la trocaron en algo más palmario.


Finalmente lo conocí de manera personal en la vanguardia del movimiento teatral, de él fue la idea de “Casa de Teatro”, la comunicó al director teatral Rafael Villalona, otro visionario sin faltriquera de dónde echar manos; luego aparecería Freddy Ginebra, quién saltó al vacío, endeudándose hasta el cuello. Así se inauguran en 1974, “Casa de Teatro” y nuestra primera pugna escénica; salimos bien librados, frente a las duras exigencias de Villalona, quien contribuyó purificando la alquimia que apenas nacía entre los dos. A partir de ese momento, los encontronazos se repetirían por años.


En 1980, trabajamos en “La Cruz de Tiza” una de las obras breves de “Terror y Miserias del III Reich” de Bertoldo Brecht, como la dirección respondía a otra escuela de actuación, como polos contrarios de un imán formamos un equipo; nuestro trabajo en la búsqueda de los objetivos, las condiciones dadas, el necio ejercicio de hallar dentro del texto su verdad, la investigación histórica, incluso más allá de los ensayos, imponiéndonos tareas fuera del propio entorno, dieron sus resultados: “…no hay duda de que la yuxta entre el soldado alemán… y la impotente ironía del obrero – Ángel Haché – comunicó a la escena los acentos de mayor dramatismo.”


De nuevo con Rafael Villalona en 1993, en “La Secreta Obscenidad de Cada Día” de Marco Antonio de la Parra. Esta vez la experiencia fue todavía más completa, habida cuenta de que contábamos con un director acucioso, de claros objetivos, que maneja los hilos de su profesión a la perfección, quien permite la unificación de criterios, donde los modos de ver se discuten, para obtener resultados acabados: “… Juntos… forman un espectáculo delicioso, una pareja que aúna patetismo y dramatismo, ironía, nostalgia y ácido humor”. “…Y Sigmund - Ángel Haché sorprende tal vez aun más. Aclaremos que no se trata de una comparación cualitativa entre dos interpretaciones excelentes. Es que asistimos a una auténtica metamorfosis, a la (re) presentación de un personaje antítesis de su intérprete… que lo hace tan verosímil”. (Marianne Tolentino) Pudimos manejar nuestros personajes, moldeándolos a la perfección, escrutándonos, para ver que había de nosotros que encajara con ellos, entrelazando nuestros caracteres…. Él se siente orgulloso de haber podido cantar un pequeño dúo a capela. Este actor que no entona nada, quién había tenido que abandonar varios papeles importantes por ésta dificultad, ese breve momento, es para él estelar.


En el 2006 presentamos “Un Enemigo del Pueblo” de Enrique Ibsen, una experiencia totalmente nueva en nuestra relación, donde conozco a un Ángel, esta vez director y actor, colérico, airado – le decía el Gugu Furioso – donde la impotencia, lo lleva a explotar constantemente, cuando ve la falta de apoyo hacia nuestra profesión, desde los sectores oficial y privado, incluso hasta la mano solidaria de amigos; cuando tiene que lidiar con actores nóveles que difieren en grado de preparación, talento, disciplina, cultura. Donde el de mayor posibilidades, cambia su pobreza de espíritu, por señales visibles de que se le habían subido los desperdicios a la cabeza, sin comprender el método, buscando encontrar el camino hacia la interpretación correcta, por los vericuetos más disparatados y ajenos; que en lugar de ser humilde, ordenado, es irrespetuoso, arrogante; luego de un nuevo percance, ¡en escena delante del público! Ángel cortó por lo sano. Adaptó el texto en cuestión de horas, sacando del reparto al presuntuoso actor, ¡borró el personaje! Como el público no se entera de lo que pasa en escena, los resultados fueron los esperados: “Un Enemigo del Pueblo” es una obra de teatro bien hecha, por su composición dramática y su planteamiento dialéctico entre la razón y la fuerza, la honestidad y la hipocresía. Trasciende en el tiempo y se convierte en un clásico, sus postulados son tan válidos hoy como ayer…. Haché asume en su ánimo el estado del personaje, adoptando gestos, movimientos y entonación que convencen, como convencido está de su verdad, la defiende hasta las últimas consecuencias”. (Carrmen Herdedia)


Puedo hablar eternamente de este artista profesional, disciplinado, talentoso… pero quisiera decir algunas cosas del hombre: serio, de una sola pieza,… una sola mujer; sobrio, terco; turco, cuadrado, difícil de doblegar, necio unas veces, otras, impertinente. Defiende sus ideas con pasión, con estoicismo. Por su actitud indomable, ha tenido varios inconvenientes con políticos de todos los colores y de todos los tiempos, quizás el más notorio por el resultado, fue la encerrona que le armó un ejecutivo cultural. Llevándole como si fuese al patíbulo; la habitación llena de gente, por aquello del bulto, él flamante, estoico, erecto, rodeado de escoberos, pletórico de altanería y macroglosia politiquera; para terminar demacrado, queriéndose ir a los puños, por la férrea actitud de un ángel impoluto.


Me ha enseñado mucho, con su filosofía de vida. Hace poco lo llamé por teléfono, Elsa me dijo que estaban pasando por un momento muy difícil, a poco, en medio de un caos y traspasos de mano, lo escuché decir con jipíos, llorando a mares, que había muerto esa mañana,… su gatico…. En otros tiempos, se me habrían abierto los esfínteres de la risa. Como artista, con todo se interrelaciona, lo estudia profundamente, hasta conocer lo más mínimo, lograr ser el alma gemela. ¡Ha conseguido ser el hombre de Vitrubio!.... He intentado seguirlo, aunque confieso que no he podido acercarme. Por ejemplo, he tratado de comunicarme con los animales como él lo hace, lo he logrado a medias, a mi perro cuando le hablo, ya me entiende perfectamente, me obedece, hace lo que le digo, ¡pero no he podido conseguir lo que Ángel Haché ya ha logrado!, puesto que cuando el perro me habla a mí… ¡les puedo jurar, que yo no lo entiendo nada!

Sobre Ángel Haché



Algunas palabras sobre “Ángel Haché en escena”
Iván García Guerra


Ángel Haché es Ángel Haché.
Y ahora mismo, con tal escueto, enigmático, perogrullesco y hasta tonto inicio, podría yo finalizar mi intervención en la amable trascendencia de esta noche.
Y es que es así: ¡él es él!
No recuerdo haber conocido materia tan inquietante en marco tan magro, y dudo que en lo que me queda por vivir encuentre nada parecido.
Es tozudo, obstinado, porfiado, tenaz, pertinaz, terco, testarudo; mas nunca resultará caprichoso si valoramos la razón de su empecinamiento. En su siempre frágil cuerpo esa reciedumbre de roca tiene una razón de ser: integridad; una virtud en peligro de extinción en nuestro país y, sí, en el resto del mundo; en nuestros tiempos y espero que no en los que vendrán.
Esta característica que quizás es lo más importante en su ya bastante larga biografía, sin quizás, es lo que más escozor puede producir en mucha gente.
Independientemente de certezas o no, defiende lo que cree, y lo hace con cierta firme inocencia que parece no aceptar opiniones. Y esa virtud, que alguien puede pensar defecto, la hemos comprobado en pocas personas: en un Duarte, en un Bosch, en… bueno, en ejemplos que de ser practicados, o al menos respetados, nos darían una perspectiva redondamente beneficiosa como sociedad y como nación; como parte de una humanidad que necesita mejorarse.
Por eso lo de la irritante desazón epidérmica. Porque, cuando se presenta un parámetro de difícil seguimiento, instintivamente es repudiado el inalcanzable modelo y es éste odiado, y hasta se trata por todos los medios de mancillarlo con poco creíbles pero insistentes falacias.
Mas, aunque en algún momento puede que esto le haya preocupado o molestado, estoy convencido de que, en caso de ser así, el asunto no le quitó minutos o apenas segundos a su tranquilo dormir o a su estar despierto y vigilante.
¡Qué alivio!... Siempre es remuneratorio actuar bien, y él lo ha hecho.
Puede que por eso éste nuestro Ángel no sea todo lo popular que debería ser; pero, afortunadamente, en cambio, es medularmente amado por los que hemos tenido la oportunidad de acompañarlo y comprenderlo.
Soy uno de ellos.
Somos hermanos en lo profundo de nuestras emociones. Y esto lo comprobé un tanto al leer el conciso prólogo de Augusto Feria, cuando habla de las lágrimas por la muerte de un gato, inexplicables para él. Se sorprende el sincero prologuista de que nuestro amigo llorara; pero yo quien, de paso, fui quien le regaló el hermoso animalito, he llorado no una, muchas veces, por la ausencia nunca completamente aceptada de esos hijos de cuatro patas con los cuales los dos logramos entendernos.
Y no sólo por eso: aunque a veces más estudiadamente diplomático, también yo padezco o disfruto de la obstinación por esos compromisos que nosotros mismos nos adjudicamos, e igualmente he ganado el provecho de no ser aprobado por los otros, los muchos otros.
Además, trabajamos varias veces juntos en tablas y frente a cámaras.
Compartimos la palpitante experiencia de “Marat Sade” cuando yo era el titular del “Teatro de Bellas Artes”.
Es uno de mis recuerdos confortablemente perdurables haber estado a su lado en la verdadera inauguración de Casa de Teatro cuando, dirigidos por Rafael Villalona, yo como el pirata Tifis, actué junto al prologuista Augusto que representaba el dentista, y con nuestro héroe de hoy como el burrero en “El Proceso por la Sombra de un Burro”, lírica y música míos.
Entre otras cosas, todavía queda por ahí un video con Delta Soto, él y yo, en “Pedido de Mano” de Anton Tchejov. ¡Qué acertada belleza!...
Y varios más.
Entonces y siempre, Ángel es alguien con quien, si amas tu trabajo, te sientes dulcemente bien compartiéndolo.
Quiso ser artista plástico, y lo es. Quiso ser hombre de teatro y lo es. Certera y verticalmente en ambos casos. Apartado en todo momento de modas o de búsquedas fáciles y bastardos favoritismos. Basta con ver uno de sus dibujos, o de conmoverse con su presencia escénica en una de sus meticulosas actuaciones para darse cuenta de que se está siendo testigo de algo auténtico, orgánico, irrepetible, ¡magistral!
Y la historia de esos logros y de su vida pública y hasta privada aparece en este libro escrito por Marianne de Tolentino, brillantemente como ella acostumbra.
Su auténtica actitud ante el arte resulta magníficamente descrita en sus páginas, es reforzada gracias a una serie de fotos a color que aparecen concienzudamente de tanto en tanto como jalones, en las cuales el rostro, desde una lejana inexpresividad de mimo, se va transformando en un ser humano el cual, pasando por expresiones de dolor o rabia, acaba desnudándose, regalándonos una amistosa y calmada, limpia y auténtica sonrisa de ser humano completo.
Eso es el “él” al que me referí al principio.
Resumiendo un tanto para poder terminar, Ángel Haché es excelente artista de la plástica y la escena y la pantalla, y por tanto, no cabe duda, resulta merecedor de una publicación de altura como ésta que hoy se pone en circulación. En esta objetiva y hermosa obra se alcanza a informar justamente su estatura, de manera fluida y amena.
Por otro lado, no puedo dejar pasar la ocasión sin comunicar mi opinión de que son especialmente importantes las publicaciones relacionadas con las artes escénicas, sus técnicas y cultores, ya que la bibliografía de ese renglón en la República Dominicana se acerca tristemente a la ausencia, y nuestro pueblo necesita conocer a sus grandes hombres, sin importar la actividad en que se destaquen.
Aplaudo en consecuencia la consideración y el aporte del Banco Central de la República Dominicana.
Y retribuyo la deferencia en nombre de Ángel, de Marianne, de Augusto, de Elsa (la compañera de siempre), y, sí, por qué no del mío también, al Gobernador de esta institución, Héctor Valdez Albizu, y al oculto factor José Alcántara Almánzar poro haber hecho justicia con un dominicano que lo merece.
Muchas gracias y buenas noches.



martes, 20 de octubre de 2009

La tumba de Lorca





No te conoce el toro ni la higuera,

ni caballos ni hormigas de tu casa.

No te conoce tu recuerdo mudo

porque te has muerto para siempre





Nota de
Pasión Cultural: Desde que se anunció que excavarían en el lugar donde probablemente habían enterrado a Federico García Lorca hubo un regocijo universal en los predios culturales. Sin embargo, aquellos que pensamos que lograr exhumarlo e identificarlo en la fosa común donde lo enterraron era motivo de celebración, recibimos un balde de agua fría al leer que los sobrinos de Lorca no deseaban que se realizara la búsqueda y mucho menos la posible identificación del cadáver. No entendimos la posición de los familiares del poeta granadino. Empero, al pasar los días la prensa española ha ido soltando informaciones y manejando docenas de conjeturas. En laopiniodegranada.es y elplural.con leímos unos artículos que nos parecieron, en este tenor, muy interesantes. Lo reproduciremos íntegros en este blog estrictamente cultural, desde luego con el toque gráfico que acostumbramos.



No te conoce el lomo de la piedra,

ni el raso negro donde te destrozas.

No te conoce tu recuerdo mudo

porque te has muerto para siempre.













No te conoce el lomo de la piedra,

ni el raso negro donde te destrozas.

No te conoce tu recuerdo mudo

porque te has muerto para siempre.




(laopiniondegranada.es)

ÁLVARO CALLEJA El lugar exacto donde reposan los restos del poeta Federico García Lorca, junto a las circunstancias que rodearon su detención y el papel que jugaron algunas personas relacionadas con su ejecución, sigue siendo, casi 73 años después, uno de los principales misterios. Muchas aristas sobre su muerte siguen perdidas entre brumas.

A falta de días para que se inicien los trabajos de exhumación, se reabre el debate sobre el lugar concreto donde enterraron el cadáver del poeta junto a los del maestro de Pulianas, Dióscoro Galindo, y los banderilleros anarquistas Joaquín Arcollas y Francisco Galadí.



Era previsible. Incluso la propia consejera de Justicia y Administración Pública, Begoña Álvarez, reconocía hace unos días como algo "normal" que surgieran "hipótesis y especulaciones" en torno al lugar de enterramiento, sin que ello fuera a alterar la "hoja de ruta".



Esa hoja de ruta pasa por iniciar la excavación en las inmediaciones del olivo próximo al monolito del parque de Alfacar que se construyó en memoria del poeta.



Fueron este lugar, junto al paraje del Caracolar, en Víznar, los dos emplazamientos posibles que la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH) hizo constar el pasado año en su solicitud de exhumación que trasladó al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón a petición de los descendientes de Francisco Galadí y Dióscoro Galindo [familiares de este último se han desmarcado de la postura de una de las nietas y a día de hoy son contrarios a la apertura].



Los representantes del colectivo granadino de la Memoria Histórica, que suscribirán el próximo viernes el convenio con la Consejería de Justicia, la Diputación y el Ayuntamiento de Alfacar, apuestan por comenzar los trabajos en el parque.



Se apoyan en las investigaciones llevadas a cabo por algunos de los muchos historiadores que han buceado en las turbias aguas que desembocaron en el asesinato del poeta y sus compañeros de viaje.



El hispanista Ian Gibson y otros estudiosos han dado por bueno el emplazamiento del parque de Alfacar. El investigador irlandés basaba su argumento en el testimonio del enterrador, Manuel Castillo Blanco.



Sin embargo, el propio hispanista sembró dudas sobre el lugar de la tumba hace unos meses cuando admitió que la versión de uno de sus informantes, muy dado a la bebida, le había podido engañar mostrándole un sitio equivocado.



Otro lugar donde podrían encontrarse los restos de los cuatro fusilados se encuentra a poco más de 400 metros del lugar acotado por Gibson, en el término de Víznar, una tesis avalada por uno de los primeros que investigaron la muerte de Lorca. Agustín Penon, en su obra ´Miedo, olvido y fantasía´ que editó Comares gracias a Marta Osorio, sitúa en los años cincuenta la fosa en dirección al Camino del Obispo, en la zona del Caracolar. Fue crucial el testimonio de Valentín Huete García, que residía en las proximidades de La Colonia, una finca de recreo a las afueras de Víznar convertida en improvisada cárcel antes de que los prisioneros fueran ´paseados´.



Otro de los investigadores, Eduardo Molina Fajardo, director del diario ´Patria´ y autor del libro ´Los últimos días de García Lorca´ (Plaza & Janes), fijó también el Caracolar como lugar del enterramiento tras mantener una entrevista con Pedro Cuesta Fernández, miembro de las fuerzas al mando del capitán José María Nestares Cuéllar.



Por otro lado, el hispanista Gerald Brenan, que conoció a Lorca en vida, indagó también sobre su muerte en los años cuarenta. Sus investigaciones las plasmó en uno de los capítulos de su libro ´La faz de España´. Brenan fue directo al cementerio de Granada, en cuyos muros fueron fusilados en torno a 2.000 personas; pero, una vez allí, le dijeron que debía buscar en Víznar, uno de los municipios elegidos por la barbarie fascista para fusilar a cientos de personas.



Claude Couffon o Marcelle Auclair también intentaron arrojar luz, pero sus investigaciones se centraron en otros aspectos de su muerte.



En esa zona de sombras en la que siempre ha estado envuelto el asesinato del poeta, han ido apareciendo nuevas hipótesis como la posibilidad de que el dictador Francisco Franco hubiera permitido a la familia del poeta extraer sus restos a los pocos días de su fusilamiento para luego enterrarlos en la Huerta de San Vicente; o la versión de que fue enterrado en una finca privada fuera de Alfacar, en la avenida de los Mártires.



Un laberinto de rumores y medias verdades, a los que se les ha dado poco crédito y que hasta el momento no han servido para resolver el enigma que rodea la muerte de el poeta granadino más reconocido.

Porque te has muerto para siempre

como todos los muertos de la Tierra,

como todos los muertos que se olvidan

en un montón de perros apagados











No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.

Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.

La madurez insigne de tu conocimiento.

Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.

(andalucíaelplural.com)

La apertura de la fosa reaviva las leyendas

¿Dónde está Lorca?

Si todo marcha según lo planeado por los expertos, a finales de este mes se abriría la fosa donde yace, entre otros, Federico García Lorca. El misterio que ha envuelto a la apertura de su tumba y la negativa de la familia durante años a hacerlo ha alimentado la rumorología popular y se han estipulado distintas teorías a lo largo de los años. Ahora, todos los misterios podrían esfumarse si finalmente se hace público quién yace en la fosa

Una de las teorías que tiene más peso es la que defiende el periodista e investigador Fernando Guijarro, quien sostiene que, aunque Lorca fue enterrado en un primer momento en unos terrenos de Alfacar (los mismos que se están peinando con georradar) "su cadáver ya no está allí".

La familia pudo rescatar el cadáver

Guijarro se muestra convencido de que la apertura de la fosa demostrará que los restos del poeta no se encuentran en ese lugar. Según su versión, apoyada en testimonios de los vecinos de la zona, defiende que la familia desenterró el cuerpo días después del fusilamiento. El padre, además, pagó “300.000 pesetas de la época” para evitar el asesinato, aunque fue inútil. Esta versión podría explicar la reticencia de la familia a que se descubra el cadáver.

Movimiento de tierra

Un estudio del terreno, realizado por iniciativa propia por el experto en fosas Luis Avial, ha revelado la existencia de una fosa común con capacidad para seis cuerpos. Según el estudio, se aprecian cortes en los estratos de la tierra que sugieren movimiento en el terreno posterior al enterramiento. A pesar de los datos y la precisión de los equipos, Avial ha aclarado que se trata de "una aproximación científica".

Petición de los familiares

La intervención de la Junta en el proceso se inició a raíz de la petición cursada por los familiares de tres de los fusilados que supuestamente yacen en la misma fosa común que el poeta. Se trata del maestro republicano Dióscoro Galindo -cuya exhumación no será finalmente atendida por la Junta al existir opiniones contrarias en el seno de la misma familia- y de los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.

Nuevos datos

Según se ha conocido recientemente, junto a ellos también podrían estar enterrados el inspector municipal de tributos Fermín Roldán y el restaurador granadino Miguel Cobo Vilches. Las familias de ambas víctimas se han sumado a la petición de apertura de la fosa.

La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,

un andaluz tan claro, tan rico de aventura.

Yo canto su elegancia con palabras que gimen

y recuerdo una brisa triste por los olivos.







lunes, 19 de octubre de 2009

Orquesta de Señoritas

"Orquesta de Señoritas"

de Jean Anouilh

Dirigida por Germana Quintana

Desde el 15 de Octubre

Sala Ravelo, Teatro Nacional

Producida por Exmin Carvajal para Fundación Pro-Arte Dramático

"Orquesta de Señoritas"

Esta famosa y fina comedia teatral fue creada en Francia para luego recorrer por todos los escenarios mundiales con un gran éxito de taquillas, grandes reconocimientos del público y la critica especializada. En esta ocasión llega a nuestro Teatro Nacional de la mano de la Directora Teatral Germana Quintana acompañada de un importante elenco de los mejores actores dominicanos.

Sipnosis de la Obra:

La obra estará ubicada en un bar de un hotel. En dicho bar funciona una orquesta de “mujeres” que animan el salón. Dentro de toda la pieza teatral y los arreglos musicales se producen una gran cantidad de situaciones dramáticas y cómicas entre las miembros de la orquesta manteniendo al público en una cautiva atención hasta el desenlace de la misma. Como una sugerencia del autor y respetada por nuestra producción la obra estará representada por actores varones quienes tendrán la difícil tarea de actuar y fungir como finas y educadas señoritas. Sin embargo, el gran atractivo para el público es que la misma se convierte en una fina comedia sin caer en la vulgaridad o la exageración.

Elenco:

El elenco de la obra esta compuesto por un elenco de grandes actores dominicanos como son Carlos Espinal, quien ha venido de Estados Unidos especialmente a participar de este montaje, Giovanny Cruz quien tiene el rol de la “madame Hortensia”, Raeldo Lopez, Basilio Nova, Edward Díaz, Luis Dantes Castillo y Exmin Carvajal.

Los arreglos musicales son del ya fallecido musico dominicano Luis Jose Mella. La Escenografía, ambientada en un espectacular bar de época, estará realizada por la escenógrafa Giamilka Román. El diseño de luces será realizado por Lillyana Díaz. La Regidora de Escena es Diana Valck. El vestuario es disenado por Aurelio Grisanty y la realización es de Cromcin Diseños.

jueves, 15 de octubre de 2009

Wikipedia: enciclopedia libre

Nota: Wikipedia, la encilopedia libre, es una fuente de consulta obligada para estudiantes, intelectuales, investigadores, científicos, periodistas y curiosos del planeta. El mundo de hoy, sin ella y sin Internet no sería factible. Empero, aunque la usamos constantemente, no mucho sabemos sobre ella. Precisamente encontramos dentro de ella informaciones serias y valientes sobre si misma. Compártamoslas.

Pasión Cultural.

Wikipedia es un proyecto de la Fundación Wikimedia (una organización sin ánimo de lucro) para construir una enciclopedia libre y políglota. Los más de 13,7 millones de artículos de Wikipedia (3,0 millones en inglés) han sido redactados conjuntamente por voluntarios de todo el mundo, y prácticamente todos pueden ser editados por cualquier persona que pueda acceder a Wikipedia. Iniciada en enero de 2001 por Jimmy Wales y Larry Sanger, es actualmente la mayor y más popular obra de consulta en Internet.

Desde su concepción, Wikipedia no sólo ha ganado en popularidad, sino que su éxito ha propiciado la aparición de proyectos hermanos, además de ser la sexta página web más visitada del mundo en la actualidad.

No obstante, existen detractores que la han acusado de parcialidad sistémica e inconsistencias, y sus críticas se han centrado en su política de favorecer el consenso sobre las credenciales en su proceso editorial, lo que se ha denominado antielitismo. Otras críticas se centran en su susceptibilidad de ser vandalizada y en la adición de información espuria o falta de verificación, aunque estudios eruditos sugieren que el vandalismo generalmente es eliminado con prontitud.

Existe, además, controversia sobre su fiabilidad y precisión. En este sentido, la revista científica Nature declaró en diciembre de 2005 que la Wikipedia en inglés era casi tan exacta en artículos científicos como la Enciclopedia Británica Por otro lado, y según consta en un reportaje publicado en junio de 2009 por el periódico español El País, un estudio dirigido en 2007 por Pierre Assouline, periodista francés, y realizado por un grupo de alumnos del máster de Periodismo del Instituto de Estudios Políticos de París para analizar la fiabilidad del proyecto se materializó en un libro titulado "La revolución Wikipedia" cuyas conclusiones son bastante críticas: Entre otras cosas declaraban que el estudio de Nature fue poco estricto y sesgado, así como que, según su propio estudio, la Britannica continuaba siendo un 24% más fiable que la Wikipedia.

Jonathan Dee, del New Yorka Timess, y Andrew Lih, en el 5th International Symposium on Online Journalism (2004), citaron la importancia de Wikipedia no sólo como enciclopedia de consulta sino también como fuente de información actualizada debido a la rapidez con que aparecen los artículos sobre eventos recientes.

Cuando la revista Time nombró a "You" como “Persona del año” en 2006, reconociendo el éxito acelerado de la colaboración en línea y de la interacción entre millones de usuarios de todo el mundo, citó a Wikipedia como uno de los tres ejemplos de servicios “Web 2-0" , junto con YouTube y MySpace.

Actualmente Wikipedia presenta ediciones en 265 idiomas. Once ediciones superan los 300.000 artículos: inglés, alemán, francés, polaco, japonés, italiano, holandés, español, portugués, ruso y sueco. La versión en alemán ha sido distribuida en DVD-ROM, y se tiene la intención de hacer una versión inglesa en DVD y en papel. Muchas de sus ediciones han sido replicadas a través de Internet (mediante «espejos») y han dado origen a enciclopedias derivadas en otros sitios web.

La palabra Wikipedia, nombre propio acuñado originalmente por los creadores de la Wikipedia en inglés a principios de 2001, es la contracción de wiki wiki, rápido en hawaiano, y encyclopedia, enciclopedia en inglés. La Wikipedia en español, creada poco después, heredó el nombre. Tras una votación realizada entre septiembre y el noviembre de 2003 por parte de los usuarios de esta Wikipedia, se decidió seguir usando el mismo término para designarla. En la votación se barajaron además los siguientes nombres propuestos (por orden de popularidad): Librepedia, Huiquipedia, Uiquipedia, Güiquipedia, Viquipedia, Ñiquipedia, Velozpedia, Limonpedia, Güisquipedia y Velocipedia.

El lema de Wikipedia es «La enciclopedia libre que todos pueden editar», y, según palabras de su cofundador Jimmy Wales, el proyecto constituye «un esfuerzo para crear y distribuir una enciclopedia libre, de la más alta calidad posible, a cada persona del planeta, en su idioma», para lograr «un mundo en el que cada persona del planeta tenga acceso libre a la suma de todo el saber de la humanidad».

Se desarrolla en el sitio web Wikipedia.org haciendo uso de un software wiki (término originalmente usado para el WikiWikiWeb).

Wales pretende que Wikipedia «alcance a la Britannica o la supere» en calidad, y que se lleve a formato impreso.

El problema eterno ¡CONCHO!

"El caos que choferes del transporte público provocan en la Capital se palpa en esta fotografía que se repite en cualquier esquina, sin ninguna precaución y ante la mirada aparentemente tolerante de las autoridades que debían evitarla."

Por: Augusto Feria

Este es el titular principal y el comentario de la primera plana de El Nacional del 6 de octubre del 2009, iba acompañado de una foto gigantesca de uno de estos “caos”. Este mismo día, el comentarista de noticias del canal 9, Henry Pimentel, los calificaba de “acciones terroristas”. La gente común los llama de peor manera, con términos más coloridos y el periódico citado los denomina como causados por “los dueños del país”. Pero todo gira alrededor de los vehículos comúnmente llamados de “concho”, sus choferes, sus “sindicatos” y ese “tigueraje” de “padres de familia” con que nos adorna este subdesarrollo que cala nuestros huesos hasta la médula. No se vislumbra solución alguna; los policías de tránsito y los Amet – que algunos llaman “Ametmaos” – parecen acomodarse a los “mangos bajitos” vigilando las infracciones de la clase media, en virtual acecho; no poniendo el dedo en la llaga. Parecería que estos jóvenes deben de llenar una cuota diaria de multas, realizando sus tareas con la ayuda “hecha” del “rincón del vago”. La solución que el Gobierno vislumbra es a largo plazo, lamentablemente, pero necesitamos paliativos urgentemente, de lo contrario habrá mucho dolor.

La idea original fue de Bienvenido Gimbernard, excelente caricaturista nuestro, quien propuso a Amadeo Barletta, gerente de la distribuidora de los automóviles Chevrolet, de que dispusiera de una flotilla de esta marca de vehículos para alquiler en una ruta fija, una especie de “carros del pueblo”, para llamarla carros de “Concho Primo”, nombre del personaje de su creación, que representaba al pueblo dominicano, muy conocido a partir de los años veinte, que aparecía en su revista “Cosmopolita”. Barletta estableció las rutas, acortando el nombre a: carros de Concho.

Parece que al pueblo dominicano, el destino le va a jugar una jugarreta. En sus “Obras Lexicográficas”, el destacado profesor Patín Maceo explica la palabra ¡concho! como una “interjección con la cual expresa el pueblo dominicano admiración, (¡concho, que tapón!) O asombro, (¡concho, pero será posible!) O extrañeza (¡concho y este taponazo a esta hora!) O dolor (¡concho, no me digas que mataron a Pepito!)”

¿Esto es lo que esperan las autoridades, que demos gritos, alaridos, quejidos de impotencia debido a un vehemente embotellamiento? ¿¡Concho!?

lunes, 5 de octubre de 2009

La cabeza de Waddys

Por Giovanny Cruz Durán


Nota: Aclarando que ninguna crítica es absoluta y otorgando a los demás el derecho a hacer la suya (Hasta en esta misma Pasión Cultural.) , publico estos apuntes sobre el último trabajo de Waddys Jáquez.



Lo general:

Había escuchado contradictorias opiniones sobre la puesta en escena del musical teatral “La cabeza de Rey”, con actuación, dirección y dramaturgia de Waddys Jáquez. Como es natural en producciones escénicas tan polémicas los juicios emitidos resultan radicalmente contrapuestos. Mientras algunos decían que la realización no pasaba de “obrita”, otros afirmaban convencidos que era algo “muy ingenioso y de mucha calidad” lo que el ya famoso Waddys presentaba en Casa de Teatro, durante dos fines de semana.

En mi opinión se trata de un divertimiento crítico que pone en manifiesto la gran creatividad de Waddys y que no adolece de algunas fallas, como toda presentación teatral.

Para mi, que procuro desde hace años un lenguaje territorial, la nota principal del montaje de Jáquez es la correcta intención estética caribeña. Ahí hay un verdadero aporte.

Los países realmente avanzan en la actividad teatral cuando logran su singular lenguaje escénico. Por eso respaldaré siempre aquellas propuestas teatrales que persigan o den señales de caminar por ese senda.

Probablemente al espectáculo teatral que he visto le falte un poco de profundidad literaria (la dramaturgia requiere madurar todavía un poco más en el creativo artista que nos ocupa); empero la ingeniosidad expuesta en el escenario suple las carencias.

El evento está construido en una plataforma de hojas sueltas. Efecto que resulta en este caso sumamente válido, porque da un excelente ritmo interno al trabajo y no se compromete a tejer una historia con los parámetros de una demandante dramaturgia teatral.

Cuando Brígida sentencia el final destinado a los tiranos, cuando vemos la soledad progresiva que va cercando a Perfectus, cuando la desesperación une al pueblo procurando un único objetivo, cuando la traición le hace justicia al traidor, cuando el poder conquistado se corrompe en sus propios actuantes conspirativos; descubrimos en la obra ciertas riquezas temáticas. Desde luego que están colocadas dentro de un musical cuyas especificaciones y pretenciones nunca serán las del drama propiamente dicho.

En este evento aprecié y disfruté por momentos, (en movimientos, vestuarios y concepto) una cercanía brechtiana. ¡Muy interesante!

Encuentro en el trabajo una acertada búsqueda de la africanía caribeña. La “negritud” crítica que nos propone Waddys está presente en el comportamiento de los personajes, en la forma como visten y se expresan; pero también en escenas fundamentales de “La cabeza del Rey”. Aunque el evento recurre a nombres y episodios puramente dominicanos, lo situacional es indiscutiblemente regional. Otro logro.

Vimos la representación de “La cabeza del Rey” a casa llena y con un público bien conectado con lo que se desarrollaba frente a sus ojos. Un triunfo para nuestro teatro. Desde luego que se trata de unos espectadores que procuraban más el espectáculo que el contenido. Bueno, en la “fórmula Waddys” (No fue así en “Cero”.) esa ha sido la tónica. A veces ocurre que el buscado y apreciado éxito cuando finalmente llega nos aprisiona.

Alguna gente de teatro cuestiona por ello la validez teatral de estos eventos. Yo no. Porque ciertamente no hay ausencia de cuestionamientos serios en ellos. Además, en el teatro siempre ha habido, y habrá, tendencias para todos los gustos. El espectador debe decidir sus preferidas. Es su derecho. Trabajos de este tipo nunca se parecerán a las insulsas e irreventes creaciones de unos idiotas que hacen mala televisión y peor teatro.

Cuando enjuicio un trabajo escénico no parto de mis premisas y gustos particulares. Siempre he dicho que a los directores teatrales no se les dirige. Cuando se juzgan sus trabajos hay que hacerlo partiendo de las concepciones de ese director. Nunca de las pretensiones y preferencias artísticas del crítico. Un mal que tendencia a algunos de los que aquí critican.

Lo cuestionable sería que se opte por un teatro de simple evasión. El grado de profundidad o compromiso lo determinará siempre, en nuestro arte, el artista que lo practica.

Lograr la conexión entre espectadores y una pieza de teatro musical que tiene las características que he mencionado es altamente agradable. ¡Y nunca desdeñemos al público! Aunque algunas veces tengamos que halarle las orejas.

Ante las desacertadas presentaciones de unos idiotas que hacen mala televisión y peor teatro y la andanada de musicales foráneos que nada tienen que ver con nuestra estética, con nuestro arte y mucho menos con nuestra historia; la propuesta de Waddys es un oasis... y hasta una esperanza. (Desgraciadamente lo sé involucrado en otro de esos inventos brodweyanos que nada aportan al arte y a la cultura del país.)

Las actuaciones:

En términos generales la participación del elenco es buena y efectiva. Construyen y visten sus personajes con las características de la novelistíca latinoamericana que una vez fue llamada "realismo mágico".

Me hubiera gustado que la caracterización de la vieja que hiciera Ruth Alfonsina hubiese sido construida menos en el siempre descartable clisé; empero le reconozco talento y futuro teatral.

Joel Genao debe aprender más a concentrar su atención. Su Enana es divertida.

En Judih Rodríguez y Cindy Galán tenemos dos interesantes promesas teatrales. Ambas, con inusitada fuerza escénica, mucha presencia, buena voz y entrega total sobre el escenario nos convencieron. Aunque un día debemos verla sin los micrófonos para creerle totalmente. Esa será su prueba de fuego indiscutible.

Rafael Morales y Benny Pérez estuvieron efectivos, pero para mi exigente juicio, les falta todavía creer en lo que hacen sobre las tablas. Talento tienen.

El buen actor Vicente Santos que había perdido, arriesgándose en producciones inadecuadas, el empuje que demostró hace un tiempo, se reencuentra consigo mismo y nos ofrece una deliciosa creación teatral. Buen dominio del cuerpo, de la voz y la gestualidad. Su personaje, matón y servil de Pefectus, se proyeca muy bien entre los espectadores del musical. Fuerza escénica nunca la ha faltado. Aquí parece un pez en aguas claras.

Waddys Jáquez como intérprete de dos personajes no tiene desperdicio. Su cuerpo siempre se adecua a los personajes que interpreta. En su último montaje (“Cero”) le habíamos señalado ciertas debilidades, algunas de las cuales indudablemente ha superado. Él construye el personaje de Perfectus, procurando naturalidad, sin mucha espectacularidad. Sin embargo, esto parece entrar en contradicción con el vestuario que utiliza. Este servía más al “divo” que a su propuesta de personaje. Admito que esto es discutible. Su caracterización de Idónea es muy buena. La escena cuando Perfectus le lleva a la hija una alegórica cabeza de la madre es de aplausos.

Ahora, lo de Carlota Carretero es tema aparte. Siempre he dicho que la madurez estética y maestría teatral solamente llega con el tiempo y trabajos sostenidos, algo que la desesperada juventud teatral nunca entiende. Su Brígida La Loca es una lección de actuación. ¡Abusadora! El manejo de la voz, el cuerpo al servicio del personaje (libre de una exaltación en las tablas que muchos creen avanzada.), la gestualidad y el equilibrio que logra entre acciones internas y externas son de antología. Sólo verla vale el dinero que paga el espectador. ¡Cierren las escuelas de Teatro un mes y envíen los estudiantes a ver esta actriz dominicana en el escenario! La fuerza escénica es una gran aliada de cualquier actor o actriz; pero solamente cuando sabemos realmente administrarla esta se convierte en una obra de arte. Es el caso.

Otros aspectos:

La música es muy buena. La coreografía solamente aceptable. Igual me pareció la escenografía. Excelentes las luces de Ernesto López. El vestuario fue ingenioso y adecuado.

Concluyendo:

Recomiendo ver “La cabeza del Rey” cuando se reponga. Se van a divertir y reconocerán muchos episodios de nuestra historia reciente que obligan al espectador a subir con Waddys al escenario. Yo, aunque no estaba en la nómina de actores pagados, no pude evitar que mi cuerpo actoral deambulara un poco por los espacios visibles, y otros que no lo eran tanto, aunque estaban atrapados dentro de la isla que construyen los espejos de la pieza teatral.

¡Telón!